Origen y desaparición de la institución de la Banca

Hay que ser conscientes de que para repartir antes hay que articular los mecanismos político-financieros que hagan inviable la acumulación ilimitada de patrimonio, que nunca podrá limitarse por muchas leyes que se implementen si el Posibilismo permite que estas leyes sean sistemáticamente vulneradas

sedentarizacion

“El principio (arjé) de todas las cosas es lo indeterminado ápeiron. Ahora bien, allí mismo donde hay generación para las cosas, allí se produce también la destrucción, según la necesidad; en efecto, pagan las culpas unas a otras y la reparación de la injusticia, según el orden del tiempo”. (“Sobre la naturaleza”, Anaximandro, 610 a.c – 546 a.c)

Cuando el ser humano que vive aislado comienza a compartir con otro el mismo espacio vital, surgen como manifestaciones sociales una seria de pulsiones como el egoísmo, la solidaridad, o el altruismo, que potencialmente todos las llevamos con nosotros como la propensión latente a padecer determinadas enfermedades, que según se den diversos condicionantes, podemos o no desarrollar. Solo desarrollaremos unas u otras pulsiones en la medida que se den determinados factores psicosociales.

En las primeras comunidades humanas, de naturaleza nómada, funcionaba el principio de solidaridad como manifestación social propia de un tipo de vida en el cual se daban dos factores esenciales que la estimulaban; por un lado el nomadismo no permitía la acumulación ilimitada de riqueza, y por otro ese mismo tipo de vida estimulaba la necesidad de la ayuda mutua como elemento imprescindible para la supervivencia.

Con el paso del nomadismo a la sedentarización el primer factor experimentó un cambio revolucionario al implementarse el posibilismo que iba a hacer viable la acumulación ilimitada de patrimonio, aunque no así el segundo, aun manteniendo su condición de necesidad vital, se fue debilitando en paralelo a que se desarrollaba el urbanismo.

Piezas de oro y plata cuantificadas al peso comenzaron a sustituir poco a poco a las  cabezas de ganado como símbolo principal de riqueza, principalmente en aquellas áreas en las que la eclosión del desarrollo urbano favorecía el surgimiento de nuevas formas económicas basadas en intercambios en los que el trueque de bienes comenzaba a complementarse con la compra-venta de bienes por medio de piezas de oro o plata al peso.

Esto es importante para poder visualizar cómo se va trasformando el concepto de economía con la aparición de las primeras sociedades urbanas: El intercambio de bienes por bienes propio de la sociedad nómada se amplía ahora con la aparición de un nuevo concepto propio de la sociedad sedentaria, el de compra-venta de bienes por medio de piezas al peso de materiales preciosos difícilmente asequibles.

Hablo de ampliación del concepto de economía, pues es obvio que el trueque nunca llegó a desaparecer totalmente con la aparición de la compra-venta, pues solo ocurrió que ambas praxis comenzaron a complementarse.

Aparición de los primeros banqueros

Según los datos arqueológicos e históricos disponibles a día de hoy, el paso de piezas a peso de oro y plata cuantificadas al peso a piezas de estos mismos materiales preciosos cuantificadas de acuerdo a un valor metálico establecido con criterios de mercado, se produjo en Lidia, Asia Menor, hacia el siglo VII o VI a.C., en base al criterio mayormente aceptado entre los especialistas de la arqueología y la historia, sin que la mayor o menor veracidad de esta afirmación sea objeto de este artículo.

Fueron los templos las primeras instituciones encargadas de controlar los flujos económicos a través del control de la producción de polvo de oro o plata y de las piezas al peso de estos mismos materiales preciosos, lo que les capacitó a su vez para que la aristocracia o los personajes acaudalados de la sociedad depositasen en ellos su patrimonio en oro o en plata.

Los templos fueron por tal razón entidades prestamistas a la vez que usureras.

Pero con la transformación de las piezas de oro y plata al peso en monedas con valor metálico, surgió un tipo de artesano que empezó a hacer la competencia al templo, el orfebre.

Los orfebres que elaboraban las monedas de oro y plata hacían de almacenadores de piezas en bruto de estos materiales preciosos que luego trabajan hasta convertirlos en piezas con valor monetario de mercado, pero también hacían de depositarios y custodios de las monedas que poseían los potentados, y que las utilizaban como instrumentos de compra-venta de bienes  que permitían prescindir del trueque, es decir, del intercambio de bienes por bienes.

