El origen de la religiosidad paleolítica y su influencia en el Apocalipsis y el Corán (PDF)

En el siguiente análisis expondré la teoría de que la adquisición de la consciencia religiosa en el Homo del Paleolítico que acabamos heredando los sapiens sapiens fue la penúltima consecuencia de una escalera evolutiva biológica-intelectual que comenzó por el bipedismo y terminó con la aparición de un lenguaje articulado plenamente desarrollado, último peldaño de la escalera.

En el punto central del análisis se posiciona la imaginación científica como el elemento vertebrador de todo el proceso psicológico de la escalera, que comienza con el cerebro del Homo mirando al cielo donde cree ver los primeros atisbos de una geometría elemental como el punto, el cuadrado, el círculo o el triángulo, y una mirada hacia si mismo donde  ve la geometría de la linea recta, plasmando más tarde todo ello en los pictogramas rupestres descubiertos en muchas cuevas y piedras por todo el mundo. La capacidad para recrear imágenes mentales se potenció enormemente con el desarrollo cerebral que supuso el trabajo sistémico de la piedra con la finalidad de utilizarla como artilugio herramental, imágenes que con el tiempo… El origen de la religiosidad paleolítica y su influencia en el Apocalipsis y el Corán

Anuncios

El origen de la religiosidad paleolítica y su influencia en el Apocalipsis y el Corán

 

ÍNDICE

Introducción

PRIMERA PARTE: Deconstruyendo el origen de la religiosidad primigenia

SEGUNDA PARTE: Deconstruyendo alegorías del Apocalipsis y el Corán 

Conclusión

Introducción

En el siguiente análisis expondré la teoría de que la adquisición de la consciencia religiosa en el Homo del Paleolítico que acabamos heredando los sapiens sapiens fue la penúltima consecuencia de una escalera evolutiva biológica-intelectual que comenzó por el bipedismo y terminó con la aparición de un lenguaje articulado plenamente desarrollado, último peldaño de la escalera.

En el punto central del análisis se posiciona la imaginación científica como el elemento vertebrador de todo el proceso psicológico de la escalera, que comienza con el cerebro del Homo mirando al cielo donde cree ver los primeros atisbos de una geometría elemental como el punto, el cuadrado, el círculo o el triángulo, y una mirada hacia si mismo donde  ve la geometría de la linea recta, plasmando más tarde todo ello en los pictogramas rupestres descubiertos en muchas cuevas y piedras por todo el mundo. La capacidad para recrear imágenes mentales se potenció enormemente con el desarrollo cerebral que supuso el trabajo sistémico de la piedra con la finalidad de utilizarla como artilugio herramental, imágenes que con el tiempo llegará a individualizar y dotar de voluntad propia.

Me detendré en analizar el significado de esos pictogramas geométricos rupestres, interpretando su significado,  así como el de otros conocidos pictogramas como el de las manos completas y cercenadas visibles en numerosas cuevas y piedras, así como también interpretaré la supuesta escalera plasmada en la cueva cántabra de La Pasiega atribuida a sapiens neanderthales y en parte a sapiens sapiens. En este mismo sentido expondré las razones por las que se comenzaron a construir pirámides u obeliscos, o porque se levantaban menhires.

El análisis no lo desarrollo siguiendo un estricto orden temporal en la escalera psicológica evolutiva, sino un orden expositivo en base al criterio de importancia argumental que yo le otorgo al desenvolvimiento del Homo en la escalera, razón por la que comienzo por hablar primero del proceso mental que lleva a la recreación del mundo de los espíritus, y luego lo haré de los procesos biológicos y mentales que anteceden a la capacitación del Homo para recrear en su mente esa idea de espíritu.

Para terminar entraré en la religiosidad histórica para hacer un ejercicio de interpretación de cuatro textos apocalípticos y coránicos de difícil y controvertida exégesis, utilizando como metodología de trabajo la proyección de la imaginación científica y de arquetipos fácilmente visibles en las alegorías que encriptan textos como los referentes al 666 o las siete cabezas en el Apocalipsis, así  como a los 300 más 9 de la sura La Caverna o los 1000 años menos 50 de la sura La Araña en el Corán.

Para desencriptar las alegorías apocalípticas contenidas en la segunda parte de este análisis referentes al significado del 666 o las siete cabezas de la bestia mencionada en el texto, he contextualizado la exégesis conjugando los escritos de Pablo de Tarso sobre Jesús con la historia que sobre este mismo personaje recoge Celso en su obra Alethes Logos.

Pablo de Tarso fue en el siglo I el primero en sentar las bases de la Trinidad que acabaría tomando la forma de dogma por la imposición del emperador Constantino tras la celebración del Concilio de Nicea en el año 325. La fórmula de bendición usada por Pablo está en el fundamento doctrinal de la teoría trinitaria:

13 La gracia del Señor Jesucristo, y la caridad de Dios, y la comunicación del Espíritu Santo sean con todos vosotros. (2 Corintios 13, 13)

El hagiógrafo del Apocalipsis era conocedor de esa historia que circulaba sobre Jesús, de la que Celso no haría sino hacerse eco en su obra Alethes Logo escrita en el 177, de sus poderes mágicos como sacerdote de Serket, y de su proclamación como dios al regresar del país del Nilo, tal como Celso mismo relata.

Esto unido a su conocimiento sobre la divinización de Jesús formalizada por Pablo de Tarso y la plasmación de esta divinización filial en las invocaciones paulinas, conformó el contexto en el cual el hagiógrafo del Apocalipsis encriptó una acusación por blasfemia dirigida al Jesús auto-divinizado, según la historia que entonces circulaba y que fue recogida en la mencionada obra de Celso, y otra acusación también encriptada dirigida al Pablo de Tarso que proclamaba a diestro y siniestro tanto la filiación divina de Jesús como a la vez su propia divinidad.

A Jesús lo condenó metáforicamente  en los versos contenidos en la alusión a la primera bestia, de lo que ya he hablado, y a Pablo de Tarso lo condenó metáforicamente en los versos contenidos en la alusión a la segunda bestia.

En lo que se refiere a la exegésis coránica de la sura La Caverna y La Araña, la he contextualizado partiendo de la premisa de que la Revelación coránica relata el acontecimiento que precedió a la creación del ser humano por Allah mediante la utilización de cuatro conceptos alegóricos que van a interactuar entre ellos dándole la apariencia de constituir conceptos diferenciados unos de otros, pero en realidad nos habla de partes de una misma entidad.

Adam, Iblis, los yunun y los malaika, han pasado a formar parte en la psicología religiosa islámica, al igual que en la judía o cristiana a través de los conceptos de Adán, Satán y los ángeles, de entidades individualizadas y con personalidad propia a la vez que distintiva de cada uno ellos.

Pero esta percepción fuertemente interiorizada y arraigada en la percepción psicológica de creyentes y no creyentes se contrapone con la idea de considerar que el relato coránico lo que en realidad narra es una historia psíquica del ser humano, a través de inclinaciones latentes que son extrapoladas del cuerpo físico para adquirir personificación individualizada en forma de alegorías representadas por conceptos antropomórficos o pseudo-antropomórficos fácilmente asimilables para  la mente del  receptor del mensaje.

Sería entonces que ante la naturaleza humana tanto Adam como Iblis, los yunun o los malaika, no serían en realidad entidades individualizadas, sino estados psíquicos diferenciados que latentes conformarían todos ellos la naturaleza que en el Corán los autores o el autor humano o divino de este le atribuyen al ser humano.

Adam, Iblis, yunun, y los malaika, confluyen así en el ser humano como prototipo de ente psíquicamente complejo, por lo que todos tenemos un Adam, un Iblis, unos yunun, o unos malaika en nuestra naturaleza..pero parece ser que esto no lo percibimos así, pues el relato coránico, así como el judeo-cristiano, nos ha engañado hasta el punto de percibir en dispersión lo que realmente solo es unidad.

La premisa de partida que he usado en la metodología es la de que toda transmisión de conocimiento religioso oral u escrito en las religiones históricas en forma de metáforas o alegorías, es en realidad una reminiscencia de una práctica que se pierde en la noche de los tiempos y que comenzó en el Paleolítico, primero con el lenguaje corporal antes de que apareciese el lenguaje articulado en el Homo, y después con los pictogramas que comenzaron a transmitir ideas a través de las formas geométricas más simples con la intención de explicar  y poder perpetuar un conocimiento científico con el que los sabios del clan pretendían crear los lazos imprescindibles para socializar a su comunidad, lo que da idea de que antes que religioso el Homo ancestro del Homo sapiens fue científico. De ahí la teoría de que todas las cosmovisiones espirituales orales u escritas estén en gran medida encriptadas en metáforas y alegorías como reflejo ancestral de aquella práctica que se comenzó a gestar entre el Homo del Paleolítico en tiempos ignotos aún para la ciencia antropológica, consistente en que lo que un día fue conocimiento científico,  se acabó poetizando tras la aparición del lenguaje articulado para poder transmitirlo no solo con movimientos corporales  y diversos sonidos, sino ahora con esa nueva capacidad que era la palabra. 

Pero hubo un antes en ese proceso de poetización del conocimiento científico a consecuencia de la aparición de lenguaje articulado primero y de la escritura propiamente dicha más tarde. Del antes y del después me ocuparé en este análisis, dividiéndolo para ello en dos partes claramente diferenciadas. 

PRIMERA PARTE

Deconstruyendo el origen de la religiosidad primigenia

Para entender porqué despertó en los homínidos antecesores de los homo sapiens la consciencia sobre la existencia de una realidad más allá de la que se hacía tangible por la puesta en ejecución de sus cinco sentidos naturales hay que poner nuestro foco de atención en la condición de científicos de aquellos homínidos. 

El Homo como ser científico es anterior al Homo como ser consciente de lo meta sensorial. Todas las cosmovisiones históricas que retratan la relación del ser humano con lo meta sensorial reflejadas en tradiciones espirituales orales o escritas evolucionan de una primigenia realidad científica; lo que hoy en día entendemos por religiosidad no es pues un estado que nace con nosotros como una cualidad innata, sino una evolución natural derivada del desarrollo de ese espíritu científico que vivificaba a las comunidades homínidas en tiempos remotos e ignotos…

1.1.- Como nacen los espíritus 

Se entenderá tras leer estas líneas porque digo que el despertar a la consciencia de lo meta sensorial es la prolongación natural de ejercitar de manera sistémica la actividad científica, y porqué por tanto primates superiores como bonobos y chimpancés son proclives también a desarrollar una consciencia de sumergimiento en lo meta sensorial al igual que los homínidos que comenzaron a trabajar la piedra para transformarla en instrumento de utilidad. Lo que si podemos considerar como cualidad innata de nuestra especie es la imaginación pura, definida por el psicólogo evolutivo Flavell John como la tendencia del niño en su primera etapa de vida a concebir todas las cosas dotadas de vida e intenciones (Flavell John, “La Psicología evolutiva de Jean Piaget”, Buenos Aires, México, Paidós, 1991).

Esta imaginación pura se va diluyendo a medida que el niño madura, no siendo pues el factor determinante en la aparición de la consciencia acerca de lo meta sensorial, pero si el sustrato psicológico sobre la que aquella se va a asentar al interactuar con esta imaginación pura la imaginación científica que supone la capacidad que se tiene para tomando entre sus manos una piedra en estado natural visualizarla ya transformada en un artilugio de utilidad para extraer con ella beneficios de la naturaleza. La imaginación pura durante la primera etapa de desarrollo del niño dota de vida e intenciones a objetos perceptibles por los sentidos naturales, pero no a entidades que no son perceptibles por esos mismos sentidos naturales. Y este punto es el esencial que comienza a marcar la diferencia con la imaginación científica, con la que aquella va a interactuar para hacer saltar las chispas de las visualizaciones meta sensoriales; el trabajo sistémico de la piedra para transformarla en artilugio de utilidad desarrolla la parte del cerebro que visualiza esa piedra ya transformada, lo que incide en su potencial imaginativo para ver imágenes transfiguradas en su cerebro, que como proyecciones mentales producto de una actividad cerebral sistémica acabará durante la evolución formando parte de un organigrama genético que a su vez proyectará en todo tipo de imágenes más allá de las de las piedras transfiguradas en objetos de herramientas. Todo comienza entonces a poder transmutarse, dando así origen a la idea de espíritu.

La idea de espíritu constituye pues la consecuencia natural del trabajo sistémico de la piedra que faculta al homínido para imaginar objetos visualizados en bruto transformados en artilugios de utilidad herramental. De tal manera es que bonobos o chimpancés tienen también la capacidad de recrear en su mente un mundo dual de realidades sensoriales y meta sensoriales. Pero la consciencia sobre la existencia de esas entidades meta sensoriales no es tampoco en si misma suficiente para hablar de la espiritualidad homínida, pues esta necesita del desarrollo de un culto para completar el ciclo. Es el ritual de apaciguamiento que la inteligencia homínida concibe para aplacar las intenciones que se le suponen a esas entidades espirituales que escapan a su control lo que va a configurar la base de la primigenia religiosidad homínida.

Más el Homo que se sumerge en esta religiosidad primigenia no tiene aún la capacidad para comunicarse con un lenguaje articulado, lo que lo dificulta enormemente para ser capaz de transmitir a sus congéneres todas las nuevas realidades que le surgen de sus recreaciones meta sensoriales, por lo que no socializa adecuadamente esa religiosidad primigenia…

1.2.- Cuando las manos rupestres conformaban relojes de piedra

Desde el descubrimiento de las pinturas rupestres en la cueva de Altamira en 1879, la verdadera finalidad de las formas animales y humanas representadas en esa y otras muchas cuevas ha permanecido ignota para los especialistas, pero lo que más a intrigado y a la vez desconcertado a estos ha sido la finalidad de las manos plasmadas en esas cuevas del llamado arte rupestre.

Se piensa que estas manos rupestres pudieran contener alguna simbología mágica o sagrada, y se divaga en especulaciones sobre este asunto, pero este es un error que no tiene en cuenta la condición del Homo como ser científico sino como ser religioso, y a partir de esta premisa se elucubra. Pero elocubremos partiendo de su condición de ser científico y veremos como todo es más sencillo de lo que parece.

Las manos no representan simbología mágica ni sagrada, sino meramente astronómica; parte de un tiempo en que los homínidos no disponían aún de un lenguaje articulado elaborado con el que comunicarse, y lo hacían por tanto mediante signos. La mano izquierda abierta se extendía hacia el cielo para tapar la Luna, simbolizándola, y la mano derecha se extendía hacia el cielo para tapar el Sol, simbolizándolo. Las manos eran plasmadas con dos técnicas,: en negativo, cubriendo la superficie de la roca y pintando alrededor de ella, y en positivo, mojándola en la pintura y luego apoyándola sobre la pared.

