Abriendo los símbolos y los grados 13 y 33 de la masonería

El asunto está en aquello en que centramos nuestra atención. Los números 33 o 13 no significan nada, solo son el velo que oculta un simbolismo. La atención debe fijarse entonces en aquello que se entrevé hay tras el velo, no en el velo mismo

Washington como Zeus Olímpico
Washington como Zeus Olímpico

En un principio el símbolo masónico por excelencia se componía solo de la “Escuadra” y el “Compás”, no tenía la “G”.

La simbología del “Compás” tiene fundamento solar, y fue tomada del Sol Egipcio:

solegipcio

El Sol se simboliza en el circulito que hay sobre las patas del “Compás”, y en sus propias patas, que alegorizaban los rayos solares. La “Escuadra” y el “Compás” siempre han simbolizado dos aspectos solares  de lo que en la masonería se denomina Gran Arquitecto del Universo.

Fue posteriormente cuando se añadió la “G” como tercer aspecto solar, que hasta ese momento estaba asociado al símbolo del “Compás”, es decir, el significado de “G” que luego explicaré, se incluía dentro de la representación de ese “Compás”, hasta que se disoció de este.

Cuando queda definitivamente conformado el símbolo masón por excelencia:

Alegorizando el Templo de Solomon
Alegorizando el Templo de Solomon

Se distinguen tres símbolos que adquieren la forma alegórica de tres manifestaciones solares del Gran Arquitecto del Universo.

 La figura del “Compás” de la que ya dije que deriva del Sol Egipcio alude al concepto griego de “Omphalos” que significa “ombligo”. En Delfos, Zeus dejó una piedra llamada “Omphalos” que identificaba a este lugar como “el centro del mundo”, de ahí la razón de que se levantase en ese lugar el famoso “Oráculo de Delfos”, según la mitología griega.

A partir de este punto podemos ver cómo se va estableciendo una relación psíquica que va concatenando un concepto con otro hasta conformar el conjunto de lo que hoy en día es el símbolo de la masonería más conocido a nivel popular.

Podemos visualizar primero como es que las cosmogonías místicas cristianas medievales identificaban a Jerusalén, lugar de ubicación del “Templo de Solomon”, como el “centro espiritual del mundo”, y como la mística hindú hace  una identificación del Sol con el “Centro del Universo” ubicado en el ombligo cósmico a partir del cual el Brahman genera y expande toda la existencia.

Luego visualizamos como del círculo del “Compás” surge una primera pata que se apoya sobre un punto fijo para simbolizar el “Omphalos”, el centro cósmico espiritual, y como a partir de este punto fijo, el “Compás” extiende su segunda pata para dibujar alegóricamente el concepto de generación y expansión de toda la existencia.

Es por ello que el “Omphalos” y el Brahman del universo en la mente de los masones conforma el ombligo del mundo que se va a manifestar como mantra cósmico.

Desencriptando la simbología de la masonería

Los símbolos solo tienen el significado que sus creadores le quisieron otorgar cuando los elaboraron. La masonería se conforma de sociedades estúpidamente secretas y ocultistas.

Entre sus símbolos más conocidos están los de los números 33 y 13, y sobre todo el triple signo que conforma su emblema más famoso, el compuesto por la Escuadra, el Compás, y en medio de ambos la letra “G”.

El siguiente análisis descripta todos estos símbolos, contextualizándolos en parámetros psicológicos bastante simples.

La teórica incomprensibilidad de la simbología masónica solo es una ficción que los masones se han ocupado de airear como manifestación identitaria de su supuesta gran sabiduría espiritual y conocimiento de los secretos más profundos de la naturaleza.

Todo no más que un velo para esconder una ególatra fantochada..

Simbología del grado 33 en el Rito Escocés

El grado 33 alegoriza entre los masones a la serpiente como visualización arquetípica de los conocimientos más profundos accesibles a la inteligencia humana. Es aludida arquetípicamente en la columna vertebral del ser humano, la cual está conformada generalmente por 33 vertebras y tiene forma sinuosa, como de una serpiente que se desplaza.

La serpiente enroscada en una vara es el símbolo de la sabiduría, atribuida por los antiguos griegos a Asclepios, que a su vez es una personificación del arquitecto, medico, y sabio egipcio Imhotep, inventor de la primera pirámide, la Escalonada de Sakkara o del Faraón Zoser.

Imhotep fue el primer gran arquitecto universal, todo un símbolo para la masonería que le atribuye a este personaje un extraordinario conocimiento sobre los secretos de la naturaleza y la realidad de lo oculto. El grado 33 es por tanto una alusión al máximo grado de sabiduría dentro de la masonería según lo entiende el Ritual masónico Escocés, una alusión al maestro Imhotep, a través de su emblema como Asclepios, la serpiente enroscada en una vara, simbolizada en las 33 vertebras que conforman una columna vertebral humana.

Los griegos lo consideraban el dios de la medicina y poseedor del don de la curación, y de los secretos de las plantas y la naturaleza. Es por tanto manifestación de la Sabiduría espiritual, el conocimiento, y el don de la sanación.

Simbología del grado 13 en el Rito de York

En cuanto al otro número que implica el grado máximo en la masonería, el grado 13 según el Rito de York, su simbología hay que buscarla en el posicionamiento de Zeus por encima de las 12 divinidades que conformaban su cortejo en el panteón olímpico, una representación de la cual se puede observar en el  friso este del Partenón donde aparecen sentados en taburetes las doce divinidades olímpicas mientras Zeus lo hace sobre su trono.

Zeus se posiciona entonces como el dios número 13 en la simbología masónica, como alegoría del máximo grado de conocimiento y sabiduría espiritual dentro del Rito masónico de York.

El grado 13 se alegoriza también en la pirámide inacabada de 13 niveles de bloques coronada por el Gran Ojo que todo lo ve impresa en el reverso del billete de dólar estadounidense. El mismo George Washington tiene una estatua en la que aparece personificado como Zeus Olímpico en el Capitolio washingtoniano. (Ver imagen de cabecera)

La personificación del mito

El asunto está en aquello en que centramos nuestra atención. Los números 33 o 13 no significan nada, solo son el velo que oculta un simbolismo. La atención debe fijarse entonces en aquello que se entrevé hay tras el velo, no en el velo mismo.

Tanto los números 33 como el 13 se encuadran en el contexto de los rituales masónicos Escocés y de York respectivamente, y ambos aluden al grado supremo alcanzable por los maestres pertenecientes a cada Rito. Podemos comenzar entonces por definir que un rito es en antropología la celebración de un mito, por lo que se hace necesario conocer cual es ese mito que sustancia el ritual. A continuación se debe comprender que de la celebración de ese mito se puede inferir una personificación del mismo.

Los masones creen en un Principio Creador al que denominan “Gran Arquitecto del Universo”. Los grados supremos de sus ritos principales, el 33 y el 13, deben estar pues relacionados con arquetipos del gran constructor.

Imhotep como inventor y constructor de la primera pirámide y Zeus como el ordenante de la construcción de las mansiones del Olimpo constituyen el arquetipo del mito, el cual resulta personificado en aquellas personas que entre los masones acceden a los grados supremos de sus jerarquías dentro de los ritos Escocés y de York, respectivamente el “grado 33” y el “grado 13”.