Los potentados dejaban sus monedas en manos de los orfebres, muchas veces elaboradas por ellos mismos, para que estos se encargasen de su custodia, y prevenirse así de los robos en sus residencias personales.

Con el tiempo los orfebres comenzaron a cobrar una comisión por su labor de hacer de depositarios y custodios de dichas monedas, y más tarde comenzaron incluso a emitir unos recibos en papel para que los potentados pudieran viajar sin la necesidad de llevar consigo en efectivo grandes cantidades de monedas. Estos papeles se podían intercambiar por su valor estipulado en monedas ante otros orfebres, y esta práctica derivó en especulación cuando los orfebres comenzaron a emitir recibos con un valor monetario superior al que realmente habían dejado en depósito los potentados.

A cambio los potentados aceptaban que los orfebres les devolviesen su dinero en un tiempo más amplio y de manera fraccionada, de tal manera que a su vez los orfebres podían contar con estos depósitos de monedas para hacer especulaciones monetarias en los mercados donde se realizaban las transacciones de bienes.

Este mecanismo financiero ideado por los orfebres terminó dando lugar al papel moneda y a derivados especulativos como son las diversas formas de los títulos de créditos.

Estos mecanismos financieros fueron posteriormente perfeccionados en Europa por la Orden del Temple, que utilizaban sus casas durante las cruzadas como almacenes de depósitos para custodiar y gestionar los enormes recursos que desde Europa se enviaban a Palestina con la finalidad de sostener las campañas militares que los cruzados emprendían contra los musulmanes.

Con ocasión de todo este movimiento de personas de la nobleza que se embarcaban para participar en campañas militares en el levante mediterráneo, los templarios ofrecían servicios bancarios a sus aristocráticos hermanos de armas, de tal modo que el espíritu corporativista que impregnaba a los guerreros cristianos europeos que enfervorecidos viajaban a Tierra Santa comenzó a generar un nuevo tipo de institución al margen de la de los orfebres que ofrecía servicios de guarda y custodia de recursos monetarios.

Se originó así un incipiente sistema bancario que se ofrecía como el más seguro para hacer de depósito de bienes monetarios, así como de emisión de cartas de valor, e incluso ya de prestamista, superando a los orfebres en seguridad y eficacia en estas labores financieras.

El origen del sistema 

Todas las estructuras políticas y económicas del mundo se yerguen pues a partir del acto de poner en depósito y custodia el patrimonio que sirve para la obtención de bienes, ya sea mediante el trueque o mediante la compra-venta.

Los templos, las casas del orfebre, las casas del Temple, o más modernamente los bancos propiamente dichos han ido conformando históricamente las instituciones que han servido para hacer de depositarias y custodias ya sea de piezas de oro o plata al peso, o ya sea de monedas o cartas con valor monetario.

 A partir de este hecho tan concreto se levanta toda una estructura política, económica y financiara que ha venido históricamente a conformar nuestra realidad como sociedad humana, de tal modo que el sistema está sustentado sobre una única premisa, la de depositar y poner a custodia el dinero en una institución de carácter bancario que funciona al margen del control estrictamente comunitario y por lo tanto local.

De ahí la lógica de que poniendo la capacidad de depósito y custodia del dinero en manos de las corporaciones locales se derrumbe el histórico sistema que nos domina y se pueda levantar otro sistema sobre premisas mentales diferentes a las ya asumidas en nuestro subconsciente como insustituibles.

Asgerialización como fusión de corporación local y función básica bancaria

La asgerialización deriva de la dinámica de fusionar la corporación local con la función básica de la banca de hacer de depósito y custodia del dinero, de modo que al realizar dicha función surja una nueva entidad político-financiera que se va a denominar asamblea de gestión solidaria o asgeria como acrónimo.

Las asgerias resultantes de esta fusión no tienen por si solas capacidad para  generar bienes y servicios, ni para implementar políticas efectivas de justicia social que lleguen de manera efectiva, más allá de todo utopía, a los ciudadanos que constituyen la base social de esta nueva forma de organización social. Por ello es imprescindible que las asgerias federen todos los recursos financieros que ahora ellas controlan..