Ni la una ni la otra técnica implicaba simbología alguna, solo diferente método para plasmar la Luna y el Sol en la roca. Las manos conforman un conjunto dual con el halo que se aprecia alrededor de cada una, donde la coloración del mismo viene a significar un momento determinado del día o una perturbación atmosférica en alguno de los casos. Son los colores del cielo alegorizados en la apariencia del sol según el momento del día o la apariencia del cielo sometido al estar sometido a perturbaciones como la de las nubes cargadas de vapor de agua. Si es la mano lunar, la izquierda, podemos además hablar de fases lunares como la de cuarto menguante o cuarto creciente durante las horas diurnas, o de luna llena durante las horas nocturnas.

reloj pétreo luni-solar
  • 1. El halo de tonalidad amarilla o similares transmite la idea de la apariencia del Sol desde el amanecer hasta las primeras horas de la mañana antes del mediodía.
  • 2. El halo de tonalidad blanco transmite la idea de la apariencia del Sol durante las horas del mediodía y su entorno temporal anterior y posterior.
  • 3. El halo de tonalidad rojiza y similares trasmite la idea de la apariencia del Sol desde después del mediodía hasta el ocaso.
  • 4. El halo de tonalidad  marrón transmite la idea de cielo lluvioso.
  • 5. El halo de tonalidad verde, muy poco usual, transmite la idea de justo antes del amanecer o justo después del ocaso, en base al efecto óptico atmosférico conocido como destello verde.
  • 6. El halo de tonalidad negra transmite la idea de noche.
  • 7. Una mano lunar coronada por un halo de tonalidad amarilla o similar indica una Luna en cuarto menguante visible durante las horas de la mañana.
  • 8. Una mano lunar coronada por un halo de tonalidad rojiza o similar indica una Luna en cuarto creciente visible durante las horas de la tarde.
  • 9. Una mano lunar coronada por un halo de tonalidad negra indica una Luna llena visible durante la noche.

Las manos coronadas por los halos secuenciadas en las rocas sin otras asociaciones animales o de estructuras naturales constituyen relojes luni-solares esculpidos en piedra. Cuando estas manos y sus halos están asociados a otras representaciones de animales o estructuras naturales indican escenas que transmiten conocimientos con los que se quiere socializar a la comunidad.

Animales durante el eclipse anular

En la escena aquí representada podemos observar animales que corren en diferentes direcciones, señales horarias, y un eclipse lunar en la parte inferior izquierda, representado por la conjunción de los tres círculos concéntricos, cada uno de ellos y respectivamente de menor a mayor tamaño transmitiendo la idea de Luna, Tierra y Sol.

Los círculos son representaciones astronómicas de estos astros que no tienen las connotaciones horarias de las manos coronadas por halos de diferentes colores; las manos izquierda y derecha como representaciones de la Luna y el Sol provienen del lenguaje corporal que utilizaban el Homo antes de la aparición del lenguaje articulado, como mecanismo comunicativo entre los individuos del clan, mientras los círculos son representaciones pictóricas de estos astros provenientes de un tiempo muy posterior en el que ya se utilizaba un lenguaje articulado como mecanismo de comunicación entre esos individuos del clan. Las manos provenientes del lenguaje de signos se van así superponiendo con los círculos para enriquecer los mecanismos comunicativos del Homo.

Llama la atención el animal de tonalidad rojiza que no corre..sino que esta inmóvil con su mirada levantada hacia el eclipse y su cola erguida. Su tonalidad rojiza la diferencia también del resto de guanacos de la representación. Tal tonalidad es la misma que representa al Sol rojo del ocaso. 

Es impresionante, pero no estamos viendo un cuadro, sino una película. Las diferentes manos coronadas por halos de distintas tonalidades indican movilidad temporal, no la plasmación de una imagen pictórica de un momento determinado. Hay un río al fondo, animales que corren en diferentes direcciones, y se produce un eclipse hacia el que el animal de rojo dirige su mirada. 

Nuestros ancestros prehistóricos nos contaban secuencias vitales en movimiento, no solo nos transmitían imágenes simbólicas estáticas. Esta era una de sus características como ser científico..el carácter de movilidad temporal y no solo de representación simbólica inmóvil de las ideas que transmitían con la reproducción de sus escenas pictóricas grabadas en las piedras. 

1.3.- Porqué se construyeron pirámides

Los homínidos que primero desarrollaron la ciencia de forjar la piedra para transformarla en un artilugio de utilidad eran carroñeros y recolectores de vegetales, y solo eventualmente cazadores. Para facilitarse el carroñeo se ayudaban de piedras que acondicionaban para poder desgarrar con ellas la carne de los animales muertos, de modo tal que golpeando una piedra contra otra obtenían lascas cortantes con las que sustituir la acción directa de sus dientes sobre el cuerpo del animal que se disponían a devorar. Imaginaban la piedra como artilugio herramental estando aun en estado natural, y esta actividad cerebral sistémica lo indujo a la práctica de proyectar las imágenes que recreaba en su mente a su mundo cotidiano tangible. De esta práctica se deriva el universo de los arquetipos que dará lugar al mundo de los símbolos. 

Este es un punto esencial a la hora de comprender el porqué del nacimiento del mundo de los símbolos religiosos en la mente del Homo, derivado de su esfuerzo por proyectar las visualizaciones de su imaginación en su mundo tangible. Pero esta proyección tiene una base científica o socializante en su origen.

Más allá de sus estrictas connotaciones etimológicas originarias, la religión alude a una justificación, y el hecho religioso a la práctica que materializa esa justificación. Cuando el Homo justifica su existencia mundana en la voluntad de una potencia creativa percibida como insondable tiene religión, y cuando comienza a practicar un culto en torno a esa justificación que le hace auto-posicionarse como creación de la potencia creadora hay hecho religioso. La base científica o socializante de las proyecciones de la imaginación en su mudo tangible acaba transformándose en hecho religioso cuando el Homo pasa antes por la transición de la justificación, consecuencia a su vez del desarrollo cerebral que potencia cada vez con más fuerza la capacidad para proyectar mentalmente imágenes percibidas como provenientes de un universo no tangible.

Fue en la mirada al cielo, como la del animal rojo que mira al eclipse tras el alineamiento de la Luna, la Tierra y el Sol representado por la conjunción de tres círculos (véase el capítulo anterior), donde el Homo encontró sus primeros arquetipos, los astros visibles como la Luna y el Sol, que primero transmitieron con el lenguaje corporal de sus manos, y luego con círculos pictóricos o geológicos como los que representan esos mismos tres astros.

Pero también encontró otro arquetipo astronómico que en época histórica alegorizaría en forma de construcción arquitectónica de piedra o adobe: la pirámide.

Diferentes culturas de tiempos históricos las han construido por todo el mundo, la más antigua, en base a los testimonios arqueológicos hasta hoy conocidos, es la Pirámide escalonada de Saqqara o de Zoser en Egipto, de hacia mediados del siglo XXVII a.C. Se atribuye la invención de la pirámide en el país del Nilo al genio creativo del sabio Imhotep, pero esta atribución parte de una premisa errónea, pues la idea de pirámide estaba ya presente en la mente del Homo desde tiempos paleolíticos.

Desde tiempos ignotos muy anteriores a la época histórica la pirámide era una referencia científica que señalaba al Homo el inicio de los equinoccios de primavera y de otoño en las zonas más al norte o al sur del Ecuador, lo que anunciaba el cambio del ciclo climático entre las culturas paleolíticas, y además de los ciclos agrícolas entre las culturas neolíticas de esas partes del mundo. Así como en las culturas paleolíticas y neolíticas presentes en el resto de regiones de la Tierra constituía la luz zodiacal un anuncio del amanecer y de ocaso, es decir, del comienzo y final de la luz del Sol que cada día se imponía durante unas horas a las tinieblas de la oscuridad. En las zonas más septentrionales del Globo, al visualizarse durante los equinoccios de primavera y otoño, la luz zodiacal anunciaría la llegada de un largo día y de una larga noche de seis meses respectivamente.

Luz zodiacal como arquetipo astronómico de la pirámide

Este enorme fulgor que se hacia visible en el cielo constituía de tal manera una imagen astronómica arquetípica conocida universalmente. Imhotep solo vivió en una sociedad urbana muy rica que tenía los medios tecnológicos, humanos y económicos, al igual que otras culturas posteriores, para extrapolar al mundo tangible mediante la piedra lo que desde incontables generaciones veían en el cielo. Pero las luces zodiacales no solo eran representadas por grandes estructuras arquitectónicas piramidales, sino también por otras más simples como los obeliscos, que también representaban luces zodiacales.

Las culturas neolíticas también representaban esas mismas luces zodiacales por medio de grades piedras colocadas verticalmente ligeramente talladas, en un intento vago de representar la imagen arquetípica de la luz zodiacal. En el norte de Europa y otras zonas del mundo el menhir era el equivalente alegórico de la pirámide o el obelisco faraónico, de resultado que los diferentes tipos de pirámides presentes por toda la extensión de la Tierra tienen su equivalente en los diferentes tipos de obeliscos o menhires presentes también por toda ella. Todos ellos no eran pues sino distintas formas de alegorizar una misma idea arquetípica de naturaleza astronómica, que en su esencia primigenia venía a simbolizar el cambio de ciclo; ciclo climático o agrícola para las culturas más alejadas del Ecuador, del largo día de seis meses a la larga noche de seis meses para los más septentrionales de entre los del norte, y del paso de la luz del día a la oscuridad de la noche para el resto de culturas.

Menhir alegorizando la luz zodiacal en la prehistoria
Obelisco como otra forma de alegorizar la luz zodiacal

El tipo de alegorización terrenal de la luz zodiacal como remembranza de los cambios de ciclos iba a depender del potencial tecnológico, humano y económico de la cultura que los construyese… 

1.4.- Mecanismo cerebral del que surge la religión

El Homo es solo instintivo antes que científico y religioso. Con la ciencia comienza la primera revolución evolutiva que lo va separando del mundo exclusivo de los instintos. El trabajo sistémico de la piedra para darle funcionalidad herramental lo dirige su hemisferio cerebral izquierdo, pero la imaginación que este trabajo estimula visualizando esa piedra en bruto transformada en artilugio de trabajo para romper huesos y desgarrar la carne de las piezas carroñeadas empieza a desarrollar las potencialidades de su hemisferio cerebral derecho.

Las imágenes funcionales de la piedra comienzan a transmutarse en su mente y a hacer que esa capacidad imaginativa comience a proyectarse sobre otras realidades del entorno perceptible por sus sentidos naturales, de modo que ya no solo imagina las piedras en bruto transformadas en herramientas a las que darles una intencionalidad muy concreta, sino que ahora su universo cognitivo se ve desbordado por imágenes que procedentes de lo concreto se le manifiestan como abstracciones que cada vez comprende menos ..y lo que pasa a ser más determinante, de las que ignora su intención porque ya no controla su razón de ser por efecto de su propia voluntad, como si hacia con la de las imágenes meramente funcionales de las piedras, sino que estas nuevas imágenes parecen tener una intención desconocida y por lo tanto dependientes de una voluntad que no es la suya…

En esa percepción de que no controla la intención que guía a esas imágenes y de que por la tanto no dependen de su voluntad está el origen de la religión. Si el Homo no controla la intención de las imágenes entonces existe un mundo que escapa a sus sentidos, y lo que controla las intenciones de las imágenes debe poder controlarlo a el o a ella misma. Si el Homo no crea las imágenes, ¿quien las crea?, se pregunta a si mismo y a si misma. Esa potencia creadora debe ser responsable de su propia creación; cuando el Homo llega a esta conclusión ya se ha transformado en un ser que podemos llamar religioso.

A su condición de ser exclusivamente instintivo se superpone la de ser científico cuando comienza a trabajar la piedra, y a la de ser instintivo y científico se superpone ahora la de ser religioso cuando a consecuencia del trabajo sistémico de la piedra recrea en su mente un potente mundo de imágenes a las que percibe dotadas de una intención por ella y el no controladas…

El Homo que se enfrenta a las imágenes cuya intención no controla ve potentemente estimulado su hemisferio cerebral izquierdo ante el hecho de verse forzado a utilizar una forma de comunicación sofisticada para poder trasmitir entre sus congéneres las ideas que permitan socializar de manera adecuada la nueva realidad meta sensorial. La vieja realidad de lo concreto perceptible por sus sentidos naturales la transmite y socializa adecuadamente con signos surgidos del movimiento de manos, de otras partes de su cuerpo, o toscos sonidos que salen de su boca, pero la nueva realidad de su mundo ahora dual no puede transmitirla adecuadamente por medio de estos mecanismos, porque lo abstracto que emana de las imágenes no es accesible por aquellos sentidos.

Es entonces cuando su cerebro izquierdo comienza a desarrollar las primeras manifestaciones de un lenguaje articulado sofisticado, estimulado por una poderosa intención, la de ser capaz de transmitir y socializar la realidad abstracta que ahora bifurca su conocimiento del mundo.

La piedra forjada estimuló la religión

La relación del Homo con el mundo abstracto de lo meta sensorial le hace a su vez pasar de estar guiado por una intención colectiva y manifiesta ligada a sus instintos y necesidades de supervivencia del clan, a otra intención individual y oculta ligada a su relación personal con ese mundo de lo abstracto y su convencimiento de que su propia existencia se la debe a la voluntad de una potencia creadora. El Homo va así a ocultar el verdadero propósito de sus intenciones, una practica que tendrá su reflejo en la construcción de las tradiciones orales o escritas que van a sustanciar las cosmovisiones religiosas ya en tiempos históricos. 

El mecanismo cerebral descrito pasa a formar parte de la memoria genética del Homo, y es la causa de que todas las religiones cosificadas oral o escrituralmente tengan en su esencia un sustrato científico. El rastreo de la primigenia religiosidad humana nos lleva de tal manera a la remembranza prístina del conocimiento científico, donde las metáforas y alegorías contenidas en aquellas tradiciones religiosas orales o escritas son o solo enseñanzas éticas o morales, sino también transmisión de conocimiento científico a través de un arquetipo biológico, astronómico o geológico.

La actividad cerebral en el Homo oscilaba pendularmente activando potencialidades en el hemisferio cerebral izquierdo y en el hemisferio cerebral derecho; la forja de la piedra como actividad funcional del hemisferio izquierdo estimula la creación de imágenes por el hemisferio derecho, y estas imágenes estimulan el desarrollo del lenguaje sofisticado por el hemisferio izquierdo.

La memoria genética rememora recuerdos que yacen en el inconsciente del Homo y que pasan a formar parte de sus potencialidades como especie.

En el seno materno, los días anteriores al nacimiento el bebé cambia de posición y comienza a descender por el abdomen hacia el canal de parto,  dándose la vuelta y posicionándose generalmente con la cabeza hacia abajo para descender por el. El bebé oye voces y vislumbra destellos luminosos procedentes de más allá de su mundo acuoso. La distensión abdominal que coincide con el encajamiento de la cabeza del bebé en la pelvis , y que en algunas mujeres se produce semanas antes del alumbramiento o en ocasiones solo unas horas antes, permite en estos casos que penetre una tenue luz en el útero a través del canal de parto, la cual al contacto con el líquido amniótico adquiere para el bebé la apariencia de un resplandor rojizo. Los órganos visuales del bebé al estar en esos momentos en proceso de contracción y dilatación de las pupilas, perciben esa luz en forma de destellos luminosos muy difuminados que van desapareciendo desde su perspectiva a medida que avanza por el canal de parto, haciéndose claramente visible justo en el momento que se produce la confluencia entre la luz procedente del exterior y el borde externo del canal de parto, aún con restos de líquido amniótico. Ni siquiera es necesario que el bebé se deslice por el canal de parto con los ojos mirando hacia el frente para percibir esa luz, ya que el nacer de cara es una anomalía que solo ocurre en un porcentaje muy reducido de los partos. 

La memoria genética a diferencia de la memoria personal es producto de decenas de miles de años de acumulación de experiencias que forman parte de nuestro desarrollo como especie. Esta memoria genética relativa a la experiencia del nacimiento que subyace en nuestra inconsciencia,  va a reaccionar con el mundo de los abstracto surgido por la sistémica actividad científica de trabajar la piedra para impulsar al Homo a justificar su existencia en la voluntad de una potencia creadora. 

