Sociogénesis para superar Banca y Estado en la asgeria

ÍNDICE

Introducción

Capítulo I: Premisas antropológicas e históricas de la Banca

  • Premisas antropológicas
  • Premisas históricas

Capítulo II: Primeras reflexiones de las que surge la idea de asgeria

  • El surgimiento de una alternativa económica integral
  • La viabilidad de los préstamos sin incrementos
  • Razones de la prevalencia de la injusticia y fundamentos de la psicología bélica
  • La sacralización del ejército en las sociedades humanas

Capítulo III: aspectos jurídicos y bases económicas de la asgeria

  • La solidaridad como bien jurídico protegido
  • Elección de los magistrados a las altas instancias judiciales
  • La asgerialización como nuevo concepto político-financiero
  • Rendimientos del trabajo y vivienda como bien social garantizado en la asgeria
  • La raíz de los desajustes económicos mundiales
  • Marginación política y económica de millones de seres humanos
  • La asgerialización como instrumento para financiar medidas de justicia social
  • “Bono Básico Energético” para financiar un consumo gratuito de agua, luz y gas

Capítulo IV: Simbiosis político-financiera para una democracia directa

  • Democracia representativa solo como complemento
  • Poder de revocación y capacidad legislativa
  • Sobre el gobierno y los representantes electos
  • Municipalidades palestinas en sinapsis

Epílogo

deconstruyendo
Deconstruyendo nuestra forma de organización social

Introducción

En un mundo incendiado por el fuego de la injusticia, se necesita vertebrar una nueva dimensión mental que de origen a premisas diferentes a las que han venido sustanciando la historia humana hasta el tiempo presente, premisas a partir de las cuales habrían de sentarse las bases que implementarían el posibilismo sustentador de otra forma de vida.

Imaginemos un modo de organización social alegorizado en las complejas estructuras fisiológicas que caracterizan las sinapsis neuronales, donde las neuronas serían las unidades político-financieras que constituirían las bases de dicha sociedad, y los axones las redes de fondos comunes que conectarían en dependencia reciproca unas unidades político-financieras con otras..

Hacemos el ejercicio mental de pensar desde fuera del posibilismo vigente, y consideramos entonces que no se trata de proponer cambios desde dentro del histórico posibilismo vigente, que es el que se sustenta en la premisa que asume como un hecho natural que la banca debe existir puesto que de otro modo sería inconcebible la vida humana en organización social, sino que de lo que se trata es de repensar más allá del encasillamiento mental en el que el sistema nos tiene encerrados. Desde tal premisa podemos llegar a visualizar como la estructura bancaria mundial, pública y privada, es perfectamente prescindible, pese a lo que ingenuamente damos por hecho. Para ello comenzamos por hacer una retrospectiva antropológica que nos permita reelaborar el acervo de premisas mentales que han ido configurando desde tiempos pretéritos las bases psicológicas del ser humano, concibiendo la sistemática actividad científica que tenía lugar entre los homínidos como un factor de incidencia en el desarrollo del potencial imaginativo que acabaría derivando en pensamiento religioso, ocurriendo entonces que ante la necesidad de transmitir en socialización los conceptos mentales emanados de esta nueva realidad cognitiva, se vería forzada la mente humana a desarrollar un lenguaje articulado.

Para unos la banca ha de estar privatizada, para otros a de ser nacionalizada, pero fuera de estos parámetros la mente humana no ha logrado diseñar otra forma de organización socio-económica que suponga una superación histórica de las realidades económicas vigentes. Esta superación debiera conllevar la edificación de una sociedad de cooperación que habría de edificarse sobre tres premisas fundamentales: unificar los entes políticos y económicos, dotar de un carácter de máxima cercanía a las comunidades humanas a estas nuevas entidades político-económicas, y promover que el espíritu de solidaridad que debe presidirlas tenga su reflejo en las normativas constitutivas de las mismas.

La aspiración debe ser la búsqueda de una alternativa financiera y geopolítica que sobrepasase al sistema por debajo, no por arriba. Quizás pueda parecer extraña esta afirmación que más que nada parece solo un juego de palabras, pero realmente no es así.

La propuesta consiste en promover la disolución del sistema a través de la deconstrucción de los dos grandes parámetros que en el nivel financiero conforma la estructura bancaria y en el geopolítico la estructura administrativa del Estado, de tal modo que nos fijemos solo en lo esencial de ambos. Por un lado tenemos entonces lo esencial de la Banca, representado por la función de depósito y custodia de capital, y por otro lo esencial de la organización política del Estado, representado por el ayuntamiento o estructura equivalente, o la comunidad tribal de ámbito local, que pasan a unificarse en un único ente político-financiero que ha de constituirse en la base de una nueva forma de organización social.

De su naturaleza participativa, su ausencia de liderato y funcionalidad meramente de gestión de los asuntos comunitarios, y del hecho de estar regidas por una ley de bases que antepongan la solidaridad como norma de obligado cumplimiento legal, la entidad resultante de la unificación de ayuntamiento y entidad de depósito se denominaría “Asamblea de Gestión Solidaria”, o como acrónimo asgeria.

La cuestión, evidentemente, no consiste en hacer exclusivamente un cambio del sistema político, pues si esto fuese así estaríamos ante una transformación meramente cosmética de la sociedad. Así que no se trata de sustituir el liderazgo político personalizado al servicio del poderoso capitalismo, por un liderazgo político colectivo también puesto al servicio del poderoso capitalismo. El cambio de sistema político tan solo es un instrumento más para el cambio que se precisa, no un fin en si mismo. Desde mi punto de vista, si lo vemos como un fin, estaremos condenados de antemano a seguir siendo rehenes de nuestra historia..

Debemos repensar el histórico asociacionismo entre poder y ejercicio del gobierno.

Es obvio que la mentalidad bancarista domina la gestión de los asuntos públicos, así como que en nuestra mente no concebimos una forma de organización social que no cuente con la omnipresencia de las instituciones bancarias, sean estas privadas, públicas o mutualistas. Siendo entonces que el bancarismo es el sistema, la aspiración debiera ser la búsqueda de una alternativa financiera y geopolítica que  sobrepasase al bancarismo por debajo, esto es, a partir de los cimientos materiales básicos sobre los que este se levanta.

La forma en la que históricamente hemos inteactuado como constructores sociales es síntoma de la limitación mental que nos impele a direccionarnos en el sentido que marca la mentalidad bancarista. ¿Por qué resignarnos pues a aceptar conducirnos por estas premisas sociológicas que nos impone el sistema para que concibamos al bancarismo como el único posibilismo viable?..

La disolución del orden bancario público y privado es la condición sine qua non para hacer viable la edificación de una forma de organización social sobre la base de un posibilismo diferente al históricamente conocido. Hablo de una forma de organización social que permita prescindir del estado y de sus consustanciales estructuras de poder. Para ello se requiere de que todo recurso financiero sea controlado desde su gestación, en el nivel local. Este es un principio básico en la teorización sobre la sociedad de cooperación que debiera construirse como alternativa viable al Estado.

El segundo principio es que no debe haber separación entre estructura política local y estructura financiera local. ¿Qué es lo básico en la estructura político-administrativa del Estado?..el ayuntamiento o estructura equivalente. ¿Qué es lo básico en la estructura bancaria?..el depósito y la custodia del capital. No pensemos entonces en términos de pársecs (Estado y estructura bancaria) sino en términos de nanómetros (ayuntamiento y depósito y custodia de capital). La trampa mental del sistema bancario o bancarismo que vivimos es hacernos pensar en términos de pársecs para evitar que veamos lo esencial de las cosas si nos esforzásemos en hacerlo en términos de nanómetros. La mentalidad deconstructiva es pues lo que procede en los análisis sociológicos realizados con perspectiva de encontrar alternativas al Estado y la estructura bancaria mundial. Hay que unir por abajo..no por arriba. El ayuntamiento o estructura equivalente se fusiona “solo con la función básica” de la banca, esto es, con la función de depósito y custodia del capital.

El tercer principio es que los recursos financieros de cada entidad resultante de esta fusión se ponen al servicio de la sociedad de cooperación, sin que en ningún momento dejen de estar controlados por la nueva entidad política-financiera resultante de dicha fusión, denominada asamblea de gestión solidaria o como acrónimo asgeria. Es decir, no hay estructuras financieras por encima de la propia de cada asgeria, sino solo un mecanismo que supone la “puesta en común” de los recursos financieros generados individualmente por cada asgeria.

El cuarto principio sería que las asgerias deben federarse entre sí a impulsos de las redes de interdependencia financiara que se genera por la puesta en común de los recursos financiaros de cada asgeria, construyendo así los cimientos de esta otra forma de organización social horizontal que ha de sustituir a las estructuras verticales que suponen el Estado y la Banca…

Esta estructura que supera la histórica concepción de Banca y Estado asienta las premisas políticas y financieras que habrían de dar lugar no a otro sistema, como erróneamente se postula, sino a otra forma de organización social que queda alegorizada en nuestra propia estructura cerebral a escala de la sinápsis neuronal, donde las neuronas harían las veces de asgerias, y los axones de fondos comunes, todo ello tejiendo las redes de interdependencia mutua que posibilitaría la construcción viable de un modo de organización social horizontal alternativo al vertical representado por el Estado y la estructura bancaria mundial. La alternativa al vigente orden económico-financiero y político mundial pasa por tanto por la deconstrucción de las estructuras materiales sobre las que históricamente se han edificado nuestra forma de organización social, la Banca como estructura financiera y el Estado como estructura geopolítica, pues no se trata de reformar lo establecido, sino de entresacar los cimientos que subyacen en ambas estructuras materiales a través de un ejercicio de indagación que nos permita llegar a lo más básico tanto de la organización político-administrativa del Estado como de la estructura económica-financiera de la Banca. En el Estado encontramos al ayuntamiento o sus equivalentes administrativos dependiendo de la sociedad de la que hablemos, y en otras a las comunidades tribales de nivel local. Y en lo que se refiere a la Banca encontramos la necesidad de contar con una institución que haga de depositaria y custodia de los recursos financieros.

A partir de esta deconstrucción concebimos esos aspectos esenciales y los unificamos en una sola estructura, de tal modo que Banca y Estado desparecen de la historia permitiendo con ello el germinar de una nueva forma de organización social. El ayuntamiento o equivalentes, o la comunidad tribal, se organizan de forma en que ellos mismos se constituyen a la vez en institución política y en institución financiera, de tal modo que todos los recursos financieros se depositan y controlan desde el nivel local, para posteriormente comunitarizarse con la finalidad de generar redes comunes de interdependencia mutua. La implementación de la nueva estructura embrionaria político-financiera surgida de la deconstrucción de la Banca y el Estado debe edificarse sobre la premisa de que se deben articular todos los mecanismos legales necesarios que impidan tanto la acumulación de riqueza en manos privadas como la circulación mundial descontrolada de capitales. Es unificando por lo esencial de la Banca y el Estado como se logra la superación del marco financiero y geopolítico dominante, haciendo innecesario unas y otras estructuras materiales que históricamente han condicionado las pulsiones humanas. La deconstrucción del orden bancario público y privado va pues en paralelo al de la deconstrucción del orden geopolítico basado en los estados, generando así una nueva estructura que va a posibilitar edificar dejando al margen los nefastos parámetros establecidos por el Estado y la Banca.

Estas nuevas estructuras político-financieras no tendrían por qué corresponderse con las actuales estructuras municipales o similares, pues podrían variar su tamaño en base a las premisas de favorecer la máxima cercanía al ciudadano y el espíritu de cooperación entre todas ellas. El concepto de desarrollo y justicia social habría de tener como referencia el marco de la comunidad a nivel local. La finalidad es posibilitar un nuevo marco político-financiero donde sea viable fomentar un nuevo espíritu económico basado en la cooperación entre las diferentes comunidades humanas, y no en la competencia salvaje al servicio del corrupto poder financiero dominante, de tal manera que la economía del enriquecimiento material ilimitado fuese sustituida por la economía de la cooperación solidaria. La deshumanización del orden establecido es el reflejo de nuestra propia codicia que encuentra su materialización en el posibilismo político-financiero vigente, y lo que siempre permanece inmutable en ese orden es el bancarismo que lo preside. No hablo entonces de otro sistema basado en nacionalizaciones de la banca, creación de bancos llamados del pueblo, o de mutualidades financieras, sino de otra forma de organización social que sobrepase el estado de entropía política y financiera en que actualmente está sumido el planeta entero, puesto que en la práctica el sistema no es susceptible de sufrir transformación real alguna, por lo que permanece en estado caótico sin ser capaz de originar otras cosas que no sean las ya conocidas que permanecen en estado irreversible, por mucho que se considere al anticapitalismo otro sistema, pero lo cierto es que capitalismo y anticapitalismo solo son dos caras distintas del único y verdadero sistema que existe, el bancarismo..

Esta apreciación se puede ilustrar con la famosa analogía del reloj de arena, donde este tiene una cavidad superior y otra inferior, que es la que está llena de arena. Al invertirlo comienza el proceso del sistema, cayendo la arena desde la cavidad superior, por lo que en ese momento está sufriendo transformaciones, pero al ir a parar a la cavidad inferior la arena se convierte en entropía, al hacerse inútil como elemento de cambio real, pues vuelven otra vez los bancos aunque sea bajo la forma de bancos públicos, del pueblo, o mutualidades. El bancarismo siempre resurge así como el Ave Fénix, haciendo que el sistema se regenera así mismo oscilando entre banca privada y pública en sus diferentes versiones.

Capítulo I: Premisas antropológicas e históricas de la Banca

El principio (arjé) de todas las cosas es lo indeterminado ápeiron. Ahora bien, allí mismo donde hay generación para las cosas, allí se produce también la destrucción, según la necesidad; en efecto, pagan las culpas unas a otras y la reparación de la injusticia, según el orden del tiempo. (“Sobre la naturaleza”, Anaximandro, 610 a.c – 546 a.c)

Premisas antropológicas

La religión surgida en el Paleolítico constituyó un estado psicológico intermedio entre el desarrollo del espíritu científico y la aparición del lenguaje articulado en el ser humano. Algo debió acontecer en el desarrollo psicológico de los homínidos para inducirlos a iniciarse en la consciencia transcendente. Tal acontecimiento pudiera haber adquirido sustancia en el espíritu científico que comenzó a desarrollarse en un tiempo insondable en la mente homínida, el cual habría actuado como factor determinante que motivaría el surgimiento del pensamiento religioso en las generaciones de homínidos que aún habrían de venir. La forma en que la ciencia habría incidido en la aparición de conceptos que se correspondían con realidades que iban más allá de las percibidas por los sentidos naturales, podría haber estado en la relación causa-efecto que se derivaría de la práctica científica. Los homínidos que primero desarrollaron la ciencia de forjar la piedra podían quizás cazar algún animal eventualmente, pero no eran cazadores organizados, sino que subsistían gracias a la recolección de vegetales y a la carroña obtenida de animales muertos. Para facilitar esta última práctica podrían haber acabado ayudándose de instrumentos de piedra. Estos instrumentos habrían requerido de un trabajo previo de acondicionamiento a fin de capacitarlos para desgarrar la carne de las piezas carroñeadas. Golpeando una piedra contra otra obtenían lascas cortantes que sustituían a la acción directa de sus dientes sobre el cuerpo del animal que se disponían a devorar.

La acción continua de trabajar de este modo la piedra iría desarrollando en el homínido la facultad imaginativa que le permitía visualizar la piedra en bruto ya transformada en el instrumento que luego utilizaría para hacer más fácil su vida diaria. Sostenía entre sus manos la piedra en estado natural, y ahora la imaginaba transformada en el instrumento cortante que acabaría forjando. Esta actividad cerebral que se desarrollaba de manera continua y sistemática, iría acumulándose en su memoria y acabaría formando parte sustancial de su organigrama genético. La capacidad científica se transmitiría así de generación en generación, incidiendo de manera ineludible en el potencial imaginativo que habría de caracterizar a las futuras comunidades de homínidos en proceso de humanización. La capacidad para proyectar imágenes transfiguradas como consecuencia de su actividad científica, pudo haber dado origen a la recreación mental de un universo meta sensible, surgido del esfuerzo intelectual que suponía el diseñar mentalmente los instrumentos de piedra a fin de hacerlos útiles para sus necesidades de subsistencia. Este esfuerzo intelectual sistematizado en el seno de los clanes de homínidos por necesidad, y transmitido por la memoria colectiva durante incontables generaciones, pudo haber sido el responsable de que la naturaleza hubiese acabado siendo derivada hacia un universo inmaterial. ¿Cómo pudo haber acontecido a nivel psicológico el paso que llevó de concebir únicamente una realidad física, a concebir también otra realidad paralela no perceptible por los sentidos naturales?.

Como el desarrollo cerebral solo permite extrapolar conceptos a partir de lo conocido, pudo haber sido la realidad imaginaria que mediaba entre la piedra en estado natural y la de su estado ya forjada por el trabajo de la mano homínida, de la que surgieron los conceptos de espíritus. El trabajo de forjar la piedra es metódico. El científico que lo realiza ha acumulado un conocimiento inmemorial que le permite imaginar como va a quedar la piedra después de trabajarla para adaptarla a sus necesidades. Su cerebro derecho se potencia de tal manera que sus visualizaciones dejan de limitarse a las de las piedras que sostiene entre sus manos, y comienzan estas entonces a extenderse a otras realidades de su mundo natural. Las visualizaciones inciden a su vez en provocarle un estado de perplejidad que le impelen a buscar respuestas. El miedo que genera sus visualizaciones es entonces una consecuencia de su sumergimiento en la creencia transcendente, y no la causa de esta. El deseo de paliar su angustia le hace buscar referentes en la naturaleza que le sirvan como arquetipo para derivarla, y encontrar la forma apaciguar el influjo negativo de esas fuerzas intangibles y desconocidas que con su propia mente ha recreado a consecuencia de su actividad científica. Con su cerebro izquierdo indagó en la naturaleza circundante, y fijó entonces su atención en los cielos, donde en el interminable ciclo que suponía la alternancia de luz y obscuridad encontró la réplica a los impulsos de su cerebro derecho que le hacían concebir un universo bipolar. Combinando sonidos y movimientos articulaba las relaciones sociales a las que le impulsaba su instinto gregario, más de tal manera no podía sino expresar conceptos e ideas extraídos de la naturaleza perceptible.

Su cerebro le permitía transmitir la realidad perceptible a través de aquellos métodos de comunicación, pero estos se revelaban insuficientes para transmitir ideas procedentes del mundo imperceptible por los sentidos naturales. El hemisferio cerebral derecho que desarrollaba su imaginación y le sumergía en la consciencia transcendente, forzó a su ver el desarrollo fisiológico del hemisferio cerebral izquierdo, ante la necesidad de transmitir las nuevas conceptualizaciones originadas en el imaginario universo inmaterial. De tal manera se desarrollaron y ampliaron las diversas gamas de sonidos que brotaban de su garganta, proceso que incidiría en el desarrollo anatómico cerebral capacitándolo para comunicarse con un lenguaje articulado, y así poder transmitir y cohesionar al grupo ante la emergente realidad cognitiva.

Dotado del lenguaje articulado, se fue capacitando su cerebro para razonar con un pensamiento cada vez más elaborado La evolución del cerebro humano ha sido el resultado de un desarrollo pendular entre los hemisferios, puesto que el desarrollo del uno incidía en el del otro.

Si nuestro despertar a la consciencia de una realidad no sensorial fue la consecuencia del desarrollo de nuestro espíritu científico, el desarrollo del lenguaje articulado fue a su vez la consecuencia de la necesidad de transmitir las imágenes y los conceptos generados en aquella realidad paralela. El fundamento del pensamiento religioso es por tanto de naturaleza intelectual.

Cuando la actividad cerebral presente en el ser homínido que domina la técnica de forjar la piedra hace que las imágenes transfiguradas percibidas comiencen a formar parte cotidiana de su universo mental, la necesidad de socialización imperante en el seno del grupo va a interactuar con esta realidad neurofisiológica para impelerle a esforzarse en manifestar una intención cognitiva con la que capacitarse para transmitir la nueva realidad mental recreada en su mente. Este esfuerzo derivado de su relación con el mundo meta sensorial va a estimular entonces los centros cerebrales que anatómicamente le facultarán para desarrollar un lenguaje articulado. La intención hace su aparición en la psicología homínida a consecuencia del esfuerzo por transmitir conocimientos meta sensoriales, hecho que acabará por posicionar al ser dotado de esta nueva forma de inteligencia más allá del mundo dominado exclusivamente por los instintos. Ello va a significar que al revestir sus actos de intención, y no solo de instinto, el ser homínido incida decididamente en el camino de su lenta separación del mundo animal.

La intención pasa entonces a constituirse en el signo invisible que determinará la esencia misma de su voluntad.

El conocimiento de lo meta sensorial se transmite en la forma de una memoria ontológica que irá dominando y condicionando generación tras generación la psicología de los distintos grupos homínidos, hasta el punto en que el pensamiento religioso llegue a constituir un elemento socializador inseparable del ser que con el tiempo acabará alcanzando su plena humanidad. El pensamiento religioso se manifiesta en la forma de rituales que constituyen expresiones de la intención que guía su vida, resultando que el mundo de los instintos que conforma su psicología animal, convive en su mente con el mundo de las intenciones profundas que empieza a conformarse en ella como una psicología paralela.

La intención que impulsa al ser dotado de esta facultad irá moldeando su mundo, y asentando las premisas sobre las que habrán de edificarse las futuras construcciones históricas que acabarán siendo asociadas a la naturaleza humana. Pero esta intención que habrá de conducirle hacia su plena humanidad no dejará nunca de coexistir con su instinto animal. Esta facultad que nace a consecuencia de la necesidad de socializar el universo meta sensorial que hasta entonces solo interioriza en su mente, va a conformar un signo característico de la inteligencia humana.., el de la capacidad de ocultar el verdadero propósito de nuestras acciones y engañar con ello a nuestros congéneres. El modo en que el surgimiento de la intención va a repercutir en la naturaleza humana se manifestará en el desarrollo de la auto conciencia, y por lo tanto en el de la individualidad, que se ve favorecida por el desarrollo de un conocimiento íntimo que en última instancia solo atañe al portador de la misma..

La visualización de imágenes transfiguradas se va transmutando en pensamiento religioso en la medida en que esta interactúa con la intención cognitiva para transmitirlas y socializar al grupo, incidiendo de tal modo en su individualidad…, pero no aún en la consciencia sobre su singularidad. La conciencia sobre la individualidad diluye lo múltiple en lo indivisible, pero no hace que el ser dotado de intención profunda en sus actos se sienta especial respecto al resto de animales con los que convive, pues su inteligencia le hace concebir seres sin forma poblando todas las cosas de la naturaleza. Su latente memoria ontológica le hace sentirse conectado a la realidad transcendente que su cerebro ha recreado, y ese sentimiento de conexión es el responsable de que conciba su individualidad como un ente que aunque personalizado, se encuentra unido a un todo que abarca la naturaleza en su conjunto.

Su individualidad se manifiesta en las facultades de sus sentidos naturales, pero su inteligencia la concibe proveniente de la realidad paralela situada más allá de sus limitaciones sensoriales. En un tiempo ignoto, la inteligencia y la espiritualidad que distinguían a los homínidos podían constituir facultades que desde su percepción se superponían la una a la otra, por lo que no había establecida diferenciación entre capacidad científica y pensamiento religioso.

Los homínidos que vivían fusionados con la naturaleza concebían una realidad poblada por seres y cosas que estaban habitadas por formas invisibles, tal como a si mismos se consideraban. Esta creencia les imposibilitaba entonces para reconocerse a si mismos como seres extraordinarios dotados de una singularidad única como especie en el mundo. Si el hecho de sentirse habitado por un ser invisible hubiera sido la condición para discernir acerca de que en ello habría de residir la razón para considerarlo consciente de su singularidad en la naturaleza, no tendrían lógica que también hubiese discernido la mente homínida acerca de que tales seres invisibles debían poblar también la montaña, el árbol, el cuerpo celeste, o el animal..

El sentimiento sobre su singularidad debe haber derivado de su capacidad para superponerse a la naturaleza, no del hecho de poseer pensamiento religioso, que lo que hacía era precisamente sumergirlo en la consciencia de que a pesar de poseer personalidad individual, formaba parte de un todo indisoluble. Pero ocurrió que en un momento de su devenir por el mundo, el homínido que se topó con el fuego encontró la forma de controlarlo. El fuego no incidió en modo alguno en nuestro despertar a la consciencia transcendente, tal como algunas teorías acerca de la aparición de la religión sugieren, pues esta estaba ya despierta cuando el homínido logró dominarlo. Lo que este hecho supuso realmente para el ser que en un tiempo ignoto evolucionaría en el homo sapiens sapiens, fue el despertar a la consciencia de que con el conocimiento del control del fuego en sus manos podría llegar a dominar la naturaleza circundante. Dotado de esta poderosa facultad, la mente homínida encontró la forma de imponerse a su entorno, y con ello la necesidad de dominio comenzó a formar parte de nuestras prioridades cerebrales.

