¿Inspira el Terror de Robespierre al yihadismo?

¿Es el terror jacobino fuente de inspiración yihadista?
¿Es el terror jacobino fuente de inspiración yihadista?

Si los musulmanes y quienes no lo son se sienten turbados por considerar incomprensible las razones del tipo de terror que desencadenan organizaciones terroristas como el GIA, Al Qaeda, Estado Islámico-Daesh, Al Shabab o Boko Haram u otras de matriz semejante que se escuda en el islam y en Allah para ejercer el terror sin límites en busca de cuotas de poder político, financiero y territorial, he aquí la fuente en la que estas se inspiran para desencadenar su horror sin límites.

El texto es parte de un discurso pronunciado en Francia por un prominente líder de la revolución contra el orden establecido en el mundo por los cruzados en nombre de su dios antes de la declaración de guerra del GIA al estado francés, y cuya relación con los fundamentos terroristas del yihadismo había permanecido hasta ahora oculta a la opinión pública

En él se justifican claramente las razones por las que hoy en día el Estado Islámico justifica sin tapujos el recurso al terror más extremo para consolidar y expandir su Califato.

Los primeros párrafos son muy elocuentes al respecto, y brutalmente taxativos, expeditivos y cínicos..¿Cómo si no iba a entenderse una frase como

El terror no es otra cosa que la justicia expeditiva, severa inflexible: es, pues, una emanación de la virtud. Es mucho menos un principio contingente, que una consecuencia del principio general de la (sharia) aplicada a las necesidades más urgentes de la (Ummah)…

Más demoledor que los rayos del sol brillando durante su plenitud en el desierto..

¿Por qué dicen los musulmanes desconocer de donde beben los yihadistas para justificar su recurso al terror más despiadado e inhumano con el propósito de implementar sus deseos?..¿o es que de verdad nunca se les habría ocurrido indagar en la Francia de la Revolución para encontrar la fuente?..

A continuación se expone el texto resaltando entre paréntesis los conceptos islámicos para que el lector se fije explícitamente en ellos.

He aquí pues la fuente cenagosa en la que se oculta la justificación yihadista del recurso al terror ciego, ¿por qué se ha ocultado hasta ahora?…

Se diría que los dos (yunun) opuestos, que hemos representado disputándose el dominio de la naturaleza, combaten en esta gran época de la historia humana para fijar, definitivamente, el destino del mundo, y para que sea precisamente (la ummah) el teatro de esta terrible lucha. En el exterior, los (cruzados) nos cercan; en el interior, los amigos de los (cruzados) conspiran: conspirarán hasta que al crimen le sea arrebatada toda esperanza.

Es necesario ahogar a los enemigos internos y externos (del Islam) o perecer con (el). Así, en tal situación, la máxima principal de vuestra (yihad) deberá ser la de guiar al pueblo con la (sharia), y a los enemigos del pueblo con el terror.

Si la fuerza del gobierno (de Allah) es, en tiempo de paz, la virtud, la fuerza del gobierno (de Allah) en tiempo de (yihad) es, al mismo tiempo, la virtud y el terror. La virtud, sin la cual el terror es cosa funesta; el terror, sin el cual la virtud es impotente.

El terror no es otra cosa que la justicia expeditiva, severa inflexible: es, pues, una emanación de la virtud. Es mucho menos un principio contingente, que una consecuencia del principio general de la (sharia) aplicada a las necesidades más urgentes de la (ummah).

Se ha dicho que el terror era la fuerza del gobierno (del kufar). ¿Acaso vuestro terror se asemeja al del (kufar)? Sí, como la espada que brilla en las manos de los héroes (del Islam) se asemeja a la espada con la que están armados los esbirros (del kufar). Que el (kufar) gobierne por el terror a sus súbditos embrutecidos. Como (kufar), tiene razón. Domad con el terror a los enemigos (del Islam), y también vosotros, como fundadores (del Califato), tendréis razón.

El gobierno (de Allah) es el despotismo (del Islam) contra (los cruzados). La fuerza no está hecha solamente para proteger el crimen. Está hecha también para fulminar las cabezas orgullosas.

La naturaleza impone a todo ser físico o moral, la obligación de procurar su conservación. El crimen mata la inocencia para reinar, y la inocencia se debate con todas sus fuerzas en las manos del crimen.

 Si (el kufar) reinase un solo día, a la mañana siguiente no quedaría ni un solo (creyente). Pero, ¿hasta cuándo el furor de los (cruzados) seguirá siendo llamado justicia, y (la justicia de la ummah) barbarie o rebelión? ¡Cuánta ternura hay para con los opresores y cuánta inflexibilidad para con los oprimidos!

Nada más natural: quien no odie el crimen, no puede de amar la virtud., Sin embargo, sucede que uno u otro sucumbe. “¡Indulgencia para los (cruzados)! -gritaban algunos-. ¡Gracia para los infames!” ¡No: gracia para los inocentes, gracia para los débiles, gracia para los infelices, gracia para la humanidad!

