Lo que encubre el 99 en el Corán

Comenzaré afirmando que el Corán cifra la edad del universo en unos cinco mil millones de años menos que los que actualmente admite la astrofísica para la edad de nuestro universo.

El tiempo coránico es una realidad metahistórica que se conceptualiza con parámetros del conteo del tiempo basado en el sistema sexagesimal, conocido en la época de la revelación coránica desde tiempos de los sumerios en la segunda mitad del cuarto milenio a.C.

Por ello el tiempo mínimo percibido por el cerebro humano pasó a estructurarse sobre la base del 60, de donde 60 segundos pasaron a ser un minuto y 60 minutos a ser una hora, de ahí se vendría a dividir el día en dos secuencias temporales diurna y nocturna de 12 horas, múltiplo de 60, cada una.

Al constatar una realidad temporal metahistórica, en el Corán las cifras temporales no están siempre literalmente ligadas a conceptos del calendario como día, mes o año, pues muchas veces estos no son sino alegorías. Tales cifras son como los DNI de los que a veces nos dice telefónicamente un robot de la administración pública que pongamos el número sin la letra que le corresponde, equivaliendo esa letra a día, mes o año en el tiempo metahistórico del Corán.

Por ello es importante fijarse en las equivalencias temporales para dilucidar el tiempo coránico metahistórico.

En la sura La Caverna o sura 18, Moisés simboliza el corazón humano que recorre la Tierra durante toda la existencia humana desde su creación. La expresión Partieron y caminaron” con la que comienzan las aleyas 73 y 76 habla por tanto del corazón humano y la intención primigenia, mutando ambos en la percepción psicológica que expreso mediante la frase “La intención guiaba y el corazón actuaba”, pues el ser humano actúa según la verdadera intención con la que este se guía. La memoria perdida (2ª) – Trilogía sobre la sura 18 del Corán

La expresión “un día” aparece citada 50 veces en el Corán, estableciendo una relación oculta con la equivalencia coránica que iguala “un día” a 50.000 años.

Moisés aparece nombrado 140 veces en el Corán, cada una de ellas alegoriza una secuencia temporal de 50.000 años, lo que equivale a un tiempo de 7.000.000 años.

El número 1 aparece citado 145 veces en el Corán, estableciéndose con ello otra relación oculta con la equivalencia coránica de un día igual a 50.000 años, en este caso estableciendo un tiempo de 7.250.000 años

Según la equivalencia de un día igual a 50.000 años, al comienzo de la creación hubo un tiempo de 5 días en ausencia de revelación, los 250.000 años que suponen las 5 veces añadidas a las 140 que el número 1 es nombrado en el Corán, 145 veces en total.

La revelación comenzó por tanto el día 6 de la creación del homínido que acabaría evolucionando en el homo sapiens sapiens, o lo que es lo mismo, el día 1 en el que comenzó a volar Yibril con su primer par de alas hace 7.000.000 de años…quien debiera tener 140 pares de ellas para abarcar ese lapso de tiempo coránico.

El 99 remite en el Corán a la Tierra de los primeros homínidos hace 7.000.000 de años

Cada día sideral es una giro a la novena esfera y alegoriza el nueve

La afirmación de que el Corán remite a una edad de la Tierra que coincide según los estudios en paleontología, antropología y genética más recientes, al tiempo en que partiendo de un ancestro común chimpancés y homínidos comenzaron a separarse genéticamente, no implica que esa alusión coránica velada a la cifra de siete millones de años tenga como intención oculta remitir a ese hecho científico.

La cifra de siete millones de años surge de una cifra real entresacada de la Revelación coránica, que es extrapolada a un evento astronómico que ocurre dos veces como idea arquetípica del número 9 cada una. A este evento astronómico se le aplica una constatación astrofísica; que el movimiento de rotación de la Tierra se viene ralentizando de promedio 0,002 segundos cada 100 años.

Cada 50.000 años el movimiento de rotación de la Tierra se ralentiza un segundo, el tiempo mínimo perceptible de manera natural por el ser humano. El Corán utiliza la cifra de 50.000 como la más elevada para remitir a un lapso temporal metahistórico, pues la de 100.000 a la que también remite no es temporal sino numérica.

Los ángeles y el Espíritu ascienden a Él en un día que equivale a cincuenta mil años. (Corán 70:4)

Si hacemos el ejercicio mental de extrapolar el conocimiento científico sobre la ralentización del movimiento de rotación de la Tierra a esta aleya coránica, decimos entonces que estos 50.000 años siendo el tiempo máximo nombrado en el Corán, paradójicamente equivalen a su vez al tiempo mínimo percibido de forma natural por el ser humano, un segundo…ver aquí

Cuando el Corán dice en la sura La araña que Noé permaneció entre su pueblo mil años menos cincuenta” (Corán 29:14) nos está a su vez dando una pauta astronómica; restar en el tiempo…

Ahora tomamos tanto las treinta cifras y las veces que cada una de estas resultan nombradas en el Corán de forma directa como las dos cifras aludidas de manera indirecta en Corán 18:25, 309, y en Corán 29:14, 950, para efectuar una suma de todas ellas sin tomar en consideración nada más que la cifra en si misma, sin ningún otro tipo de consideraciones, y obtenemos una cifra absoluta de 172.048.

Cifras y número de veces que estas se repiten en el Corán: 

                                        Número          Veces mencionado            Total                                 

                                              1——————–145——————–000145

                                              2——————–015——————–000030

                                              3——————–017——————–000051

                                              4——————–012——————–000048

                                              5——————–002——————–000010

                                              6——————–007——————–000042

                                              7——————–024——————–000168

                                               8——————–005——————–000040

                                               9——————–004——————–000036

                                             10——————–009——————–000090 

                                             11——————–001——————–000011

                                             12——————–005——————–000060

                                             19——————–001——————–000019

                                             20——————–001——————–000020

                                             30——————–002——————–000060

                                             40——————–004——————–000160

                                             50——————–001——————–000050              

                                             60——————–001——————–000060

                                             70——————–003——————–000210

                                             80——————–001——————–000080

                                             99——————–001——————–000099

                                            100——————–006——————-000600

                                            200——————–002——————–000400

                                            300——————–001——————–000300

                                            309——————–001——————–000309

                                            950——————–001——————–000950

                                          1.000——————–008——————–008.000

                                          2.000——————–001——————–002.000

                                          3.000——————–001——————–003.000

                                          5.000——————–001——————–005.000

                                        50.000———————001——————050.000

                                      100.000———————001——————100.000  

                                        Total                                                             172.048

Para la contabilidad de los números del Corán he utilizado la información aparecida en la siguiente página ver aquí

Consideramos que la cifra resultante de 172.048 remite a dígitos que se corresponden con la fracción del tiempo mínimo percibido por el ser humano de manera natural, el segundo, de lo que resultan 47 horas, 47 minutos y 28 segundos.

