Varón hereda tercio según Corán

El reparto de la herencia según el Corán

Dicho así, el titular que encabeza el presente artículo recuerda al estilo sensacionalista de muchos titulares de la prensa escrita, diseñados para atraer la atención del lector, pero que una vez lees todo el artículo, te percatas de que el titular resaltado por el editor guarda en realidad poca relación con el contenido del mismo.

A pesar de lo dicho, en el caso que nos trae, el titular no es una mero sensacionalismo descontextualizado del desarrollo del análisis pormenorizado que a continuación se expondrá sobre el significado y la plasmación matemática de las leyes de herencia contenidas en el Corán, concretamente en la aleya 11 de la sura Las Mujeres (sura 4).

Que al hijo varón no le corresponde, en base a las prescripciones coránicas, heredar el doble que a su hermana es una verdad que desvelaremos en las próximas líneas.

No obstante, habría que comenzar por distinguir entre lo que al respecto dice el Corán, y lo que se dice en la jurisprudencia islámica, no siempre legitimada en la Revelación pese a las apariencias tomadas por dogmas de fe dentro de los círculos del pensamiento islámico preponderante.

La jurisprudencia islámica ha establecido un consenso en torno al modo en que se ha de repartir la herencia, consenso que parte de una ocultación, tergiversación, y desconocimiento de lo que al respecto se dice en la aleya 11 de la sura Las Mujeres.

Pero los pormenores de dicho consenso no cuadran con la lógica matemática que se desprende de la aleya 11.

Lo que heredan las hijas según la tradición islámica y según el Corán

Las distintas escuelas de jurisprudencia islámica han avalado tradicionalmente la idea, ¿coránica?, de que en lo referente a las leyes de herencia, al hijo varón le debe ser asignada una cantidad que suponga el doble de la que ha de corresponderle en derecho a su hermana.

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Supuesto 1 : solo hay hijos que heredan, cinco varones y tres féminas. (la cantidad a repartir son 1.000€, y se establece un reparto según la tradición islámica).
Según las normativas religiosas islámicas presentes en los códigos de familia, los 1.000€ habrían de dividirse en trece partes, dos por cada varón, y una por cada fémina, de tal modo que a cada varón le corresponderían 153,85€, y a cada fémina 76,92€.

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La aleya en que se basan las distintas escuelas de jurisprudencia islámicas para avalar este derecho del varón a recibir el doble de la herencia que la fémina está recogida en la sura Las Mujeres (sura 4):

CON RELACION a la herencia de vuestros hijos, Dios os prescribe lo siguiente: al varón le corresponde el equivalente a la porción de dos hembras; pero si hay más de dos mujeres, les corresponden dos tercios de lo que sus padres dejen; y si sólo hay una, recibirá la mitad. Y a los padres del difunto, les corresponde a cada uno un sexto de lo que deje, si tiene algún hijo; (Corán 4:11)

En la aleya siguiente se refiere al caso de la herencia que ha de corresponderle a la viuda en el supuesto de que también haya hijos que hereden, que es la situación que analizaremos aquí:

A vuestras viudas les corresponde un cuarto de lo que dejéis, si no tenéis hijos; pero si dejáis algún hijo, entonces les corresponde un octavo de lo que dejéis una vez descontados los legados que hayáis hecho, o las deudas pendientes (Corán 4:12)

Una cuestión a tomar en cuenta, sería la consideración jurídica del legado del que se habla en las aleya 12 de la sura Las Mujeres. Con la referencia al legado, se presupone que el cedente de la herencia ha dejado estipulado una cuantía determinada a repartir entre determinadas personas que no tienen por qué formar parte de su núcleo familiar, pero que no ha dejado nada establecido respecto a como a de ser repartido el resto de la herencia entre sus familiares.

Adquiriría sentido desde esta perspectiva lo que se dice en la aleya 12 respecto a la herencia de la viuda:

pero si dejáis algún hijo, entonces les corresponde un octavo de lo que dejéis una vez descontados los legados que hayáis hecho, o las deudas pendientes (Corán 4:12)

Observemos entonces que en el Corán se establece la premisa de que “el octavo” que le corresponde a la viuda en caso de que también haya hijos que hereden, no se toma del total de la herencia..sino del resto que queda después de “descontar los legados” que potencialmente hubieran podido ser distribuidos entre personas ajenas al círculo familiar.