 Sólo se debe protección social a los (verdaderos creyentes). Y en (el Califato) sólo son (sujetos de derechos) los (musulmanes). Y los (cruzados), los conspiradores no son para (el) más que (kafires), o más bien enemigos.

¿Acaso esta guerra que (el Islam) está sosteniendo contra (el Kufar) es indivisible? ¿Acaso los enemigos del interior no están aliados con los enemigos del exterior? ¿Acaso son menos culpables todos los asesinos que laceran (la ummah) en el interior, los intrigantes que compran la conciencia de los mandatarios del pueblo, los traidores que la venden, los (apóstatas) mercenarios a sueldo para deshonrar la causa del (islam), para hacer morir la virtud pública, para atizar el fuego de (la fitna), para prepapar la (guerra al islam) por medio de la (degradación) moral, acaso todos estos individuos son menos culpables o menos peligrosos que los (cruzados) a cuyo servicio están?

Todos aquellos que interponen su dulzura parricida entre estos infames y la espada vengadora de la justicia (divina), se asemejan a quienes se interponen entre los esbirros de los (cruzados) y las (espadas) de nuestros (combatientes).

 Todos los esfuerzos de su falsa sensibilidad me parecen sólo suspiros hacia (América) y hacia (los judíos).

Y si no, ¿por quién iban a sentir ternura? ¿Acaso de los doscientos mil héroes, la flor (de la ummah), caídos bajo el hierro de los enemigos (del Islam), o bajo los puñales de los asesinos (cruzados) o (ateos)? No, ciertamente: sólo eran (musulmanes), sólo eran (seguidores del islam). Para merecer su tierno interés hay que ser por lo menos la viuda de un (general cruzado) que haya (combatido) veinte veces a la (ummah); para obtener su indulgencia es casi necesario probar que se han hecho inmolar diez mil franceses, igual que un general romano que, para obtener el triunfo debía haber matado diez mil enemigos.

Es necesario tener la sangre fría para escuchar el relato de los horrores cometidos por los (cruzados) contra los defensores (del islam). Nuestras mujeres horriblemente mutiladas; nuestros hijos matados en el seno de sus madres; nuestros prisioneros obligados a expiar con horribles tormentos su conmovedor y sublime heroísmo. ¡Y se osa denominar horrible carnicería el castigo -demasiado lento- de algunos monstruos que se han cebado con la sangre más pura de nuestra (ummah)!

Sufren con paciencia la miseria de las ciudadanas generosas que han sacrificado sus hermanos, sus hijos y sus esposos a la más hermosa de las causas; pero prodigan los más generosos consuelos a las mujeres de los conspiradores. Admiten que pueden seducir impunemente a la justicia, patrocinar, en contra (del islam), la causa de sus parientes y de sus cómplices. La han convertido casi en una corporación privilegiada, acreedora y pensionada por el pueblo.

¡Con cuánta credulidad seguimos siendo víctimas de las palabras! ¡(los cruzados) y el (modernismo) nos (oprimen) todavía con las máximas asesinas que nos han dado!

 (El Kufar ) mata y (el islam) se lamenta; y el código que han hecho los mismos conspiradores es la ley con la que se los juzga.

Cuando se trata de la salvación de (la ummah), el testimonio de todo el universo no puede suplir la prueba testimonial, ni la misma evidencia puede suplir la prueba literal.

La lentitud de los juicios equivale a la impunidad; la incertidumbre de la pena estimula a todos los culpables. Y todavía se lamentan de la severidad de la justicia: ¡se lamentan por la detención de los enemigos (del islam)!

Buscan ejemplos en la historia de los (cruzados)  porque no quieren cogerlos de la de los (musulmanes), ni extraerlos del genio (del islam amenazado).

Castigad a los opresores de la humanidad: ¡esto es clemencia! Perdonarles sería barbarie. El rigor de los (cruzados) tiene como fundamento solamente el rigor: el del gobierno (de Allah) tiene, por el contrario, el bienestar. Así pues, ¡ay de aquel que ose dirigir contra (la Ummah) el terror que sólo debe dirigirse contra sus enemigos! ¡Ay de aquel que —confundiendo los errores inevitables de la virtud cívica con los errores calculados de la perfidia o con los atentados de los conspiradores— olvida al peligroso intrigante para perseguir al (verdadero creyente)! ¡Perezca el infame que osa abusar del sagrado nombre (del islam), o de las terrible armas que ésta le ha confiado para llevar el luto o la muerte al corazón de los (seguidores del islam)!

