La teoría de Eudoxo respecto a los “nueve mil años” de la cronología Atlántida

La teoría esbozada por algunos seguidores de la veracidad histórica de la Atlántida de Platón respecto de que la alusión del filósofo griego a “los nueve mil años” presente en la cronología del relato, debe ser considerada a partir de la premisa de que en realidad se trata de “meses contados como años”, afirmación atribuida al matemático y astrónomo Eudoxo (c. 390 a.C. – c. 337 a.C.), está tomada de una teoría que ya fue esbozada en el siglo XVI por FRANCISCO CERVANTES DE SALAZAR (Toledo, c. 1514 – México, 1575), profesor de la Uuniversidad de Osuna, así como catedrático y rector de la Universidad de México.

Escribió una historia de la conquista de América a instancias del rey Felipe II, que llamó CRONICA DE LA NUEVA ESPAÑA, escrita entre 1557 y 1564, donde en el “LIBRO I. ARGUMENTO Y SUMARIO DEL PRIMERO LIBRO DE ESTA CRONICA”, escribió en el “CAPITULO II. LA NOTICIA CONFUSA QUE EL DIVINO PLATON TUVO DE ESTE NUEVO MUNDO”, el siguiente texto:

Hasta aquí habla Platón, aunque poco más abajo dice “que nueve mil años antes que aquello se escribiese, sucedió tan grande pujanza de aguas en aquel paraje que en un día y una noche anegó toda la isla, hundiendo la tierra y gentes, y que después aquel mar quedó con tantas ciénagas y bajíos, que nunca más por ella habían podido navegar ni pasar a las otras islas ni a la tierra firme de que arriba se hace mención”.

Esta historia dicen todos los que escriben sobre Platón que fue escrita y verdadera, de tal manera, que los más de ellos, especialmente Marsilio Ficino y Platina, no quieren admitir que tenga sentido alegórico, aunque algunos se lo dan, como lo refiere el mismo Marsilio en las Annotaciones sobre el Thimeo,y no es argumento para ser fabuloso lo que allí se dice de los nueve mil años; porque, según Pudoxio, aquellos años se entendían, según la cuenta de los egipcios, lunares y no solares, por manera que eran nueve mil meses, que son siete cientos y cincuenta años.

El texto se encuentra en la página 25 de este enlace Eudoxo en la “Crónica de la Nueva España”, a través del que se puede acceder a esta crónica de la historia de España de Francisco Cervantes de Salazar.

no es argumento para ser fabuloso lo que allí se dice de los nueve mil años; porque, según Pudoxio, aquellos años se entendían, según la cuenta de los egipcios, lunares y no solares, por manera que eran nueve mil meses, que son siete cientos y cincuenta años. (Crónica de la Nueva España)

Se cita a Eudoxo como el teórico de atribuir una equivalencia de “nueve mil meses” (750 años), a la expresión “nueve mil años”, aunque no se cita el texto exacto donde Eudoxo dice tal cosa, ni la obra en la que lo dice, ni obviamente por ello la referencia concreta del supuesto texto, con la que se lo podría ubicar en un contexto determinado.

Pero aun así, en la referencia de Francisco Cervantes de Salazar a la teoría de Eudoxo, se puede apreciar un error interpretativo de bulto.

El hecho de entender los años egipcios como “lunares y no solares” en modo alguno significa que los sacerdotes egipcios, en todo caso, considerasen por ello que esos años eran equivalentes a meses.

Un año lunar es aquel que como referencia astronómica para su ciclo de rotación toma el período de tiempo que tarda la Luna en girar alrededor de la Tierra, esto es, 354 días aproximadamente.

Supongamos que los sacerdotes egipcios no añadían a estos 354 días los que se necesitaban para que cada dos o tres años el ciclo lunar pudiese ajustase con el solar, tal como hacían otros pueblos cercanos a los egipcios como los hebreos Los orígenes del calendario hebreo.

Hacemos entonces un cálculo considerando que cada año de los nueve mil mencionados equivalen a 354 días, y luego los transformamos en años solares, lo que nos daría una cifra de 8738 años, aproximadamente.

Los “nueve mil años” de Platón se reducirían entonces a “ocho mil setecientos treinta y ocho”, si en vez de años solares fuesen estos años lunares.

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¿Trirremes en la Atlántida?

Teniendo en cuenta que la historia de la Atlántida que Platón pone en boca de Critias no es una historia griega, sino una historia egipcia contenida en jeroglíficos representados en el templo de Neith en Sais, es difícil imaginar en que contexto podía estar representado el jeroglífico correspondiente al trirreme en ese templo egipcio visitado por Solón en una fecha en torno a la primera mitad del siglo VI a.C..