Esta observación será muy importante para comprender de lo que hablaremos en el siguiente apartado de este artículo.

Respecto a la expresión..” al varón le corresponde el equivalente a la porción de dos hembras”..consideremos que es la longitud conceptual que se toma como referencia para otorgar carácter coránico a la premisa jurídica que estipula que el hijo varón debe heredar una cantidad doble que su hermana.

Pero si fijamos ahora la atención en la longitud conceptual que viene justamente después de la señalada, veremos que pone..” pero si hay más de dos mujeres, les corresponden dos tercios de lo que sus padres dejen”..

Ante esta prescripción coránica ya se plantea una primera duda ante el supuesto 1; si hay tres féminas..¿no deberían de corresponderles entonces 666,67€ (dos tercios), a repartir entre las tres?.

La jurisprudencia islámica establece que ante el supuesto 1, a las tres féminas les corresponde una cantidad total de 230,76€ a repartir entre las ellas, pero siguiendo el criterio estrictamente coránico, el importe a dividirse entre las tres debiera ascender a 666,67€ (dos tercios).

Tomemos ahora en consideración un supuesto en el que además de hijos e hijas, han de heredar también por encontrarse vivos cuando fallece el cedente de la herencia, los progenitores de este y su viuda.

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Supuesto 2: heredan los hijos, dos varones y tres hembras, los progenitores, y la viuda (siempre sobre los 1.000€, pero ahora estableciéndose un reparto según el Corán).
Cada uno de los progenitores hereda 166,66€ (un sexto), y la viuda 125€ (un octavo). Entre los dos progenitores y la viuda se reparten entonces 458,33€ (un sexto + un sexto + un octavo).
Restarían por repartir entre los dos varones y las tres féminas 541,67€.
Según la aleya 11 de la sura Las Mujeres (sura 4), a las tres féminas les corresponderían 666,67€ (dos tercios).
La cantidad ya repartida entre los progenitores, la viuda, y las tres hijas ascendería a un monto total de 1.125€, y aún quedarían por repartir la cantidad de los dos varones, que según las distintas jurisprudencias islámicas la cantidad asignada a cada uno de ellos habría de ser el doble de la que correspondería a cada una de las féminas.

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Obviamente, las cuentas no cuadran..atendiéndonos a la combinación de lo que podemos leer en la aleya 11 con lo que dice la jurisprudencia islámica que dice el Corán.

Entonces simplemente eliminamos la longitud secuencial que reza..” pero si hay más de dos mujeres, les corresponden dos tercios de lo que sus padres dejen”..y establecemos un consenso entre juristas que se refleje en las distintas escuelas de jurisprudencia, y que a su vez se proyecten luego sobre los códigos de familia..y ya tenemos “lo que dice el islam” respecto al modo de repartir esta herencia..

Pero separemos por un momento nuestra mente del camino diseñado desde el islam a través de su jurisprudencia, y centremosla en lo que dice el estricto lenguaje coránico.

Acerca de los conceptos “legado inicial y “resto de descendientes”

Consideremos así que las cantidades asignadas a los progenitores y a la viuda constituyen un primer concepto jurídico que podríamos denominar como legado inicial, cuyo importe habría de aplicarse sobre la cantidad total a repartir (1.000€ en este caso), y que quedaría un resto de descendientes después de descontar ese legado inicial que sería sobre el que debería aplicarse la distribución de la herencia entre los hijos, varones y féminas.

La técnica consistiría entonces en considerar un porcentaje inicial de aplicación sobre el total de la herencia después de impuestos (legado inicial), conformado por las sumas correspondientes a los progenitores y a la viuda, y a partir de este punto tomar el importe resultante como cantidad restante después de aplicar los legados correspondientes (resto de descendientes)..

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Supuesto 3: aplicamos los porcentajes recogidos en la aleya 11
– Progenitor: 166,66€ (un sexto)
– Progenitora: 166,66€ (un sexto)
– Viuda: 125,00€ (un octavo)
– Total legado inicial: 458,33€
– Resto después de descontado el legado inicial: 541,67€
– Tres hijas: 361,11€ (dos tercios sobre 541,67)
– Dos hijos: 180,56€ (un tercio sobre 541,67)
– TOTAL: 1.000€

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En el supuesto 3 se ha tenido en cuenta para distribuir la herencia lo que al respecto se dice en la aleya 11, no en las distintas jurisprudencias islámicas.