Las asgerias controlan todos los recursos financieros en el nivel local, pero necesitan federarlos obligatoriamente para poder sustentar el principio de solidaridad que hace que funcionen las sociedades complejas. Las sinapsis neuronales constituyen la alegoría perfecta, obviamente según mi pensamiento, del nuevo paradigma político-económico postulado, donde las neuronas conformarían en forma alegórica las asgerias, y los fondos comunes que se generan a consecuencia de la federación de todos los recursos financieros controlados por las asgerias conforman los axones..

Es esta federación de los recursos financieros la que teje las redes de interdependencia mutua que posibilita la construcción viable de un modo de organización social alternativo al representado por el nefasto binomio Banca-Estado que históricamente domina el viejo régimen. Y a su vez es esta sinapsis entre las asgerias la que también va a configurar el Posibilismo que se postula para el nuevo paradigma político-económico.

Demoler el Bancarismo como una necesidad humana

En la cosmovisión dominante en el viejo régimen que aún pervive, el Bancarismo se yergue como el motor que impulsa todas las formas político-económicas que sustancian la organización social humana, pero ahora más allá de la nacionalización o privatización de la Banca lo que se propone es edificar a partir de la dinámica de la asgerización, es decir, de la fusión de los ayuntamientos con la función básica bancaria de hacer de depositaria y custodia del dinero.

La institución bancaria conforma el reflejo del espíritu humano de codicia, no es pues la consecuencia indefectible de la necesidad humana de organizarse en sociedades complejas, sino que lo es de materializar el deseo humano de acumulación de riquezas en sociedades complejas. Sin proponerse la derogación de todos los mecanismos económico-financieros que permiten la acumulación ilimitada de riqueza no se pueden sentar los cimientos para la implementación de una sociedad de cooperación basada en la justicia social.

Esta afirmación se alza obviamente en contra de nuestra inteligencia genética, aquella que durante incontables generaciones se ha ido acumulando en nuestras neuronas y que es el resultado de la expresión racional de nuestra memoria atávica, pero esta inteligencia genética es la que nos hace razonar equivocadamente que es posible alterar los fundamentos de la injusticia para mutarlos en fundamentos de justicia social sin tocar el “Posibilismo” que hace viable la existencia de esa injusticia. Pero no es posible alterar los fundamentos de la injusticia que asola a la humanidad sin que previamente se cambien las premisas que han de sustentar el Posibilismo.

El Posibilismo vigente basado en todo la estructura política y financiera edificada a partir del otorgamiento a la institución de la Banca de la función legal de hacer de depositaria y custodia del dinero, debe ser demolido a través del mecanismo de traspasar dicha función a las corporaciones locales.

La bondad humana, las buenas intenciones, los deseos de implementar la justicia social desde el control democrático de los resortes del poder, no sirven para consolidar su propósito si todas estas manifestaciones loables del espíritu humano se intentan materializar desde el “Posibilismo” vigente. La historia humana ha demostrado de manera inequívoca que todos los revolucionarios cuando toman el poder acaban por convertirse en la casta corrupta y criminal que ellos antes denunciaron y combatieron.

¿Por qué ocurre esta constante en la historia humana?..porque se intenta implementar la justicia social aceptando la indefectibilidad del “Posibilismo” vigente, o sea, de la institución de la Banca, pues de nuestra memoria atávica solo extraemos la idea de que no es posible una forma de organización social que prescinda de estructuras bancarias públicas o privadas.

Para ir más allá de los inconscientes impulsos de nuestra memoria atávica, si es que realmente deseamos hacerlo, es imprescindibles fijar nuestra atención en lo que hay de esencial en nuestro nefasto Posibilismo histórico, y poder visualizar a través de este mecanismo mental que lo que hay de más básico en la institución de la Banca no es otra cosa que la necesidad de depositar y custodiar nuestro dinero más allá de nuestros colchones o de los ladrillos de los suelos de nuestras casas.

Un mundo sin Banca es perfectamente posible si está en nuestra voluntad prescindir de esta nefasta institución atávica.

