Refutando que la velocidad de la luz se revele en Corán 32:5

La Tierra girando en torno al baricentro situado en el Sol
La Tierra girando en torno al baricentro situado en el Sol

La siguiente exposición es una refutación sencilla sobre la formulación que establece Hassab Elnaby para afirmar que el Corán alude de forma oculta a la velocidad de la luz en la aleya contenida en Corán 32:5:

Él dispone en el cielo todo lo de la tierra. Luego, todo ascenderá a Él en un día equivalente en duración a mil años de los vuestros.

ver vídeo explicativo aquí

Hassab Elnaby establece previamente la premisa de que la expresión “un día” equivaldría a un valor de tiempo en astrofísica, y los “mil años” equivaldrían a un valor de distancia en astrofísica. De ahí que establezca su fórmula para calcular la velocidad de la luz:

V (velocidad de la luz) = Distancia / Tiempo

No lo presenta como una interpretación personal suya sino como una verdad absoluta descubierta por el en el Corán, a la que se le da una inmensa publicidad en círculos de las comunidades musulmanas sin que surja de entre ellas ni una sola voz, por lo menos que se conozca, que cuestione los datos astrofísicos que aporta Hassab Elnaby, muy sencillos por otro lado de cuestionar por cualquier aficionado a la astronomía.

Pese a las apariencias no hay nada de complicado en la sencilla formulación de Elnaby, y está al alcance de cualquiera ver donde está el truco, así que nadie se deje engañar pensando que esto es para especialistas en astronomía o astrofísica, pues nada más lejos de la realidad.

Solo hay que sentarse delante de un ordenador o una enciclopedia, tomar una calculadora, y empezar a hacer cuentas. Si sabes sumar y restar con calculadora ya solo te queda tener paciencia y empezar a anotar y comprobar datos…

La trampa mental de las falsas construcciones teológicas o esotéricas que supuestamente conducen a extraordinarios descubrimientos científicos como el que nos trae aquí está precisamente hacer que nos fijemos solo en las conclusiones, sin que prestemos atención a si lo que se dice en las premisas previamente establecidas es realmente cierto…

En si misma la expresión de que un día de dios equivale a mil años de los de los humanos es perfectamente lógica en la psicología religiosa y metahistórica, pues nos habla de la relatividad del tiempo humanos respecto a la divinidad. Si que sería extraño que nos dijese que junto a dios un día más la sexta parte de un cuarto equivale a mil días más la novena parte de un tercio de los nuestros…

Tanto es así que la equivalencia de un día como mil años no es ni mucho menos exclusiva del Corán, pues hasta Pedro la utilizó en sus epístolas según la tradición neotestamentaria (2 Pedro 3:8), y no es donde único se recoge esa equivalencia teológica. a pesar de ello Hassab Elnaby no se corta un pelo en atribuirle en exclusiva al Corán el que al revelar 32:5 nos estaba transmitiendo el extraordinario conocimiento oculto de la fórmula para conocer la velocidad de la luz, algo que por otra parte resultaría superfluo porque los humanos ya la hemos conocido por otros cauces, no serviría más que para la auto vanagloria de Allah si nos dejamos llevar por la interpretación de Hassab de Elnaby, pues ya sabemos que Allah es omnisapiente.

El Corán mismo dice que es una advertencia…¿para que transmitirnos entonces un extraordinario conocimiento científico que no nos advierte de nada y que además ya conocíamos por otros cauces?….lo de que solo sea para la vanagloria de Allah digamos que no concuerda mucho con la intención manifiesta de la Revelación coránica…

A continuación se exponen todos los valores de los parámetros que Hassab Elnaby considera de aplicación a su fórmula final. La fórmula se ha respetado tal cual, sin entrar en otras consideraciones sobre la idoneidad o no de su desarrollo, pero si se han aplicado en esa fórmula los valores que realmente corresponderían siguiendo los parámetros astrofísicos mencionados en su interpretación coránica por Hassab Elnaby.

Valores indirectos en la fórmula final para calcular la velocidad de la luz según Hassab Elnaby

(Parámetros A-B-C)

Parámetro A

Valor del radio promedio distancia Tierra-Luna:

  • propuesto por Hassab Elnaby: 384.264 Km

  • real: 384.403 km 

Parámetro B

Valor del mes sideral:

  • propuesto por Hassab Elnaby: 27.321661 días

  • real: 27,3225415539 días (27 días 7 horas 43 minutos 11,5 segundos)

Parámetro C

Valor del año solar:

  • propuesto por Hassab Elnaby: 365,25636 días

  • real: 365,242857547865 días ( 365 días 5 horas 48 minutos 45,6 segundos)

Valores directos en la fórmula para calcular la velocidad de la luz según Hassab Elnaby

(Parámetros D-E-F-G-H)

  1. Como factor distancia según la interpretación de Hassab Elnaby (parámetros D-E-F-G):

Parámetro D

Valor de los meses contenidos en los mil años:

  • propuesto por Hassab Elnaby: 12.000 meses (12.000 meses sinódicos x 29,53 días = 354.360 días)

  • real: 13.367,82146 meses (13.367,82146 meses siderales x 27,3225415539 días = 365.242.857326 días siderales / 365,24285747865 año solar = 999,999999582 años solares = 1.000 años solares)

Parámetro E

Valor del tiempo en horas que tarda la rotación mensual de la luna:

  • propuesto por Hassab Elnaby: 655,71986

  • real: 653,950548 horas

T propuesto = mes sideral x día convencional de 24 horas = 27,32 x 86.400 segundos = 655,68. Utiliza el mes sideral, pero sobre el aplica un día convencional de 24 horas y no el día sideral como procedería. Aún así ajusta las décimas a 655,71986 para que al final le de la cifra deseada.

T real = mes sideral x día sideral = (27 días 7 horas 43 minutos 11,5 segundos) x (23 horas 56 minutos 4,0916 segundos) = (27 días 7 horas 43 minutos 11,5 segundos) x (86.164,0916 segundos) = 2.326.430,473 segundos + 25.200 segundos + 2.591,5 segundos = 2.354.221,973 segundos = 39.237 minutos + 1,9728 segundos = 653 horas + 57 minutos + 1,9728 segundos = 653 horas + 3.421,9728 segundos = 653,950548 horas.

Parámetro F:

Valor de la velocidad orbital media de la Luna

  • propuesto por Hassab Elnaby: 3.682,07 km/h (1.022,797 m/sec)

  • real: 3.693,332887 Km/h (1.025,925801 m/sec)

Fórmula para la velocidad orbital:

V = (2 x Pi x R radio promedio distancia Tierra-Luna) / T Tiempo en horas que tarda la rotación mensual de la luna

  • Fórmula propuesta: 2 x 3,1416 x 384.264 Km. /655,71986 horas = 3.682,07 km/h

  • Fórmula real: 2 x 3,14159265359 x 384.403 Km. / 653,950548 horas = 3.693,332887 Km/h

Parámetro G

Valor del factor de compensación para eliminar efecto gravitatorio del Sol sobre el sistema Tierra-Luna (cos @):

  • propuesto por Hassab Elnaby: 0,89157 cos @

  • real: 0.89155781 cos @

@ = ángulo descrito por el sistema Tierra-Luna en torno al Sol durante un mes sideral.

  1. Fórmula propuesta para calcular @: mes sideral x 360º / año solar = 27,321661 días x 360º / 365,25636 días = 26,928478

  2. Fórmula real para calcular @: 27,3225415539 días x 360º / 365,2428575478 días = 26,9303417

Cos 26,928478 propuesto = 0,89157

Cos 26,9303417 real = 0.891557

2. Como factor tiempo según la interpretación (parámetro H):

Parámetro H

Valor de la duración del día sideral:

  • propuesto por Hassab Elnaby: 86.164,0906 segundos (23 horas 56 minutos 4,0906 segundos)

  • real: 86.164,0916 segundos (23 horas 56 minutos 4,0916 segundos)

Fórmula final para calcular la velocidad de la luz

  • Valor A: V (velocidad de la luz) con los valores incorrectos dados por Hassab Elnaby correspondientes a los datos astrofísicos por el aportados = Distancia / Tiempo = Parámetros D + E + F + G / Parámetro H = 12.000 meses x 655,71986 horas x 3.682,07 km/h x 0,89157 cos @ / 86.164,0906 segundos = 25.831.348.035,1 Km / 86.164,0906 segundos = 299.792,498885 Km/sec

  • Valor B: V (velocidad de la luz) con los valores correctos correspondientes a los datos astrofísicos aportados por Hassab Elnaby = Distancia / Tiempo = Parámetros D + E + F + G / Parámetro H = 13.367,82146 meses x 653,950548 horas x 3.693,332887 Km/h x 0.89155781 cos @ / 86.164,0916 segundos = 28.785.482.038,4 Km / 86.164,0916 =  334.077,473619 Km / sec

  • Valor C: V (velocidad de la luz) establecida oficialmente el 21 de octubre de 1983 = 299.792,458 Km/sec

Diferencia entre Valor A – Valor B = + 34.284,974734 Km/sec

Diferencia entre Valor B – Valor C = + 34.285,015619 Km/sec (+ 11,4362502138 %)

Hassab Elnaby utiliza el tiempo que tarda la Luna en orbitar la Tierra con respecto a una estrella fija del fondo del firmamento para su formula, lo que implica valorizar el tiempo según el sistema sideral (véase el parámetro E), pero luego irracionalmente lo aplica en su fórmula no sobre esos mismos meses del sistema sideral, sino sobre los meses del sistema sinódico (véase el parámetro D), obviando que está aplicando un tiempo orbital de la Luna en torno a la Tierra durante un mes sideral de 27,3225415539 días (véase parámetro B) a un período de 12.000 meses sinódicos de 29,53 días cada uno (véase parámetro D). 

La distancia media de La Luna a la Tierra la altera en la medida que la necesita para que su fórmula le de al final el valor que el quiere que le de (véase parámetro A), y al hacerlo cambia a su vez los valores aplicables de los que resulta  la velocidad orbital media de la Luna (véase parámetro F).

El factor de compensación para eliminar la influencia de la gravedad solar es un añadido de Hassab Elnaby muy subjetivo, se podría hablar también de otras variables que podrían influir en la rotación de la Luna, y habría que aplicar entonces otros factores de compensación, pero el análisis de esos detalles astrofisicos ya más complejos no son motivos de esta exposición, que solo es aficionada y de cultura general.

La velocidad de la luz es por otro lado una constante astrofísica en la naturaleza, no puede en teoría estar influenciada por un factor de compensación como el que aplica Hassab Elnaby en su fórmula (véase parámetro G). Sin ese factor de compensación de cos @ resultaría: 

  • Valor D: V (velocidad de la luz) sin el factor de compensación cos @ = 32.286.725.230,3 Km / 86.164,0916 segundos = 374.712,071244 Km/sec

Diferencia entre Valor D – Valor C = 74.919,6132437 Km/sec ( + 24,9904930042 %)

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El 99 remite en el Corán a la Tierra de los primeros homínidos hace 7.000.000 de años

Cada día sideral es una giro a la novena esfera y alegoriza el nueve
Cada día sideral es una giro a la novena esfera y alegoriza el nueve

La afirmación de que el Corán remite a una edad de la Tierra que coincide según los estudios en paleontología, antropología y genética más recientes, al tiempo en que partiendo de un ancestro común chimpancés y homínidos comenzaron a separarse genéticamente, no implica que esa alusión coránica velada a la cifra de siete millones de años tenga como intención oculta remitir a ese hecho científico.