El pensamiento religioso que hacía sentir a su poseedor que formaba parte de un todo con la naturaleza, se contaminó con el deseo de dominio que se fue desarrollando a partir del control del fuego, y ambos pasaron a fusionarse y confundirse en una única dinámica intencional que en el transcurso de nuestra evolución a pasado a formar parte de la información subyacente en nuestra memoria genética.

Premisas históricas

Cuando el ser humano que vive aislado comienza a compartir con otro el mismo espacio vital, surgen como manifestaciones sociales una seria de pulsiones como el egoísmo, la solidaridad, o el altruismo, que potencialmente todos las llevamos con nosotros como la propensión latente a padecer determinadas enfermedades, que según se den diversos condicionantes, podemos o no desarrollar. Solo desarrollaremos unas u otras pulsiones en la medida que se den determinados factores psicosociales. En el tiempo en que se hace consciente de su capacidad para superponerse a la naturaleza, aquel ser al que la evolución llevaría a ser plenamente humano, comienza a percibir su singularidad en la naturaleza. Su religiosidad desarrolla una psicología que le separa lentamente del mundo de los instintos y le sumerge en el de las intenciones profundas y ocultas.

La evolución homínida acaba derivando en el ser humano, que durante milenios sigue una forma de vida nómada. La psicología nómada le impide concebir la idea de acumular bienes, pues esta actividad es del todo incompatible con la vida errante que se ve obligado a llevar. Pero en un momento de su devenir, descubre el secreto del cultivo de algunas plantas, y entonces sufre profundos cambios en su forma de vida. Comienza a sedentarizarse, y con ello conoce la posibilidad de acumular bienes, práctica que la forma de vida nómada hacía inviable. El cambio en su forma de vida supone la destrucción de la prevalencia de la solidaridad sobre el egoísmo. La solidaridad era la manifestación social prevaleciente en el mundo nómada, pero en el mundo sedentario las pulsiones humanas hacían prevalecer el egoísmo individualista, fomentado por el posibilismo que favorecía el acaparamiento de riqueza. El instinto de supervivencia ha impelido al ser humano a llevar una forma de vida basada en el gregarismo. Es de esta forma de vida gregaria donde adquieren sentido las pulsiones del egoísmo y el altruismo, pues evidentemente, el ser humano solo ha podido ser lo uno o lo otro en relación a su comportamiento personal respecto de otros seres de su misma subespecie. El altruismo es diferente a la solidaridad. Lo primero es un desapego de algo propio para compensar con el a otros sin esperar nada a cambio, mientras que lo segundo está basado en una actitud mutua de cesión o compartimiento de algo. Todos estamos potencialmente dotados de pulsiones como el egoísmo, la solidaridad, o el altruismo. Un ser humano que viva aislado sin contacto alguno con otras personas solo necesitará arreglárselas para sobrevivir, pero no necesitará ser egoísta ni solidario para lograrlo, ni tendrá con respecto a quien ser altruista. Es desde el momento en que este ser humano aislado comienza a compartir con otro el mismo espacio vital, que empiezan a aflorar pulsiones tales como el egoísmo, la solidaridad, o el altruismo. Esto significa que estas pulsiones son manifestaciones sociales. Potencialmente todos las llevamos con nosotros, como la propensión latente a determinadas enfermedades que según la combinación de diversos condicionantes podemos desarrollar o no, pero solo desarrollaremos unas u otras pulsiones en la medida que se den determinados factores neurológicos o sociales.

Puede ocurrir que de dos hermanos que se críen juntos en el mismo ambiente, y habiendo tenido ambos una vida bastante acomodada, uno desarrolle el egoísmo y el otro el altruismo. Hay entonces una parte de predisposición genética en la prevalencia en nuestra personalidad de una u otra pulsión, predisposición que a su vez solo se desarrolla en un sentido o en otro en una parte de la población. El altruismo solo se da en ciertas excepciones de seres humanos, no ha sido por tanto históricamente relevante en la conformación del devenir humano. La solidaridad ha funcionado históricamente dependiendo del tipo de forma de vida. En las comunidades humanas nómadas funcionaba el principio de solidaridad, pero con la sedentarización, este principio comenzó a romperse y a ser sustituido por el del individualismo egoísta. El altruismo solo ha constituido una excepción sin peso social. La forma de vida nómada no permitía la acumulación de riqueza..posibilidad que se hizo viable con la aparición de la forma de vida sedentaria.

Podemos a través de este razonamiento comprobar como el egoísmo empieza a ganar la partida a la solidaridad con el nuevo posibilismo que permitía la forma de vida sedentaria..el de hacer viable la acumulación de bienes debido a su vez al nuevo concepto de riqueza que se gestó a partir de esta sedentarización. No es entonces la forma de vida en si misma, o la naturaleza humana la causante de la prevalencia del egoísmo sobre la solidaridad, sino el posibilismo que implementamos a partir de las formas en que nos organizamos socialmente. La sociedad debe ser entonces adaptada a la necesidad de implementar la solidaridad como único posibilismo admisible. Solo así podemos sentar las bases para dominar el egoísmo al que nos vemos impelidos por el posibilismo existente en la sociedad del presente. En la sociedad de cooperación el egoísmo es entonces la utopía y la solidaridad la realidad.

Con la prevalencia del egoísmo sobre la solidaridad llegamos al tiempo presente, en el que se acepta como un hecho indiscutible que la sociedad humana se sustancie en un sistema económico donde las entidades financieras constituyen un elemento indisociable de cualquier organización social. Esta aceptación aparentemente natural y por ende lógica, conforma una realidad psicológica que irremediablemente impele la inteligencia humana a buscar nuevos marcos de desarrollo humano en los que en cualquier caso, las estructuras económicas inherentes a ellos han de tener como premisa fundamental que todo sistema que pudiera idealizarse habrá de edificarse sobre redes bancarias…

En las primeras comunidades humanas, de naturaleza nómada, funcionaba el principio de solidaridad como manifestación social propia de un tipo de vida en el cual se daban dos factores esenciales que la estimulaban; por un lado el nomadismo no permitía la acumulación ilimitada de riqueza, y por otro ese mismo tipo de vida estimulaba la necesidad de la ayuda mutua como elemento imprescindible para la supervivencia.  Con el paso del nomadismo a la sedentarización el primer factor experimentó un cambio revolucionario al implementarse el posibilismo que iba a hacer viable la acumulación ilimitada de patrimonio, aunque no así el segundo, aun manteniendo su condición de necesidad vital, se fue debilitando en paralelo a que se desarrollaba el urbanismo. Piezas de oro y plata cuantificadas al peso comenzaron a sustituir poco a poco a las  cabezas de ganado como símbolo principal de riqueza, principalmente en aquellas áreas en las que la eclosión del desarrollo urbano favorecía el surgimiento de nuevas formas económicas basadas en intercambios en los que el trueque de bienes comenzaba a complementarse con la compra-venta de bienes por medio de piezas de oro o plata al peso. Esto es importante para poder visualizar cómo se va trasformando el concepto de economía con la aparición de las primeras sociedades urbanas: El intercambio de bienes por bienes propio de la sociedad nómada se amplía ahora con la aparición de un nuevo concepto propio de la sociedad sedentaria, el de compra-venta de bienes por medio de piezas al peso de materiales preciosos difícilmente asequibles. Hablo de ampliación del concepto de economía, pues es obvio que el trueque nunca llegó a desaparecer totalmente con la aparición de la compra-venta, pues solo ocurrió que ambas praxis comenzaron a complementarse.

Según los datos arqueológicos e históricos disponibles a día de hoy, el paso de piezas a peso de oro y plata cuantificadas al peso a piezas de estos mismos materiales preciosos cuantificadas de acuerdo a un valor metálico establecido con criterios de mercado, se produjo en Lidia, Asia Menor, hacia el siglo VII o VI a.C., en base al criterio mayormente aceptado entre los especialistas de la arqueología y la historia, sin que la mayor o menor veracidad de esta afirmación sea objeto de este artículo. Fueron los templos las primeras instituciones encargadas de controlar los flujos económicos a través del control de la producción de polvo de oro o plata y de las piezas al peso de estos mismos materiales preciosos, lo que les capacitó a su vez para que la aristocracia o los personajes acaudalados de la sociedad depositasen en ellos su patrimonio en oro o en plata. Los templos fueron por tal razón entidades prestamistas a la vez que usureras.

Pero con la transformación de las piezas de oro y plata al peso en monedas con valor metálico, surgió un tipo de artesano que empezó a hacer la competencia al templo, el orfebre. Los orfebres que elaboraban las monedas de oro y plata hacían de almacenadores de piezas en bruto de estos materiales preciosos que luego trabajan hasta convertirlos en piezas con valor monetario de mercado, pero también hacían de depositarios y custodios de las monedas que poseían los potentados, y que las utilizaban como instrumentos de compra-venta de bienes  que permitían prescindir del trueque, es decir, del intercambio de bienes por bienes.

Los potentados dejaban sus monedas en manos de los orfebres, muchas veces elaboradas por ellos mismos, para que estos se encargasen de su custodia, y prevenirse así de los robos en sus residencias personales. Con el tiempo los orfebres comenzaron a cobrar una comisión por su labor de hacer de depositarios y custodios de dichas monedas, y más tarde comenzaron incluso a emitir unos recibos en papel para que los potentados pudieran viajar sin la necesidad de llevar consigo en efectivo grandes cantidades de monedas. Estos papeles se podían intercambiar por su valor estipulado en monedas ante otros orfebres, y esta práctica derivó en especulación cuando los orfebres comenzaron a emitir recibos con un valor monetario superior al que realmente habían dejado en depósito los potentados.

A cambio los potentados aceptaban que los orfebres les devolviesen su dinero en un tiempo más amplio y de manera fraccionada, de tal manera que a su vez los orfebres podían contar con estos depósitos de monedas para hacer especulaciones monetarias en los mercados donde se realizaban las transacciones de bienes. Este mecanismo financiero ideado por los orfebres terminó dando lugar al papel moneda y a derivados especulativos como son las diversas formas de los títulos de créditos. Posteriormente fue perfeccionado en Europa por la Orden del Temple, que utilizaban sus casas durante las cruzadas como almacenes de depósitos para custodiar y gestionar los enormes recursos que desde Europa se enviaban a Palestina con la finalidad de sostener las campañas militares que los cruzados emprendían contra los musulmanes.

Con ocasión de todo este movimiento de personas de la nobleza que se embarcaban para participar en campañas militares en el levante mediterráneo, los templarios ofrecían servicios bancarios a sus aristocráticos hermanos de armas, de tal modo que el espíritu corporativista que impregnaba a los guerreros cristianos europeos que enfervorecidos viajaban a Tierra Santa comenzó a generar un nuevo tipo de institución al margen de la de los orfebres que ofrecía servicios de guarda y custodia de recursos monetarios. Se originó así un incipiente sistema bancario que se ofrecía como el más seguro para hacer de depósito de bienes monetarios, así como de emisión de cartas de valor, e incluso ya de prestamista, superando a los orfebres en seguridad y eficacia en estas labores financieras.

Todas las estructuras políticas y económicas del mundo se yerguen pues a partir del acto de poner en depósito y custodia el patrimonio que sirve para la obtención de bienes, ya sea mediante el trueque o mediante la compra-venta. Los templos, las casas del orfebre, las casas del Temple, o más modernamente los bancos propiamente dichos han ido conformando históricamente las instituciones que han servido para hacer de depositarias y custodias ya sea de piezas de oro o plata al peso, o ya sea de monedas o cartas con valor monetario. A partir de este hecho tan concreto se levanta toda una estructura política, económica y financiara que ha venido históricamente a conformar nuestra realidad como sociedad humana, de tal modo que el sistema está sustentado sobre una única premisa, la de depositar y poner a custodia el dinero en una institución de carácter bancario que funciona al margen del control estrictamente comunitario y por lo tanto local. De ahí la lógica de que poniendo la capacidad de depósito y custodia del dinero en manos de las corporaciones locales se derrumbe el histórico sistema que nos domina y se pueda levantar otro sistema sobre premisas mentales diferentes a las ya asumidas en nuestro subconsciente como insustituibles, lo que viene a conllevar la edificación de una nueva forma de vida que va más allá del sistema para constituirse en otra forma de organización social..

El ser humano moderno ha erguido históricamente estructuras geopolíticas edificadas sobre las premisas de la necesidad de controlar el poder, legitimación del ejercicio de la violencia desde este, y favorecimiento de la acumulación de riquezas como supuesta necesidad intrínseca del ser humano. Premisas todas ellas antagónicas con el espíritu de solidaridad natural que debiera presidir las relaciones interhumanas, y de los seres humanos con el mundo que le rodea.

En un mundo fuertemente jerarquizado y dominado por una humanidad depredadora que ha justificado su actividad destructiva en la supuesta naturaleza humana, hemos reflejado nuestros deseos egoístas en las estructuras políticas y económicas que rigen nuestras vidas, confundiendo los mismos con nuestra naturaleza primordial. La sociedad de cooperación por los que muchos espíritus críticos con la injusticia imperante abogan, no podrá edificarse sobre el hedor de las premisas vigentes. Por ello se hace imprescindible redirigir nuestras prioridades cerebrales hacia una dimensión mental donde se prescinda de la necesidad de ejercer el poder, legitimar la violencia desde este, y de acumular riquezas en el sentido capitalista. La deconstrucción del orden bancario y geopolítico vigente debiera ir encaminado a la consecución de este objetivo, a fin de que a partir de ello podamos redimensionar nuestras prioridades.

Este nuevo enfoque mental necesita de una contrapartida en una propuesta tangible de otra forma de organización social, puesto que cambio de prioridades cerebrales y de organización político-económica resultan elementos inseparables.

Capítulo II: Primeras reflexiones de las que surge la idea de asgeria

El surgimiento de una alternativa económica integral

Como alternativa económica integral al vigente orden económico-financiero, quizás sería oportuno reflexionar acerca de la posibilidad de plantearse la necesidad de disolver la estructura bancaria imperante. No se trataría de innovar para reformar lo establecido, ni de destruir lo como viejo percibido, sino de deconstruir lo conocido para reflexionar sobre lo que de esencial hay en ello, y hallar así el modo de construir otro tipo de sociedad con la premisa de la cooperación como regla.

En tal razón estaría el sentido de la deconstrucción del orden económico-financiero mundial. En base a este razonamiento, podría reflexionarse en torno al hecho de que las estructuras bancarias imperantes podrían ser prescindibles. Deconstruirlas significaría, en mi opinión, tomar lo que de ellas hay de esencial, depósito y custodia del dinero, y asimilarlas a las estructuras de los ayuntamientos, de modo tal que ayuntamiento y entidad de depósito fuesen lo mismo. Las sucursales bancarias no habrían de ser en la sociedad de cooperación más que oficinas descentralizadas del ayuntamiento donde podrían efectuarse depósitos de dinero. El dinero solo podría depositarse en tu ayuntamiento..y ninguna entidad de depósito de dinero podría sobrepasar el ámbito municipal. No habría necesidad entonces de que la sociedad de cooperación contase con orden bancario alguno, ni privado ni público. Se trataría de promover la disolución del orden bancario mundial y su sustitución por una alternativa basada en el ayuntamiento-entidad de depósito como base de la estructura económico-financiera sobre la que habría de edificarse la sociedad de cooperación.

La implementación del nuevo sistema económico-financiero basado en el ayuntamiento-entidad de depósito, debe a su vez edificarse sobre la premisa de que esta nueva forma económica-financiera debe articular todos los mecanismos necesarios que impidan tanto la acumulación de riqueza en manos privadas como la circulación mundial de capitales inherente a esta. El ayuntamiento-entidad de depósito o asamblea de gestión solidaria (Asgeria), debiera ser en todo momento el responsable de custodiar el dinero en el depositado. Los ayuntamientos que pudieran, habrían entonces de destinar una parte del dinero por ellos custodiados a hacer funcionar la sociedad de cooperación. Para ello destinarían fondos a desarrollo de infraestructuras o de bienestar social (educación, sanidad, pensiones, cultura, u otros) que nunca dejarían de estar custodiados por el propio ayuntamiento-entidad de depósito. Los capitales custodiados por el ayuntamiento-entidad de depósito solo saldrían de este en el momento en que debiera financiarse la finalidad a la que el fondo concreto hubiese sido destinado.

La implementación de la alternativa económica integral edificada sobre la base de la asgeria (asamblea de gestión solidaria) conllevaría la superación del concepto de estado como marco geopolítico. La asgeria sería la estructura político-económica mínima..y también la máxima.

No habría de existir pues el “estado”.

No se trataría de crear micro estados al modo de las antiguas polis griegas, sino estructuras cercanas a las necesidades humanas que sustentasen la sociedad de cooperación..finalidad última de la asgeria.No hay pues intención de minimizar las estructuras del estado para proyectarlas a la asgeria..sino de sustituir la vigente estructura geopolítica mundial basada en la relación-confrontación de los estados por otra basada en la cooperación entre asgerias. Ejércitos, bancos, multinacionales, poderes políticos o financieros, no habrían de tener cabida en la sociedad de cooperación. La banca nacionalizada está ligada al concepto de estado y poder político.

En la sociedad de cooperación no tiene cabida la posibilidad de acumulación de riqueza..ni en manos de podres privados, ni en manos de poderes asociados a los aparatos estatalizados del estado. No existen estructuras de ámbito estatal, solo de municipalidades asociadas en espíritu de cooperación. Los fondos que las asgerias destinen a desarrollo de infraestructuras o bienestar social son comunes, pero en todo momento controlados por la asamblea de cada asgeria. No hay pues margen para el establecimiento de un poder financiero mundial.

Las asgerias funcionan financieramente en red, por lo que los depósitos de los ciudadanos en estos pueden ser transferibles de una asgeria a otra cuando así lo requiera el interesado. Estas derivan una porción de su presupuesto a un fondo común destinado exclusivamente a la concesión de microcréditos, lo que requeriría de la implementación de nuevas normas financieras, ajustadas a la nueva estructura económica de la sociedad de cooperación. Habría que deconstruir nuestra estructura mental para concebir como tendría que edificarse la sociedad de cooperación, pues esta nada tiene que ver con las geopolíticas vigentes. Las asgerias no tendrían por qué corresponderse con las actuales estructuras municipales..podrían variar su tamaño en base a la premisa de que la misma ha de suponer máxima cercanía al ciudadano y eficacia en el espíritu de cooperación. Las asgerias de Nouakchott, Seul, u Oslo, tendrían evidentemente una enorme disparidad de recursos financieros entre ellas…pero esta es la realidad sociológica de la que se parte.

Todos los recursos financieros estarían en manos de la asamblea de cada asgeria..todos..y las más ricas habrían de destinar parte de sus recursos al desarrollo estructural de las más pobres. Ni multinacionales, ni banco mundial, ni fondo monetario internacional marcando las pautas económicas-financieras de las asgerias. El concepto de desarrollo y justicia social se hace siempre teniendo en cuenta el marco de la asgeria como referencia, no el estado, potenciándose pues el desarrollo de la asgeria, y de ninguna otra estructura geopolítica superior a esta. La acumulación de riqueza (lo que actualmente entendemos por ello) no es ya posible en la sociedad de cooperación, pues el objetivo de esta es el desarrollo sostenible y la implementación de la justicia social. Teniendo siempre como marco de desarrollo e implementación de estas metas la asgeria..unidad política-económica de máxima cercanía a las comunidades humanas.

La estructura bancaria vigente constituye el reflejo materializado del espíritu humano de codicia. No es la consecuencia de la necesidad de organizar la vida humana en sociedades complejas, sino que es la consecuencia de la necesidad de canalizar el deseo humano de acumulación de riquezas. Por ello la sociedad de cooperación edificada sobre las asgerias no debiera permitir la continuidad de esta dinámica económica-financiera corrupta. El espíritu de cooperación que se canalizaría a través de la implementación de una dinámica política-económica diferente a la históricamente conocida debiera siempre manifestarse con perspectiva global, pues la democracia y la justicia social que se derivarían de este espíritu de cooperación habrán de ser demandados para todos los seres humanos..o no tendrá este sustancia alguna. La visión que preside las vidas del ser humano en la actualidad basada en la necesidad de crear riquezas para asegurar un supuesto bienestar social es errónea..tanto que la expresión “creación de riqueza”, oculta la verdadera razón de la injusticia imperante en el mundo, pues se basa en la riqueza de unos pocos a costa de negarles las necesidades básicas a la inmensa mayoría de seres humanos.

Todo gira así en torno a la desesperada necesidad de generar dinero..y más dinero.. poniendo así a los seres humanos en la disyuntiva de tener que condicionar toda su existencia al hecho de verse irremediablemente abocados a la constante vivificación de esta nefasta premisa. Más si deconstruyesemos al ser humano, apreciaríamos la verdadera necesidad vital latente en su esencia… la de la cooperación… y a la estimulación de esta habríamos de otorgar entonces nuestra prioridad como seres organizados en sociedad. En esforzarnos en vitalizar el espíritu de cooperación en lugar de fomentar la creación de una riqueza entendida como acumulación de dinero está la razón de la implementación de la sociedad de cooperación… edificada sobre el principio de interacción entre ayuntamientos y entidades de depósito de dinero. Asgeria como fundamento de la sociedad de cooperación… no el estado ni la nación cimentados sobre la corrupta estructura bancaria global. Esta estructura es la consecuencia natural de la mentalidad capitalista que rige en el mundo. La revolución debiera tener entonces una naturaleza implosiva, dirigida a sustituir nuestro afán por acumular riquezas, por otro que consista en estimular nuestro espíritu de cooperación, auténtica necesidad esencial del ser humano. Sin proponerse la derogación de todos los mecanismos económico-financieros que permiten la acumulación de riqueza en el sentido capitalista del término, no se cumplirá la conditio sine qua non la implementación de una sociedad de cooperación podrá ser posible.

Toda revolución que no implique una metamorfosis implosiva en las prioridades humanas habrá de ser baldía.

En la sociedad de cooperación, el concepto de interés crediticio tiene una conceptualización inversa a la que por el entendemos en el tiempo presente, puesto que al generarse estos en el entramado de los Fondos Comunes  no han de repercutir como una losa que ahogue al ciudadano que solicita y le es concedido un préstamo. Los cambios de poder político producto de revoluciones teóricamente anti capitalistas, han nacionalizado las redes bancarias con intención de poder establecer parámetros económicos que hagan posible una sociedad donde no imperen las enormes deferencias sociales características de los países regidos por los vaivenes del mercado. Pero en la práctica estos aparentes cambios políticos y económicos no han supuesto más que alteraciones meramente estéticas. La clase dirigente acapara patrimonio ilimitadamente, y continúa la mentalidad que considera necesaria la existencia de estructuras militares que constituyan el brazo armado del estado. La mentalidad destructiva respecto del orden capitalista no ha servido entonces para edificar sociedades justas y humanas, sino un capitalismo de estado injusto e inhumano. Históricamente hemos considerado al estado y su inherente orden bancario como la forma irremediable en que el ser humano ha de organizarse, y partiendo de tal premisa consideramos utopía toda forma de organización social que no tenga en cuenta estado ni orden bancario alguno, pues no concebimos la idea de organizarnos al margen de la implementación de estas estructuras.

La mentalidad deconstructiva supone indagar en que lo que de esencial hay en aquello que consideramos imprescindible, y a raíz de ello hacerlo perceptible a la inteligencia humana para poder analizarlo y razonar sobre como podemos utilizarlo para construir otro tipo de sociedad. De tal manera la función bancaria, depósitos, custodia, transferencia y crédito, tal como históricamente la conocemos, debe ser replanteada y rediseñada a partir de estructuras diferentes a las conocidas. No se trata de trasplantar la función bancaria a la asgeria, sino solo hacerlo de la necesidad básica, de modo que el depósito, custodia, transferencia, o canalización de créditos, queden insertados en una institución ajena a la bancaria. Previa a la implementación de la sociedad de cooperación, habría que desarrollar otras premisas imprescindible, tales como la condonación de la deuda a nivel mundial, o el establecimiento de normas que favoreciesen el acceso gratuito y universal al agua, la salud, la educación, la energía, o la vivienda. Una economía basada en la solidaridad solo es posible si realmente el ser humano desea el cambio, pues nadie puede ser obligado a cambiar por la fuerza. Las normas financieras que habrían de regir las asgerias serían rediseñadas para adaptarse al requerimiento de solidaridad, desterrando prácticas tan nefastas como la usura.

