Los 19 años de Noé en los 1000 años menos 50 de Corán 29:14

la luna nueva determinaba el comienzo del año
Ciclo de fases lunares en el tiempo de Noé en el Corán

¿Por que precisamente esa cifra antinatural de mil años y porqué esa sustracción de cincuenta?.

El objeto final de esta exposición es desvelar en base a mis condicionantes mentales lo que significa la mención coránica al tiempo de Moisés entre su pueblo contenida en Corán 29:14, al que la Revelación Coránica alude como “mil años menos cincuenta”, al igual que anteriormente hice con los trescientos años menos nueve de la sura La caverna en Corán 18:25 ver aquí

Todas las cosmovisiones sobre la relación del ser humano con lo meta sensorial reflejadas en las tradiciones espirituales orales o escritas constituyen una evolución de las consciencias que tiene su base en una premisa mental muy precisa; el ser humano fue antes científico que religioso, hecho que acabará condicionando psicológicamente todas las elaboraciones religiosas posteriores.

Cuando nacemos lo hacemos en estado de imaginación pura, que es lo que algunos antropólogos denominan con el concepto animismo infantil.

“El animismo infantil es la tendencia a concebir las cosas como vivas y dotadas de intenciones” (Piaget Jean, “Seis estudios de psicología”, Barcelona, Seix Barral, 1968, 2° edición), por lo que la imaginación pura sería esa misma tendencia del niño en su primera etapa de desarrollo a concebir todas las cosas dotadas de vida y de intenciones. Con el tiempo se va reduciendo cada vez más el número de cosas a las que el niño atribuye vida e intenciones (Flavell John, “La Psicología evolutiva de Jean Piaget”, Buenos Aires, México, Paidós, 1991).

Esta imaginación pura es la cualidad prístina del ser humano, pues nacemos con ella, siendo por tanto innata, y durante la evolución homínida reaccionó con la emergente imaginación científica, que es adquirida, resultando la misma del efecto del trabajo sistemático de instrumentos de piedra que acabaría desarrollando la facultad imaginativa de visualizar la piedra en bruto ya transformada en instrumento elaborado. Esta actividad cerebral acabaría formando parte de su organigrama genético, incidiendo en su potencial imaginativo al desarrollar su capacidad para proyectar mentalmente imágenes transfiguradas derivadas de su actividad científica.

El niño va perdiendo su imaginación pura a medida que crece, pero la aparición en el ser humano del mundo imaginativo surgido de la ciencia va a reaccionar con ese mundo de la imaginación pura innata que se va disolviendo con el desarrollo físico y mental para cosificarla y dar lugar de tal modo al surgimiento de la cosmovisión espiritual, que se transforma en religiosa cuando el ser humano desarrolla su capacidad para expresarse con un lenguaje articulado cada vez más amplio y sofisticado. Esta capacidad surge precisamente de la necesidad de transmitir los conceptos meta sensoriales emergidos a consecuencia de la reacción de la imaginación pura con la imaginación científica. El ser humano se veía incapaz de transmitir conceptos meta sensoriales con la amalgama de sonidos y movimientos corporales con los que hasta entonces se comunicaba y socializaba con el grupo, por lo que se vio forzado a desarrollar un lenguaje articulado con el que poder transmitir y socializar esa realidad interior ver aquí

Este esfuerzo derivado de su relación con el mundo meta sensorial que estimula los centros cerebrales que anatómicamente le facultan para desarrollar un lenguaje articulado ante la necesidad de transmisión y socialización, va a su vez a incidir en el desarrollo de una intención cognitiva que le va separando de la intención prístina ligada a sus instintos. La intención cognitiva hace pues su aparición en la psicología humana a consecuencia del esfuerzo por transmitir aquellos conocimientos meta sensoriales, lo que acabará posicionando al ser dotado de esta nueva forma de inteligencia más allá del mundo dominado exclusivamente por los instintos. De aquí surge un signo característico de la inteligencia humana…, el de la capacidad de ocultar el verdadero propósito de nuestras acciones e intenciones (ver aquí), teniendo esto su reflejo en la construcción de las tradiciones orales o escritas que van a sustanciar las cosmovisiones acerca de lo divino ya en tiempos históricos. 

