La baja calidad de las empresas periodísticas en España

Hasta el momento tiene razón la periodista Beatriz Montañez en su apuesta con Bertín Osborne:

alegorías

Te voy a apostar mil euros si en algún momento encuentras alguna frase de Pablo Iglesias que haya dicho, que haya escrito, que haya comentado, que alabe lo que hace el presidente de la república o cómo trata al público de Venezuela. Te doy mil euros (Beatriz Montañez, en declaraciones en el programa “Hable con ellas” a Bertín Osborne, 01/07/2014)

Beatriz Montañez habla del actual presidente de la República de Venezuela, Nicolás Maduro, no del fallecido Hugo Chávez.

Por ahora no han logrado sacar declaraciones de Pablo Iglesias alabándolo, tendrán por tanto que seguir esforzándose si quieren hacerlo, como también tendrán que esforzarse mucho para negar que la organización terrorista ETA tenga explicaciones políticas, explicaciones que desde el punto de vista del análisis histórico son una obviedad.

Por otro lado, la palabra “Transgiversar” está dentro de la lista de los 101 errores de dicción más comunes en la lengua española (véase por ejemplo “Los 101 errores más comunes del español”, Sandro Cohen, Editorial Planeta).

El periodismo español está lleno de falta de profesionalidad en cuanto se refiere a la calidad del lenguaje utilizado, y a esta falta de calidad no son ajenos medios de comunicación como en los que trabajan Eduardo Inda (El Mundo) o Alfonso Rojo (Periodista Digital)

Fe de ratas

09.04.08 | 23:34. Archivado en Experiencias

Los errores en los medios deben ser compensados cuanto menos con nota de rectificación, la socorrida fe de erratas.

Pero por lo general no hay proporcionalidad entre el error difundido y la rectificación del medio. En muchos casos es una pura rectificación formal pero sin sentido profundo. Al medio tanto le da, no es generoso. Ni tan sólo justo. Es más fe de ratas que fe de erratas.

A diferencia de la mayoría de los sectores de la economía, en el periodismo no hay cultura de la calidad. La imperiosa subordinación al dictado del reloj ha creado una especie de autoconmiseración, de quitarse las quejas de encima, de autojustificación.

A eso han contribuido aquellos empresarios que no han dotado a sus trabajadores de recursos sufiienctes para realizar un trabajo probo, de calidad.

Al final, todo vale. Y las informaciones salen de cualquier manera y no pasa nada. A menudo rectificar es contraproducente: es puramente llamar la atención sobre el error y por tanto multiplicarlo, no paliarlo.

Algún día debiera realizarse un debate serio sobre la gestión de la calidad en las empresas periodísticas. Más de un profesional debiera imbuirse de una auténtica orientación a la satisfacción del lector, oyente o televidente. De una cultura de servicio con la sana intención de cada día hacerlo mejor y reparar justamente los errores. Que son muchos. (http://blogs.periodistadigital.com/estoesloquehay.php/2008/04/09/p157504)

Eduardo Inda y Alfonso Rojo deberían de ser más prudentes a la hora de denigrar y burlarse de una periodista por haber cometido un error de dicción.

¿De veras ignoran Inda y Rojo los errores de dicción que se producen en sus periódicos por la baja calidad de las empresas periodísticas que los gestionan?..

“Algún día debiera realizarse un debate serio sobre la gestión de la calidad en las empresas periodísticas”..al tiempo..

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