Cualquiera de las personas que acceden a estos grados se sienten los depositarios de los mayores niveles de conocimiento, sabiduría espiritual, y del don de la sanación de las almas. Están por otro lado al servicio de su “Gran Arquitecto del Universo” en su misión redentora de terminar una obra inacabada, perfectamente visualizada en la pirámide de 13 niveles coronada por el Gran Ojo dibujada en el reverso del dólar estadounidense, como ya se ha mencionado.

Simbología de la G

En la psicología masónica la Luz se identifica con el concepto de “iluminación espiritual”, de la salida de las tinieblas de la ignorancia, es por ello que la “G” alegoriza esa luz. En la intención del masón está pues el adquirir lo alegorizado en “G”, conocimiento iniciático alegorizado en la luz del Sol.

El conocimiento es como una melodía cósmica..

Las siete notas musicales derivan del primer verso del Himno a San Juan Bautista, escrito por Pablo el Diácono en el siglo VIII. La anotación musical anglosajona comienza por la nota “la”, tenemos entonces que: A = la, B = si, C = do, D = re, E = mi, F = fa, G = sol. En latín se llamaba Sol a la divinidad que representaba este astro.

G = Sol..

En el primer verso del Himno a San Juan Bautista, “Sol” simboliza la frase “Solve polluti” en latín, que en castellano se traduce como “perdona la falta”..

La “G” masónica simboliza el deseo del masón de obtener “conocimiento iniciático”, deseo que este alegoriza en la “Luz del Sol” representada por esa letra como nota musical “Sol”. Para ello el masón pide al Gran Arquitecto del Universo que le perdone su falta..”Solve polutti”..

“G” es el “Sol Invictus” que se alegoriza en la renacida luz del Sol que comienza a imponerse sobre las tinieblas. Es el “Sol Invictus” cuya luminosidad ilumina el entendimiento del masón a través del conocimiento iniciático para de esta manera llevarle de las tinieblas de la ignorancia a la luz del conocimiento.

“G” es como la “Salida del alma a la luz del día” cuyo camino se indica en las fórmulas de invocación contenidas en el traducido como“Libro egipcio de los muertos”..

“Perdona mi falta y otórgame conocimiento iniciático” = G

La G es uno de los tres símbolos del emblema masónico que además conforman el Compás y la Escuadra.

¿Qué relación tiene este símbolo masónico con el “Templo de Solomon”?

Si “G” es el “Sol Invictus” que otorga conocimiento iniciático y hace salir mediante la melódica luminosidad de este al masón de las tinieblas de la ignorancia para posicionarse en la luz del conocimiento..¿que alegorizan entonces la Escuadra y el Compás que conforman este signo?..

En principio decir que los tres símbolos que lo construyen son tres manifestaciones solares del Gran Arquitecto del Universo. Esta triple construcción alegórica alude al Templo de Solomon..Templo de Sol-Om-On.

Templo de Sol (G) – Om (Brahman como Principio de lo Absoluto) – On (dios solar egipcio). Un concepto latino, uno sánscrito, y otro copto antiguo.

La concepción de On como divinidad solar egipcia la toman los masones de dos pasajes del Génesis contenida en la historia de José (Génesis 41:45 y Génesis 41:50). “On” Es el nombre egipcio de la ciudad santa de Heliópolis (la ciudad del dios Sol).

Los ideólogos masones que alegorizaron esta simbología de la triple manifestación solar del Gran Arquitecto del Universo consideraron que el “On” del Génesis era una contracción del dios egipcio Amón, “El Oculto”, que llegó a fusionarse con el dios solar por excelencia, “Ra”, llegando a ser conocido durante el Imperio nuevo como “Amón-Ra.

“El templo de Solomon” es la representación de la triple manifestación solar del Gran Arquitecto del Universo, ”El Templo de Sol(G)-Om(Brahman)-On(Amón-Ra en primera instancia)”.

Simbología del Compás y la Escuadra

El compás alude a un principio aritmético procedente del pensamiento hindú, relativo a la visualización de la polarización de la unidad como “Generadora” del universo (Om).

La escuadra es un símbolo de Maat (hija de Amón-Ra, On), divinidad egipcia que alegorizaba la armonía y el equilibrio cósmico, así como las exigencias morales que se han de sustentar en ese ese equilibrio y armonía cósmica. Es hija de Amón-Ra, el Demiurgo, que no genera, pero si impele al Universo a moverse. Maat, su hija, hace que ese movimiento cósmico se realice en equilibrio y armonía..

Tenemos entonces:

  • “G” (Sol, Sol Invictus – en su vertiente de “iluminadora” del entendimiento del masón)
  • “Compás” (Om, Brahman – en su vertiente de “generador” del universo)
  • “Escuadra” (On, Maat – en su vertiente de impulsora del sostenimiento en equilibrio del universo)

Sol-Om-On = Iluminación-Generación-Armonía =  G-Compás-Escuadra = Templo de Solomon.

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo

Maat es la “Hija de On”, la hija de esa personificación solar del Gran Arquitecto del Universo. Maat, la “Hija de On”, se alegoriza en la escuadra, símbolo de la armonía y equilibrio del orden cósmico. La personificación solar de “On” se equipara entonces al concepto de “Hijo” en esta alegoría masónica de la Unidad Cósmica.

Tenemos entonces:

El Padre o Sol Invictus (G-Sol)

  • El Espíritu Santo o Brahman (Compás-Om)
  • El Hijo o Maat (Escuadra-On)

Hay que tener en cuenta que la masonería surgió en un entorno cristiano europeo. Conceptos masónicos como:

El Templo de Sol-om-on

  1. El triple signo masón de la G, el compás, y la escuadra
  2. El Sol Invictus, el Brahman y el Maat
  3. El Padre, el Espíritu Santo y el Hijo
  4. El Sol, el Om y el On
  5. Las tres personificaciones solares del Gran Arquitecto del Universo
  6. Los Tres Constructores Primordiales

No son en realidad más que diferentes formas de la Trinidad cristiana.

La armonía y el equilibrio cósmico representado por Maat a través del símbolo de la Escuadra se manifiesta en la vida humana como reflejo del concepto de Justicia .

De tal modo que Iluminación (G-Sol), Generación (Compás-Om) y Armonía (Escuadra-On), pasan a ser también ante el masón: Iluminación (G-Sol), Generación (Compás-Om) y Justicia (Escuadra-On).

Sol-Om-On como acorde musical cósmico

La simbología masónica de la G, la Escuadra y el Compás representan entonces el nombre de Solomon.

  • G, Sol Invictus – Sol
  • Escuadra, Brahman – Om
  • Compás, Maat – On

Pero este nombre está compuesto por sonidos musicales: Sol, Om (mantra dhármico que simboliza a Brahman) y On (sonido en búsqueda de la armonía cósmica representada por Maat).

No se conoce la escala de anotación musical del antiguo Egipto, pero si que esta tenía que ver con la diosa Maat, por su representación de la armonía cósmica. “On” simboliza entonces una anotación musical egipcia que representa la búsqueda de la armonía con el cosmos.

Tenemos así que este ingenioso símbolo masónico se compone en realidad de tres anotaciones musicales: Sol-Om-On, constituyendo entonces la representación alegórica de una melodía cósmica.