En el relato del Critias, Platón describe la capital de la Atlántida, y en un momento se refiere a su puerto de la siguiente manera:

También abrieron, siguiendo la dirección de los puentes, los círculos de tierra que separaba los de mar, lo necesario para que los atravesara un trirreme, y cubrieron la parte superior de modo que el pasaje estuviera debajo, pues los bordes de los anillos de tierra tenían una altura que superaba suficientemente al mar. (Critias 115 d-e)

Y unos párrafos más adelante menciona de nuevo los trirremes presentes en el puerto de la capital de la Atlántida:

 Los astilleros estaban llenos de trirremes y de todos los artefactos correspondientes, todo adecuadamente preparado. (Critias 117 d)

El historiador griego Tucídides (c. 460 – c. 396) escribió en los últimos años de su vida sobre la historia de la Guerra del Peloponeso, obra en la que da una fecha aproximada para la construcción de los primeros trirremes:

Dicen que los corintios fueron los primeros que inventaron los barcos de nueva forma, y que en Corinto, antes que en ninguna otra parte de Grecia, se hicieron trirremes. Se que el corintio Aminocles, maestro de hacer naves, hizo cuatro a los samios, cerca de trescientos anos antes del fin de esta guerra que escribimos (1), para lo cual Aminocles vino a Samos. (Tucídides, “Historia de la Guerra del Peloponeso”, Libro I, I)

La Guerra del Peloponeso sobre la que escribe Tucídides (1) acabó en el 404 a.C., por lo que según este autor, la invención de este tipo de barco de guerra se remonta a finales del siglo VIII a.C. o principios del VII a.C.

A pesar de lo dicho por Tucídides respecto de la invención de los trirremes, la documentación histórica y arqueológica disponible no permite datar el uso de trirremes más allá de la segunda mitad del siglo VI a.C.

La utilización por vez primera de trirremes se le atribuye al tirano de Samos, Polícrates (570 a.C. – 522 a.C.), que ya los usaba hacia el año 10 de su reinado (530 a.C.), según se desprende de un texto de Herodóto:

Entonces Polícrates eligió a los ciudadanos presuntamente más decididos a rebelarse y los envió en cuarenta trirremes, encargándole a Cambises que no les permitiera regresar. (Heródoto, “Historia”, Libro III, 44, 2)

Aunque la mención a los trirremes es puesta en entredicho por algunos historiadores críticos que consideran que donde Heródoto decía trirremes quería decir en realidad pentecónteros, lo cierto es que ya a partir de fines del siglo VI a.C. comienza a hacerse extensivo el uso del trirreme entre los distintos pueblos del Mediterráneo.

Los pentecónteros constituían un tipo de navíos de guerra impulsados por cincuenta remeros anteriores al trirreme, como de igual manera lo fueron los triacóntoros o los birremes, caracterizados por disponer de dos niveles de filas de remeros. Los triacónteros, impulsados por treinta remeros, fueron los navíos que en la Iliada Homero identificó con las negras naos, aquellas que los aqueos utilizaron en su expedición militar a Troya. El pentecóntero dejó de utilizarse hacia fines del siglo VI a.C., coincidiendo con la aparición del trirreme.

Algunos autores atribuyen la invención del trirreme a los fenicios:

76.7. Hemos oído que los persas fueron los primeros que fabricaron un carro, una cama y un escabel; y los sidonios aparejaron la nave trirreme. (Clemente de Alejandría (siglo II – c. 214), “Stromata” – Libro I, Capítulo XVI: Origen bárbaro de las invenciones. Invenciones de los pueblos bárbaros)

Aunque hay controversia sobre si los relieves que representan estos tipos de navíos atribuidos a los fenicios, se corresponden en realidad con birremes, en lugar de con auténticos trirremes.

No obstante, aun atribuyéndoseles la paternidad del tipo de navío de guerra conocido como trirreme a los fenicios, no se retrasaría su invención más allá de la segunda mitad del siglo VIII a.C, época hacia la que también Tucídides atribuye su invención a los corintios. Histórica y arqueológicamente, la realidad del trirreme surcando las aguas del mediterráneo solo está documentada a partir de la segunda mitad del siglo VI a.C.

Teniendo en cuenta que la historia de la Atlántida que Platón pone en boca de Critias no es una historia griega, sino una historia egipcia contenida en jeroglíficos representados en el templo de Neith en Sais, es difícil imaginar en que contexto podía estar representado el jeroglífico correspondiente al trirreme en ese templo egipcio visitado por Solón en una fecha en torno a la primera mitad del siglo VI a.C..

Los historiadores griegos Heródoto (484 –  425 a.C.) y Tucídides (460 – 396 a.C.), están entre los primeros que citan al trirreme en sus escritos, pero la mención más antigua a este tipo de navío de guerra se atribuye el poeta también griego Hiponacte de Héfeso, que se considera vivió en algún período impreciso de tiempo comprendido en el siglo VI a.C..

Solón en su época podía conocer de pentecóntero, triacóntoro, o birreme, pero no de trirreme. Digamos que si este hubiera querido adaptar la denominación transmitida por el sacerdote de Sais del jeroglífico que en el templo de Neith aludía a las naves de guerra de Atlántida al conocimiento de los griegos de la primera mitad del siglo VI a.C, hubiera utilizado una terminología referida a una de estos tres tipos de navíos de guerra.

¿Por qué habla entonces Platón de la presencia en la flota de guerra de Atlántida de trirremes?..

La fundación del templo de Neith en Sais y las cúpulas del templo de Poseidón en la Atlántida

El templo es muy importante para comprender el concepto de estado y de organización social en las primeras sociedades urbanas.

