En respuesta a Iñigo Errejón y Jaime Pastor sobre la organización interna de Podemos

La dirección política en el ámbito estrictamente local conformado por el barrio, el distrito, y el municipio, debe ser por tanto asamblearia, no orgánica, pero en los ámbitos superiores al local si debe ser orgánica y estar constituida por delegados de los círculos

Podemos

El debate se centra en encontrar el punto que permita el equilibrio entre las dos posibilidades abiertas en este momento: que las decisiones fundamentales se tomen por delegados de los círculos en una especie de asamblea de delegados o que, por el contrario, que las decisiones más importantes sigan abiertas a la ciudadanía mediante diferentes herramientas de participación” (Iñigo Errejón en declaraciones a Cuarto Poder, 13/06/2014)

El espacio limitado por el barrio, el distrito, o el municipio, sería en el que se implementasen las dinámicas asamblearias de participación abierta a toda la ciudadanía, y el espacio territorial por encima del ámbito municipal como el regional, el nacional o el estatal sería en el que se implementasen órganos gestores conformados por delegados de los círculos.

los círculos Podemos al tratarse de la base organizativa del partido, deben tener más voz y peso en la toma de decisiones porque si no se corre el riesgo de “caer en una democracia plebiscitaria” donde los líderes toman decisiones y después éstas son sometidas a la votación de la ciudadanía ignorando el importante papel a jugar por los círculos y las “ganas de participación democrática de la ciudadanía”. (Jaime Pastor, en declaraciones a Cuarto Poder, 13/06/2014)

Una dinámica de democracia directa y participativa debiera conllevar el abandono del principio de delegación de la voluntad ciudadana como norma, pero no como complemento, lo que significa que se articularía una combinación de asambleas ciudadanas abiertas que habrían de funcionar como máximo en el ámbito municipal, y unos órganos gestores constituidos por delegados de los círculos en los ámbitos territoriales superiores al municipal.

Se establece así una simbiosis entre asambleas ciudadanas de participación directa y  órganos gestores que no es superponible, pues las asambleas ciudadanas abiertas no se implementan en el nivel regional, nacional, o estatal, y los órganos gestores no se estructuran en el nivel municipal, de distrito, o de barrio.

La dirección política en el ámbito estrictamente local conformado por el barrio, el distrito, y el municipio, debe ser por tanto asamblearia, no orgánica, pero en los ámbitos superiores al local si debe ser orgánica y estar constituida por delegados de los círculos.

El Órgano Gestor que se implementa en el nivel regional, nacional, o estatal, es una estructura funcional sin capacidad para tomar decisiones que no cuenten con el aval de las asambleas ciudadanas de participación directa que se implementan en el nivel local.

Esta estructura organizativa no implica que el Órgano Gestor deba someter todas sus decisiones a las asambleas ciudadanas, sino que su toma de decisiones debe estar condicionada a que estas asambleas no ejecuten un derecho de revocación que legalmente les debe asistir ante la capacidad de decisión que tienen los órganos gestores implementados en los ámbitos territoriales superior al municipal.

La capacidad operativa de los órganos gestores debe estar pues claramente supeditada a la dinámica democrática ejercida directamente por los ciudadanos en las asambleas abiertas.

El Órgano Gestor, recordemos que operativos solo en los ámbitos regionales, nacionales, o estatales, pero no locales, no tiene entonces la obligación de llevar cada una de sus decisiones a las asambleas ciudadanas abiertas para que sean aprobadas por estas, sino que lo que habría de ocurrir sería que para que sus decisiones fuesen implementadas de manera efectiva debiera contar con que en un tiempo previamente establecido, las dinámicas de la participación ciudadana abierta que se ejercita en los ámbitos locales a través de las asambleas no hicieran uso, si alcanzasen el número mínimo de votos que se requerirá para ello, de su derecho a revocar una medida tomada en un Órgano Gestor.

Las asambleas ciudadanas de participación directa pueden implementar directamente decisiones si son aprobadas mayoritariamente sin necesidad de contar con el visto bueno de un Órgano Gestor, pero por el contrario los órganos gestores sí que deben supeditar su toma de decisiones a que en las dinámicas de democracia directa ejercidas en las asambleas ciudadanas no se ejecute el derecho de revocación que legalmente les debe asistir..

Se trata con ello de hacer operativo un proceso de interactuación entre asambleas ciudadanas abiertas y órganos gestores, de modo que ante la praxis se eliminan los elementos que como el plebiscito mecánico, es decir, el deber que teóricamente tendrían los órganos gestores de someter todas y cada una de sus decisiones a la aprobación de las asambleas ciudadanas abiertas, anquilosarían la dinámica interna de Podemos al hacerla impracticable por inoperativa.

Hay que saber separar claramente los ámbitos de actuación de asambleas ciudadanas abiertas y órganos gestores, pues si mezclamos ambos ámbitos de actuación caeremos en la inevitabilidad de la delegación vertical, anulando así el empoderamiento real de los ciudadanos que si se manifiesta en la dinámica de horizontalidad implementada en las asambleas abiertas.

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