Musicalmente el símbolo masónico de Sol-Om-On constituye una Tríada, tres notas musicales superpuestas armónicamente que conforman un acorde. La “G”, el “Compás” y la “Escuadra” conforman entonces un acorde musical de tres notas.

Iluminación-Generación-Armonía/Justicia..el acorde musical cósmico de tres notas que alegoriza la unión del ser humano con el Gran Arquitecto del Universo.

Anuncios

Alegorías coránicas

El ser humano desciende a la existencia cuando en nuestra mente se dispersan estas facultades y a consecuencia de ello son percibidas como si en realidad estos conceptos se refiriesen a entidades dispersas..por un lado Adam, por otro los malaika, por otro Iblis, y por el otro los yunun

alegorías

La Revelación coránica relata el acontecimiento que precedió a la creación del ser humano por Allah mediante la utilización de cuatro conceptos alegóricos que van a interactuar entre ellos.

Adam, Iblis, los yunun y los malaika, han pasado a formar parte en la psicología religiosa islámica, al igual que en la judía o cristiana a través de los conceptos de Adán, Satán y los ángeles, de entidades individualizadas y con personalidad propia a la vez que distintiva de cada uno ellos.

Pero esta percepción fuertemente interiorizada y arraigada en la percepción psicológica de creyentes y no creyentes se contrapone con la idea de considerar que el relato coránico lo que en realidad narra es una historia psíquica del ser humano, a través de inclinaciones latentes que son extrapoladas del cuerpo físico para adquirir personificación individualizada en forma de alegorías representadas por conceptos antropomórficos o pseudo-antropomórficos fácilmente asimilables para  la mente del  receptor del mensaje.

Sería entonces que ante la naturaleza humana tanto Adam como Iblis, los yunun o los malaika, no serían en realidad entidades individualizadas, sino estados psíquicos diferenciados que latentes conformarían todos ellos la naturaleza que en el Corán los autores o el autor humano o divino de este le atribuyen al ser humano.

Adam, Iblis, yunun, y los malaika, confluyen así en el ser humano como prototipo de ente psíquicamente complejo, por lo que todos tenemos un Adam, un Iblis, unos yunun, o unos malaika en nuestra naturaleza..pero parece ser que esto no lo percibimos así, pues el relato coránico, así como el judeo-cristiano, nos ha engañado hasta el punto de percibir en dispersión lo que realmente solo es unidad.

¿Por qué los malaika no pueden nombrar todas las cosas como si puede Adam?

En la prexistencia persiste el estado de tawhid de las facultades del Adam (consciencia en estado puro),  del malaika (intenciones puras o la completa sumisión a Allah), Iblis (intención impura), y yunun (velos mentales que ocultan la realidad).

El ser humano desciende a la existencia cuando en nuestra mente se dispersan estas facultades y a consecuencia de ello son percibidas como si en realidad estos conceptos se refiriesen a entidades dispersas..por un lado Adam, por otro los malaika, por otro Iblis, y por el otro los yunun.

Pero Adam, malaika, Iblis o los yunun son solo facultades presentes todas ellas en la naturaleza del ser humano.

El Corán explica con una alegoría magistral lo que significa la epifanía de Allah respecto a la capacidad de percepción del ser humano..

Y enseñó a Adán los nombres de todas las cosas; luego se las mostró a los ángeles y les dijo: “Decidme los nombres de estas cosas, si es verdad lo que decís.” (Corán 2:31)

Cuando el ser creado del barro desciende a la existencia, Allah le enseña “los nombres de todas las cosas”; estos nombres alegorizan la consciencia que se abre para poder percibir la dispersión mental que preside el mundo del dunia..los malaika no pueden percibirlo porque solo pueden percibir a Allah en estado de tawhid, puesto que al alegorizar los malaika la intención en estado puro, significa que esta no conforma la intención que depende de la voluntad humana, sino aquella intención que depende totalmente de la guía de Allah..

La epifanía de Allah conforma entonces “los nombres” que este le enseña a Adam, o sea, los distintos elementos de la Creación que nuestra consciencia percibe en situación de dispersión desde el momento mismo en que, en estado de pureza, nacemos al abandonar el seno materno, dispersión que nuestro malak no pueden percibir porque la intención pura solo es capaz de sentir a Allah en tawhid..no puede esta percibir la Creación en elementos separados, “los nombres”, porque nunca ha abandonado en realidad “el ajira”..

La negación de Iblis a postrarse ante Adam

El nombre de Iblis, sinónimo de Satán según la tradición islámica, aparece nueve veces nombrado en el Corán. Lo hace en el contexto de ocho textos, en uno de ellos se le cita en dos ocasiones, de los cuales en siete su nombre está ligado directamente al relato de la creación de Adán recogido en el Corán.    

Veamos cuales son esos ocho textos coránicos en los que se le cita nueve veces:

 Y cuando dijimos a los ángeles: “¡Postraos ante Adán!” –se postraron todos, excepto Iblis, que se negó y se mostró arrogante: y así se convirtió en uno de los que niegan la verdad. (Corán 2:34)

Y, ciertamente, os hemos creado y luego os dimos forma; y luego dijimos a los ángeles: “¡Postraos ante Adán!” –y se postraron [todos] excepto Iblis, que no fue de los que se postraron. (Corán 7:11)

Entonces, los ángeles se postraron todos juntos, (30) excepto Iblís que rehusó ser de los que se postraron. (31) (Corán 15:30-31)

Y, HE AHÍ, que dijimos a los ángeles: “Postraos ante Adán” –y se postraron todos excepto Iblís.Dijo: “¿Es que voy a postrarme ante quien has creado de barro?” (Corán 17:61)

 Y [recuerda que] cuando dijimos a los ángeles: “Postraos ante Adán,” se postraron todos, excepto Iblís: él [también] era uno de esos seres invisibles, pero se rebeló contra la orden de su Sustentador. ¿Vais, pues, a tomarle a él y a sus secuaces por señores [vuestros] en vez de a Mí, cuando son enemigos vuestros? ¡Mal canje hacen los malhechores! (Corán 18:50)

 Pues [así fue:] cuando dijimos a los ángeles: “¡Postraos ante Adán!” –se postraron todos, excepto Iblís, que se negó [a hacerlo]; (Corán 20:116)

[Pues,] he ahí, que tu Sustentador dijo a los ángeles: “¡Ciertamente, voy a crear un ser humano de arcilla; (71) y cuando lo haya formado por completo y haya insuflado en él [algo] de Mi espíritu, caed postrados ante él!” (72) Entonces, los ángeles se postraron todos juntos, (73) excepto Iblís, que se mostró arrogante, y se convirtió [así] en uno de los que niegan la verdad. (74) Dios] dijo: “¡Oh Iblís! ¿Qué te ha impedido postrarte ante ese [ser] que he creado con Mis manos? ¿Eres demasiado orgulloso [como para inclinarte ante otro ser creado], o eres de los que se creen superiores [a todos]?” (75) (Corán 38:71-75)

La característica más notoria de estas ocho ocasiones en las que se cita a Iblis, es que en la antropología coránica se le hace interactuar con Adam, exactamente en el sentido de manifestar su negativa a postrarse ante el (Adam) cuando Allah les ordena a los ángeles hacerlo.

