Desencriptando la simbología de la masonería

Alegorizando el Templo de Solomon
Alegorizando el Templo de Solomon

Los símbolos solo tienen el significado que sus creadores le quisieron otorgar cuando los elaboraron. La masonería se conforma de sociedades estúpidamente secretas y ocultistas.

Entre sus símbolos más conocidos están los de los números 33 y 13, y sobre todo el triple signo que conforma su emblema más famoso, el compuesto por la Escuadra, el Compás, y en medio de ambos la letra “G”.

El siguiente análisis descripta todos estos símbolos, contextualizándolos en parámetros psicológicos bastante simples.

La teórica incomprensibilidad de la simbología masónica solo es una ficción que los masones se han ocupado de airear como manifestación identitaria de su supuesta gran sabiduría espiritual y conocimiento de los secretos más profundos de la naturaleza.

Todo no más que un velo para esconder una ególatra fantochada..

Simbología del grado 33 en el Rito Escocés

El grado 33 alegoriza entre los masones a la serpiente como visualización arquetípica de los conocimientos más profundos accesibles a la inteligencia humana. Es aludida arquetípicamente en la columna vertebral del ser humano, la cual está conformada generalmente por 33 vertebras y tiene forma sinuosa, como de una serpiente que se desplaza.

La serpiente enroscada en una vara es el símbolo de la sabiduría, atribuida por los antiguos griegos a Asclepios, que a su vez es una personificación del arquitecto, medico, y sabio egipcio Imhotep, inventor de la primera pirámide, la Escalonada de Sakkara o del Faraón Zoser.

Imhotep fue el primer gran arquitecto universal, todo un símbolo para la masonería que le atribuye a este personaje un extraordinario conocimiento sobre los secretos de la naturaleza y la realidad de lo oculto. El grado 33 es por tanto una alusión al máximo grado de sabiduría dentro de la masonería según lo entiende el Ritual masónico Escocés, una alusión al maestro Imhotep, a través de su emblema como Asclepios, la serpiente enroscada en una vara, simbolizada en las 33 vertebras que conforman una columna vertebral humana.

Los griegos lo consideraban el dios de la medicina y poseedor del don de la curación, y de los secretos de las plantas y la naturaleza. Es por tanto manifestación de la Sabiduría espiritual, el conocimiento, y el don de la sanación.

Simbología del grado 13 en el Rito de York

En cuanto al otro número que implica el grado máximo en la masonería, el grado 13 según el Rito de York, su simbología hay que buscarla en el posicionamiento de Zeus por encima de las 12 divinidades que conformaban su cortejo en el panteón olímpico, una representación de la cual se puede observar en el  friso este del Partenón donde aparecen sentados en taburetes las doce divinidades olímpicas mientras Zeus lo hace sobre su trono.

Zeus se posiciona entonces como el dios número 13 en la simbología masónica, como alegoría del máximo grado de conocimiento y sabiduría espiritual dentro del Rito masónico de York

El grado 13 se alegoriza también en la pirámide inacabada de 13 niveles de bloques coronada por el Gran Ojo que todo lo ve impresa en el reverso del billete de dólar estadounidense. El mismo George Washington tiene una estatua en la que aparece personificado como Zeus Olímpico en el Capitolio washingtoniano.

Washington como Zeus Olímpico
Washington como Zeus Olímpico

La personificación del mito

El asunto está en aquello en que centramos nuestra atención. Los números 33 o 13 no significan nada, solo son el velo que oculta un simbolismo. La atención debe fijarse entonces en aquello que se entrevé hay tras el velo, no en el velo mismo.

Tanto los números 33 como el 13 se encuadran en el contexto de los rituales masónicos Escocés y de York respectivamente, y ambos aluden al grado supremo alcanzable por los maestres pertenecientes a cada Rito. Podemos comenzar entonces por definir que un rito es en antropología la celebración de un mito, por lo que se hace necesario conocer cual es ese mito que sustancia el ritual. A continuación se debe comprender que de la celebración de ese mito se puede inferir una personificación del mismo.

Los masones creen en un Principio Creador al que denominan “Gran Arquitecto del Universo”. Los grados supremos de sus ritos principales, el 33 y el 13, deben estar pues relacionados con arquetipos del gran constructor.

Imhotep como inventor y constructor de la primera pirámide y Zeus como el ordenante de la construcción de las mansiones del Olimpo constituyen el arquetipo del mito, el cual resulta personificado en aquellas personas que entre los masones acceden a los grados supremos de sus jerarquías dentro de los ritos Escocés y de York, respectivamente el “grado 33” y el “grado 13”.

Cualquiera de las personas que acceden a estos grados se sienten los depositarios de los mayores niveles de conocimiento, sabiduría espiritual, y del don de la sanación de las almas. Están por otro lado al servicio de su “Gran Arquitecto del Universo” en su misión redentora de terminar una obra inacabada, perfectamente visualizada en la pirámide de 13 niveles coronada por el Gran Ojo dibujada en el reverso del dólar estadounidense, como ya se ha mencionado.

Simbología de la G

En la psicología masónica la Luz se identifica con el concepto de “iluminación espiritual”, de la salida de las tinieblas de la ignorancia, es por ello que la “G” alegoriza esa luz. En la intención del masón está pues el adquirir lo alegorizado en “G”, conocimiento iniciático alegorizado en la luz del Sol.

El conocimiento es como una melodía cósmica..

Las siete notas musicales derivan del primer verso del Himno a San Juan Bautista, escrito por Pablo el Diácono en el siglo VIII. La anotación musical anglosajona comienza por la nota “la”, tenemos entonces que: A = la, B = si, C = do, D = re, E = mi, F = fa, G = sol. En latín se llamaba Sol a la divinidad que representaba este astro.

G = Sol..

En el primer verso del Himno a San Juan Bautista, “Sol” simboliza la frase “Solve polluti” en latín, que en castellano se traduce como “perdona la falta”..

La “G” masónica simboliza el deseo del masón de obtener “conocimiento iniciático”, deseo que este alegoriza en la “Luz del Sol” representada por esa letra como nota musical “Sol”. Para ello el masón pide al Gran Arquitecto del Universo que le perdone su falta..”Solve polutti”..

“G” es el “Sol Invictus” que se alegoriza en la renacida luz del Sol que comienza a imponerse sobre las tinieblas. Es el “Sol Invictus” cuya luminosidad ilumina el entendimiento del masón a través del conocimiento iniciático para de esta manera llevarle de las tinieblas de la ignorancia a la luz del conocimiento.

