El Apocalipsis desenmascara el engaño perfecto sobre Cristo

Rompiendo los velos mentales
Rompiendo los velos mentales

El Padre de la Iglesia Orígenes Adamantius (185 aprox. – 254 aprox.) escribió una obra llamada Contra Celso hacia el 248 donde se recopilaban unas referencias a una obra del filósofo griego Celso llamada Alethes Logos (Palabra verdadera) escrita hacia el 177, en la cual supuestamente refutaba un ataque a los fundamentos del cristianismo presente en esta obra de Celso al cuestionar la paternidad divina de Jesús el hijo de María.

Según Orígenes, Celso otorgaba la paternidad de Jesús a una relación adúltera de María con el soldado romano llamado Pantera, razón por la que su marido el carpintero la rechazó y la echó de casa. Todo ello lo cita Orígenes en capítulos como el 28, 32, 33 o 69 del Libro I de su obra Contra Celso.

Esta obra del filósofo griego Celso está considerada por algunos autores como el primer ataque global contra el cristianismo, así lo definen no ya por negar este autor la paternidad divina de Jesús, práctica que era algo ya muy común y extendido desde los primeros tiempos del cristianismo, sino por haber dado una explicación absolutamente lógica y racional a la filiación paterna de Jesús el hijo de María y a la razón por la que esta ocultó la auténtica paternidad de su hijo. ¿Cómo iba incluso su marido el carpintero a admitir como hijo de su sangre a quien sabía hijo de un soldado pagano romano?, según la lógica inferida del relato sobre la paternidad de Jesús que según Orígenes le atribuía el filósofo griego.

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Busto del filósofo griego Celso

Un sacerdote católico estadounidense llamado Raymond E. Brown (1928-1998) experto en exégesis bíblica a la cual se presume que aplicaba el método histórico-crítico llegó a decir que la historia atribuida por Orígenes a Celso respecto a que este señalaba a un soldado romano de nombre Pantera como el padre de Jesús hijo de María suponía una “explicación fantasiosa” sobre el nacimiento de Jesús..

Para este experto en exégesis bíblica, la explicación racional y por lo tanto no fantasiosa basada en el método histórico-crítico sobre el nacimiento de Jesús estriba en conceder credibilidad a su nacimiento virginal del seno de su madre María, que se embarazó por la acción sobrenatural del Espíritu Santo.

Ya los padres de la Iglesia partían de la premisa mental de que otorgar la paternidad de Jesús a un hombre con filiación determinada, como este que Orígenes atribuye a Celso y que era soldado, romano y se llamaba Pantera, era propio de “anticristianos”..

A Celso le atribuye Orígenes haber escrito que Jesús había nacido en un cierto pueblo judío de una pobre mujer costurera, la cual había sido expulsada de su hogar por su marido de profesión carpintero al haberse esta quedado embarazada de un soldado romano llamado Pantera. Estuvo vagando durante un tiempo María, y al cabo dio a luz vergonzosamente a Jesús, un niño ilegítimo. Emigró con su hijo a Egipto, donde este creció empleándose como siervo a causa de su pobreza, y donde adquirió algunos milagrosos poderes parece ser que por conocimientos que obtuvo en brujería.  Regresó al tiempo Jesús a su país de nacimiento exaltado a causa de esos poderes, y entonces se proclamó un Dios.

Celso le reconoce a Jesús estar en posesión de ciertos poderes a los que en la época se la atribuía la condición de sobrenaturales, pero lo más llamativo de su relato es que da una filiación de Jesús perfectamente viable.

Hay alguna teoría como la de un profesor de Estudios Religiosos en la Universidad de Carolina del Norte, conocida como hipótesis de James Tabor, que habla de que una tumba romana del siglo I encontrada en Alemania en 1859 en la que hay una lápida de un soldado romano en cuyo nombre figura el de Pantera, pudo haber sido la de un hombre que con anterioridad habría prestado servicio con el ejército Imperial en Judea en tiempos en que la tradición sitúa el nacimiento de Jesús, y que por tanto  habría sido el soldado romano del que hablaba Celso en su obra Palabra Verdadera atribuyéndole la paternidad de este.

Pero aparte de la coincidencia en el nombre no hay prueba alguna que avale esta teoría del profesor estadounidense.

Por qué a Cristo se le describe con siete cabezas en Apocalipsis 13:1

Según la tradición evangélica recogida en Mateo 2:1, Jesús nación en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes el Grande (73 a.C. – 4 a.C.) Unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando por el nacimiento de un niño que sería rey de los judíos, lo que llegó a oídas del rey, que lo primero que hizo fue llamar a sus sumos sacerdotes a los cuales inquirió sobre que tenía de verdadero esa noticia. Entonces estos le relataron una antigua profecía mesiánica sobre un niño que habría de nacer en aquella misma localidad destinado a ser Pastor del pueblo de Israel, relatado en  Mateo 2:6. A continuación hizo venir a su presencia a los mismos magos, a los que conminó a visitar al niño e informarle luego de su visita. Estos hicieron lo primero, pero advertidos en sueños de que no regresasen al palacio de Herodes se regresaron a sus tierras sin pasar por el palacio del rey. Herodes se enfureció y mandó matar entonces a todos los niños menores de dos años nacidos en Belén y sus alrededores. Advertido también José en sueños de la intención de Herodes, tomó a su esposa María y su hijo Jesús y juntos migraron a Egipto, de donde regresaron a la muerte de Herodes para instalarse en Nazaret de Galilea siendo aún Jesús un niño.

Hasta aquí la versión evangélica sobre el motivo de la huida de María y su hijo Jesús al país del Nilo. Pero el filósofo griego Celso escribió que fue María y su hijo Jesús quienes migraron a Egipto después de ser repudiada por su marido de profesión carpintero, a causa de una relación adúltera que esta había tenido con un soldado romano llamado Pantera.

Del filósofo griego se sabe que vivió en el siglo II, pero hay algunas referencias de terceros que acotan el período de su existencia vital. El Padre de la Iglesia Orígenes Adamantius escribió que fue contemporáneo del emperador Adriano (117 – 138), y el escritor sirio de lengua griega Luciano de Samosata (125 – 181) escribió una obra denominada “Alejandro o el falso profeta” en la que a modo de carta se dirigía personalmente a Celso, su amigo:

 1 Tal vez tú, querido Celso, creas que es un encargo de poca monta el escribir y enviarte, en un libro, la vida de Alejandro, el impostor de Abonoteico…17 Entonces, querido Celso, si hay que ser sinceros…20 El primero es el siguiente, querido Celso. (Citas de “Alejandro o el falso profeta”, Luciano de Samosata)

 Se puede aseverar entonces que el filósofo griego Celso vivió en un período que abarcó todos o algunos de los años comprendidos entre el 117 y el 181, siendo por tanto prácticamente contemporáneo del tiempo en que fueron redactados los más antiguos evangelios canónicos. Esto es importante a la hora de concebir credibilidad histórica a la versión que Celso da sobre la paternidad de Jesús en su obra Alethes Logos (Palabra verdadera), pues su obra debió ser redactada más o menos en el mismo tiempo en que lo fueron los evangelios canónicos, y lo que en ella cuenta sobre la paternidad de Jesús y sobre su estancia en Egipto y su aprendizaje sobre las artes mágicas del país del Nilo se hizo afectada por la misma separación temporal con respecto al protagonista de su relato que la que separaba a este de la redacción de los evangelios canónicos.

