Propuesta para edificar una sociedad de cooperación sin bancos

Redes neuronales simbolizando las redes de asgerias entrelazadas por los fondos comunes

Introducción

 Se acepta como un hecho indiscutible que la sociedad humana se sustancie en un sistema económico donde las entidades financieras constituyen un elemento indisociable de cualquier organización social.

Esta aceptación aparentemente natural y por ende lógica, conforma una realidad psicológica que irremediablemente impele la inteligencia humana a buscar nuevos marcos de desarrollo humano en los que en cualquier caso, las estructuras económicas inherentes a ellos han de tener como premisa fundamental que todo sistema que pudiera idealizarse habrá de edificarse sobre redes bancarias…

Para unos la banca ha de estar privatizada, para otros ha de ser nacionalizada, pero fuera de estos parámetros la mente humana no ha logrado diseñar otra forma de organización socio-económica que suponga una superación histórica de las realidades económicas vigentes.

Esta superación debiera conllevar la edificación de una sociedad de cooperación que habría de edificarse sobre tres premisas fundamentales: unificar los entes políticos y económicos, dotar de un carácter de máxima cercanía a las comunidades humanas a estas nuevas entidades político-económicas, y promover que el espíritu de solidaridad que debe presidirlas tenga su reflejo en las normativas constitutivas de las mismas.

De su naturaleza participativa, su ausencia de liderato y funcionalidad meramente de gestión de los asuntos comunitarios, y del hecho de estar regidas por una ley de bases que antepongan la solidaridad como norma de obligado cumplimiento legal, la entidad resultante de la unificación de ayuntamiento y entidad de depósito se denominaría “Asamblea de Gestión Solidaria”, o como acrónimo asgeria.

Primera parte:

El emerger de una alternativa económica integral

1.1.- Acerca del ayuntamiento-entidad de depósito

Como alternativa económica integral al vigente orden económico-financiero, quizás sería oportuno reflexionar acerca de la posibilidad de plantearse la necesidad de disolver la estructura bancaria imperante.

No se trataría de innovar para reformar lo establecido, ni de destruir lo como viejo percibido, sino de deconstruir lo conocido para reflexionar sobre lo que de esencial hay en ello, y hallar así el modo de construir otro tipo de sociedad con la premisa de la cooperación como regla.

En tal razón estaría el sentido de la deconstrucción del orden económico-financiero mundial.

En base a este razonamiento, podría reflexionarse en torno al hecho de que las estructuras bancarias imperantes podrían ser prescindibles.

Deconstruirlas significaría, en mi opinión, tomar lo que de ellas hay de esencial, depósito y custodia del dinero, y asimilarlas a las estructuras de los ayuntamientos, de modo tal que ayuntamiento y entidad de depósito fuesen lo mismo.

Las sucursales bancarias no habrían de ser en la sociedad de cooperación más que oficinas descentralizadas del ayuntamiento donde podrían efectuarse depósitos de dinero.

El dinero solo podría depositarse en tu ayuntamiento..y ninguna entidad de depósito de dinero podría sobrepasar el ámbito municipal.

No habría necesidad entonces de que la sociedad de cooperación contase con orden bancario alguno, ni privado ni público.

Se trataría de promover la disolución del orden bancario mundial y su sustitución por una alternativa basada en el ayuntamiento-entidad de depósito como base de la estructura económico-financiera sobre la que habría de edificarse la sociedad de cooperación.

La implementación del nuevo sistema económico-financiero basado en el ayuntamiento-entidad de depósito, debe a su vez edificarse sobre la premisa de que esta nueva forma económica-financiera debe articular todos los mecanismos necesarios que impidan tanto la acumulación de riqueza en manos privadas como la circulación mundial de capitales inherente a esta.

El ayuntamiento-entidad de depósito o asamblea de gestión solidaria (Asgeria), debiera ser en todo momento el responsable de custodiar el dinero en el depositado.

Los ayuntamientos que pudieran, habrían entonces de destinar una parte del dinero por ellos custodiados a hacer funcionar la sociedad de cooperación.