No era únicamente un lugar sagrado dedicado a esta o aquella divinidad, sino una institución económica y financiera a través de la que se canalizaba el excedente de la producción agrícola y la gestión tributaria que le era consustancial.

Tholo de Los Millares

El término cúpula proviene griego kupellon, significa “pequeña taza”, y en su connotación arquitectónica alude a la forma característica de este tipo de cubierta.

Entre las culturas del Mediterráneo, este tipo de cubierta tiene su origen, según la constatación arqueológica disponible, en la arquitectura funeraria que en griego se denomina tholo, tholoi en plural.

Diversas civilizaciones a lo largo del Mediterráneo usaban tholoi en las tumbas de sus cementerios, como fue el caso de los micénicos, los etruscos, o las culturas ibéricas.

En el poblado calcolítico de los Millares, situado en la actual provincia de Almería, hubo una cultura que usaba tholoi en sus necrópolis. En base a las últimas dataciones por carbono 14, se estima que el poblado de los Millares pervivió entre fines del cuarto milenio y el primer cuarto del tercero.

Esta Cultura de los Millares se inició

en torno al año 3.000 a.C., con la característica de no

abandonar los enterramientos colectivos que serían

anacrónicos con la nueva estructura social jerarquizada.

El poblado de Los Millares ocupó unas 5 hectáreas de

viviendas circulares, y estaba rodeado por un sistema de

hasta 3 murallas concéntricas además de disponer de 15

fortines sobre cerros elevados en los alrededores de la

ciudad. Se trata sin duda de la primera ciudad penínsular,

aunque no tiene algunos componentes presentes en

Mesopotamia y que caracterizan el concepto de Estado,

como es la presencia de un templo donde se materializara un

sistema tributario de gestión de excedentes de producción.

(Javier Arjona, “Manual de historia universal – Prehistoria”, 2010)

Los tholoi micénicos son posteriores a los de la península ibérica aproximadamente en medio milenio. Las tumbas que usaban el tholo como elemento arquitectónico podían haber sido una variante del magalitismo representado por los dólmenes, que no son sino el esqueleto de antiguas construcciones funerarias que en su día estuvieron recubiertas por túmulos de tierra o piedras.

Estos primeros elementos arquitectónicos antecedentes de las cúpulas abovedadas propiamente dichas, no cubrían templos, sino tumbas.

La teoría del templo como institución económica-financiera

El templo es muy importante para comprender el concepto de estado y de organización social en las primeras sociedades urbanas.

No era únicamente un lugar sagrado dedicado a esta o aquella divinidad, sino una institución económica y financiera a través de la que se canalizaba el excedente de la producción agrícola y la gestión tributaria que le era consustancial.

En los primeros tiempos de las sociedades urbanas, los templos se erguían en lugares próximos a zonas agrícolas donde comenzaban a producirse excedentes de producción.

El levantamiento del templo de Neith en Sais por el segundo faraón de la Dinastía I, Aha, respondió a la necesidad de afianzar el poder del estado egipcio en el delta occidental del Nilo. A raíz de la construcción de esta institución económico-financiera y religiosa fue entonces que el poblado agrícola de Sais comenzó a transformarse en la ciudad egipcia de Sais, siguiendo el patrón del surgimiento de otras muchas ciudades en el mundo antiguo..

La fundación del templo queda así ligada al hecho del excedente agrícola y la necesidad de buscar un cause para su canalización, y la edificación del templo queda ligada a su vez al desarrollo de estructuras urbanas en torno a este.

Las cúpulas del templo de Poseidón en la Atlántida

Platón relata lo siguiente en lo que se refiere a la descripción del templo dedicado a Poseidón presente en la Atlántida:

Había un templo de Poseidón de un

estadio de longitud y trescientos pies de ancho. Su

altura parecía proporcional a estas medidas, puesto

que tenía una forma algo bárbara. Recubrieron

todo el exterior del templo de plata, excepto las

cúpulas, que revistieron de oro. (Critias 116 d)

Habla de “cúpulas revestidas de oro”, pero como constata la documentación arqueológica disponible, los antecedentes más antiguos de elementos arquitectónicos asimilables a cúpulas se remontan a c. 3.000 a.C., y eran superpuestos en tumbas, no en templos.

Los templos griegos fueron no más que pequeños edificios de adobe en la época arcaica, entre los siglos IX y VIII a.C. Después, y hasta el siglo VI a.C., comenzaron a edificarse los primitivos templos que combinaban el ladrillo con la madera, y no sería sino hasta el siglo VI a.C. que comenzarían a levantarse los primeros grandes templos con piedras que se cortaban en bloques de considerables dimensiones..

La datación conocida de las más antiguas construcciones con un tipo de cúpula primitiva, la del poblado de Los Millares en Almería, nos vuelve a remitir a la misma fecha que la de la construcción por el faraón Aha del templo de Neith en Sais, c. 3.000 a.C.

¿De que cúpulas del templo de Poseidón en la Atlántida está entonces hablando Platón? (Critias 116 d)

El mito fundacional de Atenas y su proyección en el mito de la Atlántida

La escritura jeroglífica egipcia más antigua nos remite a motivos rupestres.

Es en las cercanías de la localidad de Abidos donde se han hallado las manifestaciones de arte jeroglífico más antiguamente datados, concretamente hacia el 3.300 a.C.

