La sacralización del ejército en las sociedades humanas

El afán militarista nunca ha sido sobrepasado por revolución alguna..ni siquiera ha estado en la agenda de ninguna revolución triunfante el disolver las estructuras militares históricas.

Durante el “I Congreso de los Soviets de diputados obreros y soldados de toda Rusia” que se celebró en Petrogrado entre el 3 y el 24 de junio de 1917, Lenin se dirigió a los delegados allí congregados al segundo día de comenzado este para hacer una alocución que llamó “Discurso sobre la actitud ante el gobierno provisional”.

En un momento de esta alocución, disertó con las siguientes palabras acerca de su concepto del Poder y la lucha contra el imperialismo:

Los Soviets no pueden seguir viviendo como hasta aquí. ¡Se congrega a personas adultas, a obreros y a campesinos, para tomar acuerdos u oír discursos que nadie puede contrastar documentalmente. Una institución de esta naturaleza representa el tránsito a ese tipo de república que instaurará un Poder fuerte, sin policía, sin ejército permanente, y no de palabra, sino de hecho ese Poder que en Europa Occidental no puede todavía existir, el Poder sin el que la revolución rusa no puede triunfar, entendiendo ese triunfo como un triunfo sobre los terratenientes, como un triunfo sobre el imperialismo.

El discurso de los revolucionarios rusos no fue ni siquiera en sus orígenes el de unos idealistas que querían cambiar el mundo, pero que al llegar al Poder se vieron enfrentados a una realidad que los imposibilitó para materializar su planteamiento teórico de que su gobierno conllevaría un período transitorio que acabaría implementando una forma de organización social diferente a la históricamente conocida. En todo momento escondía una intencionalidad perversa que no pretendía sino la sustitución de la tiranía zarista por la del Secretariado del partido comunista.

Las palabras de Lenin contenidas en este tramo de su discurso contienen una significativa referencia al orden militar al que se alude con la propuesta de un estado que carezca de ejército permanente, lo que en apariencia denota una intencionalidad pacifista de la revolución rusa. Pero estas palabras podían esconder la pretensión de engañar la mente humana, pues una estructura organizativa que haga compatible la no existencia de un ejército con el hecho de tener la capacidad de organizarlo y activarlo ante determinadas circunstancias, es evidente que solo sería realista si hubiese una estructura militar permanente que hiciese viable ese posibilismo, lo que incluye la existencia permanente de acuartelamientos y bases militares con disponibilidad de armamento ligero y pesado que pudiera ser utilizado rápidamente ante la inminencia de una agresión militar de un tercer país, o de grupos internos contra revolucionarios o independentistas.

Lenin se propuso la paz con Alemania primero como una contrapartida para que el gobierno del Kaiser le permitiese llegar a Rusia desde Suiza, y segundo como medio para tener las manos libres a fin de organizar la caída del régimen zarista y la toma del Poder por los Soviets. Nunca hubo una verdadera intención pacifista en estos movimientos políticos de Lenin, tan solo una estrategia oportunista que le permitiese la toma y organización del Poder en Rusia.

Desde el primer día después de la llegada al Poder, el Partido Comunista Ruso implementó un régimen fuertemente militarista y dictatorial.

¿Por qué todos los gobiernos revolucionarios de izquierdas acaban aceptando como parte de su forma de organización social el militarismo que le cuestionan discursivamente a los estados capitalistas e imperialistas?..

La verdad es que toda revolución anticapitalista y antimperialista acaba por sacralizar a sus Fuerzas Armadas, al igual que lo hacen los estados capitalistas e imperialistas a los que ideológicamente combaten.

En el caso más extremo de sociedad humana que sacraliza a su ejercito estaría el de aquellas que no es que hayan militarizado su sociedad..sino que han socializado su ejército hasta que este ha adquirido la forma de un estado.

Sería el caso de la, así mismo llamada, comunista Corea del Norte, o de la Base Sionista, que así misma se denomina “Estado de Israel”. Ambos ejércitos-estados se justifican en la necesidad vital de auto-preservación, pero la realidad es que la una y la otra esconden la necesidad de mantener un Poder opresivo e injusto a toda costa.

Tenemos por otro lado el ejemplo de una sociedad que utilizó propagandísticamente su aparente oposición a la usura para edificar una gigantesca maquinaría militar.

La propaganda actual de los grupos nazis alega que Hitler combatió la usura a través de la implementación legal de una normativa que limitaba al 6% el porcentaje de beneficios que podía ser repartido entre los accionistas de las distintas corporaciones alemanas. Pero esta aparente apuesta por la justicia social escondía una trampa.

La ley limitaba al 6% el porcentaje de dividendos que podía ser distribuido entre los accionistas porque los dividendos por encima de esta cuantía debían ser invertidos en bonos del Reich, los cuales eran destinados a financiar el rearme alemán y su política de conquista y depredación. Esta dinámica financiera tenía por tanto una clara  intencionalidad capitalista e imperialista que incidió de manera decisiva en la puesta en marcha de la abominable política militarista nazi. No podemos entonces obviar que la política del 6% fue la responsable de que se implementase el posibilismo que hizo viable el extermino de decenas de millones de seres humanos.

