Analogías indias con Tartessos y la Atlántida

Estrella tartéssica

En una de las escasas obras que sobre escritura proto india han proliferado entre especialistas occidentales se puede leer el siguiente texto:

Los protoindios, como han revelado las inscripciones, fueron los descubridores de los movimientos del Sol a través del cielo, lo cual fue el fundamento del sistema zodiacal. Su zodíaco tenía solamente ocho constelaciones y cada constelación se suponía que era una “forma de Dios”. Todas esas formas de Dios finalmente vinieron a ser deidades que presidían cada constelación; así sucedió en Roma, por ejemplo. Las ocho indias son: Edu (carnero), Yal (arpa), Nand (cangrejo), amma (madre), Tuk (balanza), Kani (saeta), Kuda (jarro), Min (pez)». El sistema dodecanario del zodíaco sólo aparece en la forma en que actualmente lo conocemos a partir del siglo VI antes de Jesucristo. (1)

La divinidad solar recorre las ocho constelaciones para completar el año estacional, siendo que el paso por cada una de ellas se manifiesta en la personificación de una forma divina. Con la llegada del budismo a la India, que coincide con el siglo VI a.C. al que hace alusión H. Heras, se produce el paso del calendario zodiacal de ocho constelaciones al de doce que ha persistido hasta nuestro tiempo.

 Ãn” como vocablo que abarca la idea de superioridad y de subsistencia por si mismo y que era identificado también con el Sol, “Uyarel ire per kadavul”, “El gran dios que es el alto Sol”. Ésta identificación es primordial para comprender la idiosincrasia de ésta religión, pues el Sol al recorrer las ocho constelaciones/periodos del calendario proto-indio, tomaba en cada mes la personificación en correspondencia. Así, los meses/periodos eran “Edu”, el carnero, y con el que empezaba el año; “Yal”, el arpa; “Nand” (6,4) , el cangrejo; “Amma” (1,12), la madre; “Tûk” (1,3) , la balanza; “Kani” (4,8), la saeta; “Kuda” (19,8), el jarro; y “Mîn” (4,10), el pez. Como consecuencia de su identificación con cada uno de los ocho meses/periodos del año , se daba al dios Ãn el nombre de “El dios de la ocho formas”, “Et kadavul” y así nos relata el texto:, “Adu tali per mÎn orida et kadavul” (4) , “Este, el dios de la ocho formas, el gran pez, al que se le hacen aspersiones (adoraciones)”. (2)

La estrella de ocho puntas en Tartessos y en la tradición religiosa india

Las ocho deidades, o más bien ocho formas de la deidad primigenia, que presiden cada una de las constelaciones shivaíticas según H. Heras, podrían darnos una primera aproximación al simbolismo del número ocho en la primitiva religiosidad india, pero también en la de las gentes que habitaron en el segundo y primer milenio a.C. en el sur de la península ibérica, y que algunos autores han llamado tartéssicos, siendo mas tarde identificados estos con los turdetanos. La estrella de ocho puntas se puede ver en fragmentos de cerámica de la Cueva de la Carigüela de Piñar en la provincia de Granada, o en la Cueva de Jimena de la Frontera en la de Cádiz, entre otros lugares arqueológicos.

Este conocido símbolo turdetano que algunos arqueólogos han denominado estrella tartéssica, se supone compuesto de la superposición de dos cuadrados concéntricos de los que uno de ellos ha sido girado 45 grados, resultado de lo cual surge una estrella de ocho puntas.

Las ocho constelaciones de las gentes del Valle del Indo de las que habló H. Heras (1) , pudo haber tenido una derivación tardía en la estrella de ocho puntas que la tradición religiosa india asocia a la diosa Laksmí, o en la flor de loto de ocho pétalos del budismo.

En la religiosidad india alegoriza la manifestación del mundo físico como creación de la divinidad, siendo que cada pétalo alude a uno de los cinco elementos, tierra, agua, fuego, aire, y éter, y a las potencialidades humanas del intelecto, la mente, y el ego. Esta simbología de la flor de loto de ocho pétalos aparece en una manifestación tardía de la religiosidad india, el hinduismo, donde en sánscrito se la denomina apara-prakriti o naturaleza inferior:

 La Tierra, el agua, el fuego, el viento, / el éter, la mente, la razón, el yo: esta/ Naturaleza mía está escindida en ocho partes. (3)

El principio creador se escinde en ocho partes para manifestarse en la realidad física, que es el mundo perceptible por los sentidos naturales y las capacidades intelectuales humanas. Esta escisión en ocho partes se corresponde con la naturaleza inferior, pero aquel principio creador se asigna a si mismo otra naturaleza superior que es la verdadera mantenedora del mundo:

Es la inferior: pero otra/ Naturaleza superior de Mí conoce, el Ser Viviente, oh el de los Grandes Brazos,/ por el cual este mundo se mantiene. (3)

Hay que tener en cuenta que un mismo arquetipo puede variar su simbolismo de una cultura a otra, e incluso dentro de una misma cultura experimentar evolución en su significado a través del tiempo. En el caso de la simbología india es más evidente la evolución de los significados arquetípicos, dada la gran diversidad de aportaciones culturales y religiosas que esta sufrió a lo largo de su dilatada historia.

Obviamente, tal diversidad debió repercutir en el significado que un mismo arquetipo que conserva su apariencia externa, pudo experimentar en áreas que aunque ligadas por nexos económicos y culturales, se ven sometidas a influencias diferentes por el efecto geografico, caso de la estrella de ocho puntas tartéssica en relación con la estrella de ocho puntas india de Laksmí.

La diosa india Sarasvati y el Bronce Carriazo

La divinidad india Sarasvati se reconoce en su manifestación más primitiva en la diosa Jansá Vahini, de la que se decía que tenía como vehículo un ánsar indio, un ave que habita en el Asia central, pero que en invierno emigra a las regiones húmedas de la India, al lado de cuyas corrientes de agua crece la flor del loto, de ahí la asociación de la diosa Sarasvati o Jansá Vahini con el ánsar y la flor del loto. Quizás aparezca en esta identificación de la diosa india una relación con la iconografía contenida en el Bronce Carriazo atribuido por algunos arqueólogos a la cultura tartéssica del sur de la península ibérica.

Se la suele representar en los márgenes del rio Sárasuati, lo que parece relacionarla con la naturaleza de las divinidades acuáticas, y por ello con un origen más antiguo que el de otras divinidades femeninas indias. Este rio tiene importancia en los textos del Rig Veda, donde es mencionado numerosas veces (4). De hecho, la diosa Sarasvati comenzó siendo una personificación de este río.

La Batalla de los diez reyes y el mito de la guerra de Atlántida con la Atenas primitiva

La “Batalla de los diez reyes” es un hito guerrero relatado en el Rig Veda (5) donde se narra la derrota de una coalición de diez reyes a de diez reyes que intentaban conquistar el reino de Sudás, ubicado en el Punyab, entre los ríos Sarasvati y el Ganges.

El lingüista alemán Karl Friedrich Geldner (1852 – 1929), especialista en sánscrito védico escribió sobre la alusión en estos himnos védicos a la “Batalla de los diez reyes” que estarían “obviamente basados en un hecho histórico” (6).

 Al parecer Sudás y sus hombres lograron cruzar el Parusni con seguridad, mientras que sus enemigos, tratando de alcanzarlos, se ahogaron por una inundación, o fueron asesinados por los hombres del rey Sudás. (7)

La batalla parece enmarcarse en una disputa entre tribus arias durante su avance en el norte de la India, y puede estar fechada entorno a la mitad del segundo milenio a.C.. Este enfrentamiento inter-ario, en el que una coalición de diez tribus se vio enfrentado a la de Sudás, quien pese a todo pronostico resistió victoriosamente el avance de dicha coalición, pudo tener su reflejo mítico en la epopeya que Platón narra en el Timeo cuando habla de la guerra que la Atenas primitiva sostuvo con la coalición de los diez reyes de Atlántida (8).

Las analogías entre la civilización del Valle del Indo, diversos aspectos de la cultura del sur de la península ibérica atribuidos por algunos sectores del mundo de la arqueología a Tartessos, y el relato mítico de Platón sobre la Atlántida, son a mi entender más que evidentes.

Del Valle del Indo se puede decir sin exagerar que fue la cuna de una extraordinaria civilización que alcanzó altas cotas de desarrollo político, cultural, religioso, y tecnológico. Tal vez haya influido en el surgimiento de la civilización occidental en unos niveles que hasta ahora la historia y la arqueología parecen ignorar.

Quizás sea de justicia reconocer que el Mediterráneo no ha sido tan centro del mundo como hipnóticamente nos han hecho creer.

Notas
1. “La escritura Proto-Indica y su desciframiento” – H. Heras S.J., Barcelona 1940
2. Culturas del Valle de Indo: Los estados teocráticos y su manifestaciónes en la escritura proto-índica. (I), tomado a su vez de la obra de Jorge Quintana Vives, “Aportaciones a la interpretación de la escritura proto-índica” de 1946
3. Bhagavad-Gîtâ, Canto VII, 4-5, Edhasa 1988
4. Nadi stuti, Rig Veda 10:75. Los himnos 6:61, 7:95 y 7:96 están enteramente dedicados a este rio.
5. Rig Veda, Mándala 7, himnos 18:33 y 83:4-8
6. Der Rig-Veda aus dem sánscrito ins Deutsche übersetzt (3 vols.), Londres y Wiesbaden, 1951
7. Rig Veda, Mándala 7, himno 18:5
8. Diálogos de Platón, Timeo 25 a-d
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El tridente del proto Shiva en el Reino del Pez

Sello de Mohenjo-Daro del Valle del Indo

Cuando los arios invadieron el Valle del Indo hacia 1.500 a.C., se encontraron con unas gentes de avanzada cultura urbana a las que en su idioma indoeuropeo denominaron “matsyas”, “los peces”(1).

En pez se encuentra asociado a otro símbolo netamente shivaítico (2), el tridente, asociación que es perceptible en las imágenes plasmadas en el sello de Mohenjo-Daro:

Sello de Mohenjo-Daro/Nandûr conocido como “El ritual del sacrificio”. Aparece, de izquierda a derecha, el dios supremo Ân sobre un árbol “Pipal” coronado por el moño sacerdotal y su símbolo del tridente; un sacerdote postrado y a continuación el símbolo del dios como “Señor de las ocho partes del año”: “El carnero-pez”. (1)

El pez y el tridente aparecen asociados a otros símbolos de la fecundidad como el árbol Pipal o de la Vida, y en otro sello del Indo aparecen el toro, el falo y el tridente como representaciones arquetípicas de la religiosidad shivaítica.

