Como se formaron las manchas de sangre en la Síndone

Por un lado tenemos la imagen, diseñada sobre la plancha de cobre al aguafuerte, y por el otro la sangre, impregnada directamente sobre el tejido de la Síndone antes de que la plancha móvil bajase y prensase el dibujo “sobre” esta. Al producirse el efecto prensado, los vapores nitrosos chamuscaron superficialmente las fibrillas que ya estaban impregnadas de sangre, de tal modo que el chamuscamiento se superpuso a los restos sanguíneos, y no a la inversa.

Area de manchas de sangre en la parte posterior de la cabeza

Los estudios fotográficos sobre el tejido de la Síndone en los que aparecen rastros de sangre han revelado otra peculiaridad propagandísticamente vendida como inexplicable.

No existe imagen debajo de las manchas de sangre, lo que evidentemente prueba que los rastros de sangre se impregnaron en el tejido de la tela que hizo supuestamente de mortaja del cuerpo de Cristo antes de que en el mismo se formase la imagen.

Es decir, que observando la tela al microscopio se vería que la sangre penetró el tejido de la tela, traspasándolo, y que la imagen se habría formado “sobre” las manchas sanguíneas, chamuscando superficialmente las fibras impregnadas y penetradas por esa sangre, aunque sin llegar a traspasarlas, como si que hizo aquella. Esta disposición sería señal de que la sangre se habría formado antes que la imagen.

Esto es lo que confirman los análisis realizados sobre la Sábana Santa.

Evidentemente, el conjunto formado por la imagen y las manchas de sangre no podía tener sino precisamente la superposición que los análisis refieren.

Por un lado tenemos la imagen, diseñada sobre la plancha de cobre al aguafuerte, y por el otro la sangre, impregnada directamente sobre el tejido de la Síndone antes de que la plancha móvil bajase y prensase el dibujo “sobre” esta. Al producirse el efecto prensado, los vapores nitrosos chamuscaron superficialmente las fibrillas que ya estaban impregnadas de sangre, de tal modo que el chamuscamiento se superpuso a los restos sanguíneos, y no a la inversa.

Simplemente se realizaron previamente pruebas sobre la Síndone, fijada a la plancha fija, para comprobar en que posición quedaría exactamente plasmada la imagen después del efecto prensado. Se marcaron aquellas áreas donde habrían de imprimirse las zonas del cuerpo de las que habría de brotar la sangre, y luego se procedió a impregnarlas con esta, quedando de esa manera marcado el tejido antes del prensado.

Cuando sobre la tela se delimitaron las zonas sobre las que posteriormente se debía impregnar la sangre, se procedió a recubrir el área más próxima al perímetro exterior de estas marcas de un barniz hecho con un aceite cocido con productos secantes, como era costumbre hacerlos en la Edad Media.  La finalidad de colocar este barniz  era evitar que la sangre se expandiese y manchase la tela, sobre todo tomando en consideración el efecto que sobre esta se produciría en el momento del prensado.

Después que la imagen resultó proyectada sobre la tela, se retiró el barniz del perímetro de las manchas de sangre, de tal modo que los coágulos sanguíneos quedaron intactos, compactos, y con los bordes perfectamente definidos. El supuesto halo de suero que rodearía las manchas de sangre se correspondería precisamente con la marca dejada por el barniz al ser retirado.

¿Por qué Friele tiñó por un lado la tela de sangre y por otro talló la imagen en una plancha de cobre?.

Porque no podía haberlo hecho de otra manera. Obviamente, las manchas de sangre no podían haber sido realizadas sobre la solución de ácido nítrico y agua, solo podían entonces plasmarse directamente sobre el tejido de la Síndone. Ni siquiera estaba en la intención de Friele provocar que las manchas de sangre apareciesen por debajo de la imagen, pero la lógica técnica no podía sino llevar a este efecto artístico.

Esta lógica primaria es considerada hoy en día como el mayor milagro que constituye la prueba irrefutable de la resurrección del hombre de la Sábana Santa, pues primero el cadáver sanguinolento habría manchado el tejido del Santo Sudario, y a los tres días, se habría producido en el cuerpo inerte de Jesús una explosión corta e intensa de radiación ultravioleta, como manifestación del proceso de resurrección que en ese momento estaba aconteciendo, y que tendría como efecto que el reflejo del  cuerpo quedase impreso en el tejido del sudario.

Pero lo cierto es que esta creencia lo que avala de manera irrefutable es la verdad de que la estupidez humana no tiene límites.

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