Buscando un arquetipo astronómico lo asociamos a la duración del día sideral, resultando dos de 23 horas, 53 minutos y 44 segundos cada uno. Como el movimiento de rotación de la Tierra se sabe hoy en día que este dura 23 horas, 56 minutos y 4 segundos, buscamos la diferencia temporal entre ambos días y nos resulta que el día sideral coránico tiene una velocidad de rotación 140 segundos más véloz que el día sideral conocido hoy en día. Aplicamos entonces la evidencia astrofísica que dice que cada 100 años la velocidad de rotación de la Tierra se ralentiza un promedio de 0.002 segundos, o lo que es lo mismo, un segundo cada 50.000 años, y nos da que la Tierra coránica giraba hace siete millones de años…

El día sideral se relaciona a su vez con la novena esfera de los astrónomos árabes, y esta con el número 9; dos giros de la novena esfera aluden al número arquetípico que supone el 99. El número 99 alude a su vez a los siete millones de años alegorizados en el cómputo absoluto de todas las cifras coránicas directas o indirectas sumadas, 172.048, que a su vez son percepciones mínimas del tiempo desde el punto de vista de las capacidades naturales humanas, lo que equivale a los segundos…

El Corán nos habla entonces de una Tierra que rotaba hace siete millones de años y no ahora, y ese tiempo coincide con el momento en que los homínidos prehumanos comenzaron a desgajarse del ancestro común que hasta ese momento compartían con primates superiores como los chimpancés.

Lo de que el Corán aludiese conscientemente a esa cifra de siete millones de años, y de que además lo hiciese para rememorar con ello el tiempo en que comenzó a andar sobre la Tierra el primer ancestro prehumano no es obviamente una afirmación que se haga en esta exposición..pero si lo es que aplicando pautas científicas si se puede extrapolar esa cifra de siete millones de años partiendo de la suma de todas las cifras nombradas directa o indirectamente en el Corán, este es un dato pues objetivo, basado en premisas matemáticas, astrofísicas, astronómicas, y antropológicas.

El número 99 abarcaría de forma alegórica la totalidad del tiempo coránico, alegorizado en dos días siderales, dos vueltas a la novena esfera, que remitiría a su vez a la totalidad del tiempo en que el ser humano desde sus primeros pasos prehumanos habría andado sobre la Tierra…

Todo ello sin menoscabo de que tomando la cifra de 172.048 no como los segundos como unidad de tiempo más pequeña percibida por el cerebro humano como base del sistema sexagesimal, sino como tiempo máximo expresado en el Corán, es decir, 50.000 años por cada unidad, tendremos la cifra de 8.602.400.000 de años como tiempo astronómico que habla de la edad del universo, contradiciendo con ello la cifra de 13.800.000.000 de años establecida actualmente como edad del universo en base a los parámetros astrofísicos ahora mismo conocidos.

Pero la cifra coránica de 8.602.400.000 puede aludir no al nacimiento del universo en su primera fase de oscuridad..sino al surgimiento de la luz en el tiempo y en el espacio de la que habla Stephen Hawking:

De modo similar, no sabemos qué está sucediendo lejos de nosotros en el universo, en este instante: la luz que vemos de las galaxias distantes partió de ellas hace millones de años, y en el caso de los objetos más distantes observados, la luz partió hace unos ocho mil millones de años. Así, cuando miramos al universo, lo vemos tal como fue en el pasado. (Stephen Hawking, “Historia del tiempo”)

Claro está que sobre ello prima ante todo la capacidad de imaginación de quien subscribe esta exposición…

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Abriendo los símbolos y los grados 13 y 33 de la masonería

El asunto está en aquello en que centramos nuestra atención. Los números 33 o 13 no significan nada, solo son el velo que oculta un simbolismo. La atención debe fijarse entonces en aquello que se entrevé hay tras el velo, no en el velo mismo

Washington como Zeus Olímpico
Washington como Zeus Olímpico

En un principio el símbolo masónico por excelencia se componía solo de la “Escuadra” y el “Compás”, no tenía la “G”.

La simbología del “Compás” tiene fundamento solar, y fue tomada del Sol Egipcio:

solegipcio

El Sol se simboliza en el circulito que hay sobre las patas del “Compás”, y en sus propias patas, que alegorizaban los rayos solares. La “Escuadra” y el “Compás” siempre han simbolizado dos aspectos solares  de lo que en la masonería se denomina Gran Arquitecto del Universo.

Fue posteriormente cuando se añadió la “G” como tercer aspecto solar, que hasta ese momento estaba asociado al símbolo del “Compás”, es decir, el significado de “G” que luego explicaré, se incluía dentro de la representación de ese “Compás”, hasta que se disoció de este.

Cuando queda definitivamente conformado el símbolo masón por excelencia:

Alegorizando el Templo de Solomon
Alegorizando el Templo de Solomon

Se distinguen tres símbolos que adquieren la forma alegórica de tres manifestaciones solares del Gran Arquitecto del Universo.

 La figura del “Compás” de la que ya dije que deriva del Sol Egipcio alude al concepto griego de “Omphalos” que significa “ombligo”. En Delfos, Zeus dejó una piedra llamada “Omphalos” que identificaba a este lugar como “el centro del mundo”, de ahí la razón de que se levantase en ese lugar el famoso “Oráculo de Delfos”, según la mitología griega.

A partir de este punto podemos ver cómo se va estableciendo una relación psíquica que va concatenando un concepto con otro hasta conformar el conjunto de lo que hoy en día es el símbolo de la masonería más conocido a nivel popular.

Podemos visualizar primero como es que las cosmogonías místicas cristianas medievales identificaban a Jerusalén, lugar de ubicación del “Templo de Solomon”, como el “centro espiritual del mundo”, y como la mística hindú hace  una identificación del Sol con el “Centro del Universo” ubicado en el ombligo cósmico a partir del cual el Brahman genera y expande toda la existencia.

Luego visualizamos como del círculo del “Compás” surge una primera pata que se apoya sobre un punto fijo para simbolizar el “Omphalos”, el centro cósmico espiritual, y como a partir de este punto fijo, el “Compás” extiende su segunda pata para dibujar alegóricamente el concepto de generación y expansión de toda la existencia.

Es por ello que el “Omphalos” y el Brahman del universo en la mente de los masones conforma el ombligo del mundo que se va a manifestar como mantra cósmico.

Desencriptando la simbología de la masonería

Los símbolos solo tienen el significado que sus creadores le quisieron otorgar cuando los elaboraron. La masonería se conforma de sociedades estúpidamente secretas y ocultistas.

Entre sus símbolos más conocidos están los de los números 33 y 13, y sobre todo el triple signo que conforma su emblema más famoso, el compuesto por la Escuadra, el Compás, y en medio de ambos la letra “G”.

El siguiente análisis descripta todos estos símbolos, contextualizándolos en parámetros psicológicos bastante simples.

La teórica incomprensibilidad de la simbología masónica solo es una ficción que los masones se han ocupado de airear como manifestación identitaria de su supuesta gran sabiduría espiritual y conocimiento de los secretos más profundos de la naturaleza.

Todo no más que un velo para esconder una ególatra fantochada..

Simbología del grado 33 en el Rito Escocés

El grado 33 alegoriza entre los masones a la serpiente como visualización arquetípica de los conocimientos más profundos accesibles a la inteligencia humana. Es aludida arquetípicamente en la columna vertebral del ser humano, la cual está conformada generalmente por 33 vertebras y tiene forma sinuosa, como de una serpiente que se desplaza.

La serpiente enroscada en una vara es el símbolo de la sabiduría, atribuida por los antiguos griegos a Asclepios, que a su vez es una personificación del arquitecto, medico, y sabio egipcio Imhotep, inventor de la primera pirámide, la Escalonada de Sakkara o del Faraón Zoser.

Imhotep fue el primer gran arquitecto universal, todo un símbolo para la masonería que le atribuye a este personaje un extraordinario conocimiento sobre los secretos de la naturaleza y la realidad de lo oculto. El grado 33 es por tanto una alusión al máximo grado de sabiduría dentro de la masonería según lo entiende el Ritual masónico Escocés, una alusión al maestro Imhotep, a través de su emblema como Asclepios, la serpiente enroscada en una vara, simbolizada en las 33 vertebras que conforman una columna vertebral humana.