El hecho de que la divinidad del Valle del Indo aparezca rodeada de distintos animales establece una conexión aquella y el Shiva clásico en su aspecto de Pashupati, o Señor de los animales. Podemos señalar además que el Shiva clásico a los animales que aparecen en el sello de Mohenjo-Daro. En otra impronta de sello sobre terracota aparecida en el Valle del Indo se advierte la imagen de la misma divinidad con tres símbolos, concretamente el toro, el tridente, y el falo, que también son símbolos específicos de Shiva. Por otra parte, el gran número de piedras cónicas o cilíndricas (que representan el linga u órganos masculinos) y anulares (imagen del yoni, u órgano femenino) decubiertas en el Valle del Indo constituye una prueba evidente de que el culto fálico debió de ser un elemento importante de la religión de aquellas gentes. Es verosímil que el culto del falo y del yoni se desarrollase independientemente, pero luego se entremezclaría con los restantes elementos del complejo religioso centrado en torno al dios de Mohenjo-Daro que era representado antropomórficamente. Otro rasgo común al dios del Valle del Indo y a Shiva es su asociación con el culto de la Diosa Madre, el culto de la fecundidad y el culto de la serpiente. (3)

Al definir como religiosidad shivaítica las creencias intrínsecas a los cultos practicados por los pueblos del Valle del Indo antes de la época védica, se puede entender que cuando Jorge Quintana Vives (1) se refiere al dios representado en el sello de Mohenjo-Daro como An, se está refiriendo a una de las formas de Shiva anteriores a la época aria, tal cual podría ser Pashupati-Shiva. Se trata por tanto de un proto Shiva pre ario, anterior por tanto a la religiosidad védica, brahamánica, o hinduista. En los textos más antiguos del Rig Veda, Shiva se presenta bajo la epifanía de Rudra, dios toro de las tormentas, los relámpagos, y el rayo, todo ello alegorizado mediante el mugido del toro.

Simbología shivaítica del tridente y relación con el mito de la Atlántida

El lingam o falo sagrado de Pashupati-Shiva, podía manifestarse mediante la forma del tridente que a esta divinidad se le asociaba ya desde los tiempos shivaíticos, pues el lingam ya aparece en la época aria dividido en tres partes simbolizadas en las manifestaciones divinas de Brahma, Vishnu, y el propio Shiva ario (4). La idea que determinó a los arios a denominar “matsyas” o “los peces”(1) a los indios del Valle del Indo después de la invasión, pudo haber confluido con la de la interacción del tridente con Shiva como epifanía del falo sagrado que se manifestaría en las tres divinidades, para motivar que en la relación de los indios del Valle del Indo con los griegos del Mediterráneo, estos últimos llegasen a relacionar a Pashupati-Shiva con su divinidad Poseidón.

Representación arquetípica de Shiva con el tridente

Esta relación del Pashupati-Shiva indio con el Poseidón heleno, es lo que Platón reflejó en su narración de la Atlántida contenida en sus Diálogos del Timeo y el Critias.

Los indoeuropeos denominaron “matsyas”, “los peces”(1) a los habitantes del Valle del Indo, pero estas gentes ya llamaban en su propia lengua Minad a su tierra, o lo que es lo mismo, “el reino del pez”, antes de la invasión aria.

El país a orillas del Indo era denominado con el nombre de “Mînâd” (4,13), – “nâd” que significa “reino” y “mîn” que significa “pez” – , y sus habitantes como los “mînair” (4,11), en plural o “mînan” (5,3), en singular – “Mînair”que se compone de símbolos “mîn” y “an”. Éste último como determinativo de personalidad o lo que es lo mismo: “Los de el pez”, junto con “ir” como plural – y cuyo “totem” parece ser que fue el unicornio (1)

Por otro lado, Lothal se encontraba en una península del sur del Valle del Indo llamada Kathiawaren o Saurashtra en la que penetraba profusamente el mar por el norte y el sur-sureste, y que en el transcurrir de los siglos se vio sometida a grandes inundaciones por la acción de las lluvias, el desbordamiento de los ríos, la acción del mar que profusamente la penetraba, y los terremotos que periódicamente la azotaban según constatación de la impronta geológica. Al norte de la península están los montes Aravalli, que podían proteger Lothal de los vientos del norte, pero no dejaban de exponerla a los vientos del sur. (5)

Panorámica vía satélite de la península de Kathiawaren al sur del Valle del Indo, lugar de ubicación de Lothal

La comparación con la narración descriptiva que de la Atlántida hace Platón en su Diálogo del Critias es inevitable.

El aspecto fenotípico de la población del Valle del Indo antes de la invasión aria

La población del Valle del Indo antes de la invasión aria correspondiente a las culturas de Mohenjo Daro y Harappa, era dravídica según se desprende del material antropológico, histórico, y antropológico disponible, y pertenecía por tanto a un grupo lingüístico que en el presente se restringe al sur de la India, noreste de Ceilán, y una región del norte del Valle del Indo. El antropólogo y lingüista David McAlpin establece un nexo entre las poblaciones dravídicas y los elamitas del suroeste de Persia.

Podemos entonces quizás hablar de un nexo cultural entre el Valle del Indo, Elam, y las colonias-factorías de Tartessos (6). Los dravídicos eran de tez más morena que los conquistadores arios que hacia la segunda mitad del segundo milenio a.C. conquistaron el Valle del Indo y en los siglos posteriores el resto de la India. Cuando se descubrió Lothal en 1953 se desenterró un sistema de alcantarillado en esta localidad que ha sido calificado como perfecto por los arqueólogos, lo que es signo del inmenso grado de desarrollo tecnológico alcanzado por esta urbe del Valle del Indo. También se desenterró un cementerio cuyos esqueletos parece ser que denotan que en esa región se daba una importante variedad de grupos fenotípicos.

Según parece, se identificaron dos grupos con características dolicocéfalas y un tercer grupo braquicéfalo, con signos de tener la cabeza aplastada por detrás. Resulta interesante saber que hasta el presente no se ha podido identificar con certeza a que grupo fenotípico podría pertenecer el sustrato poblacional de Elam, aunque la mayoría de los antropólogos que han trabajado en esta zona del suroeste de Persia, como G. Contenau y Lenormant),  han inferido que la población de esta región podría haber pertenecido a grupos fenotípicos que ellos han identificado como negros o negroides.

Quizás hablan más propiamente de drávidicos, razón por la que se podría seguir una línea de continuidad fenotípica y cultural que abarcaría el sur del Valle del Indo, Elam en el suroeste de Persia, y las colonias-factorías de Tartessos entre la Huelva actual y el Rif norteafricano.

En este sentido, se podría pensar que cuando Estrabón (63 a.C – 22 d.C. aproximadamente), geógrafo e historiador griego, escribió lo siguiente cerca de los turdetanos:

Estos son los tenidos por más cultos de entre los íberos, puesto que no solo utilizan escritura, sino que de sus antiguos recuerdos tienen también crónicas históricas, poemas y leyes versificados de seis mil años, según dicen. (7)

Los propios turdetanos, que se sentían herederos de una cultura muy antigua y diferente a la que existía en otras áreas de la península ibérica, se decían poseedores de crónicas históricas, poemas y leyes en verso, contenidas en tradiciones orales que remontaban a un período muy remoto. En mi caso no me pasa desapercibido como mero observador la posibilidad de que esta alusión de Estrabón a los turdetanos no sea sino el reflejo de una memoria cultural identitaria que se pierde en la noche de los tiempos, y que podría tener su razón de ser en el recuerdo de los textos védicos elaborados en el país de sus remotos antepasados, Minad, el Reino del Pez..(1)

Notas
(1)   Culturas del Valle de Indo: Los estados teocráticos y su manifestaciónes en la escritura proto-índica. (I), tomado a su vez de la obra de Jorge Quintana Vives, “Aportaciones a la interpretación de la escritura proto-índica” de 1946
(2)   Entendiendo por shivaítico los cultos religiosos profesados por las gentes del Valle del Indo antes de la época védica
(3)   Fuente: E. J. Brill, Leiden, Holanda – Título original: Historia Religionum. Handbook for the History of Religions. II Religions of the Present, 1971
(4)   Brahma, Vishnu, ShivaShiva Purana 1.21.22
(5)   Para comparación con la descripción que hace Platón de la Atlántida véase Critias 118 b
(6) El origen indio de Tartessos según la hipótesis del pavo real
(7)  Estrabón, “Geografía, Libro III 1,6” – Biblioteca Básica Gredos

El sacrificio del toro en la cultura del Valle del Indo y la Atlántida de Platón

Pashupati-Shiva representado con diez brazos sobre el toro Nandi antes de su sacrificio

Los sellos del Indo conocidos en la cultura del Valle del mismo nombre tenían una particularidad a la que hasta ahora, y en base al material arqueologico disponible en la actualidad, no se le ha sabido dar una razón consensuada entre los especialistas. En estos sellos se representan imágenes de animales reales o mitológicos, como cebúes, elefantes, toros, o unicornios, pero no suelen aparecer otros muy comunes en la región como los pavos reales, los monos, o las cobras, entre otros. La peculiaridad que parece distinguir al grupo de los representados en imágenes de los sellos de los que no lo están, salvo quizás alguna excepción, es la de ser seres astados. Incluso los animales mitologicos aparecen astados aunque sea con un solo cuerno, como los unicornios.

Sellos del Indo con diversas representaciones de astados

El cuerno pudiera ser un signo de fertilidad, según mi parecer, asociado a la idea de lo que en la tierra la hiere para provocar en ella causes por los que las aguas de los rios, fuentes de vida, pudieran circular..

El toro Nandi, emblema de la fertilidad ya en el shivaismo pre ario, es la montura de Pashupati-Shiva cuando al domarlo reprime su lujuria sexual y otorga al toro sagrado la utilidad para la que los dioses lo han concebido. Tenía dos cuernos con los que había labrado los surcos por los que discurrirían los ríos sagrados del Indo y el Ganges. Shiva sacrifica al toro sagrado para verter su sangre sobre la tierra. Con el líquido rojo de vida se riega la tierra como epifanía de la voluntad de la divinidad que se manifiesta en el semen del toro que fecunda a la Diosa Madre para que cíclicamente acontezca el renacer en estado de fertilidad de la dadivosa tierra, pero también el de la fecundidad de las criaturas que la pueblan.

