Los orígenes cerebrales de la intención humana

El pensamiento religioso impulsó la intención

“El sentimiento sobre su singularidad debe haber derivado de su capacidad para superponerse a la naturaleza, no del hecho de poseer pensamiento religioso, que lo que hacía era precisamente sumergirlo en la consciencia de que a pesar de poseer personalidad individual, formaba parte de un todo indisoluble..”

 

Cuando la actividad cerebral presente en el ser homínido que domina la técnica de forjar la piedra hace que las imágenes transfiguradas percibidas comiencen a formar parte cotidiana de su universo mental, la necesidad de socialización imperante en el seno del grupo va a interactuar con esta realidad neurofisiológico para impelerle a esforzarse en manifestar una intención cognitiva con la que capacitarse para transmitir la nueva realidad mental recreada en su mente.

Este esfuerzo derivado de su relación con el mundo meta sensorial va a estimular entonces los centros cerebrales que anatómicamente le facultarán para desarrollar un lenguaje articulado.

La intención hace su aparición en la psicología homínida a consecuencia del esfuerzo por transmitir conocimientos meta sensoriales, hecho que acabará por posicionar al ser dotado de esta nueva forma de inteligencia más allá del mundo dominado exclusivamente por los instintos.

Ello va a significar que al revestir sus actos de intención, y no solo de instinto, el ser homínido incida decididamente en el camino de su lenta separación del mundo animal. La intención pasa entonces a constituirse en el signo invisible que determinará la esencia misma de su voluntad.

El conocimiento de lo meta sensorial se transmite en la forma de una memoria ontológica que irá dominando y condicionando generación tras generación la psicología de los distintos grupos homínidos,  hasta el punto en que el pensamiento religioso llegue a constituir un elemento socializador inseparable del ser que con el tiempo acabará alcanzando su plena humanidad.

El pensamiento religioso se manifiesta en la forma de rituales que constituyen expresiones  de la intención que guía su vida, resultando que el mundo de los instintos que conforma su psicología animal,  convive en su mente con el mundo de las intenciones profundas que empieza a conformarse en ellla como una psicología paralela.

La intención que impulsa al ser dotado de esta facultad irá moldeando su mundo, y asentando las premisas sobre las que habrán de edificarse  las futuras construcciones históricas que acabarán siendo asociadas a la naturaleza humana. Pero esta intención que habrá de conducirle hacia su plena humanidad no dejará nunca de coexistir con su instinto animal.

Esta facultad que nace a consecuencia de la necesidad de socializar el universo meta sensorial que hasta entonces solo interioriza en su mente, va a conformar un signo característico de la inteligencia humana..el de la capacidad de ocultar el verdadero propósito de nuestras acciones y engañar con ello a nuestros congéneres..

El modo en que el surgimiento de la intención va a repercutir en la naturaleza humana se manifestará en el desarrollo de la auto conciencia, y por lo tanto en el de la individualidad, que se ve favorecida por el desarrollo de un conocimiento íntimo que en última instancia solo atañe al portador de la misma..

La visualización de imágenes transfiguradas se va transmutando en pensamiento religioso en la medida en que esta interactúa con la intención cognitiva para transmitirlas y socializar al grupo, incidiendo de tal modo en su individualidad..pero no aún en la consciencia sobre su singularidad.

La conciencia sobre la individualidad diluye lo múltiple en lo indivisible, pero no hace que el ser  dotado de intención profunda en sus actos se sienta especial respecto al resto de animales con los que convive, pues su inteligencia le hace concebir seres sin forma poblando todas las cosas de la naturaleza.

Su latente memoria ontológica le hace sentirse conectado a la realidad transcendente que su cerebro ha recreado, y ese sentimiento de conexión es el responsable de que conciba su individualidad como un ente que aunque personalizado, se encuentra unido a un todo que abarca la naturaleza en su conjunto.

Su individualidad se manifiesta en las facultades de sus sentidos naturales, pero su inteligencia la concibe proveniente de la realidad paralela situada más allá de sus limitaciones sensoriales. En un tiempo ignoto, la inteligencia y la espiritualidad que distinguían a los homínidos podían constituir facultades que desde su percepción se superponían la una a la otra, por lo que no había establecida diferenciación entre capacidad científica y pensamiento religioso.

Los homínidos que vivían fusionados con la naturaleza concebían una realidad poblada por seres y cosas que estaban habitadas por formas invisibles, tal como a si mismos se consideraban. Esta creencia les imposibilitaba entonces para reconocerse a si mismos como seres  extraordinarios dotados  de una singularidad única como especie en el mundo.

