Palestina, Naciones Unidas en prevaricatio

La Sociedad de Naciones era consciente cuando otorgó un Mandato al Reino Unido sobre Palestina. Ello implicaría la conculcación de los derechos civiles de la población palestina, dado los antecedentes conocidos de los Acuerdos Sykes-Picot y la Declaración Balfour. ¿Hubo prevaricación en este acto?

La balanza se decanta hacia el lado del poder
La balanza se decanta hacia el lado del poder

Una sugerencia de demanda contra la Organización de las Naciones Unidas

¿Es posible que exista alguna fisura en el armazón jurídico en el que se ha cimentado la conculcación de los derechos civiles de los palestinos a instancia de la Sociedad de Naciones primero y de su heredera, la Organización de las Naciones Unidas después, en relación a Palestina?

Para discernir sobre este asunto, habría que comenzar por razonar sobre premisas mentales diferentes a las que habitualmente hemos usado como referencia. En la pregunta están ambas premisas implícitas. Por un lado, “los palestinos y la Sociedad de Naciones”, y por el otro, “la Organización de las Naciones Unidas y Palestina”.

La primera premisa, “los palestinos y la Sociedad de Naciones”, la asociamos al inicio de un proceso de injusticia histórica, ya sobrepasado por los hechos jurídicos posteriores que han tenido como elementos centrales el territorio de Palestina y las decisiones que con respecto a ella se tomaron en la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante la Resolución 181 de 29 de noviembre de 1947. Pero aparte de ese inicio de una injusticia histórica que se perpetúa de manera irresoluta hasta nuestros días, no se suele pensar en la conjugación de la premisa “los palestinos y la Sociedad de Naciones” como sujeto de derecho sobre el que se pueda actuar, a fin de buscar una solución a la situación de conculcación sistemática de los derechos civiles que sufren los palestinos desde que fueron condenados a ello por efecto de una decisión arbitraria de la Sociedad de Naciones en julio de 1922.

En este sentido, valdría la pena plantearse si existe la posibilidad real de cuestionarse jurídicamente la legalidad a fecha de hoy de la decisión del Consejo de la Sociedad de Naciones que le otorgaba a Reino Unido un Mandato sobre los territorios de Palestina, Transjordania, e Irak. Los dos primeros serían englobados bajo en Mandato de Palestina, aunque en septiembre de 1922, a Transjordania le sería concedida por el Reino Unido un régimen jurídico de semi autonomía bajo el nombre de Emirato de Transjordania.

Un proyecto de Mandato fue sometido por Gran Bretaña a la consideración del Consejo de la Sociedad de Naciones el 24 de julio de 1922, y el Consejo acordó la adopción de un texto definitivo el 29 de septiembre de 1923, fecha en que el Mandato entraría oficialmente en vigor. (1)

Antecedentes políticos y jurídicos del Mandato británico sobre Palestina

Fue una iniciativa del propio Reino Unido la que llevó al Consejo de la Sociedad de Naciones la propuesta de otorgamiento a este país de un Mandato sobre Palestina en julio de 1922.

Unos años antes de esta decisión del Consejo de la Sociedad de Naciones, el Foreign Office había emitido la siguiente declaración:

Foreign Office, 2 de noviembre de 1917.
Estimado Lord Rothschild,:
Tengo el placer de dirigirle, en nombre del Gobierno de Su Majestad, la siguiente declaración de simpatía hacia las aspiraciones de los judíos sionistas, que ha sido sometida al Gabinete y aprobada por él.
«El Gobierno de Su Majestad contempla favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y hará uso de sus mejores esfuerzos para facilitar la realización de este objetivo, quedando bien entendido que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina ni los derechos y el estatuto político de que gocen los judíos en cualquier otro país.»
Le quedaré agradecido si pudiera poner esta declaración en conocimiento de la Federación Sionista.
Sinceramente suyo,
Arthur James Balfour. (2)

Aun en plena Gran Guerra, los políticos del Imperio Británico ya diseñaban el futuro de Palestina bajo la influencia sionista.

Al poco de acabar la Gran Guerra, se firmó el Tratado de Versalles en fecha 28 de junio de 1919, que instituiría el Pacto de la Sociedad de Naciones, el cual habría de entrar en vigor el 10 de enero de 1920.

Señalo ahora los dos artículos de este Pacto de la Sociedad de Naciones que fueron considerados por los juristas de la época como los sustentadores del otorgamiento a Reino Unido del Mandato sobre Palestina de 29 de septiembre de 1923:

Artículo 20

1. –– Los miembros de la sociedad reconocen, cada uno en lo que le concierne, que el presente pacto abroga todas las obligaciones o inteligencia “inter se” incompatibles con sus términos y se comprometen solemnemente a no contraer en lo futuro compromisos semejantes.

2. –– Si antes de ingresar a la sociedad, un miembro hubiera asumido obligaciones incompatibles con los términos del pacto, deberá adoptar medidas inmediatas para desligarse de esas obligaciones.

Artículo 22

1. –– Los principios siguientes se aplican a las colonias y territorios que, a raíz de la guerra, han cesado de hallarse bajo la soberanía de los Estados que los gobernaban anteriormente y que son habitados por pueblos aun incapaces de regirse por sí mismos en las condiciones particularmente difíciles del mundo moderno. El bienestar y desarrollo de esos pueblos constituye una misión sagrada de civilización, y conviene incluir en el presente pacto garantías para el cumplimiento de esta misión.

2. –– El mejor método para realizar prácticamente este principio consiste en confiar la tutela de esos pueblos a las naciones adelantadas que, gracias a sus recursos, su experiencia o su posición geográfica, están en mejores condiciones para asumir esta responsabilidad y que consienten en aceptarla. Ellas ejercerán esta tutela en calidad de mandatarios y en nombre de la sociedad.

3. –– El carácter del mandato debe diferir según el grado de desarrollo del pueblo, la situación geográfica del territorio, sus condiciones económicas y cualquiera otra circunstancia análoga.

4. –– Ciertas comunidades que antes pertenecían al Imperio Otomano, han alcanzado tal grado de desarrollo que su existencia como naciones independientes puede ser reconocida provisoriamente a condición de que los consejos y la ayuda de un mandatario guíen su administración hasta el momento en que ellas sean capaces de manejarse solas. Los deseos de esas comunidades deben ser tomados en especial consideración para la elección del mandatario.

5. –– El grado de desarrollo en que se encuentran otros pueblos, especialmente los del África Central, exige que el mandatario asuma la administración del territorio en condiciones que, con la prohibición de abusos tales como la trata de esclavos, el tráfico de armas y de alcohol, garanticen la libertad de conciencia y de religión sin otras limitaciones que las que puede imponer el mantenimiento del orden público y de las buenas costumbres, y la prohibición de establecer fortificaciones o bases militares o navales y de dar instrucción militar a los indígenas para otros fines que los de policía o defensa del territorio, y que aseguren igualmente a los otros miembros de la sociedad, condiciones de igualdad para el intercambio y el comercio. (3)

En lo referente al artículo 20, al lector poco familiarizado con la historia de Palestina en el siglo XX y con la terminología jurídica, le será difícil percatarse de las consecuencia de este artículo y de la razón por la que se alude explícitamente al término “inter se”. Este es un concepto que en términos legalistas se define de la manera siguiente:

En latín significa “entre ellos mismos”, lo que significa que, por ejemplo, ciertos derechos corporativos se limitan solo a los accionistas, o solo a los administradores como grupo. (4)

Es muy significativa la explicación que del porqué de este artículo da Roger Garaudy:

El Mandato sobre Palestina recogía las mismas ambigüeda­des que se manifestaban en la Declaración Balfour: Palestina seguía siendo la tierra dos veces prometida: a los sionistas y a los árabes. El preámbulo hacía referencia a la Declaración Balfour y recogía los términos «Hogar Nacional Judío», por una parte, y, por otra, el respeto a las poblaciones no judías.

Pero se añadía una nueva contradicción con el Pacto de la Sociedad de Naciones, cuyo artículo 20 estipulaba: «El pre­sente Pacto abroga todas las obligaciones o entes internas incompatibles con estos términos». Era, con toda evidencia, el caso de Gran Bretaña, la cual mediante la Declaración Balfour, había asumido ciertos compromisos sobre un territorio que no le pertenecía.

La Sociedad de Naciones puso entre paréntesis la referencia a la Declaración Balfour sobre el mandato, reconociendo así «el hecho consumado», según la voluntad de los colonialistas. (5)

Potenciales implicaciones de la Declaración Balfour en el otorgamiento del Mandato sobre Palestina

Hay que entender que el artículo 20 del Pacto de la Sociedad de Naciones fue elaborado a la medida de las necesidades del Imperio Británico.  Previamente a la Declaración Balfour, se había firmado otro acuerdo secreto que implicaba a tres potencias europeas, Reino Unido, Francia, y Rusia, los Acuerdos Sykes-Picot de 1916 que establecía el reparto de los territorios árabes bajo dominio turco entre estas potencias coloniales europeas una vez finalizada la Gran Guerra.

El asunto fue que la Revolución Rusa de 1917 frustró la connivencia zarista con el pacto de reparto colonial, y los revolucionarios rusos lo desvelaron ante la opinión pública mundial

Ante la intención del Reino Unido de hacerse con el control colonial de Palestina a través de la justificación de un Mandato otorgado por la Sociedad de Naciones, no olvidemos que fue el propio Imperio Británico el que presentó ante la SDN en fecha 24 de julio de 1922 un proyecto solicitando a esta organización que le concediese el Mandato sobre Palestina, el gobierno británico se vio en la necesidad de justificarse.

Sami Hadawi refleja en su libro “Palestine in focus”, la encrucijada en la que se vio envuelta la diplomacia británica tratando de nadar y guardar la ropa a la vez.

Lo hace a través de la siguiente reseña:

En 1922 el Gobierno británico se vio obligado a precisar la significación y el alcance de la Declaración Balfour. Y publicó en este sentido la siguiente aclaración:
“Se han realizado declaraciones no autorizadas para hacer creer que se trata de establecer una Palestina totalmente judía. Se emplearon expresiones tales como: “Palestina debe ser tan judía como Inglaterra es inglesa.”
La Declaración explica a continuación que “El Gobierno de su Majestad considera toda tentativa semejante como impracticable y declara que no existe tal objetivo”.
Llamaban la “atención sobre el hecho de que los términos de la Declaración en cuestión no consideran que Palestina en su totalidad deba ser enteramente transformada en un Hogar nacional judío, sino que tal Hogar debe ser establecido en Palestina” . Sería útil añadir aquí que esta última declaración fue hecha por el ministro de las Colonias, Winston Churchil, ferviente sionista.(6)

O también de esta otra puesta en boca de representantes del gobierno británico:

“La colonización judía en Palestina será permitida únicamente en tanto en cuanto sea compatible con la libertad política y económica de la población árabe”. (7)

En base a lo dicho en el apartado 1 del artículo 22 del Pacto de la Sociedad de Naciones de fecha 28 de junio de 1919 (ver más arriba), la resolución que el 29 de septiembre de 1923 concedió oficialmente al Reino Unido el Mandato sobre Palestina estaba claramente en contradicción con lo que en el susodicho artículo se estipulaba, por cuanto ya de antemano se sabía que el Mandato sería utilizado para implementar medidas que claramente lesionarían los derechos civiles de la población autóctona palestina, lo que constituyó una actuación en prevaricatio por parte de la Sociedad de Naciones.
El hecho de que la Sociedad de Naciones delegase una jurisdicción directa y parcial en el Reino Unido sobre el territorio de Palestina, y por ende sobre la población palestina que lo habitaba, que como tal sería un sujeto de derecho, no implicaba el cese en la obligación que tenía la Sociedad de Naciones, según lo estipulado en el articulado del Pacto, de procurar el bienestar y el desarrollo del sujeto de derecho que era y es  el pueblo palestino.

