Acerca de los fundamentos zurdos del origen de la vida en la Tierra

El misterio de la mano izquierda de dios

El asteroide V precipitándose sobre el océano primigenio
El asteroide V precipitándose sobre el océano primigenio

Unos desvían el plano de luz polarizada hacia la izquierda, y otros hacia la derecha. Simbólicamente son como nuestras manos, las cuales tienen tal configuración que al superponer la una sobre la otra no pueden coincidir estructuralmente. A los primeros se les conoce como “levógiros” o “zurdos” y a los segundos como “dextrógiros” o “derechos”. Ambos son aminoácidos, pero en la Tierra solo los “ levógiros o zurdos” tienen función biológica, mientras que los “dextrógiros o derechos” son biológicamente inactivos.

Los “aminoácidos levógiros o zurdos” constituyen así la sustancia primordial sobre la que están edificados comúnmente todos los organismos vivos. Surgieron de la tierra depositada en el fondo de los océanos, y lo hicieron a partir de la combinación de elementos físico-químicos que interactuaron entre sí en el contexto de determinados acontecimientos geológicos y ambientales científicamente identificables.

El origen de la primigenia actividad biológica en la Tierra está pues en la combinación de elementos inorgánicos sometidos a determinados sucesos geológicos y ambientales.

El espermatozoide divino

La teoría de la Panspermia propuesta por el químico sueco Svante August Arrhenius en 1908 que viene a decir que la vida en la Tierra procede del espacio exterior y fue traída por meteoritos en los que viajaban bacterias, tiene dos interrogantes que la dejan inutilizada; cómo es posible que las bacterias mantuviesen su actividad biológica viajando por el espacio a lomos de un meteorito durante millones de años y que sobreviviesen al impacto de este contra la Tierra, y la más importante, las bacterias necesitan una base previa de ADN para formarse. ¿Cómo se formaron entonces las bacterias que viajaban en el supuesto meteorito que las trajo a la Tierra?.

Visualicemos la secuencia inversa de la constitución de la vida: las bacterias se forman a partir de moléculas de ADN, las moléculas de ADN se forman a partir de moléculas de proteínas, las moléculas de proteínas se forman a partir de moléculas de aminoácidos.

La Panspermia presupone que los aminoácidos se formaron entonces en un cuerpo celeste ajeno a la Tierra, ¿cómo se formaron en ese cuerpo celeste esos aminoácidos supuestamente extraterrestres?. La pregunta nos encierra en un círculo de imposible salida. Pero los aminoácidos de los que surgieron las proteínas, de las que luego derivaron las moléculas de ADN a partir de las cuales se formaron las bacterias, pudieron tener su origen en la misma Tierra, pese a sí que fue un asteroide el que dio origen al surgimiento de la vida en nuestro planeta.

¿Cómo es posible hacer compatible el hecho de que las moléculas básicas de la vida, los aminoácidos, surgiesen en la Tierra, con el hecho de que la vida en este mismo planeta proviniese de un asteroide venido del espacio exterior?..

Un meteorito caído en Australia en 1969 denominado Murchison por la localidad del estado australiano de Victoria donde cayó, contenía algunos de los 20 aminoácidos proteicos, es decir, de los aminoácidos que conforman las proteínas que componen los organismos vivos terrestres. Pero el hecho de que los meteoritos contengan aminoácidos no tiene porqué implicar automáticamente que estas moléculas orgánicas que en la Tierra conforman los ladrillos básicos de la vida tengan un origen necesariamente extraterrestre. Los aminoácidos pueden haber surgido también en la propia naturaleza terrestre.

Alegorizando el mecanismo del surgimiento de los aminoácidos podemos decir que un  asteroide hizo las veces de espermatozoide cósmico que fecundara  el óvulo dispuesto en el útero de la receptiva madre. Si el asteroide es el espermatozoide, el óvulo la parte de la tierra depositada en el fondo del océano primordial donde el asteroide impactó, el útero el océano primordial mismo, y la receptiva madre la Tierra..¿quién habría de ser el progenitor?..

El gran padre cósmico

El espermatozoide (el asteroide) viajaba en el esperma (la lluvia de asteroides), y contenía los elementos que lo hacían potencialmente fecundo (el carbono y el nitrógeno). Se unió al óvulo (el área de impacto en la tierra del océano primordial) que contenía también elementos que lo hacían fecundo (el oxígeno y el hidrógeno) en el útero (el océano primordial) de la progenitora (el planeta Tierra), para hacer germinar las primogénitas moléculas de la vida (los aminoácidos zurdos o levógiros).