La siguiente figura es una representación de los motivos rupestres de Gebel Tjauti:

Jeroglíficos egipcios más antiguos conocidos

Estos primeros jeroglíficos datados hacia el 3.300 nos pueden parecer muy infantiles, y son muy diferentes a los mucho más evolucionados y estilistas que a partir de la Dinastía I comienzan a hacerse visibles en los monumentos egipcios (1).

El faraón Aha construyó el templo de la diosa Neith en la localidad de Sais (c. 3.000 a.C.). A partir de este momento comienzan a haber indicios arqueológicos de poblamiento de esta localidad, y de surgimiento a partir del templo de Neith de estructuras urbanas.

La metahistoria océanica de Platón cuenta la historia de un poderoso reino situado más allá de las Columnas de Heracles, Atlántida, que sostuvo una guerra con la Atenas primitiva (Timeo 25 a-c).

El dios protector de la Atlántida de Platón era Poseidón..

Tal como dije antes acerca del sorteo de los dioses

-que se distribuyeron toda la tierra, aquí en

parcelas mayores, allí en menores e instauraron

templos y sacrificios para sí-, cuando a Poseidón le

tocó en suerte la isla de Atlántida la pobló con sus

descendientes, nacidos de una mujer mortal en un

lugar de las siguientes características. ( Critias 113 b-c)

El párrafo referido habla de que los dioses se distribuyeron toda la tierra, en parcelas, unas más grandes y otras más pequeñas, y al hacerlo “instauraron templos y sacrificios para si”.. (Critias 113 c)

Si a Poseidón le tocó la Atlántida en suerte, a Atenea le tocó Atenas..

El sacerdote

replicó: ʹSin ninguna reticencia, oh Solón,

lo contaré por ti y por vuestra ciudad,

pero sobre todo por la diosa a la que tocó

en suerte vuestra patria (Timeo 23 c)

Pero la leyenda fundacional de Atenas, recoge que antes de que se decidiese que fuese Atenea la patrocinadora de la ciudad del Atica, hubo una disputa entre Poseidón y aquella por tener el honor de ser el receptáculo de dicho patronazgo.

Para ganarse el favor de los atenienses, Poseidón golpeó el suelo con su tridente, haciendo que brotase un manatial, pero el agua de este era salada. Atenea les ofreció a aquellos el olivo, que podía dar madera, aceite y alimento. Los atenienses se inclinaron entonces por Atenea. Poseidón se vengó de este agravio lanzando una devastadora inundación sobre Atenas.

Fidias (490 – 431 a. C.), plasmó este mito sobre la fundación de Atenas en el frontón de la fachada occidental del Partenón..

Recreación por Fidias del combate entre Atenea y Poseidón en el pórtico del Partenón

Platón proyectó este mito fundacional de Atenas en su metahistoria océanica, de tal manera que el enfrentamiento entre Poseidón y Atenea se manifestó en la guerra entre la Atlántida y la Atenas primitiva.

En este caso no se trata de dar un simple nombre griego a un dios bárbaro, sino de otorgar creencias religiosas netamente griegas a los atlantes.. ¿qué hace un dios griego como Poseidón siendo venerado por un imperio bárbaro de más allá de las Columnas de Heracles?.

El dato de la fundación del templo de Neith en Sais por Aha (c. 3.000 a.C.) es un acontecimiento histórico a tener en cuenta si se pretende dar verosimilitud histórica el relato platónico sobre la Atlántida..no puede simplemente ser obviado.

¿Cómo hacer encajar la alusión a los ocho mil años hecha en Timeo 23 c por el viejo sacerdote del templo de Neith en Sais teniendo en cuenta la fecha histórica de la fundación del templo de Neith en Sais (c. 3.000 a.C.)..

¿Y como hacer encajar el que “los escritos sagrados establecen la cantidad de ocho mil años para el orden imperante entre nosotros” con la evidencia arqueológica de que los jeroglíficos egipcios más antiguos conocidos no se remontan más allá del 3.300 a.C. (1)?..

Si se obvian las evidencias históricas y arqueológicas que se pueden entresacar del relato de Platón sobre la Atlántida, se podrá hablar de mitología, alegoría, enseñanza didáctica de carácter moral, u otras, pero no se podrá hacerlo entonces de realidad histórica.

¿Fue una descripción de Heródoto la inspiración para la metahistoria océanica de Platón?

El objeto del presente artículo es establecer un paralelismo entre la descripción contenida en los Diálogos de Platón referente a la Atlántida, y la descripción que hace Heródoto de las tierras desérticas que se extiende entre Egipto y la montaña del Atlas.

Cuatro personajes recreados por Platón son los que participan en sus Diálogos del Timeo y el Critias: Sócrates, Timeo, Hermócrates y Critias.

A Platón, uno de estos cuatro personaje le contó que Critias había contado a los otros tres que había oído contar a su abuelo que en cierta ocasión le había contado Solón que había oído contar a un sacerdote de Sais una historia sobre un poderoso reino que ya había desaparecido hacia mucho tiempo, y que había surgido de más allá de las Columnas de Heracles..