La cifra de siete millones de años surge de una cifra real entresacada de la Revelación coránica, que es extrapolada a un evento astronómico que ocurre dos veces como idea arquetípica del número 9 cada una. A este evento astronómico se le aplica una constatación astrofísica; que el movimiento de rotación de la Tierra se viene ralentizando de promedio 0,002 segundos cada 100 años.

Cada 50.000 años el movimiento de rotación de la Tierra se ralentiza un segundo, el tiempo mínimo perceptible de manera natural por el ser humano. El Corán utiliza la cifra de 50.000 como la más elevada para remitir a un lapso temporal metahistórico, pues la de 100.000 a la que también remite no es temporal sino numérica.

Los ángeles y el Espíritu ascienden a Él en un día que equivale a cincuenta mil años. (Corán 70:4)

Si hacemos el ejercicio mental de extrapolar el conocimiento científico sobre la ralentización del movimiento de rotación de la Tierra a esta aleya coránica, decimos entonces que estos 50.000 años siendo el tiempo máximo nombrado en el Corán, paradójicamente equivalen a su vez al tiempo mínimo percibido de forma natural por el ser humano, un segundo…ver aquí

Cuando el Corán dice en la sura La araña que Noé permaneció entre su pueblo mil años menos cincuenta” (Corán 29:14) nos está a su vez dando una pauta astronómica; restar en el tiempo...

Ahora tomamos tanto las treinta cifras y las veces que cada una de estas resultan nombradas en el Corán de forma directa como las dos cifras aludidas de manera indirecta en Corán 18:25, 309, y en Corán 29:14, 950, para efectuar una suma de todas ellas sin tomar en consideración nada más que la cifra en si misma, sin ningún otro tipo de consideraciones, y obtenemos una cifra absoluta de 172.048.

Cifras y número de veces que estas se repiten en el Corán: 

Números                         Veces mencionados                              Total

1                                                    145                                              145

2                                                     15                                                 30

3                                                     17                                                 51

4                                                     12                                                 48

5                                                       2                                                 10

6                                                       7                                                 42

7                                                     24                                               168

 8                                                      5                                                 40

 9                                                      4                                                 36

10                                                     9                                                 90 

11                                                     1                                                 11

12                                                     5                                                 60

19                                                     1                                                 19

20                                                     1                                                 20

30                                                     2                                                 60

40                                                     4                                               160

50                                                     1                                                 50                                                  

60                                                     1                                                 60

70                                                     3                                               210

80                                                     1                                                80

99                                                     1                                                99

100                                                   6                                              600

200                                                   2                                              400

300                                                   1                                              300

309                                                   1                                              309

950                                                   1                                              950

1,000                                                8                                            8.000

2,000                                                1                                           2.000

3,000                                                1                                           3.000

5,000                                                1                                           5.000

50,000                                              1                                         50.000

100,000                                            1                                       100.000

    Total                                                                                      172.048                                          

                                     

Para la contabilidad de los números del Corán he utilizado la información aparecida en la siguiente página ver aquí

Consideramos que la cifra resultante de 172.048 remite a dígitos que se corresponden con la fracción del tiempo mínimo percibido por el ser humano de manera natural, el segundo, de lo que resultan 47 horas, 47 minutos y 28 segundos.

Buscando un arquetipo astronómico lo asociamos a la duración del día sideral, resultando dos de 23 horas, 53 minutos y 44 segundos cada uno. Como el movimiento de rotación de la Tierra se sabe hoy en día que este dura 23 horas, 56 minutos y 4 segundos, buscamos la diferencia temporal entre ambos días y nos resulta que el día sideral coránico tiene una velocidad de rotación 140 segundos más véloz que el día sideral conocido hoy en día. Aplicamos entonces la evidencia astrofísica que dice que cada 100 años la velocidad de rotación de la Tierra se ralentiza un promedio de 0.002 segundos, o lo que es lo mismo, un segundo cada 50.000 años, y nos da que la Tierra coránica giraba hace siete millones de años…

El día sideral se relaciona a su vez con la novena esfera de los astrónomos árabes, y esta con el número 9; dos giros de la novena esfera aluden al número arquetípico que supone el 99. El número 99 alude a su vez a los siete millones de años alegorizados en el cómputo absoluto de todas las cifras coránicas directas o indirectas sumadas, 172.048, que a su vez son percepciones mínimas del tiempo desde el punto de vista de las capacidades naturales humanas, lo que equivale a los segundos…

El Corán nos habla entonces de una Tierra que rotaba hace siete millones de años y no ahora, y ese tiempo coincide con el momento en que los homínidos prehumanos comenzaron a desgajarse del ancestro común que hasta ese momento compartían con primates superiores como los chimpancés.

Lo de que el Corán aludiese conscientemente a esa cifra de siete millones de años, y de que además lo hiciese para rememorar con ello el tiempo en que comenzó a andar sobre la Tierra el primer ancestro prehumano no es obviamente una afirmación que se haga en esta exposición..pero si lo es que aplicando pautas científicas si se puede extrapolar esa cifra de siete millones de años partiendo de la suma de todas las cifras nombradas directa o indirectamente en el Corán, este es un dato pues objetivo, basado en premisas matemáticas, astrofísicas, astronómicas, y antropológicas.

El número 99 abarcaría de forma alegórica la totalidad del tiempo coránico, alegorizado en dos días siderales, dos vueltas a la novena esfera, que remitiría a su vez a la totalidad del tiempo en que el ser humano desde sus primeros pasos prehumanos habría andado sobre la Tierra…

Claro está que sobre ellas prima ante todo la capacidad de imaginación de quien subscribe esta exposición…

Los 19 años de Noé en los 1000 años menos 50 de Corán 29:14

la luna nueva determinaba el comienzo del año
Ciclo de fases lunares en el tiempo de Noé en el Corán

¿Por que precisamente esa cifra antinatural de mil años y porqué esa sustracción de cincuenta?.

El objeto final de esta exposición es desvelar en base a mis condicionantes mentales lo que significa la mención coránica al tiempo de Moisés entre su pueblo contenida en Corán 29:14, al que la Revelación Coránica alude como “mil años menos cincuenta”, al igual que anteriormente hice con los trescientos años menos nueve de la sura La caverna en Corán 18:25 ver aquí

Todas las cosmovisiones sobre la relación del ser humano con lo meta sensorial reflejadas en las tradiciones espirituales orales o escritas constituyen una evolución de las consciencias que tiene su base en una premisa mental muy precisa; el ser humano fue antes científico que religioso, hecho que acabará condicionando psicológicamente todas las elaboraciones religiosas posteriores.

Cuando nacemos lo hacemos en estado de imaginación pura, que es lo que algunos antropólogos denominan con el concepto animismo infantil.

“El animismo infantil es la tendencia a concebir las cosas como vivas y dotadas de intenciones” (Piaget Jean, “Seis estudios de psicología”, Barcelona, Seix Barral, 1968, 2° edición), por lo que la imaginación pura sería esa misma tendencia del niño en su primera etapa de desarrollo a concebir todas las cosas dotadas de vida y de intenciones. Con el tiempo se va reduciendo cada vez más el número de cosas a las que el niño atribuye vida e intenciones (Flavell John, “La Psicología evolutiva de Jean Piaget”, Buenos Aires, México, Paidós, 1991).

Esta imaginación pura es la cualidad prístina del ser humano, pues nacemos con ella, siendo por tanto innata, y durante la evolución homínida reaccionó con la emergente imaginación científica, que es adquirida, resultando la misma del efecto del trabajo sistemático de instrumentos de piedra que acabaría desarrollando la facultad imaginativa de visualizar la piedra en bruto ya transformada en instrumento elaborado. Esta actividad cerebral acabaría formando parte de su organigrama genético, incidiendo en su potencial imaginativo al desarrollar su capacidad para proyectar mentalmente imágenes transfiguradas derivadas de su actividad científica.

El niño va perdiendo su imaginación pura a medida que crece, pero la aparición en el ser humano del mundo imaginativo surgido de la ciencia va a reaccionar con ese mundo de la imaginación pura innata que se va disolviendo con el desarrollo físico y mental para cosificarla y dar lugar de tal modo al surgimiento de la cosmovisión espiritual, que se transforma en religiosa cuando el ser humano desarrolla su capacidad para expresarse con un lenguaje articulado cada vez más amplio y sofisticado. Esta capacidad surge precisamente de la necesidad de transmitir los conceptos meta sensoriales emergidos a consecuencia de la reacción de la imaginación pura con la imaginación científica. El ser humano se veía incapaz de transmitir conceptos meta sensoriales con la amalgama de sonidos y movimientos corporales con los que hasta entonces se comunicaba y socializaba con el grupo, por lo que se vio forzado a desarrollar un lenguaje articulado con el que poder transmitir y socializar esa realidad interior ver aquí

Este esfuerzo derivado de su relación con el mundo meta sensorial que estimula los centros cerebrales que anatómicamente le facultan para desarrollar un lenguaje articulado ante la necesidad de transmisión y socialización, va a su vez a incidir en el desarrollo de una intención cognitiva que le va separando de la intención prístina ligada a sus instintos. La intención cognitiva hace pues su aparición en la psicología humana a consecuencia del esfuerzo por transmitir aquellos conocimientos meta sensoriales, lo que acabará posicionando al ser dotado de esta nueva forma de inteligencia más allá del mundo dominado exclusivamente por los instintos. De aquí surge un signo característico de la inteligencia humana…, el de la capacidad de ocultar el verdadero propósito de nuestras acciones e intenciones (ver aquí), teniendo esto su reflejo en la construcción de las tradiciones orales o escritas que van a sustanciar las cosmovisiones acerca de lo divino ya en tiempos históricos. 

La ciencia tuvo así desde sus comienzos durante la evolución humana una ligazón invisible con los sentimientos profundos inspirados por las percepciones de las realidades meta sensoriales, alianza que se comenzó a transmitir mediante la potencialidad del lenguaje articulado, primero en las tradiciones orales y más tarde a través de las tradiciones escritas, resultando de ello el origen de la religión propiamente dicha.

Esta es la causa por la que todas las religiones cosificadas oral o escrituralmente tienen un sustrato científico en sus mensajes espirituales, como elemento que consciente o inconscientemente rememora la sustancia prístina sobre las que estas se gestaron. Sin ciencia no habría pues religión, y una de las bases de la transmisión cosificada de la cosmovisión sobre lo meta sensorial es la creación de arquetipos religiosos como técnica para hacer llegar la palabra divina a la parte inconsciente donde se generaron aquellas imágenes meta sensoriales..inconsciente en el sentido de que no depende de los sentidos físicos sino mentales como la imaginación y la inteligencia.

Los arquetipos fundamentan a su vez las metahistorias que transmiten enseñanzas éticas y morales, o conocimientos científicos sustentados en las realidades biológicas, astronómicas o geológicas. El tiempo es también metahistórico y no cosificado históricamente en los mensajes espirituales, razón por la que en estos se habla de períodos temporales inaplicables a los ciclos vitales del ser humano, tal como ocurre por ejemplo en la Revelación coránica.