La ciencia tuvo así desde sus comienzos durante la evolución humana una ligazón invisible con los sentimientos profundos inspirados por las percepciones de las realidades meta sensoriales, alianza que se comenzó a transmitir mediante la potencialidad del lenguaje articulado, primero en las tradiciones orales y más tarde a través de las tradiciones escritas, resultando de ello el origen de la religión propiamente dicha.

Esta es la causa por la que todas las religiones cosificadas oral o escrituralmente tienen un sustrato científico en sus mensajes espirituales, como elemento que consciente o inconscientemente rememora la sustancia prístina sobre las que estas se gestaron. Sin ciencia no habría pues religión, y una de las bases de la transmisión cosificada de la cosmovisión sobre lo meta sensorial es la creación de arquetipos religiosos como técnica para hacer llegar la palabra divina a la parte inconsciente donde se generaron aquellas imágenes meta sensoriales..inconsciente en el sentido de que no depende de los sentidos físicos sino mentales como la imaginación y la inteligencia.

Los arquetipos fundamentan a su vez las metahistorias que transmiten enseñanzas éticas y morales, o conocimientos científicos sustentados en las realidades biológicas, astronómicas o geológicas. El tiempo es también metahistórico y no cosificado históricamente en los mensajes espirituales, razón por la que en estos se habla de períodos temporales inaplicables a los ciclos vitales del ser humano, tal como ocurre por ejemplo en la Revelación coránica.

Veamos así un ejemplo en la metahistoria coránica de Noé contenida en la sura La araña, donde el Corán emplea la expresión “permaneció con él durante mil años menos cincuenta”:

Enviamos Noé a su pueblo y permaneció con él durante mil años menos cincuenta. Luego, el diluvio les sorprendió en su impiedad. (Corán 29:14)

La forma numérica es metahistórica, pero tiene una correlación en otras tres suras coránicas  donde también se alude metahistóricamente a un lapso temporal que obviamente no se corresponde con la realidad del ciclo vital humano, pero que al visualizarlas en su conjunto nos desvela una cifra que arquetípicamente se corresponde con una realidad astronómica muy conocida desde hace milenios:

Te piden que adelantes la hora del castigo, pero Alá no faltará a Su promesa. Un día junto a tu Señor vale por mil años de los vuestros. (Corán 22:47)

Obsérvese que ya en esta aleya de la sura “La peregrinación” en la que se habla de que “un día junto a tu Señor vale por mil años de los vuestros” se relaciona esta cifra con “la hora del castigo”

Él dispone en el cielo todo lo de la tierra. Luego, todo ascenderá a Él en un día equivalente en duración a mil años de los vuestros. (Corán 32:5)

De nuevo la atención recae sobre el hecho de que en esta aleya de la sura “La postración” se habla de “un día equivalente en duración a mil años de los vuestros” en relación a que “todo ascenderá”…

Los ángeles y el Espíritu ascienden a Él en un día que equivale a cincuenta mil años. (Corán 70:4)

Y en esta ocasión en la que en la sura “Las vías de ascenso” se habla de “un día que equivale a cincuenta mil años” lo hace en relación a que “los ángeles y el espíritu ascienden a Él”…

El día se asocia al tiempo divino, pero son los mil o cincuenta mil años los que lo hacen al tiempo humano en sentido metahistórico. De la superposición de estas tres aleyas se deduce que mil o cincuenta mil años aluden a la misma realidad meta sensorial que tiene que ver con la capacidad imaginativa del ser humano, no con su capacidad sensorial relativa al mundo físico, por lo que cada uno de los mil años equivalen a cincuenta de los cincuenta mil años:

Mil años = cincuenta mil años, por lo que 1 año = 50 años en el lapso temporal metahistórico.

En la aleya la araña sobre Noé cuando se lude a los mil años, “mil años menos cincuenta” (Corán 29:14), cada cincuenta de estos constituyen una fracción temporal dentro de esos mil años que equivale a un año..