Esta isla era mayor que Libia y Asia juntas y de ella los de entonces podían pasar a las otras islas y de las islas a toda la tierra firme que se encontraba frente a ellas y rodeaba el océano auténtico, puesto que lo que quedaba dentro de la desembocadura que mencionamos parecía una bahía con un ingreso estrecho. En realidad, era mar y la región que lo rodeaba totalmente podría ser llamada con absoluta corrección tierra firme. En dicha isla, Atlántida, había surgido una confederación de reyes grande y maravillosa que gobernaba sobre ella y muchas otras islas, así como partes de la tierra firme. (Timeo 24 e – 25 a)

Platón utiliza su metahistoria puesta en boca de Critias para transmitir una clase didáctica sobre la naturaleza del carácter humano, pero no es indagar en el valor profundo de su discurso moral el objeto de este artículo, sino el de hacerlo en la fuente de inspiración superficial del filósofo griego.

¿De donde bebió para idealizar las visualizaciones físicas de su Atlántida?.

Es en este punto donde, a mi entender, se precisa detenerse en la descripción que Heródoto hizo de las tierras que poblaban las tribus libias que se extendían al sur de las tierras costeras africanas, tierra adentro, más al sur aún de la región de las fieras, como el autor la describe.

La Atlántida constituyó entonces  la proyección transfigurada de la enorme faja de arena descrita por Herodoto que transcurría desde Tebas en Egipto hasta las Columnas de Heracles.

Tierra inmensa esta salpicada de tribus que habitaban en torno a los oasis..y que terminaban en la montaña cuyo nombre es Atlas, cuyos pobladores eran denominados atlantes:

En las cercanías de esa masa de sal hay una montaña cuyo nombre es Atlas.

Es estrecha y totalmente circular; y tan sumamente elevada que, según dicen, sus cumbres no pueden dividirse, pues nunca, ni en verano ni en invierno, las abandonan las nubes. Los lugareños afirman que esa montaña es la columna del cielo.

4.- Dicha montaña ha dado nombre a tales individuos; pues, efectivamente, se llaman atlantes. Y por cierto que, según cuentan, no se alimentan de ningún ser vivo, ni tienen visiones en sueños. (Heródoto, Libro IV –  184, 3-4)

La descripción de Heródoto está salpicada de oasis, franjas de tierras y bloques de sal sobre lomas con distancias exactas de diez días uno y otro, con manantiales de agua que surgen sobre las cimas situadas entre la sal..

Tierra poblada por la raza de los bueyes, y tribu de los atarantes, que no atlantes, formada por hombres sin nombre..

Platón ocultó el relato de Herodoto, transformándolo..

La raza de los bueyes se transformó en la raza de los elefantes, a los atarantes sin nombre les fueron puestos nombres griegos porque estos no tenían nombres individualmente.

La arena del desierto es la arcilla que quedó después del hundimiento de la Atlántida, los oasis las islas, las lomas las fajas concéntricas de tierra, los manantiales las fajas concéntricas de agua, los bloques de sal sobre las lomas las murallas sobre las fajas concéntricas de tierra..los diez días exactos que se tardan en recorrer la distancia que separa un oasis del otro  transmiten la idea de alternancia artificial entre zonas de tierra y zonas de agua.

La redondez de la montaña del Atlas, a cuyos pies moran los atlantes según Heródoto, transmite la idea de eje axial presente en la filosofía platónica, en el sentido de paideia, idea en torno a la que debe girar la formación del carácter ejemplar que debe caracterrizar a toda persona, lo cual se visualiza en la realidad física de los círculos concéntricos en los que se alternan los de agua con los de tierra.

La montaña central de la Atlántida estaba a solo 50 estadios del mar, así como la montaña del Atlas es la última zona descrita por Herodoto en su descripción de la inmensa zona desértica que comienza en las cercanías de Tebas y termina en las de las Columnas de Heracles.

Pasando las Columnas de Heracles, se toma la ruta del sur junto a la costa de Marruecos. Se desciende por esta hasta la desembocadura de uno de los ríos estrechos que desembocan en el Atlántico, como el Bu Regreg, el Lucus en la  Llanura del Garb, el Oued Mellah, el Oum Er-Rbia, el Sebú, el Sus, el Tensift  de la llanura de Haouz, o el río Uarga, también llamado Ouergha.

Platón pudo conocer la descripción de cualquiera de estos ríos, e imaginó así la entrada hacia la isla donde se asentaba la capital de su metahistórica Atlántida. Esta no comenzaba entonces en la franja de tierra mediterránea que lindaba con la costa Africana, sino más al sur, más al sur aun de la tierra de las fieras..

Realmente, la entrada a su reino estaba pues más allá de las Columnas de Heracles..

Su reino perdido se extendía así por la inmensa superficie de las arenas del Sahara, esa “ciénaga intransitable” para la navegación que fue su fuente de inspiración.

El texto de referencia de Heródoto es el que sigue:

Del Libro IV

181.1.-  Estos pueblos que he citado son los libios nómadas de la costa. Al sur de los mismos, tierra adentro, Libia está llena de fieras; y, al sur de la zona de las fieras, se extiende una faja de arena que va, longitudinalmente, desde Tebas de Egipto hasta las Columnas de Heracles (1).