Veamos así un ejemplo en la metahistoria coránica de Noé contenida en la sura La araña, donde el Corán emplea la expresión “permaneció con él durante mil años menos cincuenta”:

Enviamos Noé a su pueblo y permaneció con él durante mil años menos cincuenta. Luego, el diluvio les sorprendió en su impiedad. (Corán 29:14)

La forma numérica es metahistórica, pero tiene una correlación en otras tres suras coránicas  donde también se alude metahistóricamente a un lapso temporal que obviamente no se corresponde con la realidad del ciclo vital humano, pero que al visualizarlas en su conjunto nos desvela una cifra que arquetípicamente se corresponde con una realidad astronómica muy conocida desde hace milenios:

Te piden que adelantes la hora del castigo, pero Alá no faltará a Su promesa. Un día junto a tu Señor vale por mil años de los vuestros. (Corán 22:47)

Obsérvese que ya en esta aleya de la sura “La peregrinación” en la que se habla de que “un día junto a tu Señor vale por mil años de los vuestros” se relaciona esta cifra con “la hora del castigo”

Él dispone en el cielo todo lo de la tierra. Luego, todo ascenderá a Él en un día equivalente en duración a mil años de los vuestros. (Corán 32:5)

De nuevo la atención recae sobre el hecho de que en esta aleya de la sura “La postración” se habla de “un día equivalente en duración a mil años de los vuestros” en relación a que “todo ascenderá”…

Los ángeles y el Espíritu ascienden a Él en un día que equivale a cincuenta mil años. (Corán 70:4)

Y en esta ocasión en la que en la sura “Las vías de ascenso” se habla de “un día que equivale a cincuenta mil años” lo hace en relación a que “los ángeles y el espíritu ascienden a Él”…

El día se asocia al tiempo divino, pero son los mil o cincuenta mil años los que lo hacen al tiempo humano en sentido metahistórico. De la superposición de estas tres aleyas se deduce que mil o cincuenta mil años aluden a la misma realidad meta sensorial que tiene que ver con la capacidad imaginativa del ser humano, no con su capacidad sensorial relativa al mundo físico, por lo que cada uno de los mil años equivalen a cincuenta de los cincuenta mil años:

Mil años = cincuenta mil años, por lo que 1 año = 50 años en el lapso temporal metahistórico.

En la aleya la araña sobre Noé cuando se lude a los mil años, “mil años menos cincuenta” (Corán 29:14), cada cincuenta de estos constituyen una fracción temporal dentro de esos mil años que equivale a un año..

Tenemos así 20 fracciones de cincuenta años metahistóricos equivalentes cada una a un año, por lo que al restar la fracción de cincuenta años mencionada en la aleya nos quedan 19 fracciones, o lo que es lo mismo, diecinueve años…

El Corán sustrae una fracción de cincuenta años a los mil porque habla en un lenguaje metahistórico, aludiendo así a un arquetipo oculto en la aleya, y por ello no dice directamente 950 años cuando habla del tiempo de Noé, pues no es obviamente su edad lo que se transmite, sino el conocimiento de un ciclo astronómico de 19 años conocido como ciclo metónico, tiempo en que el sistema Tierra/Luna da 19 vueltas al Sol, y al cabo del cual las fases de la Luna comienzan exactamente en la misma fecha luego de ese ciclo de 19 años.

El ciclo metónico es conocido por quien le dio el nombre, el matemático y astrónomo ateniense Metón (siglo V a.C.), aunque este conocimiento científico astronómico ya lo conocían con anterioridad en Mesopotamia e incluso en culturas prehistóricas.

Pero en el Corán el tiempo atribuido a Noé en los mil años menos cincuenta no alude a un tiempo histórico de 19 años, sino que el arquetipo oculto en el ciclo astronómico de los 19 años que implica comienzo y cierre de un ciclo, al comenzar y terminar las fases de la Luna exactamente en la misma fecha tras 19 años, es una alegoría de algo claramente manifestado en las cuatro aleyas aquí mencionadas…

Desvelando los 300 años más 9 de los durmientes en Corán 18:25

Los durmientes en la caverna de Corán 18,25
Los durmientes en la caverna de Corán 18,25

El descenso desde la preexistencia o ájira a la existencia, mundo de los sentido o dunia, viene alegorizado en el Corán en la sura La Caverna (sura 18) en las aleyas en las cuales se relata la metahistoria de los durmientes de la caverna. Esta nos habla así del pacto preexistente establecido por Allah con Adam mediante el que este desciende al dunia una vez dotado de la capacidad de nombrar todas las cosas, alegoría que en la Revelación coránica alude al estado mental que implica el estar capacitado para percibir la dispersión de todas las cosas que preside la realidad de la existencia o dunia, toda ella contraria al estado de tawhid que preside la preexistencia o ájira…

Los durmientes constituyen las capacidades de Adam para nombrar todas las cosas; la imaginación, la inteligencia y los sentidos naturales. Mientras que Al-Rakim conforma la intención primigenia, que en la metahistoria de los durmientes aparece nombrada como un ente separado de los durmientes al ser esta una capacidad que continúa morando en la preexistencia dependiendo exclusivamente de la voluntad de Allah…a diferencia de los durmientes que moran en la existencia. De ahí la razón de que la Revelación coránica nombre por un lado a los durmientes y por otro a Al-Rakim. El conjunto de todo ello constituye el ahsan taqwim del que se habla en Corán 95:4…

El tránsito desde la preexistencia a la existencia, del ájira al dunia, se realiza a través del útero materno, que es el puente que conecta ambos mundos. La frase contenida en la Revelación coránica que habla de que los durmientes permanecieron trescientos años más nueve en la caverna junto con Al-Rakim sería así una alegoría biológica del tiempo que abarcaría el período de fecundación más el de embarazo; nueve años por nueve días, y trescientos años por trescientos días, es decir, el período que transcurre desde que se forma el cigoto hasta que se implanta en el útero más el período de embarazo propiamente dicho. https://joseangelh.wordpress.com/2016/02/23/trilogia-sobre-la-sura-18-del-coran/

El período máximo de embarazo es legalmente de 300 días, y el de fecundación de 9. En la Antigua Roma ya se tenían conocimientos de obstetricia en los que se hablaba de un período de gestación corta de 180 días y otro largo de 300 días, lo que implicaba establecer límites médicos para delimitar el tiempo mínimo y máximo durante el cual era posible que una mujer diera a luz un bebé vivo. El Corán establece también estos mismos límites; el mínimo de 180 días en una alusión directa deducida de la unión de tres aleyas:

Las madres amamantarán a sus hijos durante dos años completos si desea que la lactancia sea completa (Corán 2,233)

su madre le llevó sufriendo pena tras pena y le destetó a los dos años (Corán 31,14)

El embarazo y la lactancia duran treinta meses (Corán 46,15).

Si la lactancia dura dos años, y la suma de esta más el tiempo de embarazo 30 meses, significa que a partir de los 180 días de embarazo ya es posible el nacimiento de un bebé con perspectivas de vida, y por lo tanto de ser amamantado. Si en una parte del Corán se alude a ese tiempo mínimo de embarazo que ha de preceder al parto, en otra se alude al tiempo máximo que puede preceder al parto, que son los 300 días alegorizados en la metahistoria de La Caverna: “Permanecieron en su caverna trescientos años, a los que se añaden nueve” (Corán 18,25).

Los egipcios calculaban con bastante exactitud el tiempo del embarazo; tenían una prueba de embarazo, entre otras que también solían utilizar, que consistía en coger dos sacos en los que en uno metían cebada y en otro trigo, ponían en ambos dátiles y arena, y luego la mujer orinaba en ellos diariamente para comprobar si en los sacos se producía germinación, lo que sería prueba de que habría embarazo:

Tú debes poner en dos sacos de tela granos de trigo y de cebada, y paralelamente dátiles y arena en los dos sacos que la mujer ha de orinar diariamente encima. Si ambos crecen tendrá descendencia. (Papiro médico de Berlín 199, verso 2, 2-5, y Papiro Carlsberg, III, I, 6 – X + 3)

Es interesante al respecto el experimento efectuado en 1963 en la Universidad cairota de rota de Ain Shams, donde se demostró que mientras que la orina de mujeres embarazadas no estimulaba el crecimiento del trigo y de la cebada, la orina de mujeres embarazadas si que lo estimulaban en un elevado porcentaje de las pruebas realizadas (Ghalioungui, Khalil, Ammar, 1963, 241-246).

En lo que se refiere a la correlación astronómica entre los 300 años solares con 309 años lunares que las exégesis tradicionales islámicas atribuyen al significado de la aleya coránica, Permanecieron en su caverna trescientos años, a los que se añaden nueve” (Corán 18,25), es un conocimiento científico del que ya disponían los antiguos egipcios en un tiempo muy anterior a la Revelación coránica. Los sacerdotes establecieron un ciclo de 25 años solares (300 meses solares) durante los cuales ocurrían 309 lunaciones, para así calcular con precisión astronómica las fases de crecidas del Nilo. (Papiro Carlsberg 9 o Papiro Rylands 666).

Las cosmovisiones religiosas suelen asimilar los días a los años o los años a los días dado que el tiempo es siempre metahistórico para ellas, de ahí que por ejemplo el Corán hable de 300 años más nueve en lugar de las 309 lunaciones en las que se habla en este papiro egipcio. En la alegoría coránica permanecemos en el útero los 300 más los 9 años en estado de pérdida de consciencia. Ese tiempo coránico Platón lo plasma en 9000 años; 300 meses, 9000 días…9000 años, todo en una maravillosa alegoría del olvidado amor entre dioses, sin entendimiento, rodando en torno a la tierra y bajo esta…

La intimidad con el no enamorado, que se mezcla con una moderación mortal, que dispensa mortalidades y mezquindades, y que produce en el alma amiga un servilismo aplaudido por las masas como virtud, le garantizará a ella nueve mil años sin entendimiento, rodando en torno a la tierra y bajo esta (Diálogos de Platón – Fedro 256 e4 – 257 a2)

El tiempo de los 9000 años de Platón es metahistoria, y nos lleva a la misma cifra que la del Corán, 300 años, 300 meses, 9000 días, 9000 años..todo lo mismo en la comprensión metahistórica. 

Hay un rito extraordinario, por su extrapolación científica, relacionado con el renacimiento de Osiris como alegoría de la gestación de la vida en el seno materno, la Festividad Khoiak. Consistía en rellenar una efigie ahuecada de Osiris con cebada y arena y luego regarla durante nueve días. Al noveno día se la exponía al sol antes del crepúsculo, y al día siguiente comenzaba la germinación, toda una alegoría de los ciclos agrícolas del Nilo, la inundación, la siembra y la cosecha, y a su vez del embarazo, los trescientos años en la alegoría, y del período previo de fecundación desde que se forma el cigoto hasta que este se implanta en el útero para comenzar el embarazo propiamente dicho, los nueve años en la alegoría coránica…

¿Como podían saber los antiguos egipcios que antes de comienzos del embarazo había un período de fecundación de nueve días?.

Las pruebas de embarazo como la mencionada en el Papiro médico de Berlín 199, y el Papiro Carlsberg, III, fueron el resultado de cientos de años de observación y experimentación. A mujeres que tenían relaciones sexuales se les comenzaba a hacer la prueba de orina con las bolsas de cebada y trigo; si la germinación que era prueba de que había comenzado el embarazo se producía al séptimo, octavo o noveno día, era síntoma de que anteriormente al comienzo del embarazo había obviamente un tiempo de fecundación que se había iniciado el día en que había tenido la última relación sexual…El renacimiento de Osiris iba así precedido pues de ese período de fecundación alegorizado en los nueve días de riego de su momia durante la Festividad Khoiak.

La aleya coránica de la sura La Caverna relativa a los trecientos años a los que se le añaden otros nueve nos remite así de manera alegórica al descenso del ser humano desde la preexistencia o ájira a la existencia o dunia a través del canal entre ambos mundos que se simboliza en el útero materno.

