Trilogía sobre la Sura 18 del Corán

Portada de ejemplar del Corán utilizado para las interpretaciones
Portada de ejemplar del Corán utilizado para las interpretaciones

Lo siguiente es una trilogía interpretativa sobre tres historias contenidas en la Sura La Caverna o Sura 18 reveladas en el Corán: la caverna de los durmientes, la historia de Musa y el siervo desconocido, y la historia de Dhul Karnein, el de los dos cuernos.

La 2ª y 3ª interpretaciones fueron publicadas por primera vez entre julio y agosto de 2005, y las cuatro partes de la 1ª lo fueron entre finales de octubre y comienzos de noviembre de 2008, todas ellas en el foro público de eldebate.com de Iblnews. Nunca había leído nada sobre El Corán hasta entonces, así que leí directamente esas historias solo porqué abrí el Corán por esas páginas, y pasé a mutar sus alegorías en una transmisión psicológica sin más, sin tener en cuenta ni factores históricos, ni religiosos  ni exegéticos de ningún tipo, de hecho fue después de publicarlas cuando comencé a leer lo que las tradiciones decían sobre estas historias coránicas.

El ejemplar de Corán que utilicé para hacer estas mutaciones de las alegorías contenidas en la Revelación coránica a mi personal interpretación psicológica de las mismas fue “El Corán, Mahoma, de Ediciones Gaviota, Barcelona, Edición para Daniel´s Libros, Hospitalet de Ll. Barcelona, 1987”. La numeración de las aleyas que utiliza esta edición del Corán es la de Gustav Leberecht Flügel (1802-1870), contenida en su Concordantiae Corani arabicae, con una primera edición publicada en 1842 y una segunda en 1898, por ello la numeración de las aleyas que utilizo en esta trilogía interpretativa sobre las tres historias coránicas no coincide con la numeración más usada actualmente, que es la de la Edición Oficial Egipcia de El Corán de 1924, año que coincidió con el de la caída del califato otomano, por lo que si se compara con la numeración en un Corán de ahora habrá la aleya 8 de la sura 18 del Corán que yo he utilizado se correspondería con la aleya 9 de un Corán basado en la Edición Oficial Egipcia.

La Caverna de los durmientes (1ª)

El Al-Rakim de la aleya 8 de la Sura La Caverna es nuestra intención que permanece postrada en estado latente como signo extraordinario de Allah en el ser humano, y los durmientes equivalen a las capacidades perceptivas con las que somos descendidos potencialmente al útero materno para a través de él despertar al mundo del Dunia..

Aunque sea una casualidad, hasta una media de 9 días puede durar el proceso desde que tiene lugar la ovulación hasta que el cigoto se implanta en el útero para comenzar el proceso de gestación propiamente dicho, y el tiempo máximo oficial de embarazo son 300 días..de ahí lo que dice en la aleya 24 sobre los “trescientos años, más nueve”.. En árabe está colocado el tiempo anterior, los “nueve”, después de “los trescientos años”, pero se refiere a un período que antecede al de estos trescientos años de estadía en la caverna, es decir, en el útero materno como parte del período de embarazo. En la alegoría los años son días, los trescientos hablan por tanto de de la gestación, los nueve de la fecundación previa a la implantación, y los siete durmientes alegorizan las capacidades perceptivas del ser humano íntegro antes de salir del útero materno..

Obviamente solo es una curiosa casualidad que los trescientos coincidan con el período de embarazo y los nueve con el de fecundación previa a esta..

Esta historia de los durmientes de la caverna según el Corán la he dividido en cuatro partes para poder interpretarla mejor, y a cada una le he dado un título acorde al punto esencial en torno al que gira cada grupo de aleyas.

El Corán nos revela en esta historia de los durmientes de la caverna un pacto establecido en la preexistencia entre Allah y las consciencias que luego habrán de descender al Dunia, lo que implica que estas han de ser sumidas en el olvido acerca de la naturaleza verdadera de su origen en el seno de Allah..Y lo que ese olvido esconde debe ser recuperado por esas consciencias descendidas a la existencia terrenal como cumplimiento de aquel pacto preexistente..

Así, mi percepción ha interpretado lo siguiente:

Los siete ojos (Corán, aleyas 8-13)

¿No habeís acaso reflexionado acerca del hecho de que el desarrollo de nuestra capacidad de percibir el mundo, constituida por los cinco sentidos naturales la imaginación y la inteligencia, así como la intención con la que el corazón traza nuestros actos son uno de sus signos y una cosa extraordinaria?.. (aleya 8)

Cuando decidió hacerlos descender a la existencia para conformar nuestra naturaleza sensitiva, le imploramos desde la preexistencia que no nos dejase sin su misericordia, para que de tal modo pudiésemos asegurarnos la rectitud de nuestra conducta..(aleya 9)

Entonces privó nuestra capacidad de percepción durante un cierto tiempo..(aleya 10)

Para hacernos luego nacer y despertarla,a fin de ponernos a prueba y verificar quien sería consciente de que en ello había un recordatorio de un tiempo en que aquella no era necesaria para reconocer la realidad..(aleya 11)

Nos contó la historia en toda verdad;estaban nuestros sentidos aún sin desarrollar,traían consigo su recuerdo,y añadió el medio de guiarnos en la senda recta..(aleya 12)

Fortificó nuestros corazones, cuando poniendo por testigo nuestra propia consciencia establecimos un pacto mediante el que nos comprometimos a que jamás dejaríamos de reconocerlo ni invocariamos a otro que no fuese el,pues de otra forma eramos conscientes de que con seguridad sembraríamos la existencia de impiedad..(aleya 13)

El espanto del ángel (Corán, aleyas 14-17)

Los seres humanos rinden culto a otros que no son tu;¿pero pueden darnos acaso alguna prueba evidente que testifique acerca de la verdad de su culto?,¿y quién es más culpable que aquel quien ha forjado una mentira asociándole tu nombre?..(aleya 14)

Entonces nos dijo que si descendidos a la existencia fuesemos capaces de rechazar todo lo que en ella se le asocia en falsedad, nos haríamos merecedores tanto de recibir su misericordia como de ser guiados sobre la dirección correcta..(aleya 15)

