Las verdaderas razones del enfrentamiento Erdogan-Gülen

Cuando eramos hermanos: Erdogan-Gülen

Erdogan tiene en su intención proclamarse Califa el 27 Rajab de 1442 (11 de marzo de 2021), en la Mezquita de Aya Sofya (Catedral-Mezquita museo de Santa Sofía ), que ese mismo día será consagrada como Mezquita para tal fin…

El 27 Rajab es la fecha tradicional que en el islam se conmemora la “Noche de la Ascensión”, el Viaje Nocturno y la Ascensión de Muhammad con Yibril (el ángel Gabriel) que le llevaría primero de La Meca a Jerusalén y de ahí a atravesar los siete cielos (Corán 17).

Tras la puesta de sol del 10 de marzo de 2021, el día musulmán comienza con la puesta de sol, Erdogan hará su solemne proclamación como Califa en Aya Sofya. ¿Porqué el 11 de marzo de 2021?. No únicamente porque coincida con el 27 Rajab, conmemoración de la Ascensión  de Muhammad durante su viaje nocturno, sino porque el 11 de marzo de 2021 es el día siguiente al cumplimiento de los 100 años, según el calendario islámico(*), desde que el 03 de marzo de 1924, Ataturk aboliese el Califato Otomano.

Es decir, que como Fray Luis de León que siendo catedrático de la Universidad de Salamanca fue destituido de esta en 1572 para permanecer en prisión hasta 1577, año en que al ser restituido a su cátedra universitaria después de esos 5 años dijo al comenzar a dirigirse a sus alumnos “decíamos ayer”, como si el tiempo se hubiese quedado petrificado el último día de 1572 que dio clase a sus alumnos, Erdogan querrá decir también el 11 de marzo de 2021 “decíamos ayer”, como si el 03 de marzo de 1924 el tiempo se hubiera petrificado para la Umma en ese día de la abolición del Califato Otomano…siendo restituido ahora el tiempo por Allah en este 11 de marzo de 2021 en la noche en la que también se conmemora la Ascensión del profeta Muhammad.

Restitución de la condición de Mezquita abierta al rezo musulmán y proclamación de la restitución del Califato Otomano encarnado en Erdogan en el 100 aniversario de la abolición del Califato según el calendario islámico (*); todo ello coincidiendo con la conmemoración del día señalado como el del Viaje Nocturno entre La Meca y Jerusalén en una fracción temporal imperceptible y su posterior Ascensión al séptimo cielo por parte de Muhammad, el 27 Rajab de 1442 (11 de marzo de 2021). Una coincidencia de fechas irrepetible. ¿Aprovechará Erdogan la tormenta perfecta que supone tal increíble coincidencia de fechas para que esta sople con fuerza a su favor, o preferirá ignorarla bordeándola para seguir un devenir histórico lineal sin ruptura?…

El sueño imperial de Erdogan necesita, según su percepción de la geopolítica mundial, de la gigantesca red de escuelas privadas o semi-privadas propiedad de Fethullah Gülen que a través de su movimiento sin nombre oficial, aunque conocido por los suyos como El Servicio (Hizmet), este clérigo tiene tanto en Turquía como repartido por el mundo, unas 300 y más de un millar respectivamente. Erdogan quería nacionalizar las escuelas de su aliado Gülen, y este se opuso radicalmente a estak medida porque obviamente dañaba su capacidad de influencia política, por más que Erdogan le prometiese una sustanciosa indemnización económica por parte del estado turco. Mucho dinero pero poco poder político, y esto Güllen no lo podía aceptar.

Tanto Erdogan como Gülen son líderes políticos islamistas con el mismo fin de islamizar Turquía y controlar a las comunidades turcas de la diáspora en particular, y a los líderes de las comunidades musulmanas en el exterior en general, y para ello ambos quieren controlar la poderosa red de escuelas de Hizmet. No solo es el control religioso y político que se logra a través de esta red de escuelas, sino la captación de fondos públicos de los países occidentales en los que está asentada esta red de escuelas para ser ilegalmente desviados a empresas turcas que operan en estos países, como es el caso de la Atlas Texas Construction and Trading Inc. a la que fueron desviados 50 millones de dólares de fondos públicos que recibían estas escuelas privadas en Estados Unidos, según denunció The New York Times en junio de 2011 https://www.nytimes.com/2011/06/07/education/07charter.html
La lucha desencadenada entre Erdogan y Gülen, el primero por hacerse con el control de las escuelas de Gülen en Turquía y en el exterior mediante su nacionalización, y el segundo por conservarlas en sus manos privadas, llevaron a este último a incitar a jueces y fiscales miembros de asociaciones de juristas del entorno del movimiento Hizmet a iniciar en 2013 procesos judiciales contra ministros de Erdogan, miembros de su familia cercana y el mismo, lo que supuso de declaración de guerra de Erdogan a Gülen.