Esta interpretación libre de esta metahistoria del Corán no es el efecto de haber interpretado directamente el texto coránico de referencia sin más, sino de un esfuerzo previo de mi imaginación mediante el cual transformé esa metahistoria en un arquetipo acorde a mis condicionantes mentales sobre el que luego discerní y cree a la vez mi propia metahistoria..

Trilogía sobre la Sura 18 del Corán

Portada de ejemplar del Corán utilizado para las interpretaciones
Portada de ejemplar del Corán utilizado para las interpretaciones

Lo siguiente es una trilogía interpretativa sobre tres historias contenidas en la Sura La Caverna o Sura 18 reveladas en el Corán: la caverna de los durmientes, la historia de Musa y el siervo desconocido, y la historia de Dhul Karnein, el de los dos cuernos.

La 2ª y 3ª interpretaciones fueron publicadas por primera vez entre julio y agosto de 2005, y las cuatro partes de la 1ª lo fueron entre finales de octubre y comienzos de noviembre de 2008, todas ellas en el foro público de eldebate.com de Iblnews. Nunca había leído nada sobre El Corán hasta entonces, así que leí directamente esas historias solo porqué abrí el Corán por esas páginas, y pasé a mutar sus alegorías en una transmisión psicológica sin más, sin tener en cuenta ni factores históricos, ni religiosos  ni exegéticos de ningún tipo, de hecho fue después de publicarlas cuando comencé a leer lo que las tradiciones decían sobre estas historias coránicas.

El ejemplar de Corán que utilicé para hacer estas mutaciones de las alegorías contenidas en la Revelación coránica a mi personal interpretación psicológica de las mismas fue “El Corán, Mahoma, de Ediciones Gaviota, Barcelona, Edición para Daniel´s Libros, Hospitalet de Ll. Barcelona, 1987”. La numeración de las aleyas que utiliza esta edición del Corán es la de Gustav Leberecht Flügel (1802-1870), contenida en su Concordantiae Corani arabicae, con una primera edición publicada en 1842 y una segunda en 1898, por ello la numeración de las aleyas que utilizo en esta trilogía interpretativa sobre las tres historias coránicas no coincide con la numeración más usada actualmente, que es la de la Edición Oficial Egipcia de El Corán de 1924, año que coincidió con el de la caída del califato otomano, por lo que si se compara con la numeración en un Corán de ahora habrá la aleya 8 de la sura 18 del Corán que yo he utilizado se correspondería con la aleya 9 de un Corán basado en la Edición Oficial Egipcia.

La Caverna de los durmientes (1ª)

El Al-Rakim de la aleya 8 de la Sura La Caverna es nuestra intención que permanece postrada en estado latente como signo extraordinario de Allah en el ser humano, y los durmientes equivalen a las capacidades perceptivas con las que somos descendidos potencialmente al útero materno para a través de él despertar al mundo del Dunia..

Aunque sea una casualidad, hasta una media de 9 días puede durar el proceso desde que tiene lugar la ovulación hasta que el cigoto se implanta en el útero para comenzar el proceso de gestación propiamente dicho, y el tiempo máximo oficial de embarazo son 300 días..de ahí lo que dice en la aleya 24 sobre los “trescientos años, más nueve”.. En árabe está colocado el tiempo anterior, los “nueve”, después de “los trescientos años”, pero se refiere a un período que antecede al de estos trescientos años de estadía en la caverna, es decir, en el útero materno como parte del período de embarazo. En la alegoría los años son días, los trescientos hablan por tanto de de la gestación, los nueve de la fecundación previa a la implantación, y los siete durmientes alegorizan las capacidades perceptivas del ser humano íntegro antes de salir del útero materno..

Obviamente solo es una curiosa casualidad que los trescientos coincidan con el período de embarazo y los nueve con el de fecundación previa a esta..

Esta historia de los durmientes de la caverna según el Corán la he dividido en cuatro partes para poder interpretarla mejor, y a cada una le he dado un título acorde al punto esencial en torno al que gira cada grupo de aleyas.

El Corán nos revela en esta historia de los durmientes de la caverna un pacto establecido en la preexistencia entre Allah y las consciencias que luego habrán de descender al Dunia, lo que implica que estas han de ser sumidas en el olvido acerca de la naturaleza verdadera de su origen en el seno de Allah..Y lo que ese olvido esconde debe ser recuperado por esas consciencias descendidas a la existencia terrenal como cumplimiento de aquel pacto preexistente..

Así, mi percepción ha interpretado lo siguiente:

Los siete ojos (Corán, aleyas 8-13)

¿No habeís acaso reflexionado acerca del hecho de que el desarrollo de nuestra capacidad de percibir el mundo, constituida por los cinco sentidos naturales la imaginación y la inteligencia, así como la intención con la que el corazón traza nuestros actos son uno de sus signos y una cosa extraordinaria?.. (aleya 8)

Cuando decidió hacerlos descender a la existencia para conformar nuestra naturaleza sensitiva, le imploramos desde la preexistencia que no nos dejase sin su misericordia, para que de tal modo pudiésemos asegurarnos la rectitud de nuestra conducta..(aleya 9)

Entonces privó nuestra capacidad de percepción durante un cierto tiempo..(aleya 10)

Para hacernos luego nacer y despertarla,a fin de ponernos a prueba y verificar quien sería consciente de que en ello había un recordatorio de un tiempo en que aquella no era necesaria para reconocer la realidad..(aleya 11)

Nos contó la historia en toda verdad;estaban nuestros sentidos aún sin desarrollar,traían consigo su recuerdo,y añadió el medio de guiarnos en la senda recta..(aleya 12)

Fortificó nuestros corazones, cuando poniendo por testigo nuestra propia consciencia establecimos un pacto mediante el que nos comprometimos a que jamás dejaríamos de reconocerlo ni invocariamos a otro que no fuese el,pues de otra forma eramos conscientes de que con seguridad sembraríamos la existencia de impiedad..(aleya 13)

El espanto del ángel (Corán, aleyas 14-17)

Los seres humanos rinden culto a otros que no son tu;¿pero pueden darnos acaso alguna prueba evidente que testifique acerca de la verdad de su culto?,¿y quién es más culpable que aquel quien ha forjado una mentira asociándole tu nombre?..(aleya 14)

Entonces nos dijo que si descendidos a la existencia fuesemos capaces de rechazar todo lo que en ella se le asocia en falsedad, nos haríamos merecedores tanto de recibir su misericordia como de ser guiados sobre la dirección correcta..(aleya 15)

Y nos dijo también que veríamos la vida surgiendo al comenzar su existencia, y luego extinguirse al final de la misma, así como que nuestro devenir por ella nos parecería como la de un tiempo prolongado. Esto es uno de sus signos. Está bien dirigido aquel a quien dirige; pero aquel a quien abandona no puede hallar sustentador ni guía verdadero..(aleya 16)

Creíamos estar vigilantes en el cumplimiento de su voluntad, más en realidad vivíamos inconscientes de ella; nos hacía nacer y morir, y sin embargo los actos de nuestro corazón se vertían con intención negligente ante su voluntad desde el comienzo de nuestra existencia. Si descendido uno de improviso de la preexistencia nos viese en este estado, querría buscar refugio de nosotros y se sobrecogería de espanto..(aleya 17)

El altar de los idólatras (Corán, aleyas 18-20)

Luego nos hizo recobrar la consciencia a fin que pudiésemos percatarnos de lo que realmente le habíamos recordado durante nuestro devenir por la existencia..desde que nuestro sol surgió por la derecha hasta que se extinguió por la izquierda, declaramos en estado de perplejidad..en realidad solo te recordamos durante algún tiempo, declaramos luego titubeantes..y compungidos terminamos reconociendo que solo a el correspondía decidir acerca de este asunto..Entonces nos dijo que enviaría a uno al mundo sensible con un conocimiento de su parte, a fin de que se guiase con la intención correcta para que en el instante que le correspondiese abrir su corazón, pudíese declarar que en verdad le había recordó en todo momento,pero le advirtió antes que en la existencia debía proceder con suma cautela y cuidarse de no declarar a nadie de dónde provenía su conocimiento…(aleya 18)

Pues si los seres humanos le reconociesen,lo rechazarían aisládole trás una muralla que levantarían con sus mentes,después de haber pretendido vanamente inducirle a andar sobre la dirección errónea sobre la que ellos mismos caminan.Más siguiéndola no habrá quien alcance su más grande anhelo..(aleya 19)

Ha querido que los seres humanos conocieran nuestra historia a fin de que sepan que sus promesas son ciertas,y que no hay duda alguna de la llegada del día en que cada uno habremos de ser distinguido por nuestro propio peso. Los seres humanos has disputado acerca de la veracidad de este asunto.Han creído que manifestándole una adoración ostentosa se garantizarían su agrado.Más nadie sino el conoce la verdad profunda de cada corazon,y sin embargo aquellos en los que ha prevalecido su propio deseo es a este mismo al que han levantado un altar para adorarlo.(aleya 20)

La consciencia que orbita en el útero (Corán, aleyas 21-24)

Pretendimos cuestionar el peso que de nuestros actos habíamos acumulado a través de las diferentes etapas de nuestra existencia..entonces recordamos el paso por la juventud y la intención que durante ella guió los actos del corazón..luego el paso por la madurez y la intención que guió en ese período los actos del corazón..y finalmente el paso por la vejez y la intención que en la plenitud de nuestra vida guió los actos del corazón..Comprendimos así la banalidad de nuestro cuestionamiento porque solo entonces fuimos plenamente conscientes de que solo el conoce realmente aquello que permanece oculto..(aleya 21)

Nos dijo que no debíamos cuestionar la veracidad de que al final solo su juicio sería válido para decidir acerca de este asunto,así como que tuviesemos siempre presente que las formas externas bajo los que hubiésemos vivido de nada nos valdrían ante su presencia,o que no debíamos tener en cuenta el juicio de otros a este respecto..(aleya 22)

No digamos nunca que hacemos algo por su voluntad cuando en realidad nos estamos dejando dirigir por nuestros propios deseos y no por su recuerdo.El dirige a quien desea hacia el verdadero significado de nuestra historia..(aleya 23)

La consciencia humana desciende a la existencia en estado embrionario mientras orbita su sol hasta el tiempo máximo establecido que el le permite hacerlo en el seno materno,y otro tiempo supletorio le precede desde que el cigoto se forma hasta que siguiendo una trayectoria señalada se implanta en el útero para comenzar su gestación..(aleya 24)

La memoria perdida (2ª)

El corazón humano se alegoriza en Musa, y la intención primigenia que en la caverna de los durmientes se alegoriza en Al-Rakim se alegoriza aquí en el sirvo desconocido que aparece a partir de la aleya 64.

La expresión “Partieron y caminaron” con la que comienzan las aleyas 73 y 76 habla por tanto del corazón humano y la intención primigenia, mutando ambos en la percepción psicológica que expreso mediante la frase “La intención guiaba y el corazón actuaba”, pues el ser humano actúa según la verdadera intención con la que este se guía.

El pez perdido en la aleya 60 simboliza la consciencia que el ser humano tiene acerca de su origen del seno de Allah. Su constitución física le hace sentirse en estado de separación con su creador, a la vez que su ahsan taqwim le impele a buscar la manera de apaciguar esa separación que concibe en su mente. La arcilla de la que fue hecha Adam no es la materia orgánica que conocemos en nuestro mundo físico, sino una alegoría que alude a las Aguas sobre las que está asentada el Trono de Allah mencionado en la aleya 9 de la Sura 11.