1.5.- La geometría cósmica inspiró la geometría rupestre

Como pictogramas rupestres las manos invocaban la Luna y el Sol para conformar con ellos el primer reloj pétreo con el que medir el paso del tiempo, según ya vimos en el segundo apartado. Una peculiaridad de estos pictogramas de manos es que en ocasiones aparecen estas con las falanges de uno o más dedos aparentemente cercenadas, lo que se debía a la intención premeditada de transmitir parcialidad.

Tanto si esa parcialidad se debía a que se doblaban los dedos al plasmar la mano en la roca como si se debía a que las que servían de moldes tenían dedos cortados por la razón que fuese, el hecho es que lo que importaba de las mismas era transmitir la idea de que el astro representado con los dedos extendidos hacia al cielo estaba parcial o totalmente oscurecido.

Una mano izquierda con la palma plasmada en la roca que representaba la Luna, transmitía las fases de oscurecimiento de este astro mediante la original fórmula pictórica de restarle tantas falanges como amplitud de zonas de oscurecimiento quería representar, transmitiendo las fases lunares de la siguiente manera:

  • 10. Dedo meñique cercenado para aludir a la fase de gibosa creciente
  • 11. Dos o tres dedos cercenados a partir del meñique para aludir a la fase de cuarto creciente
  • 12. Cuatro dedos cercenados a partir del meñique para aludir a la fase de luna nueva visible
  • 13. Cinco dedos cercenados para aludir a la fase de luna nueva
  • 14. Ningún dedo cercenado para aludir a la fase de luna llena
  • 15. Dedo gordo cercenado para aludir a la fase de luna gibosa menguante
  • 16. Dos o tres dedos cercenados a partir del gordo para aludir a la fase de cuarto menguante
  • 17. Cuatro dedos cercenados a partir del gordo para aludir a la fase de luna menguante
Arquetipos astronómicos para las manos rupestres con dedos cercenados

Hay que tener presente un hecho que nos suele pasar desapercibido a la hora de analizar las causas de la aparición de la religión entre el Homo, y es que este era nómada, por lo que no estaba ligado a la tierra como el sapiens sedentario del Neolítico.

A pesar de todo lo que creemos por sistema sobre la sacralidad de las cuevas en las que el Homo del Paleolítico moraba, esto no deja de ser un fake antropológico sobre el que ni siquiera nos paramos a meditar para razonar sobre su veracidad. Siendo nómadas las cuevas solo eran lugares de paso de los clanes del Homo, en su necesidad de estar constantemente en movimiento para buscar alimento, recolectando plantas y carroñeando animales primero, y mucho más tarde en su evolución cazando de manera organizada. La cueva que habitaban es posible que solo se cobijasen en ella una vez en la vida, durante unos días antes de reemprender su marcha infinita hacia ninguna parte.

Durante infinidad de tiempo a partir de que el Homo científico siendo nómada se sumergiera en la dualidad del mundo, entre el perceptible por sus sentidos naturales y el perceptible a través de su imaginación científica, y antes de que se hiciera sedentario, sus espíritus no estaban ligados a lugar terrenal alguno como no lo estaba en esos tiempos el Homo mismo. En esas cuevas en las que solo morarían unos días durante su vida reproducirán pictogramas como manos, animales, ellos y ellas mismas, o motivos geométricos como círculos u otros.

Vimos como en la escena en movimiento de las manos los tres círculos concéntricos ante el que posa el guanaco rojo mirándolo inmóvil era un eclipse lunar que representaba la Luna, la Tierra y el Sol conjuntados para producir el eclipse, pero los círculos también aludían a señales espacio-temporales, pues en esos tiempos las distancias se medían en ciclos de alternancia luz-oscuridad. Las escenas pictográficas grabadas en las cuevas representaban la memoria colectiva del clan, con señales temporales, espaciales que indicaban distancias, accidentes geográficos, y escenas vividas que contaban historias del clan o trasmitían su conocimiento sobre estos asuntos para dejar huella de su paso por la cueva.

No había significación mágica porque dichas cuevas solo eran lugares de paso y cobijo transitorio para el clan, no lugares sagrados donde poder peregrinar para realizar un culto. Estos clanes nómadas del Paleolítico estaban siempre en perpetuo movimiento, no volviendo a pasar nunca por el mismo lugar, y no teniendo por tanto apego a residencia ni espacio natural alguno.

El único apego a un lugar que tenía el Homo del Paleolítico era el que se posicionaba en el cielo a través de los astros y los fenómenos cosmológicos que le acompañaban durante toda su vida. Aprendió del cielo los rudimentos de la geometría rupestre, como el círculo en la redondez de los astros, o el cuadrado y el triángulo en la disposición de algunos de estos que parecían configurar estas formas geométricas sobre su cabeza, como la luz zodiacal o el Cuadrado de Pegaso.

Arquetipo del cuadrado en la geometría rupestre

El único apego a un lugar que tenía el Homo del Paleolítico era el que se posicionaba en el cielo a través de los astros y los fenómenos cosmológicos que le acompañaban durante toda su vida. Aprendió del cielo los rudimentos de la geometría, resultando impresionante comprobar como el Homo lo que hizo al escenificar su vida nómada mediante pictogramas en las cuevas, fue en parte proyectar la geometría cósmica que creía ver en el cielo profundo a través de la geometría rupestre con la que plasmaba círculos, triángulos o cuadrados para la posteridad.

Si los círculos concéntricos podían representar un eclipse o expresar la idea de distancia, y el triángulo la idea de principio y final de la luz del día o de cambio de equinoccio (véase el apartado tercero), ¿que idea podía representar el arquetipo representado por el Cuadrado de Pegaso que inspiró esta figura geométrica en los pictogramas rupestres?.

El Homo se ha potenciado en su capacidad imaginativa gracias a la ciencia que le permitía trabajar la piedra, y debido a ello es capaz de visualizar imágenes en el cielo que luego cosifica en forma de pictograma en las cuevas en las que pernocta ocasionalmente, o en las rocas al aire libre ante las que pasa en su deambular nómada. Esa capacidad que le permite ver cuadrados o triángulos en el cielo no es en realidad una cualidad de su sentido natural de la vista, aunque al Homo así se lo parezca, pues obviamente no existen cuadrados ni triángulos cosmológicos reales en el cielo, sino que es una cualidad producto de su imaginación científica ayudada por su sentido de la vista.

Paradojas de la vida, esta geometría primordial que acabaría sentando las bases de las matemáticas resulta ser el efecto de una imagen mental que solo existe en nuestro cerebro…

1.6.- Simblogía del cuadrado y el punto rupestre

Para el Homo del Paleolítico no hay división entre espacio y tiempo, de modo que el espacio se percibe en secuencias temporales y el tiempo se percibe en segmentos espaciales. El Homo nómada del Paleolítico no está ligado a una tierra sobre la que siempre está avanzando en busca de cobijo y alimento, solo está en ese tiempo ligado a aquello que durante su vida siempre es su referencia visible e inalterable, la imagen del cielo que lo cubre sobre su cabeza.

Solo hay en su mente direcciones espacio-temporales, y en el cielo sobre su cabeza concibe ese mundo en la imagen que le transmite la visión del Cuadrado de Pegaso, porque esta le habla de una geometría espacio-temporal de cuatro direcciones, los cuatro putos cardinales que conforman su mundo. La geometría del cuadrado pasa así a representar el mundo en movimiento, porque el Homo del Paleolítico se concibe así mismo como parte del tiempo al no estar sujeto a un lugar concreto de la tierra por su continuo nomadismo.

Los cuatro lados del cuadrado señalan al mundo de las cuatro direcciones, el este y el oeste, el norte y el sur. Un cuadrado aislado sin divisiones internas, un cuadrado con divisiones internas cuadriculadas, un cuadrado con cuatro divisiones triangulares que parten de un vórtice y de dirigen hacia los cuatro lados para formar con ellos sus bases aparentando una X, simbolizando respectivamente todo el horizonte que abarca su vista, la infinidad de horizontes con los que se encuentra a medida que avanza en su nomadismo, y los horizontes visibles en dirección a los cuatro puntos cardinales.

Dos o tres figuras geométricas cuadradas o rectangulares una junta a la otra transmite la idea de dos o tres etapas espacio-temporales diferenciadas. El horizonte del Homo es siempre cuádruple-direccional, y en este caso cada una de estas figuras geométricas representa una secuencia espacial y temporal diferenciada por algún motivo importante.

En la cueva La Pasiega de Cantabria se plasman pictogramas rupestres que transmiten la idea de espacio-temporalidad atribuida en parte a realizadores homo sapiens neanderthalensis como en parte a homo sapiens sapiens, estos últimos autores tardíos del animal fraccionado en dos mitades que aparece cada una de ellas dentro de una de las estructuras de la geometría cuadrado-rectángular del dibujo. Cada una de estas estructuras de la aparente escalera transmite la idea de una secuencia espacio-temporal diferenciada.

Secuencia espacio-temporal rupestre en la cueva de La Pasiega a la izquierda y dibujo de la misma por el prehistoriador Henri Breuil en 1913 a la derecha

Las partes trasera y delantera del animal fueron insertadas dentro de las estructuras geométricas por sapiens sapiens en una época posterior a la realización del dibujo original por sapiens neanderthalensis. La figura geométrica superior se topa con un obstáculo en forma de lineas curvas hechas de puntos que la circunvala por su parte oeste y norte, y luego se dirige hacia el norte, la central se señala con una figura que la limita por el este, y la inferior está abierta por debajo y se continua con un pictograma en forma de punta triangular con el vértice señalando al sur.

La geometría del punto alude a una abstracción de la idea de límite, final y muerte. El punto solo es una posición inescrutable en el final del cielo para el cerebro del Homo, su geometría alegoriza lo más simple e indivisible, pues nada hay más allá de esa geometría. Puede aludir a un obstáculo natural insalvable desde la perspectiva nómada del clan, señalar un lugar de muerte, o puntuar un animal del que se transmite la idea de que murió porque fue cazado. El punto implica así la idea más abstracta que surgida de la mente del Homo se plasmó como pictograma en sus representaciones rupestres.

En la secuencia rupestre de la cueva La Pasiega los sapiens sapiens que la ocuparon con posterioridad a los sapiens neanderthales introdujeron el elemento zoológico que se aprecia en la misma, un animal que siguieron en un lugar y durante un tiempo, y que por ello lo representaron con su lomo, luego se les perdió de vista en dirección al este durante un tiempo en la segunda geometría espacio-temporal, y en la tercera se lo reencontraron de cara regresando por el este hacia donde había desaparecido, disponiéndose a seguirlo en dirección al sur tras abandonar la cueva. El Homo transmitía historias de su vida, hablaba por lo tanto en los pictogramas del pasado, no de sucesos que no conocía porque no habían acontecido aún. Cuando se reencontraron con el animal estaban pues aún en la cueva, desde donde era visible el horizonte espacio-temporal representado por el cuadrante inferior de la secuencia rupestre.

El Homo del Paleolítico aprendía su ciencia de las estrellas antes de que le llegase el tiempo de sentirse ligado a la tierra cuando conoció las técnicas agrícolas que le permitirían sedentarizarse. Y con su ciencia que lo dirigía encaminándose hacia lo abstracto, comenzaría a derivar su realidad hacia la creencia en lo meta sensorial que lo induciría a considerar su existencia como el efecto de la voluntad de una potencia creadora. El conocimiento de lo meta sensorial se va transmitiendo en forma de una memoria ontológica que irá dominando y condicionando generación tras generación la psicología del Homo, hasta que la remembranza de esta memoria se transforme en un elemento socializador indispensable en el clan. La visualización de imágenes transfiguradas se va transmutando en pensamiento religioso en la medida en que esta interactúa con la intención cognitiva para transmitirlas y poder así socializar al grupo, pero a la vez le fortalece en la consciencia sobre una individualidad que diluye lo múltiple en lo indivisible.

En medio de tales procesos mentales su imaginación científica le hará concebir seres sin forma poblando todas las cosas de la naturaleza ya en tiempos del Neolítico.

1.7.- El camino del Homo geometricus

Nuestro género Homo miraba al cielo creyendo visualizar en este imágenes que en su cerebro se le grababan en forma de geometrías simples. Si pensamos en la representación gráfica de las constelaciones conocidas desde la Antigüedad, muy complejas, elaboradas y con enormes dosis de imaginación como para ver en ellas formas de caballos alados, osos, hombres cazadores, escorpiones o perros, entre otras, no nos será muy difícil razonar que el Homo del Paleolítico lo primero que veía al mirar al cielo eran triángulos, círculos, cuadrados, puntos y líneas. De tal manera que las representaciones zoológicas, humanas o instrumentales de las constelaciones en la época de la Antigüedad constituyeron una evolución psicológica que partió de aquellas primeras imágenes de geometría simple que en el Paleolítico dominaba la mente del Homo.

Fue nuestra especie Homo sapiens la que plasmaría las primeras representaciones pictóricas de esas figuras geométricas simples en cuevas, y fue nuestra subespecie Homo sapiens sapiens la que con el tiempo acabaría inventando la escritura propiamente dicha, como reminiscencia compleja y elaborada de aquellos pictogramas rupestres del Paleolítico, dando con ello inicio a lo que consensuadamente hemos dado en llamar época histórica.

¿Pero había alguna razón por la que el Homo del Paleolítico se fijase tanto en el cielo?. La había, y era meramente biológica, como consecuencia de su bipedismo que trajo consigo la hipercefalización y verticalización del cráneo. Su anatomía le inducía mecánicamente a mirar al cielo, es así de sencillo. Y cuando el Homo se irguió comenzó a su vez el proceso de liberación de sus manos, que ya no necesitaba para desplazarse sobre el terreno en coordinación con sus extremidades inferiores ni para desplazarse por los árboles saltando de rama en rama.

Con sus manos ahora libre comienza la primera revolución intelectual entre el Homo, la fabricación de instrumentos que le va a permitir enfrentarse son éxito a las enormes dificultades que la naturaleza le plantea para su supervivencia. Primero eran solo instrumentos para romper huesos o rasgar la carne de animales muertos, luego armas de caza, y más tarde utensilios para curtir las pieles de esos animales cazados con las que cubría su cuerpo para protegerse de las inclemencias climáticas. En el trabajo de la piedra el Homo comienza a vislumbrar una diferencia entre su especie y la de los otros animales que poblaban su mundo, es lo que le impulsa a desarrollar su primer atisbo de superioridad respecto al resto de animales al despertar a la consciencia sobre una fuerza invisible que lo diferenciaba del resto de bestias de la naturaleza, la inteligencia que le permitía fabricar instrumentos para superponerse a la naturalezaogra. La inteligencia es algo que no puede ser observado, por lo tanto el Homo se siente poseedor de algo que no es sensorial, aunque aún no logra desarrollar el mecanismo cognitivo que le permita aislar en su mente algo que no sea sensorial para diferenciarlo. Se siente diferente, integrado en la naturaleza, pero al fin y al cabo diferente.

La inteligencia es algo que aún no logra cosificar en su cerebro, pues aún no puede concebir una realidad fuera de la sensorial, pero la imaginación científica que se va a desarrollar como efecto de su trabajo sistemático de la piedra le va a proporcionar el mecanismo cognitivo que le permitirá bifurcar mentalmente su realidad existencial.

Primates superiores como el bonobo o el chimpancé utilizan piedras y trozos de ramas para ayudarse a conseguir alimento, pero no están aún en el salto evolutivo que en el Homo supuso pasar a trabajar la piedra de manera sistémica con la finalidad de otorgarle una forma precisa con la cual conseguir un objetivo predeterminado. Es lo que se llama ciencia artificial, diferente a la ciencia natural que pueda utilizar un bonobo o chimpancé al golpear con una piedra sostenida entre sus manos un alimento potencial del que necesita romper la coraza dura que lo protege para acceder a su parte blanda y comestible, o de un alimoche que suelta con fuerza la piedra que sostiene en su pico para romper con ella la cáscara del huevo que pretende comerse. El Homo no se limitaba a usar piedras en bruto como herramientas, como podían hacer otros animales, sino que las trabajaba de manera sistémica para darle la forma adecuada a la función para las que pretendía utilizarlas.