Tenemos así 20 fracciones de cincuenta años metahistóricos equivalentes cada una a un año, por lo que al restar la fracción de cincuenta años mencionada en la aleya nos quedan 19 fracciones, o lo que es lo mismo, diecinueve años…

El Corán sustrae una fracción de cincuenta años a los mil porque habla en un lenguaje metahistórico, aludiendo así a un arquetipo oculto en la aleya, y por ello no dice directamente 950 años cuando habla del tiempo de Noé, pues no es obviamente su edad lo que se transmite, sino el conocimiento de un ciclo astronómico de 19 años conocido como ciclo metónico, tiempo en que el sistema Tierra/Luna da 19 vueltas al Sol, y al cabo del cual las fases de la Luna comienzan exactamente en la misma fecha luego de ese ciclo de 19 años.

El ciclo metónico es conocido por quien le dio el nombre, el matemático y astrónomo ateniense Metón (siglo V a.C.), aunque este conocimiento científico astronómico ya lo conocían con anterioridad en Mesopotamia e incluso en culturas prehistóricas.

Pero en el Corán el tiempo atribuido a Noé en los mil años menos cincuenta no alude a un tiempo histórico de 19 años, sino que el arquetipo oculto en el ciclo astronómico de los 19 años que implica comienzo y cierre de un ciclo, al comenzar y terminar las fases de la Luna exactamente en la misma fecha tras 19 años, es una alegoría de algo claramente manifestado en las cuatro aleyas aquí mencionadas…

Desvelando los 300 años más 9 de los durmientes en Corán 18:25

Los durmientes en la caverna de Corán 18,25
Los durmientes en la caverna de Corán 18,25

El descenso desde la preexistencia o ájira a la existencia, mundo de los sentido o dunia, viene alegorizado en el Corán en la sura La Caverna (sura 18) en las aleyas en las cuales se relata la metahistoria de los durmientes de la caverna. Esta nos habla así del pacto preexistente establecido por Allah con Adam mediante el que este desciende al dunia una vez dotado de la capacidad de nombrar todas las cosas, alegoría que en la Revelación coránica alude al estado mental que implica el estar capacitado para percibir la dispersión de todas las cosas que preside la realidad de la existencia o dunia, toda ella contraria al estado de tawhid que preside la preexistencia o ájira…

Los durmientes constituyen las capacidades de Adam para nombrar todas las cosas; la imaginación, la inteligencia y los sentidos naturales. Mientras que Al-Rakim conforma la intención primigenia, que en la metahistoria de los durmientes aparece nombrada como un ente separado de los durmientes al ser esta una capacidad que continúa que continua morando en la preexistencia dependiendo exclusivamente de la voluntad de Allah…a diferencia de los durmientes que moran en la existencia. De ahí la razón de que la Revelación coránica nombre por un lado a los durmientes y por otro a Al-Rakim. El conjunto de todo ello constituye el ahsan taqwim del que se habla en Corán 95:4…

El tránsito desde la preexistencia a la existencia, del ájira al dunia, se realiza a través del útero materno, que es el puente que conecta ambos mundos. La frase contenida en la Revelación coránica que habla de que los durmientes permanecieron trescientos años más nueve en la caverna junto con Al-Rakim sería así una alegoría biológica del tiempo que abarcaría el período de fecundación más el de embarazo; nueve años por nueve días, y trescientos años por trescientos días, es decir, el período que transcurre desde que se forma el cigoto hasta que se implanta en el útero más el período de embarazo propiamente dicho. https://joseangelh.wordpress.com/2016/02/23/trilogia-sobre-la-sura-18-del-coran/

El período máximo de embarazo es legalmente de 300 días, y el de fecundación de nueve. En la Antigua Roma ya se tenían conocimientos de obstetricia en los que se hablaba de un período de gestación corta de 180 días y otro largo de 300 días, lo que implicaba establecer límites médicos para delimitar el tiempo mínimo y máximo durante el cual era posible que una mujer diera a luz un bebé vivo. El Corán establece también estos mismos límites; el mínimo de 180 días en una alusión directa deducida de la unión de tres aleyas:

Las madres amamantarán a sus hijos durante dos años completos si desea que la lactancia sea completa (Corán 2,233)

su madre le llevó sufriendo pena tras pena y le destetó a los dos años (Corán 31,14)

El embarazo y la lactancia duran treinta meses (Corán 46,15).

