Podemos, ¿infierno de cobardes?

El nacionalismo español es un grave problema que afecta al mismo Podemos. En las calles se habla del derecho de los pueblos a decidir, pero en los “despachos” Podemos se muestra nacionalista español y tiende a negar ese derecho con uno u otro subterfugio

infiernodecobardes

Podemos puede perfectamente jugar a la burla hacia la ciudadanía utilizando la ambigüedad anti-científica recogida en una perversa lógica política.

Ante la perspectiva real que empieza a vislumbrar Podemos de llegar al Gobierno, el ideario democrático que marcó el nacimiento del 15-M comienza a difuminarse ante la perversa Razón de Estado que ahora antepone Podemos a su praxis política pese a declararse “surgido” del 15-M. Esto lo vemos en la reacción ante tres hipótesis plausibles de posicionamiento de Podemos en relación al asunto de la independencia de Cataluña:

  • Hipótesis 1: Podemos “renunciará” a que el pueblo catalán o cualquier otro pueblo del Estado pueda decidir por si solo si quiere o no seguir formando parte de ese Estado.
  • Hipótesis 2: Podemos “aceptará” que sean todos los ciudadanos y las ciudadanas de todo el Estado los que decidan en una votación de ámbito estatal si el pueblo catalán o cualquier otro pueblo del Estado pueden separarse de ese Estado.
  • Hipótesis 3: Podemos “aceptará” que sea el pueblo catalán o cualquier otro pueblo del Estado por si solo el que tenga el derecho y la capacidad jurídica de decidir si quiere o no seguir formando parte del Estado que hoy día es España.

Ante este planteamiento, Podemos ya empieza a anteponer la Razón de Estado, y en base a ella a esgrimir la política de la burla a la ciudadanía, pues Pablo Iglesias dice que Podemos se sentará a negociar con las partes implicadas para intentar llegar a un Pacto de Estado a través del cual conseguir que todas las partes acepten formar parte del mismo Estado. Esto es una excusa para quedarse en la parálisis del análisis.

Pero el problema es aceptar o no el derecho democrático a que un pueblo decida sobre su conformación geopolítica, en este caso, a que los catalanes y las catalanas decidan libremente sobre si Cataluña debe o no seguir formando parte del Estado que hoy día es España.

Las tres hipótesis mencionadas no tienen nada de científicas porque hablo de lógica política, no de lógica científica.

La apuesta por la “Hipótesis 1” no invalida la “Hipótesis 2” pues ambas son compatibles (se puede renunciar a la “1” sin necesidad por ello de validar la “2”). Y la apuesta por la “Hipótesis 2” no tiene por qué englobar a su vez la “Hipótesis 1”, pues en los posicionamientos políticos, se puede “aceptar” “que sean todos los ciudadanos los que decidan” sin que por ello se tenga que “renunciar” “a que sean solo los catalanes los que por si solo decidan sobre ese asunto”.

Son decisiones políticas de compromiso, no probabilidades científicas.

Veamos la diferencia entre una visión de las mismas desde el punto de vista de la “lógica política” o una visión de las mismas desde el punto de vista de la “lógica científica”:

Por un lado: Un partido político nacionalista puede ser a la vez partidario de la independencia y partidario de no reclamar la independencia por una cuestión de compromiso político forzado por las circunstancias..o un partido político puede decirse monárquico y a la vez apostar por la república por una cuestión de oportunismo político forzado por las circunstancias (lógica política).

Por otro lado: No puedes apostar a la vez por la monarquía y por la república..o no puedes optar por ser independentista y a la vez estar en contra de independizarte (lógica científica).

Por lo tanto: Podemos puede perfectamente hacer compatible el optar por un lado por que voten todos los ciudadanos del Estado sobre ese asunto con optar a la vez por no renunciar a que sean únicamente los catalanes los que decidan sobre ese, todo ello amparado en la premisa de la “decisión de compromiso forzada por las circunstancias” (lógica política)…

El nacionalismo español es un grave problema que afecta al mismo Podemos. En las calles se habla del derecho de los pueblos a decidir sobre su configuración geopolítica, lo que unos llaman derecho a decidir y otros derecho de autodeterminación, pero en los “despachos” Podemos se muestra nacionalista español y tiende a negar ese derecho con uno u otro subterfugio.

Es un problema psicológico; se acepta el derecho a decidir como un medio de ser diferente al poder, pero cuando se siente que se puede llegar al poder, Podemos tiembla y empieza a dar excusas para no aceptar ese derecho. Y esto ocurre tanto a nivel de organización como a nivel particular, pues al final los mismos españoles y españolas que en las calles abogaban con fuerza por defender el derecho a decidir de los catalanes y las catalanas, ahora se dejan llevar por la psicología patriótica que antepone la unidad de España por encima del derecho a decidir de los pueblos que forman parte del Estado si desean o no seguir formando parte de ese Estado.

Llegado el momento en que los españoles que apuestan por Podemos son conscientes de que la defensa que hacían en las calles del derecho a decidir puede tener que manifestarse en el mismo Podemos en una decisión de Gobierno, estos tiemblan, dudan, y buscan excusas para no mostrar ahora la misma firmeza que si mostraban en las calles como parte del movimiento ciudadano de protesta contra la baja calidad de nuestra democracia, la corrupción sistémica que la asola, la injusticia social que preside las formas de gobierno, y los ataques del poder contra la sociedad civil.

¿Y ahora qué?..

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