¿Cómo habría de ser esto en la práctica posible?.

La alternativa a la forma de vida inhumanamente competitiva en la que el ser humano se ve abocado a vivir, en la que el bienestar de unos pocos se cimenta sobre la privación de muchos otros seres humanos de sus derechos más básicos pasa, desde mi punto de vista, por la necesidad de deconstruir los conceptos de estado y economía. De este ejercicio de revaluación de los parámetros que condicionan nuestro modo de vida, surge la alternativa basada en la interacción entre ayuntamiento y entidades de depósito hasta su fusión en una única entidad de naturaleza política-económica, la asamblea de gestión solidaria o asgeria, cuya finalidad, reflejada desde su propio nombre, es el fomento de un nuevo espíritu económico basado en la cooperación entre las diferentes comunidades humanas. De tal manera que el estado y la economía del enriquecimiento, pasa a ser sustituido por la asgeria y la economía de cooperación. La economía de cooperación deseada por muchos seres humanos debe edificarse y expandirse demoliendo las estructuras inherentes al estado y a las redes bancarias. El ideal ético de la ayuda mutua y la cooperación conlleva la necesidad de un cambio espiritual, que debe ser dotado de esencia real para que el mismo no quede en una propuesta baldía.

La propuesta debiera limitarse en principio a solicitar la desestructuración de la estructura bancaria mundial, y su sustitución por un sistema de depósitos de dinero ligados a las administraciones locales. La capacidad de financiación habría de residir en las asgerias… articulándose en el nivel superior al local Fondos Comunes dirigidos al fomento de actividades de desarrollo de infraestructuras o de bienestar social. Estos Fondos Comunes no debieran constituirse nunca en entidades de depósito de ámbito superior al municipal… puesto que si así ocurriese acabarían constituyéndose en entidades bancarias que traicionarían el espíritu de la sociedad de cooperación. Sería importante que uno de estos fondos, elaborado a partir de aportaciones de cada asgeria según su capacidad, fuese un Fondo Especial de Microcréditos, destinado a la concesión de préstamos de pequeña cuantía.

El préstamo se solicita en tu asgeria, que es la institución canalizadora del mismo, pero el importe sale del Fondo Especial de Microcréditos. Cuando lo vayas devolviendo lo harás directamente a tu asgeria, que no necesitará cobrar otros intereses más que los que se generen a consecuencia del IPC anual, si lo hubiere. La asgeria se limitará anualmente a hacer su contribución al Fondo Especial de Microcréditos, que podrá generar intereses por si mismo, por lo que no tendrá porqué producir pérdidas. Durante todo el año este Fondo iría recibiendo las aportaciones de distintas asgerias, a las que por tanto correspondería derivar ingresos en distintas épocas del año, ingresos que permanecerían en todo momento custodiados por la asgeria que los hubiera derivado. El sistema de Fondos Derivados puestos en común podría aplicarse a otros tipos de canalización de créditos.

Las asgerias, que controlan todos los recursos financieros, los ponen en común a través de la implementación de un sistema integrado de Fondos Comunes, que tejen redes de interdependencia entre todas las asgerias, y de solidaridad entre las comunidades humanas que las conforman. Las asgerias deben constituirse con la premisa de favorecer la máxima cercanía de estas a las comunidades humanas. Evidentemente este es un concepto relativo que tendrá diferente edificación dependiendo de la comunidad humana que tratemos. Puede sustentarse sobre criterios poblacionales variable de un área a otra. La población de Barcelona, por ejemplo, puede considerar oportuno establecer en su ámbito municipal 2, 3, o 4 asgerias, y la de La Orotava una sola para todo su ámbito municipal. Esto debe ser una elección propia de cada comunidad ciudadana atendiendo a los criterios que cada una juzgue más adecuados. Las asgerias no están sujetas al principio irreductible de la territorialidad, sino que están basadas en otros principios de humanidad donde el ser humano es el centro en torno al que ha de girar toda la construcción económica. En esta premisa radica la naturaleza de máxima cercanía a las comunidades humanas de las que ha de estar basada la asgeria.

La solidaridad es el principio rector de la sociedad de cooperación, no el poder económico, político, o militar. Hay que concebir entonces la asgeria desde premisas mentales distintas a las que en el tiempo presente condiciona nuestra psicología. Si no hay un deseo de cambio que surja desde nuestra interioridad, la asgeria no tiene sentido, pues solo lo tiene si hay una verdadera intención de fomentar la solidaridad y edificar con ello la justicia humana, hasta ahora desconocida. Un nuevo sistema económico que tenga en cuenta la realidad de las comunidades humanas en el ámbito municipal puede eliminar las lacras que suponen el estado, el ejército, y la banca. Pero para que deje de ser una utopía se necesita precisamente otra realidad económica acorde al desarrollo de una nueva mentalidad solidaria. Una sociedad de cooperación basada en las asgerias como unidades político-económicas fundamentales no es una utopía, sino una necesidad. El mundo inhumano en el que vivimos es la utopía que nosotros mismos hemos edificado, cambiar este estado es cuestión de tener verdadera voluntad de hacerlo, y de comenzar a diseñar y planificar las bases mentales para conseguirlo. Nos hacen creer que la utopía es el diseño de otro tipo de sociedad al margen de esta condicionada en esencia por la guía indefectible de la codicia humana, y lo creemos así de manera natural, por inercia mental..más en realidad la utopía es precisamente el mundo en el que vivimos.

La sociedad de cooperación basada en las asgerias está por diseñar. Hay que elaborar propuestas destinadas a una fase previa, en la cual adquiriría sentido la exigencia de disolución de las estructuras militares, o del acceso gratuito y universal al agua, la sanidad, la educación, la energía, y la vivienda, exigencias que debieran ser asociadas indefectiblemente a la idea de sociedad de cooperación. Para todo ello se precisa de otra dimensión mental destina a cambiar las prioridades humanas; la alternativa económica integral no sería en realidad sino el efecto de este cambio de prioridades. Ni de utopías ni de filosofías inconsistentes en la práctica, sino de cambio mental, de acceso gratuito y universal al agua, la sanidad, la educación, la energía, y la vivienda. Disolución del orden bancario mundial e imbricación de lo esencial de la estructura bancaria, o lo que es lo mismo, deposito, custodia, y canalización de créditos, en el ámbito administrativo municipal. Disolución de los ejércitos y estructuración de una red de Fondos Comunes Integrados constituidos por los recursos financieros de las asgerias. Las asgerias cuentan con cuentas de depósitos que generan intereses por tener el dinero custodiado en ellas durante tiempos marcados, intereses que habrían de repartirse entre el ciudadano o la empresa privada propietaria del dinero depositado y la asgeria.

La proporción de intereses que se queda la asgeria es derivada por esta a la red integral de los Fondos Comunes, no el dinero que los ciudadanos particulares o las empresas tienen en las cuentas de las asgerias. El ciudadano particular o la empresa disponen en todo momento libremente del dinero que han depositado en su cuenta de la asgeria, y de los intereses proporcionales que le corresponden. La asgeria es la recaudadora de todos los impuestos, que también destina a la red integral de Fondos Comunes, junto con la proporción de los intereses que le corresponde de las cuentas de depósito de particulares y empresas. En la sociedad de cooperación, la acumulación de riqueza patrimonial es un concepto susceptible de ser limitado normativamente. Quedan al margen del condicionante del dinero conceptos básicos como sanidad, educación, agua, energía, y vivienda, que deben ser de acceso gratuito y universal para todo ser humano. En lo referente al acceso al agua, se debe garantizar gratuitamente un mínimo por vivienda particular que se condicionará a diferentes criterios.

Se establece un límite máximo de acumulación patrimonial, siendo esto posible porque todos los recursos financieros son controlados en el nivel de la asgeria. Se puede entonces acumular patrimonio por encima del nivel básico establecido para todo ser humano, si así se desea y se lo puede cada cual permitir, pero se establece un límite para acumularlo. Se ha de establecer para ello un índice de acumulación patrimonial, que habrá de tener en cuenta las realidades económicas hoy en día delimitadas dentro de los marcos de los estados vigentes, por lo que estos índices serán diferentes atendiendo a la realidad económica a la que se aplique. Toda acumulación de patrimonio por encima de este índice habrá de revertir en el control público, que lo derivará dinerariamente para constituir el embrión de la red integral de Fondos Comunes. El ahorro es una opción legítima, no una acumulación patrimonial ilícita por encima de lo normativamente estipulado. El dinero del que disponen las asgerias es el proveniente de los impuestos recaudados por cada una de ellas, así como el de los intereses generados por las cuentas de particulares y empresas privadas colocadas en las cuentas de depósito, siempre en la proporción que sobre estos corresponda ser asignado normativamente a la asgeria. Estos recursos de las asgerias resultan derivados a la red integral de Fondos Comunes con la finalidad de hacer funcionar la sociedad de cooperación.

La propiedad privada se permite en sectores que no estén destinados a cubrir necesidades básicas de los seres humanos. La sociedad de cooperación garantiza los mínimos básicos, sanidad, educación, acceso al agua, vivienda, o energía, entre otros, que se financian con recursos provenientes de la red integral de Fondos Comunes. Esta red integral de Fondos Comunes dispone de cuentas especializadas que tienen como función intervenir en el sistema crediticio. Las cuotas por los créditos concedidos a particulares se devuelven periódicamente a la asgeria sin intereses, por la razón de que cada una de estas cuotas que se va reintegrando, es derivada por la asgeria a las cuentas especializadas de la red integral de Fondos Comunes, donde se van a generar los intereses que aquella se quedará, haciéndose así innecesario aplicarlos directamente a quienes han solicitado el préstamo. Esta política crediticia puede ser igualmente aplicable a las pequeñas empresas que soliciten créditos, no así a empresas de determinado tamaño que si deberían de tener incrementos de intereses en sus deudas crediticias, a no ser que la empresa acordase compensar el pago de los intereses generados por su préstamo, por el pago a la asgeria de los intereses que normativamente le corresponderían de sus cuentas de depósito. En la sociedad de cooperación, el concepto de interés tiene por tanto una conceptualización inversa a la que por el entendemos en el tiempo presente, puesto que al generarse estos estos en el entramado de los Fondos Comunes, no han de repercutir como una losa que ahoga al ciudadano, sino todo lo contrario. Si durante el tiempo en que el ciudadano está devolviendo su crédito a la asgeria se genera una subida del i.p.c., esté se incrementaría sobre la cuantía sin interés que periódicamente se ha de devolver..si el sistema acaba generando i.p.c. Todo ello con la finalidad de hacer perfectamente viable el sostenimiento de una sociedad donde haya acceso gratuito y universal a la sanidad, la educación, el agua, la energía o la vivienda.

El planteamiento de la sociedad de cooperación no es el de un mundo donde se repriman las iniciativas particulares en muchos sectores que pueden resultar enriquecedoras para el conjunto de la sociedad, y por lo tanto repercutir en el bienestar social de toda la comunidad humana. De hecho, habría de haber Fondos Comunes específicos destinados a favorecer iniciativas empresariales particulares, que en modo alguno habrán de ser impedidas. Estos Fondos habrían de nutrirse en parte precisamente de la proporción que de los intereses generados por las cuentas de depósito de las empresas correspondiesen normativamente a las asgerias.

No habrá de haber lugar para la usura en la sociedad de cooperación.

La viabilidad de los préstamos sin incrementos                                                                  

El concepto de Estado es a su vez indisoluble del concepto de orden bancario. Es muy sencillo..si se disuelve el orden bancario se disuelve el orden del sistema mundial basado en los estados políticos. La revolución es en realidad una dinámica más del sistema, tan solo otra cara de este. En este sentido nacionalizarla no es sino hacer capitalismo de estado, no significa entonces esforzarse por cambiar el posibilismo vigente, sino desplazarse dentro del círculo vicioso del mismo posibilismo que se dice pretender combatir. Al final siempre se vuelve al mismo punto. Ciertamente, nunca hemos estado los seres humanos interesados en cambiar el sistema, tan solo lo hemos estado en intentar hacernos con el control de los mecanismos de ese miso sistema.

Las unidades político-financieras alegorizadas en las neuronas es lo que yo denomino asgerias, y los fondos comunes alegorizados en los axones que las interconectan  supondrían el resultado de la puesta en común de los recursos financieros controlados por cada asgeria. La función bancaria esencial, depósito y custodia de recursos financieros, se unifica con la función administrativa y política de los ayuntamientos para conformar el embrión de la nueva forma de organización social, la sociedad de cooperación asentada sobre la asgeria. El sistema de asgerias permite el posibilismo en el que es viable un sistema creditico donde los préstamos no han de verse incrementados por intereses. ¿Por qué es posible la concesión de créditos a personas fisicas o empresas hasta determinado tamaño sin que luego al ser estos devueltos en cuotas períodicas a la asgeria sufran “incremento”..llámese este interés o llámese beneficio?..

Porque las cuotas a medida que se van devolviendo, sin incrementos salvo lo determinado por el i.p.c. anual si lo hubiere, son derivadas por la asgeria a los axones, la red integral de Fondos Comunes, y es en este entramado donde en todo caso se producirían estos incrementos al ser ingresados en cuentas especiales, incrementos que por tanto si que se quedaría la asgeria sin necesidad de repercutirlo previamente en el prestatario.

Pongamos un ejemplo práctico del pago de cuotas de un préstamo sin incremento en la sociedad de cooperación (asgeria):

1º. La Asgeria I ha concedido 10 préstamos por valores diferentes, pongamos que entre 60.000 y 150.000€.

2º. Cada prestatario lo va devolviendo a la Asgeria I en cuotas mensuales de entre 250 y 625€, según proceda (cuotas sin incremento).

3º. La Asgeria I trocea cada cuota en tres partes iguales.

4º. El primer tercio lo ingresa en una cuenta de depósito a un año con un 2% de interes, el segundo tercio en otra a tres años con un 4% de interés, y el tercer tercio en otra cuenta de depósito a seis años con un 6% de interés.

5º. Al cabo de un año la Asgeria I retira de la cuenta de depósito a un año las cuotas depositadas en esta más el 2% de interés que ha ganado por tenerlo depositado durante este período de tiempo (o retira solo una parte de estos depósitos según le convenga).

¿Qué necesidad hay entonces de cargar al prestatario, persona física o empresa hasta cierto tamaño, de incremento en las cuotas que devuelve a su asgeria?. La asgeria obtiene beneficios de las cuotas que periódicamente le son ingresadas por los prestatarios mediante el mecanismo de fraccionar estas en tres partes e ingresarlas en cuentas de depósitos a plazo fijo a uno, tres, o seis años (por ejemplo), y obtener en base a ese tiempo de plazo fijo un beneficio respectivo del 2, el 4, o el 6% respectivamente (por ejemplo). La asgeria no es una entidad financiera privada ni pública, es una estructura política-económica unificada que sustituye a dos antiguas entidades, el ayuntamiento y la banca. Los beneficios que puede obtener esta por el interés que le generan las cuotas ingresadas por parte de los potenciales prestatarios pasan a constituir parte de los “presupuestos” que la Asamblea de Gestión Solidaria pone al servicio del funcionamiento de la sociedad de cooperación.

Todos los recursos financieros que se producen en la sociedad de cooperación son generados y recaudados en el nivel de la asgeria, para luego ser derivados a la red integral de los Fondos Comunes, aunque sin que en ningún momento la asamblea de gestión solidaria (como órgano de gestión) deje de ser responsable de la custodia en estos Fondos Comunes de los recursos financieros por ella derivados. Es una premisa mental falsa aquella que habla de que la entidad que presta dinero deba necesariamente obtener un beneficio de su actividad prestamista que ha de ser repercutido sobre el prestatario, ¿pero donde está realmente la trampa mental?. A mi entender en que nos fijemos en la obviedad inducida de que debe haber algún tipo de beneficio para la entidad prestamista que ha de ser repercutido como carga que grave al prestatario, impidiéndonos con ello razonar que para obtener un beneficio de la actividad prestamista no es necesario generar un incremento sobre lo prestado al prestatario, llámese a ese incremento “beneficio pactado antes de la formalización del crédito” o “interés”. Con lo sencillo que es diseñar un sistema de concesión de créditos en el que sea compatible la devolución de los mismos en cuotas sin que estas sufran incrementos que  graven al prestatario, con el hecho de que el prestamista obtenga además beneficios de esta concesión de préstamos. La verdad es que ni siquiera es necesario ser economista para pensar en ello, tan solo basta con mirar en una dirección que esté fuera del posibilismo vigente que desde la histórica visión del sistema se nos ha marcado como irremediable. Tan sencillo como diseñar un sistema de ahorro, para el prestamista, donde este va conformando depósitos a diferentes plazos fijos con las cotas sin incremento de los prestatarios. Este sistema produce un beneficio pequeño pero seguro para el prestamista, y además ligado al concepto de ahorro, y no al de especulación financiera. Los plazos fijos conformados por las cuotas sin incremento de los prestatarios se van superponiendo de manera escalonada, de manera que el prestamista (la asgeria) va generando periódicamente un beneficio, pequeño pero seguro..un beneficio ético obtenido sin necesidad de cargar incremento al prestatario..

En la ficticia sociedad de cooperación, la red integral de Fondos Comunes implementa cuentas especiales destinadas a ser las depositarias de las cuotas crediticias que los prestatarios van devolviendo periódicamente a su asgeria. Estas cuentas especiales están estructuradas en depósitos a diferentes plazos fijos, 1,3,6 meses, 1 ,2,3,4,5,6 años, por ejemplo, y diferentes intereses de beneficios, variables en base al tiempo del depósito y la cantidad depositada. La cuenta especial de depósito a plazo fijo no es propiedad de por ejemplo la Asgeria 1 (prestamista), sino de todas las asgerias (prestamistas) que en esta cuenta ingresan las cuotas crediticias de sus correspondientes prestatarios. Obviamente no solo influye el plazo del depósito, sino también la cantidad en ella depositada. Como las asgerias (prestamistas) tienen cuantas de depósito en común donde ingresan las cuotas devueltas de sus prestatarios, la cantidad a plazo fijo en estas depositada generará para las asgerias (prestamistas) un beneficio mayor que si con el mismo plazo fijo la cantidad en este depositada fuese menor debido a que en dicha cuenta solo ingresan los prestatarios de la Asgeria I.

Cada asgeria (prestamista) es dueña en esta cuenta de depósito de las cuantías que de sus prestatarios han desviado a esta cuenta de depósito común, más también lo es del beneficio que en base a esos depósitos de corresponda proporcionalmente. Poniendo estas cuentas de depósitos comunes en tiempos escalonados, las asgerias pueden disponer de una inagotable fuente de autofinanciación..y sin necesidad alguna de cargar incremento alguno a sus prestatarios. Al depositar las cuotas de sus prestatarios en las cuantas especiales a plazo fijo, la Asgeria I cede temporalmente ese dinero depositado a la gestora de los fondos comunes que a través de estos hace funcionar la sociedad de cooperación, es decir, a la gestora que destina fondos a fines que superan el ámbito exclusivo de la asgeria, como financiación de la sanidad, la educación, pensiones, o infraestructuras de desarrollo comunes. Al finalizar el plazo del depósito, la Asgeria I recupera la cuantía derivada a este fondo común y la compensación (beneficio) que le corresponde por haberla puesto durante un tiempo determinado a disponibilidad de la gestora de los fondos destinados al ámbito superior al de esta Asgeria I.

En la sociedad de cooperación interviene la Asgeria I (el prestamista), el prestatario, y un tercero, que es ante quien la Asgeria I pone sus plazos fijos productos de la restitución de las cuotas crediticias a disponibilidad temporal, que en este es la gestora de los Fondos Comunes destinados a los recursos de ámbito superior al de la Asgeria I. Si en el posibilismo vigente el beneficio obtenido por la entidad prestamista repercute en la interacción prestatario (individuo) -prestamista (banco), en la sociedad de cooperación lo haría en la relación prestamista (asgeria individual) – gestora de los Fondos Comunes (comunidad de asgerias). La idea es que la Asgeria I cede temporalmente a la gestora de los Fondos Comunes las cuantías recaudadas en su función de prestamista de sus prestatarios, y es en base a esta cesión temporal de recursos financieros que la Asgeria I obtiene beneficios de su dinámica de prestamista sin necesidad de repercutir incremento sobre sus prestatarios.

¿Cómo hacer entonces viable un sistema de concesión de créditos sin que estos deban cargarse con incrementos a la hora de ser devueltos a la entidad prestamista?. La dinámica financiera para hacerlo viable debe, a mi entender, basarse en la premisa de la “cesión temporal de recursos financieros” a una entidad de ámbito superior para que la misma disponga de estos recursos en ese plazo fijado. En el caso de la sociedad de cooperación no se trataría de cederlos a una entidad política-financiera de ámbito superior al de la asgeria, sino de una “gestora de recursos financieros” superior a la que gestiona los recursos destinados exclusivamente al funcionamiento de la actividad de la asgeria en su ámbito, digamos, municipal, y destinados estos por tanto a hacer funcionar la sociedad de cooperación como una sinapsis neuronal. Esta sería entonces la idea fundamental sobre la que habría entonces de levantarse un sistema crediticio respetuoso con el principio de no cargar incremento sobre los préstamos, y a la vez hacer rentable esta dinámica financiera. Lo de llamarlo depósitos a plazo fijo solo es por la necesidad de utilizar un lenguaje reconocible en el tiempo presente, pero guardando esta premisa fundamental se puede rediseñar completamente todo el sistema financiero hoy en día vigente y dar lugar con ello a un nuevo posibilismo social.

En esta visualizada de nueva organización social, los prestatarios no sufren incrementos en sus préstamos porque la asgeria (prestamista) puede con las cuotas que le son devueltas fraccionarlas o tomarlas en su totalidad con la finalidad de derivarlas a las cuentas especiales de cesión temporal de recursos financieros, que es la dinámica que le aportará un beneficio a su actividad prestamista, y que se puede hacer tanto a la gestora de los Fondos Comunes (entidad de ámbito superior) como excepcionalmente a otra asgeria que así lo requiera previa justificación de su necesidad.

El principio esencial y que hay dar por hecho en el posibilismo vigente es aquel que en cuanto se refiere a la relación prestamista-prestatario establece que el primero debe recibir del segundo un interés-beneficio (incremento) que ha de cargarse sobre la cantidad monetaria prestada. En la sociedad de cooperación, el principio esencial que se da por hecho en el nuevo posibilismo respecto este mismo asunto, es que el interés-beneficio (incremento) no repercute sobre la persona física o empresa de hasta cierto tamaño que actúa en calidad de prestataria, sino que este se va a repercutir en la relación asgeria-gestora de los Fondos Comunes. Estos son quienes pagan el interés-beneficio (incremento) sobre el crédito concedido a los prestatarios de las asgerias en razón de que estas desvían las cuotas que les son devueltas a las cuentas especiales de estos Fondos Comunes, con el fin de cederles temporalmente los recursos financieros configurados con las devoluciones de dichos préstamos crediticios.

Supongamos que la estructura bancaria vigente desaparece al fusionarse con las estructuras político-administrativas locales, transformándose así en asgerias. Las oficinas a las que podría dirigirse el público para hacer realizar operaciones bancarias no serían más que oficinas descentralizadas de la asgeria correspondiente que harían las funciones que hoy en día hacen las oficinas bancarias. Pero esto obviamente podría acarrear un problema de gestión, ya que las asgerias se limitarían a abrir un número mínimo indispensable de oficinas financieras, lo que podría ocasionar aglomeraciones de usuarios que colapsarían el trabajo de estas. Para prevenir este colapso, se podría articular un sistema en asgerias a partir de un cierto número de habitantes que consistiría en privatizar la gestión administrativa de ciertas operaciones financieras. Las cuentas bancarias siempre estarían bajo el control de la asgeria, no de la empresa que realiza la gestión administrativa. Por ejemplo hay entidades bancarias o cajas que subcontratan diversos servicios bancarios a empresas que no tienen nada que ver con el banco. En una oficina de gestión de Caja X se pueden pagar tributos municipales, empresariales, o tasas. La empresa que se encarga de esta labor es Empresa A, no es directamente Caja X la que lo hace.

Digamos entonces que Asgeria I subcontrata a Empresa A para que en el territorio de su jurisdicción abra un determinado número de oficinas financieras con el fin de que se encargue de las gestiones relativas al pago de impuestos y de tasas (oficinas financieras Tipo A), otras oficinas financieras que se encarguen de gestiones de ingresos y reintegros (oficinas financieras Tipo B), y un tercer tipo que se encargue de préstamos y gestiones comerciales diversas (oficinas financieras Tipo C). Tipo A y B con gestión administrativa llevada a cabo con personal de subcontratas privadas o con personal directo de la asgeria. Tipo C gestionadas directamente por personal de la asgeria.

