Causas de la división humana en los teóricos grupos raciales

Glaciación e incidencia de la radiación solar en los procesos de pigmentación de la piel

East Side Story es el nombre de una teoría propuesta por el paleontólogo francés Yves Coppens en 1994 acerca del origen del bipedismo en los homínidos, conocido por la antropología como el primer paso en el camino de la humanización.

La hipotética secuencia de la hominización aceptada en la actualidad por el mundo académico comenzaría por el desarrollo de un proceso de bipedismo que surgiría en el este de África, teoría del East Side History, aunque descubrimientos de fósiles en otras regiones africanas alejadas del Rift podrían echar por tierra esta teoría. Pero hasta el presente, los antropólogos no han constatado que los fósiles localizados correspondan a verdaderos homínidos, razón por la que la hipótesis del East Side History sigue siendo la más válida para la antropología moderna.

Bipedismo y prueba genética

“En 1986 los Científicos británicos James Wainscoat y Adrian Hill trabajaron usando agentes biológicos llamados enzimas para aislar cinco fragmentos de DNA de un gen responsable de la producción de parte de la molécula de hemoglobina de los eritrocitos. Ellos apuntaron los modelos distintos que esos fragmentos formaban en 600 individuos, incluyendo africanos, ingleses, indios, melanesios y thais. Surgió que los no africanos compartían un número de modelos comunes limitados, mientras que en los africanos se acentuaba un modelo no encontrado en otros grupos. Los científicos concluyeron que un pequeño grupo endogámico de africanos prehistóricos había dado lugar a todos los demás individuos del mundo. Muchos seguidores de esta teoría creen que el hombre moderno apareció en Africa hace unos 100000 años, entró en Asia no mucho tiempo después, y hace 30000 años había alcanzado todos los continentes excepto la Antártida. Los científicos norteamericanos Rebeca Cann y Mark Stroneking llegaron a conclusiones geográficamente similares estudiando genes mitocondriales, estudiando solo a las hembras. Esto implica que nuestra subespecie comenzó con una mujer en Africa hace 200000 años, mucho más pronto de lo que la evidencia fósil sugiere.”(1)

Esta es una referencia a los primeros estudios genéticos en torno a la aparición del hombre moderno que ya no hablan de homínidos bípedos, sino de verdaderos homo sapiens. Todos los estudios genéticos posteriores confirman la cuna africana no ya de los primeros homínidos bípedos, sino también además del homo sapiens sapiens.

Las investigaciones genéticas y antropológicas más recientes apuntan a una antigüedad en torno a los 200000 años para la aparición del primer grupo genéticamente humano en Africa.

Los hitos de la evolución humana están inmersos en brumas que solo permiten a los especialistas elaborar hipótesis en base a los datos paleontológicos, ecológicos, o genéticos de los que hasta el momento se tiene constancia.

La antigüedad del proceso de bipedismo habría comenzado hace unos tres millones quinientos mil años.

Parece ser que la primera actividad mediante la que los grupos de homínidos obtenían alimentos fue la de la recolección de plantas, seguida de la de hacer de carroñeros de la carne de animales muertos por los depredadores. La actividad cinegética habría aparecido muy posteriormente en la evolución humana. La principal actividad de subsistencia, la recolección de alimentos, habría sido sostenida por los individuos femeninos del grupo.

El Homo Habilis habría sido el primer homínido cazado, y evolucionando de este, el Homo Ergaster habría sido el primero homínido que hace en torno a un millón de años saldría de Africa y comenzaría a expandirse por otros continentes.

La evolución humana seguiría a su proceso en Africa, lugar donde acabarían surgiendo los primeros grupos de Homo Sapiens hace unos 200000 años, según la constatación de la huella genética. Los Sapiens comenzarían a salir del continente africano hace unos 100000 años, y con ellos la especie humana habría de extenderse por toda la extensión de la Tierra..

  Acerca del origen del homo sapiens se han elaborado teorías que giran entorno a dos variantes, conocidas por la antropología como monogenismo y poligenismo.

La primera avalaría la hipótesis de que todos los Homo Sapiens tienen un origen común en una única pareja que habría tenido una existencia vital en algún un lugar del continente africano. La segunda avalaría la hipótesis de que distintos grupos de homínidos expandidos por toda la extensión de la tierra habrían evolucionado sin conexión alguna entre sí hacia el Homo Sapiens Sapiens. Según esta última hipótesis, este origen múltiple explicaría la distribución de la humanidad en grupos raciales.

