Los versos originales que confundieron galaxia con Vía Láctea

Eudoxo y el origen de la palabra galaxia

El matemático y astrónomo griego Eudoxo de Cnido vivió entre c. 408/390 a.C. – c. 355/337 a.C. y su nacimiento y primeros años de infancia coincidieron con la invasión gala de Roma e Italia (c. 390/387 a.C.). Eudoxo recibió la influencia de dos griegos nacidos en el sur de Italia y Sicilia que fueron contemporáneos de esta invasión, su profesor de matemáticas Arquitas (Tarento, 430 a. C. -360 a. C.), y su tutor e historiador Filisto (Siracusa, 435 a.C. – 356 a. C.). Las fuentes romanas contabilizaron a aquellos galos nómadas (-gal en singular) en número infinito como las estrellas, hasta 170.000 según algunas fuentes. Obviamente fueron muchos menos, pero así se grabó en el subconsciente colectivo de quienes fueron testigos de tales invasiones, y así se transmitió a la posteridad, sobre todo porque los historiadores romanos quisieron esconder la vergüenza de la derrota de las legiones romanas en la Batalla de Alia a manos de los galos y el posterior saqueo de Roma por estos.

Eudoxo elabora la teoría de las 27 esferas concéntricas dentro de las cuales estaban los planetas con trayectorias inclinadas y las estrellas fijas, esferas que según estableció giraban en torno a un eje. Fue a cada una de ellas a las que llamó gal-axias. Un escritor griego llamado Arato (Solos, 310 a. C. – 240 a. C.) elaboró una obra llamada “Fenómenos” (c. 275 a. C.) donde transformaba en poemas información astronómica, entre ella de Eudoxo.

Esta poemización donde mezclaba mitología con conocimientos científicos la tradujo Marco Tulio Cicerón (106 a. C. – 43 a. C.) al latín, llamando por primera vez Via Láctea a la idea de galaxia contenida en el poema de Arato. Luego sería traducida también por el general romano Germánico Julio César (15 a. C. – 19 d. C.), quien fuera adoptado por su tío que pasaría a la historia como el emperador Tiberio. La traducción de Germánico sería la que se popularizaría durante la Edad Moderna, y esta solo consolidó el error en la traducción de Cicerón llamado Vía Láctea a la galaxia.

El error del que proviene la confusión del término galaxias viene del enfoque poético que le dio Arato, mezclando ciencia y mitología, y del desconocimiento del término -gal empleado en la etimología de galaxias al haberse perdido la obra original de Eudoxo, que solo se conserva entonces por referencias de terceros como la citada obra de Arato.

En los siguientes versos entresacados de la traducción que hizo Germánico de los Fenómenos de Arato, se aprecia claramente el origen del error en la versión latina respecto a la versión original en griego:

Dissimilis quintus liquida sub nocte uidetur, 455

El quinto parece diferente en una noche clara

Sidera cum reddunt sinceros eminus ignis. 456

cuando los astros muestran a lo lejos sus puros resplandores.

Lactis ei color, et mediis uia lucet in umbris. 457

La Vía tiene color de leche y resplandece en medio de las tinieblas.

Lacteus hic orbis nullo minor orbe rotatur. 458

Este círculo lácteo no tiene un giro más pequeño que cualquier otro círculo.

Celsior ad Borean qui uergit circulus alto. 459

El círculo más elevado, que está inclinado hacia el Bóreas

Fenómenos de Arato, por Germánico

En la traducción al latín que hiciera Cicerón ya se llamaba Vía Láctea a la galaxia, Germánico solo persistió en el error de aquel. Analizamos detenidamente los aspectos más importantes de los versos expuestos:

1º: Se hace referencia al “quinto”, obviamente círculo (v. 455).

2º. Se utiliza la expresión “Cuando los astros muestran”, que se refiere a los astros contenidos en el quinto círculo (v. 456).

3º. Dice “La Vía tiene color de leche, y resplandece”, cuando aquí se refiere a que la galaxia resplandece, o sea, el quinto círculo resplandece. Cada círculo era una galaxia en el modelo astronómico de las 27 esferas concéntricas que giraban en torno a un eje en la teoría de Eudoxo. (v. 457).

4º. Aquí dice “Este círculo lácteo no tiene un giro más pequeño que cualquier otro círculo.”, lo que implica que el círculo gira. (v. 458).

5º. Ahora expone que “El círculo más elevado, que está inclinado”, por lo que está hablando de una galaxia inclinada, como hacía Eudoxo al referirse a algunas de ellas. (v. 459).

Eudoxo denominó galaxias en su obra perdida a sus 27 esferas, inspirado en su etimología por sus mentores griegos del sur de Italia que habían sido testigos de la invasión gala de Roma de c. 390 a. C. para tomar el término -gal como sustantivo, no como adjetivo, en relación al errante galo,  teniendo conocimiento del origen etimológico de la palabra entre las tribus vascas de la Aquitania a través de su mentor greco-siciliano. Y -axias lo tomó de su propia teoría de las esferas concéntricas sobre la que introdujo la idea de hipopede para reforzar la idea de rotación en torno el eje.

A -axias podía haberle añadido delante la palabra πλανητης, planeta, que etimológicamente significa errante en griego, pero entonces hubiera perdido el significado que Eudoxo pretendía darle al concepto galaxias, pues si hubiera puesto “planeta” hubiera indicado que lo que rotaba errante era precisamente este astro, y no las esferas en las que estos y las estrellas se insertaban, que es a lo que pretendía aludir Eudoxo acuñando un nuevo término para sus esferas errantes, gal-axias (γαλαξίας), para distinguirlo de los errantes planetarios (πλανητης)      

Utilizó el término -gal inspirado por sus mentores para indicar las esferas que englobaban astros, no para indicar los astros. Es por esta razón que siempre se ha relacionado galaxias con cúmulo de astros, Y ello llevó también a Cicerón a pensar en la leyenda de las gotas de leche para establecer la etimología de Vía Láctea…

El término galaxias lo estableció Eudoxo  de Cnido, lo legó para la posteridad Arato en su obra Fenómenos al haberse extraviado en las brumas de la historia la obra original de aquel, y lo tradujo Cicerón al latín estableciendo el error histórico que identificaba galaxia con círculo lechoso, error que acabaría consagrando Germánico en una traducción de los Fenómenos de Arato que se haría popular en la Edad Moderna con el Renacimiento y los grandes astrónomos y matemáticos que empezaban a despuntar entonces, llegando con ellos hasta nuestros días. 

Galaxia no es círculo de leche

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