Los griegos lo consideraban el dios de la medicina y poseedor del don de la curación, y de los secretos de las plantas y la naturaleza. Es por tanto manifestación de la Sabiduría espiritual, el conocimiento, y el don de la sanación.

Simbología del grado 13 en el Rito de York

En cuanto al otro número que implica el grado máximo en la masonería, el grado 13 según el Rito de York, su simbología hay que buscarla en el posicionamiento de Zeus por encima de las 12 divinidades que conformaban su cortejo en el panteón olímpico, una representación de la cual se puede observar en el  friso este del Partenón donde aparecen sentados en taburetes las doce divinidades olímpicas mientras Zeus lo hace sobre su trono.

Zeus se posiciona entonces como el dios número 13 en la simbología masónica, como alegoría del máximo grado de conocimiento y sabiduría espiritual dentro del Rito masónico de York.

El grado 13 se alegoriza también en la pirámide inacabada de 13 niveles de bloques coronada por el Gran Ojo que todo lo ve impresa en el reverso del billete de dólar estadounidense. El mismo George Washington tiene una estatua en la que aparece personificado como Zeus Olímpico en el Capitolio washingtoniano. (Ver imagen de cabecera)

La personificación del mito

El asunto está en aquello en que centramos nuestra atención. Los números 33 o 13 no significan nada, solo son el velo que oculta un simbolismo. La atención debe fijarse entonces en aquello que se entrevé hay tras el velo, no en el velo mismo.

Tanto los números 33 como el 13 se encuadran en el contexto de los rituales masónicos Escocés y de York respectivamente, y ambos aluden al grado supremo alcanzable por los maestres pertenecientes a cada Rito. Podemos comenzar entonces por definir que un rito es en antropología la celebración de un mito, por lo que se hace necesario conocer cual es ese mito que sustancia el ritual. A continuación se debe comprender que de la celebración de ese mito se puede inferir una personificación del mismo.

Los masones creen en un Principio Creador al que denominan “Gran Arquitecto del Universo”. Los grados supremos de sus ritos principales, el 33 y el 13, deben estar pues relacionados con arquetipos del gran constructor.

Imhotep como inventor y constructor de la primera pirámide y Zeus como el ordenante de la construcción de las mansiones del Olimpo constituyen el arquetipo del mito, el cual resulta personificado en aquellas personas que entre los masones acceden a los grados supremos de sus jerarquías dentro de los ritos Escocés y de York, respectivamente el “grado 33” y el “grado 13”.

Cualquiera de las personas que acceden a estos grados se sienten los depositarios de los mayores niveles de conocimiento, sabiduría espiritual, y del don de la sanación de las almas. Están por otro lado al servicio de su “Gran Arquitecto del Universo” en su misión redentora de terminar una obra inacabada, perfectamente visualizada en la pirámide de 13 niveles coronada por el Gran Ojo dibujada en el reverso del dólar estadounidense, como ya se ha mencionado.

Simbología de la G

En la psicología masónica la Luz se identifica con el concepto de “iluminación espiritual”, de la salida de las tinieblas de la ignorancia, es por ello que la “G” alegoriza esa luz. En la intención del masón está pues el adquirir lo alegorizado en “G”, conocimiento iniciático alegorizado en la luz del Sol.

El conocimiento es como una melodía cósmica..

Las siete notas musicales derivan del primer verso del Himno a San Juan Bautista, escrito por Pablo el Diácono en el siglo VIII. La anotación musical anglosajona comienza por la nota “la”, tenemos entonces que: A = la, B = si, C = do, D = re, E = mi, F = fa, G = sol. En latín se llamaba Sol a la divinidad que representaba este astro.

G = Sol..

En el primer verso del Himno a San Juan Bautista, “Sol” simboliza la frase “Solve polluti” en latín, que en castellano se traduce como “perdona la falta”..

La “G” masónica simboliza el deseo del masón de obtener “conocimiento iniciático”, deseo que este alegoriza en la “Luz del Sol” representada por esa letra como nota musical “Sol”. Para ello el masón pide al Gran Arquitecto del Universo que le perdone su falta..”Solve polutti”..

“G” es el “Sol Invictus” que se alegoriza en la renacida luz del Sol que comienza a imponerse sobre las tinieblas. Es el “Sol Invictus” cuya luminosidad ilumina el entendimiento del masón a través del conocimiento iniciático para de esta manera llevarle de las tinieblas de la ignorancia a la luz del conocimiento.

“G” es como la “Salida del alma a la luz del día” cuyo camino se indica en las fórmulas de invocación contenidas en el traducido como“Libro egipcio de los muertos”..

“Perdona mi falta y otórgame conocimiento iniciático” = G

La G es uno de los tres símbolos del emblema masónico que además conforman el Compás y la Escuadra.

¿Qué relación tiene este símbolo masónico con el “Templo de Solomon”?

Si “G” es el “Sol Invictus” que otorga conocimiento iniciático y hace salir mediante la melódica luminosidad de este al masón de las tinieblas de la ignorancia para posicionarse en la luz del conocimiento..¿que alegorizan entonces la Escuadra y el Compás que conforman este signo?..

En principio decir que los tres símbolos que lo construyen son tres manifestaciones solares del Gran Arquitecto del Universo. Esta triple construcción alegórica alude al Templo de Solomon..Templo de Sol-Om-On.

Templo de Sol (G) – Om (Brahman como Principio de lo Absoluto) – On (dios solar egipcio). Un concepto latino, uno sánscrito, y otro copto antiguo.

La concepción de On como divinidad solar egipcia la toman los masones de dos pasajes del Génesis contenida en la historia de José (Génesis 41:45 y Génesis 41:50). “On” Es el nombre egipcio de la ciudad santa de Heliópolis (la ciudad del dios Sol).

Los ideólogos masones que alegorizaron esta simbología de la triple manifestación solar del Gran Arquitecto del Universo consideraron que el “On” del Génesis era una contracción del dios egipcio Amón, “El Oculto”, que llegó a fusionarse con el dios solar por excelencia, “Ra”, llegando a ser conocido durante el Imperio nuevo como “Amón-Ra.

“El templo de Solomon” es la representación de la triple manifestación solar del Gran Arquitecto del Universo, ”El Templo de Sol(G)-Om(Brahman)-On(Amón-Ra en primera instancia)”.

Simbología del Compás y la Escuadra

El compás alude a un principio aritmético procedente del pensamiento hindú, relativo a la visualización de la polarización de la unidad como “Generadora” del universo (Om).

La escuadra es un símbolo de Maat (hija de Amón-Ra, On), divinidad egipcia que alegorizaba la armonía y el equilibrio cósmico, así como las exigencias morales que se han de sustentar en ese ese equilibrio y armonía cósmica. Es hija de Amón-Ra, el Demiurgo, que no genera, pero si impele al Universo a moverse. Maat, su hija, hace que ese movimiento cósmico se realice en equilibrio y armonía..

Tenemos entonces:

  • “G” (Sol, Sol Invictus – en su vertiente de “iluminadora” del entendimiento del masón)
  • “Compás” (Om, Brahman – en su vertiente de “generador” del universo)
  • “Escuadra” (On, Maat – en su vertiente de impulsora del sostenimiento en equilibrio del universo)

Sol-Om-On = Iluminación-Generación-Armonía =  G-Compás-Escuadra = Templo de Solomon.