Si el hecho de sentirse habitado por un ser invisible hubiera sido la condición para discernir acerca de que en ello habría de residir la razón para considerarlo consciente de su singularidad en la naturaleza, no tendrían lógica que también hubiese discernido la mente homínida acerca de que tales seres invisibles debían poblar también la montaña, el árbol, el cuerpo celeste, o el animal..

El sentimiento sobre su singularidad debe haber derivado de su capacidad para superponerse a la naturaleza, no del hecho de poseer pensamiento religioso, que lo que hacía era precisamente sumergirlo en la consciencia de que a pesar de poseer personalidad individual, formaba parte de un todo indisoluble..

Pero ocurrió que en un momento de su devenir por el mundo, el homínido que se topó con el fuego encontró la forma de controlarlo.

El fuego no incidió en modo alguno en nuestro despertar a la consciencia transcendente, tal como algunas teorías acerca de la aparición de la religión sugieren, pues esta estaba ya despierta cuando el homínido logró dominarlo. Lo que este hecho supuso realmente para el ser que en un tiempo ignoto evolucionaría en el homo sapiens sapiens, fue el despertar a la consciencia de que con el conocimiento del control del fuego en sus manos podría llegar a dominar la naturaleza circundante.

Dotado de esta poderosa facultad, la mente homínida encontró la forma de imponerse a su entorno, y con ello la necesidad de dominio comenzó a formar parte de nuestras prioridades cerebrales.

El pensamiento religioso que hacía sentir a su poseedor que formaba parte de un todo con la naturaleza, se contaminó con el deseo de dominio que se fue desarrollando a partir del control del fuego, y ambos pasaron a fusionarse y confundirse en una única dinámica intencional que en el transcurso de nuestra evolución a pasado a formar parte de la información subyacente en nuestra memoria genética.

En el tiempo presente

El ser humano moderno ha erguido históricamente estructuras geopolíticas edificadas sobre las premisas de la necesidad de controlar el poder, legitimación del ejercicio de la violencia desde este,  y favorecimiento de la acumulación de riquezas como supuesta necesidad intrínseca del ser humano.

Premisas todas ellas antagónicas con el espíritu de solidaridad natural que debiera presidir las relaciones interhumanas, y de los seres humanos con el mundo que le rodea.

En un mundo fuertemente jerarquizado y dominado por una humanidad depredadora que ha justificado su actividad destructiva en la supuesta naturaleza humana, hemos reflejado nuestros deseos egoístas en las estructuras políticas y económicas que rigen nuestras vidas, confundiendo los mismos con nuestra naturaleza primordial.

La sociedad de cooperación por los que muchos espíritus críticos con la injusticia imperante abogan, no podrá edificarse sobre el hedor de las premisas vigentes. Por ello se hace imprescindible redirigir nuestras prioridades cerebrales hacia una dimensión mental donde se prescinda de la necesidad de ejercer el poder, legitimar la violencia desde este, y de acumular riquezas en el sentido capitalista.

La deconstrucción del orden bancario y geopolítico vigente debiera ir encaminado a la consecución de este objetivo, a fin de que a partir de ello podamos redimensionar nuestras prioridades.

Este nuevo enfoque mental necesita de una contrapartida en una propuesta tangible de otra forma de organización social, puesto que cambio de prioridades cerebrales y de organización político-económica resultan elementos inseparables.

Anuncios

La ciencia como generadora del pensamiento religioso

La piedra forjada estimuló la religión

“Si nuestro despertar a la consciencia de una realidad no sensorial fue la consecuencia del desarrollo de nuestro espirítu científico, el desarrollo del lenguaje articulado fue a su vez la consecuencia de la necesidad de transmitir las imágenes y los conceptos generados en aquella realidad paralela.”

La religión constituye un estado psicológico intermedio entre el desarrollo del espíritu científico y la aparición del lenguaje articulado en el ser humano.

Algo debió acontecer en el desarrollo psicológico de los homínidos para inducirlos a iniciarse en la consciencia transcendente.

Tal acontecimiento pudiera haber adquirido sustancia en el espíritu científico que comenzó a desarrollarse en un tiempo insondable en la mente homínida, el cual habría actuado como factor determinante que motivaría el surgimiento del pensamiento religioso en las generaciones de homínidos que aún habrían de venir.

La forma en que la ciencia habría incidido en la aparición de conceptos que se correspondían con realidades que iban más allá de las percibidas por los sentidos naturales, podría haber estado en la relación causa-efecto que se derivaría de la práctica científica.

