La relación de Jesús con los esenios según el nexo del ocultismo

Retrato de Helena Petrovna Blavatsky, fundadora de la Sociedad Teosófica
Retrato de Helena Petrovna Blavatsky, fundadora de la Sociedad Teosófica

Espiritismo teosófico en la visión del Jesús esenio

Las dataciones paleográficas y los datos históricos aportados han permitido establecer un consenso entre la comunidad científica que sitúa la existencia de la Comunidad de Qumrán entre el 150 a.C. y el 68 d.C., período que abarcaría entonces desde la insurrección de Jonatán Macabeo contra los seléucidas, hasta la destrucción del asentamiento de la Comunidad por Vespasiano en al año 68, al comienzo de la insurrección judía contra Roma que acabó con la destrucción del Templo de Jerusalén en el año 70.

Hacia el año 150 a.C. se retiraron los Hijos de Zadok a las cuevas de Qumram a causa de una disputa teológica, según se desprende del contenido de los manuscritos de la secta:

En el cuerpo del documento del Mar Muerto conocido como (4QMMT), se hace una referencia a una veintena de disposiciones legales referentes a la ley relativa a los sacrificios, las ofrendas sacerdotales, la pureza ritual, etc. Todas estas referencias legales constituían puntos de discrepancia entre los sectarios de Qumrán y los sacerdotes del Templo de Jerusalén con quienes estaban enfrentados. Así lo deja claramente establecido este documento (1)

Un autor como Flavio Josefo (37 – 101) decía que los esenios se encontraban viviendo en zonas urbanas y rurales, no en cuevas (Guerra de los judíos II,7), un hecho al que aludía también el otro autor del siglo I que los menciona a los esenio, Filón de Alejandría (13 a.C. apróx. – 48 d.C. apróx.). Uno y otro autor de la Antigüedad coinciden pues en señalar que los esenios tenían un modo de vida comunitario, aunque su vida comunitaria se desarrollaba en áreas urbanas o poblados rurales, no aislados de la sociedad en cuevas.

Al respecto decía por ejemplo Filón de Alejandría:

Viven en el mismo (lugar) distribuidos en thíasoi, hetairíai y syssítia (oi¹kou=si d e)n tau)t%½ kata qia/souj e(tairi¿aj kaiì sussi¿tia pepoihme/noi) y pasan la vida ocupados en todo lo relativo al beneficio común (2)

El término esenio, a pesar de ser referenciado por Filón de Alejandría y Flavio Josefo, es desconocido en los textos veterotestamentarios, neotestamentarios, y en los de la literatura rabínica en general. Los autores de la Antigüedad que nombran a los esenios como Filón de Alejandría o Flavio Josefo eran respectivamente un filósofo judío helenizado y un historiador también judío romanizado. Esenio es pues un término greco-romano ignorado por los judíos rabínicos, por emplear un concepto que los identifiqué con el judaísmo tradicional.

En realidad el término esenio fue popularizado en la segunda mitad del siglo XIX por algunos autores esotéricos, y en la segunda mitad del siglo XX, después del descubrimiento de los Manuscritos de Qumrán, ha sido utilizado por otros autores para esconder la verdadera filiación de los sectarios de las cuevas del Mar Muerto.

A pesar de que en la cultura popular se asocian los esenios a una de las sectas judías existentes en la época en la que según la tradición debió vivir Jesús, no hay constancia de ello en la literatura religiosa judía. No hay entonces ninguna constancia histórica documentada que avale que los esenios hayan sido una secta judía existente en la época de Jonatán Macabeo (161 a.C. – 142 a.C.), tiempo en el que se produjo el exilio de los Hijos de Zadok a las cuevas del Mar Muerto. Por lo tanto la asimilación entre sectarios de Qumrán y esenios no tiene base documentada.

En cuanto a la supuesta mención de Jesús en el “Testimonio Flaviano”, ningún autor antes del siglo IV hace referencia a que tal alusión estuviese recogida en la obra de Flavio Josefo “Antigüedades Judías”, escrita hacia finales del siglo I.

Origenes Adamantius (185-254), uno de los Padres de la Iglesia, hizo referencia a la obra de Flavio Josefo sin nombrar la existencia del susodicho Testimonio Flaviano, y el primer autor conocido que aludió a una referencia al Jesús Mesías en la obra de Josefo fue el obispo Eusebio de Cesarea, quien vivió aproximadamente entre los años 277 y 340, y que dio una versión en griego del supuesto Testimonio Flaviano diez años más tarde de su nombramiento como obispo.

Existe entonces constancia documental respecto de que la existencia del “Testimonio Flaviano” no fue referenciada hasta unos doscientos treinta años después que supuestamente lo hubiese escrito Josefo, pues no fue hasta el año 323 que el obispo Eusebio de Cesarea aludió en su obra “Historia Eclesiástica” al hecho de que Flavio Josefo hubiese hecho a su vez referencia hacia fines del siglo I en su obra Antigüedades Judías” al Jesús Mesías.

¿Por qué empezó a ser conocido que una obra de referencia en la Antigüedad como las “Antigüedades Judías” de Flavio Josefo, escrita hacia el año 93,  contenía unas palabras referentes al Jesús Mesías de las que solo se tuvo constancia a través de la obra de un obispo que había sido escrita en el año 323?..

El nexo que une al Jesús Mesías con la supuesta secta judía de los esenios está en el ocultismo europeo que comenzó a desarrollarse en Rusia en la segunda mitad del siglo XIX. Helena Petrovna Blavatsky, escritora rusa ocultista escribió la obra ”Isis sin velo” en 1877, donde se relacionaba a Jesús con los esenios mencionados por Flavio Josefo.

Fue una de los fundadores de la Sociedad Teosófica, sociedad secreta de carácter espiritista y ocultista, siendo este movimiento el que comenzó a popularizar la idea de la relación entre el Jesús Mesías y los esenios, a los que autores de la Antigüedad como Flavio Josefo o Filón de Alejandría aludían como una de las sectas judías existentes en el siglo I.

Ningún libro del Nuevo Testamento  relaciona a Jesús con los esenios, ni siquiera son estos nombrados en estos escritos sagrados cristianos. A pesar de ello, en el subconsciente colectivo de muchos cristianos se considera que los esenios constituyeron una secta judía mencionada en los textos del Nuevo Testamento.

(1) César Vidal Manzanares, “El origen de la secta del mar Muerto a la luz de 4QMMT”, 1990
(2) Hypothetica. 11,5
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