La obra de Celso “Alethes Logos” se conoce por una fuente indirecta, Orígenes, que intentó un rebatimiento de la misma en su obra “Contra Celso”. En ella Orígenes escribió citando a Celso en relación a la historia sobre la paternidad de Jesús que la gestación de este se debió a una relación adúltera de su madre María con un soldado romano de nombre Panthera. Su marido de profesión carpintero la expulsó de su hogar, y a consecuencia de ello hubo de migrar con su hijo Jesús a Egipto, donde el niño crecería como hijo ilegitimo aprendiendo artes mágicas que al regresar al cabo de un tiempo a su tierra serían presentadas por Jesús como dones divinos, proclamándose entonces un dios, según el relato de Celso.

En el país del Nilo los maestros de las artes mágicas seguían a la diosa-escorpión Serket, una antigua manifestación de la diosa Isis, a la cual se la representaba con un escorpión sobre su cabeza. Al escorpión se le relacionaba en la religiosidad egipcia con la curación y la magia, de ahí que los magos egipcios seguidores de la diosa-escorpión se caracterizasen por la peculiar simbología de llevar en su cabeza una cola de caballo o trenza que simbolizaba al escorpión que la diosa Serket portaba sobre la suya, y en concreto aludía aquella trenza de los magos a la cola de este artrópodo. La cola del escorpión era por tanto el símbolo de los maestros egipcios en las artes mágicas y sanatorias. Pero estos sacerdotes de la diosa Serket eran especialistas sobre todo en combatir el envenenamiento producido por escorpiones o serpientes, y este poder era uno de los mayores dones que en Egipto se les atribuía a los siervos de Serket.

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La diosa-escorpión Serket con el escorpión en su cabeza

El poder de los sacerdotes de la diosa-escorpión Serket sobre escorpiones y serpientes personalizado en la figura de Jesús se puede entrever en Lucas 10:19 cuando en el versículo se le atribuye la facultad de conceder a sus discípulos poder para hollar serpientes y escorpiones. Si Jesús adquirió en Egipto la condición de sacerdote de la diosa-escorpión Serket, podría haber portado una sola trenza en su cabeza cuando regresó a su tierra.

El hagiógrafo del Apocalipsis se refiere a este sacerdote maestro en las artes mágicas en 13:1 saliendo del mar, o sea, viniendo de Egipto por vía marítima, y diciendo de él que tenía siete cabezas. Hubiera tenido dos si solo portase una trenza como símbolo de la cola del escorpión al modo de esos sacerdotes en el país del Nilo, pero este hombre portaba seis trenzas en lugar de una, hasta completar con ello el conjunto de las siete cabezas descritas en el versículo mencionado. ¿Qué sentido podía tener esta extraña peculiaridad?.

De las leyendas mitológicas egipcias se infiere que en número de siete los escorpiones poseían un poder protector. En la Estela de Metternich, descubierta en Alejandría en 1828, y hoy en día en el Museo Metropolitano de Nueva York, se narra una leyenda denominada “Isis y los siete escorpiones”, en la cual aparecen siete escorpiones llamados Tefen, Befen, Mestet, Mestetef, Petet, Tetet y Mateten en torno a la diosa Isis, y se cuenta como estos artrópodos la protegían a ella y a su hijo Horus el Joven del intento de asesinato por parte de Seth, que pretendía matar al pequeño para que nunca pudiera llegar a reclamar sus derechos sobre la realeza de Egipto como hijo del dios Osiris, a quien Seth ya había asesinado para adueñarse de su trono.

La alegoría de la bestia con siete cabezas revelada veladamente en Apocalipsis 13:1 alude entonces al Jesús sacerdote de Serket, que portando seis trenzas saliendo de su cabeza conforman junto con esta misma el número siete, como símbolo de los poderes mágicos y protectores de aquellos siete escorpiones  de los cuales Tefen es el principal, simbolizado por la propia cabeza de Jesús:

pero Mestet y Mestetef, Petet, Tetet y Matet y Befen se pusieron de acuerdo y unieron todo su veneno bajo el aguijón de Tefen de modo que su picadura se convirtió en siete veces poderosa (Isis y los siete escorpiones)

El versículo completo de Apocalipsis 13:1 describiendo las primeras las siete cabezas del sacerdote que llega por mar de Egipto reza como sigue:

Y vi surgir del mar una Bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas, y en sus cuernos diez diademas, y en sus cabezas títulos blasfemos. (Apocalipsis 13:1)

Y su interpretación reza como sigue:

…Vi como salía del río un hombre de larga cabellera, recogida en seis trenzas sujetas cada una de ellas por abalorios blasfemos que le caían sobre los hombros…Sus manos eran grandes y huesudas..y cada uno de sus dedos lo adornaba con un aro de cobre de poco más de un centímetro y medio de anchura… (interpretación libre de Apocalipsis 13:1)

El río aquí es el gran río Nilo, y alude simbólicamente a su lugar de procedencia.

Para ver las interpretaciones completas del libro del Apocalipsis comprendidas entre los versículos 13:1 y 14:5 ver Cristo en las alegorías del Apocalipsis

Apocalipsis 13 señala a la cruz como la imagen hecha en honor a la Bestia en los siguientes párrafos extraídos del mencionado artículo. En ellos se desvela que las alusiones del hagiógrafo de este libro bíblico a la Bestia Primera que tenía una herida de espada y a pesar de ello revivió, y a la cual se le levantó una imagen para que todos la adorasen, se refieren todas ellas al personaje que en la tradición cristiana se conoce como Jesucristo.

Mediante la alegoría de la Bestia Primera que revivió a pesar de la herida de espada el hagiógrafo del Apocalipsis alude de forma velada a la crucifixión y posterior resurrección de Cristo según el mensaje sostenido por San Pablo..la Bestia Segunda para este mismo hagiógrafo..¿Estamos ante el engaño perfecto?..

Cuando la Bestia se desvela en la alegoría del 666

Versículos del 14 al 18 de Apocalipsis 13

13:14

El hagiógrafo sigue relatando como la segunda Bestia, San Pablo, seduce a cuantos la escuchan rememorando el listado de los milagros de los que se vanagloriaba haber realizado en nombre de la primera Bestia, Cristo, y aprovechando esa seducción conmina a las gentes a que hagan una imagen en honor a la primera Bestia, de la que recalca que a pesar de haber tenido una herida de espada había revivido. Este énfasis del hagiógrafo resaltando esa característica de la primera Bestia oculta una alusión velada a la crucifixión y la resurrección:

La cruz como la imagen hecha en honor a la Bestia según el hagiógrafo del Apocalipsis
La cruz como la imagen hecha en honor a la Bestia

y seduce a los habitantes de la tierra con las señales que le ha sido concedido obrar al servicio de la Bestia, diciendo a los habitantes de la tierra que hagan una imagen en honor de la Bestia que, teniendo la herida de la espada, revivió. (Apocalipsis 13:14)

Unamos ahora este versículo 14 al versículo 10:

«El que a la cárcel, a la cárcel ha de ir; el que ha de morir a espada, a espada ha de morir». Aquí se requiere la paciencia y la fe de los santos. (Apocalipsis 13:10)

Tomado el versículo 10 por separado nos habla del castigo y el destino de los que desobedecen la ley de dios..pero comprendiéndolo dentro de un contexto plagado de velos y mensajes ocultos destinados a distorsionar la significación literal de los conceptos utilizados por el hagiógrafo, la alusión a la cárcel y la espada lo que hacen es velar el relato evangélico del proceso judicial en el que Cristo de vio inmerso..y en el que intervino también el personaje conocido como Bar Abbá.