Y nos dijo también que veríamos la vida surgiendo al comenzar su existencia, y luego extinguirse al final de la misma, así como que nuestro devenir por ella nos parecería como la de un tiempo prolongado. Esto es uno de sus signos. Está bien dirigido aquel a quien dirige; pero aquel a quien abandona no puede hallar sustentador ni guía verdadero..(aleya 16)

Creíamos estar vigilantes en el cumplimiento de su voluntad, más en realidad vivíamos inconscientes de ella; nos hacía nacer y morir, y sin embargo los actos de nuestro corazón se vertían con intención negligente ante su voluntad desde el comienzo de nuestra existencia. Si descendido uno de improviso de la preexistencia nos viese en este estado, querría buscar refugio de nosotros y se sobrecogería de espanto..(aleya 17)

El altar de los idólatras (Corán, aleyas 18-20)

Luego nos hizo recobrar la consciencia a fin que pudiésemos percatarnos de lo que realmente le habíamos recordado durante nuestro devenir por la existencia..desde que nuestro sol surgió por la derecha hasta que se extinguió por la izquierda, declaramos en estado de perplejidad..en realidad solo te recordamos durante algún tiempo, declaramos luego titubeantes..y compungidos terminamos reconociendo que solo a el correspondía decidir acerca de este asunto..Entonces nos dijo que enviaría a uno al mundo sensible con un conocimiento de su parte, a fin de que se guiase con la intención correcta para que en el instante que le correspondiese abrir su corazón, pudíese declarar que en verdad le había recordó en todo momento,pero le advirtió antes que en la existencia debía proceder con suma cautela y cuidarse de no declarar a nadie de dónde provenía su conocimiento…(aleya 18)

Pues si los seres humanos le reconociesen,lo rechazarían aisládole trás una muralla que levantarían con sus mentes,después de haber pretendido vanamente inducirle a andar sobre la dirección errónea sobre la que ellos mismos caminan.Más siguiéndola no habrá quien alcance su más grande anhelo..(aleya 19)

Ha querido que los seres humanos conocieran nuestra historia a fin de que sepan que sus promesas son ciertas,y que no hay duda alguna de la llegada del día en que cada uno habremos de ser distinguido por nuestro propio peso. Los seres humanos has disputado acerca de la veracidad de este asunto.Han creído que manifestándole una adoración ostentosa se garantizarían su agrado.Más nadie sino el conoce la verdad profunda de cada corazon,y sin embargo aquellos en los que ha prevalecido su propio deseo es a este mismo al que han levantado un altar para adorarlo.(aleya 20)

La consciencia que orbita en el útero (Corán, aleyas 21-24)

Pretendimos cuestionar el peso que de nuestros actos habíamos acumulado a través de las diferentes etapas de nuestra existencia..entonces recordamos el paso por la juventud y la intención que durante ella guió los actos del corazón..luego el paso por la madurez y la intención que guió en ese período los actos del corazón..y finalmente el paso por la vejez y la intención que en la plenitud de nuestra vida guió los actos del corazón..Comprendimos así la banalidad de nuestro cuestionamiento porque solo entonces fuimos plenamente conscientes de que solo el conoce realmente aquello que permanece oculto..(aleya 21)

Nos dijo que no debíamos cuestionar la veracidad de que al final solo su juicio sería válido para decidir acerca de este asunto,así como que tuviesemos siempre presente que las formas externas bajo los que hubiésemos vivido de nada nos valdrían ante su presencia,o que no debíamos tener en cuenta el juicio de otros a este respecto..(aleya 22)

No digamos nunca que hacemos algo por su voluntad cuando en realidad nos estamos dejando dirigir por nuestros propios deseos y no por su recuerdo.El dirige a quien desea hacia el verdadero significado de nuestra historia..(aleya 23)

La consciencia humana desciende a la existencia en estado embrionario mientras orbita su sol hasta el tiempo máximo establecido que el le permite hacerlo en el seno materno,y otro tiempo supletorio le precede desde que el cigoto se forma hasta que siguiendo una trayectoria señalada se implanta en el útero para comenzar su gestación..(aleya 24)

La memoria perdida (2ª)

El corazón humano se alegoriza en Musa, y la intención primigenia que en la caverna de los durmientes se alegoriza en Al-Rakim se alegoriza aquí en el sirvo desconocido que aparece a partir de la aleya 64.

La expresión “Partieron y caminaron” con la que comienzan las aleyas 73 y 76 habla por tanto del corazón humano y la intención primigenia, mutando ambos en la percepción psicológica que expreso mediante la frase “La intención guiaba y el corazón actuaba”, pues el ser humano actúa según la verdadera intención con la que este se guía.

El pez perdido en la aleya 60 simboliza la consciencia que el ser humano tiene acerca de su origen del seno de Allah. Su constitución física le hace sentirse en estado de separación con su creador, a la vez que su ahsan taqwim le impele a buscar la manera de apaciguar esa separación que concibe en su mente. La arcilla de la que fue hecha Adam no es la materia orgánica que conocemos en nuestro mundo físico, sino una alegoría que alude a las Aguas sobre las que está asentada el Trono de Allah mencionado en la aleya 9 de la Sura 11.

La Soberanía de Allah es un atributo divino ligado a su Creación, y su Permanencia es un atributo divino ligado a su Eternidad. Su Trono sobre las Aguas equivale entonces a la Permanencia de su morada (Baqá) en la Eternidad (Al-Qadim). No son dos conceptos separados, Trono por un lado y Aguas por el otro, aunque en nuestra mente así se nos aparezcan, sino uno solo que alude al estado de Allah siendo rabb de si mismo en la eternidad antes de que permitiese la aparición de su Creación.

Esta explicación es importante para comprender que la arcilla de la que fue creado Adam no alude a un material físico..es una forma alegórica de aludir al material que se encuentra en el fondo de las aguas..en este caso de las “Aguas” que aluden a la eternidad de Allah..O sea, dios extrajo de su eternidad..tomó de su eternidad..algo a lo que llama arcilla para hacérnoslos relacionar con algo conocido por nosotros..y con ello “creó” al ser humano..