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo

Maat es la “Hija de On”, la hija de esa personificación solar del Gran Arquitecto del Universo. Maat, la “Hija de On”, se alegoriza en la escuadra, símbolo de la armonía y equilibrio del orden cósmico. La personificación solar de “On” se equipara entonces al concepto de “Hijo” en esta alegoría masónica de la Unidad Cósmica.

Tenemos entonces:

El Padre o Sol Invictus (G-Sol)

  • El Espíritu Santo o Brahman (Compás-Om)
  • El Hijo o Maat (Escuadra-On)

Hay que tener en cuenta que la masonería surgió en un entorno cristiano europeo. Conceptos masónicos como:

El Templo de Sol-om-on

  1. El triple signo masón de la G, el compás, y la escuadra
  2. El Sol Invictus, el Brahman y el Maat
  3. El Padre, el Espíritu Santo y el Hijo
  4. El Sol, el Om y el On
  5. Las tres personificaciones solares del Gran Arquitecto del Universo
  6. Los Tres Constructores Primordiales

No son en realidad más que diferentes formas de la Trinidad cristiana.

La armonía y el equilibrio cósmico representado por Maat a través del símbolo de la Escuadra se manifiesta en la vida humana como reflejo del concepto de Justicia .

De tal modo que Iluminación (G-Sol), Generación (Compás-Om) y Armonía (Escuadra-On), pasan a ser también ante el masón: Iluminación (G-Sol), Generación (Compás-Om) y Justicia (Escuadra-On).

Sol-Om-On como acorde musical cósmico

La simbología masónica de la G, la Escuadra y el Compás representan entonces el nombre de Solomon.

  • G, Sol Invictus – Sol
  • Escuadra, Brahman – Om
  • Compás, Maat – On

Pero este nombre está compuesto por sonidos musicales: Sol, Om (mantra dhármico que simboliza a Brahman) y On (sonido en búsqueda de la armonía cósmica representada por Maat).

No se conoce la escala de anotación musical del antiguo Egipto, pero si que esta tenía que ver con la diosa Maat, por su representación de la armonía cósmica. “On” simboliza entonces una anotación musical egipcia que representa la búsqueda de la armonía con el cosmos.

Tenemos así que este ingenioso símbolo masónico se compone en realidad de tres anotaciones musicales: Sol-Om-On, constituyendo entonces la representación alegórica de una melodía cósmica.

Musicalmente el símbolo masónico de Sol-Om-On constituye una Tríada, tres notas musicales superpuestas armónicamente que conforman un acorde. La “G”, el “Compás” y la “Escuadra” conforman entonces un acorde musical de tres notas.

Iluminación-Generación-Armonía/Justicia..el acorde musical cósmico de tres notas que alegoriza la unión del ser humano con el Gran Arquitecto del Universo.

Alegorías coránicas

El ser humano desciende a la existencia cuando en nuestra mente se dispersan estas facultades y a consecuencia de ello son percibidas como si en realidad estos conceptos se refiriesen a entidades dispersas..por un lado Adam, por otro los malaika, por otro Iblis, y por el otro los yunun

alegorías

La Revelación coránica relata el acontecimiento que precedió a la creación del ser humano por Allah mediante la utilización de cuatro conceptos alegóricos que van a interactuar entre ellos.

Adam, Iblis, los yunun y los malaika, han pasado a formar parte en la psicología religiosa islámica, al igual que en la judía o cristiana a través de los conceptos de Adán, Satán y los ángeles, de entidades individualizadas y con personalidad propia a la vez que distintiva de cada uno ellos.

Pero esta percepción fuertemente interiorizada y arraigada en la percepción psicológica de creyentes y no creyentes se contrapone con la idea de considerar que el relato coránico lo que en realidad narra es una historia psíquica del ser humano, a través de inclinaciones latentes que son extrapoladas del cuerpo físico para adquirir personificación individualizada en forma de alegorías representadas por conceptos antropomórficos o pseudo-antropomórficos fácilmente asimilables para  la mente del  receptor del mensaje.

Sería entonces que ante la naturaleza humana tanto Adam como Iblis, los yunun o los malaika, no serían en realidad entidades individualizadas, sino estados psíquicos diferenciados que latentes conformarían todos ellos la naturaleza que en el Corán los autores o el autor humano o divino de este le atribuyen al ser humano.

Adam, Iblis, yunun, y los malaika, confluyen así en el ser humano como prototipo de ente psíquicamente complejo, por lo que todos tenemos un Adam, un Iblis, unos yunun, o unos malaika en nuestra naturaleza..pero parece ser que esto no lo percibimos así, pues el relato coránico, así como el judeo-cristiano, nos ha engañado hasta el punto de percibir en dispersión lo que realmente solo es unidad.

¿Por qué los malaika no pueden nombrar todas las cosas como si puede Adam?

En la prexistencia persiste el estado de tawhid de las facultades del Adam (consciencia en estado puro),  del malaika (intenciones puras o la completa sumisión a Allah), Iblis (intención impura), y yunun (velos mentales que ocultan la realidad).

El ser humano desciende a la existencia cuando en nuestra mente se dispersan estas facultades y a consecuencia de ello son percibidas como si en realidad estos conceptos se refiriesen a entidades dispersas..por un lado Adam, por otro los malaika, por otro Iblis, y por el otro los yunun.

Pero Adam, malaika, Iblis o los yunun son solo facultades presentes todas ellas en la naturaleza del ser humano.

El Corán explica con una alegoría magistral lo que significa la epifanía de Allah respecto a la capacidad de percepción del ser humano..

Y enseñó a Adán los nombres de todas las cosas; luego se las mostró a los ángeles y les dijo: “Decidme los nombres de estas cosas, si es verdad lo que decís.” (Corán 2:31)

Cuando el ser creado del barro desciende a la existencia, Allah le enseña “los nombres de todas las cosas”; estos nombres alegorizan la consciencia que se abre para poder percibir la dispersión mental que preside el mundo del dunia..los malaika no pueden percibirlo porque solo pueden percibir a Allah en estado de tawhid, puesto que al alegorizar los malaika la intención en estado puro, significa que esta no conforma la intención que depende de la voluntad humana, sino aquella intención que depende totalmente de la guía de Allah..

La epifanía de Allah conforma entonces “los nombres” que este le enseña a Adam, o sea, los distintos elementos de la Creación que nuestra consciencia percibe en situación de dispersión desde el momento mismo en que, en estado de pureza, nacemos al abandonar el seno materno, dispersión que nuestro malak no pueden percibir porque la intención pura solo es capaz de sentir a Allah en tawhid..no puede esta percibir la Creación en elementos separados, “los nombres”, porque nunca ha abandonado en realidad “el ajira”..

La negación de Iblis a postrarse ante Adam

El nombre de Iblis, sinónimo de Satán según la tradición islámica, aparece nueve veces nombrado en el Corán. Lo hace en el contexto de ocho textos, en uno de ellos se le cita en dos ocasiones, de los cuales en siete su nombre está ligado directamente al relato de la creación de Adán recogido en el Corán.    