Si el destino de Jesucristo hubiera sido ir a la cárcel a la cárcel hubiera ido..pero su destino era morir en la cruz, por ello lo de que “el que ha de morir a espada, a espada ha de morir”. La herida mortal de espada que tenía la Bestia y pese a lo cual revivió..oculta una referencia a la crucifixión de Jesucristo y su posterior resurrección. La imagen que la segunda Bestia pedía que se hiciese en honor a la primera Bestia era pues la cruz en la que fue Jesucristo clavado:

…y los inducía al error vanagloriándose de los milagros del cielo que en nombre de la Bestia había realizado, conminando a sus seguidores a hacerle a esta una imagen como recordatorio de como habiendo sido la Bestia crucificada, aun así había revivido. (interpretación libre de Apocalipsis 13:14)

13:15

San Pablo fue el inventor de la imagen del Cristo muerto en la cruz y posteriormente resucitado. Hizo creer que el seguir la cruz del Hijo de Dios hacía entrar en comunión con dios por medio de la redención que esta traía consigo, y que quien no la siguiese habría de ser condenado a una extinción que no le permitiría alcanzar la presencia de dios:

Se le concedió infundir el aliento a la imagen de la Bestia, de suerte que pudiera incluso hablar la imagen de la Bestia y hacer que fueran exterminados cuantos no adoraran la imagen de la Bestia. (Apocalipsis 13:15)

Se otorgaba la segunda Bestia la capacidad de otorgar a la primera Bestia un aliento de vida, de tal modo que mediante este se pudiese establecer comunión con dios, y amenazaba a la vez con el infierno a quien no adorase a la primera Bestia. (interpretación libre de Apocalipsis 13:15)

Los tres últimos versículos pienso que no necesitan de mayor aclaración:

13:16

Y hace que todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se hagan una marca en la mano derecha o en la frente, (Apocalipsis 13:16)

…y les hizo creer a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y siervos, que la Bestia era realmente el hijo de dios, y que por ello se sentaba su diestra en el mundo de la preexistencia, y que dios tenía rostro de persona. (interpretación libre de Apocalipsis 13:16)

13:17

y que nadie pueda comprar nada ni vender, sino el que lleve la marca con el nombre de la Bestia o con la cifra de su nombre. (Apocalipsis 13:17)

y los convenció de que nadie podría redimirse para ganarse el cielo ni evitar el infierno más que aquel que fuese creyente en la cruz que lleva el Hijo de Dios como parte del nombre que abarca al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.. (interpretación libre de Apocalipsis 13:17)

¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra de la Bestia; pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666. (Apocalipsis 13:18)

Aquí está la sabiduría, que el que sea inteligente desvele el número que oculta la identidad del nombre de la Bestia, pues es número de un hombre, y por ello tiene seis órganos distintivos en cada uno de los tres rostros con los que se nombra, ojos, orejas, nariz y boca. Una sola persona con los tres rostros del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.. (interpretación libre de Apocalipsis 13:18) 

Porqué fue procesado Jesús según los evangelios

Hago ahora un inciso para remitirme a un suceso relatado en los evangelios sobre el ataque de Jesús a los cambistas del Templo.

Durante la época de la dominación romana, los judíos que tenían denarios de plata tenían que cambiarlos por ciclos de plata para poder realizar su contribución al Templo, ya que esta no podían hacerla en monedas romanas como eran los denarios.

El templo estaba abarrotado de cambistas que realizaban negocios a través del intercambio de denarios por siclos, actividad usurera mediante la que estos cambistas obtenían una comisión. El Sanedrín se beneficiaba también de esta actividad usurera, cobrándoles a su vez a los cambistas una comisión por permitirles utilizar el recinto del Templo.

Jesús golpeando a los usureros del Templo
Jesús golpeando a los usureros del Templo

Es en este contexto en el que tiene lugar el relato evangélico sobre la violencia y el reproche de Jesús contra los cambistas que realizaban esas actividades de usura en el recinto del Templo, así como también contra el Sanedrín por permitirlo. A consecuencia de la rebelión y la violencia desencadenada por Jesús contra los cambistas y el Sanedrín se produjo un retraimiento de los primeros, lo que causó que en los días posteriores a la rebelión de Jesús contra el mercantilismo usurero dentro del recinto del Templo, los cambistas se abstuviesen durante días de acudir a este a intercambiar sus denarios romanos por siclos judíos.

Este miedo de los cambistas a acudir al Templo a realizar su actividad usurera derivó en una protesta ante el Sanedrín, pues veían como pasados unos días mermaban sus ingresos. Evidentemente, la merma de los ingresos de los cambistas acabó repercutiendo en la de los ingresos del Sanedrín.

El Sanedrín se vio así presionado a actuar contra Jesús, y para poder formalizar una acusación contra él tomó como excusa que con las proclamaciones de Jesús como Mesías lo que este pretendía era sustituir la autoridad del Sumo Sacerdote.

Esta acusación habría de justificarse precisamente en unas proclamaciones mesiánicas que a diferencia de la de otros auto proclamados Mesías de la época, tenía la particularidad de que se habían asociado a un cuestionamiento público, y nada menos que en el mismísimo recinto sagrado del Templo, de la autoridad del Sumo Sacerdote por permitir el mercantilismo usurero dentro de este..

El Cristo crucificado como el Anticristo y el Cordero Degollado como el Siervo Suplicante 

El Cordero Degollado del Apocalipsis es la metáfora con la que el hagiógrafo del Apocalipsis alude al concepto de Siervo Suplicante. La palabra aramea para Siervo es la misma que para Cordero..y la expresión “como degollado” alude a la significación simbólica de este concepto..¿quien no ha escuchado alguna vez la expresión “mirar con ojos de cordero degollado”?..

El hagiógrafo del Apocalipsis habla pues del Siervo de Dios que mantiene una actitud de súplica..y súplica en el lenguaje bíblico alude al estado espiritual de petición o de solicitud a dios, una súplica que tiene que ver con una actitud vital de búsqueda de dios a través de actos puros y loables ante el..

El que así suplica es su verdadero Siervo..su Siervo Suplicante..su Cordero Degollado que ahora recibe su recompensa de dios..

Versículos del Apocalipsis donde aparece el término degollado en relación al Cordero.

5:6 Y miré, y vi que en medio del trono y de los cuatro seres vivientes, y en medio de los ancianos, estaba en pie un Siervo (Cordero) como Suplicante (degollado),..

5:9 y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste Suplicante (degollado), y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;

5:12 que decían a gran voz: El Siervo (Cordero) que fue Suplicante (degollado) es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza.

13:8 Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Siervo (Cordero) que fue Suplicante (degollado) desde el principio del mundo.

“del Siervo (Cordero) que fue Suplicante (Degollado) desde el principio del mundo.”..o sea..de aquel ser humano que fue sumiso a la voluntad de dios mediante actos puros y loables y así se mostró suplicante durante toda su vida..