Sobre la Sociedad de Naciones y su heredera, la Organización de las Naciones Unidas, recae el peso histórico y la responsabilidad legal de la conculcación sistemática que de los derechos civiles de los palestinos se viene implementando desde el otorgamiento al Reino Unido del Mandato sobre Palestina.

La pregunta que viene ahora a colación sería: ¿Cabría la posibilidad legal de demandar a la Organización de las Naciones Unidas por su responsabilidad en el sufrimiento programado del pueblo palestino?.

La intervención ante la Corte Permanente de Arbitraje

Kathleen Claussen, abogada y letrada de la Corte Permanente de Arbitraje,  ha dicho recientemente en una ponencia impartida a los alumnos de Derecho del Campus de Santa Cruz la Real de Segovia en abril de 2012, que esta institución fundad en 1899 es la más antigua del mundo en lo que se refiere al campo de la jurisprudencia relativa al arbitraje internacional.

Fue antes de que existiese la ONU o la Sociedad de Naciones, y no debe ser confundida con la Corte Internacional de Arbitraje fundad en 1919, que actúa fundamentalmente en materia de controversias ligadas al comercio internacional, ni con la Corte Internacional de Justicia, fundada en 1946, y que es el principal tribunal internacional que funciona bajo los auspicios de la ONU, según también la letrada de la CPA Kathleen Claussen.

La Corte Permanente de Arbitraje existía antes de los acuerdos secretos desvelados por los revolucionarios rusos referentes al pacto Sykes-Picot de 1916, existía antes de la Declaración Balfour de 1917, y existía antes de la entrega de Palestina a los británicos en concepto de Mandato por la Sociedad de Naciones. Las dos primeras, manifestaciones de naturaleza política, y la tercera, actuación política, concernían ineludiblemente al pueblo palestino como sujeto de derecho en virtud de los derechos civiles que como tal debían ampararle.

La Sociedad de Naciones, aun conociendo los dos precedentes mencionados antes del acto político del 29 de septiembre de 1923, accedió en esta fecha a conceder oficialmente al Reino Unido un Mandato sobre Palestina que sabía lesionaría de manera irresoluta los derechos civiles de los palestinos. ¿Se planteó alguien a partir del 24 de julio de 1922, fecha en que Reino Unido presentó el primer proyecto de petición a Naciones Unidas de concesión de un Mandato sobre Palestina, recurrir a la Corte Permanente de Arbitraje en nombre del pueblo palestino, sujeto de derecho, en salvaguarda de los derechos civiles de este pueblo que se sabía iban a ser conculcados irremediablemente?..

A pesar de que se veía claramente que se estaba preparando un acto en prevaricatio en el Consejo de la Sociedad de Naciones, a la medida de los intereses imperialistas británicos, el pueblo palestino, sujeto de derecho, estuvo en la más absoluta indefensión. No hubo demanda alguna ante la Corte Permanente de Arbitraje en defensa de los derechos civiles de los palestinos que se sabía iban a ser lesionados por la propuesta británica de 24 de julio de 1922, asociada, lo que a nadie se le escapaba, a los precedentes de los Acuerdos Sykes-Picot y la Declaración Balfour.

No estamos hablando pues únicamente de una injusticia histórica, sino de un mecanismo perfectamente orquestado por los actores del momento para eludir, ¿el estado de derecho?, vigente en ese momento. El principal responsable de la prevaricatio es la Organización de las Naciones Unidas, como heredera de aquella Sociedad de Naciones sin cuya ignominiosa actuación no hubiera sido posible la perpetración de la prevaricatio contra los derechos civiles del pueblo palestino.

¿No puede esta realidad histórica motivar el inicio de un proceso jurídico en defensa de los derechos civiles del pueblo palestino que discurra por causes distintos a los habitualmente utilizados?.

Propuesta de actuación

La Corte Permanente de Arbitraje permite la interposición de demandas por parte ya sea de instituciones privadas, uno o varios estados, u organizaciones intergubernamentales, o por una combinación de estos entes. Dispone de un procedimiento de actuación para dirimir controversias internacionales que permite la formación ad hoc de tribunales que pueden estar constituidos por representantes nombrados por las partes en litigio, o por terceros imparciales aceptados por ambos litigantes.

Interponer una demanda contar la misma Organización de las Naciones Unidas supondría que esta institución debería nombrar a sus representantes en el tribunal instituido ad hoc, y la parte demandante los suyos, o en sustitución de esto, nombrar terceros imparciales consensuados entre la parte demandada y la parte demandante

Esa característica que permite la combinación de estados, partes privadas, y organizaciones intergubernamentales, hace de la Corte Permanente de Arbitraje una institución internacional que se considera situada en la intersección entre el derecho internacional privado y el derecho internacional público.

Una definición jurídica del concepto derecho privado internacional sería la siguiente:

El Derecho internacional privado es aquella rama del Derecho que tiene como objeto los conflictos de jurisdicción internacionales; conflictos ley aplicable y los conflictos de ejecución y determinar la condición jurídica de los extranjeros.

Esta rama del Derecho analiza las relaciones jurídicas internacionales ya sea entre privados, o donde existe un interés privado. Esta relación jurídica tiene la particularidad de tener un elemento extraño al derecho local, que suscita ya sea conflictos de jurisdicción o de ley aplicable, y su fin es determinar quien puede conocer sobre el tema y que derecho debe ser aplicado.

En algunos países a esta rama del derecho se le conoce como Derecho Civil Internacional.

Cabe recalcar que el Derecho internacional privado no soluciona los conflictos, simplemente determina la norma o ley de qué país se debe utilizar en la solución de conflictos internacionales, así como el juez que resolverá esta controversia (Posición Normativista).

Modernamente la doctrina esta cambiando hacia una posición sustancialista, en donde dentro del DIPr se incluyen Normas que resuelven directamente los casos que se puedan plantear, y centra el estudio de esta rama del derecho, no ya en la “Norma indirecta o de conflicto” sino en las relaciones Jurídicas Privadas Internacionales que es donde realmente radican las controversias de las que se hará cargo el Derecho Privado Internacional. (8)

Al no disponer los palestinos de un estado cuya ley pudiera aplicarse dentro del  ámbito de jurisdicción de sus fronteras políticas, era obligación de la Sociedad de Naciones velar por el cumplimiento de una legislación que amparase los derechos civiles de los palestinos.

¿Cumplió la Sociedad de Naciones con su deber de tutelar la aplicación efectiva de esos derechos después de finalizar la Gran Guerra, y con ella también la jurisdicción otomana sobre el territorio de Palestina y consecuentemente sobre los mismos palestinos residentes en este territorio?.

Demandar a las Naciones Unidas

La Corte Permanente de Arbitraje ofrece soluciones mediante cuatro métodos basados en la Carta de las Naciones Unidas, mediación, conciliación, arbitraje, e investigación

No habría que pensar en un tribunal ad hoc para que arbitrase mediante la emisión de un laudo, sino en una comisión de investigación que emitiese un informe sobre una demanda contra Naciones Unidas, como heredera de la Sociedad de Naciones, por haber tomado una resolución el 29 de septiembre de 1923 a sabiendas de que mediante esta, los derechos civiles de la población palestina se verían irresolutamente lesionados

Ante la imposibilidad que ofrecen otros causes jurídicos ya sobradamente probados, hay que utilizar una táctica de puerta trasera, se trataría pues de iniciar un proceso cuyo primer paso habría de consistir, a mi entender, ceso, en llevar a la misma organización de las Naciones Unidas ante una comisión de investigación de la CPA que habría de dirimir sobre la posible prevaricatio de la institución antecesora de esta, la Sociedad de Naciones, en el acto de concesión a Reino Unido del Mandato sobre Palestina.

TÍTULO IV. DEL ARBITRAJE INTERNACIONAL

Capitulo II. De la Corte Permanente de Arbitraje

Artículo 42

La Corte Permanente es competente para conocer todos los casos de arbitraje, a menos que las Partes acuerden instituir una jurisdicción especial.

Artículo 63

Como regla general, el procedimiento arbitral comprende dos fases distintas: la escrita y los debates.

El procedimiento escrito consiste en la comunicación efectuada por los agentes respectivos a los miembros del Tribunal y a la Parte contraria, de memorias, contestación a las memorias y, en caso necesario, de réplicas; las Partes incluyen todas las piezas o documentos invocados en la causa. Esta comunicación tendrá lugar, directamente o por conducto de la Oficina Internacional, en el orden y dentro de los términos fijados por el compromiso.

Los términos fijados por el compromiso se pueden prorrogar por mutuo acuerdo de las Partes o por el Tribunal cuando éste último lo considere necesario a fin de llegar a una decisión justa.

Los debates consisten en la presentación oral de los alegatos de las Partes ante el Tribunal. (9)

La propia dinámica que implicaría la presentación de alegatos ante la comisión de investigación en denuncia de la actuación en prevaricación de la Sociedad de Naciones, ya constituiría per se un objetivo.

Artículo 19

En la investigación se oirá a ambas Partes.

En las fechas previstas, cada Parte comunica a la Comisión y a la otra Parte las exposiciones de hechos, si procede, y, en todos los casos, los escritos, piezas y documentos que ésta considere útiles para el descubrimiento de la verdad, así como la lista de testigos y de expertos que desee presentar. (9)

Obviamente, un informe emitido por una comisión de investigación en el marco de la Corte Permanente de Arbitraje  no tendría el carácter de laudo..pero es precisamente ese informe el que habría que tener en la mano para posteriormente planearse otras iniciativas.

Artículo 20

La Comisión tiene la facultad, con el consentimiento de las Partes, de trasladarse temporalmente a los lugares que considere útil para obtener información o de delegar a uno o varios de sus miembros para tal fin. La autorización del Estado en cuyo territorio se procederá a la obtención de dicha información deberá ser obtenida.

Artículo 21

Todas las verificaciones materiales y todas las visitas de localidades deben realizarse en presencia de los agentes y consejeros de las Partes o habiendo sido éstos debidamente citados.

Artículo 22

La Comisión está facultada para solicitar de cualquiera de las Partes las explicaciones e informaciones que considere necesarias. (9)

El territorio afectado se correspondería con los actuales de Gaza, Cisjordania, Jordania, e Israel. La parte Jordana fue separada desde 1922 del Mandato sobre Palestina, al crear los británicos una entidad política considerada entonces semiautónoma, denominada Emirato de Transjordania. Si los investigadores de la comisión de investigación se trasladasen a los territorios de Cisjordania y Gaza para cerciorarse in situ sobre como afectó a la población palestina la resolución en prevaricato del 29 de septiembre de 1923, deberían de hacerlo también a los territorios de los actuales estados de Jordania e Israel. ¿Concedería en este caso el gobierno israelí permiso para que fuesen visitadas las comunidades palestinas residentes dentro del estado de Israel?..

Se trata de hilvanar una dinámica de presión y un proceso de actuación.

Si la parte demandada fuese Naciones Unidas como heredera de la Sociedad de Naciones, ¿cual habría de ser la parte demandante?