La Soberanía de Allah es un atributo divino ligado a su Creación, y su Permanencia es un atributo divino ligado a su Eternidad. Su Trono sobre las Aguas equivale entonces a la Permanencia de su morada (Baqá) en la Eternidad (Al-Qadim). No son dos conceptos separados, Trono por un lado y Aguas por el otro, aunque en nuestra mente así se nos aparezcan, sino uno solo que alude al estado de Allah siendo rabb de si mismo en la eternidad antes de que permitiese la aparición de su Creación.

Esta explicación es importante para comprender que la arcilla de la que fue creado Adam no alude a un material físico..es una forma alegórica de aludir al material que se encuentra en el fondo de las aguas..en este caso de las “Aguas” que aluden a la eternidad de Allah..O sea, dios extrajo de su eternidad..tomó de su eternidad..algo a lo que llama arcilla para hacérnoslos relacionar con algo conocido por nosotros..y con ello “creó” al ser humano..

Luego lo hizo descender, hecho de esa “arcilla” extraída de su Eternidad, al mundo físico para que como hombre o como mujer naciese por segunda vez a partir de una gota de esperma eyaculada.

El pez alude al arquetipo que subyace en el recuerdo de esas aguas sobre las que se asienta su Trono..la propia consciencia de Allah de la que proviene el ser humano y a la que ha de retornar recuperando su memoria perdida.

De esta manera, el pez de la historia de Musa va haciendo de nexo psicológico con el pacto preexistente alegorizado en la historia de la caverna de los durmientes revelada en las aleyas anteriores.

Así, mi percepción ha interpretado lo siguiente:

Hemos arrojado al precipicio a los unos y a los otros de los tiempos ya conclusos..a causa de la errada dirección de su veneración…más antes les habíamos advertido acerca de su caída…(aleya 58)

Hubo un tiempo, en que los seres humanos sentían los impulsos de su corazón conminándoles a esforzarse continuamente,a fin de mantener vivo el discernimiento que les permitiera distinguir entre el mundo de lo real y el mundo de lo aparente..aunque para ello debiesen de esforzarse durante toda su existencia..(aleya 59)

Más llegó el momento en que sintiéndose complacidos de su discernimiento..se percataron de que habían perdido la consciencia acerca de su propio origen…aquel cuyo recuerdo les dirigía en la dirección correcta. (aleya 60)

Cuando su discernimiento se distorcionó, sintieron los impulsos de su corazón conminándoles a no perder la memoria sobre su origen, a fin de que no se extraviasen en su esfuerzo. Así tuvieron consciencia los seres humanos de que pese a creerse firmes en su fidelidad, habían ignorado el recuerdo acerca de su origen. (aleya 61)

De su ignorancia culpabilizaron a las tentaciones de su ego,siendo entonces que el recuerdo sobre su origen volvió a orientar su guía en el mundo..lo que pecibieron como un signo de dios…(aleya 62)

El corazón humano se sintió complacido con ello, y cuerpo y alma retornaron a la senda correcta, (aleya 63)

reencontrándose en ella con su intención primigenia, aquella que contaba con la inspiración de nuestra emanencia y a cuyo impulso se manifestaba nuestra causa…(aleya 64)

Reside en el corazón humano la capacidad de elegir seguirla, para que tomándola como guía se esfuerce en la dirección correcta..(aleya 65)

más percibió en aquella intención primigenia la dificultad de confiar en la infinita justicia de dios a fin de mantenerse firmes bajo su guía…(aleya 66)

Pues aun siendo esta la señal de dios, el corazón humano puede no comprenderla y tergiversar por esta razón su sentido. (aleya 67)

Pese a que el corazón humano mostraba disposición a cumplir la voluntad de dios manteniéndose fiel al origen y siguiendo la guía de la intención primigenia, esta condicionaba su guía a que el corazón no cayese en la tentación de anteponer otras intenciones…(aleya 68)

Seguir la guía de la intención primigenia implica que el corazón humano no debe tomar por guías otras intenciones que no sean las señaladas previamente por aquella..(aleya 69)

Así pues, la intención guiaba y el corazón actuaba confiriendo el propósito del ser humano..hasta que la intención primigenia torció su rumbo..ahogándose entonces el corazón humano en la angustia existencial al sentirse sin rumbo y sumido en la confusión…(aleya 70)

…Y quedó en evidencia su flaqueza en la confianza en la infinita justicia de dios a fin de mantenerse firme bajo su guía…(aleya 71)

El corazón humano se convulsionó, cuestionándose su fidelidad a la guía y no pudiendo sentirse complacido consigo mismo…(aleya 72)

…La intención guiaba y el corazón actuaba cuando en tiempos de la generación presente,los impulsos de la intención primigenia la conducían al precipicio..mientras que el corazón humano proclamaba la sinceridad de su intención y espetaba con dureza a quien lo cuestionase…(aleya 73)

…Y quedó en evidencia su flaqueza en la confianza en la infinita justicia de dios a fin de mantenerse firme bajo su guía…(aleya 74)

Más en lo más profundo de su ser sentía temor de no guiarse por la intención correcta..y se volvió cauteloso…(aleya 75)

…La intención guiaba y el corazón actuaba cuando fijaron su atención en un libro sellado…Quisieron comprender su significado interior..pero este les permanecía velado…más unos de entre los que se esforzaban con la guía de su intención y los actos de su corazón, percibieron como su significado externo había sido corrompido…siendo el recuerdo de la intención primigenia aquello que les hizo adquirir consciencia…pero entonces…su corazón dirigió sus intenciones hacia la dirección errónea…(aleya 76)

La intención primigenia cesó de guiar, y a su tiempo les fue mostrado hacia donde conducía la injusticia de sus actos…(aleya 77)

Así, les fue mostrado como el propósito de dios incumbía a los corazones de todos aquellos que se esforzaban en la existencia, y como él les había extraviado porque el ego había secuestrado su religión, otorgándose la propiedad de los corazones de todas las gentes…(aleya 78)

La generación presente está vedada en su consciencia, por lo que ha desvirtuado la memoria acerca de su origen…corrompiendo con ello toda la senda del alma, al arrastrar en su degradación incluso a las generaciones primigenias…(aleya 79)

Por esta razón, hemos pedido a dios que alumbre una nueva genaración primigenia…para que se guie con una intención sincera y sean loables los actos de su corazón…(aleya 80)

El significado externo era aquello que estaban capacitados para percibir los unos y los otros necesitados de guía y seguidores del libro de dios. El ha querido esperar a que estén dotados de entendimiento para devolverles el conocimiento perdido…La intención primigenia no es sino la expresión de la voluntad de dios…He aquí lo que el corazón humano desconocía y por cuya causa flaqueaba en su confianza en la infinita justicia de dios…(aleya 81)

Los dos cuernos (3ª)

El interrogatorio con el que comienza la historia muta repercutiendo en cada ser humano que es a quien se dirige la Revelación coránica. Los dos cuernos de la etimología del concepto Dhul-Karnein aluden alegóricamente a los dos extremos del tiempo humano, que para cada cual tiene un principio y un final.

El sol poniente que se pone en una fuente cenagosa en la aleya 84 alegoriza las intenciones veladas, así como el sol que se levanta en la aleya 89 alegoriza el desvelamiento mediante se le hace ser consciente de la verdadera naturaleza de su intención primigenia, ante la que se siente desnudo e impelido inexorablemente a guiarse por ella.

La ruta que sigue en las aleyas 88 y 91 habla de su esfuerzo por profundizar en mantenerse firme en la guía de la intención primigenia sin desviarse de esta.

Así, mi percepción ha interpretado lo siguiente:

Se preguntará cada cual respecto de quien es el polo de los extremos del tiempo…aquel sobre quien confluyen el principio y el final..Y cada cual responderá según sus convicciones…más nosotros os contaremos su historia: (aleya 83)

Le afianzamos con fuerza en su confianza en si mismo…permitiéndole que impulsado por la firmeza de su determinación realizara todos sus propósitos…Y para lograrlo se esforzó…Se esforzó hasta adquirir el conocimiento necesario que le desentrañó la razón más oculta que motivaba sus propias intenciones…y así se percató de como en su ser interno aquellas yacían veladas tras la consciencia de una realidad aparente…(aleya 84)

Infundimos en el espíritu del polo de los extremos del tiempo el poder de discernir acerca de lo concerniente a la verdadera intencionalidad de los actos humanos…(aleya 85)

pero juzgarlos dijo dejarlo en manos de dios…(aleya 86)

Nadie que se hubiese guiado por los impulsos de su primigenia intención y distinguido por tanto con actos loables deberá temer por ello. (aleya 87)

Profundizó el polo de los extremos del tiempo en su esfuerzo…(aleya 88)

y lo hizo hasta llegar a comprender la razón misma de su propia existencia…una razón a la que no hemos dado más que el vacío para que no adquiera sentido sino en la dirección del desvelamiento del propósito de sus intenciones…(aleya 89)

Si, así era, y nosotros conocemos a todos los que estaban con él…(aleya 90)

Continuó profundizando en su esfuerzo…(aleya 91)

hasta llegar a un estado de cocnciencia que embargaba su espíritu en el límite entre dos espacios temporales, y entonces se encerró en si mismo, sin apenas comunicarse con persona alguna…(aleya 92)

Meditaba el polo de los extremos del tiempo acerca de como el gran error velado de las intenciones y la injusticia, que son causa y efecto de las acciones humanas,eran motivo de desasosiego en el mundo de la existencia…Y se preguntaba respecto de la plenitud espíritual que necesitaría para ser capaz de abrir las mentes de las gentes y así alterar la dinámica de sus acciones…(aleya 93)

Se decía que en la confianza que le infundía dios estaba su plenitud más elevada…y que necesitaba únicamente poner verdadero empeño para ser capaz de abrir sus mentes y alterar la dinámica de sus acciones…(aleya 94)

Esperaba el establecimiento de sólidas condiciones que posibilitasen la transmutación entre dos estados espírituales de la humanidad…Se decía que quienes trabajasen en esta dirección debían de mantener encendida su lucha hasta que las condiciones fuesen tan sólidas como su propia lucha…esperaba de esta manera que su esfuerzo y la lucha de aquellos se fundiesen en un único propósito para consolidar su victoria…(aleya 95)

Entonces el gran error velado de las intenciones humanas y la injusticia no pudieron impedir su propósito ni infectarlo…(aleya 96)

Y dijo el polo de los extremos del tiempo que esta obra era un efecto de la misericordia de dios…(aleya 97)

Epílogo

Estas tres historias coránicas de la Sura 18 están en unicidad o tawhid. Lo que psicológicamente cimenta tal unicidad es la intención primigenia contenida en todas ellas a través de diferentes alegorías.

Allah establece un pacto preexistente en el Ajira antes de hacer descender a las consciencias al Dunia a través del útero materno. En la prexistencia persiste el estado de tawhid de las facultades del Adam (consciencia en estado puro),  del malaika (intenciones puras o la completa sumisión a Allah), Iblis (intención impura), y yunun (velos mentales que ocultan la realidad), pero al descender el ser humano a la existencia atravesando la caverna que es el útero en nuestra mente potencialmente en desarrollo se dispersan estas facultades, y a consecuencia de ello pasamos a percibirlas como si en realidad todas ellas se refiriesen a entidades dispersas e individuales, pues esta percepción en dispersión es la consecuencia inexorable de nuestro descenso al Dunia.