En cuanto a Sodoma y Egipto son alegorizados en este versículo del Apocalipsis como sinónimos de la iniquidad de los seres humanos…y es el Señor de estos…”su Señor” o “el Señor de ellos” el que fue crucificado para el hagiógrafo del Apocalipsis…no “nuestro Señor”…

 Y sus Cadáveres Estarán en la plaza de la gran ciudad que Simbólicamente es llamada Sodoma y Egipto, donde también fue crucificado el Señor de ellos. (Apocalipsis 11,8)

No hay ninguna otra referencia en el Apocalipsis que aludiese a la crucifixión de Cristo, la única referencia a una crucifixión es la del Señor de aquellos inicuos de Sodoma y Gomorra..veladamente el Anticrtisto para el hagiógrafo del Apocalipsis, que con alegorías aludía en este libro al lobo que había aparecido disfrazado con piel de cordero, creando con ello el engaño perfecto..

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Por qué a Cristo se le describe con siete cabezas en Apocalipsis 13:1

El hagiógrafo del Apocalipsis se refiere a este sacerdote maestro en las artes mágicas en 13:1 saliendo del mar, o sea, viniendo de Egipto por vía marítima, y diciendo que tenía siete cabezas. Los maestros de las artes mágicas seguían a la diosa Serket, que llevaba un escorpión sobre su cabeza

 La diosa-escorpión Serket con el escorpión en su cabeza
La diosa-escorpión Serket con el escorpión en su cabeza

Según la tradición evangélica recogida en Mateo 2:1, Jesús nación en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes el Grande (73 a.C. – 4 a.C.) Unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando por el nacimiento de un niño que sería rey de los judíos, lo que llegó a oídas del rey, que lo primero que hizo fue llamar a sus sumos sacerdotes a los cuales inquirió sobre que tenía de verdadero esa noticia. Entonces estos le relataron una antigua profecía mesiánica sobre un niño que habría de nacer en aquella misma localidad destinado a ser Pastor del pueblo de Israel, relatado en  Mateo 2:6. A continuación hizo venir a su presencia a los mismos magos, a los que conminó a visitar al niño e informarle luego de su visita. Estos hicieron lo primero, pero advertidos en sueños de que no regresasen al palacio de Herodes se regresaron a sus tierras sin pasar por el palacio del rey. Herodes se enfureció y mandó matar entonces a todos los niños menores de dos años nacidos en Belén y sus alrededores. Advertido también José en sueños de la intención de Herodes, tomó a su esposa María y su hijo Jesús y juntos migraron a Egipto, de donde regresaron a la muerte de Herodes para instalarse en Nazaret de Galilea siendo aún Jesús un niño.

Hasta aquí la versión evangélica sobre el motivo de la huida de María y su hijo Jesús al país del Nilo. Pero el filósofo griego Celso escribió que fue María y su hijo Jesús quienes migraron a Egipto después de ser repudiada por su marido de profesión carpintero, a causa de una relación adúltera que esta había tenido con un soldado romano llamado Pantera.

Del filósofo griego se sabe que vivió en el siglo II, pero hay algunas referencias de terceros que acotan el período de su existencia vital. El Padre de la Iglesia Orígenes Adamantius escribió que fue contemporáneo del emperador Adriano (117 – 138), y el escritor sirio de lengua griega Luciano de Samosata (125 – 181) escribió una obra denominada “Alejandro o el falso profeta” en la que a modo de carta se dirigía personalmente a Celso, su amigo:

 1 Tal vez tú, querido Celso, creas que es un encargo de poca monta el escribir y enviarte, en un libro, la vida de Alejandro, el impostor de Abonoteico…17 Entonces, querido Celso, si hay que ser sinceros…20 El primero es el siguiente, querido Celso. (Citas de “Alejandro o el falso profeta”, Luciano de Samosata)

Se puede aseverar entonces que el filósofo griego Celso vivió en un período que abarcó todos o algunos de los años comprendidos entre el 117 y el 181, siendo por tanto prácticamente contemporáneo del tiempo en que fueron redactados los más antiguos evangelios canónicos. Esto es importante a la hora de concebir credibilidad histórica a la versión que Celso da sobre la paternidad de Jesús en su obra Alethes Logos (Palabra verdadera), pues su obra debió ser redactada más o menos en el mismo tiempo en que lo fueron los evangelios canónicos, y lo que en ella cuenta sobre la paternidad de Jesús y sobre su estancia en Egipto y su aprendizaje sobre las artes mágicas del país del Nilo se hizo afectada por la misma separación temporal con respecto al protagonista de su relato que la que separaba a este de la redacción de los evangelios canónicos.

La obra de Celso “Alethes Logos” se conoce por una fuente indirecta, Orígenes, que intentó un rebatimiento de la misma en su obra “Contra Celso”. En ella Orígenes escribió citando a Celso en relación a la historia sobre la paternidad de Jesús que la gestación de este se debió a una relación adúltera de su madre María con un soldado romano de nombre Panthera. Su marido de profesión carpintero la expulsó de su hogar, y a consecuencia de ello hubo de migrar con su hijo Jesús a Egipto, donde el niño crecería como hijo ilegitimo aprendiendo artes mágicas que al regresar al cabo de un tiempo a su tierra serían presentadas por Jesús como dones divinos, proclamándose entonces un dios, según el relato de Celso. Para más información sobre este asunto ver El filósofo griego que atribuyó la paternidad de Jesús a un romano llamado Pantera

En el país del Nilo los maestros de las artes mágicas seguían a la diosa-escorpión Serket, una antigua manifestación de la diosa Isis, a la cual se la representaba con un escorpión sobre su cabeza. Al escorpión se le relacionaba en la religiosidad egipcia con la curación y la magia, de ahí que los magos egipcios seguidores de la diosa-escorpión se caracterizasen por la peculiar simbología de llevar en su cabeza una cola de caballo o trenza que simbolizaba al escorpión que la diosa Serket portaba sobre la suya, y en concreto aludía aquella trenza de los magos a la cola de este artrópodo. La cola del escorpión era por tanto el símbolo de los maestros egipcios en las artes mágicas y sanatorias. Pero estos sacerdotes de la diosa Serket eran especialistas sobre todo en combatir el envenenamiento producido por escorpiones o serpientes, y este poder era uno de los mayores dones que en Egipto se les atribuía a los siervos de Serket.

El poder de los sacerdotes de la diosa-escorpión Serket sobre escorpiones y serpientes personalizado en la figura de Jesús se puede entrever en Lucas 10:19 cuando en el versículo se le atribuye la facultad de conceder a sus discípulos poder para hollar serpientes y escorpiones. Si Jesús adquirió en Egipto la condición de sacerdote de la diosa-escorpión Serket, podría haber portado una sola trenza en su cabeza cuando regresó a su tierra.

El hagiógrafo del Apocalipsis se refiere a este sacerdote maestro en las artes mágicas en 13:1 saliendo del mar, o sea, viniendo de Egipto por vía marítima, y diciendo de él que tenía siete cabezas. Hubiera tenido dos si solo portase una trenza como símbolo de la cola del escorpión al modo de esos sacerdotes en el país del Nilo, pero este hombre portaba seis trenzas en lugar de una, hasta completar con ello el conjunto de las siete cabezas descritas en el versículo mencionado. ¿Qué sentido podía tener esta extraña peculiaridad?.