Si la lactancia dura dos años, y la suma de esta más el tiempo de embarazo 30 meses, significa que a partir de los 180 días de embarazo ya es posible el nacimiento de un bebé con perspectivas de vida, y por lo tanto de ser amamantado. Si en una parte del Corán se alude a ese tiempo mínimo de embarazo que ha de preceder al parto, en otra se alude al tiempo máximo que puede preceder al parto, que son los 300 días alegorizados en la metahistoria de La Caverna: “Permanecieron en su caverna trescientos años, a los que se añaden nueve” (Corán 18,25).

Los egipcios calculaban con bastante exactitud el tiempo del embarazo; tenían una prueba de embarazo, entre otras que también solían utilizar, que consistía en coger dos sacos en los que en uno metían cebada y en otro trigo, ponían en ambos dátiles y arena, y luego la mujer orinaba en ellos diariamente para comprobar si en los sacos se producía germinación, lo que sería prueba de que habría embarazo:

Tú debes poner en dos sacos de tela granos de trigo y de cebada, y paralelamente dátiles y arena en los dos sacos que la mujer ha de orinar diariamente encima. Si ambos crecen tendrá descendencia. (Papiro médico de Berlín 199, verso 2, 2-5, y Papiro Carlsberg, III, I, 6 – X + 3)

Es interesante al respecto el experimento efectuado en 1963 en la Universidad cairota de rota de Ain Shams, donde se demostró que mientras que la orina de mujeres embarazadas no estimulaba el crecimiento del trigo y de la cebada, la orina de mujeres embarazadas si que lo estimulaban en un elevado porcentaje de las pruebas realizadas (Ghalioungui, Khalil, Ammar, 1963, 241-246).

En lo que se refiere a la correlación astronómica entre los 300 años solares con 309 años lunares que las exégesis tradicionales islámicas atribuyen al significado de la aleya coránica, Permanecieron en su caverna trescientos años, a los que se añaden nueve” (Corán 18,25), es un conocimiento científico del que ya disponían los antiguos egipcios en un tiempo muy anterior a la Revelación coránica. Los sacerdotes establecieron un ciclo de 25 años solares (300 meses solares) durante los cuales ocurrían 309 lunaciones, para así calcular con precisión astronómica las fases de crecidas del Nilo. (Papiro Carlsberg 9 o Papiro Rylands 666).

Las cosmovisiones religiosas suelen asimilar los días a los años o los años a los días dado que el tiempo es siempre metahistórico para ellas, de ahí que por ejemplo el Corán hable de 300 años más nueve en lugar de las 309 lunaciones en las que se habla en este papiro egipcio. En la alegoría coránica permanecemos en el útero los 300 más los 9 años en estado de pérdida de consciencia. Ese tiempo coránico Platón lo plasma en 9000 años; 300 meses, 9000 días…9000 años, todo en una maravillosa alegoría del olvidado amor entre dioses, sin entendimiento, rodando en torno a la tierra y bajo esta…

La intimidad con el no enamorado, que se mezcla con una moderación mortal, que dispensa mortalidades y mezquindades, y que produce en el alma amiga un servilismo aplaudido por las masas como virtud, le garantizará a ella nueve mil años sin entendimiento, rodando en torno a la tierra y bajo esta (Diálogos de Platón – Fedro 256 e4 – 257 a2)

El tiempo de los 9000 años de Platón es metahistoria, y nos lleva a la misma cifra que la del Corán, 300 años, 300 meses, 9000 días, 9000 años..todo lo mismo en la comprensión metahistórica. 