El Corán explica con una alegoría lo que significa la epifanía de Allah respecto a la capacidad de percepción del ser humano..

Y enseñó a Adán los nombres de todas las cosas; luego se las mostró a los ángeles y les dijo: “Decidme los nombres de estas cosas, si es verdad lo que decís.” (Corán 2:31)

Cuando el ser creado del barro desciende a la existencia, Allah le enseña “los nombres de todas las cosas”; estos nombres alegorizan la consciencia que se abre para poder percibir la dispersión mental que preside el mundo del Dunia..los malaika no pueden percibirlo porque solo pueden percibir a Allah en estado de tawhid, puesto que al alegorizar los malaika la intención en estado puro, significa que esta no conforma la intención que depende de la voluntad humana, sino aquella intención que depende totalmente de la guía de Allah..

La epifanía de Allah conforma entonces “los nombres” que este le enseña a Adam, o sea, los distintos elementos de la Creación que nuestra consciencia percibe en situación de dispersión desde el momento mismo en que, en estado de pureza, nacemos al abandonar el seno materno, dispersión que nuestro malak no pueden percibir porque la intención primigenia solo es capaz de sentir a Allah en tawhid..no puede esta por tanto percibir la Creación en elementos separados, “los nombres”…porque nunca ha abandonado en realidad “el ajira”..

Perdemos el pez al descender al útero..y la prueba establecida en la preexistencia como prueba de Allah consiste en recuperar esa memoria perdida a pesar de la dispersión a la que se ven impelidas todas nuestras facultades humanas al nacer en el Dunia, y ello lo logramos mediante la profundización en el esfuerzo que supone intentar desvelarnos nuestra intención primigenia, o sea, levantando el sol que permanece en poniente velando nuestra intención primigenia en una fuente cenagosa para de esta manera recuperar la memoria preexistente que perdimos al descender a la existencia a  través del útero materno..

Sobre el concepto islámico del poder en la Comunidad de Medina

fundamentos mentales
fundamentos mentales

Una pregunta a modo de prolegómeno:

¿Podría una shura mundial de la ummah en la que estuviesen representadas todas las tendencias del islam, incluidas las shiitas, sufíes y cualquiera de las derivadas de estas, emitir una fatua en la que se declarase fuera del islam al wahabismo?

La primera generación de musulmanes que conoció al Profeta no solo tenían la guía de la Revelación aún viva de la que habían sido testigos directamente, sino que además tenían la del ejemplo de vida que el mismo Profeta Muhammad daba en cuanto a la posición que este ostentaba en el seno de la Comunidad de Medina, y de cómo ésta favorecía el desarrollo de una forma de organización social muy sui generis en su época.

El Profeta nunca fue un tirano, ni siquiera un gobernante en el sentido del término, pues gobernaba en Medina una asamblea en la que él era un miembro más,  pero a su muerte los musulmanes que en vida le conocieron imitaron no su ejemplo en la Comunidad social de Medina basada en una forma de gobierno democrática y asamblearia, sino que volvieron sus ojos a las formas de gobierno que entonces imperaban entre persas y bizantinos.

1.- El prematuro eclipse de la Comunidad de Medina

Si la primera construcción sociológica que levantaron los musulmanes fue la Comunidad de Medina, la primera construcción sociológica que sentó las bases del islam que hoy día conocemos no fue esa misma Comunidad de Medina..sino el Califato edificado a imagen y semejanza de la estructura geopolítica de los imperios persa y bizantino. El Profeta no fue rey ni intentó crear un estado militar con fines expansionistas, a pesar de lo cual con la entronización del primer Califa tras su muerte se comenzaron a sentar las bases del islam que hoy en día conocemos. Esta construcción sociológica que es el islam de base califal algo negativo tendría en sus cimientos para haberse convertido en la tiranía política, económica, religiosa, que hoy día rige en el islam, y que obviamente tiene bases históricas.

El Corán no establece una determinada forma de gobierno, pero la práctica de la Comunidad de Medina si lo transmitió, y sobre todo el ejemplo del Profeta Muhammad en el seno de esta, que no era obedecido como un rey, pues a pesar de lo que popularmente puede creerse las decisiones se tomaban en asamblea de la que el profeta era parte, y durante ella el profeta exponía sus puntos de vista como un miembro más. Esta forma de regir los destinos de la comunidad no significaba que se la privaba de tener un gobierno, o de defenderse de las agresiones externas, sino que además de defenderla de las agresiones externas se la defendía también de la posibilidad de caer en manos de un tirano. Pero los compañeros del Profeta no gobernaron como miembros de la asamblea de Medina sino como guías coronados de los creyentes o califas,  posicionándose con ello en un puesto cuyo ejemplo no podrían haberlo tomado de Muhammad..sino de los monarcas persas y bizantinos que eran sus enemigos.

No hay nada de inocencia en esta forma de gobierno asamblearia que era la Comunidad de Medina, sino de inteligencia al salvaguardar a los musulmanes de la tiranía de los reyes. Se podía gobernar perfectamente siguiendo las pautas establecidas por Muhammad en Medina, haberse defendido de las agresiones externas, y empezar a ensañar a las comunidades vecinas que así es como debían regirse, formando con ellas comunidades locales federadas. Medina se podía haber de esta manera proyectado como ejemplo para las localidades vecinas. Los cimientos del islam se edificaron así sobre la construcción sociológica del califato, pero no sobre los cimientos establecidos en la Comunidad de Medina. La dirección para una edificación sociológica del islam era un sistema asambleario de gobierno indisociable del comercio sin usura, pero este se edificó sobre el califato, sistema imperial de gobierno con economía basada en la usura.

El islam como construcción sociológica de base coránica nunca llegó pues a edificarse, porque a la muerte del Profeta Muhammad sus compañeros decidieron edificar un islam de base califal, o sea, sobre una construcción sociológica que imitaba las dinámicas geopolíticas persas y bizantinas. La dirección marcada por la Comunidad de Medina quedó eclipsada a la muerte del Profeta Muhammad no llegando a implementarse nunca, renunciando a la posibilidad de haberse constituido en arquetipo sociológico y geopolítico que ante sus vecinos contrarrestase la visión de persas y bizantinos basada en el espejismo de poder con el que estos imperios deslumbraron a los primeros líderes musulmanes.

2.- El Pacto de Medina como prototipo de organización asamblearia

La Comunidad de Medina se asentó sobre unas bases jurídicas que son conocidas como un documento histórico denominado Pacto de Medina. Había tres grandes comunidades entonces, musulmanes nativos de Medina, musulmanes emigrados, y los paganos, a ojos de los musulmanes. Era un pacto equitativo tripartito, que incluía incluso a los no musulmanes en pie de igualdad con los musulmanes. El Pacto de Medina establecía un sistema de gobierno basado en la shura o asamblea y en una economía basa en un comercio exento de usura que era el prototipo de una forma de organización social con fundamento coránico diseñado para ser trasplantado a las comunidades vecinas, pero fue el islam califal el que se edificó tras la muerte de Muhammad.

La Comunidad de Medina marcó la dirección hacia la que, si esa era su voluntad, los musulmanes debían edificar su construcción sociológica para par con ella incidir en el mundo. Cada colectivo humano edifica construcciones sociológicas para vivir en sociedad e incidir en el mundo. A los musulmanes se les mostró el ejemplo del profeta en la Comunidad de Medina para que les sirviese de guía, pero tras su muerte aquellos musulmanes que tenían la capacidad de decidir hacia que dirección debía dirigir la construcción de su sociedad, ya sea la marcada por la Comunidad de Medina ya sea por cualquier otra, tomaron su decisión libremente, y en base a ello decidieron obviar la guía de la Comunidad de Medina y decantarse por “otra” construcción sociológica, que fue el califato, inspirada en las estructuras de poder persas y bizantinas.

La Comunidad de Medina promovía la disolución del poder jerárquico en su seno, procuraba una forma de organización social que pudiese integrar a las distintas comunidades que la constituían, al aceptar iguales derechos para musulmanes nativos, musulmanes emigrados, y paganos, todo ello reflejado en el Pacto de Medina, así como promovía también la génesis de un sistema económico y financiero diferente al vigente en las tierras de los imperios persa y bizantino. Constituyóe el prototipo sociológico a través del cual se podía haber superado el concepto de Estado, no ya por su configuración política, que de una manera más arcaica también se había manifestado en las polis griegas, sino por su configuración económica. Y es este punto el que yo considero esencial..el de no disociar el asamblearismo político del asamblearismo económico y financiero..

La Comunidad de Medina no tenía porque ser concebida como una meta idílica petrificada en el tiempo a la que aspirar como ejemplo, sino como un punto de partida a través del cual desarrollar nuevas formas de organización social, teniendo en cuenta la premisa de que las formas políticas locales debían estar fusionadas con las estructuras financieras también locales, impidiendo con ello el desarrollo de estructuras políticas basadas en la idea de imperio. Pero este punto de partida se quedó solo en eso al no haber pasado nunca de la fase embrionaria que comenzó a gestarse en los tiempos en que Muhammad vivió en la Comunidad de Medina. El islam sociológico no fue levantado entonces sobre el prototipo diseñado en Medina, y obviamente pendiente de desarrollar, sino sobre el prototipo derivado de la mentalidad islamocrática que supuso el Califato como espejo de los imperios persa y bizantino.

El Pacto de Medina, el instrumento legal que cimentó la Comunidad de Medina, estableció las bases legales para gobernar la ciudad. Se gobierno con pues con leyes consensuadas. Dicho consenso fue establecido sobre el principio del taaruf, acercamiento y conocimiento entre las comunidades humanas que conformaban Medina, cuya máxima manifestación fue la shura, a través de la que se ejercía la consulta popular. En la Comunidad de Medina no había fiqh ni juristas (alfaquís o fuqahas), ni siquiera son estos conceptos coránicos. Este consenso basado en el principio del taaruf y manifestado en el ejercicio del gobierno a través de la consulta en la shura constituyeron los principios rectores sobre los que se ejercía el gobierno entonces en Medina.

El fundamento del taaruf y de la shura se encuentran en Corán 3:159,, donde se vislumbre la praxis asamblearia en la cual se conmina a Muhammad a gobernar a través de la consulta, y también en Corán 42:36-39 donde se exhorta a los miembros de la comunidad a consultarse mutuamente para decidir sobre los asuntos que les atañen y a defenderse también mutuamente cuando son víctimas de opresión independientemente de la adscripción religiosa a la que esté adheridos.

No tiene sentido defender la idea de que la Comunidad de Medina no se gobernaba mediante la consulta sino que lo hacía mediante los privilegios jerárquicos otorgados por Allah a Muhammad. ¿Desobedeció entonces Muhammad a Allah gobernando en Medina con los privilegios de un jerarca que no nesecitaba gobernar mediante la consulta en asamblea (shura).

3.- El Califato manipuló las premisas financieras coránicas con el hiyal

El jurista y filósofo persa Al-Gazali (1058 – 1111) escribió una obra enciclopédica denominada “La revivificación de las ciencias religiosas”,donde recogió algunos capítulos relativos a temas económicos, donde determinaba asuntos como las premisas que debían sustentar el interés público (maslaha), o donde hacía una fuerte denuncia de las políticas de especulación financiera, ampliamente difundidas entonces, que incidían en la manipulación de la moneda, que a su juicio debía mantenerse estable (sunnah monetaria), y en la que denunciaba también la acumulación de dinero.