Solo en una ocasión Iblis es citado sin la alusión directa a su negativa a postrarse ante Adam:

y serán preguntados: “¿Dónde está ahora todo lo que solíais adorar (92) en vez de Dios? ¿Pueden esos [objetos o seres] auxiliaros o auxiliarse a sí mismos?” (93) Serán entonces arrojados al infierno –ellos y también todos los [demás] descarriados, (94) y las huestes de Iblís –todos juntos. (Corán 26:92-95)

En esta única ocasión en la que citando a Iblis el Corán no alude a su negativa a postrarse ante Adán, podemos observar como el contexto se enmarca sin embargo en el de la adoración a dios, en este caso para referirles al hecho de que Iblis adora precisamente  a algo que no es dios, de ahí la razón de la condena de sus huestes al infierno..

Del relato creacionista de Adam plasmado en el Corán, las interpretaciones tradiciones elaborados por los musulmanes han entendido mayoritariamente que las referencias a los ángeles, los yunun, Adam, e Iblis, han de ser entendidas en el sentido de concebirlos como seres de personalidad y esencia individualizada los unos respecto de los otros.

La dispersión mental ha presidido históricamente la comprensión psicológica que los musulmanes han tenido acerca de la naturaleza de Adam, Iblis, ángeles y yunun. Pero la comprensión teniendo en cuenta el principio del tawhid emanado de la antropología coránica, permite una relaboración mental de esa comprensión.

Desde esta perspectiva psicológica derivada del tawhid, el acontecimiento de la postración de los ángeles ante Adam y la negativa de Iblis a hacerlo, se entiende como una alegoría que transcurre toda ella en el seno mismo de la naturaleza del ser humano creado por dios.

Angeles, yunun, Adam, e Iblis, conforman por tanto la naturaleza humana.

Desde la perspectiva de esta comprensión en estado de tawhid, Adam sería una alegoría de la consciencia en estado puro, los ángeles representarían las intenciones puras que guían al ser humano hacia el encuentro con esa consciencia primordial que es Adam.

Esa guía de las intenciones puras (ángeles) equivaldrían en el lenguaje alegórico manifestado en el Corán al acto de postración (sumisión o islam) ante la consciencia en estado puro (Adam), es decir, ante la voluntad de Allah.

Postrarse ante Adam es la forma alegórica en que el relato coránico se refiere entonces al acto de mostrarse sumiso a la voluntad de dios, la cual se manifiesta precisamente en la consciencia pura con la cual fue creado el ser humano.

Los atributos del fuego

Esta consciencia pura relacionada con el concepto de fitra recogido por las tradiciones islámicas, tiene su plasmación en el concepto coránico de ahsan taqwim:

En verdad, creamos al hombre en la mejor constitución (ahsan taqwim) (Corán 95, 4)

Este concepto de ahsan taqwim revelado en el Corán es el que la tradición coránica conoce como fitra o naturaleza original del ser humano, naturaleza que le predispone a buscar la forma de reconocer a su creador.

En esta comprensión mental desde el tawhid del relato creacionista adamico, Iblis representa alegóricamente la intención impura que se manifiesta en actos contrarios a la voluntad de dios.

La postración de los ángeles ante Adam ocurre pues en el seno de la naturaleza humana, y la negativa de Iblis a postrarse ante el también.

 En cuanto a los yunun de los que se habla en el Corán, se nos dice en este:

Hemos creado de barro al hombre, de esa arcilla a que se da forma fácilmente (26). Antes de él habíamos creado ya los genios (yinns) de un fuego sutil (27). (Corán 15:26-27)

La Revelación coránica nos transmite la realidad de estos seres en la preexistencia cognitivizados a través de la noción del fuego.

El fuego se asimila en un primer nivel de entendimiento a un elemento de destrucción de la realidad, pero más allá de ese primer nivel, podemos inferir que lo que hace el fuego como elemento alegórico no es destruir la realidad..sino distorsionar la percepción que podamos tener de esta..

Es por lo tanto un elemento de ocultación de la misma.

El ser humano tan solo es capaz de desvelarse o velarse a si mismo la realidad de su creación través de la manifestación de su intención.

En la prexistencia, es la combinación en estado de tawhid de las facultades de Adam (consciencia en estado puro), intenciones puras (ángeles, o la completa sumisión a Allah), intención impura (Iblis), y velos mentales que ocultan la realidad (yunun).

Pero al aludir al barro con el que dios reviste a Adam (la consciencia pura), es está recreando alegóricamente la causa que hace posible la manifestación en estado de dispersión de aquellas facultades humanas que en la prexistencia están en estado de tawhid. La consecuencia de tal descenso a la realidad física repercute así en la distorsión de la comprensión a través del principio del tawhid.

Contexto psicológico del mito sobre la creación de Adam en la Biblia y el Corán

Una de las características de la mente humana es la de ser susceptible a la percepción del mundo causal, o lo que es lo mismo, a la racionalización de las causas primeras. En este sentido las elaboraciones cosmogónicas de los pueblos de la antigüedad siguen patrones psicológicos comunes porque para poder racionalizar ese mundo causal la mente humana tiende a buscar arquetipos de la naturaleza, ya que solo podían aspirar a explicar lo desconocido a partir de lo conocido.

La razón de haber visualizado el origen de todo el universo físico a partir de las Aguas Primordiales,  o de cualquier forma de vida a partir del agua en las cosmogonías religiosas y en los tratados científicos de la antigüedad, pudo deberse a que en el intento de racionalizar ese mundo causal los pensadores que creaban escuela pudieran fijarse en algo tan normal  como podía ser el propio nacimiento humano a partir del útero materno.

Siguiendo este esquema psicológico, no sería difícil imaginar como el medio acuoso en que se desarrolla la vida humana en el seno materno en forma de líquido amniótico, se hubiera posicionado ante la mente humana como el arquetipo natural del que habrían tomado el patrón para imaginar aquellas Aguas Primordiales como el elemento primigenio del que todo surgió, o para imaginar el agua como el elemento del que surgiría la vida.

En lo que respecta a las concepciones cosmogónicas que idealizan la creación del primer ser humano a partir del barro, el arquetipo natural que las idealizaría en el mundo causal habría residido en la capacidad creativa del hombre artesano, la cual se habría proyectado sobre la imagen de los dioses que enseñarían a los seres humanos el arte de moldear el barro. El aliento divino insuflado sobre el ser moldeado del barro acabaría por otorgarle vida a este.

Podemos visualizar así como el barro que reside en el fondo de las Aguas Primordiales en el mundo causal tiene su arquetipo en el mundo de los sentidos físicos en la vida humana que se está gestando en el seno del útero materno rodeado del líquido amniótico.

La vida humana en gestación equivaldría entonces al barro del que fue moldeado el ser humano, y el líquido amniótico en el que este se desarrolla a las Aguas Primordiales que constituyen el elemento donde nace la vida. La divinidad es desde tal perspectiva psicológica concebida como el artesano que va dando forma al barro que se gesta en el medio acuoso.

El barro es por tanto una alegoría del ser humano que se está formando en el seno del útero materno rodeado del líquido amniótico, mientras dios hace que vaya adquiriendo las características físicas predeterminadas como un artesano que va moldeando su obra a voluntad, dios que al insuflarle el aliento de vida, o sea, el efecto de su voluntad otorgadora de existencia, se convierte en la mente humana en el arquetipo del Principio Creador..