A pesar que se de por hecho que es imprescindibles para hacer funcionar una sociedad modernamente organizada, la estructura bancaria mundial no solo es perfectamente prescindible, sino que es una terrible losa que aplasta el bienestar humano. La asgeria puede entonces subcontratar empresas privadas para gestiones administrativas Tipo A o Tipo B, pero los recursos financieros son siempre controlados por la Asamblea de Gestión solidaria, que también se responsabiliza de las actividades gestionadas a través de las oficinas financieras Tipo C. La sociedad de cooperación implementa la premisa de que toda operación de compra de bienes o servicios está sujeta a una legislación comercial y fiscal que reconoce legalmente un Pago Límite en Efectivo (palivo).

Se establece también un Pago Límite en Efectivo por período anual, de tal modo que si por ejemplo un palivo se fija en 400€, se pueden pagar cuantías en efectivo por valor de 12, 20, o 30 palivos anuales. Todo importe superior al valor del Pago Límite en Efectivo se ha de efectuar en tarjeta, cheque, o transferencia. La finalidad de sujetar los pagos en efectivo a un límite legal reside en implementar un nuevo posibilismo social, el cual ha de repercutir en la lucha eficaz contra la corrupción, el crimen, y el blanqueo de dinero organizado. Los sistemas de cuentas de depósitos de dinero imbricadas en las asgerias y las limitaciones a la acumulación de patrimonio, se complementan con el establecimiento de los mecanismos fiscales y económicos que habrán de derivarse de la implantación del Pago Límite en Efectivo, todo ello en la dirección de transformar el posibilismo social que rige en el tiempo presente, disolviendo de tal modo las nefastas consecuencias que este tiene sobre la estimulación mental del afán humano de codicia.

La ambición entendida como afán de superación y acceso a bienes materiales por encima de lo necesario no es en si misma un impulso negativo; la codicia depredadora que rige el tiempo presente es en cambio causa de incontables abominaciones.

Razones de la prevalencia de la injusticia y fundamentos de la psicología bélica

La causa del fracaso histórico del liberalismo ha residido en contradecir en su desarrollo práctico su principio fundacional básico, el de colocar al ser humano como centro neurálgico en torno al que ha de girar toda construcción económica. La teoría del “dejar hacer”, que el liberalismo filosófico expone por medio de la expresión francesa Laissez faire, ha conllevado que el ser humano se vea irremediablemente condenado a ser un mero objeto al servicio del poder financiero, el cual utiliza al estado y al poder militar que le es consustancial, para imponer en el mundo la inhumanidad que en el tiempo presente percibimos como inherente a la forma de vida que los seres humanos nos hemos dado.

Para el Liberalismo, el ser humano no cuenta más que como parte del engranaje que hace funcionar los intereses financieros de las grandes corporaciones empresariales. Esta consideración del ser humano genera un pensamiento que hace del Liberalismo una doctrina política y económica indisolublemente ligado a la filosofía que concibe la guerra como un instrumento legítimo, necesario, y eficaz, en la imposición de ese orden político y económico que ha de someter a la sociedad humana a la codicia y a la depredación de las poderosas corporaciones “Laissez faire”, entendidas estas como grandes emporios empresariales o estatales que han de imponer su voluntad en el mundo para supeditar los recursos financieros a su control absoluto. En realidad todo es parte del sistema, pues vivimos en un mundo bancario donde no se concibe la construcción de nada que este al margen de las premisas mentales delimitadas por esta indefectible visión del mundo. Los llamados antisistemas por una determinada prensa son tan solo personas que protestan contra el capitalismo liberal, pero no lo hacen contra otra forma de capitalismo como es el de estado. Todo está dentro del sistema, perfectamente programado. Los mismos grupos anarquistas tienen una carencia de fondo, pues son incapaces de promover nada que vaya más allá de la propuesta de ciertas formas de corporativismo, que en realidad no son más que propuestas de empresas privadas de naturaleza asociativa, pero empresas privadas al fin y al cabo. Confunden una forma de organización empresarial con una forma de organización social, y este es un error esencial que atenaza a todos los movimientos alternativos del planeta. Los anarquistas, anti-sistemas, o alternativos no son así más que instrumentos del sistema.

Analizando la razón del surgimiento de los primeros núcleos urbanos en Mesopotamia, podemos conocer como aquellos comenzaron a ser levantados sobre elevaciones del terreno a fin de procurar guarecerse con ciertas probabilidades de éxito de los ataques de tribus vecinas que codiciaban los recursos alimenticios derivados de sus trabajos agrícolas.

La práctica agrícola había obligado a muchas poblaciones antes nómadas, a fijarse en lugares concretos ante la necesidad de buscar la forma de optimizar los ciclos productivos de la tierra a través de las sucesivas cosechas. La domesticación de determinadas plantas solo adquiriría efectividad a la hora de satisfacer las necesidades alimenticias si la misma se acompañaba de un asentamiento sedentario mediante el que las comunidades humanas podrían cuidar de su crecimiento y cosecha. Al principio se trató de una agricultura individual de subsistencia, que no producía excedentes agrícolas, pero un factor determinó a agruparse en poblados construidos sobre terrenos elevados, las amenazas bélicas provenientes de tribus vecinas que perseguían apoderase de sus recursos agrícolas para saciar el hambre que los agobiaba. Tenemos entonces que la urbanidad, pese a ser evidentemente una consecuencia de la agricultura, también lo fue de la necesidad de guarecerse del impulso bélico. Las familias se agrupaban sobre terrenos elevados en los que construían sus casas, formando así aldeas que acababan rodeándose de murallas, deduciéndose de ello que tanto lo uno como lo otro constituyó una práctica impelida por una intención defensiva.

La tendencia a agruparse en poblados se debió así al impulso de la dinámica de guerra, la cual a su vez provocó el paso de una agricultura individual caracterizada por la economía de subsistencia, a una agricultura colectiva de excedentes agrícolas, entrando con ello en un nuevo ciclo económico. Este trajo como consecuencia la posibilidad de especializar el trabajo, que liberó muchas manos para hacer viable que se ocupasen de otras actividades como la artesanía, la elaboración de armas, o la función de guía religioso, entre otras. De tal manera la dinámica de la guerra continuó formando parte indisoluble de la conformación psicológica que caracterizaba a los seres humanos que formaban parte de las comunidades ahora sedentarias y urbanitas. Los grupos nómadas llevaban igualmente en su mente el impulso bélico que les hacía atacar a otras tribus, como ellos nómadas, con la intención de apoderarse de su patrimonio, especialmente ganado y mujeres.

El expolio del otro siempre ha formado parte de la justificación de la guerra.

Vemos como todo forma así parte de un mismo ciclo de desarrollo; nomadismo y guerra de expolio, sedentarismo y guerra de expolio, urbanismo, excedentes agrícolas, especialización del trabajo, posibilidad de acumulación ilimitada de riqueza…y guerra de expolio. Las causas psicológicas de las guerras residen tanto en la necesidad de procurarse medios de subsistencia como en el posibilismo social que históricamente ha permitido la acumulación ilimitada de patrimonio, y que ha supuesto la activación de los mecanismos cerebrales que acrecientan la necesidad desenfrenada de satisfacer el afán de codicia. ¿Por qué hoy en día se admite la guerra como recurso legítimo y necesario en las relaciones inter humanas?..

La sociedad de cooperación postulada no supone un mero cambio de sistema político o económico, sino de una transmutación de las relaciones inter humanas, y de la de los seres humanos con la naturaleza de la que se nutren sus necesidades. La solidaridad lleva a la sostenibilidad, y esta a la justicia, bien anhelado y a la vez desconocido en el tiempo presente. La necesidad de limitar la posibilidad de acumulación patrimonial viene entonces dada por la de erradicar la dinámica de la guerra como recurso legítimo y necesario. Las pautas de desarrollo económicas y financieras nos han sido impuestas históricamente por dinámicas bélicas..erradicar la dinámica bélica conlleva entonces deconstruir las premisas mentales que han dado pie a la edificación del orden económico y financiero que hoy en día padecemos. Claro que ello requiere de un cambio en la voluntad humana, pues mantener las mismas premisas mentales que nos han conducido hasta el tiempo presente no supone más que aceptar un grado de conformismo y resignación acorde con el nivel de dominio mental al que actualmente nos vemos sometidos. El ser humano debe ser el centro neurálgico en torno al que debe girar toda construcción económica, y no los intereses expansionistas de corporaciones empresariales o de los estados totalitarios, unos y otros al amparo del corrupto e inhumano poder financiero. Para ello se requiere de la disolución de las estructuras militares a nivel mundial, de la deconstrucción del orden bancario y la imbricación de la esencia de este en las entidades locales, así como de la eliminación del posibilismo que en el tiempo presente permite la acumulación ilimitada de patrimonio. Las tres premisas debieran ser parte de una misma determinación. Ninguna tiene sentido si a la vez no se demandan las otras dos.

El pensamiento de lo posible y hasta ahora desconocido en la práctica, solo será realizable si se eligen las premisas adecuadas y existe una verdadera voluntad humana para materializarlo. La asgeria no es una sociedad independiente, porque no es en si misma el equivalente a un micro-estado. No tiene ejército ni frontera, y la jurisdicción en el ámbito de la aplicación del Derecho y la actuación policial no está restringida al área delimitada por la asgeria. No es una unidad política en el sentido que hoy conocemos por tal. Una ciudad como Londres puede constar de una docena o una quincena de asgerias. Ninguna de ellas habrá de ser por tanto independiente pero interconectada. Lo que hace la asgeria es propiciar una forma de organización social donde sea posible prescindir del poder financiero y militar.

La Asamblea de Gestión Solidaria (asgeria) es una unidad político-económica, pero también se denomina de igual manera al órgano de gestión de esta estructura administrativa, de carácter asambleario, dirección colegiada y rotativa, y temporalmente limitada. En la asgeria no solo desaparece el poder financiero y militar, sino también el político, que se transforma en un concepto de mera dirección administrativa. Las redes sanitarias o educativas son comunitarias..no tienen relación alguna con el ámbito territorial de la asgeria. Las pensiones o las ayudas sociales de otra naturaleza salen de la red integral de Fondos Comunes, así como otros recursos financieros destinados a infraestructuras de desarrollo o bienestar social. La disolución del ejército y de las estructuras militares liberarán ingentes recursos financieros que deberán ser destinados a financiar la sociedad de cooperación.

La banca, el ejército, y el posibilismo social que permite la acumulación ilimitada de patrimonio son los tres ejes sobre los que descansa la injustica y la barbarie del mundo presente..

Solo tenemos que desestructurarlos..

La sacralización del ejército en las sociedades humanas

Durante el “I Congreso de los Soviets de diputados obreros y soldados de toda Rusia” que se celebró en Petrogrado entre el 3 y el 24 de junio de 1917, Lenin se dirigió a los delegados allí congregados al segundo día de comenzado este para hacer una alocución que llamó “Discurso sobre la actitud ante el gobierno provisional”. En un momento de esta alocución, disertó con las siguientes palabras acerca de su concepto del Poder y la lucha contra el imperialismo:

Los Soviets no pueden seguir viviendo como hasta aquí. ¡Se congrega a personas adultas, a obreros y a campesinos, para tomar acuerdos u oír discursos que nadie puede contrastar documentalmente. Una institución de esta naturaleza representa el tránsito a ese tipo de república que instaurará un Poder fuerte, sin policía, sin ejército permanente, y no de palabra, sino de hecho ese Poder que en Europa Occidental no puede todavía existir, el Poder sin el que la revolución rusa no puede triunfar, entendiendo ese triunfo como un triunfo sobre los terratenientes, como un triunfo sobre el imperialismo. (1)

El discurso de los revolucionarios rusos no fue ni siquiera en sus orígenes el de unos idealistas que querían cambiar el mundo, pero que al llegar al Poder se vieron enfrentados a una realidad que los imposibilitó para materializar su planteamiento teórico de que su gobierno conllevaría un período transitorio que acabaría implementando una forma de organización social diferente a la históricamente conocida. En todo momento escondía una intencionalidad perversa que no pretendía sino la sustitución de la tiranía zarista por la del Secretariado del partido comunista. Las palabras de Lenin contenidas en este tramo de su discurso contienen una significativa referencia al orden militar al que se alude con la propuesta de un estado que carezca de ejército permanente, lo que en apariencia denota una intencionalidad pacifista de la revolución rusa. Pero palabras podían esconder la pretensión de engañar la mente humana, pues una estructura organizativa que haga compatible la no existencia de un ejército con el hecho de tener la capacidad de organizarlo y activarlo ante determinadas circunstancias, es evidente que solo sería realista si hubiese una estructura militar permanente que hiciese viable ese posibilismo, lo que incluye la existencia permanente de acuartelamientos y bases militares con disponibilidad de armamento ligero y pesado que pudiera ser utilizado rápidamente ante la inminencia de una agresión militar de un tercer país, o de grupos internos contra revolucionarios o independentistas. Lenin se propuso la paz con Alemania primero como una contrapartida para que el gobierno del Kaiser le permitiese llegar a Rusia desde Suiza, y segundo como medio para tener las manos libres a fin de organizar la caída del régimen zarista y la toma del Poder por los Soviets. Nunca hubo una verdadera intención pacifista en estos movimientos políticos de Lenin, tan solo una estrategia oportunista que le permitiese la toma y organización del Poder en Rusia. Desde el primer día después de la llegada al Poder, el Partido Comunista Ruso implementó un régimen fuertemente militarista y dictatorial. ¿Por qué todos los gobiernos revolucionarios de izquierdas acaban aceptando como parte de su forma de organización social el militarismo que le cuestionan discursivamente a los estados capitalistas e imperialistas?..

La verdad es que toda revolución anticapitalista y antimperialista acaba por sacralizar a sus Fuerzas Armadas, al igual que lo hacen los estados capitalistas e imperialistas a los que ideológicamente combaten. En el caso más extremo de sociedad humana que sacraliza a su ejército estaría el de aquellas que no es que hayan militarizado su sociedad..sino que han socializado su ejército hasta que este ha adquirido la forma de un estado. Sería el caso de la, así mismo llamada, comunista Corea del Norte, o de la Base Sionista, que así misma se denomina “Estado de Israel”. Ambos ejércitos-estados se justifican en la necesidad vital de auto-preservación, pero la realidad es que la una y la otra esconden la necesidad de mantener un Poder opresivo e injusto a toda costa. Tenemos por otro lado el ejemplo de una sociedad que utilizó propagandísticamente su aparente oposición a la usura para edificar una gigantesca maquinaría militar.

La propaganda actual de los grupos nazis alega que Hitler combatió la usura a través de la implementación legal de una normativa que limitaba al 6% el porcentaje de beneficios que podía ser repartido entre los accionistas de las distintas corporaciones alemanas. Pero esta aparente apuesta por la justicia social escondía una trampa. La ley limitaba al 6% el porcentaje de dividendos que podía ser distribuido entre los accionistas porque los dividendos por encima de esta cuantía debían ser invertidos en bonos del Reich, los cuales eran destinados a financiar el rearme alemán y su política de conquista y depredación. Esta dinámica financiera tenía por tanto una clara intencionalidad capitalista e imperialista que incidió de manera decisiva en la puesta en marcha de la abominable política militarista nazi. No podemos entonces obviar que la política del 6% fue la responsable de que se implementase el posibilismo que hizo viable el extermino de decenas de millones de seres humanos. ¿Podemos acaso ver justicia social en un acto que aparentemente es justo..pero que en su verdadera intención es profundamente injusto?. La política económica y financiera de la Alemania nazi se capitalizó en gran parte hacia el propio estado alemán para que este pudiera controlar directamente los flujos de capital y así orientarlos hacia la producción masiva de armamento y del incremento y sostenimiento de los efectivos humanos y materiales del ejército nazi.

La toma del Poder por parte de revolucionarios socialistas ha imprimido al Estado del que se apoderan de fuertes estructuras militaristas, no muy diferentes de las que previamente existían, así como también lo han hecho de igual manera los revolucionarios inspirados por discursos islámicos. La revolución islámica de Irán, a pesar de su sistemática crítica del militarismo capitalista e imperialista, ha implementado indiscutiblemente una potente maquinaria militar que es exaltada desde el institucionalizado poder político-religioso. El afán militarista nunca ha sido sobrepasado por revolución alguna..ni siquiera ha estado en la agenda de ninguna revolución triunfante el disolver las estructuras militares históricas. Todo lo contrario..el ejército se convierte siempre en un instrumento al servicio del Poder revolucionario, que pasa a ser no más que otro de los rostros del sistema de injusticia en el que la humanidad ha estado históricamente sumida. Es objeto de adoración por parte de todas las sociedades humanas.

La Revolución..cualquier revolución..”es” el sistema..

Fortalecimiento del Estado, poder militar, y posibilidad ilimitada de acumulación de patrimonio, definen la materialización de toda revolución triunfante, de tal manera que esta pasa a constituir no más que un disfraz del capitalismo global imperante. ¿Por qué no han de ser subvertidas las bases del militarismo mundial?. El ejército es el brazo armado del capitalismo; del occidental, del de estado, o del islámico. Las tres formas contenedoras de la misma perversión que justifica la barbarie y la injusticia en el mundo. Lo más primario que se nos viene a la mente cuando de prescindir de estructuras militares se trata, es pensar que si disolvemos el ejército en nuestro país sin que a la vez lo haga el resto de países del planeta, pasaremos a ser territorialmente depredados por ejércitos de países vecinos, o sufriremos la acción de fuerzas internas disgregadoras. Impedir que estas posibilidades se cumplan, justifica la política de implementación de las dinámicas militares que rigen en el mundo. Pero estas dinámicas militares globalmente aceptadas son consustanciales a las dinámicas financieras que no conciben más que un mundo estructurado en estados, siendo así que el ejército resulta en la actual predisposición mental humana, una institución sociológica inseparable de la del orden bancario predominante en el tiempo presente. Todo este entramado social de proyección mundial que se asienta sobre unas premisas mentales que conciben al Estado, el ejército, y el orden bancario, como realidad en la práctica natural sobre la cual solo procede aplicar parches ideológicos en materia económica, ya sean neoliberalismos, socialismos de nuevo cuño, islamismos políticos que en toman de unos y de otros aplicándoles algunas correcciones teóricamente emanadas del Corán, o híbridos surgidos de la coexistencia de unos con los otros, se asienta sobre el posiblilismo que hace viable la acumulación ilimitada de patrimonio.

Plantearse como un objetivo inseparable tanto la desaparición del orden bancario como de las estructuras militares, y en su lugar la edificación de otra estructura organizativa que conlleve la imbricación del orden financiero en estructuras administrativas de nivel municipal, la asamblea de gestión solidaria o asgeria, supone apostar por la implementación de otro posibilismo que cambie los conceptos mentales de aquello que en la actualidad distinguimos como utopía o realidad. Debiera plantearse entonces no una alternativa ideológica, sino una alternativa a nuestra forma de vida. Tanto las personas pertenecientes a la minoría beneficiada como las que lo hacen a la mayoría perjudicada por la injusticia histórica, se argumentan intelectualmente a si mismos que una organización social sin Estado, ejercito, o bancos, es una utopía naif. Si se nos plantea una idea que en su naturaleza preceptual tenga la intención de dislocar esa injusticia histórica, la tomamos e intentamos aplicarla “sobre” esas mismas estructuras para que adquiera sentido. ¿Por qué la mente humana no habría de esforzarse en repensar las estructuras sociales, políticas y financieras para lo que hoy día es conceptualizado como utopía pudiera serlo como realidad?..

Si desaparece el posibilismo que en el tiempo presente hace viable la acumulación infinita de patrimonio, queda sin sentido la necesidad de articular un poder financiero que controle el Estado y el ejército. Y respecto a la necesidad que tiene el ser humano de defenderse del enemigo, quizás no hemos entendido que es precisamente el posibilismo que hace viable la acumulación infinita de patrimonio el verdadero enemigo que nos asedia.

  • (1) Ulianov, V. I. “Lenin” – “Primer Congreso de los Soviets de diputados obreros y soldados de toda Rusia” – Obras escogidas (1917-1918), Tomo II, Edición Progreso, 1961

Capítulo III: aspectos jurídicos y bases económicas de la asgeria

La solidaridad como bien jurídico protegido

Se da por hecho que una economía moderna y compleja no puede funcionar sin la existencia de Bancos que actúen como entidades que financien la producción de bienes y servicios necesarios para hacer funcionar la sociedad. Si la razón básica de la existencia de la Banca reside en su función de hacer de depósito y custodia de capitales, su siguiente función sería entonces la de hacer de motor financiero. ¿Puede un ayuntamiento o corporación equivalente o una comunidad tribal de ámbito local asumir las funciones de depósito y custodia de recursos financieros, así como la función de entidad que financie la producción de bienes y de servicios?.

Para asumir la primera de las funciones mencionadas no se requiere más que de la propia gestión interna de cada ayuntamiento o equivalente o comunidad tribal de ámbito local, pero para asumir la segunda, esto es, la capacidad de financiar la producción de bienes o servicios, si que se precisa de la interacción con otras entidades de igual ámbito. La comunitarización de los recursos financieros es pues imprescindible para implementar la necesidad de hacer funcionar una sociedad con una economía moderna y compleja. Las corporaciones locales pueden asumir de manera perfectamente viable tanto la función de depósito y custodia de capitales, esta individualmente, como la de financiación de bienes y servicios, esta mancomunadamente. Al mancomunar los recursos financieros que en todo momento permanecen en depósito y custodia de las corporaciones locales, se generan los lazos de interdependencia que partiendo del nivel local humanizan la economía al acercarla al ser humano que integra la comunidad, haciendo de esta manera posible la generación de redes socio-políticas que se extiendan de manera horizontal como alternativa a las arcaicas estructuras verticales del Estado y la Banca.

¿Cómo se marca un límite a la acumulación de riqueza?. Evidentemente, habrán de ser tomadas en consideración las diferentes realidades económicas actualmente vigentes. En España, por ejemplo, hay establecido un salario mínimo interprofesional.Se establece un baremo similar para cada realidad económica, y a partir de ahí, ¿para que ganar más de ocho o nueve veces ese mínimo establecido?. Cualquiera que llegue a ese tope es millonario, le sobrará de todo materialmente, y podrá permitirse cualquier tipo de lujo. Vivimos en un mundo de enfermos mentales..¿para que una acumulación de patrimonio infinita que no le sirve de nada al acaparador de la misma?. Se establece entonces un baremo máximo de sueldo para todo el mundo, incluidos altos directivos de empresas. Se establece un baremo máximo de acumulación patrimonial para cada persona. Se establece un baremo máximo de acumulación patrimonial para empresas. La posibilidad de acumulación de patrimonio queda delimitada en un mundo donde además no existen ejércitos ni bancos. Vivimos en un mundo inviable, lleno de barbarie e injusticia.

Los ejércitos, la banca, y la posibilidad sin límites de acumulación de patrimonio, sostienen la inviabilidad en la que vivimos. Si aceptamos la inviabilidad vigente es porque es nuestra voluntad hacerlo así..no porque sea utópico construir una sociedad humana sostenida sobre parámetros distintos a los conformados por aquellos tres.La propuesta de una sociedad de cooperación edificada sobre las asgerias se basa en una idea tangible y analizable desde el punto de vista de su disección para estudiar las posibilidades de su implementación como sistema práctico de organización social. La organización social sugerida conlleva un cambio en la forma de vida de los seres humanos, a la altura de lo que supuso el paso del modo de vida nómada al sedentario y urbanita. Este cambio se sustancia en la edificación de una forma de vida a partir de la disolución de las premisas sostenedoras del mundo actual, esto es, poder militar, posibilidad ilimitada de acumulación patrimonial, y estructuras bancarias que sustancian la omnipotencia del poder financiero.