El poligenismo ha sustentado en el siglo XIX tanto teorías racistas como de justificación moral y biológica de una jerarquía de clases. Sin embargo, las pruebas genéticas se han ido desarrollado en el sentido de avalar la primera de estas hipótesis.

Ya en las ponencias elaboradas en el VII Congreso Internacional de Biología y Antropología celebrado en Moscú en 1964, se acordó admitir que las diferentes razas se habían formado a partir de una sola especie de Homo Sapiens Sapiens, más sin que en esas ponencias se aclarasen el como y el cuando habrían se habrían gestado los distintos grupos de homo sapiens sapiens a partir de una pareja primigenia.

La teoría de la selección sexual como origen de las razas humanas

El antropólogo estadounidense Jared Diamond indaga en la cuestión de la selección sexual en su obra escrita en 1991, “El tercer chimpancé”, y la propone como una posible causa a tener en cuenta en los procesos de diferenciación del color de la piel entre los diferentes grupos humanos. La selección natural sería otra de esas posibles causas.

¿Porqué las personas de distintos lugares lucen distintas? La selección sexual aparece como mejor explicación que la selección natural. El origen de las razas puede rastrearse hasta diez mil años atrás, cuando los fósiles humanos de distintas áreas del planeta presentaban diferencias similares a las que se constatan hoy entre esqueletos de distintas razas. La selección natural explica en cierta medida la variación genética de los humanos, como en el caso de la piel negra: esta protege mejor de las quemaduras solares y del cancer de piel. Pero la cosa no es tan simple: el cancer y las quemaduras provocan pocas muertes, y además se han encontrado humanos de piel negra en regiones con menos luz solar como en Tasmania, e inversamente hay regiones con mucha luz solar que tienen humanos de piel clara, como el sureste asiático o en centroamérica. Otras características como el color de los ojos y del pelo no tienen correlación alguna con la ubicación geográfica. La selección sexual puede explicar mejor el desarrollo de rasgos arbitrarios en cuanto a que la especie seleccionará los genes que producen esos rasgos haciendo que los individuos portadores dejen más descendencia. El interior de nuestro cuerpo, invisible a nosotros, ha sido modelado únicamente por la selección natural. La apariencia exterior en cambio está sujeta a la selección sexual. Las diferentes apariencias de las razas huamnas se fundamentan en las diferentes preferencias sexuales, que pueden haberse desarrollado inicialmente por el llamado “efecto del fundador”: cuando unos pocos individuos colonizan una región deshabitada, la población que desciende de ellos y ocupa ese territorio hereda las preferencias de sus antecesores, y se produce entonces una ilusión de causalidad entre área geográfica y apariencia física de las personas que la habitan. (2)

No existe actualmente consenso entre los especialistas al respecto de considerar la selección sexual como determinante en los procesos de diferenciación por el color de la piel en los humanos, pero diferentes expertos consideran que podría ser cierta esta hipótesis de Jared, teoría que Darwin solo esbozaría muy de pasada.

Darwin propuso tomar en consideración como otra de las causas de los procesos evolutivos la selección sexual, más se refirió a ella en el caso de los animales, no considerándola para el caso de los seres humanos, peso a que si hizo una breve consideración al respecto..

“La selección sexual podría dar cuenta de las diferencias raciales en los humanos: “Hemos visto que cada raza tiene su propio estilo de belleza (…) La selección de las mujeres más atractivas por parte de los hombres más poderosos de cada tribu, que en promedio criarían un mayor número de hijos, después de muchas generaciones modificaría en cierto grado el carácter de la tribu”. (3)

El propio Jared Diamond admite que aún hay mucho que debatir en torno a este asunto.

La teoría de la evolución según los autores clásicos

“El principio (arjé) de todas las cosas es lo indeterminado ápeiron. Ahora bien, allí mismo donde hay generación para las cosas, allí se produce también la destrucción, según la necesidad; en efecto, pagan las culpas unas a otras y la reparación de la injusticia, según el orden del tiempo”. (4)

Es el primer texto en prosa conocido. Su autor, Anaximandro, está considerado el primer teórico de la evolución. En su obra “Sobre la naturaleza”, explica la existencia de un principio indeterminado al que denomina arjé, compuesto a su vez por una materia indeterminada a la que llama ápeiron.

Según su teoría, en el ápeiron se habrían producido los procesos de separación de los contrarios, lo caliente de lo frío, o lo húmedo de lo seco, procesos que constituirían el origen de todas las cosas.

