Rompiendo el sistema con la propuesta solidarismo versus bancarismo

Un nuevo sistema político-económico que tenga en cuenta la realidad de las comunidades humanas en el ámbito municipal puede ayudar a encontrar una solución a la pregunta de si es posible organizarse en sociedades humanas complejas sin la necesidad de una institución bancaria pública o privada

alternativa

La institución bancaria conforma el reflejo del espíritu humano de codicia, no es pues la consecuencia indefectible de la necesidad humana de organizarse en sociedades complejas, sino que lo es de materializar el deseo humano de acumulación de riquezas en sociedades complejas. Sin proponerse la derogación de todos los mecanismos económico-financieros que permiten la acumulación ilimitada de riqueza no se pueden sentar los cimientos para la implementación de una sociedad de cooperación basada en la justicia social.

Sé que lo que digo está en contra de nuestra inteligencia genética, aquella que durante incontables generaciones se ha ido acumulando en nuestras neuronas y que es el resultado de la expresión racional de nuestra memoria atávica.

Esta inteligencia genética es la que nos hace razonar equivocadamente que es posible alterar los fundamentos de la injusticia para mutarlos en fundamentos de justicia social sin tocar el “Posibilismo” que hace viable la existencia de esa injusticia. La institución misma de la Banca es precisamente ese “Posibilismo”.

Hay entonces que derogar ese “Posibilismo”, no hacerse con su control a través de la nacionalización de la institución bancaria, pues esto solo conlleva que los nacionalizadores acaben ellos mismos transformándose al final en esa casta que denunciamos como servidores de los poderes financieros que se yerguen  del nefasto posibilismo bancario históricamente vigente.

La bondad humana, las buenas intenciones, los deseos de implementar la justicia social desde el control democrático de los resortes del poder, no sirven para consolidar su propósito si todas estas manifestaciones loables del espíritu humano se intentan materializar desde el “Posibilismo” vigente. La historia humana ha demostrado de manera inequívoca que todos los revolucionarios cuando toman el poder acaban por convertirse en la casta corrupta y criminal que ellos antes denunciaron y combatieron.

¿Por qué ocurre esta constante en la historia humana?..porque se intenta implementar la justicia social aceptando la indefectibilidad del “Posibilismo” vigente, o sea, de la institución de la Banca, pues de nuestra memoria atávica solo extraemos la idea de que no es posible una forma de organización social que prescinda de estructuras bancarias públicas o privadas.

Para ir más allá de los inconscientes impulsos de nuestra memoria atávica, si es que realmente deseamos hacerlo, es imprescindibles fijar nuestra atención en lo que hay de esencial en nuestro nefasto “Posibilismo” histórico, y poder visualizar a través de este mecanismo mental que lo que hay de más básico en la institución de la Banca no es otra cosa que la necesidad de depositar y custodiar nuestro dinero más allá de nuestros colchones o de los ladrillos de los suelos de nuestras casas.

¿Para ello se necesita una institución como la Banca ya sea pública o ya sea privada?..

Un nuevo sistema político-económico que tenga en cuenta la realidad de las comunidades humanas en el ámbito municipal puede ayudar a encontrar una solución a la pregunta de si es posible organizarse en sociedades humanas complejas sin la necesidad de una institución bancaria pública o privada.

¿Podemos depositar y poner a custodia nuestro dinero más allá de nuestros colchones o de los ladrillos de nuestros suelos en algún sitio que no sea una Banca pública ni privada?. Nuestra memoria atávica nos dice que eso no es posible, pero nuestra racionalidad individual no tiene por qué coincidir con nuestro atavismo genético.

La edificación de la democracia pasa por la eliminación del poder financiero entronizado en la estructura bancaria mundial privada y pública, la cual tutela hoy en día todas las formas de organización social de los seres humanos. El bancarismo es pues la esencia que compacta y da sentido a toda forma de organización social compleja.

Pero en alternativa al bancarismo atávico que condiciona las formas coyunturales del sistema, capitalismo o comunismo, hay un solidarismo que presupone la desaparición de las estructuras bancarias públicas y privadas para hacer que la función básica de la Banca, el depósito y la custodia de capitales, se fusione con la función básica de la organización administrativa del Estado, la de regir los asuntos comunitarios en el nivel local, para posteriormente a esta fusión, las entidades político-financieras resultantes solidaricen todos sus recursos en una red común de interdependencia mutua que actúe al modo de las sinapsis neuronales.

Esto es lo que yo denomino solidarismo, un sistema donde no existan bancos públicos ni privados, ni estados, porque los recursos dinerarios son depositados y custodiados en las mismas corporaciones locales, ya sean estas urbanas, rurales, o tribales, que se encargan de la gestión democrática de los asuntos públicos en el nivel comunitario que hoy en día constituyen las instituciones administrativas básicas del Estado.

De ahí lo de encabezar este artículo con la frase que sugiere un enfrentamiento entre el sistema actual, el bancarismo, y el sistema propuesto, el solidarismo.

Un mundo sin Banca es perfectamente posible si está en nuestra voluntad prescindir de esta nefasta institución atávica.

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