Los atributos del fuego o yunun son creados en la prexistencia, antes por tanto del descenso del ser humano a la existencia física a través del barro, de ahí la sentencia coránica revelada en Corán 15:26-27.

Los yunun conforman de tal manera  esos atributos ligados al fuego que nos hacen ocultarnos la realidad de nuestra naturaleza primordial (fitra), y olvidarnos así de nuestra procedencia del seno de Allah instigados por la acción dispersora de nuestra intención impura (Iblis).

Corán 18:50 se refiere a Iblis como “uno de los seres invisibles”..

¿Qué hay de invisible en nosotros que sea más importante ante dios que las intenciones reales que guían nuestros actos y de las cuales tan solo él es verdadero conocedor?..

Conclusión

La dispersión que percibimos en conceptos como Adam, Iblis, yunun o malaika, es un efecto de la naturaleza psíquica que desde los clanes de sapiens sapiens del Paleolítico nos impele a visualizar las sensaciones psíquicas que desde esos tiempos infinitos nos agobiaban a través de la dinámica mental de individualizarlas y corporizarlas, pues parece que así podemos intentar entenderlas mejor.

La religión constituye el paradigma de esta dinámica mental, y el relato coránico, así como también el judeo-cristiano, no es sino una expresión nítida de esta realidad psicológica que ha pasado a formar parte de nuestra ancestral memoria genética.

¿Por qué los malaika no pueden nombrar todas las cosas como si puede Adam?

Los malaika solo perciben a Allah en tawhid
Los malaika solo perciben a Allah en tawhid

Una alegoría sobre la percepción en dispersión que preside el mundo del dunia

En la prexistencia persiste el estado de tawhid de las facultades del Adam (consciencia en estado puro),  del malaika (intenciones puras o la completa sumisión a Allah), Iblis (intención impura), y yunun (velos mentales que ocultan la realidad).

El ser humano desciende a la existencia cuando en nuestra mente se dispersan estas facultades y a consecuencia de ello son percibidas como si en realidad estos conceptos se refiriesen a entidades dispersas..por un lado Adam, por otro los malaika, por otro Iblis, y por el otro los yunun.

Pero Adam, malaika, Iblis o los yunun son solo facultades presentes todas ellas en la naturaleza del ser humano. (1)

El Corán explica con una alegoría magistral lo que significa la epifanía de Allah respecto a la capacidad de percepción del ser humano..

Y enseñó a Adán los nombres de todas las cosas; luego se las mostró a los ángeles y les dijo: “Decidme los nombres de estas cosas, si es verdad lo que decís.” (Corán 2:31)

Cuando el ser creado del barro desciende a la existencia, Allah le enseña “los nombres de todas las cosas”; estos nombres alegorizan la consciencia que se abre para poder percibir la dispersión mental que preside el mundo del dunia..los malaika no pueden percibirlo porque solo pueden percibir a Allah en estado de tawhid, puesto que al alegorizar los malaika la intención en estado puro, significa que esta no conforma la intención que depende de la voluntad humana, sino aquella intención que depende totalmente de la guía de Allah..

La epifanía de Allah conforma entonces “los nombres” que este le enseña a Adam, o sea, los distintos elementos de la Creación que nuestra consciencia percibe en situación de dispersión desde el momento mismo en que, en estado de pureza, nacemos al abandonar el seno materno, dispersión que nuestro malak no pueden percibir porque la intención pura solo es capaz de sentir a Allah en tawhid..no puede esta percibir la Creación en elementos separados, “los nombres”, porque nunca ha abandonado en realidad “el ajira”..

Simbología masónica de la Escuadra y el Compás antes de la aparición de la G

En un principio el símbolo masónico por excelencia se componía solo de la Escuadra y el Compás.

La Escuadra siempre ha simbolizado “On” como aspecto solar del Gran Arquitecto del universo que señala a Maat como alegoría de la Armonía/Justicia.

Pero el Compás simbolizaba “Om” como aspecto solar de la Generación que señalaba a Brahman, y a la vez aludía al también al “Sol”, simbolizado este en el circulito que hay sobre las patas del Compás, y en sus propias patas, que alegorizaban los rayos del “Sol”.

Esta simbología solar del Compás fue tomada del Sol egipcio:

solegipcio

Posteriormente se añadió la “G” como tercer aspecto solar, viniendo entonces a disociarse este signo del Compás “Solom”, quedando entonces “Om” para el Compás, “Sol” para la “G”, y “On” para la Escuadra. (1)

La simbología de “Om”, el Compás-Brahman-Generación, como segunda forma de las tres manifestaciones solares del Gran Arquitecto del Universo alude también al concepto griego “Omphalos” que significa “ombligo”. En Delfos, Zeus dejó una piedra llamada “Omphalos” que identificaba a este lugar como “el centro del mundo”, de ahí la razón de que se levantase en ese lugar el famoso “Oráculo de Delfos”, según la mitología griega.

Las cosmogonías místicas cristianas medievales identificaban a Jerusalén, lugar de ubicación del “Templo de Solomon” como el “centro espiritual del mundo”.

La mística hindú hace una identificación del Sol con el centro del Universo ubicado en el ombligo cósmico a partir del cual el Brahman genera y expande toda la existencia.

“Om” es el Compás que apoya su pata con punta para alegorizar el “Omphalos”, el centro cósmico espiritual a partir del que se extiende su segunda pata para dibujar alegóricamente el concepto de generación y expansión de toda la existencia.

Es por ello que “Om” es el “Omphalos” y el Brahman del universo en la mente de los masones, es el ombligo del mundo que se manifiesta como mantra cósmico.

(1) Desencriptando la simbología de la masonería

Desencriptando la simbología de la masonería

Alegorizando el Templo de Solomon
Alegorizando el Templo de Solomon

Los símbolos solo tienen el significado que sus creadores le quisieron otorgar cuando los elaboraron. La masonería se conforma de sociedades estúpidamente secretas y ocultistas.

Entre sus símbolos más conocidos están los de los números 33 y 13, y sobre todo el triple signo que conforma su emblema más famoso, el compuesto por la Escuadra, el Compás, y en medio de ambos la letra “G”.

El siguiente análisis descripta todos estos símbolos, contextualizándolos en parámetros psicológicos bastante simples.

La teórica incomprensibilidad de la simbología masónica solo es una ficción que los masones se han ocupado de airear como manifestación identitaria de su supuesta gran sabiduría espiritual y conocimiento de los secretos más profundos de la naturaleza.

Todo no más que un velo para esconder una ególatra fantochada..

Simbología del grado 33 en el Rito Escocés

El grado 33 alegoriza entre los masones a la serpiente como visualización arquetípica de los conocimientos más profundos accesibles a la inteligencia humana. Es aludida arquetípicamente en la columna vertebral del ser humano, la cual está conformada generalmente por 33 vertebras y tiene forma sinuosa, como de una serpiente que se desplaza.

La serpiente enroscada en una vara es el símbolo de la sabiduría, atribuida por los antiguos griegos a Asclepios, que a su vez es una personificación del arquitecto, medico, y sabio egipcio Imhotep, inventor de la primera pirámide, la Escalonada de Sakkara o del Faraón Zoser.