Desde el Neolítico del Valle del Indo se conoce un culto sacrifical de naturaleza fálica denominado culto al lingam (falo de Pashupati-Shiva). Consistía en una piedra o poste en forma de columna sobre la que se colocaba y ataba al animal a sacrificar. La columna representaba el falo erecto de Pashupati-Shiva (1). Pashupati-Shiva simboliza el principio fecundador de la naturaleza que utiliza para su manifestación como tal el sacrificio del toro y el vertimiento sobre la tierra de un aparte de su sangre. Unas partes del animal y de su sangre son luego sacrificadas al agni, el fuego del sacrificio.

Podemos hacer una comparación entre el sacrificio del toro en el culto lingam y el sacrificio de este animal según la historia de Atlántida que Platón nos relata en el Critias:

Rogaban a Poseidón que tomara la ofrenda sacrifical que le agradara de entre los toros sueltos en su templo y ellos, que eran solo diez, lo cazaban sin hierro, con maderas y redes. Al que atrapaban lo conducían hacia la columna y lo degollaban encima de ella, haciendo votos por las leyes escritas. En la columna, junto a las leyes, había un juramento que proclamaba grandes maldiciones para los que las desobedecieran. Tras hacer el sacrificio según sus leyes y ofrecer todos los miembros del toro, llenaban una crátera y vertían en ella un coágulo de sangre por cada uno. El resto lo arrojaban al fuego una vez que habían limpiado la columna. (2)

En el culto lingam, el toro sacrificado era partido en tres partes:

Linga como el cuerpo del devoto, se divide en tres partes. La parte inferior (en el cuerpo por debajo del ombligo) es cuadrada, oculta en el pedestal. Representa a Brahma, el constructor, el poder de la gravitación que forma los mundos . La parte central (en el cuerpo, del ombligo hasta la axila) es octogonal y representa a Vishnu, la fuerza centrípeda de concentración que da nacimiento a la materia. La parte superior (hombros y cabeza) es cilíndrica y representa a Shiva, la fuerza centrígufa de expansión, de la cual surgen la forma y la materia. El linga está abrazado por el yoni, el receptáculo “La madre universal es su altar”- Shiva Purana 1.21.22. (3)

Como se puede observar en el texto platónico, el toro era atrapado con maderas y redes, sin hierro; obviamente para no dañarlo vertiendo su sangre antes de ser llevado a la columna erecta que simbolizaba el falo de Pashupati-Shiva que habría de fecundarlo. El sacrificio del toro atado a la columna tras el cual resultaba vertida la sangre de la bestia, constituía entonces una alegoría de la acción fecundadora de Pashupati-Shiva sobre la tierra y todas las criaturas de la creación. El sacrificio del toro descrito por Platón en el Critias y el sacrificio de este mismo animal durante el culto shivaítico lingam, no son más que manifestaciones simbólicas de un mismo acto, el que tiene lugar cuando renace cíclicamente la vida por efecto de la voluntad de la divinidad. Los restos del toro eran posteriormente sacrificados a Agni, el fuego del sacrificio.

En el antiquísimo Rig Veda, este acto de renacimiento de la vida a través de la sangre que se vierte tras el sacrificio del toro, es representado mediante el semen del dios Rudra.

En otro de los párrafos del texto de Platón sobre el sacrificio del toro en la Atlántida, el filosofo griego escribió:

Rogaban a Poseidón que tomara la ofrenda sacrifical que le agradara de entre los toros sueltos en su templo y ellos, que eran solo diez, lo cazaban sin hierro, con maderas y redes. (2)

¿Eran solo diez “ellos” dijo Platón?. Una de las representaciones de Pashupati-Shiva, precisamente en la que aparece montado sobre el toro Nandi antes de ser llevado a la columna sagrada para su sacrificio, es la que lo visualiza poseyendo diez brazos..tal como se puede apreciar en la imagen que encabeza este artículo..

Pashupati-Shiva debe de atrapar al toro con sus diez brazos antes de poder montarlo para llevarlo a la columna sagrada y disponerlo así para el sacrificio de fertilidad y regeneración de la vida.

Notas
(1) Mito recogido en un himno del Átharva Vedá (I milenio a. C.)
(2) Diálogos de Platón, Critias 119 e – 120 a, Biblioteca Básica Gredos
(3) Fuente: Lingam y tantra: mitología, historia y formas de culto al falo.

El origen indio de Tartessos según la hipótesis del pavo real

El dios astado Pashupati-Shiva en un sello del Indo

En el antiguo mundo Mediterráneo del primer milenio a.C. , había geógrafos e historiadores griegos de la época Clásica que mencionaban en sus obras a una entidad siempre indefinida a la que denominaban Tartessos, y con la que mantenían importantes relaciones comerciales según se deduce de las crónicas griegas.

En los textos bíblicos que los hebreos redactaron hacia la misma época en que los autores griegos clásicos elaboraban los suyos, se recogen algunas menciones también de manera difusa a una entidad a la que se alude como Tarsis, relacionada con los conceptos de naves y comercio.

Ya fuera del mundo estrictamente Mediterráneo, en culturas urbanas de Mesopotamia como Sumer y Accad se recogen menciones escritas a un país llamado Meluhha, del que a diferencia de la Tartessos de los griegos o de la Tarsis de los hebreos, si que hay evidencias históricas y arqueológicas de las relaciones comerciales que los pueblos mesopotámicos mantenían con Meluhha, un territorio del que no se sabía exactamente su ubicación geográfica, pero si que estaba en algún lugar del mar que se extendía más allá de los ríos.

Tartessos, Tarsis y Meluhha, aludían al nombre de un supuesto pueblo de comerciantes del que no se conocía donde estaba exactamente ubicado. En el caso de la aparición de los términos Tartessos y Tarsis en los textos de griegos y hebreos respectivamente, no pasan estos de ser más que vagas alusiones a una entidad teórica de la que no hay evidencia histórica ni arqueológica alguna.

Respecto a Meluhha, hay evidencias arqueológicas que relacionan este lugar con la región del Valle del Indo, la más conocida de las cuales es la presencia en Mesopotamia (1) de los llamados sellos del Indo, usados como signos identificativos tanto en las transacciones mercantiles de las urbes del Valle del Indo con el resto del mundo, como en sus documentos internos administrativos.

Los tres nombres aluden a una entidad marítima con la que se comerciaba pero de la que no tenían constancia de donde se encontraba exactamente ubicada, ya que este aspecto no es mencionado en los textos mesopotámicos, hebreos, ni griegos. Que los griegos que contaban con reputados especialistas en historia y geografía ignorasen la ubicación exacta de un territorio como Tartessos del que importaban importantes contingentes de metales como la plata y el oro es sumamente extraño.

¿Podía un poderoso y rico reino de mercaderes como Tartessos ocultarse en las tierras de Iberia sin que los griegos, fenicios, u otros pueblos mediterráneos conociesen su ubicación exacta?. Siempre eran las naves de Tartessos o Tarsis las que venían con sus mercancías a Grecia o Palestina..¿porque no se conocen textos griegos que hablen de naves griegas o fenicias que fuesen a comerciar a tierras de Tartessos?.

La hipótesis es que la Tartessos de los textos griegos o la Tarsis bíblica no eran ningún reino de poderosos y ricos mercaderes situado en algún punto desconocido de la península ibérica, sino el nombre de meras factorías comerciales que eran a su vez colonias de reinos que no estaban situados en ningún territorio relacionado con el Mediterráneo ni Mesopotamia, sino con el Valle del Indo, en la costa oeste de la península indostánica. Estas factorías comerciales habrían estado ubicadas tanto en el sur de la península ibérica como en el norte del actual Marruecos, y constituían escalas obligadas para los marinos indios que provenientes de sus lejanas tierras bordeaban la costa africana y llegaban a las puertas del Mediterráneo, donde en los lugares que los griegos denominaban Tartessos tenían establecimientos permanentes en los que vivir en seguridad y reabastecerse de víveres y mercancías con las que luego retornaban a sus lugares de origen el en Valle del Indo. A partir de Tartessos, iniciaban su periplo mercantil hacia Egipto y el Levante Mediterráneo, siendo que para los pueblos situados en esos lugares, el occidente Mediterráneo era de donde procedían los marinos que cargados de metales y exóticas mercancías arribaban a sus puertos.

La Tarsis bíblica en la costa del Valle del Indo

porque el rey tenía en el mar naves de Tarsis con las de Hiram, y cada tres años llegaban las naves de Tarsis trayendo oro, plata, marfil, monos y pavos reales. (1 Reyes 10,22)

Este versículo bíblico se inserta en el contexto de la descripción de la visita de la reina de Saba a Jerusalén en tiempos del rey Salomón. La mención a Tarsis y a los pormenores que a este nombre se le asocian, tales como el oro, la plata, el marfil, los monos, y los pavos reales, o las naves que cargadas de estos productos llegaban a Jerusalén cada tres años, constituyen todos ellos elementos que pudieran identificar algún lugar real, aunque el relato bíblico sobre la visita de Belkis a Jerusalén fuese en si mismo ficticio, del que era conocido en el Mediterráneo Oriental por ser el origen de la importación comercial de esos productos.

Bajo este supuesto, cabría preguntarse de que zona podían provenir una naves que traían en sus bodegas oro, plata, marfil, monos…y pavos reales. Los pavos reales no son naturales de Europa, Africa, ni el Creciente Fértil asiático, lo son de ciertas regiones de Asia. Hay una variedad de pavo en lo profundo de las selvas africanas del Congo, pero que no tiene nada que ver con el pavo real asiático.

Alejandro Magno lo trajo al Mediterráneo a raíz de la expedición militar que le llevó hasta el Indo en la india (334 a.C – 323 a.C.), aunque Aristóteles (384 a.C – 322 a.C.) ya lo menciona en su “Investigación sobre los Animales”, una obra de historia natural donde establece una clasificación de los animales. Aristóteles lo conocía, aunque este animal era extremadamente raro de ver entonces en Grecia, y solo era su presencia debida a la excentricidad de algún acaudalado noble griego. Lo cierto es que ya antes de Alejandro Magno, este exótico animal proveniente de la India era conocido en el Mediterráneo Oriental.