De las leyendas mitológicas egipcias se infiere que en número de siete los escorpiones poseían un poder protector. En la Estela de Metternich, descubierta en Alejandría en 1828, y hoy en día en el Museo Metropolitano de Nueva York, se narra una leyenda denominada “Isis y los siete escorpiones”, en la cual aparecen siete escorpiones llamados Tefen, Befen, Mestet, Mestetef, Petet, Tetet y Mateten en torno a la diosa Isis, y se cuenta como estos artrópodos la protegían a ella y a su hijo Horus el Joven del intento de asesinato por parte de Seth, que pretendía matar al pequeño para que nunca pudiera llegar a reclamar sus derechos sobre la realeza de Egipto como hijo del dios Osiris, a quien Seth ya había asesinado para adueñarse de su trono.  

La alegoría de la bestia con siete cabezas revelada veladamente en Apocalipsis 13:1 alude entonces al Jesús sacerdote de Serket, que portando seis trenzas saliendo de su cabeza conforman junto con esta misma el número siete, como símbolo de los poderes mágicos y protectores de aquellos siete escorpiones  de los cuales Tefen es el principal, simbolizado por la propia cabeza de Jesús:

pero Mestet y Mestetef, Petet, Tetet y Matet y Befen se pusieron de acuerdo y unieron todo su veneno bajo el aguijón de Tefen de modo que su picadura se convirtió en siete veces poderosa (Isis y los siete escorpiones)

El versículo completo de Apocalipsis 13:1 describiendo las primeras las siete cabezas del sacerdote que llega por mar de Egipto reza como sigue:

Y vi surgir del mar una Bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas, y en sus cuernos diez diademas, y en sus cabezas títulos blasfemos. (Apocalipsis 13:1)

Y su interpretación reza como sigue:

…Vi como salía del río un hombre de larga cabellera, recogida en seis trenzas sujetas cada una de ellas por abalorios blasfemos que le caían sobre los hombros…Sus manos eran grandes y huesudas..y cada uno de sus dedos lo adornaba con un aro de cobre de poco más de un centímetro y medio de anchura… (interpretación libre de Apocalipsis 13:1)

El río aquí es el gran río Nilo, y alude simbólicamente a su lugar de procedencia.

Para ver las interpretaciones completas del libro del Apocalipsis comprendidas entre los versículos 13:1 y 14:5 ver Cristo en las alegorías del Apocalipsis

El filósofo griego que atribuyó la paternidad de Jesús a un romano llamado Pantera

Busto del filósofo griego Celso
Busto del filósofo griego Celso

El Padre de la Iglesia Orígenes Adamantius (185 aprox. – 254 aprox.) escribió una obra llamada Contra Celso hacia el 248 donde se recopilaban unas referencias a una obra del filósofo griego Celso llamada Alethes Logos (Palabra verdadera) escrita hacia el 177, en la cual supuestamente refutaba un ataque a los fundamentos del cristianismo presente en esta obra de Celso al cuestionar la paternidad divina de Jesús el hijo de María.

Según Orígenes, Celso otorgaba la paternidad de Jesús a una relación adúltera de María con el soldado romano llamado Pantera, razón por la que su marido el carpintero la rechazó y la echó de casa. Todo ello lo cita Orígenes en capítulos como el 28, 32, 33 o 69 del Libro I de su obra Contra Celso.

Esta obra del filósofo griego Celso está considerada por algunos autores como el primer ataque global contra el cristianismo, así lo definen no ya por negar este autor la paternidad divina de Jesús, práctica que era algo ya muy común y extendido desde los primeros tiempos del cristianismo, sino por haber dado una explicación absolutamente lógica y racional a la filiación paterna de Jesús el hijo de María y a la razón por la que esta ocultó la auténtica paternidad de su hijo. ¿Cómo iba incluso su marido el carpintero a admitir como hijo de su sangre a quien sabía hijo de un soldado pagano romano?, según la lógica inferida del relato sobre la paternidad de Jesús que según Orígenes le atribuía el filósofo griego.

Un sacerdote católico estadounidense llamado Raymond E. Brown (1928-1998) experto en exégesis bíblica a la cual se presume que aplicaba el método histórico-crítico llegó a decir que la historia atribuida por Orígenes a Celso respecto a que este señalaba a un soldado romano de nombre Pantera como el padre de Jesús hijo de María suponía una “explicación fantasiosa” sobre el nacimiento de Jesús..

Para este experto en exégesis bíblica, la explicación racional y por lo tanto no fantasiosa basada en el método histórico-crítico sobre el nacimiento de Jesús estriba en conceder credibilidad a su nacimiento virginal del seno de su madre María, que se embarazó por la acción sobrenatural del Espíritu Santo.

Ya los padres de la Iglesia partían de la premisa mental de que otorgar la paternidad de Jesús a un hombre con filiación determinada, como este que Orígenes atribuye a Celso y que era soldado, romano y se llamaba Pantera, era propio de “anticristianos”..

A Celso le atribuye Orígenes haber escrito que Jesús había nacido en un cierto pueblo judío de una pobre mujer costurera, la cual había sido expulsada de su hogar por su marido de profesión carpintero al haberse esta quedado embarazada de un soldado romano llamado Pantera. Estuvo vagando durante un tiempo María, y al cabo dio a luz vergonzosamente a Jesús, un niño ilegítimo. Emigró con su hijo a Egipto, donde este creció empleándose como siervo a causa de su pobreza, y donde adquirió algunos milagrosos poderes parece ser que por conocimientos que obtuvo en brujería.  Regresó al tiempo Jesús a su país de nacimiento exaltado a causa de esos poderes, y entonces se proclamó un Dios.

Celso le reconoce a Jesús estar en posesión de ciertos poderes a los que en la época se la atribuía la condición de sobrenaturales, pero lo más llamativo de su relato es que da una filiación de Jesús perfectamente viable.

Hay alguna teoría como la de un profesor de Estudios Religiosos en la Universidad de Carolina del Norte, conocida como hipótesis de James Tabor, que habla de que una tumba romana del siglo I encontrada en Alemania en 1859 en la que hay una lápida de un soldado romano en cuyo nombre figura el de Pantera, pudo haber sido la de un hombre que con anterioridad habría prestado servicio con el ejército Imperial en Judea en tiempos en que la tradición sitúa el nacimiento de Jesús, y que por tanto  habría sido el soldado romano del que hablaba Celso en su obra Palabra Verdadera atribuyéndole la paternidad de este.

Pero aparte de la coincidencia en el nombre no hay prueba alguna que avale esta teoría del profesor estadounidense.

¿Fue Jesucristo un populista?

El templo estaba abarrotado de cambistas que realizaban negocios a través del intercambio de denarios por siclos, actividad usurera mediante la que estos cambistas obtenían una comisión. El Sanedrín se beneficiaba también de esta actividad usurera, cobrándoles a su vez a los cambistas una comisión

jesuscontrausura

Durante la época de la dominación romana, los judíos que tenían denarios de plata tenían que cambiarlos por siclos de plata para poder realizar su contribución al Templo, ya que esta no podían hacerla en monedas romanas como eran los denarios.

