¿Fue una descripción de Heródoto la inspiración para la metahistoria océanica de Platón?

El objeto del presente artículo es establecer un paralelismo entre la descripción contenida en los Diálogos de Platón referente a la Atlántida, y la descripción que hace Heródoto de las tierras desérticas que se extiende entre Egipto y la montaña del Atlas.

Cuatro personajes recreados por Platón son los que participan en sus Diálogos del Timeo y el Critias: Sócrates, Timeo, Hermócrates y Critias.

A Platón, uno de estos cuatro personaje le contó que Critias había contado a los otros tres que había oído contar a su abuelo que en cierta ocasión le había contado Solón que había oído contar a un sacerdote de Sais una historia sobre un poderoso reino que ya había desaparecido hacia mucho tiempo, y que había surgido de más allá de las Columnas de Heracles..

Esta isla era mayor que Libia y Asia juntas y de ella los de entonces podían pasar a las otras islas y de las islas a toda la tierra firme que se encontraba frente a ellas y rodeaba el océano auténtico, puesto que lo que quedaba dentro de la desembocadura que mencionamos parecía una bahía con un ingreso estrecho. En realidad, era mar y la región que lo rodeaba totalmente podría ser llamada con absoluta corrección tierra firme. En dicha isla, Atlántida, había surgido una confederación de reyes grande y maravillosa que gobernaba sobre ella y muchas otras islas, así como partes de la tierra firme. (Timeo 24 e – 25 a)

Platón utiliza su metahistoria puesta en boca de Critias para transmitir una clase didáctica sobre la naturaleza del carácter humano, pero no es indagar en el valor profundo de su discurso moral el objeto de este artículo, sino el de hacerlo en la fuente de inspiración superficial del filósofo griego.

¿De donde bebió para idealizar las visualizaciones físicas de su Atlántida?.

Es en este punto donde, a mi entender, se precisa detenerse en la descripción que Heródoto hizo de las tierras que poblaban las tribus libias que se extendían al sur de las tierras costeras africanas, tierra adentro, más al sur aún de la región de las fieras, como el autor la describe.

La Atlántida constituyó entonces  la proyección transfigurada de la enorme faja de arena descrita por Herodoto que transcurría desde Tebas en Egipto hasta las Columnas de Heracles.

Tierra inmensa esta salpicada de tribus que habitaban en torno a los oasis..y que terminaban en la montaña cuyo nombre es Atlas, cuyos pobladores eran denominados atlantes:

En las cercanías de esa masa de sal hay una montaña cuyo nombre es Atlas.

Es estrecha y totalmente circular; y tan sumamente elevada que, según dicen, sus cumbres no pueden dividirse, pues nunca, ni en verano ni en invierno, las abandonan las nubes. Los lugareños afirman que esa montaña es la columna del cielo.

4.- Dicha montaña ha dado nombre a tales individuos; pues, efectivamente, se llaman atlantes. Y por cierto que, según cuentan, no se alimentan de ningún ser vivo, ni tienen visiones en sueños. (Heródoto, Libro IV –  184, 3-4)

La descripción de Heródoto está salpicada de oasis, franjas de tierras y bloques de sal sobre lomas con distancias exactas de diez días uno y otro, con manantiales de agua que surgen sobre las cimas situadas entre la sal..

Tierra poblada por la raza de los bueyes, y tribu de los atarantes, que no atlantes, formada por hombres sin nombre..

Platón ocultó el relato de Herodoto, transformándolo..

La raza de los bueyes se transformó en la raza de los elefantes, a los atarantes sin nombre les fueron puestos nombres griegos porque estos no tenían nombres individualmente.

La arena del desierto es la arcilla que quedó después del hundimiento de la Atlántida, los oasis las islas, las lomas las fajas concéntricas de tierra, los manantiales las fajas concéntricas de agua, los bloques de sal sobre las lomas las murallas sobre las fajas concéntricas de tierra..los diez días exactos que se tardan en recorrer la distancia que separa un oasis del otro  transmiten la idea de alternancia artificial entre zonas de tierra y zonas de agua.

La redondez de la montaña del Atlas, a cuyos pies moran los atlantes según Heródoto, transmite la idea de eje axial presente en la filosofía platónica, en el sentido de paideia, idea en torno a la que debe girar la formación del carácter ejemplar que debe caracterrizar a toda persona, lo cual se visualiza en la realidad física de los círculos concéntricos en los que se alternan los de agua con los de tierra.

La montaña central de la Atlántida estaba a solo 50 estadios del mar, así como la montaña del Atlas es la última zona descrita por Herodoto en su descripción de la inmensa zona desértica que comienza en las cercanías de Tebas y termina en las de las Columnas de Heracles.

Pasando las Columnas de Heracles, se toma la ruta del sur junto a la costa de Marruecos. Se desciende por esta hasta la desembocadura de uno de los ríos estrechos que desembocan en el Atlántico, como el Bu Regreg, el Lucus en la  Llanura del Garb, el Oued Mellah, el Oum Er-Rbia, el Sebú, el Sus, el Tensift  de la llanura de Haouz, o el río Uarga, también llamado Ouergha.

Platón pudo conocer la descripción de cualquiera de estos ríos, e imaginó así la entrada hacia la isla donde se asentaba la capital de su metahistórica Atlántida. Esta no comenzaba entonces en la franja de tierra mediterránea que lindaba con la costa Africana, sino más al sur, más al sur aun de la tierra de las fieras..

Realmente, la entrada a su reino estaba pues más allá de las Columnas de Heracles..

Su reino perdido se extendía así por la inmensa superficie de las arenas del Sahara, esa “ciénaga intransitable” para la navegación que fue su fuente de inspiración.