Hay un rito extraordinario, por su extrapolación científica, relacionado con el renacimiento de Osiris como alegoría de la gestación de la vida en el seno materno, la Festividad Khoiak. Consistía en rellenar una efigie ahuecada de Osiris con cebada y arena y luego regarla durante nueve días. Al noveno día se la exponía al sol antes del crepúsculo, y al día siguiente comenzaba la germinación, toda una alegoría de los ciclos agrícolas del Nilo, la inundación, la siembra y la cosecha, y a su vez del embarazo, los trescientos años en la alegoría, y del período previo de fecundación desde que se forma el cigoto hasta que este se implanta en el útero para comenzar el embarazo propiamente dicho, los nueve años en la alegoría coránica…

¿Como podían saber los antiguos egipcios que antes de comienzos del embarazo había un período de fecundación de nueve días?.

Las pruebas de embarazo como la mencionada en el Papiro médico de Berlín 199, y el Papiro Carlsberg, III, fueron el resultado de cientos de años de observación y experimentación. A mujeres que tenían relaciones sexuales se les comenzaba a hacer la prueba de orina con las bolsas de cebada y trigo; si la germinación que era prueba de que había comenzado el embarazo se producía al séptimo, octavo o noveno día, era síntoma de que anteriormente al comienzo del embarazo había obviamente un tiempo de fecundación que se había iniciado el día en que había tenido la última relación sexual…El renacimiento de Osiris iba así precedido pues de ese período de fecundación alegorizado en los nueve días de riego de su momia durante la Festividad Khoiak.

La aleya coránica de la sura La Caverna relativa a los trecientos años a los que se le añaden otros nueve nos remite así de manera alegórica al descenso del ser humano desde la preexistencia o ájira a la existencia o dunia a través del canal entre ambos mundos que se simboliza en el útero materno.

Esta interpretación libre de esta metahistoria del Corán no es el efecto de haber interpretado directamente el texto coránico de referencia sin más, sino de un esfuerzo previo de mi imaginación mediante el cual transformé esa metahistoria en un arquetipo acorde a mis condicionantes mentales sobre el que luego discerní y cree a la vez mi propia metahistoria..

Algunas reflexiones sobre la metahistoria océanica de Platón

Es evidente que Platón utiliza a los atlantes para discernir acerca del carácter humano. Mientras este permanece puro, lo que el filósofo alegoriza con el concepto naturaleza divina, cuentan aquellos con el favor de los dioses y por lo tanto del destino, importante divinidad por otro lado en el pantheón de dioses helénicos, pero al irse deteriorando el carácter a consecuencia de alejarse de su naturaleza original, la divina y por lo tanto pura, se produce la precipitación de su caida en desgracia..

El siguiente artículo es una propuesta para que cada cual, quien así lo desee, haga un esfuerzo de reflexión personal sobre el sentido de las palabras de Platón en lo referente a determinadas alusiones a la cuestión de la Atlántida.

Dos son únicamente los aspectos que sobre este tema trataré: las referencias contenidas en los Diálogos del Timeo y el Critias relativas a las dimensiones de la Atlántida,y  el acontecimiento de su hundimiento.

Los textos de referencia que citaré a continuación están todos tomados de las traducciones de Mª Angeles Durán y Francisco Lisi  del Libro VI de los Diálogos de Platón, Biblioteca Básica Gredos, EDITORIAL GREDOS S.A., año 2.000.

Se trata, es lo que está en mi intención, de favorecer la reflexión personal sobre estos contenidos por parte del lector interesado en ello, para que cada cual saque sus propias conclusiones respecto a la forma en que Platón aludió a diversos aspectos de la Atlántida.

1º.- Respecto de las dimensiones de la Atlántida

Lo que dice el Timeo (24 e – 25 a):

En efecto, nuestros escritos refieren como vuestra cuidad detuvo en una ocasión la marcha insolente de un gran imperio, que avanzaba del exterior, desde el Océano Atlántico, sobre toda Europa y Asia. En aquella época, se podía atravesar aquel océano dado que había una isla delante de la desembocadura que vosotros, así decís, llamáis columnas de Heracles.

