Refutando que la velocidad de la luz se revele en Corán 32:5

La Tierra girando en torno al baricentro situado en el Sol
La Tierra girando en torno al baricentro situado en el Sol

La siguiente exposición es una refutación sencilla sobre la formulación que establece Hassab Elnaby para afirmar que el Corán alude de forma oculta a la velocidad de la luz en la aleya contenida en Corán 32:5:

Él dispone en el cielo todo lo de la tierra. Luego, todo ascenderá a Él en un día equivalente en duración a mil años de los vuestros.

ver vídeo explicativo aquí

Hassab Elnaby establece previamente la premisa de que la expresión “un día” equivaldría a un valor de tiempo en astrofísica, y los “mil años” equivaldrían a un valor de distancia en astrofísica. De ahí que establezca su fórmula para calcular la velocidad de la luz:

V (velocidad de la luz) = Distancia / Tiempo

No lo presenta como una interpretación personal suya sino como una verdad absoluta descubierta por el en el Corán, a la que se le da una inmensa publicidad en círculos de las comunidades musulmanas sin que surja de entre ellas ni una sola voz, por lo menos que se conozca, que cuestione los datos astrofísicos que aporta Hassab Elnaby, muy sencillos por otro lado de cuestionar por cualquier aficionado a la astronomía.

Pese a las apariencias no hay nada de complicado en la sencilla formulación de Elnaby, y está al alcance de cualquiera ver donde está el truco, así que nadie se deje engañar pensando que esto es para especialistas en astronomía o astrofísica, pues nada más lejos de la realidad.

Solo hay que sentarse delante de un ordenador o una enciclopedia, tomar una calculadora, y empezar a hacer cuentas. Si sabes sumar y restar con calculadora ya solo te queda tener paciencia y empezar a anotar y comprobar datos…

La trampa mental de las falsas construcciones teológicas o esotéricas que supuestamente conducen a extraordinarios descubrimientos científicos como el que nos trae aquí está precisamente hacer que nos fijemos solo en las conclusiones, sin que prestemos atención a si lo que se dice en las premisas previamente establecidas es realmente cierto…

En si misma la expresión de que un día de dios equivale a mil años de los de los humanos es perfectamente lógica en la psicología religiosa y metahistórica, pues nos habla de la relatividad del tiempo humanos respecto a la divinidad. Si que sería extraño que nos dijese que junto a dios un día más la sexta parte de un cuarto equivale a mil días más la novena parte de un tercio de los nuestros…

Tanto es así que la equivalencia de un día como mil años no es ni mucho menos exclusiva del Corán, pues hasta Pedro la utilizó en sus epístolas según la tradición neotestamentaria (2 Pedro 3:8), y no es donde único se recoge esa equivalencia teológica. a pesar de ello Hassab Elnaby no se corta un pelo en atribuirle en exclusiva al Corán el que al revelar 32:5 nos estaba transmitiendo el extraordinario conocimiento oculto de la fórmula para conocer la velocidad de la luz, algo que por otra parte resultaría superfluo porque los humanos ya la hemos conocido por otros cauces, no serviría más que para la auto vanagloria de Allah si nos dejamos llevar por la interpretación de Hassab de Elnaby, pues ya sabemos que Allah es omnisapiente.

El Corán mismo dice que es una advertencia…¿para que transmitirnos entonces un extraordinario conocimiento científico que no nos advierte de nada y que además ya conocíamos por otros cauces?….lo de que solo sea para la vanagloria de Allah digamos que no concuerda mucho con la intención manifiesta de la Revelación coránica…

A continuación se exponen todos los valores de los parámetros que Hassab Elnaby considera de aplicación a su fórmula final. La fórmula se ha respetado tal cual, sin entrar en otras consideraciones sobre la idoneidad o no de su desarrollo, pero si se han aplicado en esa fórmula los valores que realmente corresponderían siguiendo los parámetros astrofísicos mencionados en su interpretación coránica por Hassab Elnaby.