Notas
1. Sami Hadawi, “Palestine in focus”, 1968, Editado por el Centro Palestino de Investigaciones – “Palestina dossier del problema”,1972, editado en castellano por la Oficina de Información de la Liga de Estados Arabes
2. Declaración Balfour de 2 de noviembre de 1917
3. Recopilado por la Cátedra de Estudios Internacionales/Nazioarteko Ikasketen Cátedra Universidaddel País Vasco-Euskal Herriko Unibertsitatea UPV-EHU
4. Legal Dictionary – The Free Dictionary
5. “Palestina, tierra de los mensajes divinos”, Roger Garaudy, Madrid, 1987
6. Cmd. 1700, The Paper of june 1922 (conocido como “The Churchil Memorandum”), cit. en A Survey of Palestine, Part. I, p. 87.
7. The Hogarth Message of January 1918, citado en Antonius, George: The Arab Awakening (London, Hamish Hamilton, 1938), p. 268.
8. Fuente: Wikipedia
9. CONVENCIÓN DE LA HAYA DE 1907 PARA LA RESOLUCIÓN PACÍFICA DE CONTROVERSIAS INTERNACIONALES (Modificación de la Corte Permanente de Arbitraje de 1899)
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La India se tocaba con las Columnas de Hércules según Aristóteles

“Imago Mundi” es el nombre de una obra de cosmografía escrita en 1410 por el teólogo francés Pierre d’Ailly. Entre otros autores recogió referencias cosmológicas y geográficas de Aristóteles, concretamente de su tratado de cosmología “De Caelo” (De los Cielos).

Cristóbal Colón tenía un ejemplar de este libro en su biblioteca personal, y en el capítulo 8 de este hizo la siguiente anotación: “Aristóteles: entre el final de España y el comienzo de la India hay un trecho de mar corto y navegable en pocas jornadas” (1).

Colón se refería así a sus conclusiones entresacadas de la lectura de un texto cosmográfico de Aristóteles  (384 a. C. – 322 a. C.):

 14. Posición y estado verdaderos de la tierra

Además, por la forma como aparecen los astros no sólo resulta patente que la tierra es esférica, sino también que su tamaño no es grande: en efecto, realizando un pequeño desplazamiento hacia el mediodía o hacia la Osa, surge ante nuestra vista un círculo de horizonte distinto, de modo que los astros situados sobre nuestra cabeza cambian considerablemente y hacia la Osa y hacia el mediodía no aparecen ya los mismos cuando uno se desplaza; pues en Egipto y en las inmediaciones de Chipre se ven ciertos astros, mientras que en las regiones situadas hacia la Osa ya no se ven, y los astros que en las regiones situadas hacia la Osa aparecen todo el tiempo se ponen, en cambio, en aquellos lugares. De modo que no sólo es evidente a partir de estas observaciones que la figura de la tierra es redonda, sino también que dicha figura es la de una esfera no muy grande: pues, si no, no haría patentes tan deprisa aquellos cambios al desplazarse uno tan poca distancia.

Por ello, los que suponen que la región en tomo a las columnas de Heracles se toca con la región en torno a la India y que, de este modo, hay un único mar, no parecen suponer cosas demasiado increíbles; dicen, poniendo como testimonio a los elefantes, que su especie se encuentra en ambos lugares, pese a ser éstos los más extremos, considerando que esto les ocurre a los extremos porque se tocan.

Asimismo, todos los matemáticos que intentan calcular el tamaño de la circunferencia de la tierra dicen que son cuarenta miríadas de estadios.

De esos testimonios se desprende necesariamente no sólo que la masa de la tierra es esférica, sino que no es muy grande en relación con el tamaño de los demás astros. (2)

Aristóteles, discípulo de Platón, creía que la India estaba al oeste de las Columnas de Hércules, en dirección a la constelación de la Osa, y que aquella unía sus tierras a Europa y Africa por esas mismas Columnas de Hércules.

Alude a otras fuentes clásicas diciendo que estas prueban sus afirmaciones de que los extremos de la India se tocaban con la región en torno a las Columnas de Hércules, en la constatación de que la especie de los elefantes se encuentraba a ambos lados de aquellas columnas..

Esta afirmación de Aristóteles puede estar relacionada con lo que Platón dijo respecto a la ubicación de la Atlántida en su Diálogo del Timeo:

 En aquella época, se podía atravesar aquel océano (el Atlántico) dado que había una isla delante de la desembocadura que vosotros, así decís, llamáis Columnas de Heracles. (3)

 Y aun con lo que en alusión a las grandes riquezas mineras, forestales, y de variedad de animales de la Atlántida, Platón dijo al respecto:

 En especial, la raza de los elefantes era muy numerosa en ella. (4)

La cosmografía de Aristóteles recogida en su obra De Caelo, aludiendo a la India con un contorno geográfico que se tocaba con la región en torno a las Columnas de Hércules, era una creencia que resultaba compartida por parte del pensamiento clásico de la época según Aristóteles, no siendo entonces descabellado pensar que esa idea estaba en la mente de Platón cuando la proyectó sobre el mito de la Atlántida, combinándola con el eco de ancestrales relatos provenientes de los marinos del Valle del Indo que un día surcaran el Mar Maditerráneo,ecos como el del hundimiento de Lothal en la península de Kathiawaren (5), o “la batalla de los diez reyes” contenida en el Rig Veda, relato que pudo haberse plasmado en la narración que Platón hizo de la guerra sostenida por la confederación de los diez reyes de la Atlántida con la Atenas primitiva (6).

Notas
1. Ejemplar de la edición incunable impreso entre 1477 y 1483, Lovaina, por Johannes de Westfalia, conservado en la Institución Colombina, Sevilla
2. “ De Caelo (De los Cielos), Libro II”, Aristóteles
3. Diálogo del Timeo 24 e, Platón – Biblioteca Básica Gredos
4. Diálogo del Critias 114 e, Platón – Biblioteca Básica Gredos
5. Véase “El tridente del proto Shiva en el Reino del Pez: Simbología shivaítica del tridente y relación con el mito de la Atlántida”, joseangelh.wordpress.com
6. Véase “Analogías indias con Tartessos y la Atlántida: La Batalla de los diez reyes y el mito de la guerra de Atlántida con la Atenas primitiva”, joseangelh.wordpress.com

Analogías indias con Tartessos y la Atlántida

Estrella tartéssica

En una de las escasas obras que sobre escritura proto india han proliferado entre especialistas occidentales se puede leer el siguiente texto:

Los protoindios, como han revelado las inscripciones, fueron los descubridores de los movimientos del Sol a través del cielo, lo cual fue el fundamento del sistema zodiacal. Su zodíaco tenía solamente ocho constelaciones y cada constelación se suponía que era una “forma de Dios”. Todas esas formas de Dios finalmente vinieron a ser deidades que presidían cada constelación; así sucedió en Roma, por ejemplo. Las ocho indias son: Edu (carnero), Yal (arpa), Nand (cangrejo), amma (madre), Tuk (balanza), Kani (saeta), Kuda (jarro), Min (pez)». El sistema dodecanario del zodíaco sólo aparece en la forma en que actualmente lo conocemos a partir del siglo VI antes de Jesucristo. (1)

La divinidad solar recorre las ocho constelaciones para completar el año estacional, siendo que el paso por cada una de ellas se manifiesta en la personificación de una forma divina. Con la llegada del budismo a la India, que coincide con el siglo VI a.C. al que hace alusión H. Heras, se produce el paso del calendario zodiacal de ocho constelaciones al de doce que ha persistido hasta nuestro tiempo.

 Ãn” como vocablo que abarca la idea de superioridad y de subsistencia por si mismo y que era identificado también con el Sol, “Uyarel ire per kadavul”, “El gran dios que es el alto Sol”. Ésta identificación es primordial para comprender la idiosincrasia de ésta religión, pues el Sol al recorrer las ocho constelaciones/periodos del calendario proto-indio, tomaba en cada mes la personificación en correspondencia. Así, los meses/periodos eran “Edu”, el carnero, y con el que empezaba el año; “Yal”, el arpa; “Nand” (6,4) , el cangrejo; “Amma” (1,12), la madre; “Tûk” (1,3) , la balanza; “Kani” (4,8), la saeta; “Kuda” (19,8), el jarro; y “Mîn” (4,10), el pez. Como consecuencia de su identificación con cada uno de los ocho meses/periodos del año , se daba al dios Ãn el nombre de “El dios de la ocho formas”, “Et kadavul” y así nos relata el texto:, “Adu tali per mÎn orida et kadavul” (4) , “Este, el dios de la ocho formas, el gran pez, al que se le hacen aspersiones (adoraciones)”. (2)

La estrella de ocho puntas en Tartessos y en la tradición religiosa india

Las ocho deidades, o más bien ocho formas de la deidad primigenia, que presiden cada una de las constelaciones shivaíticas según H. Heras, podrían darnos una primera aproximación al simbolismo del número ocho en la primitiva religiosidad india, pero también en la de las gentes que habitaron en el segundo y primer milenio a.C. en el sur de la península ibérica, y que algunos autores han llamado tartéssicos, siendo mas tarde identificados estos con los turdetanos. La estrella de ocho puntas se puede ver en fragmentos de cerámica de la Cueva de la Carigüela de Piñar en la provincia de Granada, o en la Cueva de Jimena de la Frontera en la de Cádiz, entre otros lugares arqueológicos.

Este conocido símbolo turdetano que algunos arqueólogos han denominado estrella tartéssica, se supone compuesto de la superposición de dos cuadrados concéntricos de los que uno de ellos ha sido girado 45 grados, resultado de lo cual surge una estrella de ocho puntas.

Las ocho constelaciones de las gentes del Valle del Indo de las que habló H. Heras (1) , pudo haber tenido una derivación tardía en la estrella de ocho puntas que la tradición religiosa india asocia a la diosa Laksmí, o en la flor de loto de ocho pétalos del budismo.

En la religiosidad india alegoriza la manifestación del mundo físico como creación de la divinidad, siendo que cada pétalo alude a uno de los cinco elementos, tierra, agua, fuego, aire, y éter, y a las potencialidades humanas del intelecto, la mente, y el ego. Esta simbología de la flor de loto de ocho pétalos aparece en una manifestación tardía de la religiosidad india, el hinduismo, donde en sánscrito se la denomina apara-prakriti o naturaleza inferior:

 La Tierra, el agua, el fuego, el viento, / el éter, la mente, la razón, el yo: esta/ Naturaleza mía está escindida en ocho partes. (3)

El principio creador se escinde en ocho partes para manifestarse en la realidad física, que es el mundo perceptible por los sentidos naturales y las capacidades intelectuales humanas. Esta escisión en ocho partes se corresponde con la naturaleza inferior, pero aquel principio creador se asigna a si mismo otra naturaleza superior que es la verdadera mantenedora del mundo:

Es la inferior: pero otra/ Naturaleza superior de Mí conoce, el Ser Viviente, oh el de los Grandes Brazos,/ por el cual este mundo se mantiene. (3)

Hay que tener en cuenta que un mismo arquetipo puede variar su simbolismo de una cultura a otra, e incluso dentro de una misma cultura experimentar evolución en su significado a través del tiempo. En el caso de la simbología india es más evidente la evolución de los significados arquetípicos, dada la gran diversidad de aportaciones culturales y religiosas que esta sufrió a lo largo de su dilatada historia.

Obviamente, tal diversidad debió repercutir en el significado que un mismo arquetipo que conserva su apariencia externa, pudo experimentar en áreas que aunque ligadas por nexos económicos y culturales, se ven sometidas a influencias diferentes por el efecto geografico, caso de la estrella de ocho puntas tartéssica en relación con la estrella de ocho puntas india de Laksmí.