Relata Anaximandro que los primeros animales habrían surgido del agua o del limo calentado por el sol, luego del agua habrían pasado a la tierra. Continuaba su teoría explicando que los hombres habrían descendido de los peces. Estos principios fueron ampliamente debatidos y reformados por otros filósofos griegos posteriores a Anaximandro.

Podemos afirmar entonces que la base teórica del evolucionismo científico tiene pues su origen en las escuelas de pensamiento de la Grecia clásica.

Otro de los autores clásicos que teorizaron acerca de la evolución fue Aristóteles (384 a.c.-322 a. C.), quien escribió una obra conocida como “Escala de la Naturaleza” en la que explicaba su concepto de que todas las cosas vivientes tenían una jerarquía natural.

Las cosas inanimadas estarían en la base de esta jerarquía, luego vendrían las plantas, a continuación los animales, y finalmente el hombre como cumbre de la creación.

Este estado de jerarquía en la naturaleza es una idea aristotélica que pervivió en la creencia cristiana acerca de la Creación hasta el siglo XIX, e impregnó muchos estudios científicos hasta entonces.

Lucrecio, poeta y filósofo latino del siglo I a.c. está considerado otro de los teóricos clásicos de la idea de evolución biológica.

“Más como debe un término preciso Tener la facultad engendradora, La Tierra se cansó, como la hembra Consumida de años, porque el tiermpo Hace mude de faz el mundo entero, Y un nuevo orden de cosas se sucede Al primer orden necesariamente; Ni siempre guarda un mismo ser su estado Todo a la ley del cambio está sujeto; Todo lo muda la Naturaleza, Todo lo altera, todo lo transforma Pues empobrece un cuerpo y se consume A fuerza de años; otro crece y sale A la verdad del cieno; de este modo Todo lo muda el tiempo, y de continuo Pasa la tierra de un estado a otro Y pierde la energía que tenía Por hacerse de nuevas propiedades..” (5)

Otros filósofos de la época clásica incidieron en la idea de resaltar que las formas vivas no son fijas sino que están sujetas permanentemente al cambio. Este es el principio esencial de la teoría de la evolución presente ya en las obras del pensamiento hace 26 siglos.

Aculturación por la piel

El siguiente razonamiento no está entresacado de teoría científica alguna, pero según como yo lo percibo, para asumir la incidencia de la selección sexual en la aparición de grupos humanos con distinto color de piel, hay que tener en cuenta una serie de condicionantes.

El comienzo de la diversificación de grupos en orden al color de piel de sus integrantes comenzó a gestarse en un lapso temporal abarcado en el Paleolítico Superior, entre 40.000 y 30.000 años atrás.

Los grupos humanos de entonces se distribuían por la tierra en clanes nómadas que vivían ignorantes unos de otros, y que estaban constituidos por muy pocos individuos, en muchas ocasiones por menos de una decena. En este contexto no es difícil imaginar como la selección sexual podría tener incidencia en la cohesión de un grupo.

La simple diferencia de tonalidad de piel en algunos individuos podría generar rechazo en el resto del clan, lo que daría lugar a una marginación sexual en el seno del mismo, hecho que motivaría a los individuos de igual tonalidad de piel a unirse entre ellos. Se irían creando así una segregación étnica dentro del clan, que con el tiempo podría generar en la separación física de los grupos en base a la tonalidad de la piel.

Los clanes se irían así compactando por la semejanza en cuanto a la tonalidad de su piel. El nomadismo los impulsaría a alejarse cada vez más los unos de los otros, de modo que comenzarían a distribuirse por diferentes áreas geográficas. Sobre estos grupos nómadas irían a la vez incidiendo otros factores de naturaleza medio ambiental.

La tendencia del ser humano a unirse con individuos de su misma apariencia física es un hecho antropológico constatado; incluso en grupos culturales con la misma coloración de piel, es habitual que se produzca una aculturación separada de aquellos que la tienen más o menos clara que lo que es habitual en el seno del grupo.

La diferenciación por las tonalidades de la piel habría sido pues la primera causa de aculturación por separado de un grupo minoritario en el seno de una comunidad nómada, y motivo por tanto de la separación física primigenia acontecida en el clan.

Origen psicológico del desafecto interhumano

Los clanes nómadas del Paleolítico Superior comenzaban a sufrir un proceso de segregación interna a medida que los miembros del clan se agrupaban entre sí en base al patrón determinado por la mayor o menor oscuridad de la piel. El rechazo sexual hacia los individuos de piel más clara conducía a la marginación de estos en el seno del clan, comenzando entonces estos individuos a constituir una minoría que cada vez más profusamente iba debilitando los nexos de unión psicológica con la mayoría dominante caracterizada por poseer una tonalidad de piel diferente a la de esa minoría cada vez más aislada y marginada en el seno del clan.