2.-  En dicha faja, aproximadamente a intervalo de diez días de camino, hay, en unas lomas, bloques de sal, formados por grandes terrenos cristalizados. En la cima de cada loma brota, de en medio de la sal, agua fresca y dulce; y alrededor de esos manantiales, al sur de la región de las fieras, residen los últimos habitantes en dirección al desierto. (2)

A diez días de camino de Tebas, los primeros moradores son los amonios, cuyo santuario está inspirado en el de Zeus Tebano (pues, como ya he indicado anteriormente, la imagen de Zeus que hay en Tebas tiene asimismo cabeza de carnero).

3.-  Y por cierto que los amonios tienen la suerte de contar, además, con otra fuente, cuya agua está tibia al alba y más fría a la hora en que el mercado se ve concurrido. Nada más llegar el mediodía, el agua se vuelve extremadamente fría (entonces es cuando riegan sus huertos). Y, a medida que el día va declinando, remite su frescura, hasta el momento en que el sol se pone, instante en que el agua se vuelve tibia. Acto seguido, se va calentando progresivamente al acercarse la media noche, momento en el que hierve a borbotones; y, nada más pasar la media noche, se va enfriando hasta la aurora. Este manantial es conocido con el nombre de la Fuente del Sol.

182.1.-  Después de los amonios, a otros diez días de camino siguiendo la faja de arena, hay una nueva loma de sal, similar a la precedente, así como agua. El nombre de dicho lugar –cuyos aledaños se hallan habitados- es Auglia. A este paraje es al que acuden los nasamones para recolectar los dátiles.

183.1-  A los diez días de camino de Auglia hay una nueva loma de sal, así como agua y abundantes palmeras datileras, al igual que en las lomas precedentes. Ese paraje también se encuentra habitado por unas gentes cuyo nombre es garamantes (se trata de un pueblo muy importante), quienes, para sembrar, echan encima de la sal una capa de tierra.

2.- La ruta más directa –hacia el mar- conduce al país de los lotófagos; desde este último lugar hasta su territorio hay treinta días de camino. En sus tierras se encuentra, asimismo, la raza de los bueyes que pacen retrocediendo; y pacen así por el siguiente motivo: tienen los cuernos

3.- curvados hacia adelante, de ahí que pazcan marchando hacia atrás, pues no pueden hacerlo avanzando, ya que previamente sus cuernos chocarían contra el suelo. Por lo demás, no se diferencian lo más mínimo del resto de las especies bovinas, salvo por esas características y por el grosor y flexibilidad de su piel.

4.- Los susodichos garamantes, además, dan caza con sus cuadrigas a los etíopes trogloditas, pues, por las historias que nosotros hemos oído contar, cabe afirmar que los etíopes trogloditas son los hombres más rápidos del mundo a la carrera. Los trogloditas, por cierto, se alimentan de serpientes, lagartos y otros reptiles semejantes; además, poseen una lengua que no se parece a ninguna otra, ya que emiten unos chillidos como los de los murciélagos.

184.1.- A una distancia de otros diez días de camino de los garamantes hay otra loma de sal, así como agua. El lugar, en este caso, se halla habitado por unos sujetos cuyo nombre es atarantes. Estos individuos son, que nosotros sepamos, los únicos hombres del mundo que carecen de nombres propios, pues, aunque, en conjunto, reciben el nombre de atarantes, cada uno de ellos, individualmente, no posee nombre alguno.(3)

2.- Estas gentes maldicen al sol cuando quema en exceso y, además, lo injurian con toda suerte de improperios, porque con su ardor los agobia, tanto a los seres humanos como a sus tierras.

3.- Más allá, a otros diez días (de camino), hay otra loma de sal, así como agua; se trata de un lugar que se halla igualmente habitado. En las cercanías de esa masa de sal hay una montaña cuyo nombre es Atlas.

Es estrecha y totalmente circular; y tan sumamente elevada que, según dicen, sus cumbres no pueden dividirse, pues nunca, ni en verano ni en invierno, las abandonan las nubes. Los lugareños afirman que esa montaña es la columna del cielo.

4.- Dicha montaña ha dado nombre a tales individuos; pues, efectivamente, se llaman atlantes. Y por cierto que, según cuentan, no se alimentan de ningún ser vivo, ni tienen visiones en sueños.

185.1.- Hasta los citados atlantes, en suma, puedo enumerar los nombres de los pueblos que están establecidos en la faja arenosa; pero más allá de los atlantes, me resulta imposible. Y eso que la faja arenosa se extiende hasta las Columnas de Heracles e incluso más allá de las mismas.

2.- Y en dicha zona, a intervalos de diez días de camino, hay un yacimiento de sal y gentes que lo habitan. Por cierto que, como en esas regiones de Libia ya no llueve, las casas de todas esas gentes están construidas con bloques de sal, dado que, si lloviera, las paredes, al ser de sal, no podían tenerse en pie.

3.- La sal que en esa zona se extrae del subsuelo es de un color blanco o bien rojizo. Más allá de la faja arenosa en cuestión, hacia el sur y en dirección al interior de Libia, el terreno es desértico y carece de agua, de animales, de lluvia y de árboles; y en toda su extensión no hay el menor rastro de humedad.