El templo estaba abarrotado de cambistas que realizaban negocios a través del intercambio de denarios por siclos, actividad usurera mediante la que estos cambistas obtenían una comisión. El Sanedrín se beneficiaba también de esta actividad usurera, cobrándoles a su vez a los cambistas una comisión por permitirles utilizar el recinto del Templo.

Es en este contexto en el que tiene lugar el relato evangélico sobre la violencia y el reproche de Jesús contra los cambistas que realizaban esas actividades de usura en el recinto del Templo, así como también contra el Sanedrín por permitirlo. A consecuencia de la rebelión y la violencia desencadenada por Jesús contra los cambistas y el Sanedrín se produjo un retraimiento de los primeros, lo que causó que en los días posteriores a la rebelión de Jesús contra el mercantilismo usurero dentro del recinto del Templo, los cambistas se abstuviesen durante días de acudir a este a intercambiar sus denarios romanos por siclos judíos.

Este miedo de los cambistas a acudir al Templo a realizar su actividad usurera derivó en una protesta ante el Sanedrín, pues veían como pasados unos días mermaban sus ingresos. Evidentemente, la merma de los ingresos de los cambistas acabó repercutiendo en la de los ingresos del Sanedrín.

El Sanedrín se vio así presionado a actuar contra Jesús, y para poder formalizar una acusación contra él tomó como excusa que con las proclamaciones de Jesús como Mesías lo que este pretendía era sustituir la autoridad del Sumo Sacerdote.

Esta acusación habría de justificarse precisamente en unas proclamaciones mesiánicas que a diferencia de la de otros auto proclamados Mesías de la época, tenía la particularidad de que se habían asociado a un cuestionamiento público, y nada menos que en el mismísimo recinto sagrado del Templo, de la autoridad del Sumo Sacerdote por permitir el mercantilismo usurero dentro de este..

La relación de Jesús con los esenios según el nexo del ocultismo

Retrato de Helena Petrovna Blavatsky, fundadora de la Sociedad Teosófica
Retrato de Helena Petrovna Blavatsky, fundadora de la Sociedad Teosófica

Espiritismo teosófico en la visión del Jesús esenio

Las dataciones paleográficas y los datos históricos aportados han permitido establecer un consenso entre la comunidad científica que sitúa la existencia de la Comunidad de Qumrán entre el 150 a.C. y el 68 d.C., período que abarcaría entonces desde la insurrección de Jonatán Macabeo contra los seléucidas, hasta la destrucción del asentamiento de la Comunidad por Vespasiano en al año 68, al comienzo de la insurrección judía contra Roma que acabó con la destrucción del Templo de Jerusalén en el año 70.

Hacia el año 150 a.C. se retiraron los Hijos de Zadok a las cuevas de Qumram a causa de una disputa teológica, según se desprende del contenido de los manuscritos de la secta:

En el cuerpo del documento del Mar Muerto conocido como (4QMMT), se hace una referencia a una veintena de disposiciones legales referentes a la ley relativa a los sacrificios, las ofrendas sacerdotales, la pureza ritual, etc. Todas estas referencias legales constituían puntos de discrepancia entre los sectarios de Qumrán y los sacerdotes del Templo de Jerusalén con quienes estaban enfrentados. Así lo deja claramente establecido este documento (1)

Un autor como Flavio Josefo (37 – 101) decía que los esenios se encontraban viviendo en zonas urbanas y rurales, no en cuevas (Guerra de los judíos II,7), un hecho al que aludía también el otro autor del siglo I que los menciona a los esenio, Filón de Alejandría (13 a.C. apróx. – 48 d.C. apróx.). Uno y otro autor de la Antigüedad coinciden pues en señalar que los esenios tenían un modo de vida comunitario, aunque su vida comunitaria se desarrollaba en áreas urbanas o poblados rurales, no aislados de la sociedad en cuevas.

Al respecto decía por ejemplo Filón de Alejandría:

Viven en el mismo (lugar) distribuidos en thíasoi, hetairíai y syssítia (oi¹kou=si d e)n tau)t%½ kata qia/souj e(tairi¿aj kaiì sussi¿tia pepoihme/noi) y pasan la vida ocupados en todo lo relativo al beneficio común (2)

El término esenio, a pesar de ser referenciado por Filón de Alejandría y Flavio Josefo, es desconocido en los textos veterotestamentarios, neotestamentarios, y en los de la literatura rabínica en general. Los autores de la Antigüedad que nombran a los esenios como Filón de Alejandría o Flavio Josefo eran respectivamente un filósofo judío helenizado y un historiador también judío romanizado. Esenio es pues un término greco-romano ignorado por los judíos rabínicos, por emplear un concepto que los identifiqué con el judaísmo tradicional.

En realidad el término esenio fue popularizado en la segunda mitad del siglo XIX por algunos autores esotéricos, y en la segunda mitad del siglo XX, después del descubrimiento de los Manuscritos de Qumrán, ha sido utilizado por otros autores para esconder la verdadera filiación de los sectarios de las cuevas del Mar Muerto.

A pesar de que en la cultura popular se asocian los esenios a una de las sectas judías existentes en la época en la que según la tradición debió vivir Jesús, no hay constancia de ello en la literatura religiosa judía. No hay entonces ninguna constancia histórica documentada que avale que los esenios hayan sido una secta judía existente en la época de Jonatán Macabeo (161 a.C. – 142 a.C.), tiempo en el que se produjo el exilio de los Hijos de Zadok a las cuevas del Mar Muerto. Por lo tanto la asimilación entre sectarios de Qumrán y esenios no tiene base documentada.

En cuanto a la supuesta mención de Jesús en el “Testimonio Flaviano”, ningún autor antes del siglo IV hace referencia a que tal alusión estuviese recogida en la obra de Flavio Josefo “Antigüedades Judías”, escrita hacia finales del siglo I.

Origenes Adamantius (185-254), uno de los Padres de la Iglesia, hizo referencia a la obra de Flavio Josefo sin nombrar la existencia del susodicho Testimonio Flaviano, y el primer autor conocido que aludió a una referencia al Jesús Mesías en la obra de Josefo fue el obispo Eusebio de Cesarea, quien vivió aproximadamente entre los años 277 y 340, y que dio una versión en griego del supuesto Testimonio Flaviano diez años más tarde de su nombramiento como obispo.

Existe entonces constancia documental respecto de que la existencia del “Testimonio Flaviano” no fue referenciada hasta unos doscientos treinta años después que supuestamente lo hubiese escrito Josefo, pues no fue hasta el año 323 que el obispo Eusebio de Cesarea aludió en su obra “Historia Eclesiástica” al hecho de que Flavio Josefo hubiese hecho a su vez referencia hacia fines del siglo I en su obra Antigüedades Judías” al Jesús Mesías.

¿Por qué empezó a ser conocido que una obra de referencia en la Antigüedad como las “Antigüedades Judías” de Flavio Josefo, escrita hacia el año 93,  contenía unas palabras referentes al Jesús Mesías de las que solo se tuvo constancia a través de la obra de un obispo que había sido escrita en el año 323?..

El nexo que une al Jesús Mesías con la supuesta secta judía de los esenios está en el ocultismo europeo que comenzó a desarrollarse en Rusia en la segunda mitad del siglo XIX. Helena Petrovna Blavatsky, escritora rusa ocultista escribió la obra ”Isis sin velo” en 1877, donde se relacionaba a Jesús con los esenios mencionados por Flavio Josefo.