La consecuencia de estas tres premisas se manifiestan en la existencia de los estados y las corporaciones empresariales con poder equiparable o por encima del de estos estados. El cambio de forma de vida conllevaría un nuevo concepto de seguridad jurídica que habría de tener como centro de atención al ser humano, y por lo tanto al principio de solidaridad como bien jurídico susceptible de máxima protección. La solidaridad entendida como bien jurídico protegido constituye en la sociedad de cooperación el principio rector que debe regir a su vez el de sostenibilidad. Sostenibilidad medioambiental, de explotación y utilización de recursos energéticos, de relaciones trabajador-empresario, de las políticas de mercado y consumo, del concepto de productividad empresarial, o de las relaciones financieras entre las distintas asgerias. El petróleo es una fuente de energía prescindible, pues es perfectamente sustituible por otras.La codicia humana que sustenta sistemas como el Liberalismo, el Marxismo, o lo híbridos surgidos de la mezcla de ambas, mantienen la vigencia de la injusticia en el mundo, sostenida sobre la idea de que ejercito, banca, y posibilidad ilimitada de acumulación de patrimonio, constituyen instituciones consustanciales a la naturaleza humana..y por lo tanto inseparables de esta. En esta idea perversa reside la utopía que vivimos en el tiempo presente. La solidaridad habrá de ser el bien jurídico protegido que proyecte la sostenibilidad, esto es, el equilibrio, entre necesidad y demanda, en todas las relaciones humanas, incluidas las del ser humano con la realidad natural en la que ha de vivir.El comunismo ha demostrado ser en la práctica una ideología de poder bárbara, criminal, y tiránica. El comunismo es otra cara más del sistema global imperante. Capitalismo de estado, poder militar, posibilidad ilimitada de acumulación de patrimonio, de la que hacen uso las personas que pertenecen a las jerarquías de la clase dominante. Cambiar las premisas mentales dominantes en el tiempo presente significa desarrollar un nivel de consciencia que acepte analizar otras posibilidades de organización social, diferentes a las prevalecientes en el tiempo presente, donde se aceptan como naturales la existencia de poderes militares, redes bancarias, y la posibilidad ilimitada de acumulación patrimonial.

La voluntad humana está homogenizada hoy en día, precisamente porque solo concibe formas de organización social edificadas a partir de aquellas tres premisas pseudo esenciales que han conformado el mundo vigente. Nuestra mente ha creado la injusticia y la barbarie en la que vivimos, debido a las erróneas premisas sobre las que ella se fundamenta. La asgeria es una propuesta para un análisis diferente de la realidad. Las nuevas premisas mentales sugeridas constituyen realizaciones tangibles, pues conllevan la materialización de otras pautas políticas, económicas, y financieras..La jurisprudencia es un elemento esencial en el camino de marcar nuevas formas de relaciones políticas, económicas, y financieras. Y la naturaleza de la red integral de Fondos Comunes que ha de entrelazar las distintas asgerias ha de sustanciar esas jurisprudencias.

El espíritu de cooperación, o el estado de felicidad que puede caracterizar a cada ser humano es algo que solo atañe a cada cual individualmente. Ninguna ley puede obligar al ser humano a cambiar sus premisas mentales, ni nadie puede pretender racionalmente esto. Si es viable repensar la forma en que nos organizamos socialmente, y hacerlo buscando fórmulas prácticas que permitan que esta organización social se edifique sin estructuras militares, bancarias, y posibilismo que permita la acumulación ilimitada de patrimonio. El cambio de voluntad humana supondría entonces considerar como viables y necesarias la implementación de nuevas premisas al margen de estas. La propuesta de la asgeria tiene la intención de motivar un análisis en este sentido, no la de una petición idílica y naif para que todos los seres humanos se transformen en seres felices y cooperativos, sin prejuicio de considerar este deseo como muy loable.

Elección de los magistrados a las altas instancias judiciales

En la sociedad de cooperación, la elección de los magistrados que hubieran de ocupar puestos en las máximas instancias judiciales se podría llevar a cabo mediante sufragio censitario convocado entre todos los profesionales del derecho,  a través de los respectivos colegios profesionales de jueces, fiscales, abogados, procuradores de los tribunales, notarios,  relatores judiciales, secretarios judiciales, Registradores de la Propiedad o profesores universitarios de Derecho. Previamente estarían establecidos los requisitos para poder ser candidato a ocupar puestos en estas máximas instancias judiciales, y los magistrados que los cumpliesen se someterían después a unas elecciones donde serían potenciales electores todos los miembros de estas asociaciones o colegios profesionales.

El número de votos que obtenga el último magistrado que ocupe su puesto en la correspondiente instancia judicial, marcará el límite para establecer también por voto censitario los suplentes que habrían de sustituir los asientos vacantes en una alta magistratura. En caso de quedar vacante algún puesto en la instancia judicial elegida por sufragio censitario, el magistrado con mayor número de votos de entre los que no hubiesen podido acceder directamente al órgano judicial, ocupará automáticamente tal asiento vacante hasta las siguientes elecciones en las que habría de designarse los nuevos miembros de la renovada alta magistratura. Al elegirse los miembros de la alta magistratura al mismo tiempo que sus potenciales sustitutos para el periodo de vigencia de su condición de miembros de la instancia judicial correspondiente, se evitaría que ningún agente social externo al surgido de la exclusiva decisión de los profesionales del derecho en votación censitaria obstaculizase o paralizase la elección de los magistrados miembros de estas máximas instancias judiciales.

El corporativismo lo percibo como el suceso que conllevaría la exclusiva participación de los juristas de la gama profesional implicada en el proceso de elección de los magistrados candidatos a las altas magistraturas. Por ejemplo, exclusivamente jueces para elegir magistrados en esas altas magistraturas, o exclusivamente fiscales para elegir al Fiscal General o a las fiscalías territoriales. La participación en el proceso de elección censitaria de los magistrados optantes a asientos en las altas magistraturas por parte de toda la gama de profesionales del Derecho posible, diluirá el corporativismo que si supondría la participación en exclusiva de aquellos profesionales del Derecho con capacitación legal para ser elegibles. La dinámica planteada diferencia claramente entre profesionales electores y profesionales elegibles, resultando de ello que sea por ejemplo dudoso que un Secretario Judicial o un Procurador de los Tribunales pueda sentir corporativismo ante un Juez o ante un Fiscal que podrían ser potencialmente elegibles por estos profesionales.

Previamente a la elección de los magistrados que habrían de ocupar asientos en las altas instancias judiciales y de sus suplentes mediante sufragio censitario entre los profesionales del Derecho, estaría el filtro de los requisitos de capacitación profesional exigidos, sin pasar estos no sería posible presentarse ante los profesionales del Derecho para poder ser elegibles en votación censitaria. La articulación de las necesarias magistraturas judiciales habría de corresponderse con el principio de justicia social que ha de caracterizar los fundamentos económicos y financieros de la asgeria. Se trataría pues de aplicar una forma de democracia participativa a la elección de los magistrados que constituyeran las instancias judiciales. No se trata obviamente de promover una forma de democracia participativa por sufrago universal para elegir a los magistrados que habrían de formar parte de las máximas instancias judiciales, sino de una forma de democracia participativa restringida a los profesionales del Derecho, previo filtro de los requisitos profesionales exigibles a los magistrados potencialmente elegibles.

La alternativa que se ha de levantar al Estado y la Banca consiste así en un proceso de “relocalización” de los parámetros financieros y políticos sobre los que habrían de constituirse las formas de organización social. Tanto el custodia del capital como depósito y la la financiación de la producción de bienes y servicios deben tener por lo tanto una base de partida localista, siendo que este modelo de desarrollo y sostenimiento social iría en sentido inverso al históricamente aceptado como indubitable. Pero llegado a este punto donde se acepta que todo recurso financiero se controla en el nivel de la corporación local ya sea esta el ayuntamiento o similares o la comunidad tribal dependiendo de la sociedad de la que hablemos, se deben repensar también las formas de gestión política bajo las que debieran encuadrarse estas corporaciones locales,  así como también las de la capacidad de actuación judicial que pudieran cercenar desde la raíz cualquier gestión de naturaleza corrupta por parte de los gestores de la corporación local político-administrativa o tribal.

Si los gestores responsables de las mismas deben tener obviamente carácter local,  los miembros del estamento judicial como la Fiscalía General o las máximas instancias judiciales tendrían que  tener carácter supralocal, de modo que el organigrama del aparato judicial estuviese por encima del ámbito estricto de la corporación político-administrativa o tribal que habría de desarrollar la gestión política y financiera unificada. La relocalización debe ser por tanto el principio que sustente el proceso de deconstrucción mental de los conceptos de Banca y Estado, pero no así el del Estamento Judicial, que debe ser completamente liberado de la posibilidad de verse sometido en manera alguna a la influencia de los órganos gestores que se habrían de responsabilizar de las corporaciones locales político-administrativas o tribales. Relocalización para los elementos más básicos sobre los que históricamente se han sustentado los arcaicos conceptos de Banca y Estado..pero a la vez supralocalización para la Fiscalía General o las altas instancias judiciales. La alternativa integral al Estado y la Banca no es pues el Microestado, pues esta alternativa integral conlleva la comunitarización de los recursos financieros depositados y controlados en el ámbito local de la comunidad tribal o de la corporación político-administrativa correspondiente, a la vez que la supralocalización de las competencias judiciales.

Ambos parámetros, el de la relocalización y el de la supralocalización, habrían de implementarse pues a la vez en la sociedad de cooperación, dependiendo de que hablasemos respectivamente del ámbito político o financiero por un lado, o del de la Fiscalía General o de las más altas instancias judiciales por otro..

La asgerialización como nuevo concepto político-financiero

La asgerialización deriva de la dinámica de fusionar la corporación local con la función básica de la banca de hacer de depósito y custodia del dinero, de modo que al realizar dicha función surja una nueva entidad político-financiera que se va a denominar asamblea de gestión solidaria o asgeria como acrónimo. Las asgerias resultantes de esta fusión no tienen por si solas capacidad para  generar bienes y servicios, ni para implementar políticas efectivas de justicia social que lleguen de manera efectiva, más allá de todo utopía, a los ciudadanos que constituyen la base social de esta nueva forma de organización social. Por ello es imprescindible que las asgerias federen todos los recursos financieros que ahora ellas controlan..

Las asgerias controlan todos los recursos financieros en el nivel local, pero necesitan federarlos obligatoriamente para poder sustentar el principio de solidaridad que hace que funcionen las sociedades complejas. Las sinapsis neuronales constituyen la alegoría perfecta, obviamente según mi pensamiento, del nuevo paradigma político-económico postulado, donde las neuronas conformarían en forma alegórica las asgerias, y los fondos comunes que se generan a consecuencia de la federación de todos los recursos financieros controlados por las asgerias conforman los axones. Es esta federación de los recursos financieros la que teje las redes de interdependencia mutua que posibilita la construcción viable de un modo de organización social alternativo al representado por el nefasto binomio Banca-Estado que históricamente domina el viejo régimen. Y a su vez es esta sinapsis entre las asgerias la que también va a configurar el Posibilismo que se postula para el nuevo paradigma político-económico.

En la cosmovisión dominante en el viejo régimen que aún pervive, el Bancarismo se yergue como el motor que impulsa todas las formas político-económicas que sustancian la organización social humana, pero ahora más allá de la nacionalización o privatización de la Banca lo que se propone es edificar a partir de la dinámica de la asgerización, es decir, de la fusión de los ayuntamientos con la función básica bancaria de hacer de depositaria y custodia del dinero. La institución bancaria conforma el reflejo del espíritu humano de codicia, no es pues la consecuencia indefectible de la necesidad humana de organizarse en sociedades complejas, sino que lo es de materializar el deseo humano de acumulación de riquezas en sociedades complejas. Sin proponerse la derogación de todos los mecanismos económico-financieros que permiten la acumulación ilimitada de riqueza no se pueden sentar los cimientos para la implementación de una sociedad de cooperación basada en la justicia social. Esta afirmación se alza obviamente en contra de nuestra inteligencia genética, aquella que durante incontables generaciones se ha ido acumulando en nuestras neuronas y que es el resultado de la expresión racional de nuestra memoria atávica, pero esta inteligencia genética es la que nos hace razonar equivocadamente que es posible alterar los fundamentos de la injusticia para mutarlos en fundamentos de justicia social sin tocar el “Posibilismo” que hace viable la existencia de esa injusticia. Pero no es posible alterar los fundamentos de la injusticia que asola a la humanidad sin que previamente se cambien las premisas que han de sustentar el Posibilismo.

El Posibilismo vigente basado en todo la estructura política y financiera edificada a partir del otorgamiento a la institución de la Banca de la función legal de hacer de depositaria y custodia del dinero, debe ser demolido a través del mecanismo de traspasar dicha función a las corporaciones locales. La bondad humana, las buenas intenciones, los deseos de implementar la justicia social desde el control democrático de los resortes del poder, no sirven para consolidar su propósito si todas estas manifestaciones loables del espíritu humano se intentan materializar desde el “Posibilismo” vigente. La historia humana ha demostrado de manera inequívoca que todos los revolucionarios cuando toman el poder acaban por convertirse en la casta corrupta y criminal que ellos antes denunciaron y combatieron.

¿Por qué ocurre esta constante en la historia humana?..porque se intenta implementar la justicia social aceptando la indefectibilidad del “Posibilismo” vigente, o sea, de la institución de la Banca, pues de nuestra memoria atávica solo extraemos la idea de que no es posible una forma de organización social que prescinda de estructuras bancarias públicas o privadas. Para ir más allá de los inconscientes impulsos de nuestra memoria atávica, si es que realmente deseamos hacerlo, es imprescindibles fijar nuestra atención en lo que hay de esencial en nuestro nefasto Posibilismo histórico, y poder visualizar a través de este mecanismo mental que lo que hay de más básico en la institución de la Banca no es otra cosa que la necesidad de depositar y custodiar nuestro dinero más allá de nuestros colchones o de los ladrillos de los suelos de nuestras casas. Un mundo sin Banca es perfectamente posible si está en nuestra voluntad prescindir de esta nefasta institución atávica.

Siendo que el bancarismo es el sistema, la aspiración para los que buscan una alternativa a esta construcción financiera y geopolítica que en omnipotencia preside nuestra forma de organización social, debe ser la de sobrepasarlo por debajo, esto es, concebir la posibilidad de edificar una organización social alternativa al bancarismo a partir de los cimientos materiales básicos sobre los que este se levanta. La edificación de otra forma de organización social basada en la cooperación y la solidaridad solo se hará posible si se promueve una legislación que suponga que en todo momento el depósito y custodia de capitales estén bajo un control estrictamente local, haciendo de tal manera imposible la existencia de instituciones financieras que puedan hacer de depositarias y custodias de capitales por encima de este ámbito administrativo.

Partiendo de esta premisa se concibe que para que ella se cumplimente es a su vez necesario que la estructura administrativa básica del Estado, el ayuntamiento o similares o la comunidad tribal local, se fusione con la función financiera básica de la Banca de depósito y custodia de capital. Al hacerlo se abre una nueva perspectiva sobre las posibilidades respecto de la viabilidad de articular otra  forma de organización social distinta a la históricamente conocida, irremediablemente condicionada por el Estado y la Banca. Es un error concebir al Estado por un lado y a la Banca por otro, pues de esta manera es imposible vislumbrar una alternativa social viable a la vigente. Pero si obviamos esta dispersión que en realidad es solo mental y concebimos ambos estructuras como si fuesen una sola y al mismo tiempo fijamos nuestra atención solo en lo más básico de esta entidad unificada, se nos abre una nueva perspectiva en nuestra percepción psicológica del mundo, ante la cual lo que hasta ahora concebíamos como imprescindible se nos desvela ahora como absolutamente carente de sentido.

La viabilidad de la construcción político-financiera de un modo de organización social que sobrepase al bancarismo por debajo..y no por arriba..es potencialmente un hecho perfectamente factible, no hay pues en ello utopía alguna. ¿Podemos entonces aceptar sin más la idea  de que más allá del sistema , el bancarismo, está el vacío?. En este sentido la propia mentalidad bancarista que nos domina nos ha hecho creer que una alternativa viable al bancarismo  solo puede concebirse desde la posición de la utopía buenista..es decir, teorizar con palabras sobre dicha supuesta alternativa, pero siendo conscientes interiormente de que esta no es en modo alguno posible en la práctica. Pero esto no es así, puesto que primero concibiendo en unificación al Estado y la Banca y luego racionalizando a partir  de lo básico de ambos es posible repensar nuestro mundo, de tal modo que comencemos a formular propuestas sobre los mecanismos de organización social a partir de premisas mentales distintas a las históricamente prevalecientes. Unificación y posterior comunitarización de los recursos financieros es un principio sencillo que aparentemente ha permanecido ignoto solo por la razón de que a la hora de idear alternativas al sistema vigente se piensa en la Banca y el Estado como realidades separadas. Y así claro que es imposible que las mentes pensantes dirigidas por intenciones loables sean incapaces de concebir alternativas viables al Estado, que es por lo general en lo que estas gastan sus fuerzas neuronales.

¿Por qué entonces no concebir a estas dos instituciones como una sola constituida a partir de lo más básico de ambas?. Pues materializando este ejercicio de construcción mental si se puede edificar una organización social sin Estado y sin Banca.

Rendimientos del trabajo y vivienda como bien social garantizado en la asgeria

Una mención especial merece el problema social del acceso a la vivienda, que en la sociedad de cooperación postulada habría de adquirir la condición de bien social al que todo ciudadano habría de tener acceso como necesidad a ser cubierta desde su nacimiento. El mismo no debe entenderse disociado al del consumo de las fuentes de energía que le son consustanciales, como las del agua, la luz, o el gas, y que por lo tanto deben tener también la consideración de bien social garantizado.

El concepto “vivienda como bien social garantizado” es por tanto indisoluble del concepto “derecho al consumo de energías como bien social garantizado”. Es en este contexto donde adquiere sentido aplicar una Cuota Vivienda en concepto de impuesto por rendimientos del trabajo, que junto con una Cuota Sanidad y una Cuota Educación, vendrían a garantizar además que todo ser humano desde su nacimiento tuviera derecho efectivo a la asistencia sanitaria y a la educación hasta el final de la universidad, pública y de calidad. Para garantizar la implementación de este derecho en la sociedad de cooperación, todo asalariado paga en total un 50% de su sueldo en concepto de impuestos, salvo la excepción que se señalará en el apartado 7, el cual que tiene el siguiente desglose: un 25% destinado a un fondo de vivienda, un 10% destinado a gastos de sanidad, un 5% destinado a gastos de educación, un 10% destinado a impuestos varios. Los rendimientos del trabajo tienen un mínimo de ingresos exentos del pago de impuestos equivalente al 50% de la cuantía que se estipule como salario mínimo.

Si el salario mínimo establecido es de 800€ brutos, significa que solo se pagarían el 50% en concepto de impuestos sobre 400€. Si una persona recibe una remuneración anual bruta de 1200€, pagaría el 50% de impuestos sobre la cantidad de 800€, al estar los primeros 400€ exentos, quedando el desglose de la manera siguiente para este supuesto:

–  25% Cuota Vivienda para la Hacienda de la asgeria (200€)

–  10% Cuota Sanidad para la Hacienda de la asgeria (80€)

–    5% Cuota Educación para la Hacienda de la asgeria (40€)

–  10% Cuota Impuestos Varios para la Hacienda de la asgeria (80€)

Se considera el otorgar ayuda por hijo en concepto de reducción de impuestos hasta los dos primeros hijos, y de subvenciones directas a partir del tercero. Se utiliza para ello la cuota del 10% destinado a impuestos varios, de tal modo que si se tiene un hijo, el pagador tendría que pagar el 5% en concepto de Cuota Impuestos Varios, si tiene dos hijos el pagador no tendría que pagar a la Hacienda de la asgeria cantidad alguna en concepto de Cuota Impuestos Varios. Del tercer hijo en adelante se establecería el pago de una subvención en concepto de ayuda familiar que habría de beneficiar a cualquier familia, trabajasen ambos progenitores o solo uno de ellos, o no trabajasen ninguno de ellos, pues este es un derecho que se entiende como solidario, por lo que debe beneficiar a todo ciudadano o ciudadana con hijos sea o no cotizante.

Si la cuantía de reducción del 5% por el primer y el segundo hijo no alcanzase a la que se otorgaría en concepto de ayuda a partir del tercer hijo, esta reducción impositiva habría de compensarse con la aportación de la Hacienda de la asgeria de una cantidad que igualase ambas cuantías. La Cuota Vivienda del 25% es obligatoria para todo asalariado que gane por encima del 50% del salario mínimo que se establezca, quedando exento del pago de esta y las otras cuotas impositivas quien por la circunstancia excepcional de disponer de un trabajo a tiempo parcial, su remuneración no llegase a sobrepasar el 50% del salario mínimo establecido. Los derechos a la primera vivienda y a una asistencia sanitaria y de educación pública y de calidad, son consustanciales para cualquier persona, independientemente de su condición o no de asalariado, o de que por las circunstancias de su trabajo se encontrase exento del pago de las cuotas impositivas por rendimientos del trabajo.

El pago de la Cuota Vivienda tiene garantías retroactivas para el pagador de la misma, que puede hacer uso de los ingresos efectuados por este concepto durante toda su vida laboral cuando desee hacerse con su primera vivienda. Puede elegir utilizar esa cantidad para pagar una renta mensual en concepto de alquiler, o para sufragar la compra de la misma.

Resumiendo las garantías del derecho a la adquisición de primera vivienda y de sus costos de consumos de agua, luz y gas en ocho apartados, exponemos:

1º. La Hacienda de la asgeria se encargaría de restituirle al pagador total o parcialmente en cuotas lo que hubiese ingresado en concepto de Cuota Vivienda durante toda su vida laboral anterior a la fecha de compra o alquiler de la  primera vivienda que destinase a su propio uso y disfrute.

2º.Si el pagador utilizase menos de la Cuota del 25% para comprar o alquilar su primera vivienda, podría utilizar el resto hasta completar ese 25% para sufragar los gastos de agua, luz, y agua de la vivienda, si los hubiere, no teniendo entonces que pagar el equivalente a esos gastos a la Hacienda de la asgeria.

3º. La asgeria garantiza un mínimo gratuito de acceso a los consumos de agua, luz, o gas en la primera vivienda.

4º. Si se diese el supuesto expuesto en el apartado 2º, la cuantía restante que no fuese necesaria para el pago de la primera vivienda, denominada “Resto Social” se destinaría al Fondo de Vivienda Social Comunitario.

5º. El pagador del “Resto Social” a la Hacienda de la asgeria puede optar por que la cuantía pagada a esta por este concepto pueda ser destinada al pago de primera vivienda por parte de alguno o algunos de sus descendientes, o de sus ascendientes, si se diesen las circunstancias que lo requiriesen.

6º. En caso de separación legal de los cónyuges, el pagador del “Resto Social” puede hacer uso de la cuantía por este concepto para el pago de manutención de sus hijos si se ordenase por decisión judicial que debe pagar una cantidad de su remuneración por rendimientos del trabajo por este concepto.

7º. El asalariado que no necesite pagar cuota alguna por su primera vivienda, puede optar por destinar un tanto por ciento o el completo 25% a alguno de los supuestos recogidos en el apartado 5º o 6º. En caso contrario solo deberá pagar a la Hacienda de la asgeria un 5% que se destinará al Fondo de Vivienda Social Comunitario.

8º. La cuantía destinada al Fondo Social Comunitario una vez adquirida la primera vivienda no es recuperable para el pagador. La finalidad de este Fondo es sufragar los costes de primera vivienda para las personas sin recursos.

En la sociedad de cooperación, el acceso a la primera vivienda y a los consumos de energías que le son propios debe ser un derecho de implementación tan real como deben serlo también los de acceso a una sanidad y una enseñanza pública y de calidad.

Todo ello teniendo en cuenta que en la sociedad de cooperación es la asgeria la recaudadora y depositaria de todos los impuestos, y asimismo la depositaria y custodia de los ingresos de todos los ciudadanos. No es el Órgano Gestor de la comunidad de asgerias el responsable de garantizar estos derechos, sino la asgeria misma que como unidad político-económica de máxima cercanía a los ciudadanos tiene su propia Hacienda sin menoscabo de que los fondos de las que esta disponga se deriven a los Fondos Comunes de la sociedad de cooperación, de los que se podría hacer uso si dado el tamaño o capacidad recaudatoria de una asgeria esta no pudiese hacerse responsable de cubrir el 100% de estos derechos socialmente garantizados.

La raíz de los desajustes económicos mundiales

El éxodo de seres humanos hacia países de economía desarrollada tiene sus causas profundas en la estructura geopolítica y económica mundial,  que indefectiblemente hunde sus raíces en la estructura del dinero que viene condicionada por la institución de la Banca.

Los niveles de justicia social que indudablemente imperan en determinados países del planeta no pueden ser disociados de la terrible realidad de miseria que asola a la mayoría de poblaciones de ese mismo planeta. Quiero decir que para juzgar las consecuencias reales generadas por el sistema que constituye nuestra forma de organización social debemos analizar el todo, y no solo una parte, como muchas veces egoístamente hacemos. La miseria a la que el sistema, el Bancarismo, condena a miles de millones de seres humanos no se ve compensada por la opulencia en la que puedan vivir otros cientos o miles de millones de seres humanos, y esta es una evidencia que no podemos obviar a la hora de hacer un análisis objetivo sobre la realidad económica y política que como seres humanos compartidores de este planeta nos toca vivir. Es una infamia ante la evidente realidad alabar el sistema porque en este o en aquel país se tengan unos elevados niveles de vida, pues la realidad de una parte no debe ocultar la realidad del todo.