Algunas reflexiones sobre la metahistoria océanica de Platón

Es evidente que Platón utiliza a los atlantes para discernir acerca del carácter humano. Mientras este permanece puro, lo que el filósofo alegoriza con el concepto naturaleza divina, cuentan aquellos con el favor de los dioses y por lo tanto del destino, importante divinidad por otro lado en el pantheón de dioses helénicos, pero al irse deteriorando el carácter a consecuencia de alejarse de su naturaleza original, la divina y por lo tanto pura, se produce la precipitación de su caida en desgracia..

El siguiente artículo es una propuesta para que cada cual, quien así lo desee, haga un esfuerzo de reflexión personal sobre el sentido de las palabras de Platón en lo referente a determinadas alusiones a la cuestión de la Atlántida.

Dos son únicamente los aspectos que sobre este tema trataré: las referencias contenidas en los Diálogos del Timeo y el Critias relativas a las dimensiones de la Atlántida,y  el acontecimiento de su hundimiento.

Los textos de referencia que citaré a continuación están todos tomados de las traducciones de Mª Angeles Durán y Francisco Lisi  del Libro VI de los Diálogos de Platón, Biblioteca Básica Gredos, EDITORIAL GREDOS S.A., año 2.000.

Se trata, es lo que está en mi intención, de favorecer la reflexión personal sobre estos contenidos por parte del lector interesado en ello, para que cada cual saque sus propias conclusiones respecto a la forma en que Platón aludió a diversos aspectos de la Atlántida.

1º.- Respecto de las dimensiones de la Atlántida

Lo que dice el Timeo (24 e – 25 a):

En efecto, nuestros escritos refieren como vuestra cuidad detuvo en una ocasión la marcha insolente de un gran imperio, que avanzaba del exterior, desde el Océano Atlántico, sobre toda Europa y Asia. En aquella época, se podía atravesar aquel océano dado que había una isla delante de la desembocadura que vosotros, así decís, llamáis columnas de Heracles.

Esta isla era mayor que Libia y Asia juntas y de ella los de entonces podían pasar a las otras islas y de las islas a toda la tierra firme que se encontraba frente a ellas y rodeaba el océano auténtico, puesto que lo que quedaba dentro de la desembocadura que mencionamos parecía una bahía con un ingreso estrecho. En realidad, era mar y la región que lo rodeaba totalmente podría ser llamada con absoluta corrección tierra firme. En dicha isla, Atlántida, había surgido una confederación de reyes grande y maravillosa que gobernaba sobre ella y muchas otras islas, así como partes de la tierra firme.

Lo que dice el Critias (108 e – 109 a):

Se decía que esta ciudad mandaba a estos últimos y que luchó toda la guerra. A la cabeza de los otros estaban los reyes de la isla de Atlántida, de la que dijimos que era en un tiempo mayor que Libia y Asia, pero que ahora, hundida por terremotos, impide el paso, como una ciénaga intransitable, a los que navegan de allí al océano, de modo que ya no la pueden atravesar.

Reflexión personal

Tanto en el Timeo como en el Critias se alude a las dimensiones de la Atlántida diciendo que esta era mayor en tamaño que Libia (Africa para los griegos) y Asia juntas.

En el Timeo, la frase que precede a esta comparación dice:

“En aquella época, se podía atravesar aquel océano dado que había una isla delante de la desembocadura que vosotros, así decís, llamáis Columnas de Heracles.” (1)

Y en el Critias, la frase que sigue a aquella comparación reza así:

“pero que ahora, hundida por terremotos, impide el paso, como una ciénaga intransitable, a los que navegan de allí al océano, de modo que ya no la pueden atravesar.” (2)

Tanto las referencias contenidas en uno y otro texto son evidentemente alusiones geográficas.

–          Pregunta uno:

¿Dónde está en el Océano Atlántico esa “ciénaga intransitable”(2) que se formó a raíz del hundimiento de la Atlántida y que impide la navegación a través de aquel océano a partir de la desembocadura de las Columnas de Hércules (estrecho de Gibraltar)? (1)

–          Pregunta dos:

Si la expresión “mayor que Libia y Asia juntas” (Timeo), o “mayor que Libia y Asia” (Critias), no se refiere a su tamaño sino a que “poseía un poderío mayor que los de Libia y Asia juntas”, o “mayor que los de Libia y Asia”..¿es posible que Platón escribiese su relato sobre la Atlántida sin que en ningún momento aludiese a sus dimensiones?.

–          Pregunta tres:

En el caso de que la alusión de Platón fuese referida a su poderío y no a sus dimensiones..¿como se contextualizaría esto entre el resto de referencias del texto?.