Luego lo hizo descender, hecho de esa “arcilla” extraída de su Eternidad, al mundo físico para que como hombre o como mujer naciese por segunda vez a partir de una gota de esperma eyaculada.

El pez alude al arquetipo que subyace en el recuerdo de esas aguas sobre las que se asienta su Trono..la propia consciencia de Allah de la que proviene el ser humano y a la que ha de retornar recuperando su memoria perdida.

De esta manera, el pez de la historia de Musa va haciendo de nexo psicológico con el pacto preexistente alegorizado en la historia de la caverna de los durmientes revelada en las aleyas anteriores.

Así, mi percepción ha interpretado lo siguiente:

Hemos arrojado al precipicio a los unos y a los otros de los tiempos ya conclusos..a causa de la errada dirección de su veneración…más antes les habíamos advertido acerca de su caída…(aleya 58)

Hubo un tiempo, en que los seres humanos sentían los impulsos de su corazón conminándoles a esforzarse continuamente,a fin de mantener vivo el discernimiento que les permitiera distinguir entre el mundo de lo real y el mundo de lo aparente..aunque para ello debiesen de esforzarse durante toda su existencia..(aleya 59)

Más llegó el momento en que sintiéndose complacidos de su discernimiento..se percataron de que habían perdido la consciencia acerca de su propio origen…aquel cuyo recuerdo les dirigía en la dirección correcta. (aleya 60)

Cuando su discernimiento se distorcionó, sintieron los impulsos de su corazón conminándoles a no perder la memoria sobre su origen, a fin de que no se extraviasen en su esfuerzo. Así tuvieron consciencia los seres humanos de que pese a creerse firmes en su fidelidad, habían ignorado el recuerdo acerca de su origen. (aleya 61)

De su ignorancia culpabilizaron a las tentaciones de su ego,siendo entonces que el recuerdo sobre su origen volvió a orientar su guía en el mundo..lo que pecibieron como un signo de dios…(aleya 62)

El corazón humano se sintió complacido con ello, y cuerpo y alma retornaron a la senda correcta, (aleya 63)

reencontrándose en ella con su intención primigenia, aquella que contaba con la inspiración de nuestra emanencia y a cuyo impulso se manifestaba nuestra causa…(aleya 64)

Reside en el corazón humano la capacidad de elegir seguirla, para que tomándola como guía se esfuerce en la dirección correcta..(aleya 65)

más percibió en aquella intención primigenia la dificultad de confiar en la infinita justicia de dios a fin de mantenerse firmes bajo su guía…(aleya 66)

Pues aun siendo esta la señal de dios, el corazón humano puede no comprenderla y tergiversar por esta razón su sentido. (aleya 67)

Pese a que el corazón humano mostraba disposición a cumplir la voluntad de dios manteniéndose fiel al origen y siguiendo la guía de la intención primigenia, esta condicionaba su guía a que el corazón no cayese en la tentación de anteponer otras intenciones…(aleya 68)

Seguir la guía de la intención primigenia implica que el corazón humano no debe tomar por guías otras intenciones que no sean las señaladas previamente por aquella..(aleya 69)

Así pues, la intención guiaba y el corazón actuaba confiriendo el propósito del ser humano..hasta que la intención primigenia torció su rumbo..ahogándose entonces el corazón humano en la angustia existencial al sentirse sin rumbo y sumido en la confusión…(aleya 70)

…Y quedó en evidencia su flaqueza en la confianza en la infinita justicia de dios a fin de mantenerse firme bajo su guía…(aleya 71)

El corazón humano se convulsionó, cuestionándose su fidelidad a la guía y no pudiendo sentirse complacido consigo mismo…(aleya 72)

…La intención guiaba y el corazón actuaba cuando en tiempos de la generación presente,los impulsos de la intención primigenia la conducían al precipicio..mientras que el corazón humano proclamaba la sinceridad de su intención y espetaba con dureza a quien lo cuestionase…(aleya 73)

…Y quedó en evidencia su flaqueza en la confianza en la infinita justicia de dios a fin de mantenerse firme bajo su guía…(aleya 74)

Más en lo más profundo de su ser sentía temor de no guiarse por la intención correcta..y se volvió cauteloso…(aleya 75)

…La intención guiaba y el corazón actuaba cuando fijaron su atención en un libro sellado…Quisieron comprender su significado interior..pero este les permanecía velado…más unos de entre los que se esforzaban con la guía de su intención y los actos de su corazón, percibieron como su significado externo había sido corrompido…siendo el recuerdo de la intención primigenia aquello que les hizo adquirir consciencia…pero entonces…su corazón dirigió sus intenciones hacia la dirección errónea…(aleya 76)

La intención primigenia cesó de guiar, y a su tiempo les fue mostrado hacia donde conducía la injusticia de sus actos…(aleya 77)

Así, les fue mostrado como el propósito de dios incumbía a los corazones de todos aquellos que se esforzaban en la existencia, y como él les había extraviado porque el ego había secuestrado su religión, otorgándose la propiedad de los corazones de todas las gentes…(aleya 78)

La generación presente está vedada en su consciencia, por lo que ha desvirtuado la memoria acerca de su origen…corrompiendo con ello toda la senda del alma, al arrastrar en su degradación incluso a las generaciones primigenias…(aleya 79)

Por esta razón, hemos pedido a dios que alumbre una nueva genaración primigenia…para que se guie con una intención sincera y sean loables los actos de su corazón…(aleya 80)

El significado externo era aquello que estaban capacitados para percibir los unos y los otros necesitados de guía y seguidores del libro de dios. El ha querido esperar a que estén dotados de entendimiento para devolverles el conocimiento perdido…La intención primigenia no es sino la expresión de la voluntad de dios…He aquí lo que el corazón humano desconocía y por cuya causa flaqueaba en su confianza en la infinita justicia de dios…(aleya 81)

Los dos cuernos (3ª)

El interrogatorio con el que comienza la historia muta repercutiendo en cada ser humano que es a quien se dirige la Revelación coránica. Los dos cuernos de la etimología del concepto Dhul-Karnein aluden alegóricamente a los dos extremos del tiempo humano, que para cada cual tiene un principio y un final.