Valores indirectos en la fórmula final para calcular la velocidad de la luz según Hassab Elnaby

(Parámetros A-B-C)

Parámetro A

Valor del radio promedio distancia Tierra-Luna:

  • propuesto por Hassab Elnaby: 384.264 Km

  • real: 384.403 km 

Parámetro B

Valor del mes sideral:

  • propuesto por Hassab Elnaby: 27.321661 días

  • real: 27,3225415539 días (27 días 7 horas 43 minutos 11,5 segundos)

Parámetro C

Valor del año solar:

  • propuesto por Hassab Elnaby: 365,25636 días

  • real: 365,242857547865 días ( 365 días 5 horas 48 minutos 45,6 segundos)

Valores directos en la fórmula para calcular la velocidad de la luz según Hassab Elnaby

(Parámetros D-E-F-G-H)

  1. Como factor distancia según la interpretación de Hassab Elnaby (parámetros D-E-F-G):

Parámetro D

Valor de los meses contenidos en los mil años:

  • propuesto por Hassab Elnaby: 12.000 meses (12.000 meses sinódicos x 29,53 días = 354.360 días)

  • real: 13.367,82146 meses (13.367,82146 meses siderales x 27,3225415539 días = 365.242.857326 días siderales / 365,24285747865 año solar = 999,999999582 años solares = 1.000 años solares)

Parámetro E

Valor del tiempo en horas que tarda la rotación mensual de la luna:

  • propuesto por Hassab Elnaby: 655,71986

  • real: 653,950548 horas

T propuesto = mes sideral x día convencional de 24 horas = 27,32 x 86.400 segundos = 655,68. Utiliza el mes sideral, pero sobre el aplica un día convencional de 24 horas y no el día sideral como procedería. Aún así ajusta las décimas a 655,71986 para que al final le de la cifra deseada.

T real = mes sideral x día sideral = (27 días 7 horas 43 minutos 11,5 segundos) x (23 horas 56 minutos 4,0916 segundos) = (27 días 7 horas 43 minutos 11,5 segundos) x (86.164,0916 segundos) = 2.326.430,473 segundos + 25.200 segundos + 2.591,5 segundos = 2.354.221,973 segundos = 39.237 minutos + 1,9728 segundos = 653 horas + 57 minutos + 1,9728 segundos = 653 horas + 3.421,9728 segundos = 653,950548 horas.

Parámetro F:

Valor de la velocidad orbital media de la Luna

  • propuesto por Hassab Elnaby: 3.682,07 km/h (1.022,797 m/sec)

  • real: 3.693,332887 Km/h (1.025,925801 m/sec)

Fórmula para la velocidad orbital:

V = (2 x Pi x R radio promedio distancia Tierra-Luna) / T Tiempo en horas que tarda la rotación mensual de la luna

  • Fórmula propuesta: 2 x 3,1416 x 384.264 Km. /655,71986 horas = 3.682,07 km/h

  • Fórmula real: 2 x 3,14159265359 x 384.403 Km. / 653,950548 horas = 3.693,332887 Km/h

Parámetro G

Valor del factor de compensación para eliminar efecto gravitatorio del Sol sobre el sistema Tierra-Luna (cos @):

  • propuesto por Hassab Elnaby: 0,89157 cos @

  • real: 0.89155781 cos @

@ = ángulo descrito por el sistema Tierra-Luna en torno al Sol durante un mes sideral.

  1. Fórmula propuesta para calcular @: mes sideral x 360º / año solar = 27,321661 días x 360º / 365,25636 días = 26,928478

  2. Fórmula real para calcular @: 27,3225415539 días x 360º / 365,2428575478 días = 26,9303417

Cos 26,928478 propuesto = 0,89157

Cos 26,9303417 real = 0.891557

2. Como factor tiempo según la interpretación (parámetro H):

Parámetro H

Valor de la duración del día sideral:

  • propuesto por Hassab Elnaby: 86.164,0906 segundos (23 horas 56 minutos 4,0906 segundos)

  • real: 86.164,0916 segundos (23 horas 56 minutos 4,0916 segundos)

Fórmula final para calcular la velocidad de la luz

  • Valor A: V (velocidad de la luz) con los valores incorrectos dados por Hassab Elnaby correspondientes a los datos astrofísicos por el aportados = Distancia / Tiempo = Parámetros D + E + F + G / Parámetro H = 12.000 meses x 655,71986 horas x 3.682,07 km/h x 0,89157 cos @ / 86.164,0906 segundos = 25.831.348.035,1 Km / 86.164,0906 segundos = 299.792,498885 Km/sec

  • Valor B: V (velocidad de la luz) con los valores correctos correspondientes a los datos astrofísicos aportados por Hassab Elnaby = Distancia / Tiempo = Parámetros D + E + F + G / Parámetro H = 13.367,82146 meses x 653,950548 horas x 3.693,332887 Km/h x 0.89155781 cos @ / 86.164,0916 segundos = 28.785.482.038,4 Km / 86.164,0916 =  334.077,473619 Km / sec