Los homínidos que primero desarrollaron la ciencia de forjar la piedra podían cazar quizás algún animal eventualmente, pero no eran cazadores organizados, sino que subsistían gracias a la recolección de vegetales y a la carroña obtenida de animales muertos. Para facilitar esta última práctica podrían haber acabado ayudándose de instrumentos de piedra.

Estos instrumentos habrían requerido de un trabajo previo de acondicionamiento a fin de capacitarlos para desgarrar la carne de las piezas carroñeadas. Golpeando una piedra contra otra obtenían lascas cortantes que sustituían a la acción directa de sus dientes sobre el cuerpo del animal que se disponían a devorar.

La acción continua de trabajar de este modo la piedra iría desarrollando en el homínido la facultad imaginativa que le permitía visualizar la piedra en bruto ya transformada en el instrumento que luego utilizaría para hacer más fácil su vida diaria.

Sostenía entre sus manos la piedra en estado natural, y ahora la imaginaba transformada en el instrumento cortante que acabaría forjando.

Esta actividad cerebral que se desarrollaba de manera continua y sistemática,  iría acumulándose en su memoria y acabaría formando parte sustancial de su organigrama genético. La capacidad científica se transmitiría así de generación en generación, incidiendo de manera ineludible en el potencial imaginativo que habría de caracterizar a las futuras comunidades de homínidos en proceso de humanización.

La capacidad para proyectar imágenes transfiguradas como consecuencia de su actividad científica, pudo haber dado origen a la recreación mental de un universo meta sensible, surgido del esfuerzo intelectual que suponía el diseñar mentalmente los instrumentos de piedra a fin de hacerlos útiles para sus necesidades de subsistencia.

Este esfuerzo intelectual sistematizado en el seno de los clanes de homínidos por necesidad, y transmitido por la memoria colectiva durante incontables generaciones, pudo haber sido el responsable de que la naturaleza hubiese acabado siendo derivada hacia un universo inmaterial.

¿Cómo pudo haber acontecido a nivel psicológico el paso que llevó de concebir únicamente una realidad física, a concebir también otra realidad paralela no  perceptible por los sentidos naturales?..

Como el desarrollo cerebral solo permite extrapolar conceptos a partir de lo conocido, pudo haber sido la realidad imaginaria que mediaba entre la piedra en estado natural y la de su estado ya forjada por el trabajo de la mano homínida, de la que surgieron los conceptos de espíritus.

El trabajo de forjar la piedra es metódico. El científico que lo realiza ha acumulado un conocimiento inmemorial que le permite imaginar como va a quedar la piedra después de trabajarla para adaptarla a sus necesidades. Su cerebro derecho se potencia de tal manera que sus visualizaciones dejan de limitase a las de las piedras que sostiene entre sus manos, y comienzan estas entonces a extenderse a otras realidades de su mundo natural.

Las visualizaciones inciden a su vez en provocarle un estado de perplejidad que le impelen a buscar respuestas.

El miedo que genera sus visualizaciones es entonces una consecuencia de su sumergimiento en la creencia transcendente, y no la causa de esta.

El deseo de paliar su angustia le hace buscar referentes en la naturaleza que le sirvan como arquetipo para derivarla, y encontrar así la forma de apaciguar el influjo negativo de esas fuerzas intangibles y desconocidas que con su propia mente ha recreado a consecuencia de su actividad científica.

Con su cerebro izquierdo indagó en la naturaleza circundante, y fijó entonces su atención en los cielos, donde en el interminable ciclo que suponía la alternancia de luz y obscuridad encontró la réplica a los impulsos de su cerebro derecho que le hacían concebir un universo bipolar.

Combinando sonidos y movimientos articulaba las relaciones sociales a las que le impulsaba su instinto gregario, más de tal manera no podía sino expresar conceptos e ideas extraídos de la naturaleza perceptible.

Su cerebro le permitía transmitir la realidad perceptible a través de aquellos métodos de comunicación, pero estos se revelaban insuficientes para transmitir ideas procedentes del mundo imperceptible por los sentidos naturales.

El hemisferio cerebral derecho que desarrollaba su imaginación y le sumergía en la consciencia transcendente, forzó a su ver el desarrollo fisiológico del hemisferio cerebral izquierdo, ante la necesidad de transmitir las nuevas conceptualizaciones originadas en el imaginario universo inmaterial.

De tal manera se desarrollaron y ampliaron las diversas gamas de sonidos que brotaban de su garganta, proceso que incidiría en el desarrollo anatómico cerebral capacitándolo para comunicarse con un lenguaje articulado, y así poder transmitir y cohesionar al grupo ante la emergente realidad cognitiva..