El hecho de verse forzados a la marginación dentro del clan provocaba que se replegasen sobre sí mismos, lo que a su vez motivaba el fortalecimiento de un sentimiento que les impelía a intentar interactuar cada vez más exclusivamente entre los individuos de su misma tonalidad de piel, fomentándose de tal manera el surgimiento de nexos de unión psicológica paralelos a los que predominaban entre el grupo dominante.

La minoría así marginada acabaría desarrollando un sentimiento de pertenencia a una comunidad que era manifiestamente diferente al sentimiento de pertenencia que mayoritariamente prevalecía en el seno del clan. La segregación final del grupo podría acontecer bien por la expulsión forzada del grupo minoritario por parte de la mayoría, o bien porque los individuos pertenecientes a la minoría decidiesen voluntariamente abandonarlo.

Los clanes acabarían así fraccionándose, y cada grupo por separado se cuidaría de conservar la pureza de piel de sus miembros. El proceso se repetiría de manera exponencial cada vez que en un clan iban apareciendo individuos de piel más clara o más oscura de lo que era lo habitual en el patrón matriz, resultando de ello que la tierra comenzaría a poblarse por clanes nómadas conformados exclusivamente por individuos de coloración cutánea semejante.

El nomadismo de las sucesivas generaciones los llevaría a colonizar la Tierra en toda su extensión, donde los factores medio ambientales se combinarían con el resultado social producto de la selección sexual.

La asociación de clanes de un mismo patrón de coloración cutánea en busca de factores que favoreciesen su supervivencia, conduciría a la humanidad a la superación de la estructura de clanes y a su agrupamiento en estructuras sociales tribales.

Glaciación determinante

Los procesos geológicos que caracterizan al planeta Tierra tienden a reflejar un porcentaje de la radiación solar que esta recibe, hecho que necesariamente incide en los procesos biológicos que acontecen en el planeta

Durante la última Glaciación Würm, el porcentaje de radiación solar reflejado aumentó, lo que paralelamente provocó una disminución de la cantidad de radiación solar absorbida por la Tierra, y por lo tanto por los organismos que esta poblaban. Su incidencia repercutió así en el desarrollo del ser humano, especialmente en lo que se refiere a la repercusión que estos procesos biológico-geológicos iban a tener entre las poblaciones humanas que se asentaban en el hemisferio norte, zona geográfica fundamentalmente afectada por los efectos de esta glaciación.

Según la huella geológica, la Glaciación Würm puede haber comenzado hace unos 80.000 años, y terminado hace unos 12.000. Abarcó el período de desarrollo humano conocido como Paleolítico Superior, que tuvo lugar durante la segunda mitad de aquella glaciación. Los cambios climáticos extremos que caracterizaron este período casi llevan a la extinción a los clanes de Homo Sapiens, frenando bruscamente su vitalidad demográfica. Es en este contexto de clima extremo y reducción de la absorción de la radiación solar, donde periódicamente se van produciendo nacimientos de individuos con una coloración cutánea más clara que la del patrón matriz dominante hasta entonces en los clanes.

Con el final de la Cuarta Glaciación hace unos 12.000 años, se produce una eclosión demográfica de las comunidades humanas, y con ella una nueva oleada de migraciones que se expanden por toda la extensión de la tierra. Es entonces cuando se acentúan los procesos de distribución en áreas geográficas de grupos humanos diferenciados por su coloración cutánea.

Podemos inferir entonces que los procesos astronómicos y biológicos que conllevaron la Cuarta Glaciación fueron determinantes en la conformación de la Humanidad en grupos diferenciados por la coloración de su piel, erróneamente teorizados como grupos raciales.

Notas

1. Extracto de la obra “Guía de Cambridge del Hombre Prehistórico”, de su capítulo 9, “Hombre moderno en el mundo”, David Lambert, 1987
2 “El tercer chimpancé: origen y futuro del animal humano”, Jared Mason Diamond, 2007
3.“El origen de las especies”, Charles Darwin, 1859
4.“Sobre la naturaleza”, Anaximandro, 610 a.c – 546 a.c)
5. Extracto del poema “De la naturaleza de las cosas”, de su Libro V, Tito Lucrecio Caro, 99 a.c – 55 a.c.
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