Ubicación del pavo real según National Geographic

El libro veterotestamentario de 1 Reyes lo nombre en el capítulo 10 versículo 22, en relación a un lugar llamado Tarsis del que procedían unas naves cargadas de oro, plata, marfil, monos y pavos reales. Lo primero que cabría preguntarse al respecto es ¿que lugar podían ser ese en el que se daban todos esos productos a la vez?. Y lo segundo..¿por qué las naves cargadas de esos productos tardaban en venir un tiempo tan prolongado como tres años según el relato veterotestamentario contenido en el libro de 1 Reyes?..

Tartessos fue una colonia india de Lothal

Desde el segundo milenio a.C., Lothal, grandiosa urbe india del Valle del Indo, tenía relaciones comerciales con el mundo Mediterráneo. Existía una ruta comercial a través del Golfo Pérsico, que conectaba Lothal con las culturas mesopotámicas (1), y una ruta que bordeaba Africa, pasaba por el estrecho de Gibraltar, y llegaba hasta Egipto y otras zonas del levante Mediterráneo. Dado el inmenso periplo marítimo que los marinos de Lothal debían realizar para llegar hasta las áreas geográficas de Egipto y el oriente Mediterráneo, establecieron una colonia comercial ubicada al occidente del Estrecho de Gibraltar, en un área a la que en el segundo milenio a.C. no llegaban aún las ambiciones imperialistas de las potencias Mediterráneas.

Representación de Lothal en el Valle del Indo

Lothal no se estableció exclusivamente en el territorio peninsular ibérico, sino que lo hizo también en la costa del Marruecos actual, siendo entonces que ambas áreas situadas al norte y sur del Estrecho de Gibraltar conformaban el territorio nebuloso que en los textos griegos pasó a denominarse Tartessos.

Las alusiones bíblicas a Tarsis, recogidas en textos elaborados con posterioridad al cautiverio en Babilonia (607 a.C. – 537 a.C.), no hacían sino recoger de manera vaga e inconcreta historias antiguas que circulaban por el Mediterráneo Oriental relativas a un misterioso pueblo de comerciantes con el que desde tiempo inmemorial se realizaban transacciones mercantiles. Los marinos de Lothal llevaban a los puertos del Mediterráneo la memoria de su mundo..la ciudad que poseía un gran puerto unido a través de un canal a un rio, el Sibarmati, que hacía que fuese posible la navegación de sus grandes naves hasta el mar. La ciudad perecería inundada bajo las aguas según la documentación arqueológica disponible.

Después de que el corazón de la civilización de Indus había decaído en Mohenjo-daro y Harappa, parece no sólo que Lothal ha sobrevivido, pero ha prosperado durante muchos años. Sus amenazas constantes, tormentas tropicales e inundaciones, causaron la destrucción inmensa, que desestabilizó la cultura y por último causó su final. El análisis topográfico también muestra signos que en aproximadamente el tiempo de su fallecimiento, la región sufrió de la aridez o debilitó la precipitación del monzón. Así la causa para el abandono de la ciudad puede haber sido cambios del clima así como catástrofes, como sugerido por archivos magnéticos ambientales. Lothal está basado en un montículo que era un pantano de sal inundado por la marea.

Fuente: aquí

Lothal

Fue una gran urbe fundada hacia el 2.400 a.C. en el Valle del Indo, que contaba, según la documentación histórica y arqueológica disponible, con una importante flota mercante que comerciaba con lugares lejanos tanto en Extremo Oriente como en Egipto y Mesopotamia. Hacia el siglo XX a.C. Lothal pereció bajo las aguas debido a una combinación de fuertes lluvias monzónicas y desbordamientos de los ríos que la rodeaban, según la constatación arqueológica.

A partir del siglo XVIII a.C. se produjo un renacimiento de la ciudad y con el un nuevo resurgir de su antiguo esplendor marítimo y mercantil, pero de nuevo hacia el 1.500 a.C. otras devastadores inundaciones terminaron por arrasar la gran urbe india.

Fue durante este segundo período de esplendor, que en el Mediterráneo coincide con la edad del Bronce Medio, cuando los marinos de Lothal se lanzaron a bordear las costas africanas en busca de una ruta marítima directa que les permitiese comerciar a gran escala con Egipto y los puertos situados al norte de las urbes sumerias y acadias. Fue a impulsos de esta iniciativa comercial que sus navíos alcanzaron por primera vez las puertas del Mediterráneo.

En los territorios europeos y africanos situados al oeste del estrecho de Gibraltar vieron el lugar idóneo donde instalar bases avanzadas desde la que lanzar posteriormente sus navíos a la actividad comercial en el Mediterráneo oriental. Es significativo el nivel tecnológico alcanzado en el Valle del Indo, hasta el punto de que los marinos de Lothal conocían ya en esta época un instrumento para orientarse durante la navegación que usaban a modo de brújula:

Un objeto de la cáscara parecido a un anillo grueso encontró con cuatro rajas que cada uno en dos márgenes sirvió como una brújula para medir ángulos en superficies planas o en el horizonte en múltiplos de 40 grados, hasta 360 grados. Tales instrumentos de la cáscara probablemente se inventaron para medir 8–12 secciones enteras del horizonte y cielo, explicando las rajas en los márgenes inferiores y superiores. Los arqueólogos consideran esto como pruebas que los expertos de Lothal habían conseguido algo 2,000 años antes de los griegos: una 8–12 división del pliegue de horizonte y cielo, así como un instrumento para medir ángulos y quizás la posición de estrellas, y para navegación. (2)

De hecho, es posible que la técnica del bronce fuese introducida en el sur de la península Ibérica por culturas procedentes del Valle del Indo, y de ahí se expandiese posteriormente hacia el centro y norte del territorio peninsular.

Probablemente Lothal solo fue la colonizadora primigenia durante la edad del Bronce Medio de los territorios ibéricos y marroquíes que ya en el primer milenio a.C. serían conocidos como Tartessos en los textos griegos o como Tarsis en los bíblicos. La destrucción por la fuerza de las aguas que esta urbe del Valle del Indo sufrió hacia mediados del segundo milenio a.C. no le permitió ser la protagonista de la historia posterior de Tartessos. Lo que debió de ocurrir fue que después de la desaparición de Lothal como potencia marítima, sus factorías coloniales tartéssicas continuaron siendo el punto de llegada de diversas expediciones marítimas procedentes de distintas localidades del Valle del Indo. Tartessos pasó a no estar bajo la férula de ningún rey indio en concreto, puesto que tales factorías comerciales pasarían a ser de uso comunitario. Una confederación de urbes del Valle del Indo harían uso conjunto de estas colonias-factorías situadas a las puertas del Mediterráneo.

La población de estas colonias-factorías podía variar dependiendo de los ciclos de llegada de las naves indostánicas, lo que entonces incidía en un mayor flujo hacia las mismas de las poblaciones locales de los alrededores, con motivo del incremento de la actividad comercial que entonces se generaban en torno a estas. Esta condicionalidad que provocaba la alteración poblacional de las colonias tartéssicas podía ser el motivo de que su localización geográfica exacta fuese de difícil ubicación en la primera mitad del primer milenio a.C. , de ahí la ignorancia que al respecto mostraban los textos de geógrafos e historiadores griegos.

Las historias que los marinos de Tartessos habían propagado por el Mediterráneo respecto al hundimiento bajo las aguas de la lejana Lothal, y a la confederación de reyes del Valle del Indo que la sustituyó para hacerse cargo de las colonias-factorías tartéssicas, pasaron a los marinos griegos, y de boca de estos pudieron llegar al filosofo Platón para inspirar su metahistoria oceánica acerca de un poderoso imperio insular de la Antigüedad surgido de la confederación de diez reyes, que había perecido bajo las aguas después de una épica guerra sostenida con la Atenas primitiva.

Porque los marinos del Valle del Indo tomaron el Mediterráneo como ruta comercial

Los navíos de la confederación india no comerciaban exclusivamente con Egipto, sino que además lo hacían con las urbes palestinas, los hititas, Creta, o los reinos micénicos. Una ruta marítima a través del Mar Rojo que supuestamente llegase a algún punto de la costa egipcia podía servir para establecer comercio con el país de los faraones, pero no con el resto de pueblos del Mediterráneo Oriental, y además, un comercio a gran escala como el que efectuaban las naves de Tarsis (confederación de urbes indostánicas), no podía hacerse atravesando el desierto desde un punto de la costa del Golfo Pérsico o desde el Mar Rojo hasta la costa del Levante Mediterráneo. Sería técnicamente imposible.

Al respecto es interesante lo que se dice en el libro bíblico de Ezequiel con referencia a Tiro y su comercio con Tarsis:

Los de Tarsis traficaban contigo en gran abundancia de productos de toda suerte: en plata, hierro, estaño y plomo te pagaban tus mercancías. (Ezequiel 27, 12)

Las naves de Tarsis eran las caravanas que traían tus mercancías. Así llegaste a ser opulenta y muy rica en el corazón de los mares. (Ezequiel 27, 25)

La navegación habitual se hacía siempre navegando en paralelo a la línea de costa, sin perder nunca esta de vista. La ruta comercial más practicada entre Tiro y Gadir era la que pasaba por el sur del Mediterráneo, en paralelo a la costa africana. Con las escalas pertinentes, lo normal era que este trayecto se hiciese en 80 o 90 días.

Otro pasaje bíblico dice respecto al comercio con Tarsis:

porque el rey tenía en el mar naves de Tarsis con las de Hiram, y cada tres años llegaban las naves de Tarsis trayendo oro, plata, marfil, monos y pavos reales. (1 Reyes 10,22)

El hecho de que según se dice en 1 Reyes 10,22 los navíos cargados con mercancías procedentes de Tarsis arribasen a la costa palestina cada tres años, pudiera ser indicativo de la lejanía de la cual procedían. Lógico cuando para su travesía mercantil debían bordear el Cabo de las Tormentas, situado al borde meridional de Africa, y ruta obligada hacia la India. No es que el periplo marítimo desde el Valle del Indo durase tres años, sino que dada la lejanía del territorio con el que se establecían esas relaciones comerciales, el viaje solo era rentable cada cierto período de tiempo, tres años en este caso. Por otro lado, el único lugar lógico del que se podían importar productos como monos, marfil, oro, plata, y pavos reales, y con el que se comerciaba cada tres años, era de las culturas urbanas del Valle del Indo. Los datos zoológicos dados en el texto bíblico son significativos al respecto.