Dotado del lenguaje articulado, se fue capacitando su cerebro para razonar con un pensamiento cada vez más elaborado

La evolución del cerebro humano ha sido el resultado de un desarrollo pendular entre los hemisferios, puesto que el desarrollo del uno incidía en el del otro..

Si nuestro despertar a la consciencia de una realidad no sensorial fue la consecuencia del desarrollo de nuestro espíritu científico, el desarrollo del lenguaje articulado fue a su vez la consecuencia de la necesidad de transmitir las imágenes y los conceptos generados en aquella realidad paralela.

El fundamento del pensamiento religioso es por tanto de naturaleza intelectual..

La espada destellante

La separación del tiempo y el espacio

Cielo y tierra fundidos  ardían, cuando rotando por un abismo al vacío emergían…

Como un fuego en el  vacío yacían, cuando en espiral girando el abismo se fue cerrando…

Del todo  su fuerza desapareció, y el movimiento del fuego pereció…

Sobre si, cielo y  tierra se precipitaron, y dentro y fuera a la vez destellaron…

Crepitaron  antes de que refulgentes estallaran, y de muchos fuegos veloces la insondable  profundidad sembraran…

Tiempo y espacio en el vacío brotaron, y la existencia  resplandeciente alumbraron…

Nombrada en la eternidad quedó la espada  destellante..aquella que fulgurante sesgara del fuego el primer  instante…

 

Nota
La espada destellante alegorizada como la Piedra Uno de la piscina cuántica   El vacío cósmico como no es la nada sino una sustancia imperceptible en el enlace al que a su vez este remite.

Una sociedad sin bancos es tan posible como necesaria

  “La disolución del orden bancario es condición imprescindible para edificar una sociedad de cooperación, y la posibilidad de acumular riquezas en el sentido capitalista no ha de tener en esta cabida.”

 La construcción política, social, y económica de la civilización humana está históricamente edificada sobre premisas erróneas.

Habría entonces que deconstruirlas para descubrir lo que en ellas hay de esencial y volver a edificarlas sobre premisas distintas.

La mentalidad destructiva no ha servido nunca de nada, por lo que esta debiera ser sustituida por otra mentalidad de naturaleza deconstructiva.

La destrucción solo va dirigida a derruir lo exterior, pero deja intacto lo interior, resultando de ello que se produce un cambio de los que ostentan el poder, pero no de la naturaleza del poder en si.

Apoderarse de las estructuras del estado para nacionalizar sus redes bancarias no supone más que un cambio meramente estético, que en modo alguno cambia el estado de barbarie e injusticia en la que la sociedad humana se ve irremediablemente abocada a vivir.

En el llamado Occidente vivimos en una dictadura financiera camuflada a través de engañosos resquicios de democracia política.

En otras partes del mundo que no se corresponden con ese Occidente hay también dictaduras, de matiz visiblemente más políticas que financieras.

Del esfuerzo de mi reflexión personal me surge la idea de que más allá del tipo de estado y del tipo de estructura bancaria que deseemos construir, la verdadera razón de la barbarie, la opresión y la injusticia que históricamente viene arrastrando la humanidad está en la posibilidad que existe de acumular riqueza… lo que hoy en día entendemos por este concepto.

Desde mi punto de vista, tenemos la percepción errónea de concebir al estado y a su inherente orden bancario como la forma irremediable en que el ser humano ha de organizarse. Partiendo de tal premisa consideramos utopía toda forma de organización social que no tenga en cuenta estado ni orden bancario alguno, y resulta entonces que es, condicionados por este presupuesto, que gastamos todas nuestras energías mentales en intentar diseñar alternativas al sistema en que vivimos, dando por descontada la premisa de que una sociedad moderna no puede vivir sin bancos.

Pero ello es un signo de lo engañados que vivimos, pues no hay mayor venda en los ojos que aquella que nos impele a creer que solo es posible articular el cambio a partir de las estructuras políticas y financieras conocidas.

La sociedad humana no solo puede vivir sin orden bancario, sino que es necesario que se prescinda de este para acabar con el orden social bárbaro e injusto en el que desgraciadamente nos toca desarrollarnos como seres humanos.

La deshumanización del orden establecido es el reflejo de nuestra propia codicia que encuentra su materialización en las posibilidades que ofrece el estatus económico-financiero vigente, que a su vez ha sido consustancial al devenir histórico del ser humano.

La posibilidad de enriquecimiento debe ser eliminada de la faz de la Tierra, tanto para los capitalistas clásicos que se enriquecen en la esfera de la propiedad privada, como para los capitalistas revolucionarios que se enriquecen en la esfera de la propiedad que ellos mismos han estatalizado.