  • Valor C: V (velocidad de la luz) establecida oficialmente el 21 de octubre de 1983 = 299.792,458 Km/sec

Diferencia entre Valor A – Valor B = + 34.284,974734 Km/sec

Diferencia entre Valor B – Valor C = + 34.285,015619 Km/sec (+ 11,4362502138 %)

Hassab Elnaby utiliza el tiempo que tarda la Luna en orbitar la Tierra con respecto a una estrella fija del fondo del firmamento para su formula, lo que implica valorizar el tiempo según el sistema sideral (véase el parámetro E), pero luego irracionalmente lo aplica en su fórmula no sobre esos mismos meses del sistema sideral, sino sobre los meses del sistema sinódico (véase el parámetro D), obviando que está aplicando un tiempo orbital de la Luna en torno a la Tierra durante un mes sideral de 27,3225415539 días (véase parámetro B) a un período de 12.000 meses sinódicos de 29,53 días cada uno (véase parámetro D). 

La distancia media de La Luna a la Tierra la altera en la medida que la necesita para que su fórmula le de al final el valor que el quiere que le de (véase parámetro A), y al hacerlo cambia a su vez los valores aplicables de los que resulta  la velocidad orbital media de la Luna (véase parámetro F).

El factor de compensación para eliminar la influencia de la gravedad solar es un añadido de Hassab Elnaby muy subjetivo, se podría hablar también de otras variables que podrían influir en la rotación de la Luna, y habría que aplicar entonces otros factores de compensación, pero el análisis de esos detalles astrofisicos ya más complejos no son motivos de esta exposición, que solo es aficionada y de cultura general.

La velocidad de la luz es por otro lado una constante astrofísica en la naturaleza, no puede en teoría estar influenciada por un factor de compensación como el que aplica Hassab Elnaby en su fórmula (véase parámetro G). Sin ese factor de compensación de cos @ resultaría: 

  • Valor D: V (velocidad de la luz) sin el factor de compensación cos @ = 32.286.725.230,3 Km / 86.164,0916 segundos = 374.712,071244 Km/sec

Diferencia entre Valor D – Valor C = 74.919,6132437 Km/sec ( + 24,9904930042 %)

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El 99 remite en el Corán a la Tierra de los primeros homínidos hace 7.000.000 de años

Cada día sideral es una giro a la novena esfera y alegoriza el nueve
Cada día sideral es una giro a la novena esfera y alegoriza el nueve

La afirmación de que el Corán remite a una edad de la Tierra que coincide según los estudios en paleontología, antropología y genética más recientes, al tiempo en que partiendo de un ancestro común chimpancés y homínidos comenzaron a separarse genéticamente, no implica que esa alusión coránica velada a la cifra de siete millones de años tenga como intención oculta remitir a ese hecho científico.

La cifra de siete millones de años surge de una cifra real entresacada de la Revelación coránica, que es extrapolada a un evento astronómico que ocurre dos veces como idea arquetípica del número 9 cada una. A este evento astronómico se le aplica una constatación astrofísica; que el movimiento de rotación de la Tierra se viene ralentizando de promedio 0,002 segundos cada 100 años.

Cada 50.000 años el movimiento de rotación de la Tierra se ralentiza un segundo, el tiempo mínimo perceptible de manera natural por el ser humano. El Corán utiliza la cifra de 50.000 como la más elevada para remitir a un lapso temporal metahistórico, pues la de 100.000 a la que también remite no es temporal sino numérica.

Los ángeles y el Espíritu ascienden a Él en un día que equivale a cincuenta mil años. (Corán 70:4)

Si hacemos el ejercicio mental de extrapolar el conocimiento científico sobre la ralentización del movimiento de rotación de la Tierra a esta aleya coránica, decimos entonces que estos 50.000 años siendo el tiempo máximo nombrado en el Corán, paradójicamente equivalen a su vez al tiempo mínimo percibido de forma natural por el ser humano, un segundo…ver aquí

Cuando el Corán dice en la sura La araña que Noé permaneció entre su pueblo mil años menos cincuenta” (Corán 29:14) nos está a su vez dando una pauta astronómica; restar en el tiempo...

Ahora tomamos tanto las treinta cifras y las veces que cada una de estas resultan nombradas en el Corán de forma directa como las dos cifras aludidas de manera indirecta en Corán 18:25, 309, y en Corán 29:14, 950, para efectuar una suma de todas ellas sin tomar en consideración nada más que la cifra en si misma, sin ningún otro tipo de consideraciones, y obtenemos una cifra absoluta de 172.048.