Algunas apreciaciones sobre el culto

La importancia del ganado bovino, bueyes o toros, en la economía de las regiones sur occidentales tiene su reflejo en el mito griego de Gerión y su manada sagrada. En algunas estelas supuestamente tartéssicas aparecen dibujos de personajes tocados con cascos de cuernos. La sacralidad del toro en aquellas tierras peninsulares constituye un elemento que según la evidencia arqueológica pudiera formar parte de la religiosidad y los ritos asociados a esta que practicaban las gentes que las poblaban.

Constatando histórica y arqueológicamente la existencia de un culto al toro en el Valle del Indo, se puede decir que este era ya practicado en tiempos pre arios (c. 1. 500 a.C.). El culto a este animal en los territorios indios tenía relación con una religión naturista y el concepto de fertilidad asociado a ella. Shiva era una divinidad también conocida antes de la invasión aria a la que se le atribuía una danza ritual que culminaba cuando tomaba por montura a un toro blanco, acto de dominio que venía a simbolizar a su vez el control de los impulsos sexuales lujuriosos.

El culto a Shiva parece haber derivado del de un antiquísimo “dios astado” llamado Pashupati, cuya representación en uno de los característicos sellos del Indo fue descubierta por John Hubert Marshall durante las excavaciones que desenterraron las extraordinarias civilizaciones del Indo a partir de la década de los 20, fundamentalmente Muhenjo-Daro y Harappa, a la que pertenecería la ciudad de Lothal (3). Precisamente en los sellos de Lothal y otras urbes del valle del Indo se representaban toros.

Diversos sellos del Indo de la época Harappa con representación de astados

La idea es que el culto a este animal pudo haber sido introducido en la península Ibérica y otras zonas del Mediterráneo por los marinos de Lothal durante el Bronce Medio, al igual que también pudieron haber introducido la técnica del trabajo del bronce por este mismo camino.

Religión

Algunos aspectos importantes de la religión de esta Cultura del Valle del Indo, se pueden inferir por las artes menores documentadas en las excavaciones.
Una figurilla femenina de terracota de abultados senos, hallada en Mohenjo-Daro, está vinculada, con seguridad, al culto de la Diosa Madre, y ponen en relación el valle del Indo con Elam, Mesopotamia, Anatolia y con el Mar Egeo. Otra diosa, o quizás la misma, se representa en un sello sentada sobre un árbol pipal o brotando de él. Un devoto se arrodilla ante ella. Siete fieles están debajo de la diosa. Se trata, muy probablemente, de la epifanía de un espíritu arbóreo. (4)

Los habitantes del Valle del Indo que primeramente pudieron colonizar Tartessos no practicaban el hinduismo bajo la forma en que tradicionalmente lo conocemos. Lo suyo era una religión animista de cultos agrícolas, pastoriles, y de veneración por una Diosa Madre primordial. Obviamente, el aislamiento a decenas de miles de kilómetros de su tierra natal de los primigenios colonizadores de Lothal, habría producido que al ingresar en la península Ibérica con un determinado sistema de cultos religiosos, conservasen estos al margen de las nuevas aportaciones religiosas que si asimilarían los habitantes de sus metrópolis de procedencia.

El lógico desarrollo cultural durante los siguientes mil años, les haría a los indios de Tartessos evolucionar en su culto a partir de las creencias con las que se asentaron primigeniamente en la península y de la influencia de los cultos nativos con los que era fácil mezclarse, dado sobre todo que las poblaciones locales con las que se toparon practicaban también ritos naturistas de adoración a la Madre Tierra. Teniendo en cuenta la inmensa distancia con las tierras del Valle del Indo, y el contacto muy escaso que tenían con estas, es de sentido común pensar que no tenían por qué haberse contaminado de las sucesivas innovaciones religiosas que durante esos mil años si que marcarían de manera determinante las creencias de los habitantes del Valle del Indo. Esa sería la razón por la que debieron desarrollar la estructura de su universo religioso a partir de pautas propias y de las influencias de las poblaciones íberas de su entorno.

¿Por qué despareció bruscamente Tartessos hacia fines del siglo VI a.C.?

La respuesta a esta interrogante se puede encontrar en la propia historia de la civilización del Valle del Indo.

Cuando en el año 518 a.C. el rey de los persas Darío I conquista el Valle del Indo, anula la autonomía política de las urbes sometidas a su dominio, lo que conllevó una ruptura brusca de las comunicaciones con Tartessos. Al verse privadas las colonias-factorías repentinamente de la asistencia de la confederación de ciudades indias, estas dejaron de funcionar y fueron abandonadas. Esas tierras fueron entonces terreno abonado para caer en manos de las potencias mediterráneas.

Notas
1. S. R. Rao (1985). Archaeological Survey of India. ed. Lothal. p. 11
2. Fuente: KnowledgrES.com
3. Marshall, Sir John, Mohenjo Daro y la civilización del Indo, Londres 1931
4. La cultura del Valle del Indo, Revista de Arqueología, Año XVI, Nº 172, J. M. Blázquez Zugarto Ediciones, Madrid, 1995 Original

Tartessos, indios por el oeste

El dios astado Pashupati-Shiva en un sello del Indo

En el antiguo mundo Mediterráneo del primer milenio a.C. , había geógrafos e historiadores griegos de la época Clásica que  mencionaban en sus obras a una entidad siempre indefinida a la que denominaban Tartessos, y con la que mantenían importantes relaciones comerciales según se deduce de las crónicas griegas.

En los textos bíblicos que los hebreos redactaron hacia la misma época en que los autores griegos clásicos elaboraban los suyos, se recogen algunas menciones también de manera difusa a una entidad a la que se alude como Tarsis, relacionada con los conceptos de naves y comercio.

Ya fuera del mundo estrictamente Mediterráneo, en culturas urbanas de Mesopotamia como Sumer y Accad se recogen menciones escritas a un país llamado Meluhha, del que a diferencia de la Tartessos de los griegos o de la Tarsis de los hebreos, si que hay evidencias históricas y arqueológicas de las relaciones comerciales que los pueblos mesopotámicos mantenían con Meluhha, un territorio del que no se sabía exactamente su ubicación geográfica, pero si que estaba en algún lugar del mar que se extendía más allá de los ríos.

Tartessos, Tarsis y Meluhha, aludían al nombre de un supuesto pueblo de comerciantes del que no se conocía donde estaba exactamente ubicado. En el caso de la aparición de los términos Tartessos y Tarsis en los textos de griegos y hebreos respectivamente, no pasan estos de ser más que vagas alusiones a una entidad teórica de la que no hay evidencia histórica ni arqueológica alguna.

Respecto a Meluhha, hay evidencias arqueológicas que relacionan este lugar con la región del Valle del Indo, la más conocida de las cuales es la presencia en Mesopotamia (1) de los llamados sellos del Indo, usados como signos identificativos tanto en las transacciones mercantiles de las urbes del Valle del Indo con el resto del mundo, como en sus documentos internos administrativos.

Los tres nombres aluden a una entidad marítima con la que se comerciaba pero de la que no tenían constancia de donde se encontraba exactamente ubicada, ya que este aspecto no es mencionado en los textos mesopotámicos, hebreos, ni griegos. Que los griegos que contaban con reputados especialistas en historia y geografía ignorasen la ubicación exacta de un territorio como Tartessos del que importaban importantes contingentes de metales como la plata y el oro es sumamente extraño.

¿Podía un poderoso y rico reino de mercaderes como Tartessos ocultarse en las tierras de Iberia sin que los griegos, fenicios, u otros pueblos mediterráneos conociesen su ubicación exacta?. Siempre eran las naves de Tartessos o Tarsis las que venían con sus mercancías a Grecia o Palestina..¿porque no se conocen textos griegos que hablen de naves griegas o fenicias que fuesen a comerciar a tierras de Tartessos?.

La hipótesis es que la Tartessos de los textos griegos o la Tarsis bíblica no eran ningún reino de poderosos y ricos mercaderes situado en algún punto desconocido de la península ibérica, sino el nombre de meras factorías comerciales que eran a su vez colonias de reinos que no estaban situados en ningún territorio relacionado con el Mediterráneo ni Mesopotamia, sino con el Valle del Indo, en la costa oeste de la península indostánica. Estas factorías comerciales habrían estado ubicadas tanto en el sur de la península ibérica como en el norte del actual Marruecos, y constituían escalas obligadas para los marinos indios que provenientes de sus lejanas tierras bordeaban la costa africana y llegaban a las puertas del Mediterráneo, donde en los lugares que los griegos denominaban Tartessos tenían establecimientos permanentes en los que vivir en seguridad y reabastecerse de víveres y mercancías con las que luego retornaban a sus lugares de origen el en Valle del Indo. A partir de Tartessos, iniciaban su periplo mercantil hacia Egipto y el Levante Mediterráneo, siendo que para los pueblos situados en esos lugares, el occidente Mediterráneo era de donde procedían los marinos que cargados de metales y exóticas mercancías arribaban a sus puertos.

Lothal

Fue una gran urbe fundada hacia el 2.400 a.C. en el Valle del Indo, que contaba, según la documentación histórica y arqueológica disponible, con una importante flota mercante que comerciaba con lugares lejanos tanto en Extremo Oriente como en Egipto y Mesopotamia. Hacia el siglo XX a.C. Lothal pereció bajo las aguas debido a una combinación de fuertes lluvias monzónicas y desbordamientos de los ríos que la rodeaban, según la constatación arqueológica.

A partir del  siglo XVIII a.C. se produjo un renacimiento de la ciudad y con el un nuevo resurgir de su antiguo esplendor marítimo y mercantil, pero de nuevo hacia el 1.500 a.C. otras devastadores inundaciones terminaron por arrasar la gran urbe india.

Fue durante este segundo período de esplendor, que en el Mediterráneo coincide con la edad del Bronce Medio, cuando los marinos de Lothal se lanzaron a bordear las costas africanas en busca de una ruta marítima directa que les permitiese comerciar a gran escala con Egipto y los puertos situados al norte de las urbes sumerias y acadias. Fue a impulsos de esta iniciativa comercial que sus navíos alcanzaron por primera vez las puertas del Mediterráneo.