Pienso que paradójicamente podría llegar a considerarse al anarquismo como la forma más viable de organización social.

Esta afirmación aparentemente irracional se sustenta en la idea de que otra sociedad puede ser edificada a partir de premisas diferentes de las que en el presente condicionan nuestra percepción del mundo.

Hablo de anarquismo, entendido como superación del concepto de estado y de estructura bancaria, que en su forma de realidad geopolítica condiciona el modelo de organización social.

Superación que no habría de consumarse en la dirección de implementar una dimensión imperial que se configuraría en el hecho de sumar estados para configurar una súper estructura geopolítica mundial, sino en la de una dimensión solidaria que se fundamentaría sobre la interacción de las municipalidades en espíritu de cooperación.

Es en tal dirección en la que adquiriría sentido la unificación de los ayuntamientos con las entidades de depósito, y la interacción de las asambleas de gestión solidarias (Asgerias) resultantes de la misma a través de la configuración de fondos comunes que harían posible su funcionamiento sin la necesidad de un estado rector.

La eliminación de la posibilidad de acumulación de riquezas se materializaría en la co­nfiguración jurídica de las asgerias, entes locales sustentados sobre la democracia asamblearia sobre los que habría de edificarse la sociedad de cooperación.

En el colegio, el alumno aprende ya desde sus primeros años de escolarización que la sociedad de cooperación en la que vive y en la que habrá de desenvolverse cuando sea adulto, está basada en la solidaridad como forma de vida.

La solidaridad debiera ser percibida como la expresión natural inherente a la naturaleza humana, que a su vez habría de ser reflejo de otra forma de vida basada en valores diferentes a los contravalores que en la actualidad rigen toda nuestra visión del mundo.

La economía solidaria habría entonces de conformar una misma realidad con la forma jurídica sobre la que habría de constituirse la asgeria.

Para que las asgerias funcionen con los recursos financieros que controlan, sería necesario que derivasen recursos a la configuración de Fondos Comunes que estarían destinados a paliar las carencias individuales de estas, y que habrían de constituir una realidad de la que se beneficiarían todas ellas.

En la sociedad de cooperación, los Fondos Derivados Comunes tejen redes de interdependencia entre las asgerias, y redes solidarias entre las comunidades humanas que las conforman.

Interdependencia y solidaridad son dinámicas inseparables en la sociedad de cooperación y le dan a esta su esencia vital.

Los recursos financieros se ponen en común a través de la implementación de un sistema integrado de Fondos Derivados Comunes y estos a su vez derivan recursos destinados a hacer funcionar la sociedad de cooperación, lo que a mi entender supondría estimular el desarrollo humano, empezando por el empeño en elevar el nivel de desarrollo de las comunidades humanas más desfavorecidas, teniendo en cuenta la premisa de que este debe ser inherente al del respeto por nuestro entorno natural.

El estado y su estructura bancaria son los sustentadores de la barbarie y la injustica, su deconstrucción constituye pues una prioridad humana.

Al superarse los conceptos de estado, posibilidad de acumulación de riquezas, y estructuras bancarias como consecuencia de la unificación de los ayuntamientos con las entidades de depósito, las asambleas de las asgerias custodian cada una de ellas una parte de los recursos financieros que conforman los Fondos Derivados Comunes.

Sería a mi entender la interacción en espíritu de solidaridad entre las distintas asgerias el factor que permitiría el desarrollo de las comunidades humanas más desfavorecidas.

Como me han sugerido compañeros con los que he debatido sobre este tema en el Foro del 15 M, habría que tener en cuenta muchos factores previos a la implementación de una sociedad de cooperación basada en las nuevas premisas sugeridas, tales como la previa condonación de la deuda a nivel mundial, o el establecimiento de normas que favoreciesen el acceso gratuito y universal al agua, la salud, la educación, o la energía.

Sin obviar otros muchos factores que ciertamente dependen de la ética y la solidaridad humana y no del interés del capital y el desbordado deseo de acumular patrimonio que hoy en día corroen el espíritu humano, deshumanizándolo.

Una economía basada en la solidaridad solo es posible si realmente si el ser humano desea el cambio, pues nadie puede ser obligado a cambiar por la fuerza.

Personalmente no tengo ni tan siquiera conocimientos básicos de economía, así que todo lo expuesto es este artículo como en el anterior, “El emerger de una alternativa económica integral”, son solo reflexiones personales sin base académica alguna.

Tengo la convicción de que es realizable y necesaria la unificación de ayuntamiento y entidad de depósito, y su estructuración en Fondos Comunes que habrían de tejer redes de solidaridad entre las distintas asgerias.