“G” es como la “Salida del alma a la luz del día” cuyo camino se indica en las fórmulas de invocación contenidas en el traducido como “Libro egipcio de los muertos”..

“Perdona mi falta y otórgame conocimiento iniciático” = G

La G es uno de los tres símbolos del emblema masónico que además conforman el Compás y la Escuadra.

¿Qué relación tiene este símbolo masónico con el “Templo de Solomon”?

Si “G” es el “Sol Invictus” que otorga conocimiento iniciático y hace salir mediante la melódica luminosidad de este al masón de las tinieblas de la ignorancia para posicionarse en la luz del conocimiento..¿que alegorizan entonces la Escuadra y el Compás que conforman este signo?..

En principio decir que los tres símbolos que lo construyen son tres manifestaciones solares del Gran Arquitecto del Universo. Esta triple construcción alegórica alude al Templo de Solomon..Templo de Sol-Om-On.

Templo de Sol (G) – Om (Brahman como Principio de lo Absoluto) – On (dios solar egipcio). Un concepto latino, uno sánscrito, y otro copto antiguo.

La concepción de On como divinidad solar egipcia la toman los masones de dos pasajes del Génesis contenida en la historia de José (Génesis 41:45 y Génesis 41:50). “On” Es el nombre egipcio de la ciudad santa de Heliópolis (la ciudad del dios Sol).

Los ideólogos masones que alegorizaron esta simbología de la triple manifestación solar del Gran Arquitecto del Universo consideraron que el “On” del Génesis era una contracción del dios egipcio Amón, “El Oculto”, que llegó a fusionarse con el dios solar por excelencia, “Ra”, llegando a ser conocido durante el Imperio nuevo como “Amón-Ra.

“El templo de Solomon” es la representación de la triple manifestación solar del Gran Arquitecto del Universo, ”El Templo de Sol(G)-Om(Brahman)-On(Amón-Ra en primera instancia)”.

Simbología del Compás y la Escuadra

El compás alude a un principio aritmético procedente del pensamiento hindú, relativo a la visualización de la polarización de la unidad como “Generadora” del universo (Om).

La escuadra es un símbolo de Maat (hija de Amón-Ra, On), divinidad egipcia que alegorizaba la armonía y el equilibrio cósmico, así como las exigencias morales que se han de sustentar en ese ese equilibrio y armonía cósmica. Es hija de Amón-Ra, el Demiurgo, que no genera, pero si impele al Universo a moverse. Maat, su hija, hace que ese movimiento cósmico se realice en equilibrio y armonía..

Tenemos entonces:

  • “G” (Sol, Sol Invictus – en su vertiente de “iluminadora” del entendimiento del masón)
  • “Compás” (Om, Brahman – en su vertiente de “generador” del universo)
  • “Escuadra” (On, Maat – en su vertiente de impulsora del sostenimiento en equilibrio del universo)

Sol-Om-On = Iluminación-Generación-Armonía =  G-Compás-Escuadra = Templo de Solomon.

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo

Maat es la “Hija de On”, la hija de esa personificación solar del Gran Arquitecto del Universo. Maat, la “Hija de On”, se alegoriza en la escuadra, símbolo de la armonía y equilibrio del orden cósmico. La personificación solar de “On” se equipara entonces al concepto de “Hijo” en esta alegoría masónica de la Unidad Cósmica.

Tenemos entonces:

  • El Padre o Sol Invictus (G-Sol)
  • El Espíritu Santo o Brahman (Compás-Om)
  • El Hijo o Maat (Escuadra-On)

Hay que tener en cuenta que la masonería surgió en un entorno cristiano europeo. Conceptos masónicos como:

  1. El Templo de Sol-om-on
  2. El triple signo masón de la G, el compás, y la escuadra
  3. El Sol Invictus, el Brahman y el Maat
  4. El Padre, el Espíritu Santo y el Hijo
  5. El Sol, el Om y el On
  6. Las tres personificaciones solares del Gran Arquitecto del Universo
  7. Los Tres Constructores Primordiales

No son en realidad más que diferentes formas de la Trinidad cristiana.

La armonía y el equilibrio cósmico representado por Maat a través del símbolo de la Escuadra se manifiesta en la vida humana como reflejo del concepto de Justicia .

De tal modo que Iluminación (G-Sol), Generación (Compás-Om) y Armonía (Escuadra-On), pasan a ser también ante el masón:

Iluminación (G-Sol), Generación (Compás-Om) y Justicia (Escuadra-On).

Sol-Om-On como acorde musical cósmico

La simbología masónica de la G, la Escuadra y el Compás representan entonces el nombre de Solomon.

  • G, Sol Invictus – Sol
  • Escuadra, Brahman – Om
  • Compás, Maat – On

Pero este nombre está compuesto por sonidos musicales: Sol, Om (mantra dhármico que simboliza a Brahman) y On (sonido en búsqueda de la armonía cósmica representada por Maat).

No se conoce la escala de anotación musical del antiguo Egipto, pero si que esta tenía que ver con la diosa Maat, por su representación de la armonía cósmica. “On” simboliza entonces una anotación musical egipcia que representa la búsqueda de la armonía con el cosmos.

Tenemos así que este ingenioso símbolo masónico se compone en realidad de tres anotaciones musicales: Sol-Om-On:

Este símbolo constituye entonces la representación alegórica de una melodía cósmica.

Musicalmente el símbolo masónico de Sol-Om-On constituye una Tríada, tres notas musicales superpuestas armónicamente que conforman un acorde. La “G”, el “Compás” y la “Escuadra” conforman entonces un acorde musical de tres notas.

Iluminación-Generación-Armonía/Justicia..el acorde musical cósmico de tres notas que alegoriza la unión del ser humano con el Gran Arquitecto del Universo.

¿Para qué tanto ocultismo y secretismo?.

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El vacío cósmico no es la nada sino una sustancia imperceptible

La nada entendida como un algo imperceptible a la mente humana

La nada como realidad cuántica
La nada como realidad cuántica

La energía es el efecto producido por las perturbaciones espacio temporales de una partícula, toda energía es pues el resultado de una interacción de la materia. La física identifica partículas con materia y ondas con energía, habiéndose constatado científicamente que tanto las primeras se pueden transformar en las segundas como que las segundas pueden hacer lo propio transformándose en las primeras.