Chimpancé usando piedra en bruto como herramienta

La diferencia fundamental que hace que el chimpancé o el bonobo utilicen la piedra en bruto sin someterla a un trabajo de remodelación y adaptación para funciones herramentales precisas y el Homo que si remodelaba y adaptaba la piedra para conseguir con ella funciones herramentales precisas está en la anatomía de la columna vertebral de unos y otros, lo que a su vez influye en su desarrollo cerebral y en la funcionalidad de sus manos. Mientras que el chimpancé o el bonobo son cuadrúpedos semierguidos que usan sus manos para apoyándose en ellas desplazarse por la tierra o trepar a los árboles y agarrándose a sus ramas pasar de un árbol a otro, el Homo es ya un ser bípedo erguido que libera sus manos completamente. Por ello mientras el uno utiliza ciencia natural el otro utiliza ciencia artificial.

La adquisición del bipedismo pleno es condición indispensable para elaborar la ciencia artificial que es efecto de la inteligencia desarrollada a consecuencia de la hipercefalización y verticalización de su cráneo, así como el bipedismo le impulsa además al acto mecánico de mirar al cielo, donde encontrará las imágenes astronómicas que en su cerebro darán lugar a las visualizaciones geométricas que condicionarán su cosmovisión del mundo que le rodea.

La visualización de imágenes cósmicas en forma de geometría simple va ha ayudar al desarrollo en el Homo de una cualidad que pasará a formar parte de su memoria genética, la imaginación pura que hace que el Homo conciba durante los primeros años de su infancia a todas las cosas dotadas de vida e intenciones, como ya señalaba en el apartado primero. Con la revolución intelectual que supone el trabajo sistémico de la piedra llega la imaginación científica que le hace percibir objetos en bruto ya transformados en artilugios herramentales destinados a una finalidad práctica concreta. Es el proceso que seguirían bonobos y chimpancés, las únicas dos especies animales que según el conocimiento actual estarían en condiciones de seguir el proceso que dio origen a la aparición de la religiosidad en el Homo.

Cuando el Homo se yergue libera sus manos capacitándolas para trabajar la piedra, y es a través de esta liberación que llega a adquirir consciencia sobre su inteligente singularidad en el mundo del que es parte indisoluble. Los artistas rupestres representaban a sus semejantes con el tronco anatómico recto y de frente..como una linea recta. La linea recta pasa así en el cerebro del Homo a configurar su idea sobre la inteligencia y su propia singularidad, es el principio del que nace su capacidad para trabajar la piedra con su manos; inteligencia, singularidad, principio.

Entender nuestro género antropológico como un Homo geometricus es el punto de partida para escrutar en las premisas mentales que lo conducirían a bifurcar su cosmovisión en una realidad sensorial y en otra meta sensorial. El Homo geometricus ya miraba al cielo antes de conocer la ciencia artificial, y antes de concebir espíritus en su mente ya concebía figuras de una geometría básica; fue por tanto geométrico antes que científico, y científico antes que religioso.

Hay un camino que comienza en la geometría más básica para llevarlo a la plena humanidad…

SEGUNDA PARTE

Deconstruyendo alegorías del Apocalipsis y el Corán 

En los cuatro apartados siguientes aplicaré el método de extrapolar arquetipos biológicos y astronómicos para desencriptar la alegoría del 666 y las 7 cabezas en el Apocalipsis, así como los 300 años más 9 y los 1000 años menos 50 de Noé en el Corán. Se trata de demostrar como todas las alegorías de los libros religiosos están construidas sobre premisas mentales que se asentaron en el Paleolítico a través de la imaginación científica que llegó a dominar la mente del Homo y que le impulsó a sumergirse en la idea de concebir un mundo más allá del perceptible por sus sentidos naturales. Para ello tomaré como elementos de análisis las cuatro alegorías bíblicas y coránicas aquí mencionadas.

2.1.- Por qué a Cristo se le describe con siete cabezas en Apocalipsis 13:1

Según la tradición evangélica recogida en Mateo 2:1, Jesús nación en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes el Grande (73 a.C. – 4 a.C.). Unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando por el nacimiento de un niño que sería rey de los judíos, lo que llegó a oídas del rey, que lo primero que hizo fue llamar a sus sumos sacerdotes a los cuales inquirió sobre que tenía de verdadero esa noticia. Entonces estos le relataron una antigua profecía mesiánica sobre un niño que habría de nacer en aquella misma localidad destinado a ser Pastor del pueblo de Israel, relatado en  Mateo 2:6. A continuación hizo venir a su presencia a los mismos magos, a los que conminó a visitar al niño e informarle luego de su visita. Estos hicieron lo primero, pero advertidos en sueños de que no regresasen al palacio de Herodes se regresaron a sus tierras sin pasar por el palacio del rey. Herodes se enfureció y mandó matar entonces a todos los niños menores de dos años nacidos en Belén y sus alrededores. Advertido también José en sueños de la intención de Herodes, tomó a su esposa María y su hijo Jesús y juntos migraron a Egipto, de donde regresaron a la muerte de Herodes para instalarse en Nazaret de Galilea siendo aún Jesús un niño.

Hasta aquí la versión evangélica sobre el motivo de la huida de María y su hijo Jesús al país del Nilo. Pero el filósofo griego Celso escribió que fue María y su hijo Jesús quienes migraron a Egipto después de ser repudiada por su marido de profesión carpintero, a causa de una relación adúltera que esta había tenido con un soldado romano llamado Pantera.

Del filósofo griego se sabe que vivió en el siglo II, pero hay algunas referencias de terceros que acotan el período de su existencia vital. El Padre de la Iglesia Orígenes Adamantius escribió que fue contemporáneo del emperador Adriano (117 – 138), y el escritor sirio de lengua griega Luciano de Samosata (125 – 181) escribió una obra denominada “Alejandro o el falso profeta” en la que a modo de carta se dirigía personalmente a Celso, su amigo:

 1 Tal vez tú, querido Celso, creas que es un encargo de poca monta el escribir y enviarte, en un libro, la vida de Alejandro, el impostor de Abonoteico…17 Entonces, querido Celso, si hay que ser sinceros…20 El primero es el siguiente, querido Celso. (Citas de “Alejandro o el falso profeta”, Luciano de Samosata)

 Se puede aseverar entonces que el filósofo griego Celso vivió en un período que abarcó todos o algunos de los años comprendidos entre el 117 y el 181, siendo por tanto prácticamente contemporáneo del tiempo en que fueron redactados los más antiguos evangelios canónicos. Esto es importante a la hora de concebir credibilidad histórica a la versión que Celso da sobre la paternidad de Jesús en su obra Alethes Logos (Palabra verdadera), pues su obra debió ser redactada más o menos en el mismo tiempo en que lo fueron los evangelios canónicos, y lo que en ella cuenta sobre la paternidad de Jesús y sobre su estancia en Egipto y su aprendizaje sobre las artes mágicas del país del Nilo se hizo afectada por la misma separación temporal con respecto al protagonista de su relato que la que separaba a este de la redacción de los evangelios canónicos.

La obra de Celso “Alethes Logos” se conoce por una fuente indirecta, Orígenes, que intentó un rebatimiento de la misma en su obra “Contra Celso”. En ella Orígenes escribió citando a Celso en relación a la historia sobre la paternidad de Jesús que la gestación de este se debió a una relación adúltera de su madre María con un soldado romano de nombre Panthera. Su marido de profesión carpintero la expulsó de su hogar, y a consecuencia de ello hubo de migrar con su hijo Jesús a Egipto, donde el niño crecería como hijo ilegitimo aprendiendo artes mágicas que al regresar al cabo de un tiempo a su tierra serían presentadas por Jesús como dones divinos, proclamándose entonces un dios, según el relato de Celso.

En el país del Nilo los maestros de las artes mágicas seguían a la diosa-escorpión Serket, una antigua manifestación de la diosa Isis, a la cual se la representaba con un escorpión sobre su cabeza. Al escorpión se le relacionaba en la religiosidad egipcia con la curación y la magia, de ahí que los magos egipcios seguidores de la diosa-escorpión se caracterizasen por la peculiar simbología de llevar en su cabeza una cola de caballo o trenza que simbolizaba al escorpión que la diosa Serket portaba sobre la suya, y en concreto aludía aquella trenza de los magos a la cola de este artrópodo. La cola del escorpión era por tanto el símbolo de los maestros egipcios en las artes mágicas y sanatorias. Pero estos sacerdotes de la diosa Serket eran especialistas sobre todo en combatir el envenenamiento producido por escorpiones o serpientes, y este poder era uno de los mayores dones que en Egipto se les atribuía a los siervos de Serket.

La diosa-escorpión Serket con el escorpión en su cabeza

El poder de los sacerdotes de la diosa-escorpión Serket sobre escorpiones y serpientes personalizado en la figura de Jesús se puede entrever en Lucas 10:19 cuando en el versículo se le atribuye la facultad de conceder a sus discípulos poder para hollar serpientes y escorpiones. Si Jesús adquirió en Egipto la condición de sacerdote de la diosa-escorpión Serket, podría haber portado una sola trenza en su cabeza cuando regresó a su tierra.

El hagiógrafo del Apocalipsis se refiere a este sacerdote maestro en las artes mágicas en 13:1 saliendo del mar, o sea, viniendo de Egipto por vía marítima, y diciendo de él que tenía siete cabezas. Hubiera tenido dos si solo portase una trenza como símbolo de la cola del escorpión al modo de esos sacerdotes en el país del Nilo, pero este hombre portaba seis trenzas en lugar de una, hasta completar con ello el conjunto de las siete cabezas descritas en el versículo mencionado. ¿Qué sentido podía tener esta extraña peculiaridad?.

De las leyendas mitológicas egipcias se infiere que en número de siete los escorpiones poseían un poder protector. En la Estela de Metternich, descubierta en Alejandría en 1828, y hoy en día en el Museo Metropolitano de Nueva York, se narra una leyenda denominada “Isis y los siete escorpiones”, en la cual aparecen siete escorpiones llamados Tefen, Befen, Mestet, Mestetef, Petet, Tetet y Mateten en torno a la diosa Isis, y se cuenta como estos artrópodos la protegían a ella y a su hijo Horus el Joven del intento de asesinato por parte de Seth, que pretendía matar al pequeño para que nunca pudiera llegar a reclamar sus derechos sobre la realeza de Egipto como hijo del dios Osiris, a quien Seth ya había asesinado para adueñarse de su trono.

La alegoría de la bestia con siete cabezas revelada veladamente en Apocalipsis 13:1 alude entonces al Jesús sacerdote de Serket, que portando seis trenzas saliendo de su cabeza conforman junto con esta misma el número siete, como símbolo de los poderes mágicos y protectores de aquellos siete escorpiones  de los cuales Tefen es el principal, simbolizado por la propia cabeza de Jesús:

pero Mestet y Mestetef, Petet, Tetet y Matet y Befen se pusieron de acuerdo y unieron todo su veneno bajo el aguijón de Tefen de modo que su picadura se convirtió en siete veces poderosa (Isis y los siete escorpiones)

El versículo completo de Apocalipsis 13:1 describiendo las primeras las siete cabezas del sacerdote que llega por mar de Egipto reza como sigue:

Y vi surgir del mar una Bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas, y en sus cuernos diez diademas, y en sus cabezas títulos blasfemos. (Apocalipsis 13:1)

Y su interpretación reza como sigue:

Vi como salía del río un hombre de larga cabellera, recogida en seis trenzas sujetas cada una de ellas por abalorios blasfemos que le caían sobre los hombros…Sus manos eran grandes y huesudas..y cada uno de sus dedos lo adornaba con un aro de cobre de poco más de un centímetro y medio de anchura… (interpretación libre de Apocalipsis 13:1)

El río aquí es el gran río Nilo, y alude simbólicamente a su lugar de procedencia.

Para ver las interpretaciones completas del libro del Apocalipsis comprendidas entre los versículos 13:1 y 14:5 ver Cristo en las alegorías del Apocalipsis

Apocalipsis 13 señala a la cruz como la imagen hecha en honor a la Bestia en los siguientes párrafos extraídos del mencionado artículo. En ellos se desvela que las alusiones del hagiógrafo de este libro bíblico a la Bestia Primera que tenía una herida de espada y a pesar de ello revivió, y a la cual se le levantó una imagen para que todos la adorasen, se refieren todas ellas al personaje que en la tradición cristiana se conoce como Jesucristo.

Mediante la alegoría de la Bestia Primera que revivió a pesar de la herida de espada el hagiógrafo del Apocalipsis alude de forma velada a la crucifixión y posterior resurrección de Cristo según el mensaje sostenido por San Pablo..la Bestia Segunda para este mismo hagiógrafo..¿Estamos ante el engaño perfecto?..

2.2.- Cuando la Bestia se desvela en la alegoría del 666

El Padre de la Iglesia Orígenes Adamantius (185 aprox. – 254 aprox.) escribió una obra llamada Contra Celso hacia el 248 donde se recopilaban unas referencias a una obra del filósofo griego Celso llamada Alethes Logos (Palabra verdadera) escrita hacia el 177, en la cual supuestamente refutaba un ataque a los fundamentos del cristianismo presente en esta obra de Celso al cuestionar la paternidad divina de Jesús el hijo de María.

Según Orígenes, Celso otorgaba la paternidad de Jesús a una relación adúltera de María con el soldado romano llamado Pantera, razón por la que su marido el carpintero la rechazó y la echó de casa. Todo ello lo cita Orígenes en capítulos como el 28, 32, 33 o 69 del Libro I de su obra Contra Celso.

Esta obra del filósofo griego Celso está considerada por algunos autores como el primer ataque global contra el cristianismo, así lo definen no ya por negar este autor la paternidad divina de Jesús, práctica que era algo ya muy común y extendido desde los primeros tiempos del cristianismo, sino por haber dado una explicación absolutamente lógica y racional a la filiación paterna de Jesús el hijo de María y a la razón por la que esta ocultó la auténtica paternidad de su hijo. ¿Cómo iba incluso su marido el carpintero a admitir como hijo de su sangre a quien sabía hijo de un soldado pagano romano?, según la lógica inferida del relato sobre la paternidad de Jesús que según Orígenes le atribuía el filósofo griego.

Busto del filósofo griego Celso

Un sacerdote católico estadounidense llamado Raymond E. Brown (1928-1998) experto en exégesis bíblica a la cual se presume que aplicaba el método histórico-crítico llegó a decir que la historia atribuida por Orígenes a Celso respecto a que este señalaba a un soldado romano de nombre Pantera como el padre de Jesús hijo de María suponía una “explicación fantasiosa” sobre el nacimiento de Jesús..

Para este experto en exégesis bíblica, la explicación racional y por lo tanto no fantasiosa basada en el método histórico-crítico sobre el nacimiento de Jesús estriba en conceder credibilidad a su nacimiento virginal del seno de su madre María, que se embarazó por la acción sobrenatural del Espíritu Santo.

Ya los padres de la Iglesia partían de la premisa mental de que otorgar la paternidad de Jesús a un hombre con filiación determinada, como este que Orígenes atribuye a Celso y que era soldado, romano y se llamaba Pantera, era propio de “anticristianos”..

