Del movimiento ciudadano de protesta al de resistencia civil

Resulta lamentable desde el punto de vista de la ética periodística que el periódico El Mundo haga brillar por su ausencia la crítica objetiva, y que en su lugar haga brillar por su visibilidad una acusación criminal de naturaleza subrepticia, como en este caso lo es la de acusar a Podemos a través del europarlamentario Pablo Iglesias y a IU a través de la diputada en la Asamblea de Madrid Tania Sánchez, de ser colaboradores de la organización terrorista ETA ver aquí.

A esta acusación criminal subrepticia lanzada por El Mundo se suma la de hace solo unos días lanzada por el periódico El País en el sentido de acusar a Podemos de financiarse a través de la actividad de asesoramiento profesional que Pablo Iglesias, Íñigo Errejón y Luis Alegre prestaban al gobierno de Venezuela por medio de la fundación CEPS ver aquí.

Ambas informaciones son subrepticias, es decir, no se dice directamente que Podemos reciba financiación del gobierno venezolano, o que Podemos sea una organización política colaboradora de la estrategia ETA, sino que ambos periódicos apuntan a estas afirmaciones utilizando la sutileza del lenguaje mediático.

Otra persona que ha sido portavoz visible del movimiento ciudadano de protesta contra las medidas de injusticia social y desmantelamiento del Estado de Derecho tomadas por el ejecutivo de Mariano Rajoy, Ada Colau en el movimiento antidesahucios, ha sido también tildada de colaboradora de la organización terrorista ETA por diversos medios de comunicación y determinados sectores políticos:

Ada Colau y las personas que están en la plataforma antidesahucios han manifestado su apoyo, en determinadas ocasiones, a Bildu, a Sortu y a esos grupos que a mi modo de ver y el de muchos españoles tienen que ver con entorno de ETA (Declaraciones a Radio Nacional de la Delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, 25/03/2013)

El Movimiento 15-M ha sido también globalmente acusado de ser colaborador de la organización terrorista ETA, siempre de manera subrepticia, al igual que Podemos o el movimiento ciudadano anti desahucios visualizado en la Plataforma de Afectados por la Hipoteca o PAH.

Si antes de las elecciones europeas del 25 de mayo estas acusaciones criminales provenían de medios de comunicación que no eran los mayoritarios, a partir de estas elecciones y el éxito que no triunfo electoral de Podemos los abanderados de estas acusaciones subrepticias han pasado a ser los dos mayores periódicos de nuestro país, El País y El Mundo.

No hay acusaciones directas y con datos objetivos que avalen que Podemos esté financiada por un país extranjero como Venezuela o que Podemos sea una organización política colaboradora y por tanto al servicio de ETA, sino que estas acusaciones son cobardemente veladas y destinadas a ser insertadas en el subconsciente colectivo de la ciudadanía perceptora de la información.

Lo denunciable no es que El País o El Mundo acusen a Podemos de ser financiada por Venezuela o colaboradora de la banda terrorista ETA..sino que estas acusaciones las hagan ambos periódicos de manera subterránea y siguiendo pautas de técnicas psicológicas subliminales.

El miedo se ha insertado con fuerza en el establishment  político y financiero, y ello está dando lugar a una reacción de los hasta ahora durmientes poderes fácticos que están utilizando torpe y torticeramente a El País y a El Mundo en la certeza de que las acusaciones de ambos periódicos atribuyendo una actividad criminal a todo el movimiento de protesta ciudadana encarnado en el 15-M, la PAH, el 22-M de las marchas por la dignidad o Podemos, terminará por socavar la credibilidad y la razón basada en la intención de búsqueda de justicia social que impelió el nacimiento de todo este movimiento de protesta ciudadana.

Los poderes fácticos han despertado de su letargo impulsando a El País y a El Mundo a actuar en su nombre lanzando acusaciones subrepticias de naturaleza criminal contra Podemos y el movimiento ciudadano de protesta por los recortes sociales.

El hilo que separa la acusación subrepticia de criminalidad de la acusación directa de criminalidad sobre este movimiento ciudadano y Podemos es muy significativo del carácter de difamación de tal acusación, pues si esta se amparase en datos objetivos no existiría tal hilo.

¿O es que El País y El Mundo nos toman por imbéciles?.

La embestida de los poderes fácticos es señal de que el movimiento ciudadano de protesta está no muy lejos en el tiempo de transformarse en movimiento ciudadano de resistencia civil.

Ciertamente, el miedo sí que está cambiando de bando..

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