¿Podemos acaso ver justicia social en un acto que aparentemente es justo..pero que en su verdadera intención es profundamente injusto?

La política económica y financiera de la Alemania nazi se capitalizó en gran parte hacia el propio estado alemán para que este pudiera controlar directamente los flujos de capital y así orientarlos hacia la producción masiva de armamento y del incremento y sostenimiento de los efectivos humanos y materiales del ejército nazi.

La toma del Poder por parte de revolucionarios socialistas ha  imprimido al Estado del que se apoderan de fuertes estructuras militaristas, no muy diferentes de las que previamente existían, así como también lo han hecho de igual manera los revolucionarios inspirados por discursos islámicos. La revolución islámica de Irán, a pesar de su sistemática crítica del militarismo capitalista e imperialista, ha implementado indiscutiblemente una potente maquinaria militar que es exaltada desde el institucionalizado poder político-religioso.

El afán militarista nunca ha sido sobrepasado por revolución alguna..ni siquiera ha estado en la agenda de ninguna revolución triunfante el disolver las estructuras militares históricas.

Todo lo contrario..el ejército se convierte siempre en un instrumento al servicio del Poder revolucionario, que pasa a ser no más que otro de los rostros del sistema de injusticia en el que la humanidad ha estado históricamente sumida. Es objeto de adoración por parte de todas las sociedades humanas.

La Revolución..cualquier revolución..”es” el sistema..

Fortalecimiento del Estado, poder militar, y posibilidad ilimitada de acumulación de patrimonio, definen la materialización de toda revolución triunfante, de tal manera que esta pasa a constituir no más que un disfraz del capitalismo global imperante.

¿Por qué no han de ser subvertidas las bases del militarismo mundial?.

El ejército es el brazo armado del capitalismo; del occidental, del de estado, o del islámico. Las tres formas contenedoras de la misma perversión que justifica la barbarie y la injusticia en el mundo.

Lo más primario que se nos viene a la mente cuando de prescindir de estructuras militares se trata, es pensar que si disolvemos el ejército en nuestro país sin que a la vez lo haga el resto de países del planeta, pasaremos a ser territorialmente depredados por ejércitos de países vecinos, o sufriremos la acción de fuerzas internas disgregadoras.

Impedir que estas posibilidades se cumplan, justifica la política de implementación de las dinámicas militares que rigen en el mundo.

Pero estas dinámicas militares globalmente aceptadas son consustanciales a las dinámicas financieras que no conciben más que un mundo estructurado en estados, siendo así que el ejército resulta en la actual predisposición mental humana, una institución sociológica inseparable de la del orden bancario predominante en el tiempo presente.

Todo este entramado social de proyección mundial que se asienta sobre unas premisas mentales que conciben al Estado, el ejército, y el orden bancario, como realidad en la práctica natural sobre la cual solo procede aplicar parches ideológicos en materia económica, ya sean neoliberalismos, socialismos de nuevo cuño, islamismos políticos que en toman de unos y de otros aplicándoles algunas correcciones teóricamente emanadas del Corán, o híbridos surgidos de la coexistencia de unos con los otros, se asienta sobre el posiblilismo que hace viable la acumulación ilimitada de patrimonio.

Plantearse como un objetivo inseparable tanto la desaparición del orden bancario como de las estructuras militares, y en su lugar la edificación de otra estructura organizativa que conlleve la imbricación del orden financiero en estructuras administrativas de nivel municipal, la asamblea de gestión solidaria o asgeria, supone apostar por la implementación de otro posibilismo que cambie los conceptos mentales de aquello que en la actualidad distinguimos como utopía o realidad.

Debiera plantearse entonces no una alternativa ideológica, sino una alternativa a nuestra forma de vida.

Tanto las personas pertenecientes a la minoría beneficiada como las que lo hacen a la mayoría perjudicada por la injusticia histórica, se argumentan intelectualmente a si mismos que una organización social sin Estado, ejercito, o bancos, es una utopía naif. Si se nos plantea una idea que en su naturaleza preceptual tenga la intención de dislocar esa injusticia histórica, la tomamos e intentamos aplicarla “sobre” esas mismas estructuras para que adquiera sentido.

¿Por qué la mente humana no habría de esforzarse en repensar las estructuras sociales, políticas y financieras para lo que hoy día es conceptualizado como utopía pudiera serlo como realidad?..

Si desaparece el posibilismo que en el tiempo presente hace viable la acumulación infinita de patrimonio, queda sin sentido la necesidad de articular un poder financiero que controle el Estado y el ejército. Y respecto a la necesidad que tiene el ser humano de defenderse del enemigo, quizás no hemos entendido que es precisamente el posibilismo que hace viable la acumulación infinita de patrimonio el verdadero enemigo que nos asedia.

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