Sobre la marginación política y económica de millones de seres humanos

Elaborando nuevas premisas mentales
Elaborando nuevas premisas mentales

Repensando nuestra forma de organización social

Las condenas de la represión policial en las manifestaciones de los ciudadanos españoles que se rebelan contra las criminales injusticias sociales pierden toda credibilidad cuando a la par se justifican y a la vez se niegan las criminales represiones policiales de estados a los que se considera revolucionarios.

Agitar la bandera de la revolución anticapitalista no justifica que los gobiernos que en el mundo sostienen oficialmente este discurso puedan masacrar sin piedad en las calles a los ciudadanos que se manifiestan contra las también criminales injusticias sociales que implementan estos gobiernos por todo el mundo.

En mi opinión, no existe en el mundo lucha alguna contra la injusticia..solo existe una lucha entre grupos de poder para intentar hacerse con el control absoluto de los mecanismos que garantizan la pervivencia de esa injusticia..esto es, el control de los estamentos de la Banca y del Estado. Y punto.

Fuera de la lucha por el control de ambos estamentos todo el discurso en pos de la justicia social no es sino un engaño mental.

No es el dominio del Estado ni el control de la Banca a través de su nacionalización lo que procede para poder implementar la justicia social, obviamente desde mi relativa y subjetiva visión de las realidades del mundo, sino una transformación en nuestro modo de organización social que necesariamente implique un cambio en nuestra forma de vida.

Ni la socialización del Estado ni la nacionalización de la Banca han significado nunca la implementación de una dinámica que vaya en el sentido que acabo de mencionar, pues solo el cambio del posibilismo vigente puede a mi entender redirigir la sociedad humana hacia formas de organización y de relaciones inter e intracomunitarias que hagan viable el principio de justicia social.

Los revolucionarios anticapitalistas que se han hecho con el control del Estado y la Banca han traído más represión a los ciudadanos, mas militarismo, más estado policial, más ausencia de democracia, más injustica..

La cuestión no consiste entonces en hacer exclusivamente un cambio del sistema político, ni siquiera de quedarse en la sustitución de un liderazgo político personalizado, que también,  por un liderazgo político colectivo, sino que el cambio de sistema político tan solo debe ser percibido como un instrumento más para el verdadero cambio que se precisa.

La sociedad de justicia social por la que se aboga no podrá edificarse sobre el hedor de las premisas vigentes, las dos más importantes de las cuales las constituyen las construcciones sociológicas del Estado y la Banca,  por lo que se hace necesario redirigir nuestras prioridades cerebrales hacia una dimensión mental donde se perciba que estas premisas que histórica y psicológicamente conforman nuestros patrones de edificación sociológica, son perfectamente prescindibles.

Tenemos así que la necesidad de ejercer el poder, legitimar la violencia desde este, y acumular patrimonio sin límite, conforman pautas sociales desechables ante los nuevos postulados de formas de organización social que se vislumbran como factibles. Es en este sentido donde adquieren sentido la deconstrucción del orden bancario y del orden geopolítico vigente.

Deconstruirlos para tomar como puntos de referencia a partir de los cuales reedificar desde las comunidades humanas a nivel local a la necesidad básica que hay en una sociedad moderna de disponer de un sistema de depósito y custodia del dinero.

Si desaparece el posibilismo que hace viable la acumulación infinita de patrimonio, queda sin sentido la necesidad de articular un poder financiero que a su vez controle el Estado y el ejército. Y respecto a la necesidad que tenemos los seres humanos de defendernos del enemigo, quizás no hemos llegado a comprender que es  precisamente el nefasto posibilismo  vigente el responsable de la viabilidad de hacer un acopio infinito de patrimonio..que es en realidad el verdadero enemigo que por todas partes nos asedia..

Es pues la forma de organización social que históricamente nos hemos dado como constructores sociológicos la que permite el posibilismo que conlleva la marginación política y económica de tantos seres humanos por toda la extensión de la Tierra. Los intereses políticos y económicos que confluyen en el Estado y la Banca son el veneno que deforma la civilización humana hasta el punto grotesco de haberla transformado en una construcción monstruosa al servicio del poder, y no de las verdaderas necesidades humanas.

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