La solidaridad sería entonces el equivalente al “estado” que habría de diluir la barbarie de la sociedad deshumanizada en la que hoy nos vemos abocados a vivir.

Aunque hoy es obvio que nuestra codicia constituye un agujero negro que no deja pasar la luz.

El emerger de una alternativa económica integral

“Toda revolución que no implique una metamorfosis implosiva en las prioridades humanas habrá de ser baldía”

En el siguiente artículo intentaré esbozar en cuatro apartados lo que a mi  modo de ver podría constituir la génesis de un orden económico y político distinto al que históricamente hemos conocido.  No pretendo formular ninguna teoría político-económica, lo que sería absurdo por mi parte, sino condensar en un único artículo algunas reflexiones personales… no pretenden ser otra cosa… que ya había reflejado por separado en algunos foros de internet.

Lo hice en el blog de Abdennur Prado, en su artículo “Prohibición de la usura y apología del comercio”, quien me sugirió que tal vez podría ser acertada la idea de unificar mis mensajes relativos a la proposición de una alternativa económica integral para elaborar con ellos un único artículo.

A mi entender, tres premisas fundamentales debieran regir la edificación de una sociedad de cooperación.

Unificación de los entes políticos y económicos, dotar de un carácter de máxima cercanía a las comunidades humanas de estas nuevas entidades político-económicas y promover que el espíritu de solidaridad que debe presidir  estas entidades tenga su reflejo en las normativas constitutivas de las mismas.

De su naturaleza participativa, su ausencia de liderato y funcionalidad meramente de gestión de los asuntos comunitarios, y regidas por una ley de bases que antepongan la solidaridad como norma de obligado cumplimiento legal, me surgió la idea de denominar a la entidad resultante de la unificación de ayuntamiento y entidad de depósito “Asamblea de Gestión Solidaria”, o como acrónimo asgeria.

Expondré a continuación en cuatro apartados mis reflexiones personales en torno a la idea de edificación de una sociedad de cooperación.

Acerca del ayuntamiento-entidad de depósito

Como alternativa económica integral al vigente orden económico-financiero, quizás sería oportuno reflexionar acerca de la posibilidad de plantearse la necesidad de disolver la estructura bancaria imperante.

No se trataría de innovar para reformar lo establecido, ni de destruir lo como viejo percibido, sino de deconstruir lo conocido para reflexionar sobre lo que de esencial hay en ello, y hallar así el modo de construir otro tipo de sociedad con la premisa de la cooperación como regla.

En tal razón estaría el sentido de la deconstrucción del orden económico-financiero mundial.

En base a este razonamiento, podría reflexionarse en torno al hecho de que las estructuras bancarias imperantes podrían ser prescindibles.

Deconstruirlas significaría, en mi opinión, tomar lo que de ellas hay de esencial, depósito y custodia del dinero, y asimilarlas a las estructuras de los ayuntamientos, de modo tal que ayuntamiento y entidad de depósito fuesen lo mismo.

Las sucursales bancarias no habrían de ser en la sociedad de cooperación más que oficinas descentralizadas del ayuntamiento donde podrían efectuarse depósitos de dinero.

El dinero solo podría depositarse en tu ayuntamiento..y ninguna entidad de depósito de dinero podría sobrepasar el ámbito municipal.

No habría necesidad entonces de que la sociedad de cooperación contase con orden bancario alguno, ni privado ni público.

Se trataría de promover la disolución del orden bancario mundial y su sustitución por una alternativa basada en el ayuntamiento-entidad de depósito como base de la estructura económico-financiera sobre la que habría de edificarse la sociedad de cooperación.

La implementación del nuevo sistema económico-financiero basado en el ayuntamiento-entidad de depósito, debe a su vez edificarse sobre la premisa de que esta nueva forma económica-financiera debe articular todos los mecanismos necesarios que impidan tanto la acumulación de riqueza en manos privadas como la circulación mundial de capitales inherente a esta.

El ayuntamiento-entidad de depósito o asamblea de gestión solidaria (Asgeria), debiera ser en todo momento el responsable de custodiar el dinero en el depositado.

Los ayuntamientos que pudieran, habrían entonces de destinar una parte del dinero por ellos custodiados a hacer funcionar la sociedad de cooperación.

Para ello destinarían fondos a desarrollo de infraestructuras o de bienestar social (educación, sanidad, pensiones, cultura, u otros) que nunca dejarían de estar custodiados por el propio ayuntamiento-entidad de depósito.

Los capitales custodiados por el ayuntamiento-entidad de depósito solo saldrían de este en el momento en que debiera financiarse la finalidad a la que el fondo concreto hubiese sido destinado.