2º.- Respecto del acontecimiento del hundimiento de la Atlántida

Lo que dice el Timeo (25 e-d)

Posteriormente, tras un violento terremoto y un diluvio extraordinario, en un día y una noche terribles, la clase guerrera vuestra se hundió toda a la vez bajo la tierra y la isla de Atlántida desapareció de la misma manera, hundiéndose en el mar. Por ello, aun ahora el océano es allí intransitable e inescrutable, porque lo impide la arcilla que produjo la isla asentada en ese lugar y que se encuentra a muy poca profundidad. (3)

Lo que dice el Critias (121 a-c)

Sobre la base de este razonamiento y mientras permanecía la naturaleza divina, prosperaron todos sus bienes, que describimos antes. Más cuando se agotó en ellos la parte divina porque se habían mezclado muchas veces con muchos mortales y predominó el carácter humano, ya no pudieron soportar las circunstancias que los rodeaban y se pervirtieron;  y al que los podía observar les parecían desvergonzados, ya que habían destruido lo más bello de entre lo más valioso, y los que no pudieron observar la vida verdadera respecto de la felicidad, creían entonces que eran los más perfectos y felices, porque estaban llenos de injusta soberbia y de poder.

El dios de dioses Zeus, que reina por medio de leyes, puesto que puede ver tales cosas, se dio cuenta de que una estirpe buena estaba de manera indigna y decidió aplicarles un castigo para que se hicieran más ordenados y alcanzaran la prudencia. Reunió a todos los dioses en su mansión más importante, la que, instalada en el centro del universo, tiene vista a todo lo que participa de las generaciones y, tras reunirlos, dijo…(el texto termina bruscamente de esta manera. Es también el final del Critias)

Reflexión personal

En el relato del Timeo, después de explicar como se hundió la Atlántida bajo las aguas, el texto continúa de la manera siguiente:

Por ello, aun ahora el océano es allí intransitable e inescrutable, porque lo impide la arcilla que produjo la isla asentada en ese lugar y que se encuentra a muy poca profundidad.

Platón nos describe como la isla, como tal se refiere en todo momento el filósofo a la Atlántida,  se hunde bajo las aguas, y recreando una poderosa visualización, nos transmite la idea de lo que debió pasar tras el sumergimiento

Aquella “ciénaga intransitable” de las nos habla en otros párrafo del Critias (2), comienza a hacerse perceptible a nuestra imaginación..apareciéndosenos como una inmensa e inescrutable área de arcilla que reposa sobre la tierra hundida de la Atlántida, y se va espesando hasta  emerger entre las aguas superficiales del Océano Atlántico, mezclándose con estas, y creando de tal modo una barrera infranqueable para la navegación (3)..

La Atlántida se hundió indefectiblemente según el relato de Platón, y hasta su tiempo permanecía sumergida a poca distancia de las aguas del Atlántico.

Habiendo leído las referencias en el Timeo al hundimiento de la isla, es fácil imaginar la continuación del texto inconcluso del Critias.

Es llamativo como comienza el texto del relato del Critias:

Sobre la base de este razonamiento y mientras permanecía la naturaleza divina, prosperaron todos sus bienes, que describimos antes. Más cuando se agotó en ellos la parte divina porque se habían mezclado muchas veces con muchos mortales y predominó el carácter humano, ya no pudieron soportar las circunstancias que los rodeaban y se pervirtieron;

Es evidente que Platón utiliza a los atlantes para discernir acerca del carácter humano. Mientras este permanece puro, lo que el filósofo alegoriza con el concepto naturaleza divina, cuentan aquellos con el favor de los dioses y por lo tanto del destino, importante divinidad por otro lado en el pantheón de dioses helénicos, pero al irse deteriorando el carácter a consecuencia de alejarse de su naturaleza original, la divina y por lo tanto pura, se produce la precipitación de su caida en desgracia..

La continuación del texto es demoledora en incidir en esta enseñanza moral:

 y al que los podía observar les parecían desvergonzados, ya que habían destruido lo más bello de entre lo más valioso, y los que no pudieron observar la vida verdadera respecto de la felicidad, creían entonces que eran los más perfectos y felices, porque estaban llenos de injusta soberbia y de poder

¿Como alegoriza Platón esta caida en desgracia de los atlantes por estar llenos de injusta soberbia y poder?..

No voy a responder  a la pregunta por innecesario.

Considero que se debe estimular el esfuerzo propio de interpretación mediante la lectura directa de los textos de referencia, como manifestación de una actitud intelectual activa, y que no debemos limitarnos a la actitud pasiva que significa hacer mero seguidismo de lo que uno u otro podamos interpretar acerca de lo que dijo o quiso decir el extraordinario filósofo griego.

Platón transmite una enseñanza acerca del camino al que puede conducir la arrogancia del ser humano en su historia de la Atlántida, utilizando para ello una poderosa alusión metahistórica al presentarla ante sus lectores como una historia real.

Cuando leemos estos textos del genial griego..¿pensamos en una enseñanza moral, o en indagar hasta encontrar la ubicación exacta de aquel imperio arrogante?..

Podemos discutir sobre las dimensiones o la ubicación real de la Atlántida, y quedarnos así en la superficialidad de la literalidad de las palabras, tal como de igual manera podemos ver las aguas superfciales del océano, o podemos ver significados morales acerca de la naturaleza humana más allá de esta superficialidad..más allá de esa “ciénaga intránsitable” que nos impide ver la verdadera Atlántida reflejada en la naturaleza de un carácter agradable a los dioses, y por ello merecedor de ganarse su favor y evitar la caída del hombre en desgracia..

A mi entender, es en este dilema donde reside el auténtico significado de la metahistoria océanica de Platón.