El sol poniente que se pone en una fuente cenagosa en la aleya 84 alegoriza las intenciones veladas, así como el sol que se levanta en la aleya 89 alegoriza el desvelamiento mediante se le hace ser consciente de la verdadera naturaleza de su intención primigenia, ante la que se siente desnudo e impelido inexorablemente a guiarse por ella.

La ruta que sigue en las aleyas 88 y 91 habla de su esfuerzo por profundizar en mantenerse firme en la guía de la intención primigenia sin desviarse de esta.

Así, mi percepción ha interpretado lo siguiente:

Se preguntará cada cual respecto de quien es el polo de los extremos del tiempo…aquel sobre quien confluyen el principio y el final..Y cada cual responderá según sus convicciones…más nosotros os contaremos su historia: (aleya 83)

Le afianzamos con fuerza en su confianza en si mismo…permitiéndole que impulsado por la firmeza de su determinación realizara todos sus propósitos…Y para lograrlo se esforzó…Se esforzó hasta adquirir el conocimiento necesario que le desentrañó la razón más oculta que motivaba sus propias intenciones…y así se percató de como en su ser interno aquellas yacían veladas tras la consciencia de una realidad aparente…(aleya 84)

Infundimos en el espíritu del polo de los extremos del tiempo el poder de discernir acerca de lo concerniente a la verdadera intencionalidad de los actos humanos…(aleya 85)

pero juzgarlos dijo dejarlo en manos de dios…(aleya 86)

Nadie que se hubiese guiado por los impulsos de su primigenia intención y distinguido por tanto con actos loables deberá temer por ello. (aleya 87)

Profundizó el polo de los extremos del tiempo en su esfuerzo…(aleya 88)

y lo hizo hasta llegar a comprender la razón misma de su propia existencia…una razón a la que no hemos dado más que el vacío para que no adquiera sentido sino en la dirección del desvelamiento del propósito de sus intenciones…(aleya 89)

Si, así era, y nosotros conocemos a todos los que estaban con él…(aleya 90)

Continuó profundizando en su esfuerzo…(aleya 91)

hasta llegar a un estado de cocnciencia que embargaba su espíritu en el límite entre dos espacios temporales, y entonces se encerró en si mismo, sin apenas comunicarse con persona alguna…(aleya 92)

Meditaba el polo de los extremos del tiempo acerca de como el gran error velado de las intenciones y la injusticia, que son causa y efecto de las acciones humanas,eran motivo de desasosiego en el mundo de la existencia…Y se preguntaba respecto de la plenitud espíritual que necesitaría para ser capaz de abrir las mentes de las gentes y así alterar la dinámica de sus acciones…(aleya 93)

Se decía que en la confianza que le infundía dios estaba su plenitud más elevada…y que necesitaba únicamente poner verdadero empeño para ser capaz de abrir sus mentes y alterar la dinámica de sus acciones…(aleya 94)

Esperaba el establecimiento de sólidas condiciones que posibilitasen la transmutación entre dos estados espírituales de la humanidad…Se decía que quienes trabajasen en esta dirección debían de mantener encendida su lucha hasta que las condiciones fuesen tan sólidas como su propia lucha…esperaba de esta manera que su esfuerzo y la lucha de aquellos se fundiesen en un único propósito para consolidar su victoria…(aleya 95)

Entonces el gran error velado de las intenciones humanas y la injusticia no pudieron impedir su propósito ni infectarlo…(aleya 96)

Y dijo el polo de los extremos del tiempo que esta obra era un efecto de la misericordia de dios…(aleya 97)

Epílogo

Estas tres historias coránicas de la Sura 18 están en unicidad o tawhid. Lo que psicológicamente cimenta tal unicidad es la intención primigenia contenida en todas ellas a través de diferentes alegorías.

Allah establece un pacto preexistente en el Ajira antes de hacer descender a las consciencias al Dunia a través del útero materno. En la prexistencia persiste el estado de tawhid de las facultades del Adam (consciencia en estado puro),  del malaika (intenciones puras o la completa sumisión a Allah), Iblis (intención impura), y yunun (velos mentales que ocultan la realidad), pero al descender el ser humano a la existencia atravesando la caverna que es el útero en nuestra mente potencialmente en desarrollo se dispersan estas facultades, y a consecuencia de ello pasamos a percibirlas como si en realidad todas ellas se refiriesen a entidades dispersas e individuales, pues esta percepción en dispersión es la consecuencia inexorable de nuestro descenso al Dunia.

El Corán explica con una alegoría lo que significa la epifanía de Allah respecto a la capacidad de percepción del ser humano..

Y enseñó a Adán los nombres de todas las cosas; luego se las mostró a los ángeles y les dijo: “Decidme los nombres de estas cosas, si es verdad lo que decís.” (Corán 2:31)

Cuando el ser creado del barro desciende a la existencia, Allah le enseña “los nombres de todas las cosas”; estos nombres alegorizan la consciencia que se abre para poder percibir la dispersión mental que preside el mundo del Dunia..los malaika no pueden percibirlo porque solo pueden percibir a Allah en estado de tawhid, puesto que al alegorizar los malaika la intención en estado puro, significa que esta no conforma la intención que depende de la voluntad humana, sino aquella intención que depende totalmente de la guía de Allah..

La epifanía de Allah conforma entonces “los nombres” que este le enseña a Adam, o sea, los distintos elementos de la Creación que nuestra consciencia percibe en situación de dispersión desde el momento mismo en que, en estado de pureza, nacemos al abandonar el seno materno, dispersión que nuestro malak no pueden percibir porque la intención primigenia solo es capaz de sentir a Allah en tawhid..no puede esta por tanto percibir la Creación en elementos separados, “los nombres”…porque nunca ha abandonado en realidad “el ajira”..