A Celso le atribuye Orígenes haber escrito que Jesús había nacido en un cierto pueblo judío de una pobre mujer costurera, la cual había sido expulsada de su hogar por su marido de profesión carpintero al haberse esta quedado embarazada de un soldado romano llamado Pantera. Estuvo vagando durante un tiempo María, y al cabo dio a luz vergonzosamente a Jesús, un niño ilegítimo. Emigró con su hijo a Egipto, donde este creció empleándose como siervo a causa de su pobreza, y donde adquirió algunos milagrosos poderes parece ser que por conocimientos que obtuvo en brujería.  Regresó al tiempo Jesús a su país de nacimiento exaltado a causa de esos poderes, y entonces se proclamó un Dios.

Celso le reconoce a Jesús estar en posesión de ciertos poderes a los que en la época se la atribuía la condición de sobrenaturales, pero lo más llamativo de su relato es que da una filiación de Jesús perfectamente viable.

Hay alguna teoría como la de un profesor de Estudios Religiosos en la Universidad de Carolina del Norte, conocida como hipótesis de James Tabor, que habla de que una tumba romana del siglo I encontrada en Alemania en 1859 en la que hay una lápida de un soldado romano en cuyo nombre figura el de Pantera, pudo haber sido la de un hombre que con anterioridad habría prestado servicio con el ejército Imperial en Judea en tiempos en que la tradición sitúa el nacimiento de Jesús, y que por tanto  habría sido el soldado romano del que hablaba Celso en su obra Palabra Verdadera atribuyéndole la paternidad de este. Pero aparte de la coincidencia en el nombre no hay prueba alguna que avale esta teoría del profesor estadounidense.

Para la contextualización psicológica que determinó al hagiógrafo del Apocalipsis a escribir este libro véase lo que en la introducción se dice al respecto.

13 La gracia del Señor Jesucristo, y la caridad de Dios, y la comunicación del Espíritu Santo sean con todos vosotros. (2 Corintios 13, 13)

Versículos del 14 al 18 de Apocalipsis 13

13:14

El hagiógrafo sigue relatando como la segunda Bestia, San Pablo, seduce a cuantos la escuchan rememorando el listado de los milagros de los que se vanagloriaba haber realizado en nombre de la primera Bestia, Cristo, y aprovechando esa seducción conmina a las gentes a que hagan una imagen en honor a la primera Bestia, de la que recalca que a pesar de haber tenido una herida de espada había revivido. Este énfasis del hagiógrafo resaltando esa característica de la primera Bestia oculta una alusión velada a la crucifixión y la resurrección:

La cruz como la imagen hecha en honor a la Bestia según el hagiógrafo del Apocalipsis

y seduce a los habitantes de la tierra con las señales que le ha sido concedido obrar al servicio de la Bestia, diciendo a los habitantes de la tierra que hagan una imagen en honor de la Bestia que, teniendo la herida de la espada, revivió. (Apocalipsis 13:14)

Unamos ahora este versículo 14 al versículo 10:

«El que a la cárcel, a la cárcel ha de ir; el que ha de morir a espada, a espada ha de morir». Aquí se requiere la paciencia y la fe de los santos. (Apocalipsis 13:10)

Tomado el versículo 10 por separado nos habla del castigo y el destino de los que desobedecen la ley de dios..pero comprendiéndolo dentro de un contexto plagado de velos y mensajes ocultos destinados a distorsionar la significación literal de los conceptos utilizados por el hagiógrafo, la alusión a la cárcel y la espada lo que hacen es velar el relato evangélico del proceso judicial en el que Cristo de vio inmerso..y en el que intervino también el personaje conocido como Bar Abbá. Leer más “El origen de la religiosidad paleolítica y su influencia en el Apocalipsis y el Corán”

Refutando que la velocidad de la luz se revele en Corán 32:5

La Tierra girando en torno al baricentro situado en el Sol
La Tierra girando en torno al baricentro situado en el Sol

La siguiente exposición es una refutación sencilla sobre la formulación que establece Hassab Elnaby para afirmar que el Corán alude de forma oculta a la velocidad de la luz en la aleya contenida en Corán 32:5:

Él dispone en el cielo todo lo de la tierra. Luego, todo ascenderá a Él en un día equivalente en duración a mil años de los vuestros.

ver vídeo explicativo aquí

Hassab Elnaby establece previamente la premisa de que la expresión “un día” equivaldría a un valor de tiempo en astrofísica, y los “mil años” equivaldrían a un valor de distancia en astrofísica. De ahí que establezca su fórmula para calcular la velocidad de la luz:

V (velocidad de la luz) = Distancia / Tiempo

No lo presenta como una interpretación personal suya sino como una verdad absoluta descubierta por el en el Corán, a la que se le da una inmensa publicidad en círculos de las comunidades musulmanas sin que surja de entre ellas ni una sola voz, por lo menos que se conozca, que cuestione los datos astrofísicos que aporta Hassab Elnaby, muy sencillos por otro lado de cuestionar por cualquier aficionado a la astronomía.

Pese a las apariencias no hay nada de complicado en la sencilla formulación de Elnaby, y está al alcance de cualquiera ver donde está el truco, así que nadie se deje engañar pensando que esto es para especialistas en astronomía o astrofísica, pues nada más lejos de la realidad.

Solo hay que sentarse delante de un ordenador o una enciclopedia, tomar una calculadora, y empezar a hacer cuentas. Si sabes sumar y restar con calculadora ya solo te queda tener paciencia y empezar a anotar y comprobar datos…

La trampa mental de las falsas construcciones teológicas o esotéricas que supuestamente conducen a extraordinarios descubrimientos científicos como el que nos trae aquí está precisamente hacer que nos fijemos solo en las conclusiones, sin que prestemos atención a si lo que se dice en las premisas previamente establecidas es realmente cierto…

En si misma la expresión de que un día de dios equivale a mil años de los de los humanos es perfectamente lógica en la psicología religiosa y metahistórica, pues nos habla de la relatividad del tiempo humanos respecto a la divinidad. Si que sería extraño que nos dijese que junto a dios un día más la sexta parte de un cuarto equivale a mil días más la novena parte de un tercio de los nuestros…

Tanto es así que la equivalencia de un día como mil años no es ni mucho menos exclusiva del Corán, pues hasta Pedro la utilizó en sus epístolas según la tradición neotestamentaria (2 Pedro 3:8), y no es donde único se recoge esa equivalencia teológica. a pesar de ello Hassab Elnaby no se corta un pelo en atribuirle en exclusiva al Corán el que al revelar 32:5 nos estaba transmitiendo el extraordinario conocimiento oculto de la fórmula para conocer la velocidad de la luz, algo que por otra parte resultaría superfluo porque los humanos ya la hemos conocido por otros cauces, no serviría más que para la auto vanagloria de Allah si nos dejamos llevar por la interpretación de Hassab de Elnaby, pues ya sabemos que Allah es omnisapiente.

El Corán mismo dice que es una advertencia…¿para que transmitirnos entonces un extraordinario conocimiento científico que no nos advierte de nada y que además ya conocíamos por otros cauces?….lo de que solo sea para la vanagloria de Allah digamos que no concuerda mucho con la intención manifiesta de la Revelación coránica…

A continuación se exponen todos los valores de los parámetros que Hassab Elnaby considera de aplicación a su fórmula final. La fórmula se ha respetado tal cual, sin entrar en otras consideraciones sobre la idoneidad o no de su desarrollo, pero si se han aplicado en esa fórmula los valores que realmente corresponderían siguiendo los parámetros astrofísicos mencionados en su interpretación coránica por Hassab Elnaby.

Valores indirectos en la fórmula final para calcular la velocidad de la luz según Hassab Elnaby

(Parámetros A-B-C)

Parámetro A

Valor del radio promedio distancia Tierra-Luna:

  • propuesto por Hassab Elnaby: 384.264 Km

  • real: 384.403 km 

Parámetro B

Valor del mes sideral:

  • propuesto por Hassab Elnaby: 27.321661 días

  • real: 27,3225415539 días (27 días 7 horas 43 minutos 11,5 segundos)

Parámetro C

Valor del año solar:

  • propuesto por Hassab Elnaby: 365,25636 días

  • real: 365,242857547865 días ( 365 días 5 horas 48 minutos 45,6 segundos)

Valores directos en la fórmula para calcular la velocidad de la luz según Hassab Elnaby

(Parámetros D-E-F-G-H)

  1. Como factor distancia según la interpretación de Hassab Elnaby (parámetros D-E-F-G):

Parámetro D

Valor de los meses contenidos en los mil años:

  • propuesto por Hassab Elnaby: 12.000 meses (12.000 meses sinódicos x 29,53 días = 354.360 días)

  • real: 13.367,82146 meses (13.367,82146 meses siderales x 27,3225415539 días = 365.242.857326 días siderales / 365,24285747865 año solar = 999,999999582 años solares = 1.000 años solares)

Parámetro E

Valor del tiempo en horas que tarda la rotación mensual de la luna:

  • propuesto por Hassab Elnaby: 655,71986

  • real: 653,950548 horas

T propuesto = mes sideral x día convencional de 24 horas = 27,32 x 86.400 segundos = 655,68. Utiliza el mes sideral, pero sobre el aplica un día convencional de 24 horas y no el día sideral como procedería. Aún así ajusta las décimas a 655,71986 para que al final le de la cifra deseada.

T real = mes sideral x día sideral = (27 días 7 horas 43 minutos 11,5 segundos) x (23 horas 56 minutos 4,0916 segundos) = (27 días 7 horas 43 minutos 11,5 segundos) x (86.164,0916 segundos) = 2.326.430,473 segundos + 25.200 segundos + 2.591,5 segundos = 2.354.221,973 segundos = 39.237 minutos + 1,9728 segundos = 653 horas + 57 minutos + 1,9728 segundos = 653 horas + 3.421,9728 segundos = 653,950548 horas.

Parámetro F:

Valor de la velocidad orbital media de la Luna

  • propuesto por Hassab Elnaby: 3.682,07 km/h (1.022,797 m/sec)

  • real: 3.693,332887 Km/h (1.025,925801 m/sec)

Fórmula para la velocidad orbital:

V = (2 x Pi x R radio promedio distancia Tierra-Luna) / T Tiempo en horas que tarda la rotación mensual de la luna

  • Fórmula propuesta: 2 x 3,1416 x 384.264 Km. /655,71986 horas = 3.682,07 km/h

  • Fórmula real: 2 x 3,14159265359 x 384.403 Km. / 653,950548 horas = 3.693,332887 Km/h

Parámetro G

Valor del factor de compensación para eliminar efecto gravitatorio del Sol sobre el sistema Tierra-Luna (cos @):

  • propuesto por Hassab Elnaby: 0,89157 cos @

  • real: 0.89155781 cos @

@ = ángulo descrito por el sistema Tierra-Luna en torno al Sol durante un mes sideral.

  1. Fórmula propuesta para calcular @: mes sideral x 360º / año solar = 27,321661 días x 360º / 365,25636 días = 26,928478

  2. Fórmula real para calcular @: 27,3225415539 días x 360º / 365,2428575478 días = 26,9303417

Cos 26,928478 propuesto = 0,89157

Cos 26,9303417 real = 0.891557

2. Como factor tiempo según la interpretación (parámetro H):

Parámetro H

Valor de la duración del día sideral:

  • propuesto por Hassab Elnaby: 86.164,0906 segundos (23 horas 56 minutos 4,0906 segundos)

  • real: 86.164,0916 segundos (23 horas 56 minutos 4,0916 segundos)

Fórmula final para calcular la velocidad de la luz

  • Valor A: V (velocidad de la luz) con los valores incorrectos dados por Hassab Elnaby correspondientes a los datos astrofísicos por el aportados = Distancia / Tiempo = Parámetros D + E + F + G / Parámetro H = 12.000 meses x 655,71986 horas x 3.682,07 km/h x 0,89157 cos @ / 86.164,0906 segundos = 25.831.348.035,1 Km / 86.164,0906 segundos = 299.792,498885 Km/sec

  • Valor B: V (velocidad de la luz) con los valores correctos correspondientes a los datos astrofísicos aportados por Hassab Elnaby = Distancia / Tiempo = Parámetros D + E + F + G / Parámetro H = 13.367,82146 meses x 653,950548 horas x 3.693,332887 Km/h x 0.89155781 cos @ / 86.164,0916 segundos = 28.785.482.038,4 Km / 86.164,0916 =  334.077,473619 Km / sec

  • Valor C: V (velocidad de la luz) establecida oficialmente el 21 de octubre de 1983 = 299.792,458 Km/sec

Diferencia entre Valor A – Valor B = + 34.284,974734 Km/sec

Diferencia entre Valor B – Valor C = + 34.285,015619 Km/sec (+ 11,4362502138 %)

Hassab Elnaby utiliza el tiempo que tarda la Luna en orbitar la Tierra con respecto a una estrella fija del fondo del firmamento para su formula, lo que implica valorizar el tiempo según el sistema sideral (véase el parámetro E), pero luego irracionalmente lo aplica en su fórmula no sobre esos mismos meses del sistema sideral, sino sobre los meses del sistema sinódico (véase el parámetro D), obviando que está aplicando un tiempo orbital de la Luna en torno a la Tierra durante un mes sideral de 27,3225415539 días (véase parámetro B) a un período de 12.000 meses sinódicos de 29,53 días cada uno (véase parámetro D). 

La distancia media de La Luna a la Tierra la altera en la medida que la necesita para que su fórmula le de al final el valor que el quiere que le de (véase parámetro A), y al hacerlo cambia a su vez los valores aplicables de los que resulta  la velocidad orbital media de la Luna (véase parámetro F).

El factor de compensación para eliminar la influencia de la gravedad solar es un añadido de Hassab Elnaby muy subjetivo, se podría hablar también de otras variables que podrían influir en la rotación de la Luna, y habría que aplicar entonces otros factores de compensación, pero el análisis de esos detalles astrofisicos ya más complejos no son motivos de esta exposición, que solo es aficionada y de cultura general.

La velocidad de la luz es por otro lado una constante astrofísica en la naturaleza, no puede en teoría estar influenciada por un factor de compensación como el que aplica Hassab Elnaby en su fórmula (véase parámetro G). Sin ese factor de compensación de cos @ resultaría: 

  • Valor D: V (velocidad de la luz) sin el factor de compensación cos @ = 32.286.725.230,3 Km / 86.164,0916 segundos = 374.712,071244 Km/sec

Diferencia entre Valor D – Valor C = 74.919,6132437 Km/sec ( + 24,9904930042 %)

El 99 remite en el Corán a la Tierra de los primeros homínidos hace 7.000.000 de años

Cada día sideral es una giro a la novena esfera y alegoriza el nueve
Cada día sideral es una giro a la novena esfera y alegoriza el nueve

La afirmación de que el Corán remite a una edad de la Tierra que coincide según los estudios en paleontología, antropología y genética más recientes, al tiempo en que partiendo de un ancestro común chimpancés y homínidos comenzaron a separarse genéticamente, no implica que esa alusión coránica velada a la cifra de siete millones de años tenga como intención oculta remitir a ese hecho científico.

La cifra de siete millones de años surge de una cifra real entresacada de la Revelación coránica, que es extrapolada a un evento astronómico que ocurre dos veces como idea arquetípica del número 9 cada una. A este evento astronómico se le aplica una constatación astrofísica; que el movimiento de rotación de la Tierra se viene ralentizando de promedio 0,002 segundos cada 100 años.

Cada 50.000 años el movimiento de rotación de la Tierra se ralentiza un segundo, el tiempo mínimo perceptible de manera natural por el ser humano. El Corán utiliza la cifra de 50.000 como la más elevada para remitir a un lapso temporal metahistórico, pues la de 100.000 a la que también remite no es temporal sino numérica.