Esta isla era mayor que Libia y Asia juntas y de ella los de entonces podían pasar a las otras islas y de las islas a toda la tierra firme que se encontraba frente a ellas y rodeaba el océano auténtico, puesto que lo que quedaba dentro de la desembocadura que mencionamos parecía una bahía con un ingreso estrecho. En realidad, era mar y la región que lo rodeaba totalmente podría ser llamada con absoluta corrección tierra firme. En dicha isla, Atlántida, había surgido una confederación de reyes grande y maravillosa que gobernaba sobre ella y muchas otras islas, así como partes de la tierra firme.

Lo que dice el Critias (108 e – 109 a):

Se decía que esta ciudad mandaba a estos últimos y que luchó toda la guerra. A la cabeza de los otros estaban los reyes de la isla de Atlántida, de la que dijimos que era en un tiempo mayor que Libia y Asia, pero que ahora, hundida por terremotos, impide el paso, como una ciénaga intransitable, a los que navegan de allí al océano, de modo que ya no la pueden atravesar.

Reflexión personal

Tanto en el Timeo como en el Critias se alude a las dimensiones de la Atlántida diciendo que esta era mayor en tamaño que Libia (Africa para los griegos) y Asia juntas.

En el Timeo, la frase que precede a esta comparación dice:

“En aquella época, se podía atravesar aquel océano dado que había una isla delante de la desembocadura que vosotros, así decís, llamáis Columnas de Heracles.” (1)

Y en el Critias, la frase que sigue a aquella comparación reza así:

“pero que ahora, hundida por terremotos, impide el paso, como una ciénaga intransitable, a los que navegan de allí al océano, de modo que ya no la pueden atravesar.” (2)

Tanto las referencias contenidas en uno y otro texto son evidentemente alusiones geográficas.

–          Pregunta uno:

¿Dónde está en el Océano Atlántico esa “ciénaga intransitable”(2) que se formó a raíz del hundimiento de la Atlántida y que impide la navegación a través de aquel océano a partir de la desembocadura de las Columnas de Hércules (estrecho de Gibraltar)? (1)

–          Pregunta dos:

Si la expresión “mayor que Libia y Asia juntas” (Timeo), o “mayor que Libia y Asia” (Critias), no se refiere a su tamaño sino a que “poseía un poderío mayor que los de Libia y Asia juntas”, o “mayor que los de Libia y Asia”..¿es posible que Platón escribiese su relato sobre la Atlántida sin que en ningún momento aludiese a sus dimensiones?.

–          Pregunta tres:

En el caso de que la alusión de Platón fuese referida a su poderío y no a sus dimensiones..¿como se contextualizaría esto entre el resto de referencias del texto?.

2º.- Respecto del acontecimiento del hundimiento de la Atlántida

Lo que dice el Timeo (25 e-d)

Posteriormente, tras un violento terremoto y un diluvio extraordinario, en un día y una noche terribles, la clase guerrera vuestra se hundió toda a la vez bajo la tierra y la isla de Atlántida desapareció de la misma manera, hundiéndose en el mar. Por ello, aun ahora el océano es allí intransitable e inescrutable, porque lo impide la arcilla que produjo la isla asentada en ese lugar y que se encuentra a muy poca profundidad. (3)

Lo que dice el Critias (121 a-c)

Sobre la base de este razonamiento y mientras permanecía la naturaleza divina, prosperaron todos sus bienes, que describimos antes. Más cuando se agotó en ellos la parte divina porque se habían mezclado muchas veces con muchos mortales y predominó el carácter humano, ya no pudieron soportar las circunstancias que los rodeaban y se pervirtieron;  y al que los podía observar les parecían desvergonzados, ya que habían destruido lo más bello de entre lo más valioso, y los que no pudieron observar la vida verdadera respecto de la felicidad, creían entonces que eran los más perfectos y felices, porque estaban llenos de injusta soberbia y de poder.

El dios de dioses Zeus, que reina por medio de leyes, puesto que puede ver tales cosas, se dio cuenta de que una estirpe buena estaba de manera indigna y decidió aplicarles un castigo para que se hicieran más ordenados y alcanzaran la prudencia. Reunió a todos los dioses en su mansión más importante, la que, instalada en el centro del universo, tiene vista a todo lo que participa de las generaciones y, tras reunirlos, dijo…(el texto termina bruscamente de esta manera. Es también el final del Critias)

Reflexión personal

En el relato del Timeo, después de explicar como se hundió la Atlántida bajo las aguas, el texto continúa de la manera siguiente:

Por ello, aun ahora el océano es allí intransitable e inescrutable, porque lo impide la arcilla que produjo la isla asentada en ese lugar y que se encuentra a muy poca profundidad.