Perdemos el pez al descender al útero..y la prueba establecida en la preexistencia como prueba de Allah consiste en recuperar esa memoria perdida a pesar de la dispersión a la que se ven impelidas todas nuestras facultades humanas al nacer en el Dunia, y ello lo logramos mediante la profundización en el esfuerzo que supone intentar desvelarnos nuestra intención primigenia, o sea, levantando el sol que permanece en poniente velando nuestra intención primigenia en una fuente cenagosa para de esta manera recuperar la memoria preexistente que perdimos al descender a la existencia a  través del útero materno..

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Alegorías coránicas

El ser humano desciende a la existencia cuando en nuestra mente se dispersan estas facultades y a consecuencia de ello son percibidas como si en realidad estos conceptos se refiriesen a entidades dispersas..por un lado Adam, por otro los malaika, por otro Iblis, y por el otro los yunun

alegorías

La Revelación coránica relata el acontecimiento que precedió a la creación del ser humano por Allah mediante la utilización de cuatro conceptos alegóricos que van a interactuar entre ellos.

Adam, Iblis, los yunun y los malaika, han pasado a formar parte en la psicología religiosa islámica, al igual que en la judía o cristiana a través de los conceptos de Adán, Satán y los ángeles, de entidades individualizadas y con personalidad propia a la vez que distintiva de cada uno ellos.

Pero esta percepción fuertemente interiorizada y arraigada en la percepción psicológica de creyentes y no creyentes se contrapone con la idea de considerar que el relato coránico lo que en realidad narra es una historia psíquica del ser humano, a través de inclinaciones latentes que son extrapoladas del cuerpo físico para adquirir personificación individualizada en forma de alegorías representadas por conceptos antropomórficos o pseudo-antropomórficos fácilmente asimilables para  la mente del  receptor del mensaje.

Sería entonces que ante la naturaleza humana tanto Adam como Iblis, los yunun o los malaika, no serían en realidad entidades individualizadas, sino estados psíquicos diferenciados que latentes conformarían todos ellos la naturaleza que en el Corán los autores o el autor humano o divino de este le atribuyen al ser humano.

Adam, Iblis, yunun, y los malaika, confluyen así en el ser humano como prototipo de ente psíquicamente complejo, por lo que todos tenemos un Adam, un Iblis, unos yunun, o unos malaika en nuestra naturaleza..pero parece ser que esto no lo percibimos así, pues el relato coránico, así como el judeo-cristiano, nos ha engañado hasta el punto de percibir en dispersión lo que realmente solo es unidad.

¿Por qué los malaika no pueden nombrar todas las cosas como si puede Adam?

En la prexistencia persiste el estado de tawhid de las facultades del Adam (consciencia en estado puro),  del malaika (intenciones puras o la completa sumisión a Allah), Iblis (intención impura), y yunun (velos mentales que ocultan la realidad).

El ser humano desciende a la existencia cuando en nuestra mente se dispersan estas facultades y a consecuencia de ello son percibidas como si en realidad estos conceptos se refiriesen a entidades dispersas..por un lado Adam, por otro los malaika, por otro Iblis, y por el otro los yunun.

Pero Adam, malaika, Iblis o los yunun son solo facultades presentes todas ellas en la naturaleza del ser humano.

El Corán explica con una alegoría magistral lo que significa la epifanía de Allah respecto a la capacidad de percepción del ser humano..

Y enseñó a Adán los nombres de todas las cosas; luego se las mostró a los ángeles y les dijo: “Decidme los nombres de estas cosas, si es verdad lo que decís.” (Corán 2:31)

Cuando el ser creado del barro desciende a la existencia, Allah le enseña “los nombres de todas las cosas”; estos nombres alegorizan la consciencia que se abre para poder percibir la dispersión mental que preside el mundo del dunia..los malaika no pueden percibirlo porque solo pueden percibir a Allah en estado de tawhid, puesto que al alegorizar los malaika la intención en estado puro, significa que esta no conforma la intención que depende de la voluntad humana, sino aquella intención que depende totalmente de la guía de Allah..

La epifanía de Allah conforma entonces “los nombres” que este le enseña a Adam, o sea, los distintos elementos de la Creación que nuestra consciencia percibe en situación de dispersión desde el momento mismo en que, en estado de pureza, nacemos al abandonar el seno materno, dispersión que nuestro malak no pueden percibir porque la intención pura solo es capaz de sentir a Allah en tawhid..no puede esta percibir la Creación en elementos separados, “los nombres”, porque nunca ha abandonado en realidad “el ajira”..

La negación de Iblis a postrarse ante Adam

El nombre de Iblis, sinónimo de Satán según la tradición islámica, aparece nueve veces nombrado en el Corán. Lo hace en el contexto de ocho textos, en uno de ellos se le cita en dos ocasiones, de los cuales en siete su nombre está ligado directamente al relato de la creación de Adán recogido en el Corán.    

Veamos cuales son esos ocho textos coránicos en los que se le cita nueve veces:

 Y cuando dijimos a los ángeles: “¡Postraos ante Adán!” –se postraron todos, excepto Iblis, que se negó y se mostró arrogante: y así se convirtió en uno de los que niegan la verdad. (Corán 2:34)

Y, ciertamente, os hemos creado y luego os dimos forma; y luego dijimos a los ángeles: “¡Postraos ante Adán!” –y se postraron [todos] excepto Iblis, que no fue de los que se postraron. (Corán 7:11)

Entonces, los ángeles se postraron todos juntos, (30) excepto Iblís que rehusó ser de los que se postraron. (31) (Corán 15:30-31)

Y, HE AHÍ, que dijimos a los ángeles: “Postraos ante Adán” –y se postraron todos excepto Iblís.Dijo: “¿Es que voy a postrarme ante quien has creado de barro?” (Corán 17:61)

 Y [recuerda que] cuando dijimos a los ángeles: “Postraos ante Adán,” se postraron todos, excepto Iblís: él [también] era uno de esos seres invisibles, pero se rebeló contra la orden de su Sustentador. ¿Vais, pues, a tomarle a él y a sus secuaces por señores [vuestros] en vez de a Mí, cuando son enemigos vuestros? ¡Mal canje hacen los malhechores! (Corán 18:50)