La antimateria es materia compuesta por antipartículas, como el antielectrón, el antiprotón, o el antineutrón, que son partículas con carga eléctrica contraria a las del electrón, el protón o el neutrón respectivamente. Si se confrontasen las unas con las otras se anularían mutuamente, dando lugar a ondas de fotones o rayos gamma, o sea, a energía.

El Gran Colisionador de Hadrones a conseguido mediante el procedimiento de aceleración de partículas sustanciado en el binomio atracción-repulsión de cargas generar una inmensa cantidad de energía; se hacen colisionar  unas partículas subatómicas denominadas hadrones para que a la vez se repelan, y generar así una enorme cantidad de energía capaz a su vez de hacer surgir la materia.

Teniendo en cuenta que la energía es un efecto de la materia, cuando se habla de la posibilidad de crear materia a partir de esa nada no se está aludiendo a lo que popularmente se entiende por ese concepto (ausencia absoluta de algo)..sino a la posibilidad real de crear materia a partir de un espacio de materia o energía desconocida..

Tomando esta premisa en consideración, la astrofísica teoriza acerca de que en realidad no existe en el universo un inmenso espacio vacío, entendido este como como ausencia absoluta de algo (materia o energía), sino que este aparente espacio vacío cosmológico está compuesto en realidad por una “energía del vacío cuántico”, que algunas teorías identifican con la energía oscura.

La posibilidad de crear materia de la nada, equivaldría entonces a “la posibilidad de crear materia a partir de la energía del vacío cuántico (por cuánticos se entienden los efectos producidos a causa de la relación materia-energía)”, pues la nada, en su acepción conceptual, no existe para la astrofísica.

Si a dios (realidad eterna) no se le puede conocer más que por sus manifestaciones según la visión religiosa del mundo, a la energía del vacío cuántico (realidad eterna), no se la puede conocer por ahora más que a través de sus efectos cuánticos..

El universo no es entonces un infinito espacio vacío salpicado de espacios de materia o energía, sino una sustancia mensurable que hoy en día se escapa a la percepción humana, salpicada de unos espacios de materia o energía que si son perceptibles a la mente humana.

El supuesto surgimiento ex nihilo del universo serían en realidad un surgimiento “desde un algo imperceptible teóricamente mensurable”.

La mente humana es pues capaz de ir más allá del Big Bang, puesto que esta singularidad considerada por los astrofísicos como el origen de nuestro universo se gestó a partir de la “energía del vacío cuántico”.

La nada es también algo, pese a las visiones del mundo mayoritariamente vigentes en los pensamientos religiosos.

Paradójicamente, paradoja de acorde a la percepción religiosa mayoritaria, El Corán contiene una alusión a esa energía del vacío cuántico de la astrofísica, visualizada en un concepto que por su definición podría alegorizarse en las tres nadas de la piscina cuántica (1). El humo (Corán 41:11) es una sustancia formada por partículas (Primera Nada) que procede de la combustión inacabada (fuego o Segunda Nada) de un combustible (Tercera Nada). La Primera Nada lo sería por ser esta la que directamente interactuaría con la singularidad del Big Bang otorgándole el medio para que en ella se formase y luego se segregase tras su explosión.

La nada como ausencia absoluta de algo solo es pues una percepción mental errónea..

Si nuestro universo hubiese surgido de la Tercera Nada, y nosotros fuésemos vida inteligente surgida de esta..¿sería posible que las realidades de la Segunda y la Primera Nada como las galaxias o el propio Sistema Solar resultasen imperceptibles para nuestras capacidades mentales?..

(1)  La piscina cuántica como la nada que en realidad es algo

La piscina cuántica como la nada que en realidad es algo

Visualizando la naturaleza de algo imperceptible conformando la nada

La piscina cuántica y la formación del universo
La piscina cuántica y la formación del universo

Imaginemos una piscina vacía..

Ahora la rellenamos con granos, el 5% con granos de arcilla, el 23% con granos de arena, y el 72% con granos de tierra.

Tenemos ya la piscina cubierta totalmente de granos..y ahora imaginamos que la piscina se extiende hasta abarcar “todo”, desapareciendo las paredes que la contienen para quedar solo los tres tipos de granos que pasan a formar parte de lo que nosotros percibimos como el infinito universo.

Lo que para nuestra comprensión es el espacio vacío es ahora el conjunto de esos granos..

Pero resulta que debido a sus dimensiones físicas, esos granos pertenecen a una dimensión invisible para los parámetros mentales de la percepción humana.

Ese conglomerado de los tres tipos de granos constituye entonces la nada absoluta, según los actuales parámetros de la percepción humana.

Tenemos así tres nadas:

  • Primera Nada: la constituida por el 5% de los granos de arcilla.
  • Segunda Nada: la constituida por el 23% de los granos de arena.
  • Tercera Nada: la constituida por el 72% de los granos de tierra.

El conjunto que forman la Primera, la Segunda, y la Tercera Nada constituyen el concepto de la “nada absoluta”..

Comenzamos ahora a visualizar interactuaciones entre los granos de cada una de las tres nadas..

Y observamos de tal modo como en el 5% de la Primera Nada algunos de los granos de arcilla se hacen visibles porque comienzan a compactarse entre ellos hasta hacernos sensibles a la percepción de algo que identificamos como una piedra, a la que llamaremos Piedra Uno.

La presión que ejercen los granos de arcilla que conforman Piedra Uno es tan grande que al final la piedra acaba estallando y llenando una ínfima porción de la piscina de estrellas y planetas.

¿De donde surgieron los planetas y las estrellas?.

De la piedra

¿Y de dónde surgió la piedra?.

De los granos de arcilla que conforman la Primera Nada.

En la inteligencia humana se concibe “la nada” como “ausencia absoluta de algo”..pero lo que realmente es la nada es “la ausencia absoluta de algo perceptible según los parámetros humanos”.

Imaginemos ahora que en el 5% de la Primera Nada percibimos de repente que también hay otra piedra de la cual hasta ahora no nos habíamos percatado, y a la que por ello pasamos a llamar Piedra Cero.

La Piedra Cero no ha estallado aún como si hizo la Piedra Uno. Hasta ahora eramos  conscientes de que había una Piedra Uno que había estallado y que había provocado con ello la aparición de estrellas y planetas..pero no lo eramos de que había una Piedra Cero aún intacta, que se habría formado también como la Piedra Uno en la Primera Nada, pero de cuyo proceso de formación, a diferencia del de la Piedra Uno, no nos habíamos percatado..