La raíz de los desajustes económicos mundiales

El éxodo de seres humanos hacia países de economía desarrollada tiene sus causas profundas en la estructura geopolítica y económica mundial,  que indefectiblemente hunde sus raíces en la estructura del dinero que viene condicionada por la institución de la Banca.

Los niveles de justicia social que indudablemente imperan en determinados países del planeta no pueden ser disociados de la terrible realidad de miseria que asola a la mayoría de poblaciones de ese mismo planeta. Quiero decir que para juzgar las consecuencias reales generadas por el sistema que constituye nuestra forma de organización social debemos analizar el todo, y no solo una parte, como muchas veces egoístamente hacemos.

La miseria a la que el sistema, el Bancarismo, condena a miles de millones de seres humanos no se ve compensada por la opulencia en la que puedan vivir otros cientos o miles de millones de seres humanos, y esta es una evidencia que no podemos obviar a la hora de hacer un análisis objetivo sobre la realidad económica y política que como seres humanos compartidores de este planeta nos toca vivir.

Es una infamia ante la evidente realidad alabar el sistema porque en este o en aquel país se tengan unos elevados niveles de vida, pues la realidad de una parte no debe ocultar la realidad del todo.

Si no cambiamos nuestras premisas mentales la realidad de los inmensos desajustes políticos y económicos que asolan nuestro mundo no podrá ser nunca transmutada. La justicia social por la que muchos abogan no podrá nunca edificarse sobre el hedor de las estructuras sociológicas vigentes que se articulan en torno a la Banca y el Estado, por lo que su deconstrucción es requisito indispensable.

Deconstruirlos es necesario para tomar lo esencial de ambos y unificarlo, y a partir de ello conformar un nuevo pilar sobre el que edificar otra forma de organización social que permita la implementación de un Posibilismo que haga viable la justicia social y que haga imposible que los intereses que se mueven en torno a los poderes financieros mundiales promuevan guerras por todo el mundo.

La institución de la Banca con el Posibilismo que lleva asociado es la auténtica responsable de todos los inmensos desajustes políticos y económicos que asolan a inmensas poblaciones mundiales, por lo que no basta identificarla como el origen de la injusticia planetaria como muchos ya hacen, sino que habiéndola identificado como tal lo que procede no es otra cosa más que su disolución.

El problema es que la limitación de la mente humana, encasillada irremediablemente dentro de los límites sobre los que el sistema permite discurrir, no parece permitir concebir una sociedad humana compleja que pueda funcionar sin bancos..para la mente humana esto es simplemente inconcebible, y por lo tanto ni siquiera se plantea la viabilidad de una posibilidad semejante.

Obviamente, razonamos por inercia que no hay alternativa viable al Estado y la Banca que pudiera hacerse efectiva más allá del pensamiento utópico en una sociedad conformada sobre estructuras organizativas complejas, y que tiene que articular mecanismos en los planos políticos y financieros para poblaciones de miles de millones de seres humanos, pero la alternativa a la geopolítica mundial que delimitan el Estado y la Banca es claramente perceptible si es que de veras quiere verse..

Conclusión

Es esencial que la sociedad postulada se adapte a la necesidad de implementar un Posibilismo que impida la acumulación ilimitada de patrimonio, y es de esta necesidad antropológica de donde surge la idea de disolver la institución de la Banca a través de la dinámica de arrebatarle su facultad para hacer de depositaria y custodia del dinero y traspasársela a las corporaciones locales.

Hay que ser conscientes de que para repartir antes hay que articular los mecanismos políticos-financieros que hagan inviable la acumulación ilimitada de patrimonio, que nunca podrá limitarse por muchas leyes que se implementen si el Posibilismo permite que estas leyes sean sistemáticamente vulneradas.

El Posibilismo permite que exista la institución de la Banca, y la institución de la Banca permite que se acumule riqueza de manera ilimitada en muy pocas manos, privando de esta manera a la inmensa mayoría de la gente de poder disponer de medios básicos que permitan su subsistencia. Esta privación es la causante a su vez de los inmensos desajustes económicos y políticos que ahogan a la subespecie humana en miseria, guerras, e injusticias de todo tipo.

¿No debe ser entonces disuelta la Banca para que este indiscutible ahogamiento que sufre la humanidad deje de perpetuarse?..

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