Obviamente pueden haber interactuando aminoácidos extraterrestres en el origen de la vida en nuestro planeta, pero también pueden haber surgido estos en la propia Tierra, mediante la combinación de carbono y nitrógeno procedente del espacio exterior con oxígeno e hidrógeno terrestre, todo ello interactúando en las condiciones de presión y temperatura surgidas a raíz del impacto del meteorito con el fondo oceánico.

¿Pero por qué y cuándo se pudo haber precipitado este asteroide, al que podemos llamar “V” por su función alegorizada de asteroide que fecundara el primordial océano terrestre, sobre la superficie acuosa terrestre?.

Hace unos 4.000 millones de años las órbitas de Júpiter y Saturno sufrieron una resonancia orbital que alteró su velocidad de desplazamiento entorno al Sol, de tal modo que por cada vuelta que daba Júpiter, Saturno daba dos (resonancia orbital 1:2). Téngase en cuenta que la actual resonancia orbital Júpiter-Saturno es 5:2, o lo que es lo mismo, en nuestro momento astronómico actual en el tiempo que Júpiter da cinco vueltas al Sol, Saturno da solo dos.

Esta resonancia orbital entre Júpiter y Saturno produjo en el primero el efecto contrario que en el resto de los planetas, pues mientras estos se vieron impelidos a alejar sus órbitas del Sol a consecuencia de esta resonancia orbital, Júpiter se vio impelido a iniciar un lento acercamiento de su órbita a la estrella solar, a causa de que esta resonancia provocó una de las cíclicas perturbaciones que periódicamente azotan a este padre de los planetas del Sistema Solar, forzando una alteración de su eje de rotación.

Así, durante cientos de millones de años, en un período comprendido entre los 4.000 y los 3.500 millones de años, la variación en la velocidad de rotación de Júpiter entorno al Sol conllevó que su campo gravitatorio se viese afectado por ello, y como consecuencia incontables cuerpos celestes menores que se encontraban en el cinturón de asteroides próximos a este se viesen lanzados fuera de su área natural hacia el interior del Sistema Solar. Lo hicieron en forma de una lluvia de asteroides, muchos de los cuales fueron a caer sobre la superficie de la Luna, otorgándole a este satélite terrestre su actual configuración surcada de cráteres, y otros sobre la superficie terrestre, siendo en este contexto de perturbaciones astronómicas en el que el asteroide V compuesto de carbono y nitrógeno iría a impactar sobre el océano primordial de la Tierra.

En torno a un período comprendido entre los 3.800 y los 3.500 millones de años se estabilizó la órbita de Júpiter en torno al Sol, lo que supuso el cese de su aproximación orbital al mismo. Esto conllevó a su vez el fin de la lluvia de asteroides hacia el interior del Sistema Solar, y por tanto también sobre la Luna y la Tierra, tiempo astronómico que coincide con la gestación de las primitivas formas de vida en la Tierra.

La colisión de V con la tierra yaciente en el fondo oceánico rico en oxígeno e hidrógeno a una velocidad X, produjo determinadas magnitudes físicas de presión y temperatura, que conjuntamente con los procesos físico-químicos en los que interactuarían la materia inorgánica extraterrestre con la terrestre, darían lugar a la aparición de los considerados por la ciencia biológica como los ladrillos de la vida, los primigenios aminoácidos zurdos o levógiros que actuarían desde entonces como primogénitas moléculas orgánicas.

Entre 200 y 500 millones de años después del impacto estos acabarían dando lugar a las primitivas formas de vida bacteriana, luego de que durante estos inmensos lapsos temporales los aminoácidos levógiros hubiesen ido constituyendo procesos biológicos durante los que estas moléculas se irían uniendo unas con otras a través de enlaces peptídicos hasta conformar proteínas,  las que a su vez acabarían constituyendo las moléculas de ADN bases de la información genética que se iría transmitiendo durante la evolución biológica de las especies.

El mayor misterio de la vida es el porqué de su naturaleza zurda y no diestra

De las dos configuraciones bioquímicas de los aminoácidos, aquellos que tienen el grupo amina proyectado hacia la derecha del carbono asimétrico, y que por ello desvían el plano de luz polarizada hacia la derecha, denominados dextrógiros o derechos, y aquellos que tienen el grupo amina proyectado hacia la izquierda del carbono asimétrico, y que por ello desvían el plano de la luz polarizada hacia la izquierda, denominados levógiros o zurdos, solo estos últimos parecen ser los ladrillos de la vida, que en la Tierra es por tanto levógira y no dextrógiros.