Visualizamos ahora en otro lugar de la Primera Nada, y vemos que también allí hay otras piedras que se están formando ahora mismo, y que por tanto acabaran teniendo existencia al margen de Piedra Cero y Piedra Uno.

Los efectos cuánticos dan lugar a que los granos que componen la nada absoluta se distribuyan en tres tipos de nada.

La primera nada estaría constituida por el 5% de bosones de Higgs, la segunda nada por el 23% de materia oscura, y la tercera nada por el 72% de energía oscura.

La Piedra Uno habría sido la singularidad espacio temporal que habría dado origen al Big Bang entre las aguas de los granos de arcilla que conforman la Primera Nada..

Nos hacemos así conscientes de que todas las piedras de las que hemos sido testigos se forman entre el 5% de granos que constituyen la Primera Nada, o sea, entre los bosones de Higgs.

Lo de la concepción de la nada como ausencia absoluta de algo es una construcción mental ficticia originada a consecuencia de nuestra visión del universo, a través de la cual asimilamos lo perceptible a “algo”, y lo imperceptible a “nada”.

Pero en realidad esa nada es “algo imperceptible sometido a efectos cuánticos”..

La relación de Jesús con los esenios según el nexo del ocultismo

Retrato de Helena Petrovna Blavatsky, fundadora de la Sociedad Teosófica
Retrato de Helena Petrovna Blavatsky, fundadora de la Sociedad Teosófica

Espiritismo teosófico en la visión del Jesús esenio

Las dataciones paleográficas y los datos históricos aportados han permitido establecer un consenso entre la comunidad científica que sitúa la existencia de la Comunidad de Qumrán entre el 150 a.C. y el 68 d.C., período que abarcaría entonces desde la insurrección de Jonatán Macabeo contra los seléucidas, hasta la destrucción del asentamiento de la Comunidad por Vespasiano en al año 68, al comienzo de la insurrección judía contra Roma que acabó con la destrucción del Templo de Jerusalén en el año 70.

Hacia el año 150 a.C. se retiraron los Hijos de Zadok a las cuevas de Qumram a causa de una disputa teológica, según se desprende del contenido de los manuscritos de la secta:

En el cuerpo del documento del Mar Muerto conocido como (4QMMT), se hace una referencia a una veintena de disposiciones legales referentes a la ley relativa a los sacrificios, las ofrendas sacerdotales, la pureza ritual, etc. Todas estas referencias legales constituían puntos de discrepancia entre los sectarios de Qumrán y los sacerdotes del Templo de Jerusalén con quienes estaban enfrentados. Así lo deja claramente establecido este documento (1)

Un autor como Flavio Josefo (37 – 101) decía que los esenios se encontraban viviendo en zonas urbanas y rurales, no en cuevas (Guerra de los judíos II,7), un hecho al que aludía también el otro autor del siglo I que los menciona a los esenio, Filón de Alejandría (13 a.C. apróx. – 48 d.C. apróx.). Uno y otro autor de la Antigüedad coinciden pues en señalar que los esenios tenían un modo de vida comunitario, aunque su vida comunitaria se desarrollaba en áreas urbanas o poblados rurales, no aislados de la sociedad en cuevas.

Al respecto decía por ejemplo Filón de Alejandría:

Viven en el mismo (lugar) distribuidos en thíasoi, hetairíai y syssítia (oi¹kou=si d e)n tau)t%½ kata qia/souj e(tairi¿aj kaiì sussi¿tia pepoihme/noi) y pasan la vida ocupados en todo lo relativo al beneficio común (2)

El término esenio, a pesar de ser referenciado por Filón de Alejandría y Flavio Josefo, es desconocido en los textos veterotestamentarios, neotestamentarios, y en los de la literatura rabínica en general. Los autores de la Antigüedad que nombran a los esenios como Filón de Alejandría o Flavio Josefo eran respectivamente un filósofo judío helenizado y un historiador también judío romanizado. Esenio es pues un término greco-romano ignorado por los judíos rabínicos, por emplear un concepto que los identifiqué con el judaísmo tradicional.

En realidad el término esenio fue popularizado en la segunda mitad del siglo XIX por algunos autores esotéricos, y en la segunda mitad del siglo XX, después del descubrimiento de los Manuscritos de Qumrán, ha sido utilizado por otros autores para esconder la verdadera filiación de los sectarios de las cuevas del Mar Muerto.

A pesar de que en la cultura popular se asocian los esenios a una de las sectas judías existentes en la época en la que según la tradición debió vivir Jesús, no hay constancia de ello en la literatura religiosa judía. No hay entonces ninguna constancia histórica documentada que avale que los esenios hayan sido una secta judía existente en la época de Jonatán Macabeo (161 a.C. – 142 a.C.), tiempo en el que se produjo el exilio de los Hijos de Zadok a las cuevas del Mar Muerto. Por lo tanto la asimilación entre sectarios de Qumrán y esenios no tiene base documentada.

En cuanto a la supuesta mención de Jesús en el “Testimonio Flaviano”, ningún autor antes del siglo IV hace referencia a que tal alusión estuviese recogida en la obra de Flavio Josefo “Antigüedades Judías”, escrita hacia finales del siglo I.

Origenes Adamantius (185-254), uno de los Padres de la Iglesia, hizo referencia a la obra de Flavio Josefo sin nombrar la existencia del susodicho Testimonio Flaviano, y el primer autor conocido que aludió a una referencia al Jesús Mesías en la obra de Josefo fue el obispo Eusebio de Cesarea, quien vivió aproximadamente entre los años 277 y 340, y que dio una versión en griego del supuesto Testimonio Flaviano diez años más tarde de su nombramiento como obispo.

Existe entonces constancia documental respecto de que la existencia del “Testimonio Flaviano” no fue referenciada hasta unos doscientos treinta años después que supuestamente lo hubiese escrito Josefo, pues no fue hasta el año 323 que el obispo Eusebio de Cesarea aludió en su obra “Historia Eclesiástica” al hecho de que Flavio Josefo hubiese hecho a su vez referencia hacia fines del siglo I en su obra Antigüedades Judías” al Jesús Mesías.

¿Por qué empezó a ser conocido que una obra de referencia en la Antigüedad como las “Antigüedades Judías” de Flavio Josefo, escrita hacia el año 93,  contenía unas palabras referentes al Jesús Mesías de las que solo se tuvo constancia a través de la obra de un obispo que había sido escrita en el año 323?..