Si buscamos una lógica matemática en la aleya 11, tendremos que tener en cuenta que no todos los porcentajes no son de aplicación absoluta sobre el total de la herencia.

Si lo serían las cantidades que debieran corresponder a los progenitores del cedente de la herencia y a su viuda, que es lo que constituiría el legado inicial, pero no las cantidades que habrían de distribuirse entre los hijos, varones o féminas, que habrían de aplicarse sobre el “resto de descendientes” resultante de aplicar el legado inicial sobre la cantidad total de la herencia.

Atendiendo a que el concepto jurídico de legado inicial puede estar constituido tanto por cantidades pertenecientes a los progenitores como a la viuda, podría entonces conformarse con las siguientes posibilidades:

1ª Únicamente uno de los progenitores (un sexto)

2ª Únicamente la viuda (un octavo)

3ª Ambos progenitores (dos sextos)

4ª Uno de los progenitores y la viuda (un sexto + un octavo)

5ª Ambos progenitores y la viuda (dos sextos + un octavo)

El legado inicial podría entonces configurarse de distintas maneras, atendiendo a la existencia o no de los progenitores y la viuda, y las posibilidades de combinaciones entre unos y otros.

El resto de descendientes que quedase después de aplicar una u otra configuración del legado inicial, según procediese, sería la cantidad sobre la cual debiera aplicarse la distribución correspondiente a varones y féminas.

Tendríamos de tal modo un único legado inicial, aunque como hemos visto podría estar fraccionado internamente entre distintos sujetos jurídicos.

Cabría preguntarse por otro lado, si el legado inicial no podría conformarse con cantidades atribuibles a sujetos jurídicos diferentes a los progenitores y la viuda.

Atendiendo a la lectura estricta de la aleya 11, tomemos la longitud conceptual que dice..”pero si hay más de dos mujeres, les corresponden dos tercios de lo que sus padres dejen”..y partamos entonces de la base de que son esos dos tercios los que, si se diese el caso de que hubiesen más de dos hijas, habrían que investir con la condición jurídica de legado inicial.

Proyectemos esta premisa en el siguiente supuesto práctico:

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Supuesto 4: el legado inicial lo constituyen los dos tercios que corresponden a las féminas (siempre sobre los 1.000€)
– Se reparten dos tercios entre las tres hijas: 666,66€ (legado inicial)
– Restan 333,33€ de la herencia –
– Se reparten 55,55€ entre cada progenitor (un sexto sobre los 333,33€), constituyendo el total asignado a los dos progenitores un monto de 111,11€
– Se reparten 41,67€ a la viuda (un octavo sobre los 333,33€)
– Quedan por repartir entre los dos hijos varones 180,56€
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Esta cantidad de 180,56€ pendiente de repartir entre el varón (los varones en este caso)..¿como se puede relacionar con la prescripción coránica que establece que lo que corresponde al varón equivale a la porción de dos féminas?..

La porción de dos féminas es en este caso 333,33€ (la mitad de la cantidad total asignada de dos tercios).

Simplemente atendiendo a la realidad matemática, se nos hace imposible determinar que “los dos tercios” de los que se habla en la aleya 11 de la sura 4 pudieran llegar a constituir el legado inicial, pues con cantidad que en tal caso correspondería asignar a los varones, 180,56€, no se puede establecer ninguna equivalencia matemática con la longitud conceptual que en la aleya 11 dice:

“al varón le corresponde el equivalente a la porción de dos hembras”..

Es una prueba matemática indiscutible que invalida la probabilidad de que esos “dos tercios” pudieran corresponderse con el legado inicial que habría de descontarse de la herencia total.

La prescripción que establece el reparto de los dos tercios no pueden en ningún caso desligarse de la parte que corresponde al varón, es decir, debe entenderse desde la perspectiva de la comprensión unificada de la aleya, no desde la dispersión de cada una de sus longitudes conceptuales.

Si nos atenemos a la prescripción estrictamente coránica, y no a la jurisprudencia islámica, lo que hereda el varón tiene que tener equivalencia en la expresión coránica que reza..”pero si hay más de dos mujeres, les corresponden dos tercios de lo que sus padres dejen”..