En los territorios europeos y africanos situados al oeste del estrecho de Gibraltar vieron el lugar idóneo donde instalar bases avanzadas desde la que lanzar posteriormente sus navíos a la actividad comercial en el Mediterráneo oriental. Es significativo el nivel tecnológico alcanzado en el Valle del Indo, hasta el punto de que los marinos de Lothal conocían ya en esta época un instrumento para orientarse durante la navegación que usaban a modo de brújula:

Un objeto de la cáscara parecido a un anillo grueso encontró con cuatro rajas que cada uno en dos márgenes sirvió como una brújula para medir ángulos en superficies planas o en el horizonte en múltiplos de 40 grados, hasta 360 grados. Tales instrumentos de la cáscara probablemente se inventaron para medir 8–12 secciones enteras del horizonte y cielo, explicando las rajas en los márgenes inferiores y superiores. Los arqueólogos consideran esto como pruebas que los expertos de Lothal habían conseguido algo 2,000 años antes de los griegos: una 8–12 división del pliegue de horizonte y cielo, así como un instrumento para medir ángulos y quizás la posición de estrellas, y para navegación. (2)

De hecho, es posible que la técnica del bronce fuese introducida en el sur de la península Ibérica por culturas procedentes del Valle del Indo, y de ahí se expandiese posteriormente hacia el centro y norte del territorio peninsular.

Probablemente Lothal solo fue la colonizadora primigenia durante la edad del Bronce Medio de los territorios ibéricos y marroquíes que ya en el primer milenio a.C. serían conocidos como Tartessos en los textos griegos o como Tarsis en los bíblicos. La destrucción por la fuerza de las aguas que esta urbe del Valle del Indo sufrió hacia mediados del segundo milenio a.C. no le permitió ser la protagonista   de la historia posterior de Tartessos. Lo que debió de ocurrir fue que después de la desaparición de Lothal como potencia marítima, sus factorías coloniales tartéssicas continuaron siendo el punto de llegada de diversas expediciones marítimas procedentes de distintas localidades del Valle del Indo. Tartessos pasó a no estar bajo la férula de ningún rey indio en concreto, puesto que tales factorías comerciales pasarían a ser de uso comunitario. Una confederación de urbes del Valle del Indo harían uso conjunto de estas colonias-factorías situadas a las puertas del Mediterráneo.

La población de estas colonias-factorías podía variar dependiendo de los ciclos de llegada de las naves indostánicas, lo que entonces incidía en un mayor flujo hacia las mismas de las poblaciones locales de los alrededores, con motivo del incremento de la actividad comercial que entonces se generaban en torno a estas. Esta condicionalidad que provocaba la alteración poblacional  de las colonias tartéssicas podía ser el motivo de que su localización geográfica exacta fuese de difícil ubicación en la primera mitad del primer milenio a.C. , de ahí la ignorancia que al respecto mostraban los textos de geógrafos e historiadores griegos.

Las historias que los marinos de Tartessos habían propagado por el Mediterráneo respecto al hundimiento bajo las aguas de la lejana Lothal, y a la confederación de reyes del Valle del Indo que la sustituyó para hacerse cargo de las colonias-factorías tartéssicas, pasaron a los marinos griegos, y de boca de estos pudieron llegar al filosofo Platón para inspirar su metahistoria oceánica acerca de un poderoso imperio insular de la Antigüedad surgido de la confederación de diez reyes, que había perecido bajo las aguas después de una épica guerra sostenida con la Atenas primitiva.

Porque los marinos del Valle del Indo tomaron el Mediterráneo como ruta comercial

Los navíos de la confederación india no comerciaban exclusivamente con Egipto, sino que además lo hacían con las urbes palestinas, los hititas, Creta, o los reinos micénicos. Una ruta marítima a través del Mar Rojo que supuestamente llegase a algún punto de la costa egipcia podía servir para establecer comercio con el país de los faraones, pero no con el resto de pueblos del Mediterráneo Oriental, y además, un comercio a gran escala como el que efectuaban las naves de Tarsis (confederación de urbes indostánicas), no podía hacerse atravesando el desierto desde un punto de la costa del Golfo Pérsico o desde el Mar Rojo hasta la costa del Levante Mediterráneo. Sería técnicamente imposible.

Al respecto es interesante lo que se dice en el libro bíblico de Ezequiel con referencia a Tiro y su comercio con Tarsis:

Los de Tarsis traficaban contigo en gran abundancia de productos de toda suerte: en plata, hierro, estaño y plomo te pagaban tus mercancías. (Ezequiel 27, 12)

Las naves de Tarsis eran las caravanas que traían tus mercancías. Así llegaste a ser opulenta y muy rica en el corazón de los mares. (Ezequiel 27, 25)

La navegación habitual se hacía siempre navegando en paralelo a la línea de costa, sin perder nunca esta de vista. La ruta comercial más practicada entre Tiro y Gadir era la que pasaba por el sur del Mediterráneo, en paralelo a la costa africana. Con las escalas pertinentes, lo normal era que este trayecto se hiciese en 80 o 90 días.

Otro pasaje bíblico dice respecto al comercio con Tarsis:

porque el rey tenía en el mar naves de Tarsis con las de Hiram, y cada tres años llegaban las naves de Tarsis trayendo oro, plata, marfil, monos y pavos reales. (1 Reyes 10,22)

El hecho de que según se dice en 1 Reyes 10,22 los navíos cargados con mercancías procedentes de Tarsis arribasen a la costa palestina cada tres años, pudiera ser indicativo de la lejanía de la cual procedían. Lógico cuando para su travesía mercantil debían bordear el Cabo de las Tormentas, situado al borde meridional de Africa, y ruta obligada hacia la India. No es que el periplo marítimo desde el Valle del Indo durase tres años, sino que dada la lejanía del territorio con el que se establecían esas relaciones comerciales, el viaje solo era rentable cada cierto período de tiempo, tres años en este caso. Por otro lado, el único lugar lógico del que se podían importar productos como monos, marfil, oro, plata, y pavos reales, y con el que se comerciaba cada tres años, era de las culturas urbanas del Valle del Indo. Los datos zoológicos dados en el texto bíblico son significativos al respecto.

Algunas apreciaciones sobre el culto

La importancia del ganado bovino, bueyes o toros, en la economía de las regiones sur occidentales tiene su reflejo en el mito griego de Gerión y su manada sagrada. En algunas estelas supuestamente tartéssicas aparecen dibujos de personajes tocados con cascos de cuernos. La sacralidad del toro en aquellas tierras peninsulares constituye un elemento que según la evidencia arqueológica pudiera formar parte de la religiosidad y los ritos asociados a esta que practicaban las gentes que las poblaban.

Constatando histórica y arqueológicamente la existencia de un culto al toro en el Valle del Indo, se puede decir que este era ya practicado en tiempos pre arios (c. 1. 500 a.C.). El culto a este animal en los territorios indios tenía relación con una religión naturista y el concepto de fertilidad asociado a ella. Shiva era una divinidad también conocida antes de la invasión aria a la que se le atribuía una danza ritual que culminaba cuando tomaba por montura a un toro blanco, acto de dominio que venía a simbolizar a su vez el control de los impulsos sexuales lujuriosos.

El culto a Shiva parece haber derivado del de un antiquísimo “dios astado” llamado Pashupati, cuya representación en uno de los característicos sellos del Indo fue descubierta por John Hubert Marshall durante las excavaciones que desenterraron las extraordinarias civilizaciones del Indo a partir de la década de los 20, fundamentalmente Muhenjo-Daro y Harappa, a la que pertenecería la ciudad de Lothal (3). Precisamente en los sellos de Lothal y otras urbes del valle del Indo se representaban toros.

Diversos sellos del Indo de la época Harappa con representación de astados

La idea es que el culto a este animal pudo haber sido introducido en la península Ibérica y otras zonas del Mediterráneo por los marinos de Lothal durante el Bronce Medio, al igual que también pudieron haber introducido la técnica del trabajo del bronce por este mismo camino.

Religión
Algunos aspectos importantes de la religión de esta Cultura del Valle del Indo, se pueden inferir por las artes menores documentadas en las excavaciones. Una figurilla femenina de terracota de abultados senos, hallada en Mohenjo-Daro, está vinculada, con seguridad, al culto de la Diosa Madre, y ponen en relación el valle del Indo con Elam, Mesopotamia, Anatolia y con el Mar Egeo. Otra diosa, o quizás la misma, se representa en un sello sentada sobre un árbol pipal o brotando de él. Un devoto se arrodilla ante ella. Siete fieles están debajo de la diosa. Se trata, muy probablemente, de la epifanía de un espíritu arbóreo. (4)

Los habitantes del Valle del Indo que primeramente pudieron colonizar Tartessos no practicaban el hinduismo bajo la forma en que tradicionalmente lo conocemos. Lo suyo era una religión animista de cultos agrícolas, pastoriles, y de veneración por una Diosa Madre primordial. Obviamente, el aislamiento a decenas de miles de kilómetros de su tierra natal de los primigenios colonizadores de Lothal, habría producido que al  ingresar en la península Ibérica con un determinado sistema de cultos religiosos, conservasen estos al margen de las nuevas aportaciones religiosas que si asimilarían los habitantes de sus metrópolis de procedencia.

El lógico desarrollo cultural durante los siguientes mil años, les haría a los indios de Tartessos evolucionar en su culto a partir de las creencias con las que se asentaron primigeniamente en la península y de la influencia de los cultos nativos con los que era fácil mezclarse, dado sobre todo que las poblaciones locales con las que se toparon practicaban también ritos naturistas de adoración a la Madre Tierra. Teniendo en cuenta la inmensa distancia con las tierras del Valle del Indo, y el contacto muy escaso que tenían con estas, es de sentido común pensar que no tenían por qué haberse contaminado de las sucesivas innovaciones religiosas que durante esos mil años si que marcarían de manera determinante las creencias de los habitantes del Valle del Indo. Esa sería la razón por la que debieron desarrollar la estructura de su universo religioso a partir de pautas propias y de las influencias de las poblaciones íberas de su entorno.

¿Por qué despareció bruscamente Tartessos hacia fines del siglo VI a.C.?

La respuesta a esta interrogante se puede encontrar en la propia historia de la civilización del Valle del Indo.

Cuando en el año 518 a.C. el rey de los persas Darío I conquista el Valle del Indo, anula la autonomía política de las urbes sometidas a su dominio, lo que conllevó una ruptura brusca de las comunicaciones con Tartessos. Al verse privadas las colonias-factorías repentinamente de la asistencia de la confederación de ciudades indias, estas dejaron de funcionar y fueron abandonadas. Esas tierras fueron entonces terreno abonado para caer en manos de las potencias mediterráneas.