Los ángeles y el Espíritu ascienden a Él en un día que equivale a cincuenta mil años. (Corán 70:4)

Si hacemos el ejercicio mental de extrapolar el conocimiento científico sobre la ralentización del movimiento de rotación de la Tierra a esta aleya coránica, decimos entonces que estos 50.000 años siendo el tiempo máximo nombrado en el Corán, paradójicamente equivalen a su vez al tiempo mínimo percibido de forma natural por el ser humano, un segundo…ver aquí

Cuando el Corán dice en la sura La araña que Noé permaneció entre su pueblo mil años menos cincuenta” (Corán 29:14) nos está a su vez dando una pauta astronómica; restar en el tiempo...

Ahora tomamos tanto las treinta cifras y las veces que cada una de estas resultan nombradas en el Corán de forma directa como las dos cifras aludidas de manera indirecta en Corán 18:25, 309, y en Corán 29:14, 950, para efectuar una suma de todas ellas sin tomar en consideración nada más que la cifra en si misma, sin ningún otro tipo de consideraciones, y obtenemos una cifra absoluta de 172.048.

Cifras y número de veces que estas se repiten en el Corán: 

Números                         Veces mencionados                              Total

1                                                    145                                              145

2                                                     15                                                 30

3                                                     17                                                 51

4                                                     12                                                 48

5                                                       2                                                 10

6                                                       7                                                 42

7                                                     24                                               168

 8                                                      5                                                 40

 9                                                      4                                                 36

10                                                     9                                                 90 

11                                                     1                                                 11

12                                                     5                                                 60

19                                                     1                                                 19

20                                                     1                                                 20

30                                                     2                                                 60

40                                                     4                                               160

50                                                     1                                                 50                                                  

60                                                     1                                                 60

70                                                     3                                               210

80                                                     1                                                80

99                                                     1                                                99

100                                                   6                                              600

200                                                   2                                              400

300                                                   1                                              300

309                                                   1                                              309

950                                                   1                                              950

1,000                                                8                                            8.000

2,000                                                1                                           2.000

3,000                                                1                                           3.000

5,000                                                1                                           5.000

50,000                                              1                                         50.000

100,000                                            1                                       100.000

    Total                                                                                      172.048                                          

                                     

Para la contabilidad de los números del Corán he utilizado la información aparecida en la siguiente página ver aquí

Consideramos que la cifra resultante de 172.048 remite a dígitos que se corresponden con la fracción del tiempo mínimo percibido por el ser humano de manera natural, el segundo, de lo que resultan 47 horas, 47 minutos y 28 segundos.

Buscando un arquetipo astronómico lo asociamos a la duración del día sideral, resultando dos de 23 horas, 53 minutos y 44 segundos cada uno. Como el movimiento de rotación de la Tierra se sabe hoy en día que este dura 23 horas, 56 minutos y 4 segundos, buscamos la diferencia temporal entre ambos días y nos resulta que el día sideral coránico tiene una velocidad de rotación 140 segundos más véloz que el día sideral conocido hoy en día. Aplicamos entonces la evidencia astrofísica que dice que cada 100 años la velocidad de rotación de la Tierra se ralentiza un promedio de 0.002 segundos, o lo que es lo mismo, un segundo cada 50.000 años, y nos da que la Tierra coránica giraba hace siete millones de años…

El día sideral se relaciona a su vez con la novena esfera de los astrónomos árabes, y esta con el número 9; dos giros de la novena esfera aluden al número arquetípico que supone el 99. El número 99 alude a su vez a los siete millones de años alegorizados en el cómputo absoluto de todas las cifras coránicas directas o indirectas sumadas, 172.048, que a su vez son percepciones mínimas del tiempo desde el punto de vista de las capacidades naturales humanas, lo que equivale a los segundos…

El Corán nos habla entonces de una Tierra que rotaba hace siete millones de años y no ahora, y ese tiempo coincide con el momento en que los homínidos prehumanos comenzaron a desgajarse del ancestro común que hasta ese momento compartían con primates superiores como los chimpancés.

Lo de que el Corán aludiese conscientemente a esa cifra de siete millones de años, y de que además lo hiciese para rememorar con ello el tiempo en que comenzó a andar sobre la Tierra el primer ancestro prehumano no es obviamente una afirmación que se haga en esta exposición..pero si lo es que aplicando pautas científicas si se puede extrapolar esa cifra de siete millones de años partiendo de la suma de todas las cifras nombradas directa o indirectamente en el Corán, este es un dato pues objetivo, basado en premisas matemáticas, astrofísicas, astronómicas, y antropológicas.

El número 99 abarcaría de forma alegórica la totalidad del tiempo coránico, alegorizado en dos días siderales, dos vueltas a la novena esfera, que remitiría a su vez a la totalidad del tiempo en que el ser humano desde sus primeros pasos prehumanos habría andado sobre la Tierra…

Claro está que sobre ellas prima ante todo la capacidad de imaginación de quien subscribe esta exposición…

Los 19 años de Noé en los 1000 años menos 50 de Corán 29:14

la luna nueva determinaba el comienzo del año
Ciclo de fases lunares en el tiempo de Noé en el Corán

¿Por que precisamente esa cifra antinatural de mil años y porqué esa sustracción de cincuenta?.

El objeto final de esta exposición es desvelar en base a mis condicionantes mentales lo que significa la mención coránica al tiempo de Moisés entre su pueblo contenida en Corán 29:14, al que la Revelación Coránica alude como “mil años menos cincuenta”, al igual que anteriormente hice con los trescientos años menos nueve de la sura La caverna en Corán 18:25 ver aquí

Todas las cosmovisiones sobre la relación del ser humano con lo meta sensorial reflejadas en las tradiciones espirituales orales o escritas constituyen una evolución de las consciencias que tiene su base en una premisa mental muy precisa; el ser humano fue antes científico que religioso, hecho que acabará condicionando psicológicamente todas las elaboraciones religiosas posteriores.

Cuando nacemos lo hacemos en estado de imaginación pura, que es lo que algunos antropólogos denominan con el concepto animismo infantil.

“El animismo infantil es la tendencia a concebir las cosas como vivas y dotadas de intenciones” (Piaget Jean, “Seis estudios de psicología”, Barcelona, Seix Barral, 1968, 2° edición), por lo que la imaginación pura sería esa misma tendencia del niño en su primera etapa de desarrollo a concebir todas las cosas dotadas de vida y de intenciones. Con el tiempo se va reduciendo cada vez más el número de cosas a las que el niño atribuye vida e intenciones (Flavell John, “La Psicología evolutiva de Jean Piaget”, Buenos Aires, México, Paidós, 1991).

Esta imaginación pura es la cualidad prístina del ser humano, pues nacemos con ella, siendo por tanto innata, y durante la evolución homínida reaccionó con la emergente imaginación científica, que es adquirida, resultando la misma del efecto del trabajo sistemático de instrumentos de piedra que acabaría desarrollando la facultad imaginativa de visualizar la piedra en bruto ya transformada en instrumento elaborado. Esta actividad cerebral acabaría formando parte de su organigrama genético, incidiendo en su potencial imaginativo al desarrollar su capacidad para proyectar mentalmente imágenes transfiguradas derivadas de su actividad científica.

El niño va perdiendo su imaginación pura a medida que crece, pero la aparición en el ser humano del mundo imaginativo surgido de la ciencia va a reaccionar con ese mundo de la imaginación pura innata que se va disolviendo con el desarrollo físico y mental para cosificarla y dar lugar de tal modo al surgimiento de la cosmovisión espiritual, que se transforma en religiosa cuando el ser humano desarrolla su capacidad para expresarse con un lenguaje articulado cada vez más amplio y sofisticado. Esta capacidad surge precisamente de la necesidad de transmitir los conceptos meta sensoriales emergidos a consecuencia de la reacción de la imaginación pura con la imaginación científica. El ser humano se veía incapaz de transmitir conceptos meta sensoriales con la amalgama de sonidos y movimientos corporales con los que hasta entonces se comunicaba y socializaba con el grupo, por lo que se vio forzado a desarrollar un lenguaje articulado con el que poder transmitir y socializar esa realidad interior ver aquí

Este esfuerzo derivado de su relación con el mundo meta sensorial que estimula los centros cerebrales que anatómicamente le facultan para desarrollar un lenguaje articulado ante la necesidad de transmisión y socialización, va a su vez a incidir en el desarrollo de una intención cognitiva que le va separando de la intención prístina ligada a sus instintos. La intención cognitiva hace pues su aparición en la psicología humana a consecuencia del esfuerzo por transmitir aquellos conocimientos meta sensoriales, lo que acabará posicionando al ser dotado de esta nueva forma de inteligencia más allá del mundo dominado exclusivamente por los instintos. De aquí surge un signo característico de la inteligencia humana…, el de la capacidad de ocultar el verdadero propósito de nuestras acciones e intenciones (ver aquí), teniendo esto su reflejo en la construcción de las tradiciones orales o escritas que van a sustanciar las cosmovisiones acerca de lo divino ya en tiempos históricos. 

La ciencia tuvo así desde sus comienzos durante la evolución humana una ligazón invisible con los sentimientos profundos inspirados por las percepciones de las realidades meta sensoriales, alianza que se comenzó a transmitir mediante la potencialidad del lenguaje articulado, primero en las tradiciones orales y más tarde a través de las tradiciones escritas, resultando de ello el origen de la religión propiamente dicha.

Esta es la causa por la que todas las religiones cosificadas oral o escrituralmente tienen un sustrato científico en sus mensajes espirituales, como elemento que consciente o inconscientemente rememora la sustancia prístina sobre las que estas se gestaron. Sin ciencia no habría pues religión, y una de las bases de la transmisión cosificada de la cosmovisión sobre lo meta sensorial es la creación de arquetipos religiosos como técnica para hacer llegar la palabra divina a la parte inconsciente donde se generaron aquellas imágenes meta sensoriales..inconsciente en el sentido de que no depende de los sentidos físicos sino mentales como la imaginación y la inteligencia.

Los arquetipos fundamentan a su vez las metahistorias que transmiten enseñanzas éticas y morales, o conocimientos científicos sustentados en las realidades biológicas, astronómicas o geológicas. El tiempo es también metahistórico y no cosificado históricamente en los mensajes espirituales, razón por la que en estos se habla de períodos temporales inaplicables a los ciclos vitales del ser humano, tal como ocurre por ejemplo en la Revelación coránica.

Veamos así un ejemplo en la metahistoria coránica de Noé contenida en la sura La araña, donde el Corán emplea la expresión “permaneció con él durante mil años menos cincuenta”:

Enviamos Noé a su pueblo y permaneció con él durante mil años menos cincuenta. Luego, el diluvio les sorprendió en su impiedad. (Corán 29:14)

La forma numérica es metahistórica, pero tiene una correlación en otras tres suras coránicas  donde también se alude metahistóricamente a un lapso temporal que obviamente no se corresponde con la realidad del ciclo vital humano, pero que al visualizarlas en su conjunto nos desvela una cifra que arquetípicamente se corresponde con una realidad astronómica muy conocida desde hace milenios:

Te piden que adelantes la hora del castigo, pero Alá no faltará a Su promesa. Un día junto a tu Señor vale por mil años de los vuestros. (Corán 22:47)

Obsérvese que ya en esta aleya de la sura “La peregrinación” en la que se habla de que “un día junto a tu Señor vale por mil años de los vuestros” se relaciona esta cifra con “la hora del castigo”

Él dispone en el cielo todo lo de la tierra. Luego, todo ascenderá a Él en un día equivalente en duración a mil años de los vuestros. (Corán 32:5)

De nuevo la atención recae sobre el hecho de que en esta aleya de la sura “La postración” se habla de “un día equivalente en duración a mil años de los vuestros” en relación a que “todo ascenderá”…

Los ángeles y el Espíritu ascienden a Él en un día que equivale a cincuenta mil años. (Corán 70:4)

Y en esta ocasión en la que en la sura “Las vías de ascenso” se habla de “un día que equivale a cincuenta mil años” lo hace en relación a que “los ángeles y el espíritu ascienden a Él”…

El día se asocia al tiempo divino, pero son los mil o cincuenta mil años los que lo hacen al tiempo humano en sentido metahistórico. De la superposición de estas tres aleyas se deduce que mil o cincuenta mil años aluden a la misma realidad meta sensorial que tiene que ver con la capacidad imaginativa del ser humano, no con su capacidad sensorial relativa al mundo físico, por lo que cada uno de los mil años equivalen a cincuenta de los cincuenta mil años:

Mil años = cincuenta mil años, por lo que 1 año = 50 años en el lapso temporal metahistórico.

En la aleya la araña sobre Noé cuando se lude a los mil años, “mil años menos cincuenta” (Corán 29:14), cada cincuenta de estos constituyen una fracción temporal dentro de esos mil años que equivale a un año..

Tenemos así 20 fracciones de cincuenta años metahistóricos equivalentes cada una a un año, por lo que al restar la fracción de cincuenta años mencionada en la aleya nos quedan 19 fracciones, o lo que es lo mismo, diecinueve años…

El Corán sustrae una fracción de cincuenta años a los mil porque habla en un lenguaje metahistórico, aludiendo así a un arquetipo oculto en la aleya, y por ello no dice directamente 950 años cuando habla del tiempo de Noé, pues no es obviamente su edad lo que se transmite, sino el conocimiento de un ciclo astronómico de 19 años conocido como ciclo metónico, tiempo en que el sistema Tierra/Luna da 19 vueltas al Sol, y al cabo del cual las fases de la Luna comienzan exactamente en la misma fecha luego de ese ciclo de 19 años.

El ciclo metónico es conocido por quien le dio el nombre, el matemático y astrónomo ateniense Metón (siglo V a.C.), aunque este conocimiento científico astronómico ya lo conocían con anterioridad en Mesopotamia e incluso en culturas prehistóricas.

Pero en el Corán el tiempo atribuido a Noé en los mil años menos cincuenta no alude a un tiempo histórico de 19 años, sino que el arquetipo oculto en el ciclo astronómico de los 19 años que implica comienzo y cierre de un ciclo, al comenzar y terminar las fases de la Luna exactamente en la misma fecha tras 19 años, es una alegoría de algo claramente manifestado en las cuatro aleyas aquí mencionadas…

Desvelando los 300 años más 9 de los durmientes en Corán 18:25

Los durmientes en la caverna de Corán 18,25
Los durmientes en la caverna de Corán 18,25

El descenso desde la preexistencia o ájira a la existencia, mundo de los sentido o dunia, viene alegorizado en el Corán en la sura La Caverna (sura 18) en las aleyas en las cuales se relata la metahistoria de los durmientes de la caverna. Esta nos habla así del pacto preexistente establecido por Allah con Adam mediante el que este desciende al dunia una vez dotado de la capacidad de nombrar todas las cosas, alegoría que en la Revelación coránica alude al estado mental que implica el estar capacitado para percibir la dispersión de todas las cosas que preside la realidad de la existencia o dunia, toda ella contraria al estado de tawhid que preside la preexistencia o ájira…

Los durmientes constituyen las capacidades de Adam para nombrar todas las cosas; la imaginación, la inteligencia y los sentidos naturales. Mientras que Al-Rakim conforma la intención primigenia, que en la metahistoria de los durmientes aparece nombrada como un ente separado de los durmientes al ser esta una capacidad que continúa morando en la preexistencia dependiendo exclusivamente de la voluntad de Allah…a diferencia de los durmientes que moran en la existencia. De ahí la razón de que la Revelación coránica nombre por un lado a los durmientes y por otro a Al-Rakim. El conjunto de todo ello constituye el ahsan taqwim del que se habla en Corán 95:4…

El tránsito desde la preexistencia a la existencia, del ájira al dunia, se realiza a través del útero materno, que es el puente que conecta ambos mundos. La frase contenida en la Revelación coránica que habla de que los durmientes permanecieron trescientos años más nueve en la caverna junto con Al-Rakim sería así una alegoría biológica del tiempo que abarcaría el período de fecundación más el de embarazo; nueve años por nueve días, y trescientos años por trescientos días, es decir, el período que transcurre desde que se forma el cigoto hasta que se implanta en el útero más el período de embarazo propiamente dicho. https://joseangelh.wordpress.com/2016/02/23/trilogia-sobre-la-sura-18-del-coran/

El período máximo de embarazo es legalmente de 300 días, y el de fecundación de 9. En la Antigua Roma ya se tenían conocimientos de obstetricia en los que se hablaba de un período de gestación corta de 180 días y otro largo de 300 días, lo que implicaba establecer límites médicos para delimitar el tiempo mínimo y máximo durante el cual era posible que una mujer diera a luz un bebé vivo. El Corán establece también estos mismos límites; el mínimo de 180 días en una alusión directa deducida de la unión de tres aleyas:

Las madres amamantarán a sus hijos durante dos años completos si desea que la lactancia sea completa (Corán 2,233)

su madre le llevó sufriendo pena tras pena y le destetó a los dos años (Corán 31,14)

El embarazo y la lactancia duran treinta meses (Corán 46,15).