¿Como sino encontrarle equivalencia matemática con esa longitud conceptual que dice ..”al varón le corresponde el equivalente a la porción de dos hembras”..?

¿Hereda el varón el doble que la fémina?

En la primera parte de la aleya 11 de la sura Las Mujeres, se dice:

“CON RELACION a la herencia de vuestros hijos, Dios os prescribe lo siguiente: al varón le corresponde el equivalente a la porción de dos hembras; pero si hay más de dos mujeres, les corresponden dos tercios de lo que sus padres dejen; y si sólo hay una, recibirá la mitad”

La porción es la cantidad que se separa de otra mayor. El equivalente a la porción de dos hembras, según se lee en la traducción-interpretación de Muhammad Assad, equivaldría entonces a la porción que se separa de la cantidad correspondiente a dos hembras..si no se especifica nada en la aleya, se supone que esa porción que se inserta en la cantidad que corresponde a dos hijas ha de suponer el 50% de la misma. La cantidad que habría de heredar el varón equivaldría a la porción que correspondiese distribuir a dos hembras, según se lee en el texto coránico.

¿Pero cual sería la cuantía de esa porción que de la herencia correspondería a dos féminas?.

La única atribución de porcentajes de la herencia que se asigna al varón según la aleya 11, está recogida en la siguiente longitud conceptual:

“al varón le corresponde el equivalente a la porción de dos hembras”..

La primera premisa para comprender cual sería la cuantía atribuible al varón, sería determinar, siguiendo la lógica del lenguaje coránico, cual es “la porción de dos hembras”.

Para dilucidar sobre este asunto, nos ceñiremos a lo señalado estrictamente en el lenguaje coránico, no en los textos legales contenidos en las distintas jurisprudencias islámicas.

La Revelación da dos pistas al respecto:

1ª  “pero si hay más de dos mujeres, les corresponden dos tercios de lo que sus padres dejen”..

2ª “y si sólo hay una, recibirá la mitad”..

El lenguaje coránico utiliza dos conceptos de los que se pueden deducir realidades numéricas; estos son “dos tercios” y “la mitad”.

Es pues a estos a los que hay que remitirse para hallar una ecuación numérica que establezca una equivalencia entre lo asignado al varón y lo asignada a la fémina.

Hay que tener una visualización global de la aleya, y no una visualización dispersa de las distintas longitudes conceptuales perceptibles en la misma. Empezando de atrás hacia adelante de la fracción de la aleya 11 expuesta en este apartado 3º, tenemos entonces que “la mitad” que se le asigna a la fémina cuando solo hay una, lo es en relación a los “dos tercios” que les corresponden a las féminas cuando hay más de dos, y que a su vez estos “dos tercios”, están en relación a lo que le corresponde al varón en la misma cuantía que la porción de dos féminas.

La clave estaría entonces en “el tercio” que se le atribuye a la fémina cuando solo hay una, que es el equivalente a “la mitad” de los dos tercios de los que se habla en la aleya 11.

Imaginemos que nos hacemos la pregunta del modo siguiente:

¿Es la cantidad que se le atribuye al varón equivalente a la porción de tres o más féminas?..

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Supuesto 5: heredan dos varones y tres féminas (aplicado sobre la cantidad de 1.000€)
– Se distribuyen 666,66€ (dos tercios) entre las tres féminas
– Se fracciona la porción de cada fémina, resultando 222,22€
– Se distribuyen 333,33€ (un tercio) entre los dos varones

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Tomando este supuesto 5 como referencia..¿constituye en este caso lo asignado al varón una cantidad equivalente a la porción de las tres féminas?..

Obviamente no es así, pues lo asignado al varón tan solo resulta equivalente cuando ello se equipara con la porción de dos féminas.

Veamos el siguiente caso:

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Supuesto 6: heredan un varón y dos féminas (aplicado sobre la cantidad de 1.000€)
Si en el caso de que hubiese una sola fémina esta debiera heredar “la mitad de los dos tercios”, la porción de dos féminas no puede ser otra que “un tercio”.
– Se distribuyen a cada fémina una porción de 333,33€, sobre una cantidad total asignada a ambas de 666,67€ (dos tercios)
– Se asigna al varón una cuantía de 333,33€ (un tercio)

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En este supuesto 6, lo que hereda el varón, si que es equivalente a la porción de lo que heredan dos féminas.