La diosa india Sarasvati y el Bronce Carriazo

La divinidad india Sarasvati se reconoce en su manifestación más primitiva en la diosa Jansá Vahini, de la que se decía que tenía como vehículo un ánsar indio, un ave que habita en el Asia central, pero que en invierno emigra a las regiones húmedas de la India, al lado de cuyas corrientes de agua crece la flor del loto, de ahí la asociación de la diosa Sarasvati o Jansá Vahini con el ánsar y la flor del loto. Quizás aparezca en esta identificación de la diosa india una relación con la iconografía contenida en el Bronce Carriazo atribuido por algunos arqueólogos a la cultura tartéssica del sur de la península ibérica.

Se la suele representar en los márgenes del rio Sárasuati, lo que parece relacionarla con la naturaleza de las divinidades acuáticas, y por ello con un origen más antiguo que el de otras divinidades femeninas indias. Este rio tiene importancia en los textos del Rig Veda, donde es mencionado numerosas veces (4). De hecho, la diosa Sarasvati comenzó siendo una personificación de este río.

La Batalla de los diez reyes y el mito de la guerra de Atlántida con la Atenas primitiva

La “Batalla de los diez reyes” es un hito guerrero relatado en el Rig Veda (5) donde se narra la derrota de una coalición de diez reyes a de diez reyes que intentaban conquistar el reino de Sudás, ubicado en el Punyab, entre los ríos Sarasvati y el Ganges.

El lingüista alemán Karl Friedrich Geldner (1852 – 1929), especialista en sánscrito védico escribió sobre la alusión en estos himnos védicos a la “Batalla de los diez reyes” que estarían “obviamente basados en un hecho histórico” (6).

 Al parecer Sudás y sus hombres lograron cruzar el Parusni con seguridad, mientras que sus enemigos, tratando de alcanzarlos, se ahogaron por una inundación, o fueron asesinados por los hombres del rey Sudás. (7)

La batalla parece enmarcarse en una disputa entre tribus arias durante su avance en el norte de la India, y puede estar fechada entorno a la mitad del segundo milenio a.C.. Este enfrentamiento inter-ario, en el que una coalición de diez tribus se vio enfrentado a la de Sudás, quien pese a todo pronostico resistió victoriosamente el avance de dicha coalición, pudo tener su reflejo mítico en la epopeya que Platón narra en el Timeo cuando habla de la guerra que la Atenas primitiva sostuvo con la coalición de los diez reyes de Atlántida (8).

Las analogías entre la civilización del Valle del Indo, diversos aspectos de la cultura del sur de la península ibérica atribuidos por algunos sectores del mundo de la arqueología a Tartessos, y el relato mítico de Platón sobre la Atlántida, son a mi entender más que evidentes.

Del Valle del Indo se puede decir sin exagerar que fue la cuna de una extraordinaria civilización que alcanzó altas cotas de desarrollo político, cultural, religioso, y tecnológico. Tal vez haya influido en el surgimiento de la civilización occidental en unos niveles que hasta ahora la historia y la arqueología parecen ignorar.

Quizás sea de justicia reconocer que el Mediterráneo no ha sido tan centro del mundo como hipnóticamente nos han hecho creer.

Notas
1. “La escritura Proto-Indica y su desciframiento” – H. Heras S.J., Barcelona 1940
2. Culturas del Valle de Indo: Los estados teocráticos y su manifestaciónes en la escritura proto-índica. (I), tomado a su vez de la obra de Jorge Quintana Vives, “Aportaciones a la interpretación de la escritura proto-índica” de 1946
3. Bhagavad-Gîtâ, Canto VII, 4-5, Edhasa 1988
4. Nadi stuti, Rig Veda 10:75. Los himnos 6:61, 7:95 y 7:96 están enteramente dedicados a este rio.
5. Rig Veda, Mándala 7, himnos 18:33 y 83:4-8
6. Der Rig-Veda aus dem sánscrito ins Deutsche übersetzt (3 vols.), Londres y Wiesbaden, 1951
7. Rig Veda, Mándala 7, himno 18:5
8. Diálogos de Platón, Timeo 25 a-d

El tridente del proto Shiva en el Reino del Pez

Sello de Mohenjo-Daro del Valle del Indo

Cuando los arios invadieron el Valle del Indo hacia 1.500 a.C., se encontraron con unas gentes de avanzada cultura urbana a las que en su idioma indoeuropeo denominaron “matsyas”, “los peces”(1).

En pez se encuentra asociado a otro símbolo netamente shivaítico (2), el tridente, asociación que es perceptible en las imágenes plasmadas en el sello de Mohenjo-Daro:

Sello de Mohenjo-Daro/Nandûr conocido como “El ritual del sacrificio”. Aparece, de izquierda a derecha, el dios supremo Ân sobre un árbol “Pipal” coronado por el moño sacerdotal y su símbolo del tridente; un sacerdote postrado y a continuación el símbolo del dios como “Señor de las ocho partes del año”: “El carnero-pez”. (1)

El pez y el tridente aparecen asociados a otros símbolos de la fecundidad como el árbol Pipal o de la Vida, y en otro sello del Indo aparecen el toro, el falo y el tridente como representaciones arquetípicas de la religiosidad shivaítica.

El hecho de que la divinidad del Valle del Indo aparezca rodeada de distintos animales establece una conexión aquella y el Shiva clásico en su aspecto de Pashupati, o Señor de los animales. Podemos señalar además que el Shiva clásico a los animales que aparecen en el sello de Mohenjo-Daro. En otra impronta de sello sobre terracota aparecida en el Valle del Indo se advierte la imagen de la misma divinidad con tres símbolos, concretamente el toro, el tridente, y el falo, que también son símbolos específicos de Shiva. Por otra parte, el gran número de piedras cónicas o cilíndricas (que representan el linga u órganos masculinos) y anulares (imagen del yoni, u órgano femenino) decubiertas en el Valle del Indo constituye una prueba evidente de que el culto fálico debió de ser un elemento importante de la religión de aquellas gentes. Es verosímil que el culto del falo y del yoni se desarrollase independientemente, pero luego se entremezclaría con los restantes elementos del complejo religioso centrado en torno al dios de Mohenjo-Daro que era representado antropomórficamente. Otro rasgo común al dios del Valle del Indo y a Shiva es su asociación con el culto de la Diosa Madre, el culto de la fecundidad y el culto de la serpiente. (3)

Al definir como religiosidad shivaítica las creencias intrínsecas a los cultos practicados por los pueblos del Valle del Indo antes de la época védica, se puede entender que cuando Jorge Quintana Vives (1) se refiere al dios representado en el sello de Mohenjo-Daro como An, se está refiriendo a una de las formas de Shiva anteriores a la época aria, tal cual podría ser Pashupati-Shiva. Se trata por tanto de un proto Shiva pre ario, anterior por tanto a la religiosidad védica, brahamánica, o hinduista. En los textos más antiguos del Rig Veda, Shiva se presenta bajo la epifanía de Rudra, dios toro de las tormentas, los relámpagos, y el rayo, todo ello alegorizado mediante el mugido del toro.

Simbología shivaítica del tridente y relación con el mito de la Atlántida

El lingam o falo sagrado de Pashupati-Shiva, podía manifestarse mediante la forma del tridente que a esta divinidad se le asociaba ya desde los tiempos shivaíticos, pues el lingam ya aparece en la época aria dividido en tres partes simbolizadas en las manifestaciones divinas de Brahma, Vishnu, y el propio Shiva ario (4). La idea que determinó a los arios a denominar “matsyas” o “los peces”(1) a los indios del Valle del Indo después de la invasión, pudo haber confluido con la de la interacción del tridente con Shiva como epifanía del falo sagrado que se manifestaría en las tres divinidades, para motivar que en la relación de los indios del Valle del Indo con los griegos del Mediterráneo, estos últimos llegasen a relacionar a Pashupati-Shiva con su divinidad Poseidón.

Representación arquetípica de Shiva con el tridente

Esta relación del Pashupati-Shiva indio con el Poseidón heleno, es lo que Platón reflejó en su narración de la Atlántida contenida en sus Diálogos del Timeo y el Critias.

Los indoeuropeos denominaron “matsyas”, “los peces”(1) a los habitantes del Valle del Indo, pero estas gentes ya llamaban en su propia lengua Minad a su tierra, o lo que es lo mismo, “el reino del pez”, antes de la invasión aria.

El país a orillas del Indo era denominado con el nombre de “Mînâd” (4,13), – “nâd” que significa “reino” y “mîn” que significa “pez” – , y sus habitantes como los “mînair” (4,11), en plural o “mînan” (5,3), en singular – “Mînair”que se compone de símbolos “mîn” y “an”. Éste último como determinativo de personalidad o lo que es lo mismo: “Los de el pez”, junto con “ir” como plural – y cuyo “totem” parece ser que fue el unicornio (1)

Por otro lado, Lothal se encontraba en una península del sur del Valle del Indo llamada Kathiawaren o Saurashtra en la que penetraba profusamente el mar por el norte y el sur-sureste, y que en el transcurrir de los siglos se vio sometida a grandes inundaciones por la acción de las lluvias, el desbordamiento de los ríos, la acción del mar que profusamente la penetraba, y los terremotos que periódicamente la azotaban según constatación de la impronta geológica. Al norte de la península están los montes Aravalli, que podían proteger Lothal de los vientos del norte, pero no dejaban de exponerla a los vientos del sur. (5)

Panorámica vía satélite de la península de Kathiawaren al sur del Valle del Indo, lugar de ubicación de Lothal

La comparación con la narración descriptiva que de la Atlántida hace Platón en su Diálogo del Critias es inevitable.

El aspecto fenotípico de la población del Valle del Indo antes de la invasión aria

La población del Valle del Indo antes de la invasión aria correspondiente a las culturas de Mohenjo Daro y Harappa, era dravídica según se desprende del material antropológico, histórico, y antropológico disponible, y pertenecía por tanto a un grupo lingüístico que en el presente se restringe al sur de la India, noreste de Ceilán, y una región del norte del Valle del Indo. El antropólogo y lingüista David McAlpin establece un nexo entre las poblaciones dravídicas y los elamitas del suroeste de Persia.

Podemos entonces quizás hablar de un nexo cultural entre el Valle del Indo, Elam, y las colonias-factorías de Tartessos (6). Los dravídicos eran de tez más morena que los conquistadores arios que hacia la segunda mitad del segundo milenio a.C. conquistaron el Valle del Indo y en los siglos posteriores el resto de la India. Cuando se descubrió Lothal en 1953 se desenterró un sistema de alcantarillado en esta localidad que ha sido calificado como perfecto por los arqueólogos, lo que es signo del inmenso grado de desarrollo tecnológico alcanzado por esta urbe del Valle del Indo. También se desenterró un cementerio cuyos esqueletos parece ser que denotan que en esa región se daba una importante variedad de grupos fenotípicos.

Según parece, se identificaron dos grupos con características dolicocéfalas y un tercer grupo braquicéfalo, con signos de tener la cabeza aplastada por detrás. Resulta interesante saber que hasta el presente no se ha podido identificar con certeza a que grupo fenotípico podría pertenecer el sustrato poblacional de Elam, aunque la mayoría de los antropólogos que han trabajado en esta zona del suroeste de Persia, como G. Contenau y Lenormant),  han inferido que la población de esta región podría haber pertenecido a grupos fenotípicos que ellos han identificado como negros o negroides.