Veamos cuales son esos ocho textos coránicos en los que se le cita nueve veces:

 Y cuando dijimos a los ángeles: “¡Postraos ante Adán!” –se postraron todos, excepto Iblis, que se negó y se mostró arrogante: y así se convirtió en uno de los que niegan la verdad. (Corán 2:34)

Y, ciertamente, os hemos creado y luego os dimos forma; y luego dijimos a los ángeles: “¡Postraos ante Adán!” –y se postraron [todos] excepto Iblis, que no fue de los que se postraron. (Corán 7:11)

Entonces, los ángeles se postraron todos juntos, (30) excepto Iblís que rehusó ser de los que se postraron. (31) (Corán 15:30-31)

Y, HE AHÍ, que dijimos a los ángeles: “Postraos ante Adán” –y se postraron todos excepto Iblís.Dijo: “¿Es que voy a postrarme ante quien has creado de barro?” (Corán 17:61)

 Y [recuerda que] cuando dijimos a los ángeles: “Postraos ante Adán,” se postraron todos, excepto Iblís: él [también] era uno de esos seres invisibles, pero se rebeló contra la orden de su Sustentador. ¿Vais, pues, a tomarle a él y a sus secuaces por señores [vuestros] en vez de a Mí, cuando son enemigos vuestros? ¡Mal canje hacen los malhechores! (Corán 18:50)

 Pues [así fue:] cuando dijimos a los ángeles: “¡Postraos ante Adán!” –se postraron todos, excepto Iblís, que se negó [a hacerlo]; (Corán 20:116)

[Pues,] he ahí, que tu Sustentador dijo a los ángeles: “¡Ciertamente, voy a crear un ser humano de arcilla; (71) y cuando lo haya formado por completo y haya insuflado en él [algo] de Mi espíritu, caed postrados ante él!” (72) Entonces, los ángeles se postraron todos juntos, (73) excepto Iblís, que se mostró arrogante, y se convirtió [así] en uno de los que niegan la verdad. (74) Dios] dijo: “¡Oh Iblís! ¿Qué te ha impedido postrarte ante ese [ser] que he creado con Mis manos? ¿Eres demasiado orgulloso [como para inclinarte ante otro ser creado], o eres de los que se creen superiores [a todos]?” (75) (Corán 38:71-75)

La característica más notoria de estas ocho ocasiones en las que se cita a Iblis, es que en la antropología coránica se le hace interactuar con Adam, exactamente en el sentido de manifestar su negativa a postrarse ante el (Adam) cuando Allah les ordena a los ángeles hacerlo.

Solo en una ocasión Iblis es citado sin la alusión directa a su negativa a postrarse ante Adam:

y serán preguntados: “¿Dónde está ahora todo lo que solíais adorar (92) en vez de Dios? ¿Pueden esos [objetos o seres] auxiliaros o auxiliarse a sí mismos?” (93) Serán entonces arrojados al infierno –ellos y también todos los [demás] descarriados, (94) y las huestes de Iblís –todos juntos. (Corán 26:92-95)

En esta única ocasión en la que citando a Iblis el Corán no alude a su negativa a postrarse ante Adán, podemos observar como el contexto se enmarca sin embargo en el de la adoración a dios, en este caso para referirles al hecho de que Iblis adora precisamente  a algo que no es dios, de ahí la razón de la condena de sus huestes al infierno..

Del relato creacionista de Adam plasmado en el Corán, las interpretaciones tradiciones elaborados por los musulmanes han entendido mayoritariamente que las referencias a los ángeles, los yunun, Adam, e Iblis, han de ser entendidas en el sentido de concebirlos como seres de personalidad y esencia individualizada los unos respecto de los otros.

La dispersión mental ha presidido históricamente la comprensión psicológica que los musulmanes han tenido acerca de la naturaleza de Adam, Iblis, ángeles y yunun. Pero la comprensión teniendo en cuenta el principio del tawhid emanado de la antropología coránica, permite una relaboración mental de esa comprensión.

Desde esta perspectiva psicológica derivada del tawhid, el acontecimiento de la postración de los ángeles ante Adam y la negativa de Iblis a hacerlo, se entiende como una alegoría que transcurre toda ella en el seno mismo de la naturaleza del ser humano creado por dios.

Angeles, yunun, Adam, e Iblis, conforman por tanto la naturaleza humana.

Desde la perspectiva de esta comprensión en estado de tawhid, Adam sería una alegoría de la consciencia en estado puro, los ángeles representarían las intenciones puras que guían al ser humano hacia el encuentro con esa consciencia primordial que es Adam.

Esa guía de las intenciones puras (ángeles) equivaldrían en el lenguaje alegórico manifestado en el Corán al acto de postración (sumisión o islam) ante la consciencia en estado puro (Adam), es decir, ante la voluntad de Allah.

Postrarse ante Adam es la forma alegórica en que el relato coránico se refiere entonces al acto de mostrarse sumiso a la voluntad de dios, la cual se manifiesta precisamente en la consciencia pura con la cual fue creado el ser humano.

Los atributos del fuego

Esta consciencia pura relacionada con el concepto de fitra recogido por las tradiciones islámicas, tiene su plasmación en el concepto coránico de ahsan taqwim:

En verdad, creamos al hombre en la mejor constitución (ahsan taqwim) (Corán 95, 4)

Este concepto de ahsan taqwim revelado en el Corán es el que la tradición coránica conoce como fitra o naturaleza original del ser humano, naturaleza que le predispone a buscar la forma de reconocer a su creador.

En esta comprensión mental desde el tawhid del relato creacionista adamico, Iblis representa alegóricamente la intención impura que se manifiesta en actos contrarios a la voluntad de dios.

La postración de los ángeles ante Adam ocurre pues en el seno de la naturaleza humana, y la negativa de Iblis a postrarse ante el también.

 En cuanto a los yunun de los que se habla en el Corán, se nos dice en este:

Hemos creado de barro al hombre, de esa arcilla a que se da forma fácilmente (26). Antes de él habíamos creado ya los genios (yinns) de un fuego sutil (27). (Corán 15:26-27)

La Revelación coránica nos transmite la realidad de estos seres en la preexistencia cognitivizados a través de la noción del fuego.

El fuego se asimila en un primer nivel de entendimiento a un elemento de destrucción de la realidad, pero más allá de ese primer nivel, podemos inferir que lo que hace el fuego como elemento alegórico no es destruir la realidad..sino distorsionar la percepción que podamos tener de esta..

Es por lo tanto un elemento de ocultación de la misma.

El ser humano tan solo es capaz de desvelarse o velarse a si mismo la realidad de su creación través de la manifestación de su intención.

En la prexistencia, es la combinación en estado de tawhid de las facultades de Adam (consciencia en estado puro), intenciones puras (ángeles, o la completa sumisión a Allah), intención impura (Iblis), y velos mentales que ocultan la realidad (yunun).

Pero al aludir al barro con el que dios reviste a Adam (la consciencia pura), es está recreando alegóricamente la causa que hace posible la manifestación en estado de dispersión de aquellas facultades humanas que en la prexistencia están en estado de tawhid. La consecuencia de tal descenso a la realidad física repercute así en la distorsión de la comprensión a través del principio del tawhid.

Contexto psicológico del mito sobre la creación de Adam en la Biblia y el Corán

Una de las características de la mente humana es la de ser susceptible a la percepción del mundo causal, o lo que es lo mismo, a la racionalización de las causas primeras. En este sentido las elaboraciones cosmogónicas de los pueblos de la antigüedad siguen patrones psicológicos comunes porque para poder racionalizar ese mundo causal la mente humana tiende a buscar arquetipos de la naturaleza, ya que solo podían aspirar a explicar lo desconocido a partir de lo conocido.

La razón de haber visualizado el origen de todo el universo físico a partir de las Aguas Primordiales,  o de cualquier forma de vida a partir del agua en las cosmogonías religiosas y en los tratados científicos de la antigüedad, pudo deberse a que en el intento de racionalizar ese mundo causal los pensadores que creaban escuela pudieran fijarse en algo tan normal  como podía ser el propio nacimiento humano a partir del útero materno.