Para ello destinarían fondos a desarrollo de infraestructuras o de bienestar social (educación, sanidad, pensiones, cultura, u otros) que nunca dejarían de estar custodiados por el propio ayuntamiento-entidad de depósito.

Los capitales custodiados por el ayuntamiento-entidad de depósito solo saldrían de este en el momento en que debiera financiarse la finalidad a la que el fondo concreto hubiese sido destinado.

1.2.- La asgeria como unidad política-económica de máxima cercanía a las comunidades humanas

La implementación de la alternativa económica integral edificada sobre la base de la asgeria (asamblea de gestión solidaria) conllevaría la superación del concepto de estado como marco geopolítico.

La asgeria sería la estructura político-económica mínima..y también la máxima.

No habría de existir pues el “estado”.

No se trataría de crear micro estados al modo de las antiguas polis griegas, sino estructuras cercanas a las necesidades humanas que sustentasen la sociedad de cooperación..finalidad última de la asgeria.

No hay pues intención de minimizar las estructuras del estado para proyectarlas a la asgeria..sino de sustituir la vigente estructura geopolítica mundial basada en la relación-confrontación de los estados por otra basada en la cooperación entre asgerias..

Ejércitos, bancos, multinacionales, poderes políticos o financieros, no habrían de tener cabida en la sociedad de cooperación.

La banca nacionalizada está ligada al concepto de estado y poder político.

En la sociedad de cooperación no tiene cabida la posibilidad de acumulación de riqueza..ni en manos de podres privados, ni en manos de poderes asociados a los aparatos estatalizados del estado.

No existen estructuras de ámbito estatal, solo de municipalidades asociadas en espíritu de cooperación. Los fondos que las asgerias destinen a desarrollo de infraestructuras o bienestar social son comunes, pero en todo momento controlados por la asamblea de cada asgeria.

No hay pues margen para el establecimiento de un poder financiero mundial.

Las asgerias funcionan financieramente en red, por lo que los depósitos de los ciudadanos en estos pueden ser transferibles de una asgeria a otra cuando así lo requiera el interesado.

Las asgerias derivan una porción de su presupuesto a un fondo común destinado exclusivamente a la concesión de microcréditos

Esto requeriría de la implementación de nuevas normas financieras, ajustadas a la nueva estructura económica de la sociedad de cooperación.

Habría que deconstruir nuestra estructura mental para concebir como tendría que edificarse la sociedad de cooperación, pues esta nada tiene que ver con las geopolíticas vigentes.

Las asgerias no tendrían por qué corresponderse con las actuales estructuras municipales..podrían variar su tamaño en base a la premisa de que la misma ha de suponer máxima cercanía al ciudadano y eficacia en el espíritu de cooperación.

Las asgerias de Nouakchott, Seul, u Oslo, tendrían evidentemente una enorme disparidad de recursos financieros entre ellas…pero esta es la realidad sociológica de la que se parte.

Todos los recursos financieros estarían en manos de la asamblea de cada asgeria..todos..y las más ricas habrían de destinar parte de sus recursos al desarrollo estructural de las más pobres.

Ni multinacionales, ni banco mundial, ni fondo monetario internacional marcando las pautas económicas-financieras de las asgerias.

El concepto de desarrollo y justicia social se hace siempre teniendo en cuenta el marco de la asgeria como referencia, no el estado, potenciándose pues el desarrollo de la asgeria, y de ninguna otra estructura geopolítica superior a esta.

La acumulación de riqueza (lo que actualmente entendemos por ello) no es ya posible en la sociedad de cooperación, pues el objetivo de esta es el desarrollo sostenible y la implementación de la justicia social.

Teniendo siempre como marco de desarrollo e implementación de estas metas la asgeria..unidad política-económica de máxima cercanía a las comunidades humanas.

1.3.- Metamorfosis implosiva

La estructura bancaria vigente constituye el reflejo materializado del espíritu humano de codicia. No es la consecuencia de la necesidad de organizar la vida humana en sociedades complejas, sino que es la consecuencia de la necesidad de canalizar el deseo humano de acumulación de riquezas.