La asgeria como unidad política-económica de máxima cercanía a las  comunidades humanas

La implementación de la alternativa económica integral edificada sobre la base de la asgeria (asamblea de gestión solidaria) conllevaría la superación del concepto de estado como marco geopolítico.

La asgeria sería la estructura político-económica mínima..y también la máxima.

No habría de existir pues el “estado”.

No se trataría de crear micro estados al modo de las antiguas polis griegas, sino estructuras cercanas a las necesidades humanas que sustentasen la sociedad de cooperación..finalidad última de la asgeria.

No hay pues intención de minimizar las estructuras del estado para proyectarlas a la asgeria..sino de sustituir la vigente estructura geopolítica mundial basada en la relación-confrontación de los estados por otra basada en la cooperación entre asgerias..

Ejércitos, bancos, multinacionales, poderes políticos o financieros, no habrían de tener cabida en la sociedad de cooperación.

La banca nacionalizada está ligada al concepto de estado y poder político.

En la sociedad de cooperación no tiene cabida la posibilidad de acumulación de riqueza..ni en manos de podres privados, ni en manos de poderes asociados a los aparatos estatalizados del estado.

No existen estructuras de ámbito estatal, solo de municipalidades asociadas en espíritu de cooperación. Los fondos que las asgerias destinen a desarrollo de infraestructuras o bienestar social son comunes, pero en todo momento controlados por la asamblea de cada asgeria.

No hay pues margen para el establecimiento de un poder financiero mundial.

Las asgerias funcionan financieramente en red, por lo que los depósitos de los ciudadanos en estos pueden ser transferibles de una asgeria a otra cuando así lo requiera el interesado.

Las asgerias derivan una porción de su presupuesto a un fondo común destinado exclusivamente a la concesión de microcréditos.

Esto requeriría de la implementación de nuevas normas financieras, ajustadas a la nueva estructura económica de la sociedad de cooperación.

Habría que deconstruir nuestra estructura mental para concebir como tendría que edificarse la sociedad de cooperación, pues esta nada tiene que ver con las geopolíticas vigentes.

Las asgerias no tendrían por qué corresponderse con las actuales estructuras municipales.. podrían variar su tamaño en base a la premisa de que la misma ha de suponer máxima cercanía al ciudadano y eficacia en el espíritu de cooperación.

Las asgerias de Nouakchott, Seul, u Oslo, tendrían evidentemente una enorme disparidad de recursos financieros entre ellas… pero esta es la realidad sociológica de la que se parte.

Todos los recursos financieros estarían en manos de la asamblea de cada asgeria..todos..y las más ricas habrían de destinar parte de sus recursos al desarrollo estructural de las más pobres.

Ni multinacionales, ni banco mundial, ni fondo monetario internacional marcando las pautas económicas-financieras de las asgerias.

El concepto de desarrollo y justicia social se hace siempre teniendo en cuenta el marco de la asgeria como referencia, no el estado, potenciándose pues el desarrollo de la asgeria, y de ninguna otra estructura geopolítica superior a esta.

La acumulación de riqueza (lo que actualmente entendemos por ello) no es ya posible en la sociedad de cooperación, pues el objetivo de esta es el desarrollo sostenible y la implementación de la justicia social.

Teniendo siempre como marco de desarrollo e implementación de estas metas la asgeria..unidad política-económica de máxima cercanía a las comunidades humanas.

Metamorfosis implosiva

La estructura bancaria vigente constituye el reflejo materializado del espíritu humano de codicia. No es la consecuencia de la necesidad de organizar la vida humana en sociedades complejas, sino que es la consecuencia de la necesidad de canalizar el deseo humano de acumulación de riquezas.

Por ello la sociedad de cooperación edificada sobre las asgerias no debiera permitir la continuidad de esta dinámica económica-financiera corrupta.

El espíritu de cooperación que se canalizaría a través de la implementación de una dinámica política-económica diferente a la históricamente conocida debiera siempre manifestarse con perspectiva global, pues la democrácia y la justicia social que se derivarían de este espíritu de cooperación habrán de ser demandados para todos los seres humanos..o no tendrá este sustancia alguna.

La visión que preside las vidas del ser humano en la actualidad basada en la necesidad de crear riquezas para asegurar un supuesto bienestar social es errónea..tanto que la expresión “creación de riqueza”, oculta la verdadera razón de la injusticia imperante en el mundo, pues se basa en la riqueza de unos pocos a costa de negarles las necesidades básicas a la inmensa mayoría de seres humanos.