Siguiendo este esquema psicológico, no sería difícil imaginar como el medio acuoso en que se desarrolla la vida humana en el seno materno en forma de líquido amniótico, se hubiera posicionado ante la mente humana como el arquetipo natural del que habrían tomado el patrón para imaginar aquellas Aguas Primordiales como el elemento primigenio del que todo surgió, o para imaginar el agua como el elemento del que surgiría la vida.

En lo que respecta a las concepciones cosmogónicas que idealizan la creación del primer ser humano a partir del barro, el arquetipo natural que las idealizaría en el mundo causal habría residido en la capacidad creativa del hombre artesano, la cual se habría proyectado sobre la imagen de los dioses que enseñarían a los seres humanos el arte de moldear el barro. El aliento divino insuflado sobre el ser moldeado del barro acabaría por otorgarle vida a este.

Podemos visualizar así como el barro que reside en el fondo de las Aguas Primordiales en el mundo causal tiene su arquetipo en el mundo de los sentidos físicos en la vida humana que se está gestando en el seno del útero materno rodeado del líquido amniótico.

La vida humana en gestación equivaldría entonces al barro del que fue moldeado el ser humano, y el líquido amniótico en el que este se desarrolla a las Aguas Primordiales que constituyen el elemento donde nace la vida. La divinidad es desde tal perspectiva psicológica concebida como el artesano que va dando forma al barro que se gesta en el medio acuoso.

El barro es por tanto una alegoría del ser humano que se está formando en el seno del útero materno rodeado del líquido amniótico, mientras dios hace que vaya adquiriendo las características físicas predeterminadas como un artesano que va moldeando su obra a voluntad, dios que al insuflarle el aliento de vida, o sea, el efecto de su voluntad otorgadora de existencia, se convierte en la mente humana en el arquetipo del Principio Creador..

Los atributos del fuego o yunun son creados en la prexistencia, antes por tanto del descenso del ser humano a la existencia física a través del barro, de ahí la sentencia coránica revelada en Corán 15:26-27.

Los yunun conforman de tal manera  esos atributos ligados al fuego que nos hacen ocultarnos la realidad de nuestra naturaleza primordial (fitra), y olvidarnos así de nuestra procedencia del seno de Allah instigados por la acción dispersora de nuestra intención impura (Iblis).

Corán 18:50 se refiere a Iblis como “uno de los seres invisibles”..

¿Qué hay de invisible en nosotros que sea más importante ante dios que las intenciones reales que guían nuestros actos y de las cuales tan solo él es verdadero conocedor?..

Conclusión

La dispersión que percibimos en conceptos como Adam, Iblis, yunun o malaika, es un efecto de la naturaleza psíquica que desde los clanes de sapiens sapiens del Paleolítico nos impele a visualizar las sensaciones psíquicas que desde esos tiempos infinitos nos agobiaban a través de la dinámica mental de individualizarlas y corporizarlas, pues parece que así podemos intentar entenderlas mejor.

La religión constituye el paradigma de esta dinámica mental, y el relato coránico, así como también el judeo-cristiano, no es sino una expresión nítida de esta realidad psicológica que ha pasado a formar parte de nuestra ancestral memoria genética.

¿Por qué los malaika no pueden nombrar todas las cosas como si puede Adam?

Los malaika solo perciben a Allah en tawhid
Los malaika solo perciben a Allah en tawhid

Una alegoría sobre la percepción en dispersión que preside el mundo del dunia

En la prexistencia persiste el estado de tawhid de las facultades del Adam (consciencia en estado puro),  del malaika (intenciones puras o la completa sumisión a Allah), Iblis (intención impura), y yunun (velos mentales que ocultan la realidad).

El ser humano desciende a la existencia cuando en nuestra mente se dispersan estas facultades y a consecuencia de ello son percibidas como si en realidad estos conceptos se refiriesen a entidades dispersas..por un lado Adam, por otro los malaika, por otro Iblis, y por el otro los yunun.

Pero Adam, malaika, Iblis o los yunun son solo facultades presentes todas ellas en la naturaleza del ser humano. (1)

El Corán explica con una alegoría magistral lo que significa la epifanía de Allah respecto a la capacidad de percepción del ser humano..

Y enseñó a Adán los nombres de todas las cosas; luego se las mostró a los ángeles y les dijo: “Decidme los nombres de estas cosas, si es verdad lo que decís.” (Corán 2:31)

Cuando el ser creado del barro desciende a la existencia, Allah le enseña “los nombres de todas las cosas”; estos nombres alegorizan la consciencia que se abre para poder percibir la dispersión mental que preside el mundo del dunia..los malaika no pueden percibirlo porque solo pueden percibir a Allah en estado de tawhid, puesto que al alegorizar los malaika la intención en estado puro, significa que esta no conforma la intención que depende de la voluntad humana, sino aquella intención que depende totalmente de la guía de Allah..

La epifanía de Allah conforma entonces “los nombres” que este le enseña a Adam, o sea, los distintos elementos de la Creación que nuestra consciencia percibe en situación de dispersión desde el momento mismo en que, en estado de pureza, nacemos al abandonar el seno materno, dispersión que nuestro malak no pueden percibir porque la intención pura solo es capaz de sentir a Allah en tawhid..no puede esta percibir la Creación en elementos separados, “los nombres”, porque nunca ha abandonado en realidad “el ajira”..

Simbología masónica de la Escuadra y el Compás antes de la aparición de la G

En un principio el símbolo masónico por excelencia se componía solo de la Escuadra y el Compás.

La Escuadra siempre ha simbolizado “On” como aspecto solar del Gran Arquitecto del universo que señala a Maat como alegoría de la Armonía/Justicia.

Pero el Compás simbolizaba “Om” como aspecto solar de la Generación que señalaba a Brahman, y a la vez aludía al también al “Sol”, simbolizado este en el circulito que hay sobre las patas del Compás, y en sus propias patas, que alegorizaban los rayos del “Sol”.

Esta simbología solar del Compás fue tomada del Sol egipcio:

solegipcio

Posteriormente se añadió la “G” como tercer aspecto solar, viniendo entonces a disociarse este signo del Compás “Solom”, quedando entonces “Om” para el Compás, “Sol” para la “G”, y “On” para la Escuadra. (1)

La simbología de “Om”, el Compás-Brahman-Generación, como segunda forma de las tres manifestaciones solares del Gran Arquitecto del Universo alude también al concepto griego “Omphalos” que significa “ombligo”. En Delfos, Zeus dejó una piedra llamada “Omphalos” que identificaba a este lugar como “el centro del mundo”, de ahí la razón de que se levantase en ese lugar el famoso “Oráculo de Delfos”, según la mitología griega.

Las cosmogonías místicas cristianas medievales identificaban a Jerusalén, lugar de ubicación del “Templo de Solomon” como el “centro espiritual del mundo”.

La mística hindú hace una identificación del Sol con el centro del Universo ubicado en el ombligo cósmico a partir del cual el Brahman genera y expande toda la existencia.

“Om” es el Compás que apoya su pata con punta para alegorizar el “Omphalos”, el centro cósmico espiritual a partir del que se extiende su segunda pata para dibujar alegóricamente el concepto de generación y expansión de toda la existencia.

Es por ello que “Om” es el “Omphalos” y el Brahman del universo en la mente de los masones, es el ombligo del mundo que se manifiesta como mantra cósmico.

(1) Desencriptando la simbología de la masonería

Desencriptando la simbología de la masonería

Alegorizando el Templo de Solomon
Alegorizando el Templo de Solomon

Los símbolos solo tienen el significado que sus creadores le quisieron otorgar cuando los elaboraron. La masonería se conforma de sociedades estúpidamente secretas y ocultistas.