Por ello la sociedad de cooperación edificada sobre las asgerias no debiera permitir la continuidad de esta dinámica económica-financiera corrupta.

El espíritu de cooperación que se canalizaría a través de la implementación de una dinámica política-económica diferente a la históricamente conocida debiera siempre manifestarse con perspectiva global, pues la democracia y la justicia social que se derivarían de este espíritu de cooperación habrán de ser demandados para todos los seres humanos..o no tendrá este sustancia alguna.

La visión que preside las vidas del ser humano en la actualidad basada en la necesidad de crear riquezas para asegurar un supuesto bienestar social es errónea..tanto que la expresión “creación de riqueza”, oculta la verdadera razón de la injusticia imperante en el mundo, pues se basa en la riqueza de unos pocos a costa de negarles las necesidades básicas a la inmensa mayoría de seres humanos.

Todo gira así en torno a la desesperada necesidad de generar dinero..y más dinero.. poniendo así a los seres humanos en la disyuntiva de tener que condicionar toda su existencia al hecho de verse irremediablemente abocados a la constante vivificación de esta nefasta premisa.

Más si deconstruyesemos al ser humano, apreciaríamos la verdadera necesidad vital latente en su esencia… la de la cooperación… y a la estimulación de esta habríamos de otorgar entonces nuestra prioridad como seres organizados en sociedad.

En esforzarnos en vitalizar el espíritu de cooperación en lugar de fomentar la creación de una riqueza entendida como acumulación de dinero está la razón de la implementación de la sociedad de cooperación… edificada sobre el principio de interacción entre ayuntamientos y entidades de depósito de dinero.

asgeria como fundamento de la sociedad de cooperación… no el estado ni la nación cimentados sobre la corrupta estructura bancaria global.

Esta estructura es la consecuencia natural de la mentalidad capitalista que rige en el mundo.

La revolución debiera tener entonces una naturaleza implosiva, dirigida a sustituir nuestro afán por acumular riquezas, por otro que consista en estimular nuestro espíritu de cooperación, auténtica necesidad esencial del ser humano.

Sin proponerse la derogación de todos los mecanismos económico-financieros que permiten la acumulación de riqueza en el sentido capitalista del término, no se cumplirá la conditio sine qua non la implementación de una sociedad de cooperación podrá ser posible.

Toda revolución que no implique una metamorfosis implosiva en las prioridades humanas habrá de ser baldía.

Segunda parte:

La asgeria y el nuevo sistema financiero y crediticio

2.1.- Condicionantes previos

Los cambios de poder político producto de revoluciones teóricamente anti capitalistas, han nacionalizado las redes bancarias con intención de poder establecer parámetros económicos que hagan posible una sociedad donde no imperen las enormes deferencias sociales características de los países regidos por los vaivenes del mercado. Pero en la práctica estos aparentes cambios políticos y económicos no han supuesto más que alteraciones meramente estéticas. La clase dirigente acapara patrimonio ilimitadamente, y continúa la mentalidad que considera necesaria la existencia de estructuras militares que constituyan el brazo armado del estado.

La mentalidad destructiva respecto del orden capitalista no ha servido entonces para edificar sociedades justas y humanas, sino un capitalismo de estado injusto e inhumano.

Históricamente hemos considerado al estado y su inherente orden bancario como la forma irremediable en que el ser humano ha de organizarse, y partiendo de tal premisa consideramos utopía toda forma de organización social que no tenga en cuenta estado ni orden bancario alguno, pues no concebimos la idea de organizarnos al margen de la implementación de estas estructuras.

La mentalidad deconstructiva supone indagar en que lo que de esencial hay en aquello que consideramos imprescindible, y a raíz de ello hacerlo perceptible a la inteligencia humana para poder analizarlo y razonar sobre como podemos utilizarlo para construir otro tipo de sociedad.

De tal manera la función bancaria, depósitos, custodia, transferencia y crédito, tal como históricamente la conocemos, debe ser replanteada y rediseñada a partir de estructuras diferentes a las conocidas.