Todo gira así en torno a la desesperada necesidad de generar dinero… y más dinero… poniéndo así a los seres humanos en la disyuntiva de tener que condicionar toda su existencia al hecho de verse irremediablemente abocados a la constante vivificación de esta nefasta premisa.

Más si deconstruyesemos al ser humano, apreciaríamos la verdadera necesidad vital latente en su esencia… la de la cooperación… y a la estimulación de esta habríamos de otorgar entonces nuestra prioridad como seres organizados en sociedad.

En esforzarnos en vitalizar el espíritu de cooperación en lugar de fomentar la creación de una riqueza entendida como acumulación de dinero está la razón de la implementación de la sociedad de cooperación… edificada sobre el principio de interacción entre ayuntamientos y entidades de depósito de dinero.

La asgeria como fundamento de la sociedad de cooperación… no el estado ni la nación cimentados sobre la corrupta estructura bancaria global.

Esta estructura es la consecuencia natural de la mentalidad capitalista que rige en el mundo.

La revolución debiera tener entonces una naturaleza implosiva, dirigida a sustituir nuestro afán por acumular riquezas, por otro que consista en estimular nuestro espíritu de cooperación, auténtica necesidad esencial del ser humano.

Sin proponerse la derogación de todos los mecanismos económico-financieros que permiten la acumulación de riqueza en el sentido capitalista del término, no se cumplirá la conditio sine qua non la implementación de una sociedad de cooperación podrá ser posible.

Toda revolución que no implique una metamorfosis implosiva en las prioridades humanas habrá de ser baldía.

La teoría de los Fondos Derivados puestos en común

La alternativa a la forma de vida inhumanamente competitiva en la que el ser humano se ve abocado a vivir, en la que el bienestar de unos pocos se cimenta sobre la privación de muchos otros seres humanos de sus derechos más básicos pasa, desde mi punto de vista, por la necesidad de deconstruir los conceptos de estado y economía.

De este ejercicio de revaluación de los parámetros que condicionan nuestro modo de vida, surge la alternativa basada en la interacción entre ayuntamiento y entidades de depósito hasta su fusión en una única entidad de naturaleza política-económica, la asamblea de gestión solidaria o asgeria, cuya finalidad, reflejada desde su propio nombre, es el fomento de un nuevo espíritu económico basado en la cooperación entre las diferentes comunidades humanas.

De tal manera que el estado y la economía del enriquecimiento, pasa a ser sustituido por la asgeria y la economía de cooperación.

Según yo lo concibo, la economía de cooperación deseada por muchos seres humanos debe edificarse y expandirse demoliendo las estructuras inherentes al estado y a las redes bancarias.

El ideal ético de la ayuda mutua y la cooperación conlleva la necesidad de un cambio espiritual, que debe ser dotado de esencia real para que el mismo no quede en una propuesta baldía.

En mi opinión, la propuesta debiera limitarse en principio a solicitar la desestructuración de la estructura bancaria mundial, y su sustitución por un sistema de depósitos de dinero ligados a las administraciones locales.

La capacidad de financiación habría de residir en las asgerias…articulándose en el nivel superior al local Fondos Comunes dirigidos al fomento de actividades de desarrollo de infraestructuras o de bienestar social…

Estos Fondos Comunes no debieran constituirse nunca en entidades de depósito de ámbito superior al municipal… puesto que si así ocurriese acabarían constituyéndose en entidades bancarias que traicionarían el espíritu de la sociedad de cooperación.

Sería importante que uno de estos fondos, elaborado a partir de aportaciones de cada asgeria según su capacidad, fuese un Fondo Especial de Microcréditos, destinado a la concesión de préstamos de pequeña cuantía.

El préstamo se solicita en tu asgeria, que es la institución canalizadora del mismo, pero el importe sale del Fondo Especial de Microcréditos.

Pero cuando lo vayas devolviendo lo harás directamente a tu asgeria, que no necesitará cobrar otros intereses más que los que se generen a consecuencia del IPC anual, si lo hubiere.

La asgeria se limitará anualmente a hacer su contribución al Fondo Especial de Microcréditos, que podrá generar intereses por si mismo, por lo que no tendrá porqué producir pérdidas.

Durante todo el año este Fondo iría recibiendo las aportaciones de distintas asgerias, a las que por tanto correspondería derivar ingresos en distintas épocas del año.

Empleo el término “derivar ingresos” y no “efectuar ingresos” con intención de significar que en realidad el dinero destinado al Fondo Especial de Microcréditos..así como a cualquiera de los otros Fondos puestos en común..permanecería en todo momento custodiado por la asgeria correspondiente..

El sistema de Fondos Derivados puestos en común podría aplicarse a otros tipos de canalización de créditos.