Entre sus símbolos más conocidos están los de los números 33 y 13, y sobre todo el triple signo que conforma su emblema más famoso, el compuesto por la Escuadra, el Compás, y en medio de ambos la letra “G”.

El siguiente análisis descripta todos estos símbolos, contextualizándolos en parámetros psicológicos bastante simples.

La teórica incomprensibilidad de la simbología masónica solo es una ficción que los masones se han ocupado de airear como manifestación identitaria de su supuesta gran sabiduría espiritual y conocimiento de los secretos más profundos de la naturaleza.

Todo no más que un velo para esconder una ególatra fantochada..

Simbología del grado 33 en el Rito Escocés

El grado 33 alegoriza entre los masones a la serpiente como visualización arquetípica de los conocimientos más profundos accesibles a la inteligencia humana. Es aludida arquetípicamente en la columna vertebral del ser humano, la cual está conformada generalmente por 33 vertebras y tiene forma sinuosa, como de una serpiente que se desplaza.

La serpiente enroscada en una vara es el símbolo de la sabiduría, atribuida por los antiguos griegos a Asclepios, que a su vez es una personificación del arquitecto, medico, y sabio egipcio Imhotep, inventor de la primera pirámide, la Escalonada de Sakkara o del Faraón Zoser.

Imhotep fue el primer gran arquitecto universal, todo un símbolo para la masonería que le atribuye a este personaje un extraordinario conocimiento sobre los secretos de la naturaleza y la realidad de lo oculto. El grado 33 es por tanto una alusión al máximo grado de sabiduría dentro de la masonería según lo entiende el Ritual masónico Escocés, una alusión al maestro Imhotep, a través de su emblema como Asclepios, la serpiente enroscada en una vara, simbolizada en las 33 vertebras que conforman una columna vertebral humana.

Los griegos lo consideraban el dios de la medicina y poseedor del don de la curación, y de los secretos de las plantas y la naturaleza. Es por tanto manifestación de la Sabiduría espiritual, el conocimiento, y el don de la sanación.

Simbología del grado 13 en el Rito de York

En cuanto al otro número que implica el grado máximo en la masonería, el grado 13 según el Rito de York, su simbología hay que buscarla en el posicionamiento de Zeus por encima de las 12 divinidades que conformaban su cortejo en el panteón olímpico, una representación de la cual se puede observar en el  friso este del Partenón donde aparecen sentados en taburetes las doce divinidades olímpicas mientras Zeus lo hace sobre su trono.

Zeus se posiciona entonces como el dios número 13 en la simbología masónica, como alegoría del máximo grado de conocimiento y sabiduría espiritual dentro del Rito masónico de York

El grado 13 se alegoriza también en la pirámide inacabada de 13 niveles de bloques coronada por el Gran Ojo que todo lo ve impresa en el reverso del billete de dólar estadounidense. El mismo George Washington tiene una estatua en la que aparece personificado como Zeus Olímpico en el Capitolio washingtoniano.

Washington como Zeus Olímpico
Washington como Zeus Olímpico

La personificación del mito

El asunto está en aquello en que centramos nuestra atención. Los números 33 o 13 no significan nada, solo son el velo que oculta un simbolismo. La atención debe fijarse entonces en aquello que se entrevé hay tras el velo, no en el velo mismo.

Tanto los números 33 como el 13 se encuadran en el contexto de los rituales masónicos Escocés y de York respectivamente, y ambos aluden al grado supremo alcanzable por los maestres pertenecientes a cada Rito. Podemos comenzar entonces por definir que un rito es en antropología la celebración de un mito, por lo que se hace necesario conocer cual es ese mito que sustancia el ritual. A continuación se debe comprender que de la celebración de ese mito se puede inferir una personificación del mismo.

Los masones creen en un Principio Creador al que denominan “Gran Arquitecto del Universo”. Los grados supremos de sus ritos principales, el 33 y el 13, deben estar pues relacionados con arquetipos del gran constructor.

Imhotep como inventor y constructor de la primera pirámide y Zeus como el ordenante de la construcción de las mansiones del Olimpo constituyen el arquetipo del mito, el cual resulta personificado en aquellas personas que entre los masones acceden a los grados supremos de sus jerarquías dentro de los ritos Escocés y de York, respectivamente el “grado 33” y el “grado 13”.

Cualquiera de las personas que acceden a estos grados se sienten los depositarios de los mayores niveles de conocimiento, sabiduría espiritual, y del don de la sanación de las almas. Están por otro lado al servicio de su “Gran Arquitecto del Universo” en su misión redentora de terminar una obra inacabada, perfectamente visualizada en la pirámide de 13 niveles coronada por el Gran Ojo dibujada en el reverso del dólar estadounidense, como ya se ha mencionado.

Simbología de la G

En la psicología masónica la Luz se identifica con el concepto de “iluminación espiritual”, de la salida de las tinieblas de la ignorancia, es por ello que la “G” alegoriza esa luz. En la intención del masón está pues el adquirir lo alegorizado en “G”, conocimiento iniciático alegorizado en la luz del Sol.

El conocimiento es como una melodía cósmica..

Las siete notas musicales derivan del primer verso del Himno a San Juan Bautista, escrito por Pablo el Diácono en el siglo VIII. La anotación musical anglosajona comienza por la nota “la”, tenemos entonces que: A = la, B = si, C = do, D = re, E = mi, F = fa, G = sol. En latín se llamaba Sol a la divinidad que representaba este astro.

G = Sol..

En el primer verso del Himno a San Juan Bautista, “Sol” simboliza la frase “Solve polluti” en latín, que en castellano se traduce como “perdona la falta”..

La “G” masónica simboliza el deseo del masón de obtener “conocimiento iniciático”, deseo que este alegoriza en la “Luz del Sol” representada por esa letra como nota musical “Sol”. Para ello el masón pide al Gran Arquitecto del Universo que le perdone su falta..”Solve polutti”..

“G” es el “Sol Invictus” que se alegoriza en la renacida luz del Sol que comienza a imponerse sobre las tinieblas. Es el “Sol Invictus” cuya luminosidad ilumina el entendimiento del masón a través del conocimiento iniciático para de esta manera llevarle de las tinieblas de la ignorancia a la luz del conocimiento.

“G” es como la “Salida del alma a la luz del día” cuyo camino se indica en las fórmulas de invocación contenidas en el traducido como “Libro egipcio de los muertos”..

“Perdona mi falta y otórgame conocimiento iniciático” = G

La G es uno de los tres símbolos del emblema masónico que además conforman el Compás y la Escuadra.

¿Qué relación tiene este símbolo masónico con el “Templo de Solomon”?

Si “G” es el “Sol Invictus” que otorga conocimiento iniciático y hace salir mediante la melódica luminosidad de este al masón de las tinieblas de la ignorancia para posicionarse en la luz del conocimiento..¿que alegorizan entonces la Escuadra y el Compás que conforman este signo?..

En principio decir que los tres símbolos que lo construyen son tres manifestaciones solares del Gran Arquitecto del Universo. Esta triple construcción alegórica alude al Templo de Solomon..Templo de Sol-Om-On.

Templo de Sol (G) – Om (Brahman como Principio de lo Absoluto) – On (dios solar egipcio). Un concepto latino, uno sánscrito, y otro copto antiguo.

La concepción de On como divinidad solar egipcia la toman los masones de dos pasajes del Génesis contenida en la historia de José (Génesis 41:45 y Génesis 41:50). “On” Es el nombre egipcio de la ciudad santa de Heliópolis (la ciudad del dios Sol).