El nexo que une al Jesús Mesías con la supuesta secta judía de los esenios está en el ocultismo europeo que comenzó a desarrollarse en Rusia en la segunda mitad del siglo XIX. Helena Petrovna Blavatsky, escritora rusa ocultista escribió la obra ”Isis sin velo” en 1877, donde se relacionaba a Jesús con los esenios mencionados por Flavio Josefo.

Fue una de los fundadores de la Sociedad Teosófica, sociedad secreta de carácter espiritista y ocultista, siendo este movimiento el que comenzó a popularizar la idea de la relación entre el Jesús Mesías y los esenios, a los que autores de la Antigüedad como Flavio Josefo o Filón de Alejandría aludían como una de las sectas judías existentes en el siglo I.

Ningún libro del Nuevo Testamento  relaciona a Jesús con los esenios, ni siquiera son estos nombrados en estos escritos sagrados cristianos. A pesar de ello, en el subconsciente colectivo de muchos cristianos se considera que los esenios constituyeron una secta judía mencionada en los textos del Nuevo Testamento.

(1) César Vidal Manzanares, “El origen de la secta del mar Muerto a la luz de 4QMMT”, 1990
(2) Hypothetica. 11,5

Explicación de la alegoría del Adán creado del barro en la Biblia y el Corán

Líquido amniótico como arquetipo del agua de vida
Líquido amniótico como arquetipo del agua de vida

Contextualización psicológica del mito bíblico y coránico acerca de la creación de Adán

Una de las características de la mente humana es la de ser susceptible a la percepción del mundo causal, o lo que es lo mismo, a la racionalización de las causas primeras. En este sentido las elaboraciones cosmogónicas de los pueblos de la antigüedad siguen patrones psicológicos comunes porque para poder racionalizar ese mundo causal la mente humana tiende a buscar arquetipos de la naturaleza, ya que solo podían aspirar a explicar lo desconocido a partir de lo conocido.

La razón de haber visualizado el origen de todo el universo físico a partir de las Aguas Primordiales,  o de cualquier forma de vida a partir del agua en las cosmogonías religiosas y en los tratados científicos de la antigüedad, pudo deberse a que en el intento de racionalizar ese mundo causal los pensadores que creaban escuela pudieran fijarse en algo tan normal  como podía ser el propio nacimiento humano a partir del útero materno.

Siguiendo este esquema psicológico, no sería difícil imaginar como el medio acuoso en que se desarrolla la vida humana en el seno materno en forma de líquido amniótico, se hubiera posicionado ante la mente humana como el arquetipo natural del que habrían tomado el patrón para imaginar aquellas Aguas Primordiales como el elemento primigenio del que todo surgió, o para imaginar el agua como el elemento del que surgiría la vida.

En lo que respecta a las concepciones cosmogónicas que idealizan la creación del primer ser humano a partir del barro, el arquetipo natural que las idealizaría en el mundo causal habría residido en la capacidad creativa del hombre artesano, la cual se habría proyectado sobre la imagen de los dioses que enseñarían a los seres humanos el arte de moldear el barro. El aliento divino insuflado sobre el ser moldeado del barro acabaría por otorgarle vida a este.

Podemos visualizar así como el barro que reside en el fondo de las Aguas Primordiales en el mundo causal (1) tiene su arquetipo en el mundo de los sentidos físicos en la vida humana que se está gestando en el seno del útero materno rodeado del líquido amniótico.

La vida humana en gestación equivaldría entonces al barro del que fue moldeado el ser humano, y el líquido amniótico en el que este se desarrolla a las Aguas Primordiales que constituyen el elemento donde nace la vida. La divinidad es desde tal perspectiva psicológica concebida como el artesano que va dando forma al barro que se gesta en el medio acuoso.

El barro es por tanto una alegoría del ser humano que se está formando en el seno del útero materno rodeado del líquido amniótico, mientras dios hace que vaya adquiriendo las características físicas predeterminadas como un artesano que va moldeando su obra a voluntad, dios que al insuflarle el aliento de vida, o sea, el efecto de su voluntad otorgadora de existencia, se convierte en la mente humana en el arquetipo del Principio Creador..

(1) El Adán acadio y su incidencia en la configuración del dogma de la Trinidad

Sobre la mención del Profeta Abraham en las Tablillas de Ebla

Fragmento con texto cuneiforme de Tablilla de Ebla
Fragmento con texto cuneiforme de Tablilla de Ebla

La ausencia de documentación histórica y arqueológica que respalde la historicidad de los profetas nombrados en el Antiguo Testamento ha sido frecuentemente fuente de controversias entre quienes se atienden a los aportes de las evidencias científicas, y quienes por sus creencias religiosas consideran que a pesar de la ausencia de prueba científica alguna, los mitos veterotestamentarios o coránicos constituyeron la manifestación real de hechos de naturaleza histórica.

En este sentido, surge de cuando en cuando quien recurre a una supuesta evidencia histórica o arqueológica recientemente conocida para afirmar que aquello que dice su creencia religiosa sobre determinados personajes o sucesos recogidos es su libro sagrado ha sido constatado por fin científicamente.

Uno de estos intentos de manipulación de un descubrimiento arqueológico ha ocurrido cuando al traducirse lo que se hallaba escrito en las Tablillas de Ebla, se ha intentado asociar estas con una supuesta evidencia documental que vendría a avalar la raíz histórica de tres personajes de la tradición profética contenida en la Biblia y en el Corán,  Abraham, Ismael, y David, cuyos nombre aparecerían según los sostenedores de esta teoría aludidos en caracteres cuneiformes en las mencionadas Tablillas de barro de Ebla.

La manipulación servida

La afirmación tergiversada de que en las Tablillas de Ebla se nombra a los profetas Abraham, Ismael, y David, parte de un autor musulmán llamado Adnan Oktar (cuyo pseudónimo es Harun Yahya) ver aquí

Pero los especialistas que han investigados las Tablillas de Ebla no dicen que en ellas aparezca los nombres del Profeta Abraham, del Profeta Ismael, y del Profeta David.

Lo que si dice algún especialista en arqueología bíblica es que al intentare traducir la escritura cuneiforme de las Tablillas se han podido reconstruir algunos nombres propios que filológicamente podrían corresponderse con el de algunos de los nombres de personajes veterotestamentarios, algo que no ha sido aún corroborado de manera fehaciente, solo se habla por ahora de posibles similitudes fonéticas entre unos y otros nombres.