No se trata de trasplantar la función bancaria a la asgeria, sino solo hacerlo de la necesidad básica, de modo que el depósito, custodia, transferencia, o canalización de créditos, queden insertados en una institución ajena a la bancaria.

Previa a la implementación de la sociedad de cooperación, habría que desarrollar otras premisas imprescindible, tales como la condonación de la deuda a nivel mundial, o el establecimiento de normas que favoreciesen el acceso gratuito y universal al agua, la salud, la educación, la energía, o la vivienda.

Una economía basada en la solidaridad solo es posible si realmente el ser humano desea el cambio, pues nadie puede ser obligado a cambiar por la fuerza.

Las normas financieras que habrían de regir las asgerias serían rediseñadas para adaptarse al requerimiento de solidaridad, desterrando prácticas tan nefastas como la usura.

¿Cómo habría de ser esto en la práctica posible?

2.2.- La teoría de los Fondos Derivados puestos en común

La alternativa a la forma de vida inhumanamente competitiva en la que el ser humano se ve abocado a vivir, en la que el bienestar de unos pocos se cimenta sobre la privación de muchos otros seres humanos de sus derechos más básicos pasa, desde mi punto de vista, por la necesidad de deconstruir los conceptos de estado y economía.

De este ejercicio de revaluación de los parámetros que condicionan nuestro modo de vida, surge la alternativa basada en la interacción entre ayuntamiento y entidades de depósito hasta su fusión en una única entidad de naturaleza política-económica, la asamblea de gestión solidaria o asgeria, cuya finalidad, reflejada desde su propio nombre, es el fomento de un nuevo espíritu económico basado en la cooperación entre las diferentes comunidades humanas.

De tal manera que el estado y la economía del enriquecimiento, pasa a ser sustituido por la asgeria y la economía de cooperación.

La economía de cooperación deseada por muchos seres humanos debe edificarse y expandirse demoliendo las estructuras inherentes al estado y a las redes bancarias.

El ideal ético de la ayuda mutua y la cooperación conlleva la necesidad de un cambio espiritual, que debe ser dotado de esencia real para que el mismo no quede en una propuesta baldía.

La propuesta debiera limitarse en principio a solicitar la desestructuración de la estructura bancaria mundial, y su sustitución por un sistema de depósitos de dinero ligados a las administraciones locales.

La capacidad de financiación habría de residir en las asgerias… articulándose en el nivel superior al local Fondos Comunes dirigidos al fomento de actividades de desarrollo de infraestructuras o de bienestar social..

Estos Fondos Comunes no debieran constituirse nunca en entidades de depósito de ámbito superior al municipal… puesto que si así ocurriese acabarían constituyéndose en entidades bancarias que traicionarían el espíritu de la sociedad de cooperación.

Sería importante que uno de estos fondos, elaborado a partir de aportaciones de cada asgeria según su capacidad, fuese un Fondo Especial de Microcréditos, destinado a la concesión de préstamos de pequeña cuantía.

El préstamo se solicita en tu asgeria, que es la institución canalizadora del mismo, pero el importe sale del Fondo Especial de Microcréditos.

Pero cuando lo vayas devolviendo lo harás directamente a tu asgeria, que no necesitará cobrar otros intereses más que los que se generen a consecuencia del IPC anual, si lo hubiere.

La asgeria se limitará anualmente a hacer su contribución al Fondo Especial de Microcréditos, que podrá generar intereses por si mismo, por lo que no tendrá porqué producir pérdidas.

Durante todo el año este Fondo iría recibiendo las aportaciones de distintas asgerias, a las que por tanto correspondería derivar ingresos en distintas épocas del año.

Empleo el término “derivar ingresos” y no “efectuar ingresos” con intención de significar que en realidad el dinero destinado al Fondo Especial de Microcréditos..así como a cualquiera de los otros Fondos puestos en común..permanecería en todo momento custodiado por la asgeria correspondiente..

El sistema de Fondos Derivados puestos en común podría aplicarse a otros tipos de canalización de créditos.