Quizás hablan más propiamente de drávidicos, razón por la que se podría seguir una línea de continuidad fenotípica y cultural que abarcaría el sur del Valle del Indo, Elam en el suroeste de Persia, y las colonias-factorías de Tartessos entre la Huelva actual y el Rif norteafricano.

En este sentido, se podría pensar que cuando Estrabón (63 a.C – 22 d.C. aproximadamente), geógrafo e historiador griego, escribió lo siguiente cerca de los turdetanos:

Estos son los tenidos por más cultos de entre los íberos, puesto que no solo utilizan escritura, sino que de sus antiguos recuerdos tienen también crónicas históricas, poemas y leyes versificados de seis mil años, según dicen. (7)

Los propios turdetanos, que se sentían herederos de una cultura muy antigua y diferente a la que existía en otras áreas de la península ibérica, se decían poseedores de crónicas históricas, poemas y leyes en verso, contenidas en tradiciones orales que remontaban a un período muy remoto. En mi caso no me pasa desapercibido como mero observador la posibilidad de que esta alusión de Estrabón a los turdetanos no sea sino el reflejo de una memoria cultural identitaria que se pierde en la noche de los tiempos, y que podría tener su razón de ser en el recuerdo de los textos védicos elaborados en el país de sus remotos antepasados, Minad, el Reino del Pez..(1)

Notas
(1)   Culturas del Valle de Indo: Los estados teocráticos y su manifestaciónes en la escritura proto-índica. (I), tomado a su vez de la obra de Jorge Quintana Vives, “Aportaciones a la interpretación de la escritura proto-índica” de 1946
(2)   Entendiendo por shivaítico los cultos religiosos profesados por las gentes del Valle del Indo antes de la época védica
(3)   Fuente: E. J. Brill, Leiden, Holanda – Título original: Historia Religionum. Handbook for the History of Religions. II Religions of the Present, 1971
(4)   Brahma, Vishnu, ShivaShiva Purana 1.21.22
(5)   Para comparación con la descripción que hace Platón de la Atlántida véase Critias 118 b
(6) El origen indio de Tartessos según la hipótesis del pavo real
(7)  Estrabón, “Geografía, Libro III 1,6” – Biblioteca Básica Gredos

El sacrificio del toro en la cultura del Valle del Indo y la Atlántida de Platón

Pashupati-Shiva representado con diez brazos sobre el toro Nandi antes de su sacrificio

Los sellos del Indo conocidos en la cultura del Valle del mismo nombre tenían una particularidad a la que hasta ahora, y en base al material arqueologico disponible en la actualidad, no se le ha sabido dar una razón consensuada entre los especialistas. En estos sellos se representan imágenes de animales reales o mitológicos, como cebúes, elefantes, toros, o unicornios, pero no suelen aparecer otros muy comunes en la región como los pavos reales, los monos, o las cobras, entre otros. La peculiaridad que parece distinguir al grupo de los representados en imágenes de los sellos de los que no lo están, salvo quizás alguna excepción, es la de ser seres astados. Incluso los animales mitologicos aparecen astados aunque sea con un solo cuerno, como los unicornios.

Sellos del Indo con diversas representaciones de astados

El cuerno pudiera ser un signo de fertilidad, según mi parecer, asociado a la idea de lo que en la tierra la hiere para provocar en ella causes por los que las aguas de los rios, fuentes de vida, pudieran circular..

El toro Nandi, emblema de la fertilidad ya en el shivaismo pre ario, es la montura de Pashupati-Shiva cuando al domarlo reprime su lujuria sexual y otorga al toro sagrado la utilidad para la que los dioses lo han concebido. Tenía dos cuernos con los que había labrado los surcos por los que discurrirían los ríos sagrados del Indo y el Ganges. Shiva sacrifica al toro sagrado para verter su sangre sobre la tierra. Con el líquido rojo de vida se riega la tierra como epifanía de la voluntad de la divinidad que se manifiesta en el semen del toro que fecunda a la Diosa Madre para que cíclicamente acontezca el renacer en estado de fertilidad de la dadivosa tierra, pero también el de la fecundidad de las criaturas que la pueblan.

Desde el Neolítico del Valle del Indo se conoce un culto sacrifical de naturaleza fálica denominado culto al lingam (falo de Pashupati-Shiva). Consistía en una piedra o poste en forma de columna sobre la que se colocaba y ataba al animal a sacrificar. La columna representaba el falo erecto de Pashupati-Shiva (1). Pashupati-Shiva simboliza el principio fecundador de la naturaleza que utiliza para su manifestación como tal el sacrificio del toro y el vertimiento sobre la tierra de un aparte de su sangre. Unas partes del animal y de su sangre son luego sacrificadas al agni, el fuego del sacrificio.

Podemos hacer una comparación entre el sacrificio del toro en el culto lingam y el sacrificio de este animal según la historia de Atlántida que Platón nos relata en el Critias:

Rogaban a Poseidón que tomara la ofrenda sacrifical que le agradara de entre los toros sueltos en su templo y ellos, que eran solo diez, lo cazaban sin hierro, con maderas y redes. Al que atrapaban lo conducían hacia la columna y lo degollaban encima de ella, haciendo votos por las leyes escritas. En la columna, junto a las leyes, había un juramento que proclamaba grandes maldiciones para los que las desobedecieran. Tras hacer el sacrificio según sus leyes y ofrecer todos los miembros del toro, llenaban una crátera y vertían en ella un coágulo de sangre por cada uno. El resto lo arrojaban al fuego una vez que habían limpiado la columna. (2)

En el culto lingam, el toro sacrificado era partido en tres partes:

Linga como el cuerpo del devoto, se divide en tres partes. La parte inferior (en el cuerpo por debajo del ombligo) es cuadrada, oculta en el pedestal. Representa a Brahma, el constructor, el poder de la gravitación que forma los mundos . La parte central (en el cuerpo, del ombligo hasta la axila) es octogonal y representa a Vishnu, la fuerza centrípeda de concentración que da nacimiento a la materia. La parte superior (hombros y cabeza) es cilíndrica y representa a Shiva, la fuerza centrígufa de expansión, de la cual surgen la forma y la materia. El linga está abrazado por el yoni, el receptáculo “La madre universal es su altar”- Shiva Purana 1.21.22. (3)

Como se puede observar en el texto platónico, el toro era atrapado con maderas y redes, sin hierro; obviamente para no dañarlo vertiendo su sangre antes de ser llevado a la columna erecta que simbolizaba el falo de Pashupati-Shiva que habría de fecundarlo. El sacrificio del toro atado a la columna tras el cual resultaba vertida la sangre de la bestia, constituía entonces una alegoría de la acción fecundadora de Pashupati-Shiva sobre la tierra y todas las criaturas de la creación. El sacrificio del toro descrito por Platón en el Critias y el sacrificio de este mismo animal durante el culto shivaítico lingam, no son más que manifestaciones simbólicas de un mismo acto, el que tiene lugar cuando renace cíclicamente la vida por efecto de la voluntad de la divinidad. Los restos del toro eran posteriormente sacrificados a Agni, el fuego del sacrificio.

En el antiquísimo Rig Veda, este acto de renacimiento de la vida a través de la sangre que se vierte tras el sacrificio del toro, es representado mediante el semen del dios Rudra.

En otro de los párrafos del texto de Platón sobre el sacrificio del toro en la Atlántida, el filosofo griego escribió:

Rogaban a Poseidón que tomara la ofrenda sacrifical que le agradara de entre los toros sueltos en su templo y ellos, que eran solo diez, lo cazaban sin hierro, con maderas y redes. (2)

¿Eran solo diez “ellos” dijo Platón?. Una de las representaciones de Pashupati-Shiva, precisamente en la que aparece montado sobre el toro Nandi antes de ser llevado a la columna sagrada para su sacrificio, es la que lo visualiza poseyendo diez brazos..tal como se puede apreciar en la imagen que encabeza este artículo..

Pashupati-Shiva debe de atrapar al toro con sus diez brazos antes de poder montarlo para llevarlo a la columna sagrada y disponerlo así para el sacrificio de fertilidad y regeneración de la vida.

Notas
(1) Mito recogido en un himno del Átharva Vedá (I milenio a. C.)
(2) Diálogos de Platón, Critias 119 e – 120 a, Biblioteca Básica Gredos
(3) Fuente: Lingam y tantra: mitología, historia y formas de culto al falo.

El origen indio de Tartessos según la hipótesis del pavo real

El dios astado Pashupati-Shiva en un sello del Indo

En el antiguo mundo Mediterráneo del primer milenio a.C. , había geógrafos e historiadores griegos de la época Clásica que mencionaban en sus obras a una entidad siempre indefinida a la que denominaban Tartessos, y con la que mantenían importantes relaciones comerciales según se deduce de las crónicas griegas.

En los textos bíblicos que los hebreos redactaron hacia la misma época en que los autores griegos clásicos elaboraban los suyos, se recogen algunas menciones también de manera difusa a una entidad a la que se alude como Tarsis, relacionada con los conceptos de naves y comercio.

Ya fuera del mundo estrictamente Mediterráneo, en culturas urbanas de Mesopotamia como Sumer y Accad se recogen menciones escritas a un país llamado Meluhha, del que a diferencia de la Tartessos de los griegos o de la Tarsis de los hebreos, si que hay evidencias históricas y arqueológicas de las relaciones comerciales que los pueblos mesopotámicos mantenían con Meluhha, un territorio del que no se sabía exactamente su ubicación geográfica, pero si que estaba en algún lugar del mar que se extendía más allá de los ríos.

Tartessos, Tarsis y Meluhha, aludían al nombre de un supuesto pueblo de comerciantes del que no se conocía donde estaba exactamente ubicado. En el caso de la aparición de los términos Tartessos y Tarsis en los textos de griegos y hebreos respectivamente, no pasan estos de ser más que vagas alusiones a una entidad teórica de la que no hay evidencia histórica ni arqueológica alguna.

Respecto a Meluhha, hay evidencias arqueológicas que relacionan este lugar con la región del Valle del Indo, la más conocida de las cuales es la presencia en Mesopotamia (1) de los llamados sellos del Indo, usados como signos identificativos tanto en las transacciones mercantiles de las urbes del Valle del Indo con el resto del mundo, como en sus documentos internos administrativos.

Los tres nombres aluden a una entidad marítima con la que se comerciaba pero de la que no tenían constancia de donde se encontraba exactamente ubicada, ya que este aspecto no es mencionado en los textos mesopotámicos, hebreos, ni griegos. Que los griegos que contaban con reputados especialistas en historia y geografía ignorasen la ubicación exacta de un territorio como Tartessos del que importaban importantes contingentes de metales como la plata y el oro es sumamente extraño.

¿Podía un poderoso y rico reino de mercaderes como Tartessos ocultarse en las tierras de Iberia sin que los griegos, fenicios, u otros pueblos mediterráneos conociesen su ubicación exacta?. Siempre eran las naves de Tartessos o Tarsis las que venían con sus mercancías a Grecia o Palestina..¿porque no se conocen textos griegos que hablen de naves griegas o fenicias que fuesen a comerciar a tierras de Tartessos?.