De todas formas, se refiere en este supuesto a  que podría aparecer el nombre de alguien que se llamaba Abraham o algo parecido, y que por la comparación filologica de los supuestos caracteres cuneiformes eblaíta de ese nombre con el hebreo que se correspondería con el de Abraham, podría existir una similitud entre ambos, de lo que en absoluto se deduce que el probable nombre eblaíta de Abraham contenido en las tablillas se debiese asociar al “Profeta Abraham” de la Biblia y del Corán.

De particular interés son los nombres de lugares y personas. Encontramos una extensa zona de superposición entre las tablas de Ebla y el texto bíblico. Entre los muchos nombres personales, tanto en la Biblia y las tablas son las siguientes: Abraham, David, Esaú, Ismael, Israel, Micaías, Michael, y Saulo. Hemos normalizado la ortografía de los nombres que se ajusten al modelo bíblico, pero la ortografía en eblaíta es tan estrecha en todos los casos que no puede haber ninguna duda de la identidad de los nombres. (En ningún caso podemos decir que las personas son idénticas, sin embargo.) En algunos casos, sobre todo la de David (que en eblaíta se escribe da-ud-um), el nombre no se conoce de ninguna otra fuente en la antigüedad. (1)

El estudio de las Tablillas de David Noel Freedman fue en el que se inspiró Harun Yahya para elaborar su tesis de que los nombres de tres profetas coránicos, Abraham, Ismael y David, estaban contenidos en aquellas Tablillas de barro del tercer milenio a.C. Pero ni el mismo David Noel Freedman establece la relación inequívoca entre los probables nombres contenidos en las Tablillas de Ebla y los personajes de la tradición bíblica o coránica. Solo habla de probables similitudes entre nombres propios contenidos en unos y otros textos, no de que a los nombre de los de los textos eblaítas se les pudiesen asociar las mismas connotaciones o atributos religiosos que a los personajes de similar nombre escritos en los textos bíblicos o coránicos.

Entre el Profeta Abraham y David habrían mediado muchas generaciones según la tradición, y el personaje llamado Saulo en las mismas Tablillas según la transcripción de David Noel Freedman (ver texto de su obra más arriba), ¿se correspondería acaso con el San Pablo de los textos neotestamentarios?..

Breve historia del reino de Ebla

El asentamiento de Ebla, situado en la Siria septentrional, se remonta a comienzos del III milenio a.C., pero su transformación en un reino con capacidad expansiva no acontece hasta cerca del 2.400 a.C., tiempo que se corresponde con el período en el que se han datado las tablillas más antiguas.

Hacia el 2.250 a.C. Ebla es saqueada por invasores acadios, hecho que supuso el fin cultural del reino debido a que a partir de entonces cayó en deshuso tanto la lengua eblaíta como la sumeria, idiomas ambos en los que estaban grabadas las tablillas. La lengua del reino fue entonces sustituida por la de los invasores acadios.

La decadencia cultural después del saqueo del reino por los acadios de Naram-Sin no supuso sin embargo su desaparición como entidad política, pues el reino fue posteriormente restaurado. Sufrió otra invasión amorrita hacia mediados del XIX a.C.  que tampoco supuso su desaparición política, aunque en el plano cultural nunca volvió a resurgir su antiguo esplendor.

El período de pervivencia política aunque de decadencia cultural se extendió desde la invasión acadia hacia el 2.250 a.C. hasta la de los hititas en torno a 1.650 a.C.. Durante ese tiempo fue el idioma acadio, y en menor medida el amorrita, el que hizo de lengua oficial del reino de Ebla.

Tras la invasión hitita en 1.650 a.C. se cierra definitivamente la historia política del reino de Ebla.

La imposible crónica de los profetas en las Tablillas de Ebla

Este escueto resumen alusivo a la historia de las tablillas de Ebla viene a razón de establecer un marco cronológico para las mismas, en base a los datos aportados hasta el momento por la documentación histórica y arqueológica disponible.

Dado que las tablillas fueron redactadas en eblaíta y sumerio, estas no pueden recoger acontecimientos fechados con posterioridad al 2.250 aproximadamente. La caída en desuso de una y otra lengua traza una línea divisoria que viene ha indicar que con posterioridad al 2.250 no se volvió a escribir en eblaíta ni sumerio sobre las tablillas hasta ahora conocidas.

No obstante esta constatación arqueológica, hay quien dice que en estas tablillas se han encontrado tres nombres que han sido identificados con otros tantos profetas bíblicos anteriores al visionario José.

Estos tres personajes que se encuentran mencionados tanto en la Biblia como en el Corán, serían según los sostenedores de esta teoría, el profeta David, el profeta Abraham, y el profeta Ismael.

Según se desprende del relato veterotestamentario del Génesis, Abraham habría vivido tres generaciones antes que José (fue padre de Isaac, abuelo de Jacob, y bisabuelo de José el visionario), el cual habría residido en las Dos Tierras, siempre según el relato veterotestamentario, durante el dominio de los príncipes pastores, período que abarcaría desde mediados del siglo XVII a mediados del XVI a.C..

Bajo tal condicionamiento establecido por el mismo Libro del Génesis, no se puede sino inferir que Abraham debió haber vivido, según la propia lógica del relato tradicional, en algún lapso temporal comprendido dentro de la primera mitad del segundo milenio a.C.

Teniendo en cuenta que Ismael fue hijo de Abraham, es de sentido común situarlo cronológicamente más cercano aún al tiempo de José (mediados del XVII a.C. – mediados del XVI a.C.).

En lo que respecta al tercero de los profetas supuestamente mencionados en las tablillas en eblaíta y sumerio de Ebla, David, la cronología bíblica lo sitúa entre fines del XI a.C. y mediados del X a.C.

Tenemos así que la datación de las Tablillas de Ebla las sitúa cronológicamente entre el 2.400 a.C. y el 2.250 a.C. aproximadamente. El que dos de esos personajes, Abraham y su hijo Ismael, hubiesen vivido en un tiempo comprendido en la primera mitad del segundo milenio, y que el tercero de ellos, David, lo hubiese hecho entre fines del siglo XI a.C. y principios del X a.C., siempre según la tradición, hace que estas no puedan ser aceptadas como crónicas históricas para estos personajes bíblicos, puesto que fueron redactadas con varios siglos de anterioridad al tiempo en que la tradición los hace vivir.