Imhotep fue el primer gran arquitecto universal, todo un símbolo para la masonería que le atribuye a este personaje un extraordinario conocimiento sobre los secretos de la naturaleza y la realidad de lo oculto. El grado 33 es por tanto una alusión al máximo grado de sabiduría dentro de la masonería según lo entiende el Ritual masónico Escocés, una alusión al maestro Imhotep, a través de su emblema como Asclepios, la serpiente enroscada en una vara, simbolizada en las 33 vertebras que conforman una columna vertebral humana.

Los griegos lo consideraban el dios de la medicina y poseedor del don de la curación, y de los secretos de las plantas y la naturaleza. Es por tanto manifestación de la Sabiduría espiritual, el conocimiento, y el don de la sanación.

Simbología del grado 13 en el Rito de York

En cuanto al otro número que implica el grado máximo en la masonería, el grado 13 según el Rito de York, su simbología hay que buscarla en el posicionamiento de Zeus por encima de las 12 divinidades que conformaban su cortejo en el panteón olímpico, una representación de la cual se puede observar en el  friso este del Partenón donde aparecen sentados en taburetes las doce divinidades olímpicas mientras Zeus lo hace sobre su trono.

Zeus se posiciona entonces como el dios número 13 en la simbología masónica, como alegoría del máximo grado de conocimiento y sabiduría espiritual dentro del Rito masónico de York

El grado 13 se alegoriza también en la pirámide inacabada de 13 niveles de bloques coronada por el Gran Ojo que todo lo ve impresa en el reverso del billete de dólar estadounidense. El mismo George Washington tiene una estatua en la que aparece personificado como Zeus Olímpico en el Capitolio washingtoniano.

Washington como Zeus Olímpico
Washington como Zeus Olímpico

La personificación del mito

El asunto está en aquello en que centramos nuestra atención. Los números 33 o 13 no significan nada, solo son el velo que oculta un simbolismo. La atención debe fijarse entonces en aquello que se entrevé hay tras el velo, no en el velo mismo.

Tanto los números 33 como el 13 se encuadran en el contexto de los rituales masónicos Escocés y de York respectivamente, y ambos aluden al grado supremo alcanzable por los maestres pertenecientes a cada Rito. Podemos comenzar entonces por definir que un rito es en antropología la celebración de un mito, por lo que se hace necesario conocer cual es ese mito que sustancia el ritual. A continuación se debe comprender que de la celebración de ese mito se puede inferir una personificación del mismo.

Los masones creen en un Principio Creador al que denominan “Gran Arquitecto del Universo”. Los grados supremos de sus ritos principales, el 33 y el 13, deben estar pues relacionados con arquetipos del gran constructor.

Imhotep como inventor y constructor de la primera pirámide y Zeus como el ordenante de la construcción de las mansiones del Olimpo constituyen el arquetipo del mito, el cual resulta personificado en aquellas personas que entre los masones acceden a los grados supremos de sus jerarquías dentro de los ritos Escocés y de York, respectivamente el “grado 33” y el “grado 13”.

Cualquiera de las personas que acceden a estos grados se sienten los depositarios de los mayores niveles de conocimiento, sabiduría espiritual, y del don de la sanación de las almas. Están por otro lado al servicio de su “Gran Arquitecto del Universo” en su misión redentora de terminar una obra inacabada, perfectamente visualizada en la pirámide de 13 niveles coronada por el Gran Ojo dibujada en el reverso del dólar estadounidense, como ya se ha mencionado.

Simbología de la G

En la psicología masónica la Luz se identifica con el concepto de “iluminación espiritual”, de la salida de las tinieblas de la ignorancia, es por ello que la “G” alegoriza esa luz. En la intención del masón está pues el adquirir lo alegorizado en “G”, conocimiento iniciático alegorizado en la luz del Sol.

El conocimiento es como una melodía cósmica..

Las siete notas musicales derivan del primer verso del Himno a San Juan Bautista, escrito por Pablo el Diácono en el siglo VIII. La anotación musical anglosajona comienza por la nota “la”, tenemos entonces que: A = la, B = si, C = do, D = re, E = mi, F = fa, G = sol. En latín se llamaba Sol a la divinidad que representaba este astro.

G = Sol..

En el primer verso del Himno a San Juan Bautista, “Sol” simboliza la frase “Solve polluti” en latín, que en castellano se traduce como “perdona la falta”..

La “G” masónica simboliza el deseo del masón de obtener “conocimiento iniciático”, deseo que este alegoriza en la “Luz del Sol” representada por esa letra como nota musical “Sol”. Para ello el masón pide al Gran Arquitecto del Universo que le perdone su falta..”Solve polutti”..

“G” es el “Sol Invictus” que se alegoriza en la renacida luz del Sol que comienza a imponerse sobre las tinieblas. Es el “Sol Invictus” cuya luminosidad ilumina el entendimiento del masón a través del conocimiento iniciático para de esta manera llevarle de las tinieblas de la ignorancia a la luz del conocimiento.

“G” es como la “Salida del alma a la luz del día” cuyo camino se indica en las fórmulas de invocación contenidas en el traducido como “Libro egipcio de los muertos”..

“Perdona mi falta y otórgame conocimiento iniciático” = G

La G es uno de los tres símbolos del emblema masónico que además conforman el Compás y la Escuadra.

¿Qué relación tiene este símbolo masónico con el “Templo de Solomon”?

Si “G” es el “Sol Invictus” que otorga conocimiento iniciático y hace salir mediante la melódica luminosidad de este al masón de las tinieblas de la ignorancia para posicionarse en la luz del conocimiento..¿que alegorizan entonces la Escuadra y el Compás que conforman este signo?..

En principio decir que los tres símbolos que lo construyen son tres manifestaciones solares del Gran Arquitecto del Universo. Esta triple construcción alegórica alude al Templo de Solomon..Templo de Sol-Om-On.

Templo de Sol (G) – Om (Brahman como Principio de lo Absoluto) – On (dios solar egipcio). Un concepto latino, uno sánscrito, y otro copto antiguo.

La concepción de On como divinidad solar egipcia la toman los masones de dos pasajes del Génesis contenida en la historia de José (Génesis 41:45 y Génesis 41:50). “On” Es el nombre egipcio de la ciudad santa de Heliópolis (la ciudad del dios Sol).

Los ideólogos masones que alegorizaron esta simbología de la triple manifestación solar del Gran Arquitecto del Universo consideraron que el “On” del Génesis era una contracción del dios egipcio Amón, “El Oculto”, que llegó a fusionarse con el dios solar por excelencia, “Ra”, llegando a ser conocido durante el Imperio nuevo como “Amón-Ra.

“El templo de Solomon” es la representación de la triple manifestación solar del Gran Arquitecto del Universo, ”El Templo de Sol(G)-Om(Brahman)-On(Amón-Ra en primera instancia)”.

Simbología del Compás y la Escuadra

El compás alude a un principio aritmético procedente del pensamiento hindú, relativo a la visualización de la polarización de la unidad como “Generadora” del universo (Om).

La escuadra es un símbolo de Maat (hija de Amón-Ra, On), divinidad egipcia que alegorizaba la armonía y el equilibrio cósmico, así como las exigencias morales que se han de sustentar en ese ese equilibrio y armonía cósmica. Es hija de Amón-Ra, el Demiurgo, que no genera, pero si impele al Universo a moverse. Maat, su hija, hace que ese movimiento cósmico se realice en equilibrio y armonía..