Cifras y número de veces que estas se repiten en el Corán: 

Números                         Veces mencionados                              Total

1                                                    145                                              145

2                                                     15                                                 30

3                                                     17                                                 51

4                                                     12                                                 48

5                                                       2                                                 10

6                                                       7                                                 42

7                                                     24                                               168

 8                                                      5                                                 40

 9                                                      4                                                 36

10                                                     9                                                 90 

11                                                     1                                                 11

12                                                     5                                                 60

19                                                     1                                                 19

20                                                     1                                                 20

30                                                     2                                                 60

40                                                     4                                               160

50                                                     1                                                 50                                                  

60                                                     1                                                 60

70                                                     3                                               210

80                                                     1                                                80

99                                                     1                                                99

100                                                   6                                              600

200                                                   2                                              400

300                                                   1                                              300

309                                                   1                                              309

950                                                   1                                              950

1,000                                                8                                            8.000

2,000                                                1                                           2.000

3,000                                                1                                           3.000

5,000                                                1                                           5.000

50,000                                              1                                         50.000

100,000                                            1                                       100.000

    Total                                                                                      172.048                                          

                                     

Para la contabilidad de los números del Corán he utilizado la información aparecida en la siguiente página ver aquí

Consideramos que la cifra resultante de 172.048 remite a dígitos que se corresponden con la fracción del tiempo mínimo percibido por el ser humano de manera natural, el segundo, de lo que resultan 47 horas, 47 minutos y 28 segundos.

Buscando un arquetipo astronómico lo asociamos a la duración del día sideral, resultando dos de 23 horas, 53 minutos y 44 segundos cada uno. Como el movimiento de rotación de la Tierra se sabe hoy en día que este dura 23 horas, 56 minutos y 4 segundos, buscamos la diferencia temporal entre ambos días y nos resulta que el día sideral coránico tiene una velocidad de rotación 140 segundos más véloz que el día sideral conocido hoy en día. Aplicamos entonces la evidencia astrofísica que dice que cada 100 años la velocidad de rotación de la Tierra se ralentiza un promedio de 0.002 segundos, o lo que es lo mismo, un segundo cada 50.000 años, y nos da que la Tierra coránica giraba hace siete millones de años…

El día sideral se relaciona a su vez con la novena esfera de los astrónomos árabes, y esta con el número 9; dos giros de la novena esfera aluden al número arquetípico que supone el 99. El número 99 alude a su vez a los siete millones de años alegorizados en el cómputo absoluto de todas las cifras coránicas directas o indirectas sumadas, 172.048, que a su vez son percepciones mínimas del tiempo desde el punto de vista de las capacidades naturales humanas, lo que equivale a los segundos…

El Corán nos habla entonces de una Tierra que rotaba hace siete millones de años y no ahora, y ese tiempo coincide con el momento en que los homínidos prehumanos comenzaron a desgajarse del ancestro común que hasta ese momento compartían con primates superiores como los chimpancés.

Lo de que el Corán aludiese conscientemente a esa cifra de siete millones de años, y de que además lo hiciese para rememorar con ello el tiempo en que comenzó a andar sobre la Tierra el primer ancestro prehumano no es obviamente una afirmación que se haga en esta exposición..pero si lo es que aplicando pautas científicas si se puede extrapolar esa cifra de siete millones de años partiendo de la suma de todas las cifras nombradas directa o indirectamente en el Corán, este es un dato pues objetivo, basado en premisas matemáticas, astrofísicas, astronómicas, y antropológicas.

El número 99 abarcaría de forma alegórica la totalidad del tiempo coránico, alegorizado en dos días siderales, dos vueltas a la novena esfera, que remitiría a su vez a la totalidad del tiempo en que el ser humano desde sus primeros pasos prehumanos habría andado sobre la Tierra…

Claro está que sobre ellas prima ante todo la capacidad de imaginación de quien subscribe esta exposición…

Los 19 años de Noé en los 1000 años menos 50 de Corán 29:14

la luna nueva determinaba el comienzo del año
Ciclo de fases lunares en el tiempo de Noé en el Corán

¿Por que precisamente esa cifra antinatural de mil años y porqué esa sustracción de cincuenta?.