Si no cambiamos nuestras premisas mentales la realidad de los inmensos desajustes políticos y económicos que asolan nuestro mundo no podrá ser nunca transmutada. La justicia social por la que muchos abogan no podrá nunca edificarse sobre el hedor de las estructuras sociológicas vigentes que se articulan en torno a la Banca y el Estado, por lo que su deconstrucción es requisito indispensable. Deconstruirlos es necesario para tomar lo esencial de ambos y unificarlo, y a partir de ello conformar un nuevo pilar sobre el que edificar otra forma de organización social que permita la implementación de un Posibilismo que haga viable la justicia social y que haga imposible que los intereses que se mueven en torno a los poderes financieros mundiales promuevan guerras por todo el mundo. La institución de la Banca con el Posibilismo que lleva asociado es la auténtica responsable de todos los inmensos desajustes políticos y económicos que asolan a inmensas poblaciones mundiales, por lo que no basta identificarla como el origen de la injusticia planetaria como muchos ya hacen, sino que habiéndola identificado como tal lo que procede no es otra cosa más que su disolución.

El problema es que la limitación de la mente humana, encasillada irremediablemente dentro de los límites sobre los que el sistema permite discurrir, no parece permitir concebir una sociedad humana compleja que pueda funcionar sin bancos..para la mente humana esto es simplemente inconcebible, y por lo tanto ni siquiera se plantea la viabilidad de una posibilidad semejante. Obviamente, razonamos por inercia que no hay alternativa viable al Estado y la Banca que pudiera hacerse efectiva más allá del pensamiento utópico en una sociedad conformada sobre estructuras organizativas complejas, y que tiene que articular mecanismos en los planos políticos y financieros para poblaciones de miles de millones de seres humanos, pero la alternativa a la geopolítica mundial que delimitan el Estado y la Banca es claramente perceptible si es que de veras quiere verse..

Es esencial que la sociedad postulada se adapte a la necesidad de implementar un Posibilismo que impida la acumulación ilimitada de patrimonio, y es de esta necesidad antropológica de donde surge la idea de disolver la institución de la Banca a través de la dinámica de arrebatarle su facultad para hacer de depositaria y custodia del dinero y traspasársela a las corporaciones locales. Hay que ser conscientes de que para repartir antes hay que articular los mecanismos políticos-financieros que hagan inviable la acumulación ilimitada de patrimonio, que nunca podrá limitarse por muchas leyes que se implementen si el Posibilismo permite que estas leyes sean sistemáticamente vulneradas. El Posibilismo permite que exista la institución de la Banca, y la institución de la Banca permite que se acumule riqueza de manera ilimitada en muy pocas manos, privando de esta manera a la inmensa mayoría de la gente de poder disponer de medios básicos que permitan su subsistencia. Esta privación es la causante a su vez de los inmensos desajustes económicos y políticos que ahogan a la subespecie humana en miseria, guerras, e injusticias de todo tipo. La banca debe ser entonces disuelta para que este indiscutible ahogamiento que sufre la humanidad deje de perpetuarse..

¿Y por qué no una simbiosis político-financiera en África?

El debate es engañoso porque nos impele a discernir sobre una dimensión mental que es ajena al verdadero contexto que genera lo que interpretamos como “el problema”. ¿Qué hacer ante la inmigración, atacar sus causas o blindar Occidente ante el éxodo?. Es recurrente recibir el mensaje de que España no puede contener sola la inmigración en sus fronteras del sur, pues es este un problema internacional que se debe resolver implicando a toda Europa..¿no somos capaces de percatarnos de la manipulación mental que encierra este perverso planteamiento?..Más allá de la confluencia de factores económicos y geopolíticos, el éxodo migratorio de unos países a otros adquiere su razón de ser en la forma de organización social que históricamente nos hemos dado.

El sistema no es algo que se construya a partir de la forma de organización social en la que interactuamos como seres sociales, sino que la forma de organización social es el sistema en si mismo..no se puede entonces cambiar el sistema que consideramos fuente de injustica si no cambiamos antes nuestro modelo de organización social. Habría que identificar obviamente en que consiste nuestro modelo de organización social para poder saber que es lo que debemos cambiar. A mi entender este modelo consiste en la preeminencia de estructuras políticas y financieras de ámbito supralocal que tienen la peculiaridad de conformar entidades jurídicas separadas, es decir, que los fundamentos jurídicos de las entidades políticas se conforman separadamente de la de los fundamentos jurídicos de las entidades financieras. Al hacerlo así ambas estructuras necesitan de lo que hemos dado en llamar Estado. No parece haber ninguna forma de organización social que suponga una alternativa al Estado, pero esto es así precisamente porque no se diseñan mentalmente estructuras sociales que no conciban la separación entre estructura política y estructura financiera. Si así se hiciese, es decir, si se concibiesen estructuras con el mismo fundamento jurídico para unidades políticas y unidades financieras..el Estado simplemente desaparecería por innecesario.

Estas premisas debieran entonces conformar la posibilidad de otra forma de organización social viable y alternativa a la del Estado: unificación de estructura financiera y política  en el nivel local, depósito y custodia de los recursos financieros en y por la estructura resultante de dicha unificación de tal modo que se garantice su control por parte de esta y mancomunización de tales recursos con la finalidad de hacer funcionar lo que habría de ser una verdadera sociedad de cooperación. Consideradas combinadamente pueden llegar a constituir una forma de organización social que de surgimiento a un posibilismo en el que necesariamente la solidaridad habría de ser “el sistema”. Hablo pues de solidaridad como “el sistema”..no de solidaridad como actitud humana individual. Ya al principio de estas líneas hablé de ellas, así como de la federación de las asgerias hacia la que ineludiblemente conduciría la implementación de estas premisas.

El problema reside en los brutales desajustes económicos y políticos que rigen las relaciones humanas en África, manifestadas en el nivel financiero en la existencia de entidades bancarias y en el nivel político en la existencia de los estados. Las comunidades africanas debieran organizarse en forma que pudieran superar al sistema por debajo, o sea, por lo esencial del mismo. Ello supone mirarse a si mismo por sus raíces, y no por sus estructuras jerárquicas de poder, de tal modo que la estructura política que tiene cada tribu en el ámbito más localista, o la estructura administrativa urbana de ámbito también local, se fusione con la función básica que tiene la Banca de hacer de depósito y custodia de los recursos financieros.

Se trata de edificar un fundamento viable que haga posible la generación de recursos básicos para la subsistencia de la comunidad tomando como referencia siempre el ámbito local, y desde este extrapolarlo al supralocal bajo las premisas ya mencionadas de control exclusivo en este ámbito y de su posterior mancomunización. Cualesquiera recursos que se generasen en el ámbito local determinado de cualquier comunidad africana, sea tribal o urbana, ¿Qué más daría entonces que fuesen depositados y custodiados por esa tribu o comunidad urbana si al final debieran en cualquier caso ser puestos en mancomunización?. De esta manera se teje el sistema de solidaridad que habría de sustituir al sistema de bancarismo actualmente vigente.

La función bancaria básica de depósito y custodia puede ser perfectamente ejercida por la tribu o el ayuntamiento, haciendo absolutamente innecesario la existencia de una estructura bancaria pública o privada que se ocupe de dicha función. El Estado es el cuerpo y la Banca la corona del emperador..uno y otro son pues perfectamente prescindibles en África. Los pueblos africanos están capacitados para primero deconstruirse, y luego reconstruirse a si mismos como constructores sociológicos sin la intermediación de otros poderes que nunca les han llevado más que inmensas tragedias.

Solo tienen que mirar hacia sus propias raíces y construir a partir de ellas..

Los intereses geopolíticos y económicos de los estados y de la Banca que custodia los recursos financieros mundiales generan situaciones de guerras civiles o internacionales, conflictos étnicos o religiosos, situaciones de miseria económica y social, opresión e inestabilidad política, y todo ello provoca sentimientos de miedo, desasosiego, y desesperanza que al final van a confluir en la necesidad de buscar un marco de vida que permita huir de todas estas inmensas tragedias y angustias vitales. No es de extrañar entonces que millones de personas que en África nacen sometidas a estas terribles condiciones de vida quieran emigrar hacia lo que desde su perspectiva se percibe como un mundo menos malo en el que ellos y sus seres queridos se ven obligados a tener que vivir. Las causas por las que emigran la mayoría de los africanos que van a Europa son transversales y variadas, no hay una sola que defina su deseo de inmigración. Saben perfectamente que en Europa hay muchos problemas sociales..pero los problemas sociales y políticos con los que deben lidiar en sus países son de tal magnitud que a muchos les hacen concebir que a pesar de todo lo que se esfuercen, nunca podrán salir allí de la miseria en que ellos y sus seres queridos se encuentran. Simplemente no ven futuro en su tierra. Para otros emigrar significa escapar a la expectativa de muerte violenta que piensan les pueden deparar las guerras que asolan sus países. Otros emigran para escapar no a la guerra sino al hambre. Y otros muchos lo hacen para poder ser el sostén de sus seres queridos. Trabajan en Occidente para ganar dinero y enviárselo a sus familias, las cuales esperan precisamente de ellos que ganen dinero y que se los envíen para con estos recursos poder paliar en la medida de lo posible las terribles penurias que estas personas se ven en la tesitura de tener que soportar día tras día.

¿Cómo es posible que desde Europa se perciba entonces la inmigración como un problema cuando objetivamente esta no es en realidad más que la consecuencia de la economía y la geopolítica mundial?. Porque no queremos ver lo que hay detrás de las personas que se acumulan desesperadas a las puertas de nuestras fronteras..

La forma de organización social que históricamente nos hemos dado como constructores sociológicos es la causa del posibilismo que permite la marginación política y económica de inmensas cantidades de seres humanos. Los intereses políticos y económicos que confluyen en el Estado y su corona la Banca conforman el veneno que deforma la civilización humana hasta el punto de haberla convertido en una monstruosa construcción al servicio de la idea de poder que se encarna en la institución bancaria y den el Estado.

Los africanos deben hacer desaparecer el Estado y la Banca al igual que deben hacerlos desparecer los europeos y las demás culturas humanas de los otros continentes. La función bancaria básica que supone el  depósito y la custodia de los recursos financieros no puede entenderse en ninguna parte del mundo más que en unificación y simbiosis jurídica con la configuración política más básica del Estado, la tribu o el ayuntamiento. No se trata pues de cambiar el sistema sino la forma de organización social con la que interactuamos los seres humanos unos con otros.

El éxodo de africanos hacia Europa es al final un problema de geopolítica y práctica económica, ¿y que domina la geopolítica y la economía mundial?..manifiestamente el Estado y la Banca que son los responsables de que el posibilismo vigente en el mundo genere intereses nefastos consustanciales a la naturaleza de ambas estructuras..

Marginación política y económica de millones de seres humanos

Las condenas de la represión policial en las manifestaciones de los ciudadanos españoles que se rebelan contra las criminales injusticias sociales pierden toda credibilidad cuando a la par se justifican y a la vez se niegan las criminales represiones policiales de estados a los que se considera revolucionarios. Agitar la bandera de la revolución anticapitalista no justifica que los gobiernos que en el mundo sostienen oficialmente este discurso puedan masacrar sin piedad en las calles a los ciudadanos que se manifiestan contra las también criminales injusticias sociales que implementan estos gobiernos por todo el mundo.

En mi opinión, no existe en el mundo lucha alguna contra la injusticia..solo existe una lucha entre grupos de poder para intentar hacerse con el control absoluto de los mecanismos que garantizan la pervivencia de esa injusticia..esto es, el control de los estamentos de la Banca y del Estado. Y punto. Fuera de la lucha por el control de ambos estamentos todo el discurso en pos de la justicia social no es sino un engaño mental. No es el dominio del Estado ni el control de la Banca a través de su nacionalización lo que procede para poder implementar la justicia social, obviamente desde mi relativa y subjetiva visión de las realidades del mundo, sino una transformación en nuestro modo de organización social que necesariamente implique un cambio en nuestra forma de vida.

Ni la socialización del Estado ni la nacionalización de la Banca han significado nunca la implementación de una dinámica que vaya en el sentido que acabo de mencionar, pues solo el cambio del posibilismo vigente puede a mi entender redirigir la sociedad humana hacia formas de organización y de relaciones inter e intracomunitarias que hagan viable el principio de justicia social. Los revolucionarios anticapitalistas que se han hecho con el control del Estado y la Banca han traído más represión a los ciudadanos, mas militarismo, más estado policial, más ausencia de democracia, más injustica. La cuestión no consiste entonces en hacer exclusivamente un cambio del sistema político, ni siquiera de quedarse en la sustitución de un liderazgo político personalizado, que también,  por un liderazgo político colectivo, sino que el cambio de sistema político tan solo debe ser percibido como un instrumento más para el verdadero cambio que se precisa. La sociedad de justicia social por la que se aboga no podrá edificarse sobre el hedor de las premisas vigentes, las dos más importantes de las cuales las constituyen las construcciones sociológicas del Estado y la Banca,  por lo que se hace necesario redirigir nuestras prioridades cerebrales hacia una dimensión mental donde se perciba que estas premisas que histórica y psicológicamente conforman nuestros patrones de edificación sociológica, son perfectamente prescindibles.

Tenemos así que la necesidad de ejercer el poder, legitimar la violencia desde este, y acumular patrimonio sin límite, conforman pautas sociales desechables ante los nuevos postulados de formas de organización social que se vislumbran como factibles. Es en este sentido donde adquieren sentido la deconstrucción del orden bancario y del orden geopolítico vigente. Deconstruirlos para tomar como puntos de referencia a partir de los cuales reedificar desde las comunidades humanas a nivel local a la necesidad básica que hay en una sociedad moderna de disponer de un sistema de depósito y custodia del dinero. Si desaparece el posibilismo que hace viable la acumulación infinita de patrimonio, queda sin sentido la necesidad de articular un poder financiero que a su vez controle el Estado y el ejército. Y respecto a la necesidad que tenemos los seres humanos de defendernos del enemigo, quizás no hemos llegado a comprender que es  precisamente el nefasto posibilismo  vigente el responsable de la viabilidad de hacer un acopio infinito de patrimonio..que es en realidad el verdadero enemigo que por todas partes nos asedia..

Es pues la forma de organización social que históricamente nos hemos dado como constructores sociológicos la que permite el posibilismo que conlleva la marginación política y económica de tantos seres humanos por toda la extensión de la Tierra. Los intereses políticos y económicos que confluyen en el Estado y la Banca son el veneno que deforma la civilización humana hasta el punto grotesco de haberla transformado en una construcción monstruosa al servicio del poder, y no de las verdaderas necesidades humanas.

Una ley de base de régimen local impele a las asgerias a mancomunar todos estos recursos financieros captados individualmente, de tal manera que resulta imposible la capitalización de estos recursos financieros en una privilegiada minoría de poderosos capitalistas..tal como rige en el mundo actual. Esta fusión de la atávica función de la Banca con las corporaciones locales y la posterior mancomunización de estos recursos en una red de interdependencia mutua que federalice a las asgerias, va a conformar la dinámica política, financiera, y legal, que hará posible la existencia de recursos financieros de los que tirar no solo para estimular la producción de los bienes y servicios necesarios para articular y mover la sociedad, sino además para capitalizar medidas de fuerte contenido de justicia social que pudieran ser implementadas por los órganos de decisión democrática responsables de gestionar los asuntos públicos que atañen a la ciudadanía. La dinámica descrita no es más que la asgerialización o asgerización concebida como un instrumento político puesto al servicio del bien público en interés de los más desfavorecidos de la sociedad. Un canal que si se abre puede servir para disponer de recursos más allá de lo que en la práctica permite el nefasto posibilismo vigente, y con el que puede hacerse viable otro posibilismo que permita una implementación real de mecanismos de justicia social.

Cuando hablo de asgeria no lo hago de una Sociedad Limitada como es una Caja de Ahorros ni de una Sociedad Anónima como es un Banco. La asgeria no tiene accionistas ni en forma de capitalistas que compran acciones de la Sociedad Anónima que es la Banca ni en forma de fundaciones que tienen participaciones en la Sociedad Limitada que es la Caja de Ahorros. La Asamblea de Gestión Solidaria o asgeria como acrónimo es la entidad resultante de fusionar dos formas organizativas históricas por su fundamento, es decir, por lo más básico de ambas. La estructura organizativa de ámbito local del Estado, ya sea esta de naturaleza rural, tribal o urbana, se fusiona con la fusión básica de la histórica institución de la Banca de hacer de depositaria y custodia del dinero, para posteriormente federar todos los recursos financieros en una red de Fondos Comunes.

No es necesario poseer grandes y reconocidos conocimientos académico ni ser una sabia o un sabio también de reconocido prestigio para discernir que tan solo bastaría con mirar en una dirección que esté fuera del histórico posibilismo vigente en aras de romper con la dinámica a la que por la fuerza de los hechos nos vemos impelidos. El posibilismo se ha construido por una fuerza del derecho que da lugar también a una fuerza de los hechos..mirar en una dirección diferente a la que nos impele el histórico posibilismo vigente implica pues proponer una nueva fuerza del derecho a nivel mundial que por ende conlleve también otra fuerza de los hechos..

Es de la histórica  estructura financiera planetaria de la que se derivan todas las fuerzas del derecho que conforman las estructuras geopolíticas mundiales, y es a consecuencia de estas fuerzas que a su vez se manifiestan las fuerzas de los hechos. La estructura financiera mundial se basa en la existencia de la banca pública y privada, es pues necesario deconstruir estas históricas estructuras financieras para eliminar toda forma de sociedad anónima o limitada que jurídicamente conforme cualquier entidad pública o privada y sustituirla por otra que deje de de ser una empresa ya sea esta pública o privada. Edificar un posibilismo financiero implica construir en una dirección diferente a la establecida por el binomio capitalismo-anticapitalismo, y motivar con ello que la custodia y el depósito del dinero dejen estar legalmente en las manos de esas empresas públicas o privadas que llamamos bancos, cajas de ahorro, mutualidades o bancos del pueblo. Hay que fusionar entonces la custodia y el depósito del dinero con la gestión política-administrativa de las corporaciones locales.

De esta fusión surge la asamblea de gestión solidaria o asgeria con la intención de edificar no otro sistema..sino otra forma de organización social que se levante al margen del nefasto posibilismo vigente basado en el binomio aparentemente enfrentado de bancos públicos, cajas, mutualidades o bancos del pueblo con bancas privadas de inversión o bancas privadas comerciales, todas estas entidades con la forma jurídicas de empresas. Solo con proponer una idea de este tipo se podrían canalizar unas fuerzas de los hechos dirigidas hacia dinámicas distintas a las que como autómatas nos vemos siempre impelidos.

La asgerialización como instrumento para financiar medidas de justicia social

Todos los recursos financieros son generados y recaudados en el nivel de la asgeria, pero mancomunizados en una red integral de Fondos Comunes que hacer viable el funcionamiento de una sociedad de cooperación, entendiendo como tal la federación de asgerias. El ostentar la facultad legal de hacer de custodia y depositaria del dinero va a convertir a la asgeria en la entidad responsable de hacer de prestamista en la concesión de créditos. La asgeria, pasa a ser la entidad prestamista a partir de la estructuración de cuentas especiales de créditos mancomunizados y nutridos con fondos de la federación de asgerias. como entidad prestamista concede créditos sin necesidad de aplicar incrementos al prestatario por concepto de intereses o de beneficio pactado antes de la formalización del crédito, y a pesar de ello obtiene beneficios de su actividad prestamista.

Está dinámica financiera se basa en la premisa de la cesión temporal de recursos financieros que las asgerias conceden en favor de la federación de asgerias, que se hace fraccionando las  cuotas que le son devueltas con la finalidad de derivarlas a las cuentas especiales de cesión temporal de recursos financieros de las que va a hacer uso la federación de asgerias, conformando para ello distintas cuentas especiales a plazo fijo a distintos tiempos. La relación prestamista-prestatario del tiempo presente establece que el primero debe recibir del segundo un interés-beneficio (incremento) que ha de cargarse sobre la cantidad monetaria prestada, pero no es así en la forma de organización social postulada. En la sociedad de la asgeria el interés-beneficio (incremento) no repercute sobre la persona física o empresa de hasta cierto tamaño que actúa en calidad de prestataria, sino que este se va a repercutir en la relación asgeria-federación de asgerias. Es por tanto el sistema de fondos comunes quien va a acabar produciendo el incremento que resulte de beneficio para la asgeria en su actividad como prestamista, y no es ya por tanto necesario repercutirlo en el prestatario que sea un particular o una pequeña o mediana empresa hasta determinada cuantía de créditos.

Las oficinas a las que podría dirigirse el público para hacer realizar operaciones bancarias no serían más que oficinas descentralizadas de la asgeria correspondiente que harían las funciones que hoy en día hacen las oficinas bancarias. Se puede ceder  la gestión administrativa de ciertas operaciones financieras a empresas privadas, pero el control de las cuentas bancarias siempre correspondería a la asgeria,  no a la empresa que realizara la gestión administrativa. Hablo de subcontratas que podrían gestionar por ejemplo oficinas para pagar impuestos o tasas en una asgeria. No se trata por tanto de trasladar el concepto de beneficio en la actividad de concesión de créditos de la dinámica de prestamista (banca)-prestatario (cliente) a la dinámica prestamista (asgeria)-prestatario (cliente), sino a una nueva dinámica financiera que se establece entre prestamista (asgeria)-prestatario (cliente)-fondos comunes (federación de asgerias). Este mecanismo produce un beneficio pequeño pero seguro para el prestamista (asgeria), y además liga la concesión de créditos al concepto de ahorro y no al de especulación financiera. El prestamista (asgeria) obtiene así un beneficio ético sin necesidad de cargar incremento al prestatario (cliente). El bancarismo es el sistema, no el capitalismo ni el comunismo que solo son rostros con distintos nombres de este. Nacionalizar la banca, crear mutualidades o bancos del pueblo no son más que florituras del bancarismo con las que este sistema no hace sino perpetuarse.

La banca puede y debe desaparecer, pero todos y todas trabajan para perpetuarla porque piensan que una sociedad organizada no puede vivir sin banca..grave error insertado en el subconsciente colectivo de la humanidad entera.

En la cosmovisión vigente se da por sentado que no es posible el funcionamiento de una economía moderna y compleja sin la existencia de una red bancaria que sea responsable de la financiación de la producción de bienes y servicios. Si la función razón básica de la Banca es la de hacer de depósito y custodia del dinero, su siguiente función sería la de hacer de motor financiero de la economía. La pregunta que se nos plantea ahora es si una corporación local podría asumir las funciones de depósito y custodia del dinero y de entidad capaz de financiar  la producción de bienes y de servicios que toda sociedad organizada necesita.

La respuesta es que las corporaciones locales pueden asumir la función de depósito y custodia individualmente, pero la de financiación de bienes y servicios solo puede hacerlo mancomunadamente. Al mancomunar los recursos financieros que en todo momento permanecen en depósito y custodia de las corporaciones locales, se generan los lazos de interdependencia que partiendo del nivel local humanizan la economía al acercarla al ser humano que integra la comunidad. En primera instancia se fusiona la función básica de la Banca de hacer de depositaria y custodia del dinero con las corporaciones político-administrativas locales, pero en segunda instancia se produce la mancomunización de los recursos financieros, que es la dinámica legal que va a hacer posible que una sociedad basada en la premisa de asgerializar la Banca articule el mecanismo necesario para pasar a la fase en la que se ha de financiar la producción de bienes y servicios. La asgeria, la entidad político-financiera resultante de la unificación de la función básica de la Banca con la corporación local, se transforma así en la institución que es capaz de financiar no solo la producción de bienes y servicios, sino también cualquier medida de política social potencialmente aplicable.

Otra facultad de la asgeria consiste en ser la recaudadora de todos los impuestos que se generan en el ámbito de su jurisdicción. Todo depósito dinerario particular o empresarial está bajo el control legal de la asgeria, así como lo está también todo recurso dinerario procedente de la recaudación de impuestos dentro de su ámbito territorial. Una ley de base de régimen local impele a las asgerias a mancomunar todos estos recursos financieros captados individualmente, de tal manera que resulta imposible la capitalización de estos recursos financieros en una privilegiada minoría de poderosos capitalistas..tal como rige en el mundo actual. Esta fusión de la atávica función de la Banca con las corporaciones locales y la posterior mancomunización de estos recursos en una red de interdependencia mutua que federalice a las asgerias, va a conformar la dinámica política, financiera, y legal, que hará posible la existencia de recursos financieros de los que tirar no solo para estimular la producción de los bienes y servicios necesarios para articular y mover la sociedad, sino además para capitalizar medidas de fuerte contenido de justicia social que pudieran ser implementadas por los órganos de decisión democrática responsables de gestionar los asuntos públicos que atañen a la ciudadanía. La dinámica descrita no es más que la asgerialización o asgerización concebida como un instrumento político puesto al servicio del bien público en interés de los más desfavorecidos de la sociedad.