Platón nos describe como la isla, como tal se refiere en todo momento el filósofo a la Atlántida,  se hunde bajo las aguas, y recreando una poderosa visualización, nos transmite la idea de lo que debió pasar tras el sumergimiento

Aquella “ciénaga intransitable” de las nos habla en otros párrafo del Critias (2), comienza a hacerse perceptible a nuestra imaginación..apareciéndosenos como una inmensa e inescrutable área de arcilla que reposa sobre la tierra hundida de la Atlántida, y se va espesando hasta  emerger entre las aguas superficiales del Océano Atlántico, mezclándose con estas, y creando de tal modo una barrera infranqueable para la navegación (3)..

La Atlántida se hundió indefectiblemente según el relato de Platón, y hasta su tiempo permanecía sumergida a poca distancia de las aguas del Atlántico.

Habiendo leído las referencias en el Timeo al hundimiento de la isla, es fácil imaginar la continuación del texto inconcluso del Critias.

Es llamativo como comienza el texto del relato del Critias:

Sobre la base de este razonamiento y mientras permanecía la naturaleza divina, prosperaron todos sus bienes, que describimos antes. Más cuando se agotó en ellos la parte divina porque se habían mezclado muchas veces con muchos mortales y predominó el carácter humano, ya no pudieron soportar las circunstancias que los rodeaban y se pervirtieron;

Es evidente que Platón utiliza a los atlantes para discernir acerca del carácter humano. Mientras este permanece puro, lo que el filósofo alegoriza con el concepto naturaleza divina, cuentan aquellos con el favor de los dioses y por lo tanto del destino, importante divinidad por otro lado en el pantheón de dioses helénicos, pero al irse deteriorando el carácter a consecuencia de alejarse de su naturaleza original, la divina y por lo tanto pura, se produce la precipitación de su caida en desgracia..

La continuación del texto es demoledora en incidir en esta enseñanza moral:

 y al que los podía observar les parecían desvergonzados, ya que habían destruido lo más bello de entre lo más valioso, y los que no pudieron observar la vida verdadera respecto de la felicidad, creían entonces que eran los más perfectos y felices, porque estaban llenos de injusta soberbia y de poder

¿Como alegoriza Platón esta caida en desgracia de los atlantes por estar llenos de injusta soberbia y poder?..

No voy a responder  a la pregunta por innecesario.

Considero que se debe estimular el esfuerzo propio de interpretación mediante la lectura directa de los textos de referencia, como manifestación de una actitud intelectual activa, y que no debemos limitarnos a la actitud pasiva que significa hacer mero seguidismo de lo que uno u otro podamos interpretar acerca de lo que dijo o quiso decir el extraordinario filósofo griego.

Platón transmite una enseñanza acerca del camino al que puede conducir la arrogancia del ser humano en su historia de la Atlántida, utilizando para ello una poderosa alusión metahistórica al presentarla ante sus lectores como una historia real.

Cuando leemos estos textos del genial griego..¿pensamos en una enseñanza moral, o en indagar hasta encontrar la ubicación exacta de aquel imperio arrogante?..

Podemos discutir sobre las dimensiones o la ubicación real de la Atlántida, y quedarnos así en la superficialidad de la literalidad de las palabras, tal como de igual manera podemos ver las aguas superfciales del océano, o podemos ver significados morales acerca de la naturaleza humana más allá de esta superficialidad..más allá de esa “ciénaga intránsitable” que nos impide ver la verdadera Atlántida reflejada en la naturaleza de un carácter agradable a los dioses, y por ello merecedor de ganarse su favor y evitar la caída del hombre en desgracia..

A mi entender, es en este dilema donde reside el auténtico significado de la metahistoria océanica de Platón.