Se desconoce la razón de que sean los aminoácidos levógiros los fundamentos de la vida en lugar de los dextrógiros. Si la Tierra gira de oeste a este en su rotación y en su traslación (movimiento levógiro), también la vida parece girar de oeste a este al disponer las moléculas fundamentales de esta (aminoácidos zurdos o levógiros) los grupos amina de su configuración química orientados hacia la izquierda de sus carbonos asimétricos.

Nuestro Sol se desplaza por la Vía Láctea, y desde su nacimiento se considera que puede haber dado 20 vueltas a esta, dada su velocidad de desplazamiento y la distancia recorrida en cada órbita galáctica, pero este astro no conforma realmente el centro cósmico en torno al que orbitan los planetas del Sistema Solar.

Lo hacen en torno a un Centro de Masas llamado Baricentro , que hace que un sistema cósmico formado por dos cuerpos celestes se conecten entre sí por la gravedad que los atrae. En el caso del sistema Tierra-Sol, el Baricentro estaría en un punto imaginario situado en el interior del mismo Sol, y muy cercano a su centro, a solo unos 450 km de este.

En el caso del sistema Júpiter-Sol, al ser este planeta mucho más grande que la Tierra y disponer de una masa cientos de veces mayor que esta, el Baricentro entre ambos estaría situado en un punto diferente al que está ubicado en el sistema Tierra-Sol. Tenemos entonces que el Baricentro, el centro de masas en torno al que orbitan los planetas del Sistema Solar, varía dependiendo de la masa del objeto celeste que se encuentra conectado gravitacionalmente con el Sol. Este mismo astro rey tiene también su propio centro de masas en torno al cual gira.

Consideramos entonces que astrofísicamente no es que los planetas de nuestro Sistema Solar orbiten en torno al Sol, sino que el Sol y los planetas orbitan en torno a su respectivo Baricentro o centro de masas. Esta órbita del Sol en torno a su respectivo Baricentro hace que este astro realice un característico movimiento de bamboleo..

orbita

El punto pequeño es la Tierra, y el grande el Sol, ambos mantienen una órbita en torno a la cruz que se encuentra en el interior del Sol, muy próxima a su centro. La cruz simularía el centro de masas o Baricentro.

Por un lado hay un Baricentro del Sol con respecto a cada planeta, y por otro hay un  Baricentro o centro de masas global del Sistema Solar. En el caso del Baricentro del Sistema Solar, la posición de este respecto del Sol variará dependiendo de la distribución de las masas de los distintos planetas  en cada momento, de tal modo que el imaginario Baricentro o centro de masas del Sistema Solar unas veces pueda situarse dentro del Sol y otras fuera de él.

Para comprender como es posible que el Baricentro o centro de masas del Sistema Solar se encuentre unas veces fuera y otras de dentro del Sol, visualicemos el siguiente esquema sobre la distribución de distintos planetas respecto a la posición del Sol, donde B es Baricentro, y J, S, U, y N las iniciales respectivas de Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno:

  • Momento astronómico 1: SOL (B. EXERNO) — J + S + U + N
  • Momento astronómico 2: J — SOL (B. INTERNO) — S + U + N

En el momento astronómico 1, el Baricentro o centro de masas del Sistema Solar es externo al Sol porque las masas de Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno se encuentran todas posicionadas a la derecha de la estrella, mientras que en el momento astronómico 2, el Baricentro o centro de masas del Sistema Solar se encuentra en el interior de la estrella porque la masa de Júpiter está posicionada a la izquierda, pero las del resto de los planetas a la derecha.

La suma de las masas de los planetas teniendo en cuenta su posición relativa respecto al Sol en cada momento astronómico determinado, establece una  conexión gravitacional variable entre los planetas y el Sol, la cual resulta responsable de que una veces el imaginario Baricentro se sitúe dentro de la estrella y otras se desplace fuera de ella..

Los cuerpos celestes orbitan entonces en torno a un lugar variable en el espacio vacío denominado Baricentro o centro de masas, que puede estar dentro o fuera de un cuerpo celeste dependiendo de las masas, las posiciones espaciales, y las relaciones gravitacionales con las que interactúan unos con otros.

El Baricentro o centro de masas del sistema Tierra-Sol puede influir en los ciclos climáticos de la Tierra, ¿puede haber también influido en los condicionantes medioambientales que originaron la vida en nuestro planeta y tener esto alguna relación entre los movimientos levógiros de la Tierra y la configuración química también levógira de las moléculas fundamentales de la vida?..

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