La hipótesis es que la Tartessos de los textos griegos o la Tarsis bíblica no eran ningún reino de poderosos y ricos mercaderes situado en algún punto desconocido de la península ibérica, sino el nombre de meras factorías comerciales que eran a su vez colonias de reinos que no estaban situados en ningún territorio relacionado con el Mediterráneo ni Mesopotamia, sino con el Valle del Indo, en la costa oeste de la península indostánica. Estas factorías comerciales habrían estado ubicadas tanto en el sur de la península ibérica como en el norte del actual Marruecos, y constituían escalas obligadas para los marinos indios que provenientes de sus lejanas tierras bordeaban la costa africana y llegaban a las puertas del Mediterráneo, donde en los lugares que los griegos denominaban Tartessos tenían establecimientos permanentes en los que vivir en seguridad y reabastecerse de víveres y mercancías con las que luego retornaban a sus lugares de origen el en Valle del Indo. A partir de Tartessos, iniciaban su periplo mercantil hacia Egipto y el Levante Mediterráneo, siendo que para los pueblos situados en esos lugares, el occidente Mediterráneo era de donde procedían los marinos que cargados de metales y exóticas mercancías arribaban a sus puertos.

La Tarsis bíblica en la costa del Valle del Indo

porque el rey tenía en el mar naves de Tarsis con las de Hiram, y cada tres años llegaban las naves de Tarsis trayendo oro, plata, marfil, monos y pavos reales. (1 Reyes 10,22)

Este versículo bíblico se inserta en el contexto de la descripción de la visita de la reina de Saba a Jerusalén en tiempos del rey Salomón. La mención a Tarsis y a los pormenores que a este nombre se le asocian, tales como el oro, la plata, el marfil, los monos, y los pavos reales, o las naves que cargadas de estos productos llegaban a Jerusalén cada tres años, constituyen todos ellos elementos que pudieran identificar algún lugar real, aunque el relato bíblico sobre la visita de Belkis a Jerusalén fuese en si mismo ficticio, del que era conocido en el Mediterráneo Oriental por ser el origen de la importación comercial de esos productos.

Bajo este supuesto, cabría preguntarse de que zona podían provenir una naves que traían en sus bodegas oro, plata, marfil, monos…y pavos reales. Los pavos reales no son naturales de Europa, Africa, ni el Creciente Fértil asiático, lo son de ciertas regiones de Asia. Hay una variedad de pavo en lo profundo de las selvas africanas del Congo, pero que no tiene nada que ver con el pavo real asiático.

Alejandro Magno lo trajo al Mediterráneo a raíz de la expedición militar que le llevó hasta el Indo en la india (334 a.C – 323 a.C.), aunque Aristóteles (384 a.C – 322 a.C.) ya lo menciona en su “Investigación sobre los Animales”, una obra de historia natural donde establece una clasificación de los animales. Aristóteles lo conocía, aunque este animal era extremadamente raro de ver entonces en Grecia, y solo era su presencia debida a la excentricidad de algún acaudalado noble griego. Lo cierto es que ya antes de Alejandro Magno, este exótico animal proveniente de la India era conocido en el Mediterráneo Oriental.

Ubicación del pavo real según National Geographic

El libro veterotestamentario de 1 Reyes lo nombre en el capítulo 10 versículo 22, en relación a un lugar llamado Tarsis del que procedían unas naves cargadas de oro, plata, marfil, monos y pavos reales. Lo primero que cabría preguntarse al respecto es ¿que lugar podían ser ese en el que se daban todos esos productos a la vez?. Y lo segundo..¿por qué las naves cargadas de esos productos tardaban en venir un tiempo tan prolongado como tres años según el relato veterotestamentario contenido en el libro de 1 Reyes?..

Tartessos fue una colonia india de Lothal

Desde el segundo milenio a.C., Lothal, grandiosa urbe india del Valle del Indo, tenía relaciones comerciales con el mundo Mediterráneo. Existía una ruta comercial a través del Golfo Pérsico, que conectaba Lothal con las culturas mesopotámicas (1), y una ruta que bordeaba Africa, pasaba por el estrecho de Gibraltar, y llegaba hasta Egipto y otras zonas del levante Mediterráneo. Dado el inmenso periplo marítimo que los marinos de Lothal debían realizar para llegar hasta las áreas geográficas de Egipto y el oriente Mediterráneo, establecieron una colonia comercial ubicada al occidente del Estrecho de Gibraltar, en un área a la que en el segundo milenio a.C. no llegaban aún las ambiciones imperialistas de las potencias Mediterráneas.

Representación de Lothal en el Valle del Indo

Lothal no se estableció exclusivamente en el territorio peninsular ibérico, sino que lo hizo también en la costa del Marruecos actual, siendo entonces que ambas áreas situadas al norte y sur del Estrecho de Gibraltar conformaban el territorio nebuloso que en los textos griegos pasó a denominarse Tartessos.

Las alusiones bíblicas a Tarsis, recogidas en textos elaborados con posterioridad al cautiverio en Babilonia (607 a.C. – 537 a.C.), no hacían sino recoger de manera vaga e inconcreta historias antiguas que circulaban por el Mediterráneo Oriental relativas a un misterioso pueblo de comerciantes con el que desde tiempo inmemorial se realizaban transacciones mercantiles. Los marinos de Lothal llevaban a los puertos del Mediterráneo la memoria de su mundo..la ciudad que poseía un gran puerto unido a través de un canal a un rio, el Sibarmati, que hacía que fuese posible la navegación de sus grandes naves hasta el mar. La ciudad perecería inundada bajo las aguas según la documentación arqueológica disponible.

Después de que el corazón de la civilización de Indus había decaído en Mohenjo-daro y Harappa, parece no sólo que Lothal ha sobrevivido, pero ha prosperado durante muchos años. Sus amenazas constantes, tormentas tropicales e inundaciones, causaron la destrucción inmensa, que desestabilizó la cultura y por último causó su final. El análisis topográfico también muestra signos que en aproximadamente el tiempo de su fallecimiento, la región sufrió de la aridez o debilitó la precipitación del monzón. Así la causa para el abandono de la ciudad puede haber sido cambios del clima así como catástrofes, como sugerido por archivos magnéticos ambientales. Lothal está basado en un montículo que era un pantano de sal inundado por la marea.

Fuente: aquí

Lothal

Fue una gran urbe fundada hacia el 2.400 a.C. en el Valle del Indo, que contaba, según la documentación histórica y arqueológica disponible, con una importante flota mercante que comerciaba con lugares lejanos tanto en Extremo Oriente como en Egipto y Mesopotamia. Hacia el siglo XX a.C. Lothal pereció bajo las aguas debido a una combinación de fuertes lluvias monzónicas y desbordamientos de los ríos que la rodeaban, según la constatación arqueológica.

A partir del siglo XVIII a.C. se produjo un renacimiento de la ciudad y con el un nuevo resurgir de su antiguo esplendor marítimo y mercantil, pero de nuevo hacia el 1.500 a.C. otras devastadores inundaciones terminaron por arrasar la gran urbe india.

Fue durante este segundo período de esplendor, que en el Mediterráneo coincide con la edad del Bronce Medio, cuando los marinos de Lothal se lanzaron a bordear las costas africanas en busca de una ruta marítima directa que les permitiese comerciar a gran escala con Egipto y los puertos situados al norte de las urbes sumerias y acadias. Fue a impulsos de esta iniciativa comercial que sus navíos alcanzaron por primera vez las puertas del Mediterráneo.

En los territorios europeos y africanos situados al oeste del estrecho de Gibraltar vieron el lugar idóneo donde instalar bases avanzadas desde la que lanzar posteriormente sus navíos a la actividad comercial en el Mediterráneo oriental. Es significativo el nivel tecnológico alcanzado en el Valle del Indo, hasta el punto de que los marinos de Lothal conocían ya en esta época un instrumento para orientarse durante la navegación que usaban a modo de brújula:

Un objeto de la cáscara parecido a un anillo grueso encontró con cuatro rajas que cada uno en dos márgenes sirvió como una brújula para medir ángulos en superficies planas o en el horizonte en múltiplos de 40 grados, hasta 360 grados. Tales instrumentos de la cáscara probablemente se inventaron para medir 8–12 secciones enteras del horizonte y cielo, explicando las rajas en los márgenes inferiores y superiores. Los arqueólogos consideran esto como pruebas que los expertos de Lothal habían conseguido algo 2,000 años antes de los griegos: una 8–12 división del pliegue de horizonte y cielo, así como un instrumento para medir ángulos y quizás la posición de estrellas, y para navegación. (2)

De hecho, es posible que la técnica del bronce fuese introducida en el sur de la península Ibérica por culturas procedentes del Valle del Indo, y de ahí se expandiese posteriormente hacia el centro y norte del territorio peninsular.

Probablemente Lothal solo fue la colonizadora primigenia durante la edad del Bronce Medio de los territorios ibéricos y marroquíes que ya en el primer milenio a.C. serían conocidos como Tartessos en los textos griegos o como Tarsis en los bíblicos. La destrucción por la fuerza de las aguas que esta urbe del Valle del Indo sufrió hacia mediados del segundo milenio a.C. no le permitió ser la protagonista de la historia posterior de Tartessos. Lo que debió de ocurrir fue que después de la desaparición de Lothal como potencia marítima, sus factorías coloniales tartéssicas continuaron siendo el punto de llegada de diversas expediciones marítimas procedentes de distintas localidades del Valle del Indo. Tartessos pasó a no estar bajo la férula de ningún rey indio en concreto, puesto que tales factorías comerciales pasarían a ser de uso comunitario. Una confederación de urbes del Valle del Indo harían uso conjunto de estas colonias-factorías situadas a las puertas del Mediterráneo.

La población de estas colonias-factorías podía variar dependiendo de los ciclos de llegada de las naves indostánicas, lo que entonces incidía en un mayor flujo hacia las mismas de las poblaciones locales de los alrededores, con motivo del incremento de la actividad comercial que entonces se generaban en torno a estas. Esta condicionalidad que provocaba la alteración poblacional de las colonias tartéssicas podía ser el motivo de que su localización geográfica exacta fuese de difícil ubicación en la primera mitad del primer milenio a.C. , de ahí la ignorancia que al respecto mostraban los textos de geógrafos e historiadores griegos.

Las historias que los marinos de Tartessos habían propagado por el Mediterráneo respecto al hundimiento bajo las aguas de la lejana Lothal, y a la confederación de reyes del Valle del Indo que la sustituyó para hacerse cargo de las colonias-factorías tartéssicas, pasaron a los marinos griegos, y de boca de estos pudieron llegar al filosofo Platón para inspirar su metahistoria oceánica acerca de un poderoso imperio insular de la Antigüedad surgido de la confederación de diez reyes, que había perecido bajo las aguas después de una épica guerra sostenida con la Atenas primitiva.

Porque los marinos del Valle del Indo tomaron el Mediterráneo como ruta comercial

Los navíos de la confederación india no comerciaban exclusivamente con Egipto, sino que además lo hacían con las urbes palestinas, los hititas, Creta, o los reinos micénicos. Una ruta marítima a través del Mar Rojo que supuestamente llegase a algún punto de la costa egipcia podía servir para establecer comercio con el país de los faraones, pero no con el resto de pueblos del Mediterráneo Oriental, y además, un comercio a gran escala como el que efectuaban las naves de Tarsis (confederación de urbes indostánicas), no podía hacerse atravesando el desierto desde un punto de la costa del Golfo Pérsico o desde el Mar Rojo hasta la costa del Levante Mediterráneo. Sería técnicamente imposible.