 Pues [así fue:] cuando dijimos a los ángeles: “¡Postraos ante Adán!” –se postraron todos, excepto Iblís, que se negó [a hacerlo]; (Corán 20:116)

[Pues,] he ahí, que tu Sustentador dijo a los ángeles: “¡Ciertamente, voy a crear un ser humano de arcilla; (71) y cuando lo haya formado por completo y haya insuflado en él [algo] de Mi espíritu, caed postrados ante él!” (72) Entonces, los ángeles se postraron todos juntos, (73) excepto Iblís, que se mostró arrogante, y se convirtió [así] en uno de los que niegan la verdad. (74) Dios] dijo: “¡Oh Iblís! ¿Qué te ha impedido postrarte ante ese [ser] que he creado con Mis manos? ¿Eres demasiado orgulloso [como para inclinarte ante otro ser creado], o eres de los que se creen superiores [a todos]?” (75) (Corán 38:71-75)

La característica más notoria de estas ocho ocasiones en las que se cita a Iblis, es que en la antropología coránica se le hace interactuar con Adam, exactamente en el sentido de manifestar su negativa a postrarse ante el (Adam) cuando Allah les ordena a los ángeles hacerlo.

Solo en una ocasión Iblis es citado sin la alusión directa a su negativa a postrarse ante Adam:

y serán preguntados: “¿Dónde está ahora todo lo que solíais adorar (92) en vez de Dios? ¿Pueden esos [objetos o seres] auxiliaros o auxiliarse a sí mismos?” (93) Serán entonces arrojados al infierno –ellos y también todos los [demás] descarriados, (94) y las huestes de Iblís –todos juntos. (Corán 26:92-95)

En esta única ocasión en la que citando a Iblis el Corán no alude a su negativa a postrarse ante Adán, podemos observar como el contexto se enmarca sin embargo en el de la adoración a dios, en este caso para referirles al hecho de que Iblis adora precisamente  a algo que no es dios, de ahí la razón de la condena de sus huestes al infierno..

Del relato creacionista de Adam plasmado en el Corán, las interpretaciones tradiciones elaborados por los musulmanes han entendido mayoritariamente que las referencias a los ángeles, los yunun, Adam, e Iblis, han de ser entendidas en el sentido de concebirlos como seres de personalidad y esencia individualizada los unos respecto de los otros.

La dispersión mental ha presidido históricamente la comprensión psicológica que los musulmanes han tenido acerca de la naturaleza de Adam, Iblis, ángeles y yunun. Pero la comprensión teniendo en cuenta el principio del tawhid emanado de la antropología coránica, permite una relaboración mental de esa comprensión.

Desde esta perspectiva psicológica derivada del tawhid, el acontecimiento de la postración de los ángeles ante Adam y la negativa de Iblis a hacerlo, se entiende como una alegoría que transcurre toda ella en el seno mismo de la naturaleza del ser humano creado por dios.

Angeles, yunun, Adam, e Iblis, conforman por tanto la naturaleza humana.

Desde la perspectiva de esta comprensión en estado de tawhid, Adam sería una alegoría de la consciencia en estado puro, los ángeles representarían las intenciones puras que guían al ser humano hacia el encuentro con esa consciencia primordial que es Adam.

Esa guía de las intenciones puras (ángeles) equivaldrían en el lenguaje alegórico manifestado en el Corán al acto de postración (sumisión o islam) ante la consciencia en estado puro (Adam), es decir, ante la voluntad de Allah.

Postrarse ante Adam es la forma alegórica en que el relato coránico se refiere entonces al acto de mostrarse sumiso a la voluntad de dios, la cual se manifiesta precisamente en la consciencia pura con la cual fue creado el ser humano.

Los atributos del fuego

Esta consciencia pura relacionada con el concepto de fitra recogido por las tradiciones islámicas, tiene su plasmación en el concepto coránico de ahsan taqwim:

En verdad, creamos al hombre en la mejor constitución (ahsan taqwim) (Corán 95, 4)

Este concepto de ahsan taqwim revelado en el Corán es el que la tradición coránica conoce como fitra o naturaleza original del ser humano, naturaleza que le predispone a buscar la forma de reconocer a su creador.

En esta comprensión mental desde el tawhid del relato creacionista adamico, Iblis representa alegóricamente la intención impura que se manifiesta en actos contrarios a la voluntad de dios.

La postración de los ángeles ante Adam ocurre pues en el seno de la naturaleza humana, y la negativa de Iblis a postrarse ante el también.

 En cuanto a los yunun de los que se habla en el Corán, se nos dice en este:

Hemos creado de barro al hombre, de esa arcilla a que se da forma fácilmente (26). Antes de él habíamos creado ya los genios (yinns) de un fuego sutil (27). (Corán 15:26-27)

La Revelación coránica nos transmite la realidad de estos seres en la preexistencia cognitivizados a través de la noción del fuego.

El fuego se asimila en un primer nivel de entendimiento a un elemento de destrucción de la realidad, pero más allá de ese primer nivel, podemos inferir que lo que hace el fuego como elemento alegórico no es destruir la realidad..sino distorsionar la percepción que podamos tener de esta..

Es por lo tanto un elemento de ocultación de la misma.

El ser humano tan solo es capaz de desvelarse o velarse a si mismo la realidad de su creación través de la manifestación de su intención.

En la prexistencia, es la combinación en estado de tawhid de las facultades de Adam (consciencia en estado puro), intenciones puras (ángeles, o la completa sumisión a Allah), intención impura (Iblis), y velos mentales que ocultan la realidad (yunun).

Pero al aludir al barro con el que dios reviste a Adam (la consciencia pura), es está recreando alegóricamente la causa que hace posible la manifestación en estado de dispersión de aquellas facultades humanas que en la prexistencia están en estado de tawhid. La consecuencia de tal descenso a la realidad física repercute así en la distorsión de la comprensión a través del principio del tawhid.