Si la lactancia dura dos años, y la suma de esta más el tiempo de embarazo 30 meses, significa que a partir de los 180 días de embarazo ya es posible el nacimiento de un bebé con perspectivas de vida, y por lo tanto de ser amamantado. Si en una parte del Corán se alude a ese tiempo mínimo de embarazo que ha de preceder al parto, en otra se alude al tiempo máximo que puede preceder al parto, que son los 300 días alegorizados en la metahistoria de La Caverna: “Permanecieron en su caverna trescientos años, a los que se añaden nueve” (Corán 18,25).

Los egipcios calculaban con bastante exactitud el tiempo del embarazo; tenían una prueba de embarazo, entre otras que también solían utilizar, que consistía en coger dos sacos en los que en uno metían cebada y en otro trigo, ponían en ambos dátiles y arena, y luego la mujer orinaba en ellos diariamente para comprobar si en los sacos se producía germinación, lo que sería prueba de que habría embarazo:

Tú debes poner en dos sacos de tela granos de trigo y de cebada, y paralelamente dátiles y arena en los dos sacos que la mujer ha de orinar diariamente encima. Si ambos crecen tendrá descendencia. (Papiro médico de Berlín 199, verso 2, 2-5, y Papiro Carlsberg, III, I, 6 – X + 3)

Es interesante al respecto el experimento efectuado en 1963 en la Universidad cairota de rota de Ain Shams, donde se demostró que mientras que la orina de mujeres embarazadas no estimulaba el crecimiento del trigo y de la cebada, la orina de mujeres embarazadas si que lo estimulaban en un elevado porcentaje de las pruebas realizadas (Ghalioungui, Khalil, Ammar, 1963, 241-246).

En lo que se refiere a la correlación astronómica entre los 300 años solares con 309 años lunares que las exégesis tradicionales islámicas atribuyen al significado de la aleya coránica, Permanecieron en su caverna trescientos años, a los que se añaden nueve” (Corán 18,25), es un conocimiento científico del que ya disponían los antiguos egipcios en un tiempo muy anterior a la Revelación coránica. Los sacerdotes establecieron un ciclo de 25 años solares (300 meses solares) durante los cuales ocurrían 309 lunaciones, para así calcular con precisión astronómica las fases de crecidas del Nilo. (Papiro Carlsberg 9 o Papiro Rylands 666).

Las cosmovisiones religiosas suelen asimilar los días a los años o los años a los días dado que el tiempo es siempre metahistórico para ellas, de ahí que por ejemplo el Corán hable de 300 años más nueve en lugar de las 309 lunaciones en las que se habla en este papiro egipcio. En la alegoría coránica permanecemos en el útero los 300 más los 9 años en estado de pérdida de consciencia. Ese tiempo coránico Platón lo plasma en 9000 años; 300 meses, 9000 días…9000 años, todo en una maravillosa alegoría del olvidado amor entre dioses, sin entendimiento, rodando en torno a la tierra y bajo esta…

La intimidad con el no enamorado, que se mezcla con una moderación mortal, que dispensa mortalidades y mezquindades, y que produce en el alma amiga un servilismo aplaudido por las masas como virtud, le garantizará a ella nueve mil años sin entendimiento, rodando en torno a la tierra y bajo esta (Diálogos de Platón – Fedro 256 e4 – 257 a2)

El tiempo de los 9000 años de Platón es metahistoria, y nos lleva a la misma cifra que la del Corán, 300 años, 300 meses, 9000 días, 9000 años..todo lo mismo en la comprensión metahistórica. 

Hay un rito extraordinario, por su extrapolación científica, relacionado con el renacimiento de Osiris como alegoría de la gestación de la vida en el seno materno, la Festividad Khoiak. Consistía en rellenar una efigie ahuecada de Osiris con cebada y arena y luego regarla durante nueve días. Al noveno día se la exponía al sol antes del crepúsculo, y al día siguiente comenzaba la germinación, toda una alegoría de los ciclos agrícolas del Nilo, la inundación, la siembra y la cosecha, y a su vez del embarazo, los trescientos años en la alegoría, y del período previo de fecundación desde que se forma el cigoto hasta que este se implanta en el útero para comenzar el embarazo propiamente dicho, los nueve años en la alegoría coránica…

¿Como podían saber los antiguos egipcios que antes de comienzos del embarazo había un período de fecundación de nueve días?.

Las pruebas de embarazo como la mencionada en el Papiro médico de Berlín 199, y el Papiro Carlsberg, III, fueron el resultado de cientos de años de observación y experimentación. A mujeres que tenían relaciones sexuales se les comenzaba a hacer la prueba de orina con las bolsas de cebada y trigo; si la germinación que era prueba de que había comenzado el embarazo se producía al séptimo, octavo o noveno día, era síntoma de que anteriormente al comienzo del embarazo había obviamente un tiempo de fecundación que se había iniciado el día en que había tenido la última relación sexual…El renacimiento de Osiris iba así precedido pues de ese período de fecundación alegorizado en los nueve días de riego de su momia durante la Festividad Khoiak.

La aleya coránica de la sura La Caverna relativa a los trecientos años a los que se le añaden otros nueve nos remite así de manera alegórica al descenso del ser humano desde la preexistencia o ájira a la existencia o dunia a través del canal entre ambos mundos que se simboliza en el útero materno.

Esta interpretación libre de esta metahistoria del Corán no es el efecto de haber interpretado directamente el texto coránico de referencia sin más, sino de un esfuerzo previo de mi imaginación mediante el cual transformé esa metahistoria en un arquetipo acorde a mis condicionantes mentales sobre el que luego discerní y cree a la vez mi propia metahistoria..

Trilogía sobre la Sura 18 del Corán

Portada de ejemplar del Corán utilizado para las interpretaciones
Portada de ejemplar del Corán utilizado para las interpretaciones

Lo siguiente es una trilogía interpretativa sobre tres historias contenidas en la Sura La Caverna o Sura 18 reveladas en el Corán: la caverna de los durmientes, la historia de Musa y el siervo desconocido, y la historia de Dhul Karnein, el de los dos cuernos.

La 2ª y 3ª interpretaciones fueron publicadas por primera vez entre julio y agosto de 2005, y las cuatro partes de la 1ª lo fueron entre finales de octubre y comienzos de noviembre de 2008, todas ellas en el foro público de eldebate.com de Iblnews. Nunca había leído nada sobre El Corán hasta entonces, así que leí directamente esas historias solo porqué abrí el Corán por esas páginas, y pasé a mutar sus alegorías en una transmisión psicológica sin más, sin tener en cuenta ni factores históricos, ni religiosos  ni exegéticos de ningún tipo, de hecho fue después de publicarlas cuando comencé a leer lo que las tradiciones decían sobre estas historias coránicas.

El ejemplar de Corán que utilicé para hacer estas mutaciones de las alegorías contenidas en la Revelación coránica a mi personal interpretación psicológica de las mismas fue “El Corán, Mahoma, de Ediciones Gaviota, Barcelona, Edición para Daniel´s Libros, Hospitalet de Ll. Barcelona, 1987”. La numeración de las aleyas que utiliza esta edición del Corán es la de Gustav Leberecht Flügel (1802-1870), contenida en su Concordantiae Corani arabicae, con una primera edición publicada en 1842 y una segunda en 1898, por ello la numeración de las aleyas que utilizo en esta trilogía interpretativa sobre las tres historias coránicas no coincide con la numeración más usada actualmente, que es la de la Edición Oficial Egipcia de El Corán de 1924, año que coincidió con el de la caída del califato otomano, por lo que si se compara con la numeración en un Corán de ahora habrá la aleya 8 de la sura 18 del Corán que yo he utilizado se correspondería con la aleya 9 de un Corán basado en la Edición Oficial Egipcia.

La Caverna de los durmientes (1ª)

El Al-Rakim de la aleya 8 de la Sura La Caverna es nuestra intención que permanece postrada en estado latente como signo extraordinario de Allah en el ser humano, y los durmientes equivalen a las capacidades perceptivas con las que somos descendidos potencialmente al útero materno para a través de él despertar al mundo del Dunia..

Aunque sea una casualidad, hasta una media de 9 días puede durar el proceso desde que tiene lugar la ovulación hasta que el cigoto se implanta en el útero para comenzar el proceso de gestación propiamente dicho, y el tiempo máximo oficial de embarazo son 300 días..de ahí lo que dice en la aleya 24 sobre los “trescientos años, más nueve”.. En árabe está colocado el tiempo anterior, los “nueve”, después de “los trescientos años”, pero se refiere a un período que antecede al de estos trescientos años de estadía en la caverna, es decir, en el útero materno como parte del período de embarazo. En la alegoría los años son días, los trescientos hablan por tanto de de la gestación, los nueve de la fecundación previa a la implantación, y los siete durmientes alegorizan las capacidades perceptivas del ser humano íntegro antes de salir del útero materno..

Obviamente solo es una curiosa casualidad que los trescientos coincidan con el período de embarazo y los nueve con el de fecundación previa a esta..

Esta historia de los durmientes de la caverna según el Corán la he dividido en cuatro partes para poder interpretarla mejor, y a cada una le he dado un título acorde al punto esencial en torno al que gira cada grupo de aleyas.

El Corán nos revela en esta historia de los durmientes de la caverna un pacto establecido en la preexistencia entre Allah y las consciencias que luego habrán de descender al Dunia, lo que implica que estas han de ser sumidas en el olvido acerca de la naturaleza verdadera de su origen en el seno de Allah..Y lo que ese olvido esconde debe ser recuperado por esas consciencias descendidas a la existencia terrenal como cumplimiento de aquel pacto preexistente..

Así, mi percepción ha interpretado lo siguiente:

Los siete ojos (Corán, aleyas 8-13)

¿No habeís acaso reflexionado acerca del hecho de que el desarrollo de nuestra capacidad de percibir el mundo, constituida por los cinco sentidos naturales la imaginación y la inteligencia, así como la intención con la que el corazón traza nuestros actos son uno de sus signos y una cosa extraordinaria?.. (aleya 8)

Cuando decidió hacerlos descender a la existencia para conformar nuestra naturaleza sensitiva, le imploramos desde la preexistencia que no nos dejase sin su misericordia, para que de tal modo pudiésemos asegurarnos la rectitud de nuestra conducta..(aleya 9)

Entonces privó nuestra capacidad de percepción durante un cierto tiempo..(aleya 10)

Para hacernos luego nacer y despertarla,a fin de ponernos a prueba y verificar quien sería consciente de que en ello había un recordatorio de un tiempo en que aquella no era necesaria para reconocer la realidad..(aleya 11)

Nos contó la historia en toda verdad;estaban nuestros sentidos aún sin desarrollar,traían consigo su recuerdo,y añadió el medio de guiarnos en la senda recta..(aleya 12)

Fortificó nuestros corazones, cuando poniendo por testigo nuestra propia consciencia establecimos un pacto mediante el que nos comprometimos a que jamás dejaríamos de reconocerlo ni invocariamos a otro que no fuese el,pues de otra forma eramos conscientes de que con seguridad sembraríamos la existencia de impiedad..(aleya 13)

El espanto del ángel (Corán, aleyas 14-17)

Los seres humanos rinden culto a otros que no son tu;¿pero pueden darnos acaso alguna prueba evidente que testifique acerca de la verdad de su culto?,¿y quién es más culpable que aquel quien ha forjado una mentira asociándole tu nombre?..(aleya 14)

Entonces nos dijo que si descendidos a la existencia fuesemos capaces de rechazar todo lo que en ella se le asocia en falsedad, nos haríamos merecedores tanto de recibir su misericordia como de ser guiados sobre la dirección correcta..(aleya 15)

Y nos dijo también que veríamos la vida surgiendo al comenzar su existencia, y luego extinguirse al final de la misma, así como que nuestro devenir por ella nos parecería como la de un tiempo prolongado. Esto es uno de sus signos. Está bien dirigido aquel a quien dirige; pero aquel a quien abandona no puede hallar sustentador ni guía verdadero..(aleya 16)

Creíamos estar vigilantes en el cumplimiento de su voluntad, más en realidad vivíamos inconscientes de ella; nos hacía nacer y morir, y sin embargo los actos de nuestro corazón se vertían con intención negligente ante su voluntad desde el comienzo de nuestra existencia. Si descendido uno de improviso de la preexistencia nos viese en este estado, querría buscar refugio de nosotros y se sobrecogería de espanto..(aleya 17)

El altar de los idólatras (Corán, aleyas 18-20)

Luego nos hizo recobrar la consciencia a fin que pudiésemos percatarnos de lo que realmente le habíamos recordado durante nuestro devenir por la existencia..desde que nuestro sol surgió por la derecha hasta que se extinguió por la izquierda, declaramos en estado de perplejidad..en realidad solo te recordamos durante algún tiempo, declaramos luego titubeantes..y compungidos terminamos reconociendo que solo a el correspondía decidir acerca de este asunto..Entonces nos dijo que enviaría a uno al mundo sensible con un conocimiento de su parte, a fin de que se guiase con la intención correcta para que en el instante que le correspondiese abrir su corazón, pudíese declarar que en verdad le había recordó en todo momento,pero le advirtió antes que en la existencia debía proceder con suma cautela y cuidarse de no declarar a nadie de dónde provenía su conocimiento…(aleya 18)

Pues si los seres humanos le reconociesen,lo rechazarían aisládole trás una muralla que levantarían con sus mentes,después de haber pretendido vanamente inducirle a andar sobre la dirección errónea sobre la que ellos mismos caminan.Más siguiéndola no habrá quien alcance su más grande anhelo..(aleya 19)

Ha querido que los seres humanos conocieran nuestra historia a fin de que sepan que sus promesas son ciertas,y que no hay duda alguna de la llegada del día en que cada uno habremos de ser distinguido por nuestro propio peso. Los seres humanos has disputado acerca de la veracidad de este asunto.Han creído que manifestándole una adoración ostentosa se garantizarían su agrado.Más nadie sino el conoce la verdad profunda de cada corazon,y sin embargo aquellos en los que ha prevalecido su propio deseo es a este mismo al que han levantado un altar para adorarlo.(aleya 20)

La consciencia que orbita en el útero (Corán, aleyas 21-24)

Pretendimos cuestionar el peso que de nuestros actos habíamos acumulado a través de las diferentes etapas de nuestra existencia..entonces recordamos el paso por la juventud y la intención que durante ella guió los actos del corazón..luego el paso por la madurez y la intención que guió en ese período los actos del corazón..y finalmente el paso por la vejez y la intención que en la plenitud de nuestra vida guió los actos del corazón..Comprendimos así la banalidad de nuestro cuestionamiento porque solo entonces fuimos plenamente conscientes de que solo el conoce realmente aquello que permanece oculto..(aleya 21)

Nos dijo que no debíamos cuestionar la veracidad de que al final solo su juicio sería válido para decidir acerca de este asunto,así como que tuviesemos siempre presente que las formas externas bajo los que hubiésemos vivido de nada nos valdrían ante su presencia,o que no debíamos tener en cuenta el juicio de otros a este respecto..(aleya 22)

No digamos nunca que hacemos algo por su voluntad cuando en realidad nos estamos dejando dirigir por nuestros propios deseos y no por su recuerdo.El dirige a quien desea hacia el verdadero significado de nuestra historia..(aleya 23)

La consciencia humana desciende a la existencia en estado embrionario mientras orbita su sol hasta el tiempo máximo establecido que el le permite hacerlo en el seno materno,y otro tiempo supletorio le precede desde que el cigoto se forma hasta que siguiendo una trayectoria señalada se implanta en el útero para comenzar su gestación..(aleya 24)

La memoria perdida (2ª)

El corazón humano se alegoriza en Musa, y la intención primigenia que en la caverna de los durmientes se alegoriza en Al-Rakim se alegoriza aquí en el sirvo desconocido que aparece a partir de la aleya 64.