Los ideólogos masones que alegorizaron esta simbología de la triple manifestación solar del Gran Arquitecto del Universo consideraron que el “On” del Génesis era una contracción del dios egipcio Amón, “El Oculto”, que llegó a fusionarse con el dios solar por excelencia, “Ra”, llegando a ser conocido durante el Imperio nuevo como “Amón-Ra.

“El templo de Solomon” es la representación de la triple manifestación solar del Gran Arquitecto del Universo, ”El Templo de Sol(G)-Om(Brahman)-On(Amón-Ra en primera instancia)”.

Simbología del Compás y la Escuadra

El compás alude a un principio aritmético procedente del pensamiento hindú, relativo a la visualización de la polarización de la unidad como “Generadora” del universo (Om).

La escuadra es un símbolo de Maat (hija de Amón-Ra, On), divinidad egipcia que alegorizaba la armonía y el equilibrio cósmico, así como las exigencias morales que se han de sustentar en ese ese equilibrio y armonía cósmica. Es hija de Amón-Ra, el Demiurgo, que no genera, pero si impele al Universo a moverse. Maat, su hija, hace que ese movimiento cósmico se realice en equilibrio y armonía..

Tenemos entonces:

  • “G” (Sol, Sol Invictus – en su vertiente de “iluminadora” del entendimiento del masón)
  • “Compás” (Om, Brahman – en su vertiente de “generador” del universo)
  • “Escuadra” (On, Maat – en su vertiente de impulsora del sostenimiento en equilibrio del universo)

Sol-Om-On = Iluminación-Generación-Armonía =  G-Compás-Escuadra = Templo de Solomon.

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo

Maat es la “Hija de On”, la hija de esa personificación solar del Gran Arquitecto del Universo. Maat, la “Hija de On”, se alegoriza en la escuadra, símbolo de la armonía y equilibrio del orden cósmico. La personificación solar de “On” se equipara entonces al concepto de “Hijo” en esta alegoría masónica de la Unidad Cósmica.

Tenemos entonces:

  • El Padre o Sol Invictus (G-Sol)
  • El Espíritu Santo o Brahman (Compás-Om)
  • El Hijo o Maat (Escuadra-On)

Hay que tener en cuenta que la masonería surgió en un entorno cristiano europeo. Conceptos masónicos como:

  1. El Templo de Sol-om-on
  2. El triple signo masón de la G, el compás, y la escuadra
  3. El Sol Invictus, el Brahman y el Maat
  4. El Padre, el Espíritu Santo y el Hijo
  5. El Sol, el Om y el On
  6. Las tres personificaciones solares del Gran Arquitecto del Universo
  7. Los Tres Constructores Primordiales

No son en realidad más que diferentes formas de la Trinidad cristiana.

La armonía y el equilibrio cósmico representado por Maat a través del símbolo de la Escuadra se manifiesta en la vida humana como reflejo del concepto de Justicia .

De tal modo que Iluminación (G-Sol), Generación (Compás-Om) y Armonía (Escuadra-On), pasan a ser también ante el masón:

Iluminación (G-Sol), Generación (Compás-Om) y Justicia (Escuadra-On).

Sol-Om-On como acorde musical cósmico

La simbología masónica de la G, la Escuadra y el Compás representan entonces el nombre de Solomon.

  • G, Sol Invictus – Sol
  • Escuadra, Brahman – Om
  • Compás, Maat – On

Pero este nombre está compuesto por sonidos musicales: Sol, Om (mantra dhármico que simboliza a Brahman) y On (sonido en búsqueda de la armonía cósmica representada por Maat).

No se conoce la escala de anotación musical del antiguo Egipto, pero si que esta tenía que ver con la diosa Maat, por su representación de la armonía cósmica. “On” simboliza entonces una anotación musical egipcia que representa la búsqueda de la armonía con el cosmos.

Tenemos así que este ingenioso símbolo masónico se compone en realidad de tres anotaciones musicales: Sol-Om-On:

Este símbolo constituye entonces la representación alegórica de una melodía cósmica.

Musicalmente el símbolo masónico de Sol-Om-On constituye una Tríada, tres notas musicales superpuestas armónicamente que conforman un acorde. La “G”, el “Compás” y la “Escuadra” conforman entonces un acorde musical de tres notas.

Iluminación-Generación-Armonía/Justicia..el acorde musical cósmico de tres notas que alegoriza la unión del ser humano con el Gran Arquitecto del Universo.

¿Para qué tanto ocultismo y secretismo?.

Explicación de la alegoría del Adán creado del barro en la Biblia y el Corán

Líquido amniótico como arquetipo del agua de vida
Líquido amniótico como arquetipo del agua de vida

Contextualización psicológica del mito bíblico y coránico acerca de la creación de Adán

Una de las características de la mente humana es la de ser susceptible a la percepción del mundo causal, o lo que es lo mismo, a la racionalización de las causas primeras. En este sentido las elaboraciones cosmogónicas de los pueblos de la antigüedad siguen patrones psicológicos comunes porque para poder racionalizar ese mundo causal la mente humana tiende a buscar arquetipos de la naturaleza, ya que solo podían aspirar a explicar lo desconocido a partir de lo conocido.

La razón de haber visualizado el origen de todo el universo físico a partir de las Aguas Primordiales,  o de cualquier forma de vida a partir del agua en las cosmogonías religiosas y en los tratados científicos de la antigüedad, pudo deberse a que en el intento de racionalizar ese mundo causal los pensadores que creaban escuela pudieran fijarse en algo tan normal  como podía ser el propio nacimiento humano a partir del útero materno.

Siguiendo este esquema psicológico, no sería difícil imaginar como el medio acuoso en que se desarrolla la vida humana en el seno materno en forma de líquido amniótico, se hubiera posicionado ante la mente humana como el arquetipo natural del que habrían tomado el patrón para imaginar aquellas Aguas Primordiales como el elemento primigenio del que todo surgió, o para imaginar el agua como el elemento del que surgiría la vida.

En lo que respecta a las concepciones cosmogónicas que idealizan la creación del primer ser humano a partir del barro, el arquetipo natural que las idealizaría en el mundo causal habría residido en la capacidad creativa del hombre artesano, la cual se habría proyectado sobre la imagen de los dioses que enseñarían a los seres humanos el arte de moldear el barro. El aliento divino insuflado sobre el ser moldeado del barro acabaría por otorgarle vida a este.

Podemos visualizar así como el barro que reside en el fondo de las Aguas Primordiales en el mundo causal (1) tiene su arquetipo en el mundo de los sentidos físicos en la vida humana que se está gestando en el seno del útero materno rodeado del líquido amniótico.

La vida humana en gestación equivaldría entonces al barro del que fue moldeado el ser humano, y el líquido amniótico en el que este se desarrolla a las Aguas Primordiales que constituyen el elemento donde nace la vida. La divinidad es desde tal perspectiva psicológica concebida como el artesano que va dando forma al barro que se gesta en el medio acuoso.

El barro es por tanto una alegoría del ser humano que se está formando en el seno del útero materno rodeado del líquido amniótico, mientras dios hace que vaya adquiriendo las características físicas predeterminadas como un artesano que va moldeando su obra a voluntad, dios que al insuflarle el aliento de vida, o sea, el efecto de su voluntad otorgadora de existencia, se convierte en la mente humana en el arquetipo del Principio Creador..

(1) El Adán acadio y su incidencia en la configuración del dogma de la Trinidad