Contexto psicológico del mito sobre la creación de Adam en la Biblia y el Corán

Una de las características de la mente humana es la de ser susceptible a la percepción del mundo causal, o lo que es lo mismo, a la racionalización de las causas primeras. En este sentido las elaboraciones cosmogónicas de los pueblos de la antigüedad siguen patrones psicológicos comunes porque para poder racionalizar ese mundo causal la mente humana tiende a buscar arquetipos de la naturaleza, ya que solo podían aspirar a explicar lo desconocido a partir de lo conocido.

La razón de haber visualizado el origen de todo el universo físico a partir de las Aguas Primordiales,  o de cualquier forma de vida a partir del agua en las cosmogonías religiosas y en los tratados científicos de la antigüedad, pudo deberse a que en el intento de racionalizar ese mundo causal los pensadores que creaban escuela pudieran fijarse en algo tan normal  como podía ser el propio nacimiento humano a partir del útero materno.

Siguiendo este esquema psicológico, no sería difícil imaginar como el medio acuoso en que se desarrolla la vida humana en el seno materno en forma de líquido amniótico, se hubiera posicionado ante la mente humana como el arquetipo natural del que habrían tomado el patrón para imaginar aquellas Aguas Primordiales como el elemento primigenio del que todo surgió, o para imaginar el agua como el elemento del que surgiría la vida.

En lo que respecta a las concepciones cosmogónicas que idealizan la creación del primer ser humano a partir del barro, el arquetipo natural que las idealizaría en el mundo causal habría residido en la capacidad creativa del hombre artesano, la cual se habría proyectado sobre la imagen de los dioses que enseñarían a los seres humanos el arte de moldear el barro. El aliento divino insuflado sobre el ser moldeado del barro acabaría por otorgarle vida a este.

Podemos visualizar así como el barro que reside en el fondo de las Aguas Primordiales en el mundo causal tiene su arquetipo en el mundo de los sentidos físicos en la vida humana que se está gestando en el seno del útero materno rodeado del líquido amniótico.

La vida humana en gestación equivaldría entonces al barro del que fue moldeado el ser humano, y el líquido amniótico en el que este se desarrolla a las Aguas Primordiales que constituyen el elemento donde nace la vida. La divinidad es desde tal perspectiva psicológica concebida como el artesano que va dando forma al barro que se gesta en el medio acuoso.

El barro es por tanto una alegoría del ser humano que se está formando en el seno del útero materno rodeado del líquido amniótico, mientras dios hace que vaya adquiriendo las características físicas predeterminadas como un artesano que va moldeando su obra a voluntad, dios que al insuflarle el aliento de vida, o sea, el efecto de su voluntad otorgadora de existencia, se convierte en la mente humana en el arquetipo del Principio Creador..

Los atributos del fuego o yunun son creados en la prexistencia, antes por tanto del descenso del ser humano a la existencia física a través del barro, de ahí la sentencia coránica revelada en Corán 15:26-27.

Los yunun conforman de tal manera  esos atributos ligados al fuego que nos hacen ocultarnos la realidad de nuestra naturaleza primordial (fitra), y olvidarnos así de nuestra procedencia del seno de Allah instigados por la acción dispersora de nuestra intención impura (Iblis).

Corán 18:50 se refiere a Iblis como “uno de los seres invisibles”..

¿Qué hay de invisible en nosotros que sea más importante ante dios que las intenciones reales que guían nuestros actos y de las cuales tan solo él es verdadero conocedor?..

Conclusión

La dispersión que percibimos en conceptos como Adam, Iblis, yunun o malaika, es un efecto de la naturaleza psíquica que desde los clanes de sapiens sapiens del Paleolítico nos impele a visualizar las sensaciones psíquicas que desde esos tiempos infinitos nos agobiaban a través de la dinámica mental de individualizarlas y corporizarlas, pues parece que así podemos intentar entenderlas mejor.

La religión constituye el paradigma de esta dinámica mental, y el relato coránico, así como también el judeo-cristiano, no es sino una expresión nítida de esta realidad psicológica que ha pasado a formar parte de nuestra ancestral memoria genética.

La negación de Iblis a postrarse ante Adán según la antropología coránica

El nombre de Iblis, sinónimo de Satán según la tradición islámica, aparece nueve veces nombrado en el Corán. Lo hace en el contexto de ocho textos, en uno de ellos se le cita en dos ocasiones, de los cuales en siete su nombre está ligado directamente al relato de la creación de Adán recogido en el Corán.                  

Veamos cuales son esos ocho textos coránicos en los que se le cita nueve veces:

Y cuando dijimos a los ángeles: “¡Postraos ante Adán!” –se postraron todos, excepto Iblis, que se negó y se mostró arrogante: y así se convirtió en uno de los que niegan la verdad. (Corán 2:34)

Y, ciertamente, os hemos creado y luego os dimos forma; y luego dijimos a los ángeles: “¡Postraos ante Adán!” –y se postraron [todos] excepto Iblis, que no fue de los que se postraron. (Corán 7:11)

Entonces, los ángeles se postraron todos juntos, (30) excepto Iblís que rehusó ser de los que se postraron. (31) (Corán 15:30-31)

Y, HE AHÍ, que dijimos a los ángeles: “Postraos ante Adán” –y se postraron todos excepto Iblís.Dijo: “¿Es que voy a postrarme ante quien has creado de barro?” (Corán 17:61)

Y [recuerda que] cuando dijimos a los ángeles: “Postraos ante Adán,” se postraron todos, excepto Iblís: él [también] era uno de esos seres invisibles, pero se rebeló contra la orden de su Sustentador. ¿Vais, pues, a tomarle a él y a sus secuaces por señores [vuestros] en vez de a Mí, cuando son enemigos vuestros? ¡Mal canje hacen los malhechores! (Corán 18:50)

Pues [así fue:] cuando dijimos a los ángeles: “¡Postraos ante Adán!” –se postraron todos, excepto Iblís, que se negó [a hacerlo]; (Corán 20:116)

[Pues,] he ahí, que tu Sustentador dijo a los ángeles: “¡Ciertamente, voy a crear un ser humano de arcilla; (71) y cuando lo haya formado por completo y haya insuflado en él [algo] de Mi espíritu, caed postrados ante él!” (72) Entonces, los ángeles se postraron todos juntos, (73) excepto Iblís, que se mostró arrogante, y se convirtió [así] en uno de los que niegan la verdad. (74) Dios] dijo: “¡Oh Iblís! ¿Qué te ha impedido postrarte ante ese [ser] que he creado con Mis manos? ¿Eres demasiado orgulloso [como para inclinarte ante otro ser creado], o eres de los que se creen superiores [a todos]?” (75) (Corán 38:71-75)

La característica más notoria de estas ocho ocasiones en las que se cita a Iblis, es que en la antropología coránica se le hace interactuar con Adán, exactamente en el sentido de manifestar su negativa a postrarse ante el (Adán) cuando Allah les ordena a los ángeles hacerlo.