Si diseccionamos esta fracción de la aleya 11, tendremos un cuadro con lógica matemática perfecta.

Un tercio para la fémina cuando solo hay una (cuadra con la asignación del varón), dos tercios para distribuir entre tres o más féminas cuyas porciones no cuadran con la cantidad correspondiente al varón (al ser tres o más a cada fémina le correspondería una porción inferior a un tercio), y dos tercios a distribuir en porciones de un tercio cuando solo hay dos féminas (tercio que si sería equivalente a la cantidad que hereda el varón).

De este diseccionamiento se entiende que la aleya coránica especificase que en el primer supuesto, cuando hay varón y dos féminas, habría de producirse una equivalencia entre la cantidad de herencia correspondiente al varón, y la porción correspondiente a las dos hermanas de este.

Por otro lado, la aleya habla del varón, concepto que no tiene por qué corresponderse con el de hijo varón único al no constar especificado de tal modo en el lenguaje coránico, por lo que la herencia de un tercio puede corresponderse con lo que a de heredar un único hijo varón, o con lo que habría de distribuirse a partes iguales entre varios hijos varones si se diese la circunstancia de que hubiese más de uno.

En el lenguaje coránico revelado en la aleya 11 de la sura Las Mujeres, la referencia al término varón constituye la materialización de un sujeto jurídico que por no constar especificidad alguna que diferencie al varón único del hecho de que hubiesen dos o más, se a de entender como atribuible al varón como concepto genérico, es decir, sin diferenciar entre si hay uno solo o varios.

Esta distribución de la herencia que establece un tercio para el varón, sea este único o sean varios, un tercio para la fémina cuando hay una sola, y dos tercios para las féminas cuando son dos o más, dándose la particularidad de que cuando son dos la porción que corresponde a cada una de ellas si que es equivalente a la cantidad a asignar al varón único o a distribuir entre estos si se diese la circunstancia de que fuesen varios, tiene la peculiaridad de que se da paridad entre las porciones atribuidas a cada varón o fémina, cada vez que el número de estas dobla al de varones.

Obsérvense los siguientes tres supuestos que avalan esta afirmación:

(Sobre una cantidad a heredar de 1.000€)

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Supuesto 7: heredan un varón y dos féminas
– Al varón le corresponden 333,33 (un tercio)
– A cada fémina le corresponden 333,33€ (la mitad de dos tercios)
Supuesto 8: heredan dos varones y cuatro féminas
– A cada varón le corresponden 166,66€ (la mitad de un tercio)
– A cada fémina le corresponden 166,66€ (la cuarta parte de dos tercios)
Supuesto 9: heredan tres varones y seis féminas
– A cada varón le corresponden 111,11€ (un tercio de un tercio)
– A cada fémina le corresponden 111,11€ (la sexta parte de dos tercios)

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Cada vez que el número de féminas doblase al de varones se produciría una paridad absoluta en cuanto al porcentaje de la herencia a repartir entre unas y otros.

De esta sencilla constatación matemática deriva la expresión contenida al comienzo de la aleya 11 de la sura 4 relativa a que lo que recibe el varón equivale a “la porción de dos hembras”..

Los espacios vacíos del Corán

¿Podría existir alguna relación entre lo que se dice en las aleyas 1-3 de la misma sura Las Mujeres (sura 4), respecto a los huérfanos y la permisión de la poligamia, y la distribución de la herencia prescrita en la aleya 11 de esta misma sura?..

Una herencia distribuida de la manera descrita, con la cual en muchos casos se favorecería que a las féminas les correspondiese una porción superior de la herencia que a sus hermanos varones, podría tener el valor de constituir una protección para las estas a la hora de favorecer su adopción, pues el hecho de aportar bienes en determinada cuantía a los padres potencialmente adoptantes, podría servir para solventar algunos prejuicios a la hora de que estos eligiese entre adoptar un varón o una chica, a la que habitualmente podrían ver como una carga más pesada de soportar que la que podría percibir en su hermano varón..

¿No podría tener entonces esa distribución de la herencia, aparentemente subjetiva, una objetiva y oculta intencionalidad de justicia?..

Para comprender lo que se dice en las aleyas 11 de la sura 4 no se puede desglosar cada referencia a la distribución de la herencia intentando encontrarle sentido por separado, sino que lo que procede es unificar mentalmente todas esas referencias y buscar el cuadro matemático en el que es posible la combinación de todas ellas sin saltarse las reglas de la lógica matemática elemental.