Si en ellas aparecen los nombres de Abraham, Ismael, y David, significría que según las Tablillas de Ebla, escritas en cuneiforme ebaíta y sumerio y datadas entre el 2.400 y el 2.250 a.C., estos personajes tendrían que haber vivido dentro de este lapso temporal, ¿cómo pueden ser crónicas que confirmen la realidad histórica de protagonistas  bíblicos que con estos mismos nombres habrían vivido entre la primera mitad del segundo milenio y principios del primer milenio a.C.?, por no decir de la inclusión del nombre de Saulo, también mencionado por David Noel Freedman como uno de los que aparece en las Tablillas al hacer su transcripción..

La inclusión de los nombres de los profetas en el imaginario de los antiguos israelitas pudo suponer que la adopción de tales nombres se debiese al hecho de que estos hubiesen sido adoptados de entre los que ya circulaban en textos de los pueblos de Siria-Palestina desde hacía muchas generaciones por haber sido personajes de cierta relevancia, no habiendo ninguna constancia de que fuese esta de naturaleza religiosa.

Del mimso nombre de David,  rey en la Biblia o Profeta en el Corán, afirma David Noel Freddman que solo se conoce una filología similar del mismo en un texto de las Tablillas de Ebla, aparte de su mención en los textos veterotestamentarios.

Teoría de la pseudonimia con las Tablillas de Ebla

El hebreo arcaico utilizado en la época del primer templo comenzó a formarse después del X a.c., y a partir del VII a.c. comenzó a ser sustituido por el arameo, época a partir de la cual comenzaron a redactarse en ambas lenguas los primeros textos veterotestamentarios. En la época en que el pseudohistoricismo hace vivir a Moisés, siglos XIII-XII a.C. no se conocían ninguna de aquellas dos lenguas, pues era entonces el fenicio-hebraico la que pudieron conocer las tribus israelitas de aquel período histórico.

A pesar de ello y contra toda lógica, puesto que no existe texto veterotestamentario alguno escrito en fenicio-hebraico, este pseudohistoricismo le otorga a Moisés la autoría de algunos de los escritos sagrados hebreos. Las lenguas en las que fueron redactados aquellos más antiguos, hebreo o arameo, no eran conocidas en los tiempos en los que la cronología bíblica hace vivir a Moisés. De ello se puede inferir que la pseudonimia fue una práctica usual en el proceso de transcripción de distintos relatos mitológicos mesopotámicos al canon religioso hebreo a partir de la segunda mitad del primer milenio a.C. ya en tiempos del Segundo Templo.

La confirmación de que de la transcripción de determinados caracteres cuneiformes de las Tablillas de Ebla surgirían los nombres de Abraham, Ismael, o David, permitiría sustentar sobre una base arqueológica la hipótesis de que dichos nombres fueron tomados como referencias por los sacerdotes hebreos de la segunda mitad del primer milenio para dar nombres a algunos de los principales protagonistas de sus relatos veterotestamentarios.

Si las Tablillas de Ebla no pueden haber sido crónicas de los personajes de la tradición profética de la Biblia y el Corán, si pueden en cambio haber servido de inspiración para el proceso contrario, o sea, para que los sacerdotes hebreos hubieran llegado de alguna manera a tener conocimiento de aquellos personajes de los textos eblaítas y los hubiesen adoptado para dar nombre a los protagonistas de sus escritos sagrados.

¿Fueron entonces tomados los nombres de algunos de los personajes veterotestamentarios, como Abraham, Ismael o David, de las Tablillas de Ebla para ser adoptados en un ejercicio de pseudonimia por los sacerdotes hebreos del tiempo del Segundo Templo, y construir con esos nombres parte de sus relatos sagrados?.

(1) David Noel Freedman, “Las Tablas de Ebla y la tradición de Abraham”, en Reflexiones sobre el mormonismo: judeo-cristiana de Parallels, ed. Truman G. Madsen (Provo, UT: Centro de Estudios Religiosos, Universidad Brigham Young, 1978, 67-78.

El velo en la escuela pública como derecho a la integridad moral de la alumna

Conciencia e integridad moral
Conciencia e integridad moral

Una argumentación jurídica sobre un derecho civil

A mi juicio el asunto del uso del velo en los colegios públicos debiera plantearse como el ejercicio de un derecho civil que debiera amparar la libertad individual, y no como el del ejercicio de un deber religioso que por su naturaleza debiera estar por encima de cualquier norma civil. En el primer caso se apelaría a la conciencia de una sociedad que reclamándose laica debiera ser consecuente con sus principio teóricos de igualdad y tolerancia, en el segundo se estaría intentando manipular las creencias para que se aceptase que estas pueden colocarse por encima de las normas civiles, y de tal modo poder así ser utilizadas para intereses políticos. Este es el verdadero dilema del velo, a mi parecer.

El derecho a la integridad moral y a no ser sometido a trato degradante está recogido en la Constitución. En mi opinión, si se demostrase que el uso del velo se debe a una práctica relacionada con un sentimiento profundo de naturaleza moral, la aplicación de una norma que suponga forzar a su abandono en el espacio público donde se ejercen derechos fundamentales, como es aquel en el que se recibe educación, equivaldría a un acto mediante el que se sometería a la persona afectada a una situación de socavación de su integridad moral..

No hablo de lo que debiera demostrarse ante la sociedad ni ante nadie en concreto, sino de lo que en todo caso debiera probarse ante el Tribunal Constitucional si se formalizase un recurso ante esta instancia (1).

El  hecho de que una mujer musulmana lleve velo no significa que posea superioridad moral alguna sobre aquellas que no lo portan, que no tenga a los mismos apegos materialistas que pudieran tener estas, o que no se deje también manipular por la moda. Así como de igual manera, una mujer que no lo porte puede ser perfectamente poseedora de cualidades humanas destacables, no ser nada materialista, y no ser de las que se dejan manipular por la moda. Esto me parece muy obvio. El mero hecho de portar el velo, o de no hacerlo, no es en absoluto indicativo de lo que hay en el corazón de las personas. Pero si lo es  para apelar a la conciencia moral de la alumna como argumento jurídico que impida imponer una prohibición del velo en la escuela pública en base a la definición que de “integridad moral” da el propio Tribunal Supremo, doctrina jurisprudencial que expondré unas líneas más adelante.

