Explicación de la alegoría del Adán creado del barro en la Biblia y el Corán

Líquido amniótico como arquetipo del agua de vida
Líquido amniótico como arquetipo del agua de vida

Contextualización psicológica del mito bíblico y coránico acerca de la creación de Adán

Una de las características de la mente humana es la de ser susceptible a la percepción del mundo causal, o lo que es lo mismo, a la racionalización de las causas primeras. En este sentido las elaboraciones cosmogónicas de los pueblos de la antigüedad siguen patrones psicológicos comunes porque para poder racionalizar ese mundo causal la mente humana tiende a buscar arquetipos de la naturaleza, ya que solo podían aspirar a explicar lo desconocido a partir de lo conocido.

La razón de haber visualizado el origen de todo el universo físico a partir de las Aguas Primordiales,  o de cualquier forma de vida a partir del agua en las cosmogonías religiosas y en los tratados científicos de la antigüedad, pudo deberse a que en el intento de racionalizar ese mundo causal los pensadores que creaban escuela pudieran fijarse en algo tan normal  como podía ser el propio nacimiento humano a partir del útero materno.

Siguiendo este esquema psicológico, no sería difícil imaginar como el medio acuoso en que se desarrolla la vida humana en el seno materno en forma de líquido amniótico, se hubiera posicionado ante la mente humana como el arquetipo natural del que habrían tomado el patrón para imaginar aquellas Aguas Primordiales como el elemento primigenio del que todo surgió, o para imaginar el agua como el elemento del que surgiría la vida.

En lo que respecta a las concepciones cosmogónicas que idealizan la creación del primer ser humano a partir del barro, el arquetipo natural que las idealizaría en el mundo causal habría residido en la capacidad creativa del hombre artesano, la cual se habría proyectado sobre la imagen de los dioses que enseñarían a los seres humanos el arte de moldear el barro. El aliento divino insuflado sobre el ser moldeado del barro acabaría por otorgarle vida a este.

Podemos visualizar así como el barro que reside en el fondo de las Aguas Primordiales en el mundo causal (1) tiene su arquetipo en el mundo de los sentidos físicos en la vida humana que se está gestando en el seno del útero materno rodeado del líquido amniótico.

La vida humana en gestación equivaldría entonces al barro del que fue moldeado el ser humano, y el líquido amniótico en el que este se desarrolla a las Aguas Primordiales que constituyen el elemento donde nace la vida. La divinidad es desde tal perspectiva psicológica concebida como el artesano que va dando forma al barro que se gesta en el medio acuoso.

El barro es por tanto una alegoría del ser humano que se está formando en el seno del útero materno rodeado del líquido amniótico, mientras dios hace que vaya adquiriendo las características físicas predeterminadas como un artesano que va moldeando su obra a voluntad, dios que al insuflarle el aliento de vida, o sea, el efecto de su voluntad otorgadora de existencia, se convierte en la mente humana en el arquetipo del Principio Creador..

(1) El Adán acadio y su incidencia en la configuración del dogma de la Trinidad

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