La expresión “Partieron y caminaron” con la que comienzan las aleyas 73 y 76 habla por tanto del corazón humano y la intención primigenia, mutando ambos en la percepción psicológica que expreso mediante la frase “La intención guiaba y el corazón actuaba”, pues el ser humano actúa según la verdadera intención con la que este se guía.

El pez perdido en la aleya 60 simboliza la consciencia que el ser humano tiene acerca de su origen del seno de Allah. Su constitución física le hace sentirse en estado de separación con su creador, a la vez que su ahsan taqwim le impele a buscar la manera de apaciguar esa separación que concibe en su mente. La arcilla de la que fue hecha Adam no es la materia orgánica que conocemos en nuestro mundo físico, sino una alegoría que alude a las Aguas sobre las que está asentada el Trono de Allah mencionado en la aleya 9 de la Sura 11.

La Soberanía de Allah es un atributo divino ligado a su Creación, y su Permanencia es un atributo divino ligado a su Eternidad. Su Trono sobre las Aguas equivale entonces a la Permanencia de su morada (Baqá) en la Eternidad (Al-Qadim). No son dos conceptos separados, Trono por un lado y Aguas por el otro, aunque en nuestra mente así se nos aparezcan, sino uno solo que alude al estado de Allah siendo rabb de si mismo en la eternidad antes de que permitiese la aparición de su Creación.

Esta explicación es importante para comprender que la arcilla de la que fue creado Adam no alude a un material físico..es una forma alegórica de aludir al material que se encuentra en el fondo de las aguas..en este caso de las “Aguas” que aluden a la eternidad de Allah..O sea, dios extrajo de su eternidad..tomó de su eternidad..algo a lo que llama arcilla para hacérnoslos relacionar con algo conocido por nosotros..y con ello “creó” al ser humano..

Luego lo hizo descender, hecho de esa “arcilla” extraída de su Eternidad, al mundo físico para que como hombre o como mujer naciese por segunda vez a partir de una gota de esperma eyaculada.

El pez alude al arquetipo que subyace en el recuerdo de esas aguas sobre las que se asienta su Trono..la propia consciencia de Allah de la que proviene el ser humano y a la que ha de retornar recuperando su memoria perdida.

De esta manera, el pez de la historia de Musa va haciendo de nexo psicológico con el pacto preexistente alegorizado en la historia de la caverna de los durmientes revelada en las aleyas anteriores.

Así, mi percepción ha interpretado lo siguiente:

Hemos arrojado al precipicio a los unos y a los otros de los tiempos ya conclusos..a causa de la errada dirección de su veneración…más antes les habíamos advertido acerca de su caída…(aleya 58)

Hubo un tiempo, en que los seres humanos sentían los impulsos de su corazón conminándoles a esforzarse continuamente,a fin de mantener vivo el discernimiento que les permitiera distinguir entre el mundo de lo real y el mundo de lo aparente..aunque para ello debiesen de esforzarse durante toda su existencia..(aleya 59)

Más llegó el momento en que sintiéndose complacidos de su discernimiento..se percataron de que habían perdido la consciencia acerca de su propio origen…aquel cuyo recuerdo les dirigía en la dirección correcta. (aleya 60)

Cuando su discernimiento se distorcionó, sintieron los impulsos de su corazón conminándoles a no perder la memoria sobre su origen, a fin de que no se extraviasen en su esfuerzo. Así tuvieron consciencia los seres humanos de que pese a creerse firmes en su fidelidad, habían ignorado el recuerdo acerca de su origen. (aleya 61)

De su ignorancia culpabilizaron a las tentaciones de su ego,siendo entonces que el recuerdo sobre su origen volvió a orientar su guía en el mundo..lo que pecibieron como un signo de dios…(aleya 62)

El corazón humano se sintió complacido con ello, y cuerpo y alma retornaron a la senda correcta, (aleya 63)

reencontrándose en ella con su intención primigenia, aquella que contaba con la inspiración de nuestra emanencia y a cuyo impulso se manifestaba nuestra causa…(aleya 64)

Reside en el corazón humano la capacidad de elegir seguirla, para que tomándola como guía se esfuerce en la dirección correcta..(aleya 65)

más percibió en aquella intención primigenia la dificultad de confiar en la infinita justicia de dios a fin de mantenerse firmes bajo su guía…(aleya 66)

Pues aun siendo esta la señal de dios, el corazón humano puede no comprenderla y tergiversar por esta razón su sentido. (aleya 67)

Pese a que el corazón humano mostraba disposición a cumplir la voluntad de dios manteniéndose fiel al origen y siguiendo la guía de la intención primigenia, esta condicionaba su guía a que el corazón no cayese en la tentación de anteponer otras intenciones…(aleya 68)

Seguir la guía de la intención primigenia implica que el corazón humano no debe tomar por guías otras intenciones que no sean las señaladas previamente por aquella..(aleya 69)

Así pues, la intención guiaba y el corazón actuaba confiriendo el propósito del ser humano..hasta que la intención primigenia torció su rumbo..ahogándose entonces el corazón humano en la angustia existencial al sentirse sin rumbo y sumido en la confusión…(aleya 70)

…Y quedó en evidencia su flaqueza en la confianza en la infinita justicia de dios a fin de mantenerse firme bajo su guía…(aleya 71)

El corazón humano se convulsionó, cuestionándose su fidelidad a la guía y no pudiendo sentirse complacido consigo mismo…(aleya 72)

…La intención guiaba y el corazón actuaba cuando en tiempos de la generación presente,los impulsos de la intención primigenia la conducían al precipicio..mientras que el corazón humano proclamaba la sinceridad de su intención y espetaba con dureza a quien lo cuestionase…(aleya 73)

…Y quedó en evidencia su flaqueza en la confianza en la infinita justicia de dios a fin de mantenerse firme bajo su guía…(aleya 74)

Más en lo más profundo de su ser sentía temor de no guiarse por la intención correcta..y se volvió cauteloso…(aleya 75)

…La intención guiaba y el corazón actuaba cuando fijaron su atención en un libro sellado…Quisieron comprender su significado interior..pero este les permanecía velado…más unos de entre los que se esforzaban con la guía de su intención y los actos de su corazón, percibieron como su significado externo había sido corrompido…siendo el recuerdo de la intención primigenia aquello que les hizo adquirir consciencia…pero entonces…su corazón dirigió sus intenciones hacia la dirección errónea…(aleya 76)

La intención primigenia cesó de guiar, y a su tiempo les fue mostrado hacia donde conducía la injusticia de sus actos…(aleya 77)

Así, les fue mostrado como el propósito de dios incumbía a los corazones de todos aquellos que se esforzaban en la existencia, y como él les había extraviado porque el ego había secuestrado su religión, otorgándose la propiedad de los corazones de todas las gentes…(aleya 78)

La generación presente está vedada en su consciencia, por lo que ha desvirtuado la memoria acerca de su origen…corrompiendo con ello toda la senda del alma, al arrastrar en su degradación incluso a las generaciones primigenias…(aleya 79)

Por esta razón, hemos pedido a dios que alumbre una nueva genaración primigenia…para que se guie con una intención sincera y sean loables los actos de su corazón…(aleya 80)

El significado externo era aquello que estaban capacitados para percibir los unos y los otros necesitados de guía y seguidores del libro de dios. El ha querido esperar a que estén dotados de entendimiento para devolverles el conocimiento perdido…La intención primigenia no es sino la expresión de la voluntad de dios…He aquí lo que el corazón humano desconocía y por cuya causa flaqueaba en su confianza en la infinita justicia de dios…(aleya 81)

Los dos cuernos (3ª)

El interrogatorio con el que comienza la historia muta repercutiendo en cada ser humano que es a quien se dirige la Revelación coránica. Los dos cuernos de la etimología del concepto Dhul-Karnein aluden alegóricamente a los dos extremos del tiempo humano, que para cada cual tiene un principio y un final.

El sol poniente que se pone en una fuente cenagosa en la aleya 84 alegoriza las intenciones veladas, así como el sol que se levanta en la aleya 89 alegoriza el desvelamiento mediante se le hace ser consciente de la verdadera naturaleza de su intención primigenia, ante la que se siente desnudo e impelido inexorablemente a guiarse por ella.

La ruta que sigue en las aleyas 88 y 91 habla de su esfuerzo por profundizar en mantenerse firme en la guía de la intención primigenia sin desviarse de esta.

Así, mi percepción ha interpretado lo siguiente:

Se preguntará cada cual respecto de quien es el polo de los extremos del tiempo…aquel sobre quien confluyen el principio y el final..Y cada cual responderá según sus convicciones…más nosotros os contaremos su historia: (aleya 83)

Le afianzamos con fuerza en su confianza en si mismo…permitiéndole que impulsado por la firmeza de su determinación realizara todos sus propósitos…Y para lograrlo se esforzó…Se esforzó hasta adquirir el conocimiento necesario que le desentrañó la razón más oculta que motivaba sus propias intenciones…y así se percató de como en su ser interno aquellas yacían veladas tras la consciencia de una realidad aparente…(aleya 84)

Infundimos en el espíritu del polo de los extremos del tiempo el poder de discernir acerca de lo concerniente a la verdadera intencionalidad de los actos humanos…(aleya 85)

pero juzgarlos dijo dejarlo en manos de dios…(aleya 86)

Nadie que se hubiese guiado por los impulsos de su primigenia intención y distinguido por tanto con actos loables deberá temer por ello. (aleya 87)

Profundizó el polo de los extremos del tiempo en su esfuerzo…(aleya 88)

y lo hizo hasta llegar a comprender la razón misma de su propia existencia…una razón a la que no hemos dado más que el vacío para que no adquiera sentido sino en la dirección del desvelamiento del propósito de sus intenciones…(aleya 89)

Si, así era, y nosotros conocemos a todos los que estaban con él…(aleya 90)

Continuó profundizando en su esfuerzo…(aleya 91)

hasta llegar a un estado de cocnciencia que embargaba su espíritu en el límite entre dos espacios temporales, y entonces se encerró en si mismo, sin apenas comunicarse con persona alguna…(aleya 92)

Meditaba el polo de los extremos del tiempo acerca de como el gran error velado de las intenciones y la injusticia, que son causa y efecto de las acciones humanas,eran motivo de desasosiego en el mundo de la existencia…Y se preguntaba respecto de la plenitud espíritual que necesitaría para ser capaz de abrir las mentes de las gentes y así alterar la dinámica de sus acciones…(aleya 93)

Se decía que en la confianza que le infundía dios estaba su plenitud más elevada…y que necesitaba únicamente poner verdadero empeño para ser capaz de abrir sus mentes y alterar la dinámica de sus acciones…(aleya 94)

Esperaba el establecimiento de sólidas condiciones que posibilitasen la transmutación entre dos estados espírituales de la humanidad…Se decía que quienes trabajasen en esta dirección debían de mantener encendida su lucha hasta que las condiciones fuesen tan sólidas como su propia lucha…esperaba de esta manera que su esfuerzo y la lucha de aquellos se fundiesen en un único propósito para consolidar su victoria…(aleya 95)

Entonces el gran error velado de las intenciones humanas y la injusticia no pudieron impedir su propósito ni infectarlo…(aleya 96)

Y dijo el polo de los extremos del tiempo que esta obra era un efecto de la misericordia de dios…(aleya 97)

Epílogo

Estas tres historias coránicas de la Sura 18 están en unicidad o tawhid. Lo que psicológicamente cimenta tal unicidad es la intención primigenia contenida en todas ellas a través de diferentes alegorías.

Allah establece un pacto preexistente en el Ajira antes de hacer descender a las consciencias al Dunia a través del útero materno. En la prexistencia persiste el estado de tawhid de las facultades del Adam (consciencia en estado puro),  del malaika (intenciones puras o la completa sumisión a Allah), Iblis (intención impura), y yunun (velos mentales que ocultan la realidad), pero al descender el ser humano a la existencia atravesando la caverna que es el útero en nuestra mente potencialmente en desarrollo se dispersan estas facultades, y a consecuencia de ello pasamos a percibirlas como si en realidad todas ellas se refiriesen a entidades dispersas e individuales, pues esta percepción en dispersión es la consecuencia inexorable de nuestro descenso al Dunia.

El Corán explica con una alegoría lo que significa la epifanía de Allah respecto a la capacidad de percepción del ser humano..

Y enseñó a Adán los nombres de todas las cosas; luego se las mostró a los ángeles y les dijo: “Decidme los nombres de estas cosas, si es verdad lo que decís.” (Corán 2:31)

Cuando el ser creado del barro desciende a la existencia, Allah le enseña “los nombres de todas las cosas”; estos nombres alegorizan la consciencia que se abre para poder percibir la dispersión mental que preside el mundo del Dunia..los malaika no pueden percibirlo porque solo pueden percibir a Allah en estado de tawhid, puesto que al alegorizar los malaika la intención en estado puro, significa que esta no conforma la intención que depende de la voluntad humana, sino aquella intención que depende totalmente de la guía de Allah..

La epifanía de Allah conforma entonces “los nombres” que este le enseña a Adam, o sea, los distintos elementos de la Creación que nuestra consciencia percibe en situación de dispersión desde el momento mismo en que, en estado de pureza, nacemos al abandonar el seno materno, dispersión que nuestro malak no pueden percibir porque la intención primigenia solo es capaz de sentir a Allah en tawhid..no puede esta por tanto percibir la Creación en elementos separados, “los nombres”…porque nunca ha abandonado en realidad “el ajira”..

Perdemos el pez al descender al útero..y la prueba establecida en la preexistencia como prueba de Allah consiste en recuperar esa memoria perdida a pesar de la dispersión a la que se ven impelidas todas nuestras facultades humanas al nacer en el Dunia, y ello lo logramos mediante la profundización en el esfuerzo que supone intentar desvelarnos nuestra intención primigenia, o sea, levantando el sol que permanece en poniente velando nuestra intención primigenia en una fuente cenagosa para de esta manera recuperar la memoria preexistente que perdimos al descender a la existencia a  través del útero materno..