En las aleya 11 de la sura Las Mujeres no se especifica prescripción alguna respecto a cual debiera ser la distribución de la herencia entre los hijos si solo hubiese varones o solo féminas. Para dilucidar cual debiera ser la distribución de la herencia si se diesen caos de esta características, habría que recurrir a realizar extrapolaciones de lo que si se dice en esta aleya con respecto a los varones y a las féminas cuando hay combinaciones de unos y otras.

Pero observemos ahora como dentro de esa lógica matemática elemental, el lenguaje coránico nos muestra subrepticiamente una enseñanza de justicia social a través de la visualización de espacios vacíos..o sea..de longitudes conceptuales que no se nombren explícitamente en la Revelación..

Los tales espacios vacíos conforman los destellos de la nada aparente que caracterizan el mensaje contenido en el lenguaje coránico..

Observemos el caso siguiente:

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Supuesto 10: heredan un varón y una fémina (sobre la cantidad de 1.000€)
– Se le asignan 333,33€ al varón (un tercio)
– Se le asignan 333,33€ a la fémina (un tercio)
– Quedan 333,34€ sin asignar a heredero alguno

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Tomado el supuesto 10 como referencia, quedaría un tercio de la herencia sin asignar..¿donde habría de ir a parar entonces el tercio sobrante?..

De las referencias coránicas al reparto de la herencia se pueden deducir algunas circunstancia excepcionales a raíz de cumplidas la cuales, una parte de la herencia habría de ser destinada a fines sociales en beneficio de la comunidad.

Si partimos de la base de que la forma de organización social que se puede deducir del mensaje coránico tiene que tener como premisa fundamental la de la implementación de justicia social, y no la del acaparamiento ilimitado de bienes, se podría concebir que la distribución de la herencia descrita en la Revelación deja un margen para que ante determinadas circunstancias, una parte de los bienes que podrían resultar de la herencia, fueran derivados a un Tesoro Público con la intención de ser destinados a fines sociales.

Con esta premisa por delante no sería difícil dilucidar que “los espacios vacíos” perceptibles en el lenguaje coránico relativos a la cuestión del reparto de la herencia, estaban destinados a ser “rellenados” con construcciones sociales destinadas a implementar la justicia social. No haría falta señalarlo explícitamente si la lectura del Corán se hiciera realmente con la intención de buscar en este la forma de implementar aquella.

Aunque este sea ya un tema que se salga del estricto análisis del lenguaje coránico, el Tesoro Público, en base a esta premisa de la implementación de la justicia social, debiera estar legalmente obligado a renunciar a sus prerrogativas de ser depositario de parte de la herencia cuando los herederos no dispusiesen de determinados niveles mínimos de rentas, en cuyo caso la parte de la herencia que en principio debiera de corresponder al Tesoro, debiera ser redistribuido por este entre los herederos.

El Tesoro Público tendría por tanto la finalidad de limitar las acumulaciones de patrimonio por encima de determinadas cuantías a la hora de ser repartidas entre los herederos, no de hacerse con la propiedad de patrimonios que son básicos o que están por debajo de determinadas niveles.

Habrían herencias que podrían estipularse según la voluntad del donante, o de lo contario aplicar las prescripciones coránicas al respecto si no mediase testamento, pero en otros casos, referidos a patrimonios por encima de determinadas cuantías, podría ser de obligada aplicación las prescripciones coránicas, y por lo tanto la intervención del Tesoro Público para hacerse con parte de este patrimonio..

Para limar las acumulaciones ilimitadas de patrimonio, se podría establecer un límite al que podría ser susceptible de ser heredado. Este límite repercutiría en aquellos casos en que según las prescripciones coránicas, procediese el reparto del 100% de la herencia.

Pongamos por caso que se establece un tope legal de reparto de herencia de 50.000.000€, y que el cedente de la herencia deja un patrimonio de 60.000.000€.

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Supuesto 11: heredan dos varones y tres féminas
– A cada varón le corresponden 8.333.333,33€ (la mitad de un tercio sobre 50.000.000€)
– A cada fémina le corresponden  11.111.111,11€ (un tercio de dos tercios sobre 50.000.000€)

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En este caso se debería de repartir a priori el 100% de la herencia, al corresponder un tercio a los varones y dos tercios a las féminas, pero al establecerse un límite de 50.000.000€ que legalmente puede ser considerado “herencia”, quedan 10.000.000€ de los dejados por el cedente, que no tendrían la condición jurídica de herencia.