Fue una de los fundadores de la Sociedad Teosófica, sociedad secreta de carácter espiritista y ocultista, siendo este movimiento el que comenzó a popularizar la idea de la relación entre el Jesús Mesías y los esenios, a los que autores de la Antigüedad como Flavio Josefo o Filón de Alejandría aludían como una de las sectas judías existentes en el siglo I.

Ningún libro del Nuevo Testamento  relaciona a Jesús con los esenios, ni siquiera son estos nombrados en estos escritos sagrados cristianos. A pesar de ello, en el subconsciente colectivo de muchos cristianos se considera que los esenios constituyeron una secta judía mencionada en los textos del Nuevo Testamento.

(1) César Vidal Manzanares, “El origen de la secta del mar Muerto a la luz de 4QMMT”, 1990
(2) Hypothetica. 11,5

La crucifixión de Jesús entre la confusión de las pascuas

En los evangelios canónicos se habla de dos festividades de Pascua en el relato que cuenta los sucesos justamente anteriores y posteriores a la crucifixión de Jesús.

Una Primera Pascua se correspondería con la celebración de la Ultima Cena, y una Segunda Pascua lo haría con la que comenzaría justo después de la puesta de sol que precedió a la muerte en la cruz de Jesús, según el relato canónico, y su introducción en el sepulcro.

En el relato de las horas que precedieron y sucedieron al momento de la crucifixión se habla entonces de dos pascuas.

¿Tiene esto algún sentido?.

Lo tiene si consideramos que lo de la celebración de dos pascuas judías en dos días sucesivos fue una práctica que comenzó a implementarse tiempo después de la destrucción del Templo en el 70 d.C. y la consecuente diáspora que esta conllevó, siempre según el relato tradicional.

Los judíos de la diáspora se negaban a comer el cordero en el día señalado para la Pascua, y mientras no estuviesen en Palestina se decidieron a comerlo al día siguiente al del establecido para la Pascua tradicional.

Con el tiempo se llegaron a mezclar, entre los judíos de la diáspora, las dos celebraciones pascuales que debían acontecer el 14 de Nisán para los judíos palestinos, y el 15 para los que vivían fuera de la Palestina histórica.

17 El primer día de los Azimos, los discípulos se acercaron a Jesús y le dijeron: «¿Dónde quieres que te hagamos los preparativos para comer el cordero de Pascua?»

18 El les dijo: «Id a la ciudad, a casa de fulano, y decidle: “El Maestro dice: Mi tiempo está cerca; en tu casa voy a celebrar la Pascua con mis discípulos.”»

19 Los discípulos hicieron lo que Jesús les había mandado, y prepararon la Pascua.

20 Al atardecer, se puso a la mesa con los Doce. (Mateo 26, 17-20)

Mientras que entre los judíos de Palestina la festividad de los ázimos duraba siete días,  entre los judíos de la diáspora lo hacía durante ocho.

Esto era debido precisamente a que el Séder o cena pascual tenía lugar el 14 de Nisán entre los judíos de Palestina y el 15 entre los de fuera de ella. De tal modo que los judíos de la diáspora contaban sus siete días ázimos a partir del de su Séder, el 15 de Nisán, pero como también añadían el Séder tradicional, el de 14 de Nisán, establecieron por ello una semana pascual de ocho días, en lugar de la de siete días que tenían los judíos palestinos.

Pascua solo había una, celebrada el primer día de los siete días ázimos entre los judíos palestinos, y el segundo de estos días entre los de la diáspora, segundo que en realidad para ellos se correspondía con el primero de su semana ázima, por lo que lo de la “semana pascual” es una forma de aludir en realidad a la “semana de los días ázimos”, condicionada porque esta comenzaba con el Séder de Pesaj..

Los judíos de la diáspora, al sumar a sus siete días ázimos el día anterior en que acontecía la celebración de la Pascua tradicional en Palestina, sumaban ocho días ázimos..

El relato de Mateo cuenta unas líneas más adelante lo que aconteció el día después de que tuviese lugar la crucifixión y de que el cuerpo de Jesús fuese depositado en el sepulcro:

62 Al otro día, el siguiente a la Parasceve (preparación para la festividad de Pascua), los sumos sacerdotes y los fariseos se reunieron ante Pilato

63 y le dijeron: «Señor, recordamos que ese impostor dijo cuando aún vivía: “A los tres días resucitaré.”

64 Manda, pues, que quede asegurado el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos, lo roben y digan luego al pueblo: “Resucitó de entre los muertos”, y la última impostura sea peor que la primera.»

65 Pilato les dijo: «Tenéis una guardia. Id, aseguradlo como sabéis.»

66 Ellos fueron y aseguraron el sepulcro, sellando la piedra y poniendo la guardia. (Mateo 27, 62-66)

Evidentemente, los autores de los evangelios canónicos al elaborar el relato de la Pasión de Jesús proyectaron sobre el mismo sus propias concepciones mentales, que lógicamente eran válidas para su tiempo y ubicación geográfica, pero no para el tiempo ni la ubicación geográfica de Jesús.

Sobre el mito de Abraham

La ausencia de documentación histórica y arqueológica que respalde la historicidad de los profetas nombrados en el Antiguo Testamento, ha sido frecuentemente fuente de controversias entre quienes se atienden a los aportes de las evidencias científicas, y quienes por sus creencias religiosas consideran que a pesar de la ausencia de prueba científica alguna, los mitos veterotestamentarios fueron hechos históricos reales.

En este sentido, surge de cuando en cuando quien recurre a una supuesta evidencia histórica o arqueológica para afirmar que aquello que dice su creencia religiosa sobre sus personajes o sucesos míticos, ha sido constatado por fin científicamente.

Una de estas historias de creencia religiosa que intenta apoderarse de un descubrimiento científico, se entrecruzó con unas tablillas de barro que contenían escrituras cuneiformes, y que fueron descubiertas hace unas décadas en una región cercana a la Palestina histórica.

La manipulación estaba servida.

Los imposibles profetas de las tablillas de Ebla

El asentamiento de Ebla, situado en la Siria septentrional, se remonta a comienzos del III milenio a.C., pero su transformación en un reino con capacidad expansiva no acontece hasta cerca del 2.400 a.C., tiempo que se corresponde con el período en el que se han datado las tablillas más antiguas.

Hacia el 2.250 a.C. Ebla es saqueada por invasores acadios, hecho que supuso el fin cultural del reino debido a que a partir de entonces cayó en desuso tanto la lengua eblita como la sumeria, idiomas ambos en los que estaban grabadas las tablillas. La lengua del reino fue entonces sustituida por la de los invasores acadios.

La decadencia cultural después del saqueo del reino por los acadios de Naram-Sin no supuso sin embargo su desaparición como entidad política, pues el reino fue posteriormente restaurado. Sufrió otra invasión amorrita hacia mediados del XIX a.C.  que tampoco supuso su desaparición política, aunque en el plano cultural nunca volvió a resurgir su antiguo esplendor.