  2.3.- El sistema de intereses inversos

Las asgerias, que controlan todos los recursos financieros, los ponen en común a través de la implementación de un sistema integrado de Fondos Comunes, que tejen redes de interdependencia entre todas las asgerias, y de solidaridad entre las comunidades humanas que las conforman.

Las asgerias deben constituirse con la premisa de favorecer la máxima cercanía de estas a las comunidades humanas. Evidentemente este es un concepto relativo que tendrá diferente edificación dependiendo de la comunidad humana que tratemos. Puede sustentarse sobre criterios poblacionales variable de un área a otra. La población de Barcelona, por ejemplo, puede considerar oportuno establecer en su ámbito municipal 2, 3, o 4 asgerias, y la de La Orotava una sola para todo su ámbito municipal. Esto debe ser una elección propia de cada comunidad ciudadana atendiendo a los criterios que cada una juzgue más adecuados.

Las asgerias no están sujetas al principio irreductible de la territorialidad, sino que están basadas en otros principios de humanidad donde el ser humano es el centro en torno al que ha de girar toda la construcción económica. En esta premisa radica la naturaleza de máxima cercanía a las comunidades humanas de las que ha de estar basada la asgeria.

La solidaridad es el principio rector de la sociedad de cooperación, no el poder económico, político, o militar. Hay que concebir entonces la asgeria desde premisas mentales distintas a las que en el tiempo presente condiciona nuestra psicología. Si no hay un deseo de cambio que surja desde nuestra interioridad, la asgeria no tiene sentido, pues solo lo tiene si hay una verdadera intención de fomentar la solidaridad y edificar con ello la justicia humana, hasta ahora desconocida.

Un nuevo sistema económico que tenga en cuenta la realidad de las comunidades humanas en el ámbito municipal puede eliminar las lacras que suponen el estado, el ejército, y la banca. Pero para que deje de ser una utopía se necesita precisamente otra realidad económica acorde al desarrollo de una nueva mentalidad solidaria.

Una sociedad de cooperación basada en las asgerias como unidades político-económicas fundamentales no es una utopía, sino una necesidad.

El mundo inhumano en el que vivimos es la utopía que nosotros mismos hemos edificado, cambiar este estado es cuestión de tener verdadera voluntad de hacerlo, y de comenzar a diseñar y planificar las bases mentales para conseguirlo.

Nos hacen creer que la utopía es el diseño de otro tipo de sociedad al margen de esta condicionada en esencia por la guía indefectible de la codicia humana, y lo creemos así de manera natural, por inercia mental..más en realidad la utopía es precisamente el mundo en el que vivimos.

La sociedad de cooperación basada en las asgerias está por diseñar. Hay que elaborar propuestas destinadas a una fase previa, en la cual adquiriría sentido la exigencia de disolución de las estructuras militares, o del acceso gratuito y universal al agua, la sanidad, la educación, la energía, y la vivienda, exigencias que debieran ser asociadas indefectiblemente a la idea de sociedad de cooperación.

Para todo ello se precisa de otra dimensión mental destina a cambiar las prioridades humanas; la alternativa económica integral no sería en realidad sino el efecto de este cambio de prioridades.

Ni utopías ni filosofías inconsistentes en la práctica, sino cambio mental, acceso gratuito y universal al agua, la sanidad, la educación, la energía, y la vivienda. Disolución del orden bancario mundial e imbricación de lo esencial de la estructura bancaria, o lo que es lo mismo, deposito, custodia, y canalización de créditos, en el ámbito administrativo municipal. Disolución de los ejércitos y estructuración de una red de Fondos Comunes Integrados constituidos por los recursos financieros de las asgerias.

Las asgerias cuentan con cuentas de depósitos que generan intereses por tener el dinero custodiado en ellas durante tiempos marcados, intereses que habrían de repartirse entre el ciudadano o la empresa privada propietaria del dinero depositado y la asgeria.