Una práctica económica típica de la especulación financiera que se practicaba en el orbe islámico era el hiyal, dispositivos legales de naturaleza ficticia que tenían por objetivo crear un subterfugio de legalidad que permitiese saltarse la teórica prohibición de la riba. El hiyal de entonces tendría su proyección en el presente en las técnicas financieras utilizadas por la banca islámica para crear una ficción legal respecto a que sus técnicas financieras respetan la prohibición coránica de la usura.

La práctica del hiyal en la economía y las técnicas financieras que han caracterizado toda la historia económica del islam comenzaron siendo un hábito no institucionalizado, al no consistir en técnicas legales documentadas en tratados jurídicos, pero hacia comienzos del siglo IX (tercero de la Hégira), empezaron a surgir tratados jurídicos donde se detallaban procedimientos con técnicas del hiyal para poder compaginar la práctica económica y financiera fundamentada en la especulación con el principio coránico que prohibía la riba. La especulación financiera estuvo desde los primeros tiempos del islam separada del concepto coránico que podía abarcar la riba, y esta separación llegó incluso a institucionalizarse a comienzos del siglo IX con el visto bueno de los juristas de mayor prestigio de la época. El hiyal es el fundamento de la ocultación de la condena de la especulación financiera contenida en la Revelación, a través de la exhortación a evitarla como abominación que era, según Corán 5:90.

La riba al-fadl, especulación financiera o maysir según se desprende de Corán 5:90, estuvo siempre presente en la historia del islam sociológico o califal. Los musulmanes inventaron muchas cosas que luego los europeos cristianos adoptaron e hicieron pasar como suyas, despreciando e ignorando su origen islámico por razones que seguro no se nos escapan. Y entre esos inventos musulmanes estaban por ejemplo el de las letras de cambio (sulfaya), cuya práctica entraba dentro de la riba al-fadl o maysir (especulación financiera). Estas letras de cambio y otras técnicas derivadas de ellas están en el origen de las corruptas prácticas de especulación financiera que los europeos cristianos harían luego suyas y que les servirían más adelante para desarrollar el capitalismo financiero que luego acabarían extendiendo por todo el mundo.

Jamás históricamente la economía islámica ha funcionado sin riba (riba al-nasia, incremento con intercambio de bienes en tiempo diferido) o sin especulación financiera (riba al-fadl o maysir en Corán 5:90, incremento con intercambio de bienes en tiempo simultáneo o con manipulaciones monetarias especulativas). La riba ha sido condenada por ulemas o juristas islámicos, en menor medida que la especulación financiera por cuanto esta ha tenido más detractores a la hora de considerarla haram, como lo ha sido por juristas de otras culturas monoteístas o politeístas históricas. Pero en todas ellas, tanto la riba como la especulación financiera han sido práctica habitual. Incluso los papas han condenado la usura, lo que supone un signo más del carácter esperpéntico de la susodicha condenan.

La condena más antigua conocida a la usura, popularmente, se remonta a un texto indio del II milenio a.C., donde a esta se la denomina bekanaṭa en sánscrito védico (*). Pero esta referencia védica a la usura, a pesar de que así consta reflejada en una enciclopedia de internet muy popular, no es científicamente correcta, pues los especialistas en sánscrito védico y religiones de la India consideran que la alusión a la bekanata está en un himno del Mandala 8 (el 55) que figura entre los once himnos, entre seis y ocho para una minoría de especialistas, considerados valakhilya (aunque no literalmente, es un término que viene a significar apócrifo), pues se piensa fueron interpolados en época posterior a la redacción de los vedas. Un ensi de la ciudad-estado de Lagash llamado Urukagina (gobernó entre 2380 a.C – 2360 a.C. aprox. ), tiene atribuida por la arqueología la siguiente inscripción, contenida en el código jurídico que se conoce por su nombre, anterior en muchos siglos al Código de Hammurabi.

“Él liberó a los habitantes de Lagash de usura, los controles onerosos, el hambre, el robo, el asesinato, y la incautación (de su propiedad y las personas). Estableció la libertad. La viuda y al huérfano ya no estaban a la merced de un hombre poderoso”. (Código de Urukagina)

La especulación financiera siempre fue una práctica de uso común entre los comerciantes musulmanes. Por ello se ocultó la exhortación coránica a evitar el maysir (especulación financiera) contenida en Corán 5:90, dándole a la condena de la especulación financiera un carácter poco claro que solo se encontraba en algún hadiz, pero según la tradición que se impuso, no lo estaba en el Corán. La tradición dice por ejemplo que el Profeta Muhammad murió exactamente después de recogerse sus palabras en un hadiz sobre la riba al-fadl, y que por esta razón no llegó a darle tiempo de explicar que era exactamente esa segunda riba a la que se refería como al-fadl. Estas técnicas de especulación financiera tienen por tanto base en el islam califal o islamocracia.

(*) Rig-Veda, Libro (Mandala) 8, himno 55, verso 10

4.- Muhammad fue juez en Medina no gobernante absoluto

 El Corán habla de Muhammad de su condición de juez que ha dirimir sobre las disputas en base al espíritu de la Revelación, pero no de su condición de gobernante absoluto. En los tiempos de la década medinense, aun en vida de Muhammad, no había ninguna jurisprudencia desarrollada, ni juristas o ulemas a los que acudir para dirimir judicialmente sobre una disputa que enfrentase a dos parte, por ello El Corán les dice a los creyentes que en materia de disputas deben remitirse al Profeta y obedecer las decisiones que al respecto este sancione, por ello Muhammad hizo de juez entre los musulmanes.

 “Juro que no se consideraran verdaderos creyentes a menos que te acepten como juez de sus disputas; y no se resistan a aceptar tu decisión y se sometan completamente.” Corán 4:65

Cuando el Corán habla de la obediencia que los creyentes deben a Muhammad no lo hace pues posicionando al Profeta como un líder político al que se le deba obediencia ciega, pues esta idea es totalmente ajena al Corán, sino que lo hace posicionándolo como juez que ha de dirimir acerca de los asuntos sobre los que los miembros de la Comunidad discrepan (Corán 4:65). Los musulmanes de la década de Medina parece que comprendieron perfectamente la distinción del profeta como juez al que debían elevar sus disputas.

El Corán conmina a Muhammad a legislar mediante el método de la consulta en asamblea o shura (Corán 3:159), así como exhorta también a los creyentes a legislar mediante la consulta en asamblea (Corán 42:38), lo que da idea de la concepción del ejercicio del poder que se trasmite en la Revelación coránica que claramente sanciona una separación entre lo judicial y lo legislativo que solo habría tenido implementación en la década medinense que conoció a Muhammad en vida. Esta Revelación diluye el potencial del poder ejecutivo en el legislativo al conminar a Muhammad a consultar en asamblea con los otros miembros de la Comunidad (Corán 3:159), hecho que supone la esencia de la horizontalidad del poder sancionada en la Revelación..en contraposición al posibilismo históricamente vigente que sanciona una verticalidad del poder que se encuentra también en la esencia del Califato surgido en imitación de los imperios persa y bizantino.

Según la Revelación coránica Muhammad debía ser obedecido en lo que se refiere a dirimir sobre asuntos relativos al fiqh (Corán 4:59 y 4:65), pues no había entonces ningún fiqh desarrollado ni juristas que sostuviesen el mismo durante los diez años en que Muhammad dirigió la Comunidad de Medina. Si ni el Profeta se atribuyó para si la supremacía de los gobernantes absolutos, ¿por qué si lo hicieron aquellos que aceptaron revestirse con la calidad de Califa tras su muerte?..

Alegorías coránicas

El ser humano desciende a la existencia cuando en nuestra mente se dispersan estas facultades y a consecuencia de ello son percibidas como si en realidad estos conceptos se refiriesen a entidades dispersas..por un lado Adam, por otro los malaika, por otro Iblis, y por el otro los yunun

alegorías

La Revelación coránica relata el acontecimiento que precedió a la creación del ser humano por Allah mediante la utilización de cuatro conceptos alegóricos que van a interactuar entre ellos.

Adam, Iblis, los yunun y los malaika, han pasado a formar parte en la psicología religiosa islámica, al igual que en la judía o cristiana a través de los conceptos de Adán, Satán y los ángeles, de entidades individualizadas y con personalidad propia a la vez que distintiva de cada uno ellos.

Pero esta percepción fuertemente interiorizada y arraigada en la percepción psicológica de creyentes y no creyentes se contrapone con la idea de considerar que el relato coránico lo que en realidad narra es una historia psíquica del ser humano, a través de inclinaciones latentes que son extrapoladas del cuerpo físico para adquirir personificación individualizada en forma de alegorías representadas por conceptos antropomórficos o pseudo-antropomórficos fácilmente asimilables para  la mente del  receptor del mensaje.

Sería entonces que ante la naturaleza humana tanto Adam como Iblis, los yunun o los malaika, no serían en realidad entidades individualizadas, sino estados psíquicos diferenciados que latentes conformarían todos ellos la naturaleza que en el Corán los autores o el autor humano o divino de este le atribuyen al ser humano.

Adam, Iblis, yunun, y los malaika, confluyen así en el ser humano como prototipo de ente psíquicamente complejo, por lo que todos tenemos un Adam, un Iblis, unos yunun, o unos malaika en nuestra naturaleza..pero parece ser que esto no lo percibimos así, pues el relato coránico, así como el judeo-cristiano, nos ha engañado hasta el punto de percibir en dispersión lo que realmente solo es unidad.

¿Por qué los malaika no pueden nombrar todas las cosas como si puede Adam?

En la prexistencia persiste el estado de tawhid de las facultades del Adam (consciencia en estado puro),  del malaika (intenciones puras o la completa sumisión a Allah), Iblis (intención impura), y yunun (velos mentales que ocultan la realidad).

El ser humano desciende a la existencia cuando en nuestra mente se dispersan estas facultades y a consecuencia de ello son percibidas como si en realidad estos conceptos se refiriesen a entidades dispersas..por un lado Adam, por otro los malaika, por otro Iblis, y por el otro los yunun.

Pero Adam, malaika, Iblis o los yunun son solo facultades presentes todas ellas en la naturaleza del ser humano.

El Corán explica con una alegoría magistral lo que significa la epifanía de Allah respecto a la capacidad de percepción del ser humano..

Y enseñó a Adán los nombres de todas las cosas; luego se las mostró a los ángeles y les dijo: “Decidme los nombres de estas cosas, si es verdad lo que decís.” (Corán 2:31)

Cuando el ser creado del barro desciende a la existencia, Allah le enseña “los nombres de todas las cosas”; estos nombres alegorizan la consciencia que se abre para poder percibir la dispersión mental que preside el mundo del dunia..los malaika no pueden percibirlo porque solo pueden percibir a Allah en estado de tawhid, puesto que al alegorizar los malaika la intención en estado puro, significa que esta no conforma la intención que depende de la voluntad humana, sino aquella intención que depende totalmente de la guía de Allah..

La epifanía de Allah conforma entonces “los nombres” que este le enseña a Adam, o sea, los distintos elementos de la Creación que nuestra consciencia percibe en situación de dispersión desde el momento mismo en que, en estado de pureza, nacemos al abandonar el seno materno, dispersión que nuestro malak no pueden percibir porque la intención pura solo es capaz de sentir a Allah en tawhid..no puede esta percibir la Creación en elementos separados, “los nombres”, porque nunca ha abandonado en realidad “el ajira”..