Tenemos entonces:

  • “G” (Sol, Sol Invictus – en su vertiente de “iluminadora” del entendimiento del masón)
  • “Compás” (Om, Brahman – en su vertiente de “generador” del universo)
  • “Escuadra” (On, Maat – en su vertiente de impulsora del sostenimiento en equilibrio del universo)

Sol-Om-On = Iluminación-Generación-Armonía =  G-Compás-Escuadra = Templo de Solomon.

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo

Maat es la “Hija de On”, la hija de esa personificación solar del Gran Arquitecto del Universo. Maat, la “Hija de On”, se alegoriza en la escuadra, símbolo de la armonía y equilibrio del orden cósmico. La personificación solar de “On” se equipara entonces al concepto de “Hijo” en esta alegoría masónica de la Unidad Cósmica.

Tenemos entonces:

  • El Padre o Sol Invictus (G-Sol)
  • El Espíritu Santo o Brahman (Compás-Om)
  • El Hijo o Maat (Escuadra-On)

Hay que tener en cuenta que la masonería surgió en un entorno cristiano europeo. Conceptos masónicos como:

  1. El Templo de Sol-om-on
  2. El triple signo masón de la G, el compás, y la escuadra
  3. El Sol Invictus, el Brahman y el Maat
  4. El Padre, el Espíritu Santo y el Hijo
  5. El Sol, el Om y el On
  6. Las tres personificaciones solares del Gran Arquitecto del Universo
  7. Los Tres Constructores Primordiales

No son en realidad más que diferentes formas de la Trinidad cristiana.

La armonía y el equilibrio cósmico representado por Maat a través del símbolo de la Escuadra se manifiesta en la vida humana como reflejo del concepto de Justicia .

De tal modo que Iluminación (G-Sol), Generación (Compás-Om) y Armonía (Escuadra-On), pasan a ser también ante el masón:

Iluminación (G-Sol), Generación (Compás-Om) y Justicia (Escuadra-On).

Sol-Om-On como acorde musical cósmico

La simbología masónica de la G, la Escuadra y el Compás representan entonces el nombre de Solomon.

  • G, Sol Invictus – Sol
  • Escuadra, Brahman – Om
  • Compás, Maat – On

Pero este nombre está compuesto por sonidos musicales: Sol, Om (mantra dhármico que simboliza a Brahman) y On (sonido en búsqueda de la armonía cósmica representada por Maat).

No se conoce la escala de anotación musical del antiguo Egipto, pero si que esta tenía que ver con la diosa Maat, por su representación de la armonía cósmica. “On” simboliza entonces una anotación musical egipcia que representa la búsqueda de la armonía con el cosmos.

Tenemos así que este ingenioso símbolo masónico se compone en realidad de tres anotaciones musicales: Sol-Om-On:

Este símbolo constituye entonces la representación alegórica de una melodía cósmica.

Musicalmente el símbolo masónico de Sol-Om-On constituye una Tríada, tres notas musicales superpuestas armónicamente que conforman un acorde. La “G”, el “Compás” y la “Escuadra” conforman entonces un acorde musical de tres notas.

Iluminación-Generación-Armonía/Justicia..el acorde musical cósmico de tres notas que alegoriza la unión del ser humano con el Gran Arquitecto del Universo.

¿Para qué tanto ocultismo y secretismo?.

Explicación de la alegoría del Adán creado del barro en la Biblia y el Corán

Líquido amniótico como arquetipo del agua de vida
Líquido amniótico como arquetipo del agua de vida

Contextualización psicológica del mito bíblico y coránico acerca de la creación de Adán

Una de las características de la mente humana es la de ser susceptible a la percepción del mundo causal, o lo que es lo mismo, a la racionalización de las causas primeras. En este sentido las elaboraciones cosmogónicas de los pueblos de la antigüedad siguen patrones psicológicos comunes porque para poder racionalizar ese mundo causal la mente humana tiende a buscar arquetipos de la naturaleza, ya que solo podían aspirar a explicar lo desconocido a partir de lo conocido.

La razón de haber visualizado el origen de todo el universo físico a partir de las Aguas Primordiales,  o de cualquier forma de vida a partir del agua en las cosmogonías religiosas y en los tratados científicos de la antigüedad, pudo deberse a que en el intento de racionalizar ese mundo causal los pensadores que creaban escuela pudieran fijarse en algo tan normal  como podía ser el propio nacimiento humano a partir del útero materno.

Siguiendo este esquema psicológico, no sería difícil imaginar como el medio acuoso en que se desarrolla la vida humana en el seno materno en forma de líquido amniótico, se hubiera posicionado ante la mente humana como el arquetipo natural del que habrían tomado el patrón para imaginar aquellas Aguas Primordiales como el elemento primigenio del que todo surgió, o para imaginar el agua como el elemento del que surgiría la vida.

En lo que respecta a las concepciones cosmogónicas que idealizan la creación del primer ser humano a partir del barro, el arquetipo natural que las idealizaría en el mundo causal habría residido en la capacidad creativa del hombre artesano, la cual se habría proyectado sobre la imagen de los dioses que enseñarían a los seres humanos el arte de moldear el barro. El aliento divino insuflado sobre el ser moldeado del barro acabaría por otorgarle vida a este.

Podemos visualizar así como el barro que reside en el fondo de las Aguas Primordiales en el mundo causal (1) tiene su arquetipo en el mundo de los sentidos físicos en la vida humana que se está gestando en el seno del útero materno rodeado del líquido amniótico.

La vida humana en gestación equivaldría entonces al barro del que fue moldeado el ser humano, y el líquido amniótico en el que este se desarrolla a las Aguas Primordiales que constituyen el elemento donde nace la vida. La divinidad es desde tal perspectiva psicológica concebida como el artesano que va dando forma al barro que se gesta en el medio acuoso.

El barro es por tanto una alegoría del ser humano que se está formando en el seno del útero materno rodeado del líquido amniótico, mientras dios hace que vaya adquiriendo las características físicas predeterminadas como un artesano que va moldeando su obra a voluntad, dios que al insuflarle el aliento de vida, o sea, el efecto de su voluntad otorgadora de existencia, se convierte en la mente humana en el arquetipo del Principio Creador..

(1) El Adán acadio y su incidencia en la configuración del dogma de la Trinidad

La negación de Iblis a postrarse ante Adán según la antropología coránica

El nombre de Iblis, sinónimo de Satán según la tradición islámica, aparece nueve veces nombrado en el Corán. Lo hace en el contexto de ocho textos, en uno de ellos se le cita en dos ocasiones, de los cuales en siete su nombre está ligado directamente al relato de la creación de Adán recogido en el Corán.                  