El texto de referencia de Heródoto es el que sigue:

Del Libro IV

181.1.-  Estos pueblos que he citado son los libios nómadas de la costa. Al sur de los mismos, tierra adentro, Libia está llena de fieras; y, al sur de la zona de las fieras, se extiende una faja de arena que va, longitudinalmente, desde Tebas de Egipto hasta las Columnas de Heracles (1).

2.-  En dicha faja, aproximadamente a intervalo de diez días de camino, hay, en unas lomas, bloques de sal, formados por grandes terrenos cristalizados. En la cima de cada loma brota, de en medio de la sal, agua fresca y dulce; y alrededor de esos manantiales, al sur de la región de las fieras, residen los últimos habitantes en dirección al desierto. (2)

A diez días de camino de Tebas, los primeros moradores son los amonios, cuyo santuario está inspirado en el de Zeus Tebano (pues, como ya he indicado anteriormente, la imagen de Zeus que hay en Tebas tiene asimismo cabeza de carnero).

3.-  Y por cierto que los amonios tienen la suerte de contar, además, con otra fuente, cuya agua está tibia al alba y más fría a la hora en que el mercado se ve concurrido. Nada más llegar el mediodía, el agua se vuelve extremadamente fría (entonces es cuando riegan sus huertos). Y, a medida que el día va declinando, remite su frescura, hasta el momento en que el sol se pone, instante en que el agua se vuelve tibia. Acto seguido, se va calentando progresivamente al acercarse la media noche, momento en el que hierve a borbotones; y, nada más pasar la media noche, se va enfriando hasta la aurora. Este manantial es conocido con el nombre de la Fuente del Sol.

182.1.-  Después de los amonios, a otros diez días de camino siguiendo la faja de arena, hay una nueva loma de sal, similar a la precedente, así como agua. El nombre de dicho lugar –cuyos aledaños se hallan habitados- es Auglia. A este paraje es al que acuden los nasamones para recolectar los dátiles.

183.1-  A los diez días de camino de Auglia hay una nueva loma de sal, así como agua y abundantes palmeras datileras, al igual que en las lomas precedentes. Ese paraje también se encuentra habitado por unas gentes cuyo nombre es garamantes (se trata de un pueblo muy importante), quienes, para sembrar, echan encima de la sal una capa de tierra.

2.- La ruta más directa –hacia el mar- conduce al país de los lotófagos; desde este último lugar hasta su territorio hay treinta días de camino. En sus tierras se encuentra, asimismo, la raza de los bueyes que pacen retrocediendo; y pacen así por el siguiente motivo: tienen los cuernos

3.- curvados hacia adelante, de ahí que pazcan marchando hacia atrás, pues no pueden hacerlo avanzando, ya que previamente sus cuernos chocarían contra el suelo. Por lo demás, no se diferencian lo más mínimo del resto de las especies bovinas, salvo por esas características y por el grosor y flexibilidad de su piel.

4.- Los susodichos garamantes, además, dan caza con sus cuadrigas a los etíopes trogloditas, pues, por las historias que nosotros hemos oído contar, cabe afirmar que los etíopes trogloditas son los hombres más rápidos del mundo a la carrera. Los trogloditas, por cierto, se alimentan de serpientes, lagartos y otros reptiles semejantes; además, poseen una lengua que no se parece a ninguna otra, ya que emiten unos chillidos como los de los murciélagos.

184.1.- A una distancia de otros diez días de camino de los garamantes hay otra loma de sal, así como agua. El lugar, en este caso, se halla habitado por unos sujetos cuyo nombre es atarantes. Estos individuos son, que nosotros sepamos, los únicos hombres del mundo que carecen de nombres propios, pues, aunque, en conjunto, reciben el nombre de atarantes, cada uno de ellos, individualmente, no posee nombre alguno.(3)

2.- Estas gentes maldicen al sol cuando quema en exceso y, además, lo injurian con toda suerte de improperios, porque con su ardor los agobia, tanto a los seres humanos como a sus tierras.

3.- Más allá, a otros diez días (de camino), hay otra loma de sal, así como agua; se trata de un lugar que se halla igualmente habitado. En las cercanías de esa masa de sal hay una montaña cuyo nombre es Atlas.

Es estrecha y totalmente circular; y tan sumamente elevada que, según dicen, sus cumbres no pueden dividirse, pues nunca, ni en verano ni en invierno, las abandonan las nubes. Los lugareños afirman que esa montaña es la columna del cielo.

4.- Dicha montaña ha dado nombre a tales individuos; pues, efectivamente, se llaman atlantes. Y por cierto que, según cuentan, no se alimentan de ningún ser vivo, ni tienen visiones en sueños.

185.1.- Hasta los citados atlantes, en suma, puedo enumerar los nombres de los pueblos que están establecidos en la faja arenosa; pero más allá de los atlantes, me resulta imposible. Y eso que la faja arenosa se extiende hasta las Columnas de Heracles e incluso más allá de las mismas.

2.- Y en dicha zona, a intervalos de diez días de camino, hay un yacimiento de sal y gentes que lo habitan. Por cierto que, como en esas regiones de Libia ya no llueve, las casas de todas esas gentes están construidas con bloques de sal, dado que, si lloviera, las paredes, al ser de sal, no podían tenerse en pie.

3.- La sal que en esa zona se extrae del subsuelo es de un color blanco o bien rojizo. Más allá de la faja arenosa en cuestión, hacia el sur y en dirección al interior de Libia, el terreno es desértico y carece de agua, de animales, de lluvia y de árboles; y en toda su extensión no hay el menor rastro de humedad.

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