Desde mi punto de vista, para que el uso del velo en la escuela pública fuese considerado como una práctica religiosa desde la perspectiva jurídica, debieran aportarse pruebas preceptúales que demostrasen que el fundamento para calificarlo como tal se encuentra en la base doctrinal que sustenta la creencia. Si así se demostrase, sí que sería procedente plantear la prohibición de su uso en la escuela pública como un cercenamiento del derecho a la libertad religiosa. Pero siendo fácilmente demostrable que desde las mismas instancias desde las que se apela a este argumento para oponerse a la prohibición, se dice bajo otras circunstancias que el uso del velo no es una práctica religiosa sino cultural, se está cayendo en una contradicción que pone en situación de debilidad evidente esta estrategia de defensa, pues queda patente que la misma no se basa en argumentos sólidos y probatorios, sino en meras especulaciones condicionadas por la adhesión a intereses determinados, según yo lo entiendo.

Elevar la tradición al mismo rango que el que se encuentra la inteligencia revelada equivale a asociarla a la voluntad de dios manifestada en aquella. La realidad histórica y sociológica de que es esto precisamente lo que ha ido conformando el Islam a lo largo del tiempo, evidencia que no todo aquello que se engloba bajo el epíteto de islámico es inteligencia revelada, pues bajo tal calificativo quedaría entonces englobado tanto la aportación de la inteligencia divina, manifestada en el Corán, como la de la humana, recogida en la Sunna y los hadits. Bajo tal premisa, el uso del velo solo podría ser definido como práctica religiosa si constituyese parte del fundamento de la Revelación, pero no si lo hiciese del de la Tradición, pues resulta absolutamente incongruente atribuirle a esta características divinas. Es el propio Corán el que condena la asociación de algo a dios.

Tal como yo lo veo, los consejos escolares no pueden implementar normas que obliguen a una alumna a renunciar a un hábito como es el de llevar velo, que, desde su convicción interna, suponga un elemento esencial de su conciencia moral. Utilizar una normativa fijada por el consejo escolar para obligarla a renunciar a sus convicciones profundas, supone someterla a un trato degradante. La Constitución en su artículo 15 es muy clara a este respecto. La normativa que prohíbe hábitos estéticos alegando buscar el respeto en el centro escolar, se transforma precisamente en su reverso cuando su aplicación tiene por objetivo eliminar una práctica que atañe a la conciencia moral de la persona, pues nunca buscar la denigración de un ser humano ha significado avanzar en la promoción de ese respeto que hipócritamente se invoca.

Jurídicamente, la integridad moral se define como “un atributo de la persona, como ente dotado de dignidad por el solo hecho de serlo, esto es, como sujeto moral, fin en sí mismo, investido de la capacidad para decidir responsablemente sobre el propio comportamiento” (2), según El Tribunal Supremo. La legislación penal española la considera como un bien jurídico penalmente protegido. En la Ley Orgánica 10/1995 de 23 de noviembre, queda concretada la responsabilidad penal ante una conculcación del derecho a la integridad moral en el párrafo 1, artículo 173, Título VII, del Libro II.

Según mi percepción, reflexionar sobre el hecho de que para algunas alumnas musulmanas portar el velo signifique exteriorizar lo que en su conciencia consideran un elemento esencial de su integridad moral, podría ayudar a encontrar el punto de equilibrio entre los principios de laicidad y de libertad religiosa en la escuela pública. La integridad moral constituye un atributo de la dignidad de la persona, según ha dictaminado el propio Tribunal Supremo, por lo que concebir el uso del velo como un asunto que atañe a la dignidad personal de las alumnas que voluntariamente decidan portarlo, debiera ayudar a evitar tanto los reparos de los sectores laicos, como la manipulación que desde determinados sectores religiosos se pretendiese sobre su uso, pues desde tal consideración, el asunto del velo en la escuela pública quedaría acotado en el campo de los derechos civiles.

En lo referente a la argumentación jurídica sostenida por aquellos líderes de las diversas asociaciones musulmanas que en lugar de apelar al derecho a la libertad religiosa lo hacen a la del derecho a la Propia Imagen para amparar el uso del velo en la escuela pública, se puede constatar a través de un análisis más detallado de este derecho fundamental recogido como tal en el artículo 18 de la Constitución, que su verdadera significación jurídica nada tiene que ver con lo que ellos parecen interpretar de la misma. En la Ley Orgánica 1/1982 de 5 de mayo, se desarrolla el significado jurídico del derecho a la Propia Imagen en su Capítulo II, artículos Séptimo, Octavo, y Noveno. Cotejando lo que se dice en esta ley Orgánica con el contexto en el que estos líderes utilizan el concepto del derecho a la Propia Imagen, se puede extraer objetivamente la conclusión de que confunden el derecho a usar el velo en la escuela pública, con la significación jurídica del “Derecho a la Propia Imagen” recogida en la legislación española.

Los aspectos que de nuestra persona deseamos preservar de la difusión pública constituyen el fundamento de derecho sobre el que se asienta el principio del derecho a la Propia Imagen en su dimensión constitucional, tal como viene recogido en la Sentencia del Tribunal Constitucional 81/2001 de 26 de marzo. Preservar la visión del cabello de la mirada de los demás no encajaría en esta figura jurídica, pues no estamos ante un caso de divulgación de aspectos que atañan a la intimidad de la alumna por medio de canales de difusión púbica.

El abogado defensor de Najwa Mahla no apeló al derecho a la Propia Imagen como fundamento de su estrategia jurídica en defensa del derecho de la joven a llevar velo en el colegio público al que asistía, pero si lo hizo a los artículos 10 (dignidad de la persona) y 16 (libertad religiosa) de la Constitución. Recurrió en noviembre de 2010 la Resolución dictada tres meses antes por el Viceconsejero de Organización Educativa de la Comunidad de Madrid (Exp 586/10), mediante el que se sancionaba a la joven Najwa por llevar velo en clase, contradiciendo según alegaba el colegio las normas internas de este.

El recurso que fue desestimado en enero de 2012 por el Juzgado de lo Contencioso Administrativo nº 32 de Madrid, fundamentando en derecho que la prohibición del colegio a la alumna para que asistiese a clase con velo no constituye una vulneración de los artículos 10 (dignidad de la persona) ni 16 (libertad religiosa) de la Constitución (Sentencia nº 35/2.012).

Quizás debiera replantearse el asunto desde la perspectiva del concepto jurídico del derecho a la integridad moral recogida en el artículo 15 de la Constitución y la sentencia del Tribunal Supremo (2).

 (1) El presente artículo es un compendio de los comentarios realizados por el autor del mismo entre el 24 de abril y el 5 de mayo de 2010 en la “Carta a Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid” redactada en su momento por los  movimientos de apoyo a la joven Najwa Malha.
(2) Sentencia del Tribunal Supremo de 3.10.2001 ( RJ 2001/8551).