Notas

1. S. R. Rao (1985). Archaeological Survey of India. ed. Lothal. p. 11

2. Fuente: KnowledgrES.com

3. Marshall, Sir John, Mohenjo Daro y la civilización del Indo, Londres 1931

4. La cultura del Valle del Indo, Revista de Arqueología, Año XVI, Nº 172,  J. M. Blázquez Zugarto Ediciones, Madrid, 1995 Original

Tartessos fue una colonia india de Lothal

Representación de Lothal en el Valle del Indo

En el año 518 a.C. Darío I, rey de los persas, conquista las tierras del Valle del Indo, en la India, las convierte en satrapía de su imperio, y pasa de esa manera a controlar la economía india.

Este sometimiento del Valle del Indo al poder persa coincide en el tiempo, fines del siglo VI a.C., con la época hacia la que diversos historiadores y arqueólogos parecen constatar la desaparición de la supuesta Tartessos ibérica.

La coincidencia de ambas fechas tiene una lógica histórica.

Desde el segundo milenio a.C., Lothal, grandiosa urbe india del Valle del Indo, tenía relaciones comerciales con el mundo Mediterráneo. Existía una ruta comercial a través del Golfo Pérsico, que conectaba Lothal con las culturas mesopotámicas (1), y una ruta que bordeaba Africa, pasaba por el estrecho de Gibraltar, y llegaba hasta Egipto y otras zonas del levante Mediterráneo.

Dado el inmenso periplo marítimo que los marinos de Lothal debían realizar para llegar hasta las áreas geográficas de Egipto y el oriente Mediterráneo, establecieron una colonia comercial ubicada al occidente del Estrecho de Gibraltar, en un área a la que en el segundo milenio a.C. no llegaban aún las ambiciones imperialistas de las potencias Mediterráneas.

Lothal no se estableció exclusivamente en el territorio peninsular ibérico, sino que lo hizo también en la costa del Marruecos actual, siendo entonces que ambas áreas situadas al norte y sur del Estrecho de Gibraltar conformaban el territorio nebuloso que en los textos griegos pasó a denominarse Tartessos.

Las alusiones bíblicas a Tarsis, recogidas en textos elaborados con posterioridad al cautiverio en Babilonia (607 a.C. – 537 a.C.), no hacían sino recoger de manera vaga e inconcreta historias antiguas que circulaban por el Mediterráneo Oriental  relativas a un misterioso pueblo de comerciantes con el que desde tiempo inmemorial se realizaban transacciones mercantiles.

Los marinos de Lothal llevaban a los puertos del Mediterráneo la memoria de su mundo..la ciudad que poseía un gran puerto unido a través de un canal a un rio, el Sibarmati, que hacía que fuese posible la navegación de sus grandes naves hasta el mar.

La ciudad de Lothal, fundadora de la colonia afro-europea de Tartessos, pereció inundada por las aguas..

Después de que el corazón de la civilización de Indus había decaído en Mohenjo-daro y Harappa, parece no sólo que Lothal ha sobrevivido, pero ha prosperado durante muchos años. Sus amenazas constantes, tormentas tropicales e inundaciones, causaron la destrucción inmensa, que desestabilizó la cultura y por último causó su final. El análisis topográfico también muestra signos que en aproximadamente el tiempo de su fallecimiento, la región sufrió de la aridez o debilitó la precipitación del monzón. Así la causa para el abandono de la ciudad puede haber sido cambios del clima así como catástrofes, como sugerido por archivos magnéticos ambientales. Lothal está basado en un montículo que era un pantano de sal inundado por la marea.

Fuente: aquí

Otras urbes sindhis tomaron las rutas comerciales de Lothal, y mantuvieron vivas las relaciones con el Mediterráneo hasta la conquista persa de Darío I en 518 a.C.

Las historias que los marinos de Tarsis habían propagado por el Mediterráneo inspirarían a Platón para elaborar su narración sobre la Atlántida.

1. S. R. Rao (1985). Archaeological Survey of India. ed. Lothal. p. 11

La Tarsis bíblica en la costa del Valle del Indo

Ubicación del pavo real según National Geographic

porque el rey tenía en el mar naves de Tarsis con las de Hiram, y cada tres años llegaban las naves de Tarsis trayendo oro, plata, marfil, monos y pavones. (1 Reyes 10,22)

Este versículo bíblico se inserta en el contexto de la descripción de la visita de la reina de Saba a Jerusalén en tiempos del rey Salomón.

La mención a Tarsis y a los pormenores que a este nombre se le asocian, tales como el oro, la plata, el marfil, los monos, y los pavos reales, o las naves que cargadas de estos productos llegaban a Jerusalén cada tres años, constituyen todos ellos elementos que pudieran identificar algún lugar real, aunque el relato bíblico sobre la visita de Belkis a Jerusalén fuese en si mismo ficticio, del que era conocido en el Mediterráneo Oriental  por ser el origen de la importación comercial de esos productos.

Bajo este supuesto, cabría preguntarse de que zona podían provenir una naves que traían en sus bodegas oro, plata, marfil, monos…y pavos reales. Los pavones o pavos no son naturales de Europa, Africa, ni el Creciente Fértil asiático, lo son de ciertas regiones de Asia. Hay una variedad de pavo en lo profundo de las selvas africanas del Congo, pero que no tiene nada que ver con el pavo real asiático.

Alejandro Magno lo trajo al Mediterráneo a raíz de la expedición militar que le llevó hasta el Indo en la india (334 a.C – 323 a.C.), aunque Aristóteles (384 a.C – 322 a.C.) ya lo menciona en su “Investigación sobre los Animales”, una obra de historia natural donde establece una clasificación de los animales. Aristóteles lo conocía, aunque este animal era extremadamente raro de ver entonces en Grecia, y solo era su presencia debida a la excentricidad de algún acaudalado noble griego.

Lo cierto es que ya antes de Alejandro Magno, este exótico animal proveniente de la India era conocido en el Mediterráneo Oriental.

El libro veterotestamentario de 1 Reyes lo nombre en el capítulo 10 versículo 22, en relación a un lugar llamado Tarsis del que procedían unas naves cargadas de oro, plata, marfil, monos y pavos reales.

Lo primero que cabría preguntarse al respecto es ¿que lugar podían ser ese en el que se daban todos esos productos a la vez?..

Y lo segundo..¿por qué las naves cargadas de esos productos tardaban en venir un tiempo tan prolongado como tres años?..

La siguiente exposición está extraída de un enlace externo (Lothal), al que se puede acceder a través de la web de la Britannica Online Encyclopedia. Se puede visualizar el artículo con todas las fotos de Lothal en el enlace externo que aparece en la web:

Lothal (archaeological site, India) — Britannica Online Encyclopedia

INTRODUCCIÓN

Uno de los puestos más meridionales de la civilización del Indo, y sin duda uno de los ejemplos más interesantes de proyectación urbanística Harrapan, Lothal es de alrededor de 80 kilómetros de Ahmedabad.  El astillero lockgated único es quizás el mejor ejemplo de arquitectura marítima desde el mundo antiguo, y al río Sabarmati justo antes de su encuentro con el mar en el Golfo de Cambay.

La ciudadela es, obviamente, dividido en dos partes, una acrópolis, con sus propios baños pavimentadas, y una ciudad baja residenciales barrios más humildes, talleres coppersmithing, cobertizos y las fábricas de perlas. El conjunto se caracteriza por una excelente de drenaje sanitario.

Mapa de Lothal

El museo está repleto de hallazgos arqueológicos que ofrecen una visión de la época del valle del Indo. Lothal era un centro concentrador de la civilización del valle del Indo en que se movió por debajo de Sindh a la costa Saurashtra para establecer zonas comerciales. Rangpur y Lothal, tanto en torno a 75 kms al sur de Ahmadabad, estuvieron entre los primeros dos lugares en los que se descubrió la civilización del valle del Indo en la India.

EL SITIO

El mapa en el estudio arqueológico de la India, oficina, muestra las puntuaciones de Indus Valley sitios diseminados en todo el territorio de Gujarat, en su mayoría ocupan puestos cerca de los deltas, en las riberas de los ríos o cerca del mar coast.Around una docena de ellos fueron localizados a lo largo de el Golfo de Cambay, y existe evidencia de que ágata se extraía aquí durante el período. Si bien esto demuestra que la Harrapans tenía tendencias marítimas, dependía de las fuentes de agua para su supervivencia y navegaban ríos y el agua de mar para el comercio y la comunicación, ninguna de estas ciudades antiguas se convirtió en un importante puerto científica como Lothal. Para los turistas interesados ​​en la arqueología y las civilizaciones antiguas, Lothal es un lugar perfecto para tener una idea de la civilización del valle del Indo

Ciudad baja

No sólo es uno de los puestos más meridionales de la civilización más antigua del subcontinente, pero lo vi todas las fases de la cultura Harrapan incluyendo el período más maduro que la civilización había desaparecido de la actualidad Pakistán. Originalmente Lothal fue el lugar de la cultura Ware Rojo, llamado así por su cerámica micácea, hasta 2400 AC cuando el Harrapans llegó aquí desde el valle del Indo, en busca de tierras más fértiles y puertos potenciales. Poco a poco colonizado muchas áreas a lo largo del Golfo de Cambay, formando ciudadelas que incluyen la avanzada más austral del civlisation del valle del Indo, que abarcó una superficie mayor que las de la civilización del valle del Nilo en Egipto y el Éufrates y el Tigris río civilización en Sumeria.

Lothal desarrollado como el puerto más importante y un centro de la industria de la perla hasta el año 1900 aC, cuando la gran inundación como resultado de 300 años de declive. Sin embargo, la civilización sobrevivió aquí en los años 1600 y 1500, después de haber desaparecido de las provincias del norte, y el resultado es una alta madurez en la planificación urbana y una visión multa prevista por ruinas abandonadas menos. La vitalidad de la civilización en Lothal puede ser juzgado por las inundaciones 3, que dio lugar a la destrucción a gran escala, pero no frustraron las aspiraciones de los habitantes. En su lugar, violó las lagunas y reconstruido las estructuras importantes en las plataformas superiores. Por el contrario, después de las inundaciones de 2200 aC, la sección noroeste más allá del bazar se amplió aún más y se hicieron adiciones al palacio del gobernante y las casas comerciales.

Astillero en Lothal

Un muelle largo conectado el astillero en el almacén principal, que se encuentra sobre un pedestal de unos 3,5 metros por encima del suelo. La primera preocupación de los ingenieros Harrapan habría sido asegurar contra las inundaciones y las mareas, que había sido su perdición en Mohan Jo Daro y Harrappa. Toda la ciudad estaba situada en una parcela de terreno alto, elevándose desde las llanuras aluviales de Bhal, un muro se construyó para rodear la ciudad y se construyó una plataforma para el almacén donde los bienes fueron controlados y almacenados.