Un canal que si se abre puede servir para disponer de recursos más allá de lo que en la práctica permite el nefasto posibilismo vigente, y con el que puede hacerse viable otro posibilismo que permita una implementación real de mecanismos de justicia social.

Bono Básico Energético para financiar un consumo gratuito de agua, luz y gas

Se debe concretar su apuesta por la desprivatización de empresas del sector energético para que se garantice un plan destinado a establecer un mínimo de consumo gratuito para la primera vivienda.

Endesa proviene del extinto Instituto Nacional de Industria (INI), que la fundó el 18 de noviembre de 1944 bajo el nombre de Empresa Nacional de Electricidad, S.A., y Repsol de una agrupación de empresas públicas pertenecientes al Instituto Nacional de Hidrocarburos (INH). Ambas empresas del sector energético deben servir para elaborar un macro programa económico de fuerte contenido social destinado a garantizar accesos prioritarios gratuitos a la luz, el agua o la calefacción para primeras viviendas. Las empresas públicas del sector energético no tiene por qué acaparar el 100% del mercado, pues empresas privadas pueden competir para suministrar energías al sector empresarial privado. La legislación no debe garantizar ningún consumo básico de energías a las empresas ni a las segundas viviendas..solo a la primera vivienda.

Debe de haber un sector público energético que garantice un mínimo de consumo básico para primera vivienda que debe ser compatible con un sector privado energético que compita con el público para suministrar a empresas privadas, a viviendas particulares a partir de la segunda, o a primeras viviendas siempre que a estas se le garantice un mínimo básico de agua, luz, o calefacción gratuito. Estas empresas energéticas del sector privado que suministrasen energías a primeras viviendas garantizando la gratuidad del mínimo de consumo básico que se estableciese legalmente, cobrarían el consumo por encima de ese básico, y a la vez podrían acceder a desgravámenes proporcionalmente al número de viviendas al que garantizacen ese consumo básico gratuito.

Endesa y Repsol fueron empresas públicas que hoy son grandes empresas del Ibex 35, y se puede concretar una propuesta de desprivatización para asegurar la prestación de servicios de primera necesidad como la sanidad y todo los relacionado con el suministro de energía. Un Gobierno no puede permitir que haya ciudadanos a los que se les corte la luz y la calefacción”.

Una Endesa y Repsol desprivatizadas pueden conformar la punta de lanza de un poderoso y eficaz programa de justicia social a implementar por un gobierno de una sociedad basada en la asgeria. Debe haber un consorcio empresarial público en el sector energético que garantice los derechos al consumo de agua, luz y gas, el cual se centraría en un consumo mínimo garantizado para primeras viviendas de residencia habitual. La financiación habría de provenir de un Bono Básico Energético que incluiría una tarifa plana que abarcaría los tres consumos de agua, luz y gas.

Esta tarifa plana contenida en el Bono Básico Energético sería progresiva e iría desde los 0 euros hasta el tope que se estableciese para el máximo precio de la tarifa plana, que se implementaría según el nivel de renta del ocupante de la primera vivienda como residencia habitual. El BBE cubriría el nivel mínimo que se estableciese como consumo básico por vivienda de agua, luz y gas. Las empresas privadas que suministrasen energías a estas viviendas habrían de beneficiarse de desgravámenes proporcionalmente al número de viviendas al que garantizacen ese consumo básico, gratuito para las rentas más bajas. La tarifa plana no sería por el total del consumo, sino únicamente por el consumo básico que se estableciese para agua, luz y gas, e incluiría un solo pago por los tres consumos conjuntamente. Por encima de ese nivel de consumo básico que estaría sujeto a una tarifa plana para el conjunto de agua, luz y gas, se tarificarían por consumos separados agua, luz y gas.

La gratuidad de agua, luz y gas puede por tanto ser perfectamente financiable, no es pues solo un deseo utópico sin materialización práctica porque su costo no podría ser asumido para ninguna sociedad.

Capítulo IV: Simbiosis político-financiera para una democracia directa

Democracia representativa solo como complemento

La democracia directa requiere de organizaciones ciudadanas que la sustenten, y la premisa básica de esta democracia directa está fundamentada en el empoderamiento de los ciudadanos que se sustancia en las dinámicas asamblearias implementadas en el nivel local.

El espacio limitado por el barrio, el distrito, o el municipio, es entonces en el que se implementan las dinámicas asamblearias de participación abierta a toda la ciudadanía, hecho que implica que el ámbito local debe quedar exento de contar con dirección política permanente constituida por representantes en los que los ciudadanos han delegado su capacidad de empoderamiento.

Una dinámica de democracia directa y participativa debe conllevar el abandono del principio de delegación de la voluntad ciudadana como norma, pero no como complemento, de tal modo que la organización política se articula en dos niveles claramente diferenciados:

  • 1.- El primer nivel es el local, e implica al barrio, al distrito, la aldea, al pueblo, la comuna, la tribu local, o la ciudad, y es en el cual la dirección política responsable de la toma de decisiones es asamblearia, es decir, parte de las dinámicas de participación ciudadana directa en las asambleas ad hoc.
  • 2.- El segundo nivel es el supralocal, e implica la región, la nación, el Estado, la tribu-nación, o las organizaciones internacionales, donde la dirección política se delegada en representantes de la ciudadanía.

Al residir la dirección política de nivel local en la dinámica de las asambleas ad hoc es móvil y sin estructura fija, lo que implica que esta aparece y desaparece según lo requieran las circunstancias del momento. Es de resaltar que al implementar la dirección política de nivel local en la exclusiva dinámica de las asambleas ad hoc estamos sustanciando de manera real y efectiva un fundamente viable para la democracia directa.

El concepto de dirección política vigente en el viejo régimen desaparece en el nuevo paradigma político propuesto, pues ahora es el empoderamiento ciudadano que se expresa en la dinámica de las asambleas ad hoc que tienen lugar en el nivel local el que marca las pautas de las directrices políticas. En el nivel supralocal se implementan órganos gestores constituidos por representantes de delegación ciudadana. El Órgano Gestor es una estructura funcional sin capacidad para tomar decisiones que no cuenten con el aval de las asambleas ad hoc. Se establece así una simbiosis entre asambleas ad hoc y  órganos gestores que no es superponible, pues las asambleas ciudadanas abiertas no se implementan en el nivel supralocal, ni los órganos gestores lo hacen en el local.

Esta estructura organizativa no implica que la relación entre el nivel local donde se articulan las asambleas ad hoc y el supralocal donde lo hacen los órganos gestores sea plebiscitarias, o sea, no hay una automaticidad que implique la obligación de parte de un Órgano Gestor de someter todas y cada una de sus decisiones a votación en las dinámicas asamblearias.

Los mecanismos de la democracia representativa que hoy en día constituyen el fundamento de la democracia reconocida como tal por la Comunidad Internacional institucionalizada en el organigrama de las Naciones Unidas, son ilegítimos en cuanto al cumplimiento de la función que teóricamente se les presupone. La delegación de la voluntad ciudadana en representantes ha convertido al estamento político que encarna esta función en una casta aristocracia investida de un poder que la posiciona por encima de la ciudadanía a la que legalmente representan, posicionamiento que contradice el espíritu democrático que debiera caracterizar la relación entre gobernantes y ciudadanos. La función de gobierno debe entenderse como el ejercicio de gestión de los asuntos que atañen a la comunidad ciudadana..no como la ejecución de actitudes de poder sobre los ciudadanos mismos..que es lo que en esencia ha confundido históricamente la naturaleza de la práctica democrática.

El problema es que el principio de delegación de la voluntad ciudadana en representantes políticos se ha convertido en una institución en sí misma, independizándose de la institución que en justicia debiera presidir las interrelaciones políticas humanas..la democracia directa en si  misma. Cuando la delegación de la voluntad ciudadana encarnada en una casta política aristocrática se transforma en una institución en si misma..la democracia muestra su vértice corrupto transformándose con ello en ilegitima. La delegación de la voluntad ciudadana no puede entonces constituirse en una institución en si misma, sino que tiene que ser en todo momento no más que uno de los mecanismos posible en los que puede proyectarse la institución de la democracia.

La delegación de la voluntad ciudadana en representantes solo es legitima si se articula como mecanismo complementario de la democracia participativa y directa; no puede ser por tanto un sustituto absoluto de esta, sino que el principio de delegación debe articularse como un mecanismo funcional que pueda llegar donde en determinados contextos políticos no pueda ser posible la implementación de prácticas de democracia participativa y directa como expresión de un poder democrático real, y no ilusorio. En este sentido se entiende que una dinámica de implementación de una democracia directa y participativa debiera conllevar el abandono del principio de delegación de la voluntad ciudadana como norma, pero no como complemento. A través de un sistema de asambleas ad hoc se articularía un mecanismo que permitiese la participación ciudadana en los procesos políticos de toma de decisiones, en las que al representar cada partícipe no más que así mismo, cualquier decisión que se tomase en estas asambleas solo adquiriría la condición legal de “Propuesta”, que luego podría ser tanto elevada a la asamblea de sufragio,  como directamente sometida a referéndum ciudadano. Otras asambleas ad hoc podrían constituirse en el mismo nivel administrativo que la primera, y tomar una decisión contraria a la de las otras asambleas, por lo que una y otra “Propuesta” podrían ser sometidas a refrendo ciudadano.

Las asambleas ad hoc constituirían cauces democráticos en los que se debatiría asuntos de interés público y donde se elaborarían propuestas relativas a estos. La diferencia de motivación por la que la Propuesta surgida de unas asambleas ad hoc podrían ser elevada a una asamblea de sufragio para ser en ella debatida, o ser sometida directamente a refrendo ciudadano, estaría en el número de votos que globalmente hubiesen llegado a reunir unas u otras dinámicas asamblearias. Por debajo de un número determinado, solo podrían ser elevadas a la asamblea de sufragio para su debate en ella, pero por encima, las asambleas ad hoc tendrían la potestad legal de someterla directamente a referéndum sin necesidad de la intermediación de la asamblea de sufragio.

Es evidente en nuestro modelo de organización social que los órganos de gobierno que coronan nuestras instituciones políticas no son sino meros intermediarios del poder financiero representado en la institución de la Banca.

Cuando vamos a depositar nuestra papeleta en la urna no somos plenamente conscientes de que solo estamos dirimiendo acerca de quiénes serán los testaferros que habrán de gobernarnos subrepticiamente en nombre de un poder financiero que se encarna en personas concretas, las cuales son poseedoras de este. No elegimos pues a nuestros gobernantes de manera democrática..sino que elegimos únicamente a los testaferros de nuestros verdaderos gobernantes, hecho que convierte en ilegitimo el sistema político que rige todo nuestro sistema legal desde sus raíces. No hay pues espíritu democrático alguno presidiendo nuestra forma de organización política,  de la Winston Churchill dijo “la democracia es la peor forma de gobierno, excepto por todas las otras formas que han sido probadas de vez en cuando.”, en su discurso ante la Cámara de los Comunes del 11 de noviembre de 1947.

Lo que Winston Churchill ignoraba es que lo que habría de marcar la diferencia no estaría en la forma de gobierno, sino en la forma en que nos organizamos socialmente, que es la que a su se ha erguido en responsable de las formas de gobierno que históricamente nos hemos dado.  No es una cuestión entonces de sistema de gobierno, sino de forma de organización social.

Nuestros representantes políticos elegido democráticamente no funcionan en la práctica como delegados de la ciudadanía que los ha elegido, sino de los intereses de poderosas corporaciones financieras que son quienes en última instancia determinan los modos de actuación política. Siguen ni más ni menos la misma pauta que siguieron los tribunos de la plebe que fueron elegidos en la antigua República de Roma a partir del 494 a.C., los cuales siendo teóricamente institucionalizados para defender los intereses de los plebeyos frente a los de los patricios, acabaron siendo no más que un apéndice más ligado a los intereses de poder de estos últimos. La corrupción de la legitimidad de los representantes del pueblo es un hecho que se viene repitiendo desde hace por lo menos 2.500 años..y aún no hemos aprendido nada.

El causante de esta corrupción de la legitimidad democrática no es otro que la existencia de un poder financiero externalizado respecto a las estructuras político administrativas locales, y de naturaleza así mismo supralocal y globalizante. La alternativa es una relocalización de los ámbitos financieros y político-administrativos que produzca una relación simbiótica entre ambos..de manera que la solidaria comunitarización de los recursos fuese el único posibilismo viable que habría de fundamentar nuestra forma de organización social. ¿No debemos acaso considerar cambiar nuestra forma de organización social para sustituir el sistema de gobierno de testaferros del bancarismo en que se basa nuestra democracia representativa?..

La democracia directa requiere de organizaciones ciudadanas que la sustenten, y la premisa básica de esta democracia directa está fundamentada en el empoderamiento de los ciudadanos que se sustancia en las dinámicas asamblearias implementadas en el nivel local. De este razonamiento se puede inferir que el nivel local donde se gestan las dinámicas asamblearias debe quedar exento de contar con estructura  política formada por representantes delegados, es decir, no puede haber un órgano de dirección permanente constituido por una dirección política en el ámbito local. La dirección política en el ámbito estrictamente local conformado por el barrio, el distrito, y el municipio, es asamblearia, no orgánica. Cuando hablo de asamblearia lo hago de asambleas ad hoc, no de asambleas permanentes equiparables a los comités populares configurados en determinados contextos de la geopolítica del viejo régimen.

La dirección política al nivel local es asamblearia, por lo tanto móvil y sin estructura fija tal como se entiende para los órganos de dirección de los partidos políticos. Esto implica que la dirección política en el ámbito estrictamente local aparece y desaparece según lo requieran las circunstancias del momento, por lo que no hay representantes delegados que puedan adquirir la condición de dirección política en el nivel local. Esto es muy importante, porque al implementar la dirección política en el ámbito local en la exclusiva dinámica de las asambleas ad hoc, estamos sustanciando de manera real y efectiva un fundamente viable para la democracia directa. En ámbitos superiores al local como el regional, nacional, o estatal, se articulan órganos gestores constituidos por representantes delegados elegidos en asambleas ad hoc en listas abiertas, cuya delegación cuenta con un tiempo de gestión muy limitada para favorecer la dinámica de rotación en el seno del Órgano Gestor regional, nacional, o estatal. El concepto de dirección política vigente en el viejo régimen desaparece en el nuevo paradigma político propuesto, pues ahora es el empoderamiento ciudadano que se expresa en la dinámica de las asambleas ad hoc que tienen lugar en el nivel local el que marca las pautas de las directrices políticas. El Órgano Gestor que se implementa en el nivel regional, nacional, o estatal, es una estructura funcional sin capacidad para tomar decisiones que no cuenten con el aval de las asambleas ad hoc ya sea por activa o por pasiva. Las asambleas ad hoc tienen un plazo para impugnar una decisión tomada por un Órgano Gestor sea cual sea la naturaleza de esta. La democracia directa no puede funcionar con estructuras de delegación funcionando en el mismo ámbito en el que son efectivas las dinámicas asamblearias para la participación directa de los ciudadanos. El principio de democracia directa debe pues fundamentarse sobre la premisa de la absoluta incompatibilidad que debe existir respecto del hecho de que en el mismo nivel en que se desarrollan las dinámicas asamblearias, esto es, el local, no deben implementarse bajo ningún concepto, obviamente en mi opinión, estructuras orgánicas de delegación..

Mientras que en los partidos políticos del viejo régimen se considera que el empoderamiento se delega en los representantes políticos, en el nuevo paradigma político no hay delegación del empoderamiento puesto que este se ejerce directamente en la dinámica de las asambleas ad hoc. Y todo ello sin caer en la inoperatividad que se le supone a la dinámica de democracia directa cuando se pretende que un movimiento ciudadano asambleario se organice políticamente sin asumir las estructuras organizativas características de los partidos políticos del viejo régimen. Hay que ser perspicaces y saber separar claramente los ámbitos de actuación de asambleas ad hoc y órganos gestores para no caer en la trampa de la inevitabilidad de delegar representatividad en estructuras verticales, tal a como nos impele la inercia de la dinámica política vigente en el viejo régimen. Si mezclamos los ámbitos en los que asambleas ad hoc y órganos gestores han de actuar caemos en la inevitabilidad de la delegación vertical, pero separándolos con las premisas señaladas el empoderamiento se dinamiza siempre a partir de las asambleas ad hoc implementadas en el nivel local.

Poder de revocación y capacidad legislativa

Al establecerse por un lado un ámbito estrictamente local para el desarrollo de las dinámicas democráticas asamblearias que constituyen la base real del empoderamiento ciudadano, y por otro un ámbito exclusivamente supralocal para la dinámica de los órganos gestores, se entiende que los órganos gestores carezcan de capacidad legal para implementar decisiones si estas tienen en contra a las asambleas ad hoc.

La capacidad de Revocación que le es concedida a las asambleas ad hoc no supone que el Órgano Gestor deba someter todas sus decisiones al voto de las asambleas ciudadanas, sino que su toma de decisiones está condicionada a que estas asambleas no ejecuten el Derecho de Revocación que en el marco del nuevo paradigma político les asiste. La capacidad operativa de los órganos gestores debe estar pues claramente supeditada a la dinámica democrática ejercida directamente por los ciudadanos en las asambleas abiertas. Las decisiones tomadas pues por un Órgano Gestor, recordemos que operativo solo en el nivel supralocal, son por tanto susceptibles de revocamiento por las asambleas ad hoc cuando en votación alcance en estas un número mínimo de votos (M) previamente establecido, pero no tienen obligatoriamente que pasar por la dinámica de las asambleas ad hoc para su aplicación efectiva. El requerimiento para que una decisión tomada en un Órgano Gestor pase por la dinámica asamblearia debe partir de esta, siempre y cuando se llegue a un número de votos prestablecido para que el Derecho de Revocación pudiese hacerse efectivo.

En el nuevo paradigma político propuesto, las decisiones aprobadas por mayoría cualificada en asambleas ad hoc tienen la condición de Propuesta, y pueden ser sometidas directamente a referéndum ciudadano o ser enviadas a los órganos gestores correspondientes para su aprobación, dependiendo del número de votos obtenido en las dinámicas asamblearias. Otras asambleas ad hoc podrían constituirse en el mismo nivel administrativo que las primeras y elaborar una Propuesta distinta a la de estas, por lo que una y otra podrían ser tanto elevada al Órgano Gestor correspondiente  como ser sometida a refrendo ciudadano directo, dependiendo de que el número de votos favorable a una u otra Propuesta permitiesen una u otra opción.

Esta capacidad que se le otorga a las asambleas ad hoc la cual las va a facultar para legislar y ejecutar leyes, está condicionada a que previamente a la votación de una medida que se pretende elevar a la condición de Propuesta, esta contase con un informe jurídico que se encargaría de avalar que su aplicación efectiva fuese viable. Cuando las asambleas ad hoc adquiriesen el derecho a elevar su Propuesta a un Órgano Gestor porque el número de votos alcanzado en la dinámica asamblearia no les permitiese someterlo directamente a referéndum ciudadano, las asambleas deberán nombrar un ponente o una comisión de ponentes que se encargarán de presentarla directamente ante dicho Órgano Gestor, no pudiendo delegarse esta función en ningún delegado representado en dicho Órgano Gestor. Una vez que la Propuesta previamente aprobada en dinámica asamblearia y previamente avalada por un informe jurídico haya sido refrendada mayoritariamente por los ciudadanos, será remitida al Órgano de Gestión correspondiente para que en este, si procede, se hagan los retoques jurídicos necesarios a fin de formalizar su redacción legal definitiva y proceder así a su implementación efectiva en el ordenamiento jurídico.

En esta mecánica se aprecia la verdadera naturaleza de los órganos gestores propuestos, que no gobiernan sino con la aquiescencia del empoderamiento ciudadno efectivo y real ejercido en primera instancia en las asambleas ad hoc, y en última y definitiva en el referéndum directo.

Barrio, distrito, municipio. Este espacio político-administrativo debiera limitar la extensión del alcance de una dinámica asamblearia ad hoc, es decir, de asambleas no permanentes destinadas a coyunturas de debate y decisión de las que saliesen una u otra “Propuesta”. No deben de haber por tanto  asambleas ad hoc de ámbito autonómico ni estatal. El municipio es por tanto la máxima expresión orgánica del asamblearismo. Por encima del ámbito municipal deben constituirse un “Órgano Gestor” de carácter permanente, aunque válido para un periodo limitado de tiempo, y donde sus integrantes solo podrían repetir como miembros de este “Órgano Gestor” por una vez. Es decir, tenemos que por ejemplo en Euskadi se constituyen asambleas ad hoc que como mucho abarcarían el ámbito de cada municipio. Las asambleas ad hoc de Euskadi eligen cada dos años, por ejemplo, los miembros del “Órgano Gestor” de la federación de asambleas a nivel de Euskadi. Al cabo de dos años las asambleas ad hoc vuelven a elegir a los nuevos miembros del “Órgano Gestor”, donde algunos ya venían del anterior, y otros son nuevos miembros de este Órgano.

En la tercera elección de este “Órgano Gestor” ya no podrían ser elegidos ninguno de los que hubiesen estado en el primer “Órgano Gestor”. En el ámbito municipal, de distrito, o de barrio, exclusivamente asambleas ad hoc, por encima de los ámbitos municipales exclusivamente órganos gestores electos. Las asambleas ad hoc “federan” su dinámica asamblearia..no su estructura física. Por el contrario los órganos gestores electos si “federan” su estructura física..siempre bajo la premisa de que su empoderamiento para debatir y decidir está bajo el control del empoderamiento de los ciudadanos que se ejerce de forma directa en las asambleas ad hoc. Es por tanto entendible que los órganos gestores no tienen sentido alguno sin el respaldo de las asambleas ad hoc. Ámbito municipal para el desarrollo de la dinámica democrática asamblearia..ámbito regional, nacional o estatal para los órganos gestores. Se establece así una simbiosis entre asambleas ad hoc y órganos gestores que no es superponible, pues las asambleas ad hoc no se implementan en el nivel regional, nacional, o estatal, y los órganos gestores no se estructuran en el nivel municipal, de distrito, o de barrio.

Las comunidades humanas de ámbito local deben ser aquellas en las que habría de producirse el empoderamiento de los ciudadanos..no en la ficción de las regiones, las naciones o los estados. En lo relativo al empoderamiento de los ciudadanos no pensemos en términos de pársecs sino de nanómetros..o estaremos sentando las bases del error desde el fundamento mismo. Una dinámica de democracia directa y participativa debiera conllevar el abandono del principio de delegación de la voluntad ciudadana como norma, pero no como complemento, lo que significa que se articularía una combinación de asambleas ad hoc, específicas para tratar asuntos concretos, y en las que cada ciudadano participante solo se representa a sí mismo,  con asambleas de sufragio, estas permanentes y con representantes de los ciudadanos como el Parlamento.

A través de un sistema de asambleas ad hoc se articularía un mecanismo que permitiese la participación ciudadana en los procesos políticos de toma de decisiones, en las que cualquier decisión que se tomase en estas asambleas solo adquiriría la condición legal de “Propuesta”.

La “Propuesta” podría ser tanto elevada a la “asamblea de sufragio” como directamente podría ser sometida a referéndum ciudadano. Para ello se determinaría primero un número mínimo de votos (M) a partir del cual la “Propuesta” ya podría ser elevada a la “asamblea de sufragio” o ser sometida directamente a referéndum ciudadano. Y segundo se determinaría un número de votos por encima de esta cuantía (D) a partir del cual ya no sería necesario hacer pasar la “Propuesta” por la “asamblea de sufragio” para su aprobación o no en esta, sino que tal “Propuesta” por encima de la cuantía de votos (D) ya podría ser sometida directamente a referéndum ciudadano. Otras asambleas ad hoc podrían constituirse en el mismo nivel administrativo que la primera, y tomar una decisión contraria a la de las otras asambleas, por lo que una y otra “Propuesta” podrían ser tanto elevada a la “asamblea de sufragio” como ser sometida a refrendo ciudadano directo, dependiendo de igual manera de que el número de votos favorable a esta segunda “Propuesta” estuviese entre (M) y (D) o por encima de (D), respectivamente.

Cuando las asambleas ad hoc adquieran legalmente el derecho a elevar sus propuestas a la asamblea de sufragio deberán nombrar un ponente o comisión de ponentes que se encargarán de presentarla directamente ante dicha asamblea de sufragio, y de debatir con los miembros de esta en defensa de su “Propuesta”. No se puede delegar la presentación o defensa de tal “Propuesta” procedente de las asambleas ad hoc en ninguna de las personas que son representantes en la asamblea de sufragio.