La proporción de intereses que se queda la asgeria es derivada por esta a la red integral de los Fondos Comunes, no el dinero que los ciudadanos particulares o las empresas tienen en las cuentas de las asgerias. El ciudadano particular o la empresa disponen en todo momento libremente del dinero que han depositado en su cuenta de la asgeria, y de los intereses proporcionales que le corresponden.

La asgeria es la recaudadora de todos los impuestos, que también destina a la red integral de Fondos Comunes, junto con la proporción de los intereses que le corresponde de las cuentas de depósito de particulares y empresas.

En la sociedad de cooperación, la acumulación de riqueza patrimonial es un concepto susceptible de ser limitado normativamente. Quedan al margen del condicionante del dinero conceptos básicos como sanidad, educación, agua, energía, y vivienda, que deben ser de acceso gratuito y universal para todo ser humano. En lo referente al acceso al agua, se debe garantizar gratuitamente un mínimo por vivienda particular que se condicionará a diferentes criterios.

Se establece un límite máximo de acumulación patrimonial, siendo esto posible porque todos los recursos financieros son controlados en el nivel de la asgeria. Se puede entonces acumular patrimonio por encima del nivel básico establecido para todo ser humano, si así se desea y se lo puede cada cual permitir, pero se establece un límite para acumularlo.

Se ha de establecer para ello un índice de acumulación patrimonial, que habrá de tener en cuenta las realidades económicas hoy en día delimitadas dentro de los marcos de los estados vigentes, por lo que estos índices serán diferentes atendiendo a la realidad económica a la que se aplique. Toda acumulación de patrimonio por encima de este índice habrá de revertir en el control público, que lo derivará dinerariamente para constituir el embrión de la red integral de Fondos Comunes.

El ahorro es una opción legítima, no una acumulación patrimonial ilícita por encima de lo normativamente estipulado.

El dinero del que disponen las asgerias es el proveniente de los impuestos recaudados por cada una de ellas, así como el de los intereses generados por las cuentas de particulares y empresas privadas colocadas en las cuentas de depósito, siempre en la proporción que sobre estos corresponda ser asignado normativamente a la asgeria. Estos recursos de las asgerias resultan derivados a la red integral de Fondos Comunes con la finalidad de hacer funcionar la sociedad de cooperación.

La propiedad privada se permite en sectores que no estén destinados a cubrir necesidades básicas de los seres humanos.

La sociedad de cooperación garantiza los mínimos básicos, sanidad, educación, acceso al agua, vivienda, o energía, entre otros, que se financian con recursos provenientes de la red integral de Fondos Comunes.

Esta red integral de Fondos Comunes dispone de cuentas especializadas que tienen como función intervenir en el sistema crediticio.

Las cuotas por los créditos concedidos a particulares se devuelven periódicamente a la asgeria sin intereses, por la razón de que cada una de estas cuotas que se va reintegrando, es derivada por la asgeria a las cuentas especializadas de la red integral de Fondos Comunes, donde se van a generar los intereses que aquella se quedará, haciéndose así innecesario aplicarlos directamente a quienes han solicitado el préstamo. Esta política crediticia puede ser igualmente aplicable a las pequeñas empresas que soliciten créditos, no así a empresas de determinado tamaño que si deberían de tener incrementos de intereses en sus deudas crediticias, a no ser que la empresa acordase compensar el pago de los intereses generados por su préstamo, por el pago a la asgeria de los intereses que normativamente le corresponderían de sus cuentas de depósito.

En la sociedad de cooperación, el concepto de interés tiene por tanto una conceptualización inversa a la que por el entendemos en el tiempo presente, puesto que al generarse estos estos en el entramado de los Fondos Comunes, no han de repercutir como una losa que ahoga al ciudadano, sino todo lo contrario..

Si durante el tiempo en que el ciudadano está devolviendo su crédito a la asgeria se genera una subida del i.p.c., esté se incrementaría sobre la cuantía sin interés que periódicamente se ha de devolver..si el sistema acaba generando i.p.c..

Todo ello con la finalidad de hacer perfectamente viable el sostenimiento de una sociedad donde haya acceso gratuito y universal a la sanidad, la educación, el agua, la energía o la vivienda.