El almacén estaba dividida en 64 habitaciones de alrededor de 3 1/2 metros cuadrados cada una, onnected de 1,2 metros de ancho, pasajes y 12 de estos bloques cúbicos son visibles aún hoy en día. Los sellos fueron utilizados para Lable las importaciones y exportaciones de la base, y algunos de estos lables se han encontrado durante las excavaciones. Klin disparó ladrillos, que los Harrapans había aprendido de la experiencia no se vieron afectados por las mareas, fueron utilizados en la fabricación de conductos para proteger la carga. Al lado de la bodega, y también sobre un pedestal de altura, es la ciudad alta o acrópolis, que abarca 128×61 metros. El hogar de los gobernantes ya no es un gran palacio, pero los fundamentos muestran signos de haber sido ella una mansión de 2 o 3 pisos. Las habitaciones de la ciudad alta se construyeron, obviamente, para las clases dominantes, ya que tenían baños privados pavimentadas, y una extraordinaria red de desagües y piscinas proceso. La proximidad de la sede del poder al almacén, aseguró que el gobernante y su séquito pudieran inspeccionar las existencias fácilmente. Un taller de marfil en la acrópolis sugiere que los elefantes pueden haber sido domesticados para este fin.

EL MUELLE

La visión más dominante en Lothal es el astillero masivo, que ha hecho Lothal tan importante en el mapa arqueológico internacional. Abarcando un área de 37 metros de este a oeste y cerca de 22 metros de norte a sur, el muelle fue tal vez la mayor obra de arquitectura marítima antes del nacimiento de Cristo. Fue excavado además del río Sabarmati, que desde entonces ha cambiado de rumbo ligeramente, y mostró un estudio a fondo de las mareas, hydarualics y el efecto del agua de mar en los ladrillos. Naves podría compuerta en el extremo norte del muelle a través de un canal de entrada conectada a la desembocadura del río Sabarmati durante la marea alta, y el bloqueo de las puertas se cerraron por lo que el nivel del agua podría aumentar lo suficiente para que floten.

Astillero en el verano

Un canal de entrada 1,7 meteres encima del nivel del fondo del tanque 4,26 metros de profundidad, el agua permite el escape del exceso, mientras que otras entradas prevenir la sedimentación del tanque y la erosión de los bancos. de que el barco había cargado o descargado su carga, las puertas se abrieron para ellos volver a las aguas marinas árabes del Golfo de Cambay. Arqueológico hallazgos de las excavaciones ratificar el comercio con Egipto y el conocimiento Sumeria.The hidráulico de los Harrapans se puede juzgar por el hecho de que los barcos puedan atracar en Lothal en la década de 1850 y en 1942 la madera fue traída de Baruch a Saragwala cerca.  Se dice que el astillero podría entonces sostener 30 barcos de 60 toneladas cada una, o viceversa una carga comparable a la de los muelles modernas Vishakapatnam!

Lower Town

Desde el basamento de la Acrópolis, que se encuentra a corta distancia de la ciudad baja, que contiene un área comercial y residencial. Las calles principales que conducían de norte a sur, estaban flanqueadas por tiendas comerciales, viviendas y talleres de artesanos, mientras que las calles que van de este a oeste condujo a las zonas residenciales con calles que permiten el acceso a las viviendas individuales. Las fábricas de talones, situado en la calle 8 de la zona comercial y 5 ª calle de la zona residencial cumplen, constituyeron la principal industria de las Harrapans que optaron por slected la región del Golfo de Cambay debido a su riqueza de ágata y otras piedras semi preciosas. La fábrica compuesta de 11 habitaciones, que incluyen alojamiento del trabajador, almacén y sala de guardia de, en torno a un patio.

Acrópolis, ciudad alta, Lothal

La máquina de fabricación de collares principal era una doble klin cámaras, hecho de ladrillos de barro de yeso, que fue utilizado para el calentamiento de las piedras usadas para hacer los granos, y los fuelles ayudó a aumentar las temperaturas dentro. Lothal era especialmente famoso por sus microesferas hechas por molienda de los materiales, rodar en una cadena, hornear sólido y finalmente serrar el rollo en las formas requeridas y tamaños. Neclaces únicos fueron hechos con microesferas de oro, y algunos que son tan poco como 0,25 mm de diámetro, son testimonio de la ciencia de la perla fabricación perfeccionada por la civilización del valle del Indo, que no ha sido superado por los artesanos en el principal centro de producción de grano en Cambay incluso hoy en día. Las clases medias que no podían permitirse el oro, se contentaron con alambres de cobre dorado, y los grupos de bajos ingresos usaban adornos hechos con conchas y arcilla.

Al lado de las bolas lapideries es el taller de caldereros, identificado por su horno, forrada con ladrillos.Se encontró que estar bien equipado con herramientas requeridas tales como un yunque, cincel de cobre y crusibles arcilla. Los nichos en las paredes del taller fueron, probablemente, donde el calderero mantenido lámparas para iluminar el taller.  En Lothal, smihs metal usado casi el 100% de cobre puro importado de Oriente Medio, aleado con el estaño para hacer puntas de flecha, lanzas, anzuelos, herramientas y adornos. También sabían cómo hacer bronces de pájaros y bailarinas.

Ciudad alta

Un altar de fuego indica que Harrapans adoraban al fuego de Dios, y es bien sabido que venera al Dios del mar. Pero la industria de especial interés en Lothal es la cerámica, que incluía vasijas pintadas con hermosos ciervos, toros, vacas, caballos, pájaros sentados y más, terra cotta juguetes y figuritas. Dos estilos de la cerámica se han descubierto en Lothal-el taco manejado cuenco convexo y el pequeño frasco quema bordes.

Mientras que la pintura utensilios, los Harrapans comenzó con patrones horizontales y verticle, en la que se añaden los patrones geometirc y no geométrica. Pavos reales y diseños florales en negro sobre rojo o marrón en piel de ante-superficies eran motivos populares. Toy carretas de bueyes muestran una marcada similitud con la nuestra en términos de relaciones y proporciones. Los demás juguetes incluidos los animales que podían moverse sobre ruedas. Los sellos son otra parte importante del estilo de vida Harrapan, y además de los que tienen anillos de cobre utilizados como lables en el almacén para authenciate contenido o certificar el pago de impuestos, había otros de importancia religiosa y comercial. Escribir y graffitti en las juntas y terra cotta pictografías combinados, figuras especialmente faunísticos, con fonemas. Los artistas de Lothal desarrolló un estilo basado en el realismo, y mostró los animales en su hábitat natural.

Pero quizás el aspecto más singular de la planificación durante la civilización del valle del Indo era el sistema de drenaje sanitario subterráneo. El colector principal, a 1,5 metros de profundidad y 91 cm de ancho, conectando a muchos alcantarillas norte-sur y este-oeste, fue hecha de ladrillos que fueron pulidas y unidos juntos con tanta pericia que apenas un pelo podría pasar a través de las conexiones. Este experto en albañilería mantiene el alcantarillado hermético, y las gotas a intervalos regulares actuó como un dispositivo de limpieza automático. Una pantalla de madera al final de los desagües, lo que frenó los residuos sólidos, y los liqiuds entrado en una piscina de acceso hecha de ladrillos radiales.  Túneles lleva los líquidos de desecho en la chanel principal que conecta el astillero con el estuario del río. Las casas de comuneros tenían baños y drenajes que vacían en frascos soakage undergound. Un cementerio está situado en el extremo occidental de la muralla Periferal.

EL MUSEO

Al oeste de las excavaciones arhcaelogical es el museo de sitio, donde los planes, yeso de los modelos de paris y pinturas han sido realizadas por arqueólogos en un intento de reconstruir lo que Lothal debe haber sido como hace 4000 años. Las vitrinas contienen espejos de bronce y de cobre, y una variedad de objetos hechos de piedra, sílex, concha y hueso. Las cerámicas perforadas y pintadas, carritos de juguete de bueyes, perlas y joyas son algunos de los aspectos más destacados del museo.

Almacenes

Pero quizás la característica más singular de la civilización del valle del Indo adentroCaracterísticas generales y Lothal en particular, fue la uniformidad de pesos y medidas, a pesar de la vasta área bajo la cultura Harrapan. Los ladrillos se encontraban en una relación perfecta de 100x50x25, y el sistema decimal se utilizó incluso en aquellos tiempos para la anchura. Wieghts se basa en unidades de 0,05, 0,1, 1,2, 5, 10, 20, 50, 100, 200 y 500, con cada unidad de peso de aproximadamente 28 gramos, de forma similar a la oz Inglés o uncia griego, y objetos más pequeños se wieghed en proporciones similares con las unidades de 0.871. El museo también muestra las importaciones como las focas de Bahrein, terra cotta de figuras y objetos de Sumeria Egipto. Las principales exportaciones eran perlas, marfil y conchas.

Una de las mayores controversias furiosas hoy entre varios grupos arqueológicos es el origen de los Harrapans.  Mientras que la vieja escuela de pensamiento, sintió la civilización del valle del Indo era una cultura Dravadian o atlest pre-Aryan, obligó a desalojar a los invasores arios, un número de punto arqueólogos modernos a las similitudes entre los estilos de vida y las escrituras de los Harrapans con los de la arios védicos. Eran las habitaciones pequeñas de la evidencia Lothal, de la estatura relativamente baja de las comunidades Dravid, o el resultado de la menor superficie disponible para el desarrollo de Lothal por encima de la marea alta y el nivel de inundación?.

Y si vamos a mirar sánscrito y las escrituras védicas, como parte de la cultura aria, entonces no es factible suponer que se establecieron en un municipio como Lothal y no nómadas viajando en busca de pastos? La rabia preguntas sobre y podemos sino diseñar nuestro propio hipótesis. Esto es lo que hace que las antiguas ruinas de Lothal, tan plana y poco impresionante para el visitante normal, interesantes para el viajero intelectual. Este no es un lugar para buscar tallas exquisitas, impresionantes fortificaciones y muros pintados al fresco, pero un lugar que te transporta a una época, hace 4500 años, cuando la vida no era tan alejada de la nuestra.

Con el estudio arqueológico de la India planea un museo y un complejo turístico en Dhoravira en Kutch, un sitio de importancia Indus y de magnitud considerable, Gujarat pronto podría tener un circuito del valle del Indo vale la pena desarrollar.