El objeto final de esta exposición es desvelar en base a mis condicionantes mentales lo que significa la mención coránica al tiempo de Moisés entre su pueblo contenida en Corán 29:14, al que la Revelación Coránica alude como “mil años menos cincuenta”, al igual que anteriormente hice con los trescientos años menos nueve de la sura La caverna en Corán 18:25 ver aquí

Todas las cosmovisiones sobre la relación del ser humano con lo meta sensorial reflejadas en las tradiciones espirituales orales o escritas constituyen una evolución de las consciencias que tiene su base en una premisa mental muy precisa; el ser humano fue antes científico que religioso, hecho que acabará condicionando psicológicamente todas las elaboraciones religiosas posteriores.

Cuando nacemos lo hacemos en estado de imaginación pura, que es lo que algunos antropólogos denominan con el concepto animismo infantil.

“El animismo infantil es la tendencia a concebir las cosas como vivas y dotadas de intenciones” (Piaget Jean, “Seis estudios de psicología”, Barcelona, Seix Barral, 1968, 2° edición), por lo que la imaginación pura sería esa misma tendencia del niño en su primera etapa de desarrollo a concebir todas las cosas dotadas de vida y de intenciones. Con el tiempo se va reduciendo cada vez más el número de cosas a las que el niño atribuye vida e intenciones (Flavell John, “La Psicología evolutiva de Jean Piaget”, Buenos Aires, México, Paidós, 1991).

Esta imaginación pura es la cualidad prístina del ser humano, pues nacemos con ella, siendo por tanto innata, y durante la evolución homínida reaccionó con la emergente imaginación científica, que es adquirida, resultando la misma del efecto del trabajo sistemático de instrumentos de piedra que acabaría desarrollando la facultad imaginativa de visualizar la piedra en bruto ya transformada en instrumento elaborado. Esta actividad cerebral acabaría formando parte de su organigrama genético, incidiendo en su potencial imaginativo al desarrollar su capacidad para proyectar mentalmente imágenes transfiguradas derivadas de su actividad científica.

El niño va perdiendo su imaginación pura a medida que crece, pero la aparición en el ser humano del mundo imaginativo surgido de la ciencia va a reaccionar con ese mundo de la imaginación pura innata que se va disolviendo con el desarrollo físico y mental para cosificarla y dar lugar de tal modo al surgimiento de la cosmovisión espiritual, que se transforma en religiosa cuando el ser humano desarrolla su capacidad para expresarse con un lenguaje articulado cada vez más amplio y sofisticado. Esta capacidad surge precisamente de la necesidad de transmitir los conceptos meta sensoriales emergidos a consecuencia de la reacción de la imaginación pura con la imaginación científica. El ser humano se veía incapaz de transmitir conceptos meta sensoriales con la amalgama de sonidos y movimientos corporales con los que hasta entonces se comunicaba y socializaba con el grupo, por lo que se vio forzado a desarrollar un lenguaje articulado con el que poder transmitir y socializar esa realidad interior ver aquí

Este esfuerzo derivado de su relación con el mundo meta sensorial que estimula los centros cerebrales que anatómicamente le facultan para desarrollar un lenguaje articulado ante la necesidad de transmisión y socialización, va a su vez a incidir en el desarrollo de una intención cognitiva que le va separando de la intención prístina ligada a sus instintos. La intención cognitiva hace pues su aparición en la psicología humana a consecuencia del esfuerzo por transmitir aquellos conocimientos meta sensoriales, lo que acabará posicionando al ser dotado de esta nueva forma de inteligencia más allá del mundo dominado exclusivamente por los instintos. De aquí surge un signo característico de la inteligencia humana…, el de la capacidad de ocultar el verdadero propósito de nuestras acciones e intenciones (ver aquí), teniendo esto su reflejo en la construcción de las tradiciones orales o escritas que van a sustanciar las cosmovisiones acerca de lo divino ya en tiempos históricos. 

La ciencia tuvo así desde sus comienzos durante la evolución humana una ligazón invisible con los sentimientos profundos inspirados por las percepciones de las realidades meta sensoriales, alianza que se comenzó a transmitir mediante la potencialidad del lenguaje articulado, primero en las tradiciones orales y más tarde a través de las tradiciones escritas, resultando de ello el origen de la religión propiamente dicha.