Esta cuantía de 10.000.000€ iría a parar al Tesoro Público, pero no en este caso por constituir una porción de la herencia que hubiese quedado sin asignar en base a las prescripciones coránicas, sino porque ese importe no tendría la condición jurídica de herencia al estar por encima del tope máximo fijado para tomar en consideración este concepto jurídico a la hora del reparto entre los herederos.

¿Se estarían vulnerando en tal caso las prescripciones coránicas respecto al reparto de la herencia al considerar que legalmente esos 10.000.000€ deben ir al Tesoro Público?.

Las prescripciones coránicas de las que se podían derivar construcciones sociales, no estaban destinadas a ser implementadas sobre el posibilismo vigente, que fue lo que históricamente se hizo, superponerlas y hacerlas convivir con el posibilismo conocido entonces, sino que su intención era sentar las bases para que a partir de ellas, se elaborasen nuevas premisas mentales sobre las que comenzar a edificar una forma distinta de organización social y política.

Que las leyes sobre la herencia estaban destinadas a ser modelo de referencia para la edificación de otras construcciones sociales significa que de ellas se debían haber extrapolado sus principios rectores, no sus implicaciones legales literales..

Tales principios rectores serían el favorecimiento de colectivos humanos históricamente desfavorecidos, limitación de la acumulación patrimonial, equidad en el reparto de los bienes teniendo en cuenta la situación social de aquellos colectivos humanos históricamente relegados, participación poderosa del Tesoro Público en el tejido social, cesión de bienes a este Tesoro a partir de determinadas cuantías, estructurar las familias sin discriminación de las mujeres en su seno, en resumen, implementar los fundamentos sobre los que debían haberse erguido los cimientos materiales de la justicia social.

Pero es obvio que se corrompió interesadamente el sentido de la Revelación, pues se optó por superponer premisas con intención de justicia social en las vigentes estructuras corruptas de poder.

Conclusión

Teniendo en cuenta una lectura y una comprensión unificada de la aleya 11, las prescripciones en ella contenida adquieren pleno significado social y lógica matemática.

El consenso de los juristas se ha conformado en base a la creencia de que la aleya no tenía sentido en si misma atendiendo al lenguaje literal del Corán, por lo que se hacía necesario inventarse reglas matemáticas para hacerlo comprensible y lógico ante el raciocinio de creyentes y no creyentes.

La consecuencia de ese consenso de sabios se plasmó legalmente en la configuración de las distintas jurisprudencias islámicas, que a su vez fueron luego plasmadas en los códigos de familia vigentes en diversos países de mayoría sociológica musulmana.

Todo ello aceptando como verdad indiscutible una premisa injusta y falsa..

“El hombre debe heredar el doble que la mujer”..

Para hacer aceptable este principio se ha articulado un discurso que ha buscado absurdamente convertir en justo lo que racionalmente es una enorme injusticia.

Esta percepción de una evidente injusticia como una justicia atribuida a la intención de dios, es el fruto de una hipnosis colectiva que ha afectado a todas las generaciones de musulmanes, y también de no musulmanes, que se han sucedido desde hace 1.400 años.

Cualquier prescripción que se cree proviene del Corán es tomada automáticamente por justa por el creyente. Primero se cree, y luego se racionaliza sobre el carácter de mandamiento justo de la prescripción.

Aquello que racionalmente es una injusticia, se transmuta en una justicia por efecto de la fe, de tal modo que se acepta pasivamente que dios puede proponer actitudes humanas contrarias a toda justicia racional.

Podemos ver en ello una similitud con la historia coránica que narra el sacrificio del hijo de Abraham..¿hubiera sido justo que realmente dios hubiese pedido a Abraham que sacrificase a su hijo para que le demostrase con ello que estaba absolutamente en estado de sumisión a su voluntad?..

Quizás tampoco ha sido entonces justo la implementación de la supuesta ley coránica que otorga al varón la potestad de ser receptor en concepto de herencia de una cantidad doble que la que se le asigna a la fémina.

Cabría preguntarse así..¿por qué nos hemos dejado engañar tan inocentemente?..

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