Veamos cuales son esos ocho textos coránicos en los que se le cita nueve veces:

Y cuando dijimos a los ángeles: “¡Postraos ante Adán!” –se postraron todos, excepto Iblis, que se negó y se mostró arrogante: y así se convirtió en uno de los que niegan la verdad. (Corán 2:34)

Y, ciertamente, os hemos creado y luego os dimos forma; y luego dijimos a los ángeles: “¡Postraos ante Adán!” –y se postraron [todos] excepto Iblis, que no fue de los que se postraron. (Corán 7:11)

Entonces, los ángeles se postraron todos juntos, (30) excepto Iblís que rehusó ser de los que se postraron. (31) (Corán 15:30-31)

Y, HE AHÍ, que dijimos a los ángeles: “Postraos ante Adán” –y se postraron todos excepto Iblís.Dijo: “¿Es que voy a postrarme ante quien has creado de barro?” (Corán 17:61)

Y [recuerda que] cuando dijimos a los ángeles: “Postraos ante Adán,” se postraron todos, excepto Iblís: él [también] era uno de esos seres invisibles, pero se rebeló contra la orden de su Sustentador. ¿Vais, pues, a tomarle a él y a sus secuaces por señores [vuestros] en vez de a Mí, cuando son enemigos vuestros? ¡Mal canje hacen los malhechores! (Corán 18:50)

Pues [así fue:] cuando dijimos a los ángeles: “¡Postraos ante Adán!” –se postraron todos, excepto Iblís, que se negó [a hacerlo]; (Corán 20:116)

[Pues,] he ahí, que tu Sustentador dijo a los ángeles: “¡Ciertamente, voy a crear un ser humano de arcilla; (71) y cuando lo haya formado por completo y haya insuflado en él [algo] de Mi espíritu, caed postrados ante él!” (72) Entonces, los ángeles se postraron todos juntos, (73) excepto Iblís, que se mostró arrogante, y se convirtió [así] en uno de los que niegan la verdad. (74) Dios] dijo: “¡Oh Iblís! ¿Qué te ha impedido postrarte ante ese [ser] que he creado con Mis manos? ¿Eres demasiado orgulloso [como para inclinarte ante otro ser creado], o eres de los que se creen superiores [a todos]?” (75) (Corán 38:71-75)

La característica más notoria de estas ocho ocasiones en las que se cita a Iblis, es que en la antropología coránica se le hace interactuar con Adán, exactamente en el sentido de manifestar su negativa a postrarse ante el (Adán) cuando Allah les ordena a los ángeles hacerlo.

Solo en una ocasión Iblis es citado sin la alusión directa a su negativa a postrarse ante Adán:

y serán preguntados: “¿Dónde está ahora todo lo que solíais adorar (92) en vez de Dios? ¿Pueden esos [objetos o seres] auxiliaros o auxiliarse a sí mismos?” (93) Serán entonces arrojados al infierno –ellos y también todos los [demás] descarriados, (94) y las huestes de Iblís –todos juntos. (Corán 26:92-95)

En esta única ocasión en la que citando a Iblis el Corán no alude a su negativa a postrarse ante Adán, podemos observar como el contexto se enmarca sin embargo en el de la adoración a dios, en este caso para referires al hecho de que Iblis adora precisamente  a algo que no es dios, de ahí la razón de la condena de sus huestes al infierno..

Del relato creacionista de Adán plasmado en el Corán, las interpretaciones tradiciones elaborados por los musulmanes han entendido mayoritariamente que las referencias a los ángeles, los yinns, Adán, e Iblis, han de ser entendidas en el sentido de concebirlos como seres de personalidad y esencia individualizada los unos respecto de los otros.

La dispersión mental ha presidido históricamente la comprensión psicológica que los musulmanes han tenido acerca de la naturaleza de Adán, Iblis, ángeles y yinns. Pero la comprensión teniendo en cuenta el principio del tawhid emanado de la antropología coránica, permite una relaboración mental de esa comprensión.

Desde esta perspectiva psicológica derivada del tawhid, el acontecimiento de la postración de los ángeles ante Adán y la negativa de Iblis a hacerlo, se entiende como una alegoría que transcurre toda ella en el seno mismo de la naturaleza del ser humano creado por dios.

Angeles, yinns, Adán, e Iblis, conforman por tanto la naturaleza humana.

Desde la perspectiva de esta comprensión en estado de tawhid, Adán sería una alegoría de la consciencia en estado puro, los ángeles representarían las intenciones puras que guían al ser humano hacia el encuentro con esa consciencia primordial que es Adán.

Esa guía de las intenciones puras (ángeles) equivaldrían en el lenguaje alegórico manifestado en el Corán al acto de postración (sumisión o islam) ante la consciencia en estado puro (Adán), es decir, ante la voluntad de Allah.

Postrarse ante Adán es la forma alegórica en que el relato coránico se refiere entonces al acto de mostrarse sumiso a la voluntad de dios, la cual se manifiesta precisamente en la consciencia pura con la cual fue creado el ser human

Los atributos del fuego

Esta consciencia pura relacionada con el concepto de fitra recogido por las tradiciones islámicas, tiene su plasmación en el concepto coránico de ahsan taqwim:

En verdad, creamos al hombre en la mejor constitución (ahsan taqwim) (Corán 95, 4)

Este concepto de ahsan taqwim revelado en el Corán es el que la tradición coránica conoce como fitra o naturaleza original del ser humano, naturaleza que le predispone a buscar la forma de reconocer a su creador.

En esta comprensión mental desde el tawhid del relato creacionista adánico, Iblis representa alegóricamente la intención impura que se manifiesta en actos contrarios a la voluntad de dios.

La postración de los ángeles ante Adán ocurre pues en el seno de la naturaleza humana, y la negativa de Iblis a postrarse ante el también.

En cuanto a los yinns de los que se habla en el Corán, se nos dice en este:

Hemos creado de barro al hombre, de esa arcilla a que se da forma fácilmente(26). Antes de él habíamos creado ya los genios (yinns) de un fuego sutil (27). (Corán 15:26-27)

La Revelación coránica nos transmite la realidad de estos seres en la preexistencia cognitivizados a través de la noción del fuego.

El fuego se asimila en un primer nivel de entendimiento a un elemento de destrucción de la realidad, pero más allá de ese primer nivel, podemos inferir que lo que hace el fuego como elemento alegórico no es destruir la realidad..sino distorsionar la percepción que podamos tener de esta..

Es por lo tanto un elemento de ocultación de la misma.

El ser humano tan solo es capaz de desvelarse o velarse a si mismo la realidad de su creación través de la manifestación de su intención.

En la prexistencia, es la combinación en estado de tawhid de las facultades de Adán (consciencia en estado puro), intenciones puras (ángeles, o la completa sumisión a Allah), intención impura (Iblis), y velos mentales que ocultan la realidad (yinns).

Pero al aludir al barro con el que dios reviste a Adán (la consciencia pura), es está recreando alegóricamente la causa que hace posible la manifestación en estado de dispersión de aquellas facultades humanas que en la prexistencia están en estado de tawhid. La consecuencia de tal descenso a la realidad física repercute así en la distorsión de la comprensión a través del principio del tawhid.

Los atributos del fuego o yinns son creados en la prexistencia, antes por tanto del descenso del ser humano a la existencia física a través del barro, de ahí la sentencia coránica revelada en Corán 15:26-27.

Los yinns conforman de tal manera  esos atributos ligados al fuego que nos hacen ocultarnos la realidad de nuestra naturaleza primordial (fitra), y olvidarnos así de nuestra procedencia del seno de Allah instigados por la acción dispersora de nuestra intención impura (Iblis).

Corán 18:50 se refiere a Iblis como “uno de los seres invisibles”..

¿Que hay de invisible en nosotros que sea más importante ante dios que las intenciones reales que guian nuestos actos y de las cuales tan solo el es verdadero conocedor?..