Esta es la causa por la que todas las religiones cosificadas oral o escrituralmente tienen un sustrato científico en sus mensajes espirituales, como elemento que consciente o inconscientemente rememora la sustancia prístina sobre las que estas se gestaron. Sin ciencia no habría pues religión, y una de las bases de la transmisión cosificada de la cosmovisión sobre lo meta sensorial es la creación de arquetipos religiosos como técnica para hacer llegar la palabra divina a la parte inconsciente donde se generaron aquellas imágenes meta sensoriales..inconsciente en el sentido de que no depende de los sentidos físicos sino mentales como la imaginación y la inteligencia.

Los arquetipos fundamentan a su vez las metahistorias que transmiten enseñanzas éticas y morales, o conocimientos científicos sustentados en las realidades biológicas, astronómicas o geológicas. El tiempo es también metahistórico y no cosificado históricamente en los mensajes espirituales, razón por la que en estos se habla de períodos temporales inaplicables a los ciclos vitales del ser humano, tal como ocurre por ejemplo en la Revelación coránica.

Veamos así un ejemplo en la metahistoria coránica de Noé contenida en la sura La araña, donde el Corán emplea la expresión “permaneció con él durante mil años menos cincuenta”:

Enviamos Noé a su pueblo y permaneció con él durante mil años menos cincuenta. Luego, el diluvio les sorprendió en su impiedad. (Corán 29:14)

La forma numérica es metahistórica, pero tiene una correlación en otras tres suras coránicas  donde también se alude metahistóricamente a un lapso temporal que obviamente no se corresponde con la realidad del ciclo vital humano, pero que al visualizarlas en su conjunto nos desvela una cifra que arquetípicamente se corresponde con una realidad astronómica muy conocida desde hace milenios:

Te piden que adelantes la hora del castigo, pero Alá no faltará a Su promesa. Un día junto a tu Señor vale por mil años de los vuestros. (Corán 22:47)

Obsérvese que ya en esta aleya de la sura “La peregrinación” en la que se habla de que “un día junto a tu Señor vale por mil años de los vuestros” se relaciona esta cifra con “la hora del castigo”

Él dispone en el cielo todo lo de la tierra. Luego, todo ascenderá a Él en un día equivalente en duración a mil años de los vuestros. (Corán 32:5)

De nuevo la atención recae sobre el hecho de que en esta aleya de la sura “La postración” se habla de “un día equivalente en duración a mil años de los vuestros” en relación a que “todo ascenderá”…

Los ángeles y el Espíritu ascienden a Él en un día que equivale a cincuenta mil años. (Corán 70:4)

Y en esta ocasión en la que en la sura “Las vías de ascenso” se habla de “un día que equivale a cincuenta mil años” lo hace en relación a que “los ángeles y el espíritu ascienden a Él”…

El día se asocia al tiempo divino, pero son los mil o cincuenta mil años los que lo hacen al tiempo humano en sentido metahistórico. De la superposición de estas tres aleyas se deduce que mil o cincuenta mil años aluden a la misma realidad meta sensorial que tiene que ver con la capacidad imaginativa del ser humano, no con su capacidad sensorial relativa al mundo físico, por lo que cada uno de los mil años equivalen a cincuenta de los cincuenta mil años:

Mil años = cincuenta mil años, por lo que 1 año = 50 años en el lapso temporal metahistórico.

En la aleya la araña sobre Noé cuando se lude a los mil años, “mil años menos cincuenta” (Corán 29:14), cada cincuenta de estos constituyen una fracción temporal dentro de esos mil años que equivale a un año..

Tenemos así 20 fracciones de cincuenta años metahistóricos equivalentes cada una a un año, por lo que al restar la fracción de cincuenta años mencionada en la aleya nos quedan 19 fracciones, o lo que es lo mismo, diecinueve años…

El Corán sustrae una fracción de cincuenta años a los mil porque habla en un lenguaje metahistórico, aludiendo así a un arquetipo oculto en la aleya, y por ello no dice directamente 950 años cuando habla del tiempo de Noé, pues no es obviamente su edad lo que se transmite, sino el conocimiento de un ciclo astronómico de 19 años conocido como ciclo metónico, tiempo en que el sistema Tierra/Luna da 19 vueltas al Sol, y al cabo del cual las fases de la Luna comienzan exactamente en la misma fecha luego de ese ciclo de 19 años.

El ciclo metónico es conocido por quien le dio el nombre, el matemático y astrónomo ateniense Metón (siglo V a.C.), aunque este conocimiento científico astronómico ya lo conocían con anterioridad en Mesopotamia e incluso en culturas prehistóricas.