Resumiendo ahora la praxis de una democracia directa en cinco puntos:

– Primero: Las asambleas ad hoc (específicas y no permanentes para tratar asuntos concretos) debaten y elevan propuestas a las asambleas de sufragio (permanentes y de naturaleza representativa), siempre y cuando estas propuestas hayan sido aprobadas por un número de votos comprendido entre el mínimo legalmente establecido (M) y el legalmente establecido a partir del cual ya se puede someter una “Propuesta” directamente a referéndum (D).

– Segundo: Las asambleas de sufragio debaten y deciden sobre la implementación o no de las propuestas elevadas a ellas y procedentes de las asambleas ad hoc .

– Tercero: Las asambleas ad hoc pueden exigir legalmente someter sus propuestas a referéndum cuando estas hayan sido aprobadas por un número de votos igual o superior a (D).

– Cuarto: Las asambleas de sufragio pueden elaborar sus propias propuestas legislativas, pero si las asambleas ad hoc alcanzan en votación el número de votos (D) pueden exigir legalmente que tales propuestas elaboradas por la asamblea de sufragio sean sometidas a referéndum.

– Quinto: Diversas asambleas ad hoc pueden aprobar distintas y contradictorias propuestas en un mismo ámbito político-administrativo. Unas y otras seguirían el procedimiento descrito en los apartados Primero y Tercero para poder ya elevar su “Propuesta” a la asamblea de sufragio, ya someterla directamente a referéndum.

En cada ámbito municipal se abre un período de dinámica asamblearia, pongamos por ejemplo de entre uno y tres meses, durante el cual se pueden convocar legalmente asambleas ad hoc con censos oficiales en las que se podrían elevar a la condición de “Propuesta” las decisiones tomadas por los ciudadanos en estos mecanismos asamblearios de democracia directa.

Sobre el gobierno y los representantes electos

En las presentes líneas se entiende por Órgano Gestor la institución que en la sociedad de cooperación haría las veces de lo que en el tiempo presente se entiende por Gobierno. La razón de denominarlo de tal modo es atender a su carácter de institución funcional exenta de liderazgo político alguno.

Los integrantes del Órgano Gestor no debieran ostentar prerrogativa especial alguna que los posicionase por encima de los otros ciudadanos en cuanto a derechos y obligaciones, ni aforamiento en el cumplimiento de sus funciones, resultando que podrían ser destituidos por decisión de las asambleas cuando así fuese procedente. La implementación de una sociedad de cooperación sin estructuras políticas piramidales es perfectamente viable teniendo siempre como premisa ineludible la deconstrucción del sistema bancario mundial y del poder financiero que le es consustancial. De manera resumida se exponen a continuación los puntos esenciales que podrían articular la forma de ejercer el gobierno en la sociedad de cooperación. La jefatura de gobierno no tiene en la sociedad de cooperación la condición de liderato político, sino de cargo de representación meramente funcional que puede o no adquirir la condición de puesto rotativo en el seno del Órgano Gestor durante el período de vigencia de sus funciones, según lo decidiesen los miembros de cada Órgano Gestor. Si se decidiese no rotarlo durante dicho periodo de vigencia, la permanencia de un miembro del Órgano Gestor en funciones de jefe de gobierno no puede prorrogarse a una segunda legislatura, sea cual fuese la duración que se estableciese para cada una de estas. Las funciones institucionales de carácter representativas asimilables al cargo de jefe de estado pueden ser asignadas indistinta y alternativamente a cualquier miembro del Órgano Gestor, por las que las funciones atribuibles a un jefe de estado serían siempre ad hoc. La formación o formaciones políticas o ciudadanas que hubiese obtenido mayor número de sufragios designarían una plancha de ministrables que se sometería a aprobación de la Asamblea de Sufragio para poder ser legitimada. La asamblea de sufragio tendría potestad para vetar individualmente a cualquiera de los ministrables propuestos en la plancha.

Una vez que el Órgano Gestor propuesto hubiese superado el proceso que se reglamentase para ser investido por la Asamblea de Sufragio, se designaría por el propio Órgano Gestor quien asumiría las funciones de Presidente de dicho Órgano Gestor, pudiendo darle a este cargo funcional carácter rotativo, o pudiendo prorrogarlo anualmente solo hasta el final de la vigencia de la legislatura correspondiente. Si en la democracia representativa es el Presidente o el Primer Ministro quien nombra a su Gobierno, en la democracia participativa es el órgano gestor de gobierno quien nombra a su Presidente, difuminando de tal manera el liderato político institucionalizado en el posibilismo vigente. La responsabilidad de formar gobierno es otorgada directamente por la voluntad popular a la formación o formaciones políticas o ciudadanas que hubiesen obtenido mayor respaldo en la Asamblea de Sufragio, no a ningún líder político que se hubiese postulado en las elecciones a la Asamblea de Sufragio para ser cabeza de Gobierno. Tales prácticas ya no son concebibles en la democracia participativa.

Cualquier cambio en el Órgano Gestor que supusiese la incorporación de un miembro que no hubiese sido investido junto con el colectivo que en primera instancia se presentó a la aprobación por parte de la Asamblea de Gestión, debe someterse a un proceso de investidura individual por parte de esta. La democracia participativa puede prescindir de jefe de estado y de gobierno. El Órgano Gestor  hace de jefe de estado, ostentando uno de sus miembros de manera funcional y rotativa la responsabilidad de representarlo institucionalmente en la escena internacional que fuese precisa. No debiera por ello ningún cargo de representación ostentar individualmente poder político alguno. No se trata en absoluto de que no haya gobierno, sino de que no haya poder político personalizado en el seno del Órgano Gestor.  Las asambleas ad hoc tienen la potestad legal, si alcanzan un número de votos previamente establecidos, de destituir al Órgano Gestor o a miembros concretos que formasen parte del mismo. Esto sería la expresión verdadera de un poder democrático real, a mi entender obviamente, y no de un poder democrático ilusorio como ocurre en el presente. El poder político individual que en la actualidad ostentan los individuos, constituye en la práctica la expresión visible del verdadero poder, el financiero, diluido en la sociedad de cooperación en el seno de la asgeria. Teniendo en cuanta esta premisa ineludible es perfectamente viable una forma de gobierno que excluya los lideratos personalistas, sin jefe de gobierno ni de estado tal como hoy en día lo conocemos.

El liderato personalizado es una de las manifestaciones de la injusticia humana, el mismo concepto de poder debe ser eliminado, pues la Asamblea, lo que debe delegar, es aquello que le ha otorgado la voluntad popular, la capacidad de gestionar los asuntos públicos..no el poder. El poder así no debe residir en individualidad o colectivo alguno, tan solo debe dejar de ser. El gobierno puede funcionar sin individualismos que acaparen poder como condición sine qua non para que la sociedad pueda funcionar. La necesidad de un poder personalizado es una idea fuertemente arraigada en el subconsciente colectivo, pero es innecesaria si se desarticula el poder financiero a través de la implementación de un nuevo posibilismo.

Se trataría de articular un sistema donde hubiera limitación anual para los cargos de máximos representantes de los ayuntamientos, las diputaciones, los cabildos, los gobiernos autonómicos o la presidencia del gobierno, que habrían de ser entonces rotativos y supeditados al principio ineludible del primus o prima inter pares. En mi opinión tenemos una visión personalista del ejercicio del gobierno, y esto forma parte de la cosmovisión (2) que nos impide concebir la política bajo el prisma de un ejercicio del gobierno bajo la premisa del primus o prima inter pares (el primero o la primera entre iguales) con una base jurídica moderna e insertable en una nueva cosmovisión. La alcaldesa o el alcalde de un ayuntamiento solo debiera ser la o el representante de la Junta de gobierno del mismo con carácter rotativo, es decir, en cada legislatura de un ayuntamiento se irán tornando en el puesto de alcalde o alcaldesa cuatro representantes municipales en aquellos municipios que obviamente tengan un mínimo de cuatro concejales.

Esto significa que cada año el alcalde en su condición de primus o prima inter pares renuncia a su cargo y se vuelve a elegir a un nuevo alcalde de entre los miembros de la Junta de gobierno del ayuntamiento o de entre cualquiera de los concejales si así se decidiese. Se tiene que comenzar, a mi juicio, a implementar el Posibilismo que haga viable una nueva forma de praxis política donde el poder personalista de difumine para dejar paso a una forma de ejercicio del gobierno sin personalismos políticos.

-Primero: El primer año se elige el Alcalde y al Teniente de Alcalde, candidato a ser alcalde al segundo año de legislatura.

-Segundo: Al comienzo del segundo año se vota la candidatura del Teniente de Alcalde a la de Alcalde y de otro de los concejales a la de Teniente de Alcalde, y así en los sucesivos tercer y cuarto año.

-Tercero: La oposición tiene la oportunidad de presentar su propio candidato durante estas tres sucesivas rotaciones en la cabecera de la alcaldía.

Se diluye de esta manera el concepto de alcalde tal como lo entendemos en la cosmovisión vigente.

Por encima del nivel local se repite la misma operación con respecto a las diputaciones, cabildos, Comunidades Autónomas, o Presidencia del Gobierno..

O sea, todos los máximos cargos, incluido el de Presidente del Gobierno, habrán de ser de carácter rotativo con las premisas ya mencionadas, y estar regidos por el ya también mencionada principio del primus o prima inter pares. Limitación absoluta del tiempo en que se puede estar ejerciendo la política en los máximos puestos de responsabilidad a 12 años, incluidos cargos electos en las instituciones u orgánicos, y rotación anual en dichos cargos bajo el principio irrenunciable del primus o prima inter pares. En este sistema propuesto la experiencia sirve para contar con ella como fuente de asesoramiento, no para el ejercicio personal del poder con carácter vitalicio.

En caso de imputación de un cargo electos habría que tomar en consideración las siguientes premisas:

-Primero: no pueden ser representantes en los órganos de representación ciudadana (Parlamento Europeo, Parlamento, Senado, parlamentos autonómicos, diputaciones, cabildos y ayuntamientos) durante más de dos legislaturas.

-Segundo: un representante resulta imputado y abandona inmediatamente su cargo de representación, siendo sustituido por el siguiente en la lista.

-Tercero: el problema de la restitución recae sobre el sustituto, no sobre el sustituido, de tal modo que el sustituto es el que adquiere el compromiso de abandonar su cargo de representación si el sustituido es declarado inocente para que este sea restituido en su puesto. Solo si el sustituido declarado inocente renuncia a volver a su cargo de representación puede el sustituto terminar la legislatura como representante electo.

En el caso de que los cargos electos sean elegibles para dos legislaturas y no solo para una, que eso está por decidir, el compromiso del sustituto de ceder su puesto solo sería válido para la legislatura durante la que la sustitución es efectiva.

Quiere decir esto, si “candidato A” es imputado en “legislatura 1ª”, sustituto B” adquiere el compromiso de ceder su puesto a “candidato A” si el tribunal resuelve a su favor en durante “legislatura 1ª”. Con una salvedad:

La cesión del puesto de representación de “sustituto B” a “candidato A” solo debe producirse antes del último año de legislatura, es decir, si la resolución judicial favorable a “candidato A” tiene lugar dentro del año anterior al final de la legislatura, “candidato A” no podrá reincorporase a su puesto de representación.

Si se encuentra en la primera legislatura de las dos en las que puede presentarse, deberá esperar a la siguiente si la resolución judicial favorable tiene lugar dentro del cuarto año de la legislatura.

Resumiendo:

1º: Sustituto B solo cede su puesto a candidato A si la resolución judicial en caso de imputación le es favorable durante los tres primeros años de cada una de las dos (o una si así se decide en asamblea) legislaturas a las que el candidato o candidata se podrá presentar.

2º: Si la resolución judicial favorable a candidato A tiene lugar durante el cuarto año de la 1ª legislatura, candidato A podrá optar por presentar su candidatura para la 2ª legislatura, pero no podrá reincorporase a la 1ª.

De esta manera, y obviamente en mi opinión, se establece un código de conducta y una praxis que marca claramente las pautas a seguir en caso de imputación de uno o una de sus representantes.

Esta propuesta está concebida para ser una proyección en las instituciones de la democracia directa asamblearia que se ejerce en las calles. En las asambleas ciudadanas no hay personas que ostenten cargos de liderato, sino ciudadanos que debaten y deciden libremente en pie de igualdad. Nuestro asamblearismo es una dinámica “inter pares”..sin liderato..por lo que la manera de proyectar esa “dinámica inter pares” a una institución donde hay cargos electos tendría que ser un espejo de esta dinámica, aunque con el matiz de tener que adaptarla a lo que supone una dinámica de representación. ¿Cómo podemos entonces ser espejo de la dinámica inter pares que mantenemos en nuestras praxis asamblearias y adaptarnos a la vez al hecho de estar ante una dinámica representativa?. Manteniendo esa dinámica inter pares como prolongación real de nuestras asambleas, pero a la vez, al tener la necesidad de disponer de un o una cabeza visible en la institución de representación, minimizar los efectos de esta a través del mecanismo de hacerlo rotar anualmente, de tal manera que nunca pierda su conciencia de que solo es uno o una primus o prima inter pares..

Siendo una proyección real de la asamblea en la institución, los proyectos son del colectivo de cargos electos allí representados, y “no” del cabeza visible que en aras de la democracia representativa se exige que se tenga. La aplicación del proyecto del colectivo de cargos electos parte de la premisa de que previamente este ha sido aprobado en las dinámicas asamblearias..no depende pues en absoluto del “alcalde” o del “presidente”. En este contexto sería indiferente quien de entre los cargos electos de ostentase anualmente el necesario cargo de “alcalde”.

De esta manera sí que sería el alcalde o la alcaldesa no más que un primero o una primera entre iguales

  • (2) Por cosmovisión entiendo en este contexto la percepción que nos hacen poder concebir el mundo de las realidades políticas y económicas a partir de premisas mentales diferentes a las globalmente aceptadas.

Municipalidades palestinas en sinapsis

La solución al problema sionista de Palestina pasa por la extrapolación de la asgeria a la forma política y financiera que debiera adquirir este territorio, lo que supone la disolución de la institución de la Banca tanto pública como privada, y su sustitución por una nueva entidad político-financiera fundamentada en la premisa de la unificación de las corporaciones locales de Israel, Gaza y Cisjordania con la función básica de la Banca de custodia y deposito del dinero.

Pasa por la federación de todos los recursos financieros ahora controlados por cada asgeria, acrónimo de asamblea de gestión solidaria, que es la entidad político-financiera resultante de la fusión de los ayuntamientos con la función básica bancaria de depósito y custodia del dinero. Al desaparecer la Banca debido a que su función básica se traslada a las corporaciones locales, desaparece a su vez la causa primera origen de todos los desajustes políticos y económicos que generan guerras, conflictos sociales, miserias, y las políticas de dominios de los más fuertes sobre los más débiles. Palestina (Israel + Gaza + Cisjordania) no necesita adquirir la forma de un Estado con estructuras bancarias públicas o privadas..sino de una federación de asgerias que supla la construcción política, el Estado, y la construcción financiera, la Banca, que en la actualidad conforman nuestra cosmovisión acerca de la forma en que debemos organizarnos socialmente.

Israelíes y palestinos deben superar la concepción de Estado y Banca  que es la que petrifica como insolucionable el problema sionista generado primero por Reino Unido y después por la Comunidad Internacional. Fusionar las corporaciones locales de Israel, Gaza y Cisjordania con la función bancaria de custodia y depósito del dinero es la clave para superar Banca y Estado, y de esta manera construir una nueva organización política y financiera que haga que se diluya el problema sionista al dejar de existir las premisas políticas y financieras que lo provocan y sustentan. La Palestina histórica que abarca Israel, Gaza y Cisjordania se puede organizar socialmente sin la necesidad de dos estados con instituciones bancarias, uno judío y otro árabe, o sin la necesidad de un solo Estado con esas mismas instituciones bancarias. Las entidades políticas locales de Israel, Gaza y Cisjordania se hacen con la facultad legal de hacer de depositarias y custodias del dinero, facultad que en el sistema imperante se otorga a la institución de la Banca pública y privada..acto primero. Las nuevas entidades político-financieras resultantes de la asunción de la facultad de depósito y custodia del dinero por parte de las corporaciones locales de Israel, Gaza y Cisjordania se federan a través de la dinámica de poner en una red de Fondos Comunes todos los recursos financieros que cada entidad municipal fusionada con la facultad de hacer de depositaria y custodia del dinero controla..acto segundo.

Esta red de Fondos Comunes que en sinapsis entrelazan entre sí todas las municipalidades de Israel, Gaza y Cisjordania, sustituye la necesidad de una geopolítica basada en el Estado y la Banca, de tal manera que Palestina pueda conformarse como el embrión de una alternativa político-financiera a la nefasta geopolítica mundial sustentada sobre las estructuras del Estado y la Banca. Más allá de la propuesta de dos estados para Palestina, uno judío y otro árabe, o de un solo Estado judeo-palestino, se puede postular otra forma de organización social que supere los conceptos de Estado y Banca al dejar a ambos superados por lo esencial que reside en sus estructuras políticas y financieras, y no intentar vanamente superar el problema sionista generado en Palestina a través de soluciones basadas en la unificación o separación de las estructuras de Banca y Estado. Si hay pues alternativa a la construcción geopolítica que supone el Estado..y a la construcción financiera que supone la Banca. Y por lo tanto hay también alternativa al círculo infernal generado en Palestina por el problema sionista.

La función atávica de la Banca de depósito y custodia del dinero se traspasa a las municipalidades palestinas en todo el territorio de Israel, Gaza y Cisjordania, siendo que posteriormente se procede a mancomunizar todos estos recursos financieros en una red de interdependencia mutua que hace perfectamente prescindible toda estructura organizativa basada en la geopolítica del Estado y la Banca

Esta Federación de Municipalidades que sustituye al Estado y la Banca pone pues como centro neurálgico de su forma de organización social las comunidades humanas palestinas partiendo del nivel local..pues es desde este del que parte el control de todos los recursos financieros al estar dotadas las municipalidades palestinas de la facultad legal de ser las depositarias y custodias del dinero que en el vigente injusto sistema se otorga nefastamente a la institución de la Banca pública y privada. Si no se cambia la estructura financiera mundial desde su base es vano todo intento de romper con el terrible círculo de injusticia y barbarie que nos atenaza. Y este círculo vicioso se rompe privando a la institución de la Banca de su facultad legal para ser la custodia y depositaria del dinero, y traspasando esta facultad a las corporaciones locales en todo el mundo, sean estas de naturaleza urbana, rural, o tribal.

Las municipalidades palestinas de Israel, Gaza y Cisjordania pueden constituir la tierra embrionaria a partir de la que implementar esta nueva forma de organización social sustentada en el efectivo control local de los recursos financieros y su posterior mancomunización, todo con el fin de hacer funcionar la Federación de Municipalidades que en sinapsis con las municipalidades individuales habrían de hacer de motor en la producción de bienes y servicios.

Y este control local solo es la raíz a partir de la cual se habría de nutrir otra estructura financiara y política horizontal que hiciera viable un Posibilismo diferente al sustentado en las construcciones sociológicas históricamente conocidas de naturaleza vertical..

Epílogo

La construcción política, social, y económica de la civilización humana está históricamente edificada sobre premisas erróneas, procedería entonces deconstruirla para descubrir lo que en ellas hay de esencial y volver a edificarlas sobre premisas distintas.

Se hace evidente a la luz de la evolución histórica de la humanidad que la mentalidad destructiva no ha servido nunca de nada, por lo que debiera esta ser sustituida por otra mentalidad de naturaleza deconstructiva. La destrucción solo va dirigida a derruir lo exterior, pero deja intacto lo interior, resultando de ello que se produce un cambio de los que ostentan el poder, pero no de la naturaleza del poder en si. Apoderarse de las estructuras del estado para nacionalizar sus redes bancarias no supone más que un cambio meramente estético, que en modo alguno cambia el estado de barbarie e injusticia en la que la sociedad humana se ve irremediablemente abocada a vivir.

En el llamado Occidente vivimos en una dictadura financiera camuflada a través de engañosos resquicios de democracia política. En otras partes del mundo que no se corresponden con ese Occidente hay también dictaduras, de matiz visiblemente más políticas que financieras.

Del esfuerzo de mi reflexión personal me surge la idea de que más allá del tipo de estado y del tipo de estructura bancaria que deseemos construir, la verdadera razón de la barbarie, la opresión y la injusticia que históricamente viene arrastrando la humanidad está en la posibilidad que existe de acumular riqueza… lo que hoy en día entendemos por este concepto.

Desde mi punto de vista, tenemos la percepción errónea de concebir al estado y a su inherente orden bancario como la forma irremediable en que el ser humano ha de organizarse. Partiendo de tal premisa consideramos utopía toda forma de organización social que no tenga en cuenta estado ni orden bancario alguno, y resulta entonces que es, condicionados por este presupuesto, que gastamos todas nuestras energías mentales en intentar diseñar alternativas al sistema en que vivimos, dando por descontada la premisa de que una sociedad moderna no puede vivir sin bancos. Pero ello es un signo de lo engañados que vivimos, pues no hay mayor venda en los ojos que aquella que nos impele a creer que solo es posible articular el cambio a partir de las estructuras políticas y financieras conocidas.

La sociedad humana no solo puede vivir sin orden bancario, sino que es necesario que se prescinda de este para acabar con el orden social bárbaro e injusto en el que desgraciadamente nos toca desarrollarnos como seres humanos. A su vez, la deshumanización del orden establecido es el reflejo de nuestra propia codicia que encuentra su materialización en las posibilidades que ofrece el estatus económico-financiero vigente, que a su vez ha sido consustancial al devenir histórico del ser humano. Es imprescindible que la posibilidad de enriquecimiento ilimitado sea eliminada de la faz de la Tierra, tanto en lo que se refiere a los capitalistas clásicos que se enriquecen en la esfera de la propiedad privada, como en lo referente a los capitalistas revolucionarios que se enriquecen en la esfera de la propiedad pública de la que ellos mismos se han adueñado tras su llegada al poder.

Habría de ser en la dimensión solidaria sobre la que se fundamentaría la interacción de las municipalidades en espíritu de cooperación, aquella en la que adquiriría sentido la unificación de los ayuntamientos con las entidades de depósito de dinero cuyas entidades resultantes interactuarían unas con otras a través de la puesta en común de los recursos financieros propios de cada una, mecanismo posibilitador del funcionamiento viable de una federación de asgerias sin la necesidad de estado rector. En el colegio, el alumno aprende ya desde sus primeros años de escolarización que la sociedad de cooperación en la que vive y en la que habrá de desenvolverse cuando sea adulto, está basada en la solidaridad como forma de vida, de tal modo que la solidaridad pasase a ser percibida desde la educación infantil como la expresión natural inherente a la naturaleza humana.

La economía solidaria habría entonces de conformar una misma realidad con la forma jurídica sobre la que habría de constituirse la asgeria.

Para que las asgerias funcionen con los recursos financieros que controlan, sería necesario que derivasen recursos a la configuración de Fondos Comunes que estarían destinados a paliar las carencias individuales de estas, y que habrían de constituir una realidad de la que se beneficiarían todas ellas. En la sociedad de cooperación, los Fondos Derivados Comunes tejen redes de interdependencia entre las asgerias, y redes solidarias entre las comunidades humanas que las conforman.

Interdependencia y solidaridad son dinámicas inseparables en la sociedad de cooperación y le dan a esta su esencia vital. Los recursos financieros se ponen en común a través de la implementación de un sistema integrado de Fondos Derivados Comunes y estos a su vez derivan recursos destinados a hacer funcionar la sociedad de cooperación, lo que a mi entender supondría estimular el desarrollo humano, empezando por el empeño en elevar el nivel de desarrollo de las comunidades humanas más desfavorecidas, teniendo en cuenta la premisa de que este debe ser inherente al del respeto por nuestro entorno natural. El estado y su estructura bancaria son los sustentadores de la barbarie y la injustica, su deconstrucción constituye pues una prioridad humana. Al superarse los conceptos de estado, posibilidad de acumulación de riquezas, y estructuras bancarias como consecuencia de la unificación de los ayuntamientos con las entidades de depósito, las asambleas de las asgerias custodian cada una de ellas una parte de los recursos financieros que conforman los Fondos Derivados Comunes.

Sería a mi entender la interacción en espíritu de solidaridad entre las distintas asgerias el factor que permitiría el desarrollo de las comunidades humanas más desfavorecidas. La solidaridad pasaría entonces a ser el equivalente al “estado”, solidaridad establecida legalmente como bien jurídico protegido que habría de diluir la barbarie de la sociedad deshumanizada en la que hoy nos vemos abocados a vivir.

Aunque es obvio que nuestra codicia constituye hoy en día un agujero negro que no deja pasar la luz..