Toda una lucha de poder entre dos islamistas que abominan por igual de cualquier forma de laicismo y secularismo democrático en Turquía, apostando ambos por la islamización del país y la expansión a través de un poder político-religioso que restituya a Turquía el esplendor pasado y su posición de líder del mundo islámico con fuerte influencia en países occidentales con importantes comunidades turcas en particular, o musulmanas en general. De ahí la impaciencia de Erdogan por presentarse como el hombre más poderoso del islam político.

La diferencia entre Gülen y Erdogan estriba en que el uno quiere el poder político para él conservando sus escuelas privadas o semi-privadas, y el otro las quiere controlar nacionalizándolas para que sirvan a sus megalómanos deseos imperiales. En ambos casos está detrás el inmenso caudal de dinero que estas escuelas canalizan hacia su propietario, sea el empresario Fethullah Gülen, o sea el presidente Erdogan aspirante manifiesto a Califa de todos los musulmanes del planeta…

Gülen y sus seguidores se presentan así mismos como defensores de un islam moderado no enfrentado a Occidente sino que quiere vivir en armonía con el, mientras que Erdogan se presenta agresivo frente a las democracias occidentales porque quiere un liderato mundial en el islam rápido y vertiginoso. Es una señal de que tiene mucha prisa por conseguir una meta a corto plazo. Gülen por el contrario evoca la tranquilidad y la paciencia de los santos, manifestada en un deseo de poder a largo plazo que consolide un potente nacionalismo turco islamizante…pero no otomano como el de las ideas califales delirantes de Erdogan.

En resumen, la idea de poder de Gülen pasa por la islamización de Turquía y su inserción en Occidente como una gran potencia islámica, pero no por la anexión de vilayatos gobernados por sátrapas bajo la dirección de Estmbul, mientras que la idea de poder de Erdogan pasa también por la islamización de Turquía y su inserción en Occidente como una gran potencia islámica, pero además por la anexión de países europeos, africanos y asiáticos que serían transformados en vilayatos otomanos. Gülen no tiene la prioridad de que Turquía se expanda mediante un lebensraum otomano estructurado administrativamente en vilayatos; mientras que Erdogan si tiene esta idea entre sus prioridades político-religiosas…

Vemos aquí lo que une y lo que separa al antiguo tándem inseparable que formaban Erdogan y Fethullah Gülen. Discrepancias en sus respectivas ambiciones políticas y en los mecanismos para llegar a ellas centrados en el control político, religioso y financiero de las escuelas hasta ahora controladas por Fethullah Gülen tanto en Turquía como en unos 150 países.

Sin olvidar que estas escuelas hasta ahora han sido utilizadas por Gülen para desviar fondos públicos concedidos por diversos gobiernos de las democracias occidentales en concepto de subvenciones para fines educativos, a fin de ser canalizados hacia la capitalización de empresas privadas turcas presentes en estos mismos países. Canal por el que al final esos fondos públicos acaban llegando en parte a las manos personales de Gülen y Erdogan, ya que no todo va a ser para financiar sus proyectos políticos respectivos. Es como la reciente corrupción de los gobiernos del Partido Popular en España, donde una parte de las comisiones ilegales por concesión irregular de obras públicas a empresas privadas se las quedaba el partido para capitalizarse, y otra parte llegaba a los bolsillos personales de los dirigentes del Partido Popular. Lealtad a su proyecto político pero sin descuidar la lealtad hacia sus propios bolsillos.

Obviamente, Gülen y Erdogan buscan financiar sus proyectos políticos respectivos, pero también financiarse a si mismos.

Nota
(*) Según el calendario islámico implica hablar de años lunares y no solares, es decir, no hablamos de años de 365 días y 366 cada cuatro años, sino de años dentro de un ciclo de 30 durante el cual hay 19 años de 354 días y 11 años de 355. De ahí que de la abolición del Califato el 03 de marzo de 1924 al 10 de marzo de 2021 habrán pasado 100 años lunares según el calendario islámico.
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