Pero en el Corán el tiempo atribuido a Noé en los mil años menos cincuenta no alude a un tiempo histórico de 19 años, sino que el arquetipo oculto en el ciclo astronómico de los 19 años que implica comienzo y cierre de un ciclo, al comenzar y terminar las fases de la Luna exactamente en la misma fecha tras 19 años, es una alegoría de algo claramente manifestado en las cuatro aleyas aquí mencionadas…

Desvelando los 300 años más 9 de los durmientes en Corán 18:25

Los durmientes en la caverna de Corán 18,25
Los durmientes en la caverna de Corán 18,25

El descenso desde la preexistencia o ájira a la existencia, mundo de los sentido o dunia, viene alegorizado en el Corán en la sura La Caverna (sura 18) en las aleyas en las cuales se relata la metahistoria de los durmientes de la caverna. Esta nos habla así del pacto preexistente establecido por Allah con Adam mediante el que este desciende al dunia una vez dotado de la capacidad de nombrar todas las cosas, alegoría que en la Revelación coránica alude al estado mental que implica el estar capacitado para percibir la dispersión de todas las cosas que preside la realidad de la existencia o dunia, toda ella contraria al estado de tawhid que preside la preexistencia o ájira…

Los durmientes constituyen las capacidades de Adam para nombrar todas las cosas; la imaginación, la inteligencia y los sentidos naturales. Mientras que Al-Rakim conforma la intención primigenia, que en la metahistoria de los durmientes aparece nombrada como un ente separado de los durmientes al ser esta una capacidad que continúa morando en la preexistencia dependiendo exclusivamente de la voluntad de Allah…a diferencia de los durmientes que moran en la existencia. De ahí la razón de que la Revelación coránica nombre por un lado a los durmientes y por otro a Al-Rakim. El conjunto de todo ello constituye el ahsan taqwim del que se habla en Corán 95:4…

El tránsito desde la preexistencia a la existencia, del ájira al dunia, se realiza a través del útero materno, que es el puente que conecta ambos mundos. La frase contenida en la Revelación coránica que habla de que los durmientes permanecieron trescientos años más nueve en la caverna junto con Al-Rakim sería así una alegoría biológica del tiempo que abarcaría el período de fecundación más el de embarazo; nueve años por nueve días, y trescientos años por trescientos días, es decir, el período que transcurre desde que se forma el cigoto hasta que se implanta en el útero más el período de embarazo propiamente dicho. https://joseangelh.wordpress.com/2016/02/23/trilogia-sobre-la-sura-18-del-coran/

El período máximo de embarazo es legalmente de 300 días, y el de fecundación de 9. En la Antigua Roma ya se tenían conocimientos de obstetricia en los que se hablaba de un período de gestación corta de 180 días y otro largo de 300 días, lo que implicaba establecer límites médicos para delimitar el tiempo mínimo y máximo durante el cual era posible que una mujer diera a luz un bebé vivo. El Corán establece también estos mismos límites; el mínimo de 180 días en una alusión directa deducida de la unión de tres aleyas:

Las madres amamantarán a sus hijos durante dos años completos si desea que la lactancia sea completa (Corán 2,233)

su madre le llevó sufriendo pena tras pena y le destetó a los dos años (Corán 31,14)

El embarazo y la lactancia duran treinta meses (Corán 46,15).

Si la lactancia dura dos años, y la suma de esta más el tiempo de embarazo 30 meses, significa que a partir de los 180 días de embarazo ya es posible el nacimiento de un bebé con perspectivas de vida, y por lo tanto de ser amamantado. Si en una parte del Corán se alude a ese tiempo mínimo de embarazo que ha de preceder al parto, en otra se alude al tiempo máximo que puede preceder al parto, que son los 300 días alegorizados en la metahistoria de La Caverna: “Permanecieron en su caverna trescientos años, a los que se añaden nueve” (Corán 18,25).

Los egipcios calculaban con bastante exactitud el tiempo del embarazo; tenían una prueba de embarazo, entre otras que también solían utilizar, que consistía en coger dos sacos en los que en uno metían cebada y en otro trigo, ponían en ambos dátiles y arena, y luego la mujer orinaba en ellos diariamente para comprobar si en los sacos se producía germinación, lo que sería prueba de que habría embarazo:

Tú debes poner en dos sacos de tela granos de trigo y de cebada, y paralelamente dátiles y arena en los dos sacos que la mujer ha de orinar diariamente encima. Si ambos crecen tendrá descendencia. (Papiro médico de Berlín 199, verso 2, 2-5, y Papiro Carlsberg, III, I, 6 – X + 3)

Es interesante al respecto el experimento efectuado en 1963 en la Universidad cairota de rota de Ain Shams, donde se demostró que mientras que la orina de mujeres embarazadas no estimulaba el crecimiento del trigo y de la cebada, la orina de mujeres embarazadas si que lo estimulaban en un elevado porcentaje de las pruebas realizadas (Ghalioungui, Khalil, Ammar, 1963, 241-246).