El período de pervivencia política aunque de decadencia cultural se extendió desde la invasión acadia hacia el 2.250 a.C. hasta la de los hititas en torno a 1.650 a.C.. Durante ese tiempo fue el idioma acadio, y en menor medida el amorrita, el que hizo de lengua oficial del reino de Ebla.

Tras la invasión hitita en 1.650 a.C. se cierra definitivamente la historia política del reino de Ebla.

Este escueto resumen alusivo a la historia de las tablillas de Ebla viene a razón de establecer un marco cronológico para las mismas, en base a los datos aportados hasta el momento por la documentación histórica y arqueológica disponible.

Dado que las tablillas fueron redactadas en eblita y sumerio, estas no pueden recoger acontecimientos fechados con posterioridad al 2.250 aproximadamente. La caída en desuso de una y otra lengua traza una línea divisoria que viene ha indicar que con posterioridad al 2.250 no se volvió a escribir en eblita ni sumerio sobre las tablillas hasta ahora conocidas.

No obstante esta constatación arqueológica, hay quien dice que en estas tablillas se han encontrado tres nombres que han sido identificados con otros tantos profetas bíblicos anteriores al visionario José.

Estos tres personajes que se encuentran mencionados tanto en la Biblia como en el Corán, serían según los sostenedores de esta teoría, el profeta David, el profeta Abraham, y el profeta Ismael.

Según se desprende del relato veterotestamentario del Génesis, Abraham habría vivido tres generaciones antes que José (fue padre de Isaac, abuelo de Jacob, y bisabuelo de José el visionario), el cual habría residido en las Dos Tierras, siempre según el relato veterotestamentario, durante el dominio de los príncipes pastores, período que abarcaría desde mediados del siglo XVII a mediados del XVI a.C..

Bajo tal condicionamiento establecido por el mismo Libro del Génesis, no se puede sino inferir que Abraham debió haber vivido, según la propia lógica del relato mítico, en algún lapso temporal comprendido dentro de la primera mitad del segundo milenio a.C..

Teniendo en cuenta que Ismael, el segundo profeta del que algunos dicen que aparece mencionado en las tablillas de Ebla, fue hijo de Abraham, es de sentido común situarlo cronológicamente más cercano aún al tiempo de José (mediados del XVII a.C. – mediados del XVI a.C.).

En lo que respecta al tercero de los profetas supuestamente mencionados en las tablillas en eblita y sumerio de Ebla, David, la cronología bíblica lo sitúa entre fines del XI a.C. y mediados del X a.C.

Tales profetas debieron entonces vivir en un período muy posterior al de la datación de las tablillas, establecida entre c. 2.400 y c. 2250 a.C..

La inclusión de los nombres de los profetas en el imaginario de los antiguos israelitas puedo suponer que la adopción de tales nombres se debiese al hecho de que estos hubiesen sido adoptados de entre los que ya circulaban entre las creencias transcendentes de los pueblos de Siria-Palestina desde hacía muchas generaciones. En este sentido, los profetas podrían haber constituido el reflejo antropomórfico de antiguas divinidades presentes en la psique politeísta.

Pseudonimia               

El hebreo arcaico utilizado en la época del primer templo comenzó a formarse después del X a.c., y a partir del VII a.c. comenzó a ser sustituido por el arameo, época a partir de la cual comenzaron a redactarse en ambas lenguas los primeros textos veterotestamentarios.

En la época en que el pseudohistoricismo hace vivir a Moisés, siglos XIII-XII a.C. no se conocían ninguna de aquellas dos lenguas, pues era entonces el fenicio-hebraico la que pudieron conocer las tribus israelitas de aquel período histórico.

A pesar de ello y contra toda lógica, puesto que no existe texto veterotestamentario alguno escrito en fenicio-hebraico, este pseudohistoricismo le otorga a Moisés la autoría de algunos de los escritos sagrados hebreos. Las lenguas en las que fueron redactados aquellos más antiguos, hebreo o arameo, no eran conocidas en los tiempos en los que la cronología bíblica hace vivir a Moisés.

De ello se puede inferir que la pseudonimia fue una práctica usual en el proceso de transcripción de distintos relatos mitológicos mesopotámicos al canon religioso hebreo a partir de la segunda mitad del primer milenio a.C. ya en tiempos del Segundo Templo.

Monoteísmo imperfecto y teofanía

La mente humana ha plasmado en los textos veterotestamentarios, neotestamentarios,y coránicos, fundamentos del canon monoteísta,  su forma de concebir la teofánia como suceso sobrenatural consustancial a la originaria naturaleza humana, fitra en el lenguaje coránico.

Sin embargo, mientras que en el Antiguo Testamento y en el Corán la sustancia teofánica se manifiesta a través del descenso de la palabra revelada por dios mismo o un ángel a un profeta, en el Nuevo Testamento la sustancia teofánica se funde en un descenso de naturaleza corpórea, manifestado en la persona de Jesús.

El monoteísmo expuesto tanto en los textos judíos, cristianos, como islámicos, no es perfecto, pues todos ellos contienen ideas que subrepticiamente difuminan esa esencia única que dogmáticamente los creyentes de unas y otras religiones le atribuyen a sus escritos sagrados.

Los elementos asociados al dios único constituyen residuos de una evolución conceptual cuyo rastro en el tiempo es susceptible de ser escrutado hasta entroncarlo con las bases doctrinales de arcaicas creencias politeístas.

El monoteísmo no surgió como tal entre los hebreos hasta después del tiempo en que estos fueron sometidos y desterrados por Nabukudurriussur. Fue entonces cuando la casta sacerdotal dominante impulsó la transformación psíquica del henoteísmo étnico en creencia en un dios único, debido a la necesidad de cohesionar a su pueblo ante el peligro de descomposición social, y consecuentemente de desaparición de los lazos de unidad psicológica entre las diferentes tribus hebreas.

Todo ello bajo la presión a la que desde hacía generaciones estaban sometidos como pueblo por las políticas expansionistas de los imperios de su entorno, hecho que habría incidido de manera determinante en su concepción psicológica del mundo y en el reforzamiento del sentimiento de singularidad respecto de si mismos que imbuía a los hebreos.

Si los conceptos teológicos de los que nos hablan los textos religiosos hebreos constituyen adaptaciones de la antigua religión henoteísta, esta a su vez evolucionó de otra más arcaica.

Su desarrollo se manifiesta entonces en un entorno geográfico determinado, entre un grupo étnico cohesionado por una lengua común y una religión politeísta que concebía la existencia de una deidad principal junto a la de otras muchas de orden secundario. El peligro de que la inestable situación política bajo la que se veían obligados a tener que vivir derivase en la conformación de grupos sectarios que siguiesen a una u otra divinidad menor, impulsó la decisión de la élite sacerdotal de eliminar tal multiplicidad de divinidades.

Conclusión

La atribución a las tablillas de Ebla de menciones que supuestamente respaldarían el relato bíblico del Antiguo Testamento, constituye un intento más de manipulación de las evidencias científicas, para intentar hacer creer a la opinión pública que estas respaldan los relatos míticos consustanciales a toda creencia religiosa.

En esta tarea no dudan algunos autores con creencias religiosas, respaldados por líderes religiosos de las comunidades a las que pertenecen, en recurrir a la falsedad para favorecer su influencia o liderato. El poder y la ambición por obtener sustanciosos aportes de dinero están siempre así en la raíz de todas estas actitudes innobles