Solo en una ocasión Iblis es citado sin la alusión directa a su negativa a postrarse ante Adán:

y serán preguntados: “¿Dónde está ahora todo lo que solíais adorar (92) en vez de Dios? ¿Pueden esos [objetos o seres] auxiliaros o auxiliarse a sí mismos?” (93) Serán entonces arrojados al infierno –ellos y también todos los [demás] descarriados, (94) y las huestes de Iblís –todos juntos. (Corán 26:92-95)

En esta única ocasión en la que citando a Iblis el Corán no alude a su negativa a postrarse ante Adán, podemos observar como el contexto se enmarca sin embargo en el de la adoración a dios, en este caso para referires al hecho de que Iblis adora precisamente  a algo que no es dios, de ahí la razón de la condena de sus huestes al infierno..

Del relato creacionista de Adán plasmado en el Corán, las interpretaciones tradiciones elaborados por los musulmanes han entendido mayoritariamente que las referencias a los ángeles, los yinns, Adán, e Iblis, han de ser entendidas en el sentido de concebirlos como seres de personalidad y esencia individualizada los unos respecto de los otros.

La dispersión mental ha presidido históricamente la comprensión psicológica que los musulmanes han tenido acerca de la naturaleza de Adán, Iblis, ángeles y yinns. Pero la comprensión teniendo en cuenta el principio del tawhid emanado de la antropología coránica, permite una relaboración mental de esa comprensión.

Desde esta perspectiva psicológica derivada del tawhid, el acontecimiento de la postración de los ángeles ante Adán y la negativa de Iblis a hacerlo, se entiende como una alegoría que transcurre toda ella en el seno mismo de la naturaleza del ser humano creado por dios.

Angeles, yinns, Adán, e Iblis, conforman por tanto la naturaleza humana.

Desde la perspectiva de esta comprensión en estado de tawhid, Adán sería una alegoría de la consciencia en estado puro, los ángeles representarían las intenciones puras que guían al ser humano hacia el encuentro con esa consciencia primordial que es Adán.

Esa guía de las intenciones puras (ángeles) equivaldrían en el lenguaje alegórico manifestado en el Corán al acto de postración (sumisión o islam) ante la consciencia en estado puro (Adán), es decir, ante la voluntad de Allah.

Postrarse ante Adán es la forma alegórica en que el relato coránico se refiere entonces al acto de mostrarse sumiso a la voluntad de dios, la cual se manifiesta precisamente en la consciencia pura con la cual fue creado el ser human

Los atributos del fuego

Esta consciencia pura relacionada con el concepto de fitra recogido por las tradiciones islámicas, tiene su plasmación en el concepto coránico de ahsan taqwim:

En verdad, creamos al hombre en la mejor constitución (ahsan taqwim) (Corán 95, 4)

Este concepto de ahsan taqwim revelado en el Corán es el que la tradición coránica conoce como fitra o naturaleza original del ser humano, naturaleza que le predispone a buscar la forma de reconocer a su creador.

En esta comprensión mental desde el tawhid del relato creacionista adánico, Iblis representa alegóricamente la intención impura que se manifiesta en actos contrarios a la voluntad de dios.

La postración de los ángeles ante Adán ocurre pues en el seno de la naturaleza humana, y la negativa de Iblis a postrarse ante el también.

En cuanto a los yinns de los que se habla en el Corán, se nos dice en este:

Hemos creado de barro al hombre, de esa arcilla a que se da forma fácilmente(26). Antes de él habíamos creado ya los genios (yinns) de un fuego sutil (27). (Corán 15:26-27)

La Revelación coránica nos transmite la realidad de estos seres en la preexistencia cognitivizados a través de la noción del fuego.

El fuego se asimila en un primer nivel de entendimiento a un elemento de destrucción de la realidad, pero más allá de ese primer nivel, podemos inferir que lo que hace el fuego como elemento alegórico no es destruir la realidad..sino distorsionar la percepción que podamos tener de esta..

Es por lo tanto un elemento de ocultación de la misma.

El ser humano tan solo es capaz de desvelarse o velarse a si mismo la realidad de su creación través de la manifestación de su intención.

En la prexistencia, es la combinación en estado de tawhid de las facultades de Adán (consciencia en estado puro), intenciones puras (ángeles, o la completa sumisión a Allah), intención impura (Iblis), y velos mentales que ocultan la realidad (yinns).

Pero al aludir al barro con el que dios reviste a Adán (la consciencia pura), es está recreando alegóricamente la causa que hace posible la manifestación en estado de dispersión de aquellas facultades humanas que en la prexistencia están en estado de tawhid. La consecuencia de tal descenso a la realidad física repercute así en la distorsión de la comprensión a través del principio del tawhid.

Los atributos del fuego o yinns son creados en la prexistencia, antes por tanto del descenso del ser humano a la existencia física a través del barro, de ahí la sentencia coránica revelada en Corán 15:26-27.

Los yinns conforman de tal manera  esos atributos ligados al fuego que nos hacen ocultarnos la realidad de nuestra naturaleza primordial (fitra), y olvidarnos así de nuestra procedencia del seno de Allah instigados por la acción dispersora de nuestra intención impura (Iblis).

Corán 18:50 se refiere a Iblis como “uno de los seres invisibles”..

¿Que hay de invisible en nosotros que sea más importante ante dios que las intenciones reales que guian nuestos actos y de las cuales tan solo el es verdadero conocedor?..