En lo que se refiere a la correlación astronómica entre los 300 años solares con 309 años lunares que las exégesis tradicionales islámicas atribuyen al significado de la aleya coránica, Permanecieron en su caverna trescientos años, a los que se añaden nueve” (Corán 18,25), es un conocimiento científico del que ya disponían los antiguos egipcios en un tiempo muy anterior a la Revelación coránica. Los sacerdotes establecieron un ciclo de 25 años solares (300 meses solares) durante los cuales ocurrían 309 lunaciones, para así calcular con precisión astronómica las fases de crecidas del Nilo. (Papiro Carlsberg 9 o Papiro Rylands 666).

Las cosmovisiones religiosas suelen asimilar los días a los años o los años a los días dado que el tiempo es siempre metahistórico para ellas, de ahí que por ejemplo el Corán hable de 300 años más nueve en lugar de las 309 lunaciones en las que se habla en este papiro egipcio. En la alegoría coránica permanecemos en el útero los 300 más los 9 años en estado de pérdida de consciencia. Ese tiempo coránico Platón lo plasma en 9000 años; 300 meses, 9000 días…9000 años, todo en una maravillosa alegoría del olvidado amor entre dioses, sin entendimiento, rodando en torno a la tierra y bajo esta…

La intimidad con el no enamorado, que se mezcla con una moderación mortal, que dispensa mortalidades y mezquindades, y que produce en el alma amiga un servilismo aplaudido por las masas como virtud, le garantizará a ella nueve mil años sin entendimiento, rodando en torno a la tierra y bajo esta (Diálogos de Platón – Fedro 256 e4 – 257 a2)

El tiempo de los 9000 años de Platón es metahistoria, y nos lleva a la misma cifra que la del Corán, 300 años, 300 meses, 9000 días, 9000 años..todo lo mismo en la comprensión metahistórica. 

Hay un rito extraordinario, por su extrapolación científica, relacionado con el renacimiento de Osiris como alegoría de la gestación de la vida en el seno materno, la Festividad Khoiak. Consistía en rellenar una efigie ahuecada de Osiris con cebada y arena y luego regarla durante nueve días. Al noveno día se la exponía al sol antes del crepúsculo, y al día siguiente comenzaba la germinación, toda una alegoría de los ciclos agrícolas del Nilo, la inundación, la siembra y la cosecha, y a su vez del embarazo, los trescientos años en la alegoría, y del período previo de fecundación desde que se forma el cigoto hasta que este se implanta en el útero para comenzar el embarazo propiamente dicho, los nueve años en la alegoría coránica…

¿Como podían saber los antiguos egipcios que antes de comienzos del embarazo había un período de fecundación de nueve días?.

Las pruebas de embarazo como la mencionada en el Papiro médico de Berlín 199, y el Papiro Carlsberg, III, fueron el resultado de cientos de años de observación y experimentación. A mujeres que tenían relaciones sexuales se les comenzaba a hacer la prueba de orina con las bolsas de cebada y trigo; si la germinación que era prueba de que había comenzado el embarazo se producía al séptimo, octavo o noveno día, era síntoma de que anteriormente al comienzo del embarazo había obviamente un tiempo de fecundación que se había iniciado el día en que había tenido la última relación sexual…El renacimiento de Osiris iba así precedido pues de ese período de fecundación alegorizado en los nueve días de riego de su momia durante la Festividad Khoiak.

La aleya coránica de la sura La Caverna relativa a los trecientos años a los que se le añaden otros nueve nos remite así de manera alegórica al descenso del ser humano desde la preexistencia o ájira a la existencia o dunia a través del canal entre ambos mundos que se simboliza en el útero materno.

Esta interpretación libre de esta metahistoria del Corán no es el efecto de haber interpretado directamente el texto coránico de referencia sin más, sino de un esfuerzo previo de mi imaginación mediante el cual transformé esa metahistoria en un arquetipo acorde a mis condicionantes mentales sobre el que luego discerní y cree a la vez mi propia metahistoria..