El planteamiento de la sociedad de cooperación no es el de un mundo donde se repriman las iniciativas particulares en muchos sectores que pueden resultar enriquecedoras para el conjunto de la sociedad, y por lo tanto repercutir en el bienestar social de toda la comunidad humana.

De hecho, habría de haber Fondos Comunes específicos destinados a favorecer iniciativas empresariales particulares, que en modo alguno habrán de ser impedidas. Estos Fondos habrían de nutrirse en parte precisamente de la proporción que de los intereses generados por las cuentas de depósito de las empresas correspondiesen normativamente a las asgerias.

No habrá de haber lugar para la usura en la sociedad de cooperación.

Epílogo

El instinto de supervivencia ha impelido al ser humano a llevar una forma de vida basada en el gregarismo.

Es de esta forma de vida gregaria donde adquieren sentido las pulsiones del egoísmo y el altruismo, pues evidentemente, el ser humano solo ha podido ser lo uno o lo otro en relación a su comportamiento personal respecto de otros seres de su misma subespecie.

El altruismo es diferente a la solidaridad. Lo primero es un desapego de algo propio para compensar con el a otros sin esperar nada a cambio, mientras que lo segundo está basado en una actitud mutua de cesión o compartimiento de algo.

Todos estamos potencialmente dotados de pulsiones como el egoísmo, la solidaridad, o el altruismo.

Un ser humano que viva aislado sin contacto alguno con otras personas solo necesitará arreglárselas para sobrevivir, pero no necesitará ser egoísta ni solidario para lograrlo, ni tendrá con respecto a quien ser altruista.

Es desde el momento en que este ser humano aislado comienza a compartir con otro el mismo espacio vital, que empiezan a aflorar pulsiones tales como el egoísmo, la solidaridad, o el altruismo.

Esto significa que estas pulsiones son manifestaciones sociales. Potencialmente todos las llevamos con nosotros, como la propensión latente a determinadas enfermedades que según la combinación de diversos condicionantes podemos desarrollar o no, pero solo desarrollaremos unas u otras pulsiones en la medida que se den determinados factores neurológicos o sociales.

Puede ocurrir que de dos hermanos que se críen juntos en el mismo ambiente, y habiendo tenido ambos una vida bastante acomodada, uno desarrolle el egoísmo y el otro el altruismo. Hay entonces una parte de predisposición genética en la prevalencia en nuestra personalidad de una u otra pulsión, predisposición que a su vez solo se desarrolla en un sentido o en otro en una parte de la población.

El altruismo solo se da en ciertas excepciones de seres humanos, no ha sido por tanto históricamente relevante en la conformación del devenir humano.

La solidaridad ha funcionado históricamente dependiendo del tipo de forma de vida. En las comunidades humanas nómadas funcionaba el principio de solidaridad, pero con la sedentarización, este principio comenzó a romperse y a ser sustituido por el del individualismo egoísta. El altruismo solo ha constituido una excepción sin peso social.

La forma de vida nómada no permitía la acumulación de riqueza..posibilidad que se hizo posible con la aparición de la forma de vida sedentaria.

Podemos a través de este razonamiento comprobar como el egoísmo empieza a ganar la partida a la solidaridad con el nuevo posibilismo que permitía la forma de vida sedentaria..el de hacer viable la acumulación de bienes debido a su vez al nuevo concepto de riqueza que se gestó a partir de esta sedentarización.

No es entonces la forma de vida en si misma, o la naturaleza humana la causante de la prevalencia del egoísmo sobre la solidaridad, sino el posibilismo que implementamos a partir de las formas en que nos organizamos socialmente.

La sociedad debe ser entonces adaptada a la necesidad de implementar la solidaridad como único posibilismo admisible.

Solo así podemos sentar las bases para dominar el egoísmo al que nos vemos impelidos por el posibilismo existente en la sociedad del presente.

El egoísmo es la utopía..la solidaridad es la realidad..

Y esto nos lo creeremos cuando tengamos la voluntad de hacerlo.

¡¡Por un mundo sin bancos!!

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