Al respecto es interesante lo que se dice en el libro bíblico de Ezequiel con referencia a Tiro y su comercio con Tarsis:

Los de Tarsis traficaban contigo en gran abundancia de productos de toda suerte: en plata, hierro, estaño y plomo te pagaban tus mercancías. (Ezequiel 27, 12)

Las naves de Tarsis eran las caravanas que traían tus mercancías. Así llegaste a ser opulenta y muy rica en el corazón de los mares. (Ezequiel 27, 25)

La navegación habitual se hacía siempre navegando en paralelo a la línea de costa, sin perder nunca esta de vista. La ruta comercial más practicada entre Tiro y Gadir era la que pasaba por el sur del Mediterráneo, en paralelo a la costa africana. Con las escalas pertinentes, lo normal era que este trayecto se hiciese en 80 o 90 días.

Otro pasaje bíblico dice respecto al comercio con Tarsis:

porque el rey tenía en el mar naves de Tarsis con las de Hiram, y cada tres años llegaban las naves de Tarsis trayendo oro, plata, marfil, monos y pavos reales. (1 Reyes 10,22)

El hecho de que según se dice en 1 Reyes 10,22 los navíos cargados con mercancías procedentes de Tarsis arribasen a la costa palestina cada tres años, pudiera ser indicativo de la lejanía de la cual procedían. Lógico cuando para su travesía mercantil debían bordear el Cabo de las Tormentas, situado al borde meridional de Africa, y ruta obligada hacia la India. No es que el periplo marítimo desde el Valle del Indo durase tres años, sino que dada la lejanía del territorio con el que se establecían esas relaciones comerciales, el viaje solo era rentable cada cierto período de tiempo, tres años en este caso. Por otro lado, el único lugar lógico del que se podían importar productos como monos, marfil, oro, plata, y pavos reales, y con el que se comerciaba cada tres años, era de las culturas urbanas del Valle del Indo. Los datos zoológicos dados en el texto bíblico son significativos al respecto.

Algunas apreciaciones sobre el culto

La importancia del ganado bovino, bueyes o toros, en la economía de las regiones sur occidentales tiene su reflejo en el mito griego de Gerión y su manada sagrada. En algunas estelas supuestamente tartéssicas aparecen dibujos de personajes tocados con cascos de cuernos. La sacralidad del toro en aquellas tierras peninsulares constituye un elemento que según la evidencia arqueológica pudiera formar parte de la religiosidad y los ritos asociados a esta que practicaban las gentes que las poblaban.

Constatando histórica y arqueológicamente la existencia de un culto al toro en el Valle del Indo, se puede decir que este era ya practicado en tiempos pre arios (c. 1. 500 a.C.). El culto a este animal en los territorios indios tenía relación con una religión naturista y el concepto de fertilidad asociado a ella. Shiva era una divinidad también conocida antes de la invasión aria a la que se le atribuía una danza ritual que culminaba cuando tomaba por montura a un toro blanco, acto de dominio que venía a simbolizar a su vez el control de los impulsos sexuales lujuriosos.

El culto a Shiva parece haber derivado del de un antiquísimo “dios astado” llamado Pashupati, cuya representación en uno de los característicos sellos del Indo fue descubierta por John Hubert Marshall durante las excavaciones que desenterraron las extraordinarias civilizaciones del Indo a partir de la década de los 20, fundamentalmente Muhenjo-Daro y Harappa, a la que pertenecería la ciudad de Lothal (3). Precisamente en los sellos de Lothal y otras urbes del valle del Indo se representaban toros.

Diversos sellos del Indo de la época Harappa con representación de astados

La idea es que el culto a este animal pudo haber sido introducido en la península Ibérica y otras zonas del Mediterráneo por los marinos de Lothal durante el Bronce Medio, al igual que también pudieron haber introducido la técnica del trabajo del bronce por este mismo camino.

Religión

Algunos aspectos importantes de la religión de esta Cultura del Valle del Indo, se pueden inferir por las artes menores documentadas en las excavaciones.
Una figurilla femenina de terracota de abultados senos, hallada en Mohenjo-Daro, está vinculada, con seguridad, al culto de la Diosa Madre, y ponen en relación el valle del Indo con Elam, Mesopotamia, Anatolia y con el Mar Egeo. Otra diosa, o quizás la misma, se representa en un sello sentada sobre un árbol pipal o brotando de él. Un devoto se arrodilla ante ella. Siete fieles están debajo de la diosa. Se trata, muy probablemente, de la epifanía de un espíritu arbóreo. (4)

Los habitantes del Valle del Indo que primeramente pudieron colonizar Tartessos no practicaban el hinduismo bajo la forma en que tradicionalmente lo conocemos. Lo suyo era una religión animista de cultos agrícolas, pastoriles, y de veneración por una Diosa Madre primordial. Obviamente, el aislamiento a decenas de miles de kilómetros de su tierra natal de los primigenios colonizadores de Lothal, habría producido que al ingresar en la península Ibérica con un determinado sistema de cultos religiosos, conservasen estos al margen de las nuevas aportaciones religiosas que si asimilarían los habitantes de sus metrópolis de procedencia.

El lógico desarrollo cultural durante los siguientes mil años, les haría a los indios de Tartessos evolucionar en su culto a partir de las creencias con las que se asentaron primigeniamente en la península y de la influencia de los cultos nativos con los que era fácil mezclarse, dado sobre todo que las poblaciones locales con las que se toparon practicaban también ritos naturistas de adoración a la Madre Tierra. Teniendo en cuenta la inmensa distancia con las tierras del Valle del Indo, y el contacto muy escaso que tenían con estas, es de sentido común pensar que no tenían por qué haberse contaminado de las sucesivas innovaciones religiosas que durante esos mil años si que marcarían de manera determinante las creencias de los habitantes del Valle del Indo. Esa sería la razón por la que debieron desarrollar la estructura de su universo religioso a partir de pautas propias y de las influencias de las poblaciones íberas de su entorno.

¿Por qué despareció bruscamente Tartessos hacia fines del siglo VI a.C.?

La respuesta a esta interrogante se puede encontrar en la propia historia de la civilización del Valle del Indo.

Cuando en el año 518 a.C. el rey de los persas Darío I conquista el Valle del Indo, anula la autonomía política de las urbes sometidas a su dominio, lo que conllevó una ruptura brusca de las comunicaciones con Tartessos. Al verse privadas las colonias-factorías repentinamente de la asistencia de la confederación de ciudades indias, estas dejaron de funcionar y fueron abandonadas. Esas tierras fueron entonces terreno abonado para caer en manos de las potencias mediterráneas.

Notas
1. S. R. Rao (1985). Archaeological Survey of India. ed. Lothal. p. 11
2. Fuente: KnowledgrES.com
3. Marshall, Sir John, Mohenjo Daro y la civilización del Indo, Londres 1931
4. La cultura del Valle del Indo, Revista de Arqueología, Año XVI, Nº 172, J. M. Blázquez Zugarto Ediciones, Madrid, 1995 Original

Tartessos, indios por el oeste

El dios astado Pashupati-Shiva en un sello del Indo

En el antiguo mundo Mediterráneo del primer milenio a.C. , había geógrafos e historiadores griegos de la época Clásica que  mencionaban en sus obras a una entidad siempre indefinida a la que denominaban Tartessos, y con la que mantenían importantes relaciones comerciales según se deduce de las crónicas griegas.

En los textos bíblicos que los hebreos redactaron hacia la misma época en que los autores griegos clásicos elaboraban los suyos, se recogen algunas menciones también de manera difusa a una entidad a la que se alude como Tarsis, relacionada con los conceptos de naves y comercio.

Ya fuera del mundo estrictamente Mediterráneo, en culturas urbanas de Mesopotamia como Sumer y Accad se recogen menciones escritas a un país llamado Meluhha, del que a diferencia de la Tartessos de los griegos o de la Tarsis de los hebreos, si que hay evidencias históricas y arqueológicas de las relaciones comerciales que los pueblos mesopotámicos mantenían con Meluhha, un territorio del que no se sabía exactamente su ubicación geográfica, pero si que estaba en algún lugar del mar que se extendía más allá de los ríos.

Tartessos, Tarsis y Meluhha, aludían al nombre de un supuesto pueblo de comerciantes del que no se conocía donde estaba exactamente ubicado. En el caso de la aparición de los términos Tartessos y Tarsis en los textos de griegos y hebreos respectivamente, no pasan estos de ser más que vagas alusiones a una entidad teórica de la que no hay evidencia histórica ni arqueológica alguna.

Respecto a Meluhha, hay evidencias arqueológicas que relacionan este lugar con la región del Valle del Indo, la más conocida de las cuales es la presencia en Mesopotamia (1) de los llamados sellos del Indo, usados como signos identificativos tanto en las transacciones mercantiles de las urbes del Valle del Indo con el resto del mundo, como en sus documentos internos administrativos.

Los tres nombres aluden a una entidad marítima con la que se comerciaba pero de la que no tenían constancia de donde se encontraba exactamente ubicada, ya que este aspecto no es mencionado en los textos mesopotámicos, hebreos, ni griegos. Que los griegos que contaban con reputados especialistas en historia y geografía ignorasen la ubicación exacta de un territorio como Tartessos del que importaban importantes contingentes de metales como la plata y el oro es sumamente extraño.

¿Podía un poderoso y rico reino de mercaderes como Tartessos ocultarse en las tierras de Iberia sin que los griegos, fenicios, u otros pueblos mediterráneos conociesen su ubicación exacta?. Siempre eran las naves de Tartessos o Tarsis las que venían con sus mercancías a Grecia o Palestina..¿porque no se conocen textos griegos que hablen de naves griegas o fenicias que fuesen a comerciar a tierras de Tartessos?.

La hipótesis es que la Tartessos de los textos griegos o la Tarsis bíblica no eran ningún reino de poderosos y ricos mercaderes situado en algún punto desconocido de la península ibérica, sino el nombre de meras factorías comerciales que eran a su vez colonias de reinos que no estaban situados en ningún territorio relacionado con el Mediterráneo ni Mesopotamia, sino con el Valle del Indo, en la costa oeste de la península indostánica. Estas factorías comerciales habrían estado ubicadas tanto en el sur de la península ibérica como en el norte del actual Marruecos, y constituían escalas obligadas para los marinos indios que provenientes de sus lejanas tierras bordeaban la costa africana y llegaban a las puertas del Mediterráneo, donde en los lugares que los griegos denominaban Tartessos tenían establecimientos permanentes en los que vivir en seguridad y reabastecerse de víveres y mercancías con las que luego retornaban a sus lugares de origen el en Valle del Indo. A partir de Tartessos, iniciaban su periplo mercantil hacia Egipto y el Levante Mediterráneo, siendo que para los pueblos situados en esos lugares, el occidente Mediterráneo era de donde procedían los marinos que cargados de metales y exóticas mercancías arribaban a sus puertos.

Lothal

Fue una gran urbe fundada hacia el 2.400 a.C. en el Valle del Indo, que contaba, según la documentación histórica y arqueológica disponible, con una importante flota mercante que comerciaba con lugares lejanos tanto en Extremo Oriente como en Egipto y Mesopotamia. Hacia el siglo XX a.C. Lothal pereció bajo las aguas debido a una combinación de fuertes lluvias monzónicas y desbordamientos de los ríos que la rodeaban, según la constatación arqueológica.

A partir del  siglo XVIII a.C. se produjo un renacimiento de la ciudad y con el un nuevo resurgir de su antiguo esplendor marítimo y mercantil, pero de nuevo hacia el 1.500 a.C. otras devastadores inundaciones terminaron por arrasar la gran urbe india.