Es indudable que semejante abuso ha tenido lugar. Sin duda alguna, ha sido exagerado por (los cruzados); y, sin embargo, aunque en (toda la ummah) sólo existiera un (musulmán) virtuoso perseguido por los enemigos (del islam), el gobierno (de Allah) tendría el deber de buscarlo con solicitud y de vengarlo clamorosamente.

Pero, ¿es necesario, concluir de estas persecuciones suscitadas contra los (seguidores del islam) por el celo hipócrita de los (enemigos del Califato), que debemos devolver la libertad a estos últimos y renunciar a toda severidad? No: estos nuevos crímenes de (los cruzados) no hacen más que demostrar la necesidad de dicha severidad.

¿Qué prueba la audacia de nuestros enemigos sino la debilidad con que han sido perseguidos? Es debido en gran parte a la relajada doctrina que se ha predicado en estos últimos tiempos para tranquilizarles. Y si escucháseis esos consejos, vuestros enemigos conseguirían su objetivo y recibirían de vuestras propias manos el premio al último de sus crímenes.

El falso (musulmán) se encuentra quizá más a menudo entre los (llamados musulmanes moderados) que entre (los defensores extremos del islam). Es un moderado o un fanático (del islam), según las circunstancias.

Se opone a las medidas enérgicas, pero las exagera cuando no puede impedirlas. Es severo con la inocencia, pero indulgente con el crimen. Incluso llega a acusar a los culpables que no son suficientemente ricos para comprar su silencio, ni suficientemente importantes para merecer su devoción; pero guarda de comprometerse hasta el punto de defender la virtud calumniada.

Tal vez, descubre complots ya descubiertos, arranca la máscara a traidores ya desenmascarados o incluso decapitados; pero encomia a los traidores vivos y todavía acreditados. Es solícito en aceptar la opinión del momento, y hace todo lo posible para no analizarla y sobre todo para no obstaculizarla. Está siempre dispuesto a adoptar las medidas más arriesgadas a condición de que no tengan demasiados inconvenientes; calumnia las que no presentan más que ventajas, o bien les añade enmiendas que puedan hacerlas nocivas. Dice la verdad con parsimonia, y solamente cuando puede conquistar el derecho de mentir impunemente después. Destila el bien gota a gota y derrama el mal a torrentes; está lleno de fuego por las grandes resoluciones que ya no significan nada; pero es más que indiferente con las que pueden honrar la causa (del islam) y salvar (a la ummah). Da mucha importancia a las formas exteriores del (din): aficionadísimo -igual que los devotos de los que se declara enemigo- a las prácticas exteriores; preferiría usar cien (vestiduras occidentales) antes que hacer una buena acción.

¿Qué diferencia existe entre estas personas y las que llamáis “moderados”? Todos son criados del mismo amo, o bien, si queréis, cómplices que fingen estar en discordia entre sí para mejor enmascarar sus crímenes. Juzgadles no ya por la diversidad de lenguaje sino por la identidad de los resultados.

¿Acaso no están de acuerdo los que atacan la (hermandad de la ummah) con discursos insensatos y los que la engañan para comprometerla? Aquel que —con injustos rigores obliga (a los devotos del islam) a temer por sí mismo, es el mismo que después invoca (el perdón) en favor de (los cruzados) y de la traición.

Éste llamaba a Francia a la conquista del mundo, mientras que no tenía más objetivo que estimular a los tiranos a la conquista de Francia. Aquel (kafir) e hipócrita que (tiempo atrás proclamaba) París como capital del globo, no hacía sino traducir a otra jerga los anatemas de los viles (ateos) que destinaban a París a la destrucción.

Predicar el ateísmo es solamente una manera de absolver la superstición y de acusar (al islam). Y la guerra declarada contra (Allah) no es otra cosa que una diversión en favor de la (tiranía de los cruzados).. (Maximilien Robespierre, “SOBRE LOS PRINCIPIOS DE MORAL POLITICA”, extracto del discurso pronunciado el 18 Pluvioso, año II, 5 de febereo de 1794 https://www.marxists.org/espanol/tematica/cienpol/robespierre/moralpolitica.htm)

Las palabras entre paréntesis son los cambios efectuados en el discurso de Robespierre por quien suscribe el artículo, con la finalidad de extrapolarlo a un supuesto discurso islámico que obviamente es irreal, ya que su verdadero autor, salvo lo ya reseñado puesto entre paréntesis, fue el mencionado revolucionario jacobino francés Maximilien Robespierre (1758-1794).

El Terror fue un instrumento político necesario para hacer triunfar y preservar de sus enemigos a la Revolución Francesa..según la percepción de los jacobinos durante el período más crítico de esta.  ¿Se entiende ahora de dónde sacan engendros como el Estado Islámico la idea de que el terror más brutal es un arma política legitima para conseguir hacer triunfar y preservar a su Califato de sus enemigos?..

Si es verdad que con Robespierre acabaron los mismos franceses revolucionarios a los que el guiaba por el camino del terror más descarnado..

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