La negación de Iblis a postrarse ante Adam

El nombre de Iblis, sinónimo de Satán según la tradición islámica, aparece nueve veces nombrado en el Corán. Lo hace en el contexto de ocho textos, en uno de ellos se le cita en dos ocasiones, de los cuales en siete su nombre está ligado directamente al relato de la creación de Adán recogido en el Corán.    

Veamos cuales son esos ocho textos coránicos en los que se le cita nueve veces:

 Y cuando dijimos a los ángeles: “¡Postraos ante Adán!” –se postraron todos, excepto Iblis, que se negó y se mostró arrogante: y así se convirtió en uno de los que niegan la verdad. (Corán 2:34)

Y, ciertamente, os hemos creado y luego os dimos forma; y luego dijimos a los ángeles: “¡Postraos ante Adán!” –y se postraron [todos] excepto Iblis, que no fue de los que se postraron. (Corán 7:11)

Entonces, los ángeles se postraron todos juntos, (30) excepto Iblís que rehusó ser de los que se postraron. (31) (Corán 15:30-31)

Y, HE AHÍ, que dijimos a los ángeles: “Postraos ante Adán” –y se postraron todos excepto Iblís.Dijo: “¿Es que voy a postrarme ante quien has creado de barro?” (Corán 17:61)

 Y [recuerda que] cuando dijimos a los ángeles: “Postraos ante Adán,” se postraron todos, excepto Iblís: él [también] era uno de esos seres invisibles, pero se rebeló contra la orden de su Sustentador. ¿Vais, pues, a tomarle a él y a sus secuaces por señores [vuestros] en vez de a Mí, cuando son enemigos vuestros? ¡Mal canje hacen los malhechores! (Corán 18:50)

 Pues [así fue:] cuando dijimos a los ángeles: “¡Postraos ante Adán!” –se postraron todos, excepto Iblís, que se negó [a hacerlo]; (Corán 20:116)

[Pues,] he ahí, que tu Sustentador dijo a los ángeles: “¡Ciertamente, voy a crear un ser humano de arcilla; (71) y cuando lo haya formado por completo y haya insuflado en él [algo] de Mi espíritu, caed postrados ante él!” (72) Entonces, los ángeles se postraron todos juntos, (73) excepto Iblís, que se mostró arrogante, y se convirtió [así] en uno de los que niegan la verdad. (74) Dios] dijo: “¡Oh Iblís! ¿Qué te ha impedido postrarte ante ese [ser] que he creado con Mis manos? ¿Eres demasiado orgulloso [como para inclinarte ante otro ser creado], o eres de los que se creen superiores [a todos]?” (75) (Corán 38:71-75)

La característica más notoria de estas ocho ocasiones en las que se cita a Iblis, es que en la antropología coránica se le hace interactuar con Adam, exactamente en el sentido de manifestar su negativa a postrarse ante el (Adam) cuando Allah les ordena a los ángeles hacerlo.

Solo en una ocasión Iblis es citado sin la alusión directa a su negativa a postrarse ante Adam:

y serán preguntados: “¿Dónde está ahora todo lo que solíais adorar (92) en vez de Dios? ¿Pueden esos [objetos o seres] auxiliaros o auxiliarse a sí mismos?” (93) Serán entonces arrojados al infierno –ellos y también todos los [demás] descarriados, (94) y las huestes de Iblís –todos juntos. (Corán 26:92-95)

En esta única ocasión en la que citando a Iblis el Corán no alude a su negativa a postrarse ante Adán, podemos observar como el contexto se enmarca sin embargo en el de la adoración a dios, en este caso para referirles al hecho de que Iblis adora precisamente  a algo que no es dios, de ahí la razón de la condena de sus huestes al infierno..

Del relato creacionista de Adam plasmado en el Corán, las interpretaciones tradiciones elaborados por los musulmanes han entendido mayoritariamente que las referencias a los ángeles, los yunun, Adam, e Iblis, han de ser entendidas en el sentido de concebirlos como seres de personalidad y esencia individualizada los unos respecto de los otros.

La dispersión mental ha presidido históricamente la comprensión psicológica que los musulmanes han tenido acerca de la naturaleza de Adam, Iblis, ángeles y yunun. Pero la comprensión teniendo en cuenta el principio del tawhid emanado de la antropología coránica, permite una relaboración mental de esa comprensión.

Desde esta perspectiva psicológica derivada del tawhid, el acontecimiento de la postración de los ángeles ante Adam y la negativa de Iblis a hacerlo, se entiende como una alegoría que transcurre toda ella en el seno mismo de la naturaleza del ser humano creado por dios.

Angeles, yunun, Adam, e Iblis, conforman por tanto la naturaleza humana.

Desde la perspectiva de esta comprensión en estado de tawhid, Adam sería una alegoría de la consciencia en estado puro, los ángeles representarían las intenciones puras que guían al ser humano hacia el encuentro con esa consciencia primordial que es Adam.

Esa guía de las intenciones puras (ángeles) equivaldrían en el lenguaje alegórico manifestado en el Corán al acto de postración (sumisión o islam) ante la consciencia en estado puro (Adam), es decir, ante la voluntad de Allah.

Postrarse ante Adam es la forma alegórica en que el relato coránico se refiere entonces al acto de mostrarse sumiso a la voluntad de dios, la cual se manifiesta precisamente en la consciencia pura con la cual fue creado el ser humano.

Los atributos del fuego

Esta consciencia pura relacionada con el concepto de fitra recogido por las tradiciones islámicas, tiene su plasmación en el concepto coránico de ahsan taqwim:

En verdad, creamos al hombre en la mejor constitución (ahsan taqwim) (Corán 95, 4)

Este concepto de ahsan taqwim revelado en el Corán es el que la tradición coránica conoce como fitra o naturaleza original del ser humano, naturaleza que le predispone a buscar la forma de reconocer a su creador.

En esta comprensión mental desde el tawhid del relato creacionista adamico, Iblis representa alegóricamente la intención impura que se manifiesta en actos contrarios a la voluntad de dios.

La postración de los ángeles ante Adam ocurre pues en el seno de la naturaleza humana, y la negativa de Iblis a postrarse ante el también.

 En cuanto a los yunun de los que se habla en el Corán, se nos dice en este:

Hemos creado de barro al hombre, de esa arcilla a que se da forma fácilmente (26). Antes de él habíamos creado ya los genios (yinns) de un fuego sutil (27). (Corán 15:26-27)

La Revelación coránica nos transmite la realidad de estos seres en la preexistencia cognitivizados a través de la noción del fuego.

El fuego se asimila en un primer nivel de entendimiento a un elemento de destrucción de la realidad, pero más allá de ese primer nivel, podemos inferir que lo que hace el fuego como elemento alegórico no es destruir la realidad..sino distorsionar la percepción que podamos tener de esta..

Es por lo tanto un elemento de ocultación de la misma.

El ser humano tan solo es capaz de desvelarse o velarse a si mismo la realidad de su creación través de la manifestación de su intención.

En la prexistencia, es la combinación en estado de tawhid de las facultades de Adam (consciencia en estado puro), intenciones puras (ángeles, o la completa sumisión a Allah), intención impura (Iblis), y velos mentales que ocultan la realidad (yunun).

Pero al aludir al barro con el que dios reviste a Adam (la consciencia pura), es está recreando alegóricamente la causa que hace posible la manifestación en estado de dispersión de aquellas facultades humanas que en la prexistencia están en estado de tawhid. La consecuencia de tal descenso a la realidad física repercute así en la distorsión de la comprensión a través del principio del tawhid.

Contexto psicológico del mito sobre la creación de Adam en la Biblia y el Corán

Una de las características de la mente humana es la de ser susceptible a la percepción del mundo causal, o lo que es lo mismo, a la racionalización de las causas primeras. En este sentido las elaboraciones cosmogónicas de los pueblos de la antigüedad siguen patrones psicológicos comunes porque para poder racionalizar ese mundo causal la mente humana tiende a buscar arquetipos de la naturaleza, ya que solo podían aspirar a explicar lo desconocido a partir de lo conocido.

La razón de haber visualizado el origen de todo el universo físico a partir de las Aguas Primordiales,  o de cualquier forma de vida a partir del agua en las cosmogonías religiosas y en los tratados científicos de la antigüedad, pudo deberse a que en el intento de racionalizar ese mundo causal los pensadores que creaban escuela pudieran fijarse en algo tan normal  como podía ser el propio nacimiento humano a partir del útero materno.

Siguiendo este esquema psicológico, no sería difícil imaginar como el medio acuoso en que se desarrolla la vida humana en el seno materno en forma de líquido amniótico, se hubiera posicionado ante la mente humana como el arquetipo natural del que habrían tomado el patrón para imaginar aquellas Aguas Primordiales como el elemento primigenio del que todo surgió, o para imaginar el agua como el elemento del que surgiría la vida.

En lo que respecta a las concepciones cosmogónicas que idealizan la creación del primer ser humano a partir del barro, el arquetipo natural que las idealizaría en el mundo causal habría residido en la capacidad creativa del hombre artesano, la cual se habría proyectado sobre la imagen de los dioses que enseñarían a los seres humanos el arte de moldear el barro. El aliento divino insuflado sobre el ser moldeado del barro acabaría por otorgarle vida a este.

Podemos visualizar así como el barro que reside en el fondo de las Aguas Primordiales en el mundo causal tiene su arquetipo en el mundo de los sentidos físicos en la vida humana que se está gestando en el seno del útero materno rodeado del líquido amniótico.

La vida humana en gestación equivaldría entonces al barro del que fue moldeado el ser humano, y el líquido amniótico en el que este se desarrolla a las Aguas Primordiales que constituyen el elemento donde nace la vida. La divinidad es desde tal perspectiva psicológica concebida como el artesano que va dando forma al barro que se gesta en el medio acuoso.

El barro es por tanto una alegoría del ser humano que se está formando en el seno del útero materno rodeado del líquido amniótico, mientras dios hace que vaya adquiriendo las características físicas predeterminadas como un artesano que va moldeando su obra a voluntad, dios que al insuflarle el aliento de vida, o sea, el efecto de su voluntad otorgadora de existencia, se convierte en la mente humana en el arquetipo del Principio Creador..

Los atributos del fuego o yunun son creados en la prexistencia, antes por tanto del descenso del ser humano a la existencia física a través del barro, de ahí la sentencia coránica revelada en Corán 15:26-27.

Los yunun conforman de tal manera  esos atributos ligados al fuego que nos hacen ocultarnos la realidad de nuestra naturaleza primordial (fitra), y olvidarnos así de nuestra procedencia del seno de Allah instigados por la acción dispersora de nuestra intención impura (Iblis).

Corán 18:50 se refiere a Iblis como “uno de los seres invisibles”..

¿Qué hay de invisible en nosotros que sea más importante ante dios que las intenciones reales que guían nuestros actos y de las cuales tan solo él es verdadero conocedor?..

Conclusión

La dispersión que percibimos en conceptos como Adam, Iblis, yunun o malaika, es un efecto de la naturaleza psíquica que desde los clanes de sapiens sapiens del Paleolítico nos impele a visualizar las sensaciones psíquicas que desde esos tiempos infinitos nos agobiaban a través de la dinámica mental de individualizarlas y corporizarlas, pues parece que así podemos intentar entenderlas mejor.

La religión constituye el paradigma de esta dinámica mental, y el relato coránico, así como también el judeo-cristiano, no es sino una expresión nítida de esta realidad psicológica que ha pasado a formar parte de nuestra ancestral memoria genética.