Fue durante este segundo período de esplendor, que en el Mediterráneo coincide con la edad del Bronce Medio, cuando los marinos de Lothal se lanzaron a bordear las costas africanas en busca de una ruta marítima directa que les permitiese comerciar a gran escala con Egipto y los puertos situados al norte de las urbes sumerias y acadias. Fue a impulsos de esta iniciativa comercial que sus navíos alcanzaron por primera vez las puertas del Mediterráneo.

En los territorios europeos y africanos situados al oeste del estrecho de Gibraltar vieron el lugar idóneo donde instalar bases avanzadas desde la que lanzar posteriormente sus navíos a la actividad comercial en el Mediterráneo oriental. Es significativo el nivel tecnológico alcanzado en el Valle del Indo, hasta el punto de que los marinos de Lothal conocían ya en esta época un instrumento para orientarse durante la navegación que usaban a modo de brújula:

Un objeto de la cáscara parecido a un anillo grueso encontró con cuatro rajas que cada uno en dos márgenes sirvió como una brújula para medir ángulos en superficies planas o en el horizonte en múltiplos de 40 grados, hasta 360 grados. Tales instrumentos de la cáscara probablemente se inventaron para medir 8–12 secciones enteras del horizonte y cielo, explicando las rajas en los márgenes inferiores y superiores. Los arqueólogos consideran esto como pruebas que los expertos de Lothal habían conseguido algo 2,000 años antes de los griegos: una 8–12 división del pliegue de horizonte y cielo, así como un instrumento para medir ángulos y quizás la posición de estrellas, y para navegación. (2)

De hecho, es posible que la técnica del bronce fuese introducida en el sur de la península Ibérica por culturas procedentes del Valle del Indo, y de ahí se expandiese posteriormente hacia el centro y norte del territorio peninsular.

Probablemente Lothal solo fue la colonizadora primigenia durante la edad del Bronce Medio de los territorios ibéricos y marroquíes que ya en el primer milenio a.C. serían conocidos como Tartessos en los textos griegos o como Tarsis en los bíblicos. La destrucción por la fuerza de las aguas que esta urbe del Valle del Indo sufrió hacia mediados del segundo milenio a.C. no le permitió ser la protagonista   de la historia posterior de Tartessos. Lo que debió de ocurrir fue que después de la desaparición de Lothal como potencia marítima, sus factorías coloniales tartéssicas continuaron siendo el punto de llegada de diversas expediciones marítimas procedentes de distintas localidades del Valle del Indo. Tartessos pasó a no estar bajo la férula de ningún rey indio en concreto, puesto que tales factorías comerciales pasarían a ser de uso comunitario. Una confederación de urbes del Valle del Indo harían uso conjunto de estas colonias-factorías situadas a las puertas del Mediterráneo.

La población de estas colonias-factorías podía variar dependiendo de los ciclos de llegada de las naves indostánicas, lo que entonces incidía en un mayor flujo hacia las mismas de las poblaciones locales de los alrededores, con motivo del incremento de la actividad comercial que entonces se generaban en torno a estas. Esta condicionalidad que provocaba la alteración poblacional  de las colonias tartéssicas podía ser el motivo de que su localización geográfica exacta fuese de difícil ubicación en la primera mitad del primer milenio a.C. , de ahí la ignorancia que al respecto mostraban los textos de geógrafos e historiadores griegos.

Las historias que los marinos de Tartessos habían propagado por el Mediterráneo respecto al hundimiento bajo las aguas de la lejana Lothal, y a la confederación de reyes del Valle del Indo que la sustituyó para hacerse cargo de las colonias-factorías tartéssicas, pasaron a los marinos griegos, y de boca de estos pudieron llegar al filosofo Platón para inspirar su metahistoria oceánica acerca de un poderoso imperio insular de la Antigüedad surgido de la confederación de diez reyes, que había perecido bajo las aguas después de una épica guerra sostenida con la Atenas primitiva.

Porque los marinos del Valle del Indo tomaron el Mediterráneo como ruta comercial

Los navíos de la confederación india no comerciaban exclusivamente con Egipto, sino que además lo hacían con las urbes palestinas, los hititas, Creta, o los reinos micénicos. Una ruta marítima a través del Mar Rojo que supuestamente llegase a algún punto de la costa egipcia podía servir para establecer comercio con el país de los faraones, pero no con el resto de pueblos del Mediterráneo Oriental, y además, un comercio a gran escala como el que efectuaban las naves de Tarsis (confederación de urbes indostánicas), no podía hacerse atravesando el desierto desde un punto de la costa del Golfo Pérsico o desde el Mar Rojo hasta la costa del Levante Mediterráneo. Sería técnicamente imposible.

Al respecto es interesante lo que se dice en el libro bíblico de Ezequiel con referencia a Tiro y su comercio con Tarsis:

Los de Tarsis traficaban contigo en gran abundancia de productos de toda suerte: en plata, hierro, estaño y plomo te pagaban tus mercancías. (Ezequiel 27, 12)

Las naves de Tarsis eran las caravanas que traían tus mercancías. Así llegaste a ser opulenta y muy rica en el corazón de los mares. (Ezequiel 27, 25)

La navegación habitual se hacía siempre navegando en paralelo a la línea de costa, sin perder nunca esta de vista. La ruta comercial más practicada entre Tiro y Gadir era la que pasaba por el sur del Mediterráneo, en paralelo a la costa africana. Con las escalas pertinentes, lo normal era que este trayecto se hiciese en 80 o 90 días.

Otro pasaje bíblico dice respecto al comercio con Tarsis:

porque el rey tenía en el mar naves de Tarsis con las de Hiram, y cada tres años llegaban las naves de Tarsis trayendo oro, plata, marfil, monos y pavos reales. (1 Reyes 10,22)

El hecho de que según se dice en 1 Reyes 10,22 los navíos cargados con mercancías procedentes de Tarsis arribasen a la costa palestina cada tres años, pudiera ser indicativo de la lejanía de la cual procedían. Lógico cuando para su travesía mercantil debían bordear el Cabo de las Tormentas, situado al borde meridional de Africa, y ruta obligada hacia la India. No es que el periplo marítimo desde el Valle del Indo durase tres años, sino que dada la lejanía del territorio con el que se establecían esas relaciones comerciales, el viaje solo era rentable cada cierto período de tiempo, tres años en este caso. Por otro lado, el único lugar lógico del que se podían importar productos como monos, marfil, oro, plata, y pavos reales, y con el que se comerciaba cada tres años, era de las culturas urbanas del Valle del Indo. Los datos zoológicos dados en el texto bíblico son significativos al respecto.

Algunas apreciaciones sobre el culto

La importancia del ganado bovino, bueyes o toros, en la economía de las regiones sur occidentales tiene su reflejo en el mito griego de Gerión y su manada sagrada. En algunas estelas supuestamente tartéssicas aparecen dibujos de personajes tocados con cascos de cuernos. La sacralidad del toro en aquellas tierras peninsulares constituye un elemento que según la evidencia arqueológica pudiera formar parte de la religiosidad y los ritos asociados a esta que practicaban las gentes que las poblaban.

Constatando histórica y arqueológicamente la existencia de un culto al toro en el Valle del Indo, se puede decir que este era ya practicado en tiempos pre arios (c. 1. 500 a.C.). El culto a este animal en los territorios indios tenía relación con una religión naturista y el concepto de fertilidad asociado a ella. Shiva era una divinidad también conocida antes de la invasión aria a la que se le atribuía una danza ritual que culminaba cuando tomaba por montura a un toro blanco, acto de dominio que venía a simbolizar a su vez el control de los impulsos sexuales lujuriosos.

El culto a Shiva parece haber derivado del de un antiquísimo “dios astado” llamado Pashupati, cuya representación en uno de los característicos sellos del Indo fue descubierta por John Hubert Marshall durante las excavaciones que desenterraron las extraordinarias civilizaciones del Indo a partir de la década de los 20, fundamentalmente Muhenjo-Daro y Harappa, a la que pertenecería la ciudad de Lothal (3). Precisamente en los sellos de Lothal y otras urbes del valle del Indo se representaban toros.

Diversos sellos del Indo de la época Harappa con representación de astados

La idea es que el culto a este animal pudo haber sido introducido en la península Ibérica y otras zonas del Mediterráneo por los marinos de Lothal durante el Bronce Medio, al igual que también pudieron haber introducido la técnica del trabajo del bronce por este mismo camino.

Religión
Algunos aspectos importantes de la religión de esta Cultura del Valle del Indo, se pueden inferir por las artes menores documentadas en las excavaciones. Una figurilla femenina de terracota de abultados senos, hallada en Mohenjo-Daro, está vinculada, con seguridad, al culto de la Diosa Madre, y ponen en relación el valle del Indo con Elam, Mesopotamia, Anatolia y con el Mar Egeo. Otra diosa, o quizás la misma, se representa en un sello sentada sobre un árbol pipal o brotando de él. Un devoto se arrodilla ante ella. Siete fieles están debajo de la diosa. Se trata, muy probablemente, de la epifanía de un espíritu arbóreo. (4)

Los habitantes del Valle del Indo que primeramente pudieron colonizar Tartessos no practicaban el hinduismo bajo la forma en que tradicionalmente lo conocemos. Lo suyo era una religión animista de cultos agrícolas, pastoriles, y de veneración por una Diosa Madre primordial. Obviamente, el aislamiento a decenas de miles de kilómetros de su tierra natal de los primigenios colonizadores de Lothal, habría producido que al  ingresar en la península Ibérica con un determinado sistema de cultos religiosos, conservasen estos al margen de las nuevas aportaciones religiosas que si asimilarían los habitantes de sus metrópolis de procedencia.

El lógico desarrollo cultural durante los siguientes mil años, les haría a los indios de Tartessos evolucionar en su culto a partir de las creencias con las que se asentaron primigeniamente en la península y de la influencia de los cultos nativos con los que era fácil mezclarse, dado sobre todo que las poblaciones locales con las que se toparon practicaban también ritos naturistas de adoración a la Madre Tierra. Teniendo en cuenta la inmensa distancia con las tierras del Valle del Indo, y el contacto muy escaso que tenían con estas, es de sentido común pensar que no tenían por qué haberse contaminado de las sucesivas innovaciones religiosas que durante esos mil años si que marcarían de manera determinante las creencias de los habitantes del Valle del Indo. Esa sería la razón por la que debieron desarrollar la estructura de su universo religioso a partir de pautas propias y de las influencias de las poblaciones íberas de su entorno.

¿Por qué despareció bruscamente Tartessos hacia fines del siglo VI a.C.?

La respuesta a esta interrogante se puede encontrar en la propia historia de la civilización del Valle del Indo.

Cuando en el año 518 a.C. el rey de los persas Darío I conquista el Valle del Indo, anula la autonomía política de las urbes sometidas a su dominio, lo que conllevó una ruptura brusca de las comunicaciones con Tartessos. Al verse privadas las colonias-factorías repentinamente de la asistencia de la confederación de ciudades indias, estas dejaron de funcionar y fueron abandonadas. Esas tierras fueron entonces terreno abonado para caer en manos de las potencias mediterráneas.

Notas

1. S. R. Rao (1985). Archaeological Survey of India. ed. Lothal. p. 11

2. Fuente: KnowledgrES.com

3. Marshall, Sir John, Mohenjo Daro y la civilización del Indo, Londres 1931

4. La cultura del Valle del Indo, Revista de Arqueología, Año XVI, Nº 172,  